Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 23

Esperé por otro sonido. Cualquier cosa. Algo más para confirmar que no estaba loco. Acababa de oír la voz de Mason, baja pero clara. Rose tenía razón. Puede que no lo haya visto, pero lo escuché. Sin embargo, el bosque estaba en silencio como la tumba. Ni siquiera el sonido de un pájaro o un animal pequeño perturbaba la quietud que nos rodeaba. Eso en sí mismo debería haber sido una advertencia.

—¡Dimitri! Hay Strig…

Escuché el quiebre de la rama solo medio segundo antes de verlo. Cara pálida, ojos rojos, y mortalmente rápido mientras venía hacia nosotros a la velocidad del rayo. Afortunadamente, fue por mí primero en lugar de Rose. Ella se quedó atrás, armada con nada más que su estaca de práctica, mientras yo hacía lo mejor que podía para derrotar al enemigo que tenía enfrente. Inicialmente fue una batalla difícil, pero si me permitía recordar, incluso por un momento, que ella estaba detrás de mí, que si yo fallaba, ella probablemente moriría...

Esa fue toda la motivación que necesité. Mi estaca perforó el corazón de la criatura rápidamente, tomándolo por sorpresa antes de empujarlo al suelo con fuerza.

Me volví para ver cómo estaba, y la vi mirándome silenciosamente en busca de cada marca que pudiera haber recibido. Ambos aparentemente satisfechos con el estado del otro, escaneamos el bosque en busca de más amenazas. Seguía demasiado tranquilo y supe que esto no había terminado. Por la expresión de su rostro, ella también lo sabía.

El tiempo se detuvo, solo por un momento, mientras sopesaba nuestras opciones severamente limitadas. Una sola estaca de plata para los dos, una cantidad desconocida de enemigos, sin mi radio para pedir refuerzos y mi teléfono con la batería descargada, guardas que obviamente estaban debilitadas a pesar de la inverosimilitud de la advertencia previa de Rose, y una escuela entera en riesgo. Ya no se trataba solo de nosotros.

—Rose. Escúchame. Corre, corre lo más rápido y fuerte que puedas a tu dormitorio. Dile a los guardianes lo que está pasando.

Rose no peleó conmigo, no discutió la orden que le di, no me cuestionó, solo asintió.

Extendí la mano, agarrando sus brazos, asegurándome de tener toda su atención.

—No te detengas. No importa lo que oigas, no importa lo que veas, no te detengas. No hasta que hayas advertido a los demás. No te detengas a menos que te enfrentes directamente con un Strigoi. ¿Entiendes?

Ella asintió de nuevo, y pude ver que el momento en que entendió lo que no le estaba diciendo. Yo no iría con ella.

—Diles Buria.

Un último asentimiento. Pude oír otra rama romperse en la distancia detrás de mí. Estaba lejos, pero no lo suficiente.

—Corre.

Ella giró y corrió, tal como yo le había enseñado. Nunca había estado tan agradecido por cada práctica matutina como lo estuve en el momento en que la vi por última vez. Sin embargo, no había tiempo para detenerme a pensar en ese hecho, no había tiempo para desear haberle dicho adiós, o "te amo," o incluso haberle dado un último beso. Mi siguiente atacante se abalanzó sobre mí un instante después.

Me golpeó fuerte en el lado izquierdo, y supe que la velocidad sería mi mejor oportunidad. Sin tener idea de cuánto tiempo estaría peleando, y a cuántos Strigoi me estaría enfrentando, necesitaba derribar a cada uno lo más rápido posible. Ya podía ver a otro Strigoi viniendo mientras mi estaca se clavaba en el pecho del que estaba peleando conmigo. La Strigoi que venía hacia mí era un poco más rápida, pero había sido humana en su otra vida y yo tenía casi dos pies de altura sobre ella, por lo que el alcance adicional de mi brazo fue útil.

El silencio que siguió era enervante, solo duró uno o dos segundos antes de que comenzara a gritar, golpear los árboles cercanos y hacer cualquier cosa para crear ruido. Quería atraer tanta atención hacia mí como fuera posible. Mientras más Strigoi se cruzaran en mi camino, menos seguirían a Rose.

Ya debería de haber llegado a los dormitorios. Sé que lo logró. Tenía que ser así. Mis pensamientos era lo único que me reconfortaba en este momento tan desesperado. Ella tenía que haberlo logrado.

Me crucé con algunos atacantes más mientras regresaba lentamente hacia el campus, debatiéndome entre seguir los pasos de Rose para ayudarla si me cruzaba con ella, o tomar otro camino completamente diferente para poder seguir desviando a los Strigoi de la Academia el mayor tiempo posible. Al final, confié en las capacidades de Rose e hice esto último, pero cuando analicé el terreno, me di cuenta de que no importaba en absoluto. La Academia estaba bajo ataque total.

Estábamos preparados para esto sin embargo. Después de los ataques a los hogares de los Badica y los Drozdov, los guardianes de la escuela habíamos comenzado a estudiar la posibilidad de un asalto repentino a la Academia con múltiples agresores y habíamos creado un procedimiento completo de confinamiento. Lentamente durante los últimos meses, habíamos estado practicando simulacros para un ataque a gran escala. Nunca habíamos hecho una prueba de escala completa con todos los guardianes, y nunca lo habíamos hecho mientras los estudiantes estaban presentes, pero lo habíamos estado ejecutando en pequeños grupos.

Yo era parte del grupo D, que estaba a cargo de asegurar el alojamiento del personal educativo y administrativo Moroi. Algunos guardianes ya se encontraban en sus puestos protegiendo a los estudiantes de la clase alta Moroi, otros estaban en los dormitorios de los novicios, y todos estaban haciendo su parte para ayudar a poner a salvo a todos los estudiantes mientras trataban de mantenerse vivos ellos mismos. Desafortunadamente, no todos tuvieron éxito. Podía ver algunas caras reconocibles que me miraban desde el suelo con ojos muertos, pero no podía detenerme. Ellos ya se habían ido, y yo tenía un trabajo que hacer.

No seguir órdenes y desviarse del plan era la forma más fácil de conseguir que nos mataran. Aunque eso no significaba que nos mantendríamos con vida solamente por hacer bien las cosas, pero cuando había un plan, aferrarse a él no solo era nuestra mejor oportunidad, sino que también era la mejor oportunidad para otros también. Eso significaba seguir el protocolo... al menos por ahora, y confiar en que quienquiera que hubiera encontrado a Rose había hecho lo mismo y la había puesto a salvo con los otros estudiantes.

Llegué a mi puesto después de casi todos los demás, descubriendo que casi todos ya estaban en su lugar. No me estaban esperando, no podían contar con el hecho de que todavía seguiría vivo. Los guardianes estaban en posición y defendían los pisos inferiores mientras confinaban a los maestros y otros miembros del personal en los pisos superiores. Mientras pudiéramos evitar que los Strigoi alcanzaran el primer piso, los Moroi estarían a salvo. Era la misma idea en los dormitorios de los Moroi y los novicios. Incluso teníamos habitaciones de seguridad en los edificios académicos por si acaso no pudiéramos llevar a todos a los dormitorios a tiempo.

Sin embargo, no todos los guardianes estaban limitados a los edificios. Muchos estaban en el terreno de la escuela peleando, lo ideal era evitar que los Strigoi llegasen a los edificios en primer lugar. En este edificio, esa estrategia estaba funcionando perfectamente, sin un solo problema. De hecho, podía sentir la tensión de los hombres y mujeres a mi lado, que ansiaban salir y ayudar con la batalla. Esa misma ansia alimentaba mis nervios, especialmente cuando escuchábamos los sonidos de las peleas afuera y las actualizaciones por la radio.

—Ha habido una brecha en los dormitorios de los estudiantes Moroi. —La voz era un chisporroteo sobre la transmisión, pero mis oídos estaban en sintonía con la familiar interferencia. Si bien cualquier actualización nos ponía al borde, esta en particular no podía ser ignorada. Ésta requería acción adicional.

Con el nuestro edificio relativamente bajo control, nos tomó apenas un momento el organizar una parte de nuestro grupo para que fuera a ayudar. Partí con la mitad de nuestro equipo, recorriendo a toda velocidad la corta distancia entre los dos edificios, y solo nos detuvimos para acabar con un par de Strigoi que intentaron atacarnos en el camino.

La brecha había llegado hasta el segundo piso de los dormitorios, y aunque algunos de nuestro equipo ayudaron a asegurar el primer piso, yo me dirigí con el otro grupo al segundo nivel para evitar los Strigoi no avanzaran más. Afortunadamente, estábamos en el único edificio que tenía un equipo completo extra que no habíamos planeado cuando ejecutamos todas nuestras prácticas: novicios casi graduados.

Claro, inicialmente habían estado armados con estacas de práctica, pero parecía que de alguna manera habían encontrado estacas de plata para cuando yo llegué. Tanto si otros guardianes se las habían dado, o si las habían recogido de los guardianes caídos, una necesidad aparentemente indiferente pero prudente en este momento, ahora ellos estaban defendiendo el tercer piso desde arriba mientras lo asegurábamos desde abajo. Las fuerzas adicionales eran exactamente lo que necesitábamos para derrotar al grupo más grande que había intentado avanzar en el edificio.

Sin embargo, no todos los Strigoi fueron asesinados. Algunos habían escapado por las ventanas rotas, y después de un momento para asegurarnos de que habíamos reestructurado la seguridad del edificio lo suficiente, me encontraba en los terrenos luchando contra cualquier enemigo que pudiera encontrar, ayudando a cualquier amigo que pudiera salvar. Lentamente, uno por uno, sus números comenzaron a disminuir más rápido que los nuestros.

Todavía estaba cerca de los dormitorios Moroi cuando la lucha comenzó a calmarse lo suficiente como para sentirme seguro buscando a Rose. Pensé que Lissa sería la primera persona que buscaría para proteger, por lo que la princesa también fue mi primer objetivo. Varios guardianes ya estaban con los estudiantes cuando llegué, y aunque algunos de los novicios de último año parecían heridos, la mayoría de los estudiantes parecían estar bien.

—¡Dimitri! —Escuché a Lissa llamarme desde el otro lado del salón. Era la primera vez que la escuchaba usar mi nombre de pila, pero reconocería su voz al instante.

—Princesa, —mis pasos llegaron a ella rápidamente—. ¿Está bien?

—Estamos bien, Belikov. —Adrián parecía un poco tembloroso, pero seguía buscando entre sus bolsillos. No estaba seguro de si su nerviosismo tenía más que ver con el ataque o con el hecho de que habían pasado varias horas desde que se había entregado a cualquiera de sus vicios—. Eddie tenía las situación cubierta hasta que las cosas se pusieron difíciles, luego llevó a las novicios a ayudar a los guardianes. No lo hemos visto desde entonces, pero creo que todavía está ayudando.

Mis pensamientos reconocieron nuevamente el esfuerzo de Castile, agradecido por su dedicación a su… nuestro cargo. Si bien su asignación con Lissa era solo temporal durante las pruebas, él se lo tomaba muy en serio y no dudaba de que él hubiera sacrificado su vida esta noche si hubiera sido necesario, al igual que Rose o yo lo hubiéramos hecho. Combinando eso con su amistad con Rose, me di cuenta que tenía una gran deuda de gratitud y amistad hacia él. Tendría que encontrar una manera de pagarle más tarde.

—¿Dónde está Rose? ¿Llegó hasta usted?

Tuve mi respuesta en el momento en que los ojos de Lissa se abrieron con sorpresa—. No.

—¿Qué quieres decir? —Adrián sonaba indignado—. ¡Ella estaba contigo!

—La envié de vuelta. Estaba más segura aquí.

—¿Hathaway? –Me volví hacia la persona que había dicho su nombre, viendo al Guardián Alto deteniéndose en su revisión a una de las heridas de un novicio—. Ella fue la que dio la alerta de Buria. Me encontró fuera de los dormitorios de los novicios y la envié adentro inmediatamente para el confinamiento. Probablemente todavía esté allí.

Le di las gracias con la cabeza y le aseguré brevemente a Lissa y a Adrián que ella estaría bien antes de pasar rápidamente de la conmoción en el primer piso hacia los dormitorios de los novatos.

Parece que mi suerte se había acabado en el momento en que salimos de las paredes de la cabaña. Aunque Alberta me confirmó que había visto a Rose, y que la había armado apropiadamente, gracias a Dios, nadie podía decirme dónde estaba ahora. Petrov la había enviado a cuidar a los estudiantes más jóvenes y mantenerlos en calma. Otro guardián le había pedido que cubriera un pequeño pasillo con una ventana en el segundo piso; una ventana que ahora estaba abierta. Mis nervios comenzaron a deshilacharse aún más cuando escuché que comenzaban a llegar reportes de que aunque algunos Strigoi se habían retirado, se habían llevado personas cautivas con ellos.

Finalmente, escuché la información que necesitaba. Emil estaba recibiendo puntadas a lo largo de un corte irregular en su caja torácica, haciendo una mueca leve cuando otro guardián jaló la piel para cerrar la herida.

—Deberías haber visto a Hathaway y a ese chico de Ozera. Nunca había visto algo así. Le dije que no tenía por qué haberlo llevado a él allí, pero se defendían mejor que cualquier otro guardián. Incluso cuando me estaban retirando del lugar, ellos seguían estaban enfrentándose a más Strigoi. Lo más probable es que sigan peleando. Había más Strigoi en el campus de primaria que en el campus principal. Si no fuera por ellos...

No era mucha la distancia m entre los dos campus. Solo estaban separados por una pendiente cuesta abajo. La mayor división entre los dos se debía más a problemas de edad y sociales que cualquier otra cosa. En tiempos como este, esos problemas se cruzaban fácilmente y sin pensarlo dos veces, y cuando llegué a la cima de la colina, pude ver lo último del espectáculo del que Emil había hablado.

Rose y Christian luchaban lado a lado, trabajando en equipo y protegiéndose uno al otros como pareja. Yuri estaba luchando contra sus propios atacantes en las cercanías, pero incluso su diestra lucha sólo servía para proporcionar un contraste más claro ante la eficacia con la que Rose y Christian trabajaban juntos.

Las cortas ráfagas de magia de Christian creaban una distracción o una rápida discapacidad, y éstas le ofrecían a Rose una oportunidad para matar a su atacante antes de pasar al siguiente. Antes de que pudiera siquiera llegar al pie de la colina, ella había clavado su estaca en el último cuerpo y sus ojos buscaron ampliamente por otra víctima.

—Ya no hay más, —le aseguré, aún sorprendido por lo que acababa de presenciar, pero más feliz que cualquier otra cosa por el simple hecho de verla con vida. Su rostro estaba cubierto de tierra, su ropa desgarrada y ensangrentada, pero estaba viva y llena de vida—. Están muertos, y los demás escaparon.

Rose se volvió, su cansancio por la batalla desapareció en el momento en que me vio. Pude ver el mismo deseo en sus ojos que yo sentía en cada músculo de mi cuerpo; el anhelo por abrazarla y nunca dejarla ir. Cuando la había perdido de vista en el bosque, no estaba seguro de volver a verla nunca más. De hecho, estaba bastante seguro de que no lo haría. Estaba listo para morir si eso le ofrecía una oportunidad para vivir.

Pero ahora, con el sol asomándose por el horizonte, ambos habíamos vivido para ver otro día.

—Lo que ustedes dos hicieron…

—¿Fue estúpido?

Negué con la cabeza, descartando rápidamente su sugerencia—. Una de las cosas más increíbles que he visto en mi vida. —Miré a mi alrededor nuevamente, no solo en las instalaciones inmediatas, sino también en toda la extensión visible del campus que nos rodeaba—. La mitad de esos son suyos.

Silenciosamente, Yuri asintió con la cabeza. Después de revisar rápidamente a Christian en busca de cualquier signo visible de lesión, ahora estaba inspeccionando una marca en su brazo donde debía haber caído. No se veía serio, pero probablemente mañana le dolería bastante. Honestamente, parecía más interesado en nuestra conversación que en cualquier otra cosa.

Fue el susurro oscuro, la sensación de temor en la voz de Rose, lo que me atrajo hacia ella y el tema que nos ocupaba.

—Hay más que sólo cuerpos de Strigoi allí. —Rose estaba mirando a unos diez metros de distancia donde yacía el cuerpo de una guardiana con el pelo largo y oscuro enmarañado con sangre, y me tomó cada gramo de fuerza en mi cuerpo para no agarrar la mano de Rose y asegurarme de que ella estaba aquí, a mi lado, y que no yacía muerta en la hierba.

Ahora no era el momento sin embargo. Poniéndome mi máscara de guardián, hablé de nuevo—. Lo sé. Perdimos mucha gente, en todos los sentidos de la palabra.

—¿Qué quieres decir? —Christian, que aunque no había peleado físicamente, había gastado una cantidad significativa de energía en el uso de la magia y se veía bastante débil, frunció el ceño cuando se inclinó sobre Rose en busca de apoyo.

Me volví para mirarlos a ambos, compartiendo las mismas noticias que había escuchado antes—. Los Strigoi mataron a algunos Moroi y dhampirs. Y a algunos... a algunos se los llevaron.

A veces incluso la luz del día no podía combatir las duras realidades de la mañana.


Chicas, ¿qué les pareció el capítulo? Yo creo que a pesar de ser corto estuvo muy intenso. Ahora sí, no tengo ni idea de en qué capítulo ocurre la tragedia que nos rompió el corazón a todas, ya que no he leído los capítulos siguientes, sólo leí el último para poder leer Blood Promise :D por lo tanto estoy sufriendo junto con ustedes.

En éste momento estoy mordiéndome las uñas literalmente porque ya tengo que empezar a traducir el siguiente capítulo, y a la vez no quiero hacerlo. Sin embargo, lo haré por ustedes, así que demuéstrenme su solidaridad y déjenme mensajes de apoyo para que pueda superar el trauma de traducir los siguientes capítulos. De verdad siento que mi corazón está comenzando a sufrir.

Bueno, para distraerme un poco y pensar en cosas menos tristes, cuéntenme ¿qué guardián de la Academia a parte de Dimitri y Alberta es su favorito? A mi me gusta mucho Yuri y la camaradería que tiene con Dimitri.

Bueno chicas, espero su respuesta y sus comentarios de apoyo, porque estoy a punto de caer en una profunda depresión. Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.