Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. A mi solo me pertenece mi OC.

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Como consecuencia de la lluvia que hubo el anterior día, el suelo estaba húmedo y resbaladizo por lo que hacia algo de ruido a la hora de caminar. Con aquella situación, ambos se veían obligados a ser más cuidadosos a la hora de andar; aunque Byakuya era más hábil y poseía mayor destreza para conseguir guiar a la rubia por aquel camino. Además de ello, al contrario que la anterior tarde, habían decidido que él iba a ser quien guiara puesto que no querían arriesgarse a volver a perderse.

En más de una ocasión alguno de los dos, la mayoría de veces ella, había llegado a hacer algún que otro traspiés. Y gracias a que los dos iban agarrados lograban estabilizar al otro.

Además de ello, la tensión que había entre los dos el día anterior se había disipado completamente. Lo que ayudaba a que el camino se les hiciera más ameno al igual que la conversación entre los dos fluía con mayor facilidad. Aunque ninguno había mencionado nada de lo que había ocurrido durante su estancia en la cabaña.

Y aunque todo parecía ir a mejor, la visión y estado de Kai cambio en un solo momento. Puesto que la rubia cada vez se sentía más mareada, aunque no quiso comentar nada para no preocupar al Kuchiki. Y en un momento dado, sin aviso ninguno, pudo ver que su visión se iba formando en una especia de túnel, la cual poco a poco se iba tapando con algunas pequeñas manchas oscuras.

Un movimiento brusco llamó la atención de Byakuya. Cuando se giró pudo ver a la rubia sentada en el suelo. Al mirarla y comprobar como su piel tenía un tono más claro. Se agacho para estar a su altura, dejando que el barro ensuciara las rodillas de su traje. El hombre se quedó algo asustado y perdido al ver que la chica no respondía. Paso una mano delante de sus ojos para ver que no respondía a ello. La llamo y cuestionó para tratar de entender que era lo que le ocurría, pero no obtuvo respuestas.

El hombre trago saliva intentando mantenerse sereno. Apenas sabía que había que hacer en ese tipo de situaciones. Él estaba convencido de que nunca le haría falta saber ese tipo de cosas, y ahora se sentía absurdo. Siempre necesitaba saber qué hacer, como actuar, necesitaba tenerlo todo bajo control y ser precavido. Y aquel momento era algo que se le escapaba de las manos.

Cuando pareció moverse él le acaricio la mejilla tratando de llamar así su atención. La chica parecía desorientada, mirando a su alrededor por un instante hasta que volvió a posar su mirada en la suya. Se paso una mano sobre la frente e hizo un movimiento brusco, como si de una arcada fuera e intento curvar su cuerpo hacia el lado contrario del hombre. Byakuya coloco una mano tras su espalda y con la que tenía libre aparto los mechones del pelo de la cara de la rubia. Frunzo el ceño esperando a que ella vomitara, pero no lo hizo. Volvió a sentarla mientras trataba de tranquilizarla, se veía demasiado agitada por todo aquello.

-Me ha bajado la tensión- apenas susurro avergonzada sin querer afrontar el rostro de él. -Estoy bien no te preocupes.

-¿Estas segura?

-Sí. No es la primera vez que me pasa. - ella movió la mano restándole importancia a la par que Byakuya enarcaba una ceja sin llegar a creerse del todo sus palabras.- Solo necesito cafeína o sal, nada más.- Byakuya asintió levemente recordando que ella antes había sido médico.

-Cuando salgamos de aquí iremos a desayunar algo. Hace horas que no comemos nada.- comento recordando que la última vez que se alimento fue a la hora de la comida del día anterior. Comprobó su reloj para cerciorarse de que eran las 8 y 24 de la mañana.

-Siento la escena que he montado. - Se coloco una mano sobre su cara- No es el primer mareo que me da, y en cuanto llega debes sentarte o de lo contrario la caída puede ser peor.

Él asintió levemente.

-No te preocupes. Esperaremos un rato.

Se quito la chaqueta y la puso en el suelo para después sentarse sobre ella. No quería manchar demasiado su ropa. Después de aquello rodeo por la cintura a la mujer y la atrajo hacia si levemente sin poder evitar inhalar el aroma del cabello rubio. De esa manera esperaba poder evitar un poco el frio de la mañana y del suelo húmedo.

Tras un leve rato en silencio ella fue quien decidió romperlo.

-¿Estas pensando en ellos?

Byakuya agacho la mirada y luego volvió a mirar al frente. Ninguno de los dos necesitaba dar detalles acerca de a quienes se referían.

-Sí. Espero que ellos encontrasen el camino de vuelta.

-Son más inteligentes que nosotros.

Kai casi pudo atisbar una leve sonrisa en Byakuya. ¿O tal vez era su imaginación? Del tiempo que llevaba conociendo a aquel hombre, se había percatado que no era demasiado expresivo. Puede que se debiera a la educación que parecían haberle dado. No era difícil concluir que debido a su manera de actuar habían sido muy estrictos en su niñez. Al igual que en ocasiones el parecía serlo con su hermana pequeña.

-Eso espero. -Comentó y volvió otra vez el silencio que tan solo era roto por los cantos de los pájaros.- ¿En qué piensas?- quiso saber.

-En que menos mal que ayer era viernes. - acompaño con una risa irónica. Ambos tenían un trabajo y no podían desaparecer de repente de sus responsabilidades.

-Apenas había caído en eso.

-¿Crees que nos estarán buscando también? ¿Bueno a ti al menos?

-Quien sabe. ¿Y porque no te buscarían a ti? - él la miro directamente a los ojos.

-No tengo a nadie. Ya te lo dije.

-Pero tendrás amigos que estarán preocupados.

Pensó que podría que tuviera razón y se sintió mal al no pensar en la única familia que tenía y en sus amigos. En pensar si quiera que no estarían preocupados por ella, que no habían percibido su ausencia.

Apoyo su cabeza sobre el hombro de Byakuya.

-Puede. Aunque a veces no está mal del todo desaparecer por un tiempo.

-¿A qué te refieres?

-A nada en concreto.

Pero tenía muy claro en mente que era sentir el alivio de desaparecer. Desaparecer para alguien que no quería volver a ver. Desaparecer de aquella persona que la tenía acorralada. Desaparecer de lo que alguna vez había sido la vida que tanto la consumía.

-¿Sigues mareada?

-Ya se me está pasando.

Decidieron volver a emprender el camino que estaban siguiendo para salir de aquel bosque. Aunque él no estaba del todo seguro de que la chica estuviera lo suficientemente bien como para caminar lo que quedaba. Y no iba a dejar que a ella le volviera a pasar algo parecido. No si podía evitarlo de algún modo.

-Sube a mi espalda. - ordenó.

-¿Qué?

-Ya me has oído.

-No soy una princesa que tienes que salvar. - cruzó los brazos en actitud de rebeldía.

-Sube.

-Tú no me das órdenes.

Byakuya suspiro molesto, se giró y se quedó frente a ella mirándola fijamente. Ambos se quedaron retándose tan solo con la mirada sin querer dar su brazo a torcer. Él imito el gesto de la chica.

-No quiero que te dé un mareo. Aún no has comido nada… bueno… no hemos comido desde ayer por mediodía. No querrás desmayarte.

Ella gruño y él supo que había ganado aquella pequeña batalla. Mientras agachaba levemente su espalda para que ella subiera no pudo evitar une pequeña sonrisa de satisfacción. Había ganado.

-Esto es absurdo.

-Pero sabes que tengo razón.

Volvió a gruñir mientras pasaba sus brazos por el cuello del hombre a la vez que él agarro sus piernas con los brazos. Se sentía ridícula caminando a lomos de Byakuya. Y sobretodo sabía que podría llegar a ser su objeto de burla por un tiempo. Por suerte para ella, no tardaron tanto como esperaba en encontrar la autopista y junto a ella el coche del hombre.

Resultaba extraño pensar que la tarde anterior ni tan si quiera querían hablarse. Que llevaban días sin hacerlo de hecho. Y que la última vez que lo hicieron fue para discutir.

Era extraño pensar que en unas horas aquello había cambiado de tal manera. Como si aislarse del mundo les hubiera ayudado en la "relación" que tenían. O como si aquella cabaña tuviera una magia especial.

Byakuya dejo a Kai en el suelo junto al coche y ambos entraron en este. Y a ninguno de los dos parecía molestarles tener la ropa manchada de barro. Por fin tras tanto tiempo podrían volver a casa, comer, descansar, ducharse… A Kai le pareció una eternidad desde la última vez que había hecho su día a día y no pudo evitar soltar una leve carcajada.

Ambos se miraron. Él intercambio su mirada entre sus ojos y sus labios. Colocó una mano en la mejilla de ella y como si estuviera hechizado beso a la rubia con ansia. Aquello en un inició la había sorprendido. Él tan solo se separó un segundo para coger aire y volvió a besarla con la misma intensidad mientras se quitaba su chaqueta a la par que Kai comenzó a desabrocharle los botones de su camisa. Cuando estaba a medio camino un sonido les llamó la atención e hizo que se separaran. Ambos se miraron confusos mientras volvía a repetirse.

Byakuya se llevó la mano a uno de los bolsillos de su pantalón y saco su teléfono móvil que volvía a sonar.

-Son… mensajes y llamadas perdidas. - dijo mientras ella le imito y busco su propio móvil- Algunos son de Rukia.

-Te dije que eran más inteligentes que nosotros. - sonrió.

Él asintió volviendo a observar los labios de la chica. Tragos saliva.

-Será mejor que nos vayamos ahora.

-Sí.

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Tras avisar que se encontraban bien, el hombre condujo hasta el apartamento de la rubia. Pero cuando este se disponía a irse ella le invito a desayunar adentro.

Ambos apenas hablaron mientras comían. Aunque él en todo momento estaba pendiente de la chica para asegurarse de que de esa manera su salud fuera la adecuada, y si lo que necesitaba era alimento, que tomara el suficiente.

Tras terminarse su taza de café, Kai se acercó a Byakuya despacio como si estuviera encantada por un hechizo. Miro al hombre a los ojos, y al igual que horas antes había hecho él, poso un beso en sus labios, pero este era uno suave.

-Creo que nos queda algo pendiente. - Susurró en su oído.

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-Debemos hablar. -Dijo Byakuya cuando sus respiración volvió a la normalidad. Mientras acariciaba la espalda de la chica.

-¿Por que quieres hablar?- gruño ella acomodándose más en su pecho.

-De… sea lo que sea que tengamos… ¿Qué pasara ahora?

-¿En qué?

-Entre nosotros. Dijiste que no querías que nos volviéramos a ver. Claro antes del bosque.

-Lo sé. Y tú también.

-Y ahora, ¿qué piensas?

-¿El señor flequillos ha cambiado de opinión?

-No me llames así. – la regaño.

-Bueno, pues somos dos adultos que nos acostamos. Sexo consentido. ¿Qué hay de malo en eso?

-¿Solo eso?

-¿Que acaso quieres algo serio?- ella se incorporó apoyándose en su brazo para mirarle fijamente a su rostro.

Byakuya sabía que aquello iba a ser lo único que podrían tener ahora. Más de una vez le había dejado claro que ella no buscaba una relación. Y aunque él estaba confuso, en parte sentía que estaba haciendo las cosas de manera incorrecta. Aunque bastantes equivocaciones había cometido a lo largo de su vida.

-Entonces… ¿Qué somos exactamente?

-Somos… ¿amigos? -él enarco una ceja- No, no somos amigos. No nos aguantamos. Pero…

-Te divierten nuestras discusiones. - le reprocho.

-No te lo voy a negar. Me divierte sacarte de quicio.

-Eres insoportable. - se incorporó levemente para morder el labio inferior de la chica.

-Tu más. - rio levemente- Así que somos eso. Dos personas adultas que se acuestan. Nada más. Sin compromiso de por medio.

Ella volvió a recostarse sobre su pecho y acarició de manera rítmica el pecho del hombre.

-¿Por qué te asusta si quiera el pensar en tener algún tipo de compromiso?

-¿Quién te dice que me asusta? No quiero nada serio. Así no hay nada que nos una. Ni un tipo de vínculo afectivo, nada que nos aferre. Asique lo tomas o lo dejas.