Si, si, lo sé, mucho tiempo... y lo siento mucho. Pero he tenido muchas cosas este año y muchos asuntos personales que resolver. Pero bueno ¡más vale tarde que nunca!

Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. A mi solo me pertenece mi OC.

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Capítulo 14

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Se sentía atrapada. Como si algo no la dejara escapar. Como si la rodearan unas fuertes cuerdas que le impedían ser libre. Eso hacia que se sintiera enjaulada. Sentía que otra vez le habían arrebatado la libertad por la que tanto tiempo había luchado. Y del mismo modo, sentía otra vez aquel temor que volvía a teñir sus sueños en pesadillas. Pero aquel tinte no duró mucho al despertar y ver que los brazos que tenía alrededor pertenecían a Byakuya.

Suspiro hondo mientras recordaba los momentos que poco antes habían vivido, e intento soltarse un poco del abrazo de su compañero. Miro por la ventana, y por la oscuridad que había al otro lado y se percató que seguía siendo de noche. El poco sonido que podía escucharse eran las últimas llamas de la chimenea y la respiración de ambos.

Cuando pudo zafarse de los brazos del hombre comenzó a sentir algo más de frio por lo que intento abrazarse a si misma. Lo prefería antes de volver a sentirse atrapada de aquella manera, al menos por un rato.

-¿Tienes frio?- se sobresaltó al escuchar la pregunta de Byakuya.

-¿Te he despertado?- se giró un poco para observar al hombre el cual estaba frotándose los ojos con una de sus manos.

-No importa. -Igual que antes había hecho ella, observo a través de la ventana para después alternar la mirada entre ella y la chimenea. - Voy a poner más leña. Se ha quedado la habitación fría.

Kai asintió mientras se apartaba un poco para dejar que él saliera y lo miró al mismo tiempo que se sentaba y rodeaba su cuerpo con la manta. No pudo evitar que una pequeña risa insonora saliera de ella al ver como él estaba andando por la habitación desnudo sin ningún pavor alguno. Cuando acabo con lo que estaba haciendo Byakuya se giró y comprobó como está parecía divertirse observando. Lo único que hizo fue soltar un bufido mientras volvía al sofá para taparse también con la manta.

-Deberíamos descansar- comentó el después de estar ambos unos minutos sentados.

Kai suspiro y asintió, sabía que aquella era su mejor opción, todavía tendrían que estar ahí unas cuantas horas y apenas habían dormido. Y aunque ella no quisiera, o más bien, no quería sentirse atrapada de igual manera que lo había sentido antes, tuvo que aceptar, aunque para su agobio, esta vez fue ella quien se había quedado en la parte de dentro del sofá, mientras él estaba en el borde de este. Pero prefirió guardar silencio a pedirle que le cambiase el sitio.

Como siempre, para el hombre descifrar a la chica era un completo desafío, por lo que no podía conocer en ningún momento lo que pasaba por su mente. Lo único que este pensaba era cuál sería su mejor opción en aquel momento y como poder combatir el frio. Al haber tan solo una manta, no tuvieron otra alternativa más que dormir en el sofá que se encontraba cerca de la chimenea. Y además de ello tener que compartir esta para no helarse ambos de frio. Y aunque antes le había sido más fácil conciliar el sueño, una vez desvelado este parecía querer escapar de él. Y al contrario que este, parecía querer entrar en su mente la preocupación de que podría haberle pasado a su hermana. Aunque estaba casi seguro de que habrían logrado salir del bosque y encontrar una manera de llegar a casa, otra gran parte de si mismo se cuestionaba si ella estaría en cualquier lugar, sin haber encontrado un refugio y helándose por la tormenta y la caída de la noche.

Tenía que quitarse aquello de la cabeza de algún modo, por lo que lo único que pudo hacer fue concentrarse en la chica que tenía delante. La cual no parecía estar muy cómoda.

-¿Qué te ocurre?

-Nada. Es solo que hay poco espacio. - Byakuya asintió, él también se había percatado de aquello, pero no había otro remedio, era eso o dormir en el suelo. Además, el calor corporal ayudaba a poder mantenerse ambos calientes.

-¿Crees que los chicos estarán bien?

Por fin había formulado la pregunta que durante las horas que llevaban perdidos no quería hacer. Miro a la chica a los ojos y pudo comprobar que en ellos también había preocupación.

-Creo que sí. Tenían un mapa y una brújula, tal vez se perdieron, pero después de ello por fin consiguieran llegar a alguna salida.

Byakuya asintió ante aquella respuesta queriendo creerla. Pensó que tenía gran parte de razón, que al fin y al cabo ellos dos tenían maneras de volver a casa. Solo que tal vez les costase más entenderlas. Al contrario que ambos, quienes habían sido imprudentes al entrar en el bosque sin ningún tipo herramienta que les sirviera de guía. Tan solo llevados por el instinto de protección de encontrar a los dos jóvenes. Y tal vez fue ese pensamiento, el cual hizo que Byakuya pensara que tal vez no eran tan diferentes como creía.

En un acto casi por instinto Byakuya alzó la mano para acariciar levemente la mejilla de la chica con el torso de esta. Ante la sorpresa de ese acto, Kai se sobresalto llamando la atención de él.

-A veces no te entiendo- dijo enarcando una ceja.

-¿A qué te refieres?

-A que a veces pareces dos personas distintas. Una que lo único que hace es incordiarme y otra que parece ser vulnerable. Y se que lo odias.

-No te metas donde no te llaman. - Contestó y después se dio la vuelta dándole la espalda- será mejor que durmamos.

Byakuya suspiró, y en lugar de quedarse quieto e intentar dormir, paso su brazo por la cintura de Kai para atraerla más hacia él. Después se levantó un poco y se acerco al hombro de la mujer para comenzar a besarlo mientras iba recorriendo un camino hacia su cuello.

-Deberíamos descansar- le regañó.

-Lo sé.

-Así que tú también eres dos personas- dijo ella en un vano intento de aparentar un tono divertido- tienes un niño travieso ahí a dentro. -dijo mientras volvió a girarse para estar enfrente de él.

-¿Te molesta?- cuestionó de manera divertida.

-¿De verdad crees que soy vulnerable?- le susurró.

-Es lo que aparentas ahora- contestó en el mismo tono que usaba ella. Para sorpresa de él, ella no pareció rechistar si quiera, sino que lo único que hizo fue acomodarse en el pecho de este mientras parecía esconder su cara- No pareces ser la misma de hace unas horas que lo único que quería era retarme. ¿Te ocurre algo? - ella tan solo negó con la cabeza- ¿Algún día dejaras que te comprenda?

-Creí que no querías que nos viéramos nunca más.

-Al igual que tú. - Byakuya se apartó un poco, puso su mano bajo la barbilla de Kai y la obligó a mirarlo. -Eres una pequeña gran molestia. Y me vuelves completa y absolutamente loco. Me enfadas siempre que te veo. Siempre que me retas. Siempre que tratas de sacarme de quicio. Pero no quiero verte así, y sé que tú tampoco quieres estar así.

-Vaya parece que por la noche te vuelves algo más agradable. -Ella se incorporó para ponerse a la misma altura que él.- No es nada. Solo que he recordado algo que no quería.

-¿Una mala relación?

-Muy mala.

-Yo también tuve una.

-Seguro que no tan mala como la mía.

-¿Quieres que compitamos otra vez? Porque creo que ninguno de los dos queremos hablar de esas relaciones. ¿Verdad?

-Voy a tener que darte la razón.

Byakuya se apartó sorprendido, mirándola como si en aquel momento le hubiera salido otra cabeza del cuello.

-¿Te has pegado con algo en la cabeza?

-¿Por qué preguntas eso?- cuestionó Kai entre risas por la expresión que había utilizado el hombre.

-Me has dado la razón. Sin rechistar.

-Idiota-. Le contesto Kai riéndose un poco entre risas.

-No tienes remedio. - dijo él negando con la cabeza, pero pese a aparentar molestia, en el fondo se sentía algo aliviado de que la chica otra vez volviera a retarlo, volviera a ser su molestia y volviera a parecer otra vez ella misma. O al menos la persona que él conocía.

Sin si quiera llegar a comprender del todo, él tan solo se quedó mirando a sus ojos por unos segundos, aunque para él parecía que había sido mucho más tiempo, como si el tiempo se hubiera congelado, tan solo observando aquellos iris de color verde que tanto lo electrizaban. Como si de esa manera intentara grabarse aquel color en su mente para siempre.

Pero aquello no era solo eso, sino que según seguía observándola, podía ver lo que sus ojos decían, algo que ella no mostraba, algo que pese a su actitud retadora la delataba, algo que pese a parecer estar riéndose del hombre la delataba. Pudo ver un pequeño eje de tristeza en ellos, algo que no podría llegar a comprender cómo, pero sabía que era aquello.

Tristeza por algo que seguramente nunca le contaría. No podría comprender el porqué, pero comprendía que tal como antes había observado, la chica parecía ser dos caras de una misma moneda, y al fin y al cabo, se dice que los ojos son el espejo del alma.

Y aquello de alguna manera hacia que el mismo se compadeciera, que quisiera conocer todos sus aspectos y facetas, todo lo que ella ocultaba, sus comportamientos, sus movimientos, sus pensamientos. Tan solo quería comprenderla. Y sin saber porque incluso protegerla, aunque aquel sentimiento no tenía nada que ver con el sentimiento de protección que tenía hacia su hermana. Quería de algún modo poder apaciguar aquella marea que parecía que tuviera en su interior.

Él coloco nuevamente una mano sobre la mejilla de la chica, y al contrario que la vez anterior, esta no se sobresaltó. Con el dedo pulgar acarició en pequeños movimientos circulares su tersa piel.

-Resultas muy difícil de descifrar- le comentó el hombre.

-Y eso en el fondo te encanta. Soy como un puzle que tienes que resolver. ¿Me equivoco?

Byakuya no dijo nada. No tenía que decir nada. Aquella era una gran realidad que sentía muy dentro de él. Sentía como cada minuto que pasaba era una pista más para solucionarlo, pero al mismo tiempo, sabía perfectamente que no era algo fácil de hacer, sabía que todavía le faltaba muchas pistas para resolverlo. Pero era algo que no le importaba, porque cada vez se sentía más enganchado a aquel pequeño juego, cada vez quería saber más sobre la siguiente prueba que tuviera que pasar.

Él se acerco a sus labios, besándola suavemente. Como si se tratara de algo que pudiera romperse, con más cuidado y tacto que cualquiera de las anteriores veces que se habían besado. Tan solo se separó para observarla a los ojos, como si le estuviera pidiendo permiso para volver a acercase a sus labios, pero esta vez alargando más el beso. Noto como ella ponía la mano sobre su pecho mientras respondía, aunque ella parecía intentar profundizar más en él, Byakuya no cedió, haciendo que fuera ella quien lo hiciera, por lo que no pudo evitar sonreír.

-No te rías. - le regañó ella tan solo apartándose unos centímetros.

-Te he vencido.

-Solo por esta vez.

Volvieron a unirse en aquel lento vaivén liderado por él, mientras este poco a poco iba acomodándose en el sofá, quedándose encima de ella mientras notaba como esta pasaba sus brazos por el cuello del hombre.

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Cuando despertó, tan solo escuchaba un sonido rítmico que al principio no sabía diferenciar de que se trataba. Suspiro hondo mientras se recolocaba dispuesta a volver a dormirse.

-Buenos días- escucho un pequeño susurro.

Fue entonces cuando poco a poco fue recordando lo que había pasado horas antes. Abrió un poco los ojos y pudo ver que el salón estaba algo más iluminado. Después alzo un poco la mirada para ver a Byakuya y comprobó que el sonido que había escuchado eran los latidos del hombre. Volvió a acomodarse usando su pecho como almohada.

-Cinco minutos más. - refunfuñó.

-Despierta- sintió un pequeño beso en la cabeza- debemos irnos de aquí e ir a casa para comprobar que han llegado los chicos.

-Cinco minutos más.

Byakuya puso los ojos en blanco mientras pasaba los brazos alrededor de la cintura de la chica.

-Y ni uno más.

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