Como lo prometí, los domingos nuevo capítulo. Entonces aquí está el nuevo capítulo
Aquí podemos ver un poco de la vida de Akira y su relación con su familia. Espero que les guste
No se olviden de dejar su review con su opinión. Acogeré cada crítica constructiva para mejor mi historia.
Disclaimer: Naruto, desgraciadamente, no me pertenece. Solo cree a mi OC, solo ella me pertenece.
¡A Leer!
Capitulo editado
Hoy era un día importante. ¿Por qué? ¡Porque era la ceremonia de entrada a la Academia Ninja!
Solo había un problema. ¡No tenía nada que ponerse! Dándole un vistazo a la pila de ropa encima de su cama, Akira empezaba a desesperarse. Nada parecía lo suficientemente bueno para este gran día. Blusas demasiado rosas, algunos pantalones le quedaban ya cortos, no estaba de humor para usar un vestido y parecía no poder encontrar una falda que le gustara. Tal vez era hora de donar algo de ropa, tenía mucha que no usaba. Resignaba, escogió una simple camisa azul sin mandas, una aceptable falda marrón con los bordes grises y unas simples zapatillas azules.
Parándose enfrente del espejo de cuerpo entero detrás de su puerta, dio un breve asentimiento. Esto era lo mejor que tenía. Organizó su cabello lo mejor que pudo; un pinza apartaba los mechones de cabello de su cara y lo dejo suelto. Era lo mejor que podía hacer.
Se veía bien
Unos bonitos ojos grises se reflejaban en el espejo. Viéndose con atención, debía admitir que se parecía a su padre; ojos grises, piel canela y una considerable altura, lo único que tenia de su madre era su cabello negro. De la misma manera en que ella se parecía a su papá, su hermana Sayumi era una copia en miniatura de su madre; piel de porcelana, ojos marrones, contextura naturalmente delgada y pequeña pero con el cabello marrón claro de su padre.
Eran hermanas pero no eran muy parecidas
Dejando esos pensamientos de lado, tomo una pequeña mochila de al lado de la puerta y, sin molestarse en organizar la ropa tirada en la cama, salió corriendo de la habitación.
Su casa estaba a unas cuantas cuadras de la academia de sus padres, así podían desplazarse fácilmente entre los dos lugares sin problemas. Era increíble la cantidad de veces que su padre tenía que devolverse porque se le olvidaba algo, para ser un genio con los instrumentos era bastante olvidadizo, era extraña la vez que su madre o su hermana tenían que volver a la casa, como profesora de baile ya poseía lo que necesitaba en la academia, ¿y su hermana? Le gustaba ver las clases de su madre mientras que Akira se quedaba con su padre. Su casa estaba ubicada en una esquina de un barrio comercial, había unas pocas tiendas de conveniencia así como tiendas de ropa, productos del hogar y un restaurante. Era un buen sector.
Había vivido en esa casa desde su nacimiento y era todo lo que conocía. Era de dos pisos, con las habitaciones en la planta superior y la sala de estar, la cocina y un pequeño patio en el primer piso. No era una de esas casas modernas que estaban tomando cada vez más fuerza en la población civil pero era su hogar. Sus padres tenían la habitación principal mientras que su hermana y ella usaban las habitaciones a los lados. Para envidia de su hermana mayor, la habitación de Akira era la única que tenía un pequeño balcón que daba a la calle.
Su hermana…
Sayumi no se había tomado bien la noticia de sueño de ser ninja. Por prohibición de su padre no podía decir nada malo contra ella, pero eso no evitaba ese aire de repulsión que tenía cuando se mencionaba aunque sea la más mínima cosa sobre su pronta incursión en la vida ninja. No fue sino hasta un día que su padre llegaba tarde del trabajo que su hermana tuvo la oportunidad de decir lo que pensaba
-No sé qué le ves de bueno ser alguna clase de bestia salvaje –la voz de Sayumi, alta y nasal, sonaba a que recitaba algo que le habían repetido continuamente. No era difícil saber quién había sido - ¡Imagínatelo! No ser nada más que títere, todo bruto y sin cerebro. Me da pena por ti, hermana. Aun eres pequeña, no sabes lo que es bueno para ti. Deberías decirle a Tou-san y Ka-san que ya no quieres entregar en esa academia para bichos raros
Ante su silencio, Sayumi continúo
-Eres muy bonita, Aki-chan. Volverte un ninja solo te quitara esa belleza, después de todo ¿Qué hombre quiere una esposa marimacho? Qué triste por ti. Piensa en tu futuro, no puedo hacerlo todo por ti
Justo en ese momento su madre entro e hizo callar a su hermana. Sin embargo, no parecía muy en desacuerdo con lo que le estaba diciendo.
Desde ese día procuró no quedarse sola con su hermana cuando su padre no estaba.
Akira había resistido
Ayudaba en el trabajo de sus padres (aunque dicha ayuda solo era asegurarse de que todo estuviera en su lugar, limpiar cuando era necesario, ayudar si alguien le pedía alguna indicación y mantenerse quieta y calmada el resto del tiempo). Otras veces se quedaba en su habitación mientras leía los libros que había sacado de la biblioteca. Llámenla paranoica, pero si iba a entrar a la Academia Ninja al menos debía estar preparada.
Al principio sus libros trataban de conceptos básicos de un ninja; Genjutsu, Ninjutsu y Taijutsu, además de uno que otro que dictaba las reglas Shinobi e historia ninja. Hojeo la sección de fundamentos, que era una capacitación básica y educacional, era conocimiento fundamental para ser ninjas. Pero no se había detenido ahí, por simple casualidad había tomado por equivocación un libro de Ninjustu Medico y cuando lo leyó quedo encantada.
Volviendo a la biblioteca, se llevó todos los libros que puso sobre Ninjustu Medico. Habia una saga de cuatro libros que la ayudante le insistió que debía llevar si quería realmente aprender sobre el tema. Como no, fueron los primero que saco. El primero se titulaba simplemente "Rasguños y heridas", tenía una clasificación de dificultad 1, no era la gran cosa pero debía empezar por lo básico. Leyó y releyó dicho libro, quería saber todo lo posible para que cuando lo llevara a la práctica no cometiera ningún error, pero eso sería un poco complicado por ahora ya que ni siquiera sabía cómo canalizar chakra, y ni hablar de sus reservas de chakra. Sabía que generalmente las mujeres tenían una menor cantidad de chakra que los hombres, y eso era algo que tenía que investigar, hallar una forma para hacer crecer sus bobinas de chakra.
Akira agitó la cabeza.
Se estaba adelantando, apenas estaba entrando a La Academia Ninja, no haría ningún bien llenarse de conceptos y definiciones que serian inútiles a la hora de un enfrentamiento
Akira suspiró. De nuevo, se estaba adelantando, mejor dejar de pensar y apurarse a salir
Se acercó al balcón y vio a las personas caminando con alegría y hablando entre ellas. Algún día ella estaría luchando por ellos, ella sería un reconocido ninja y las personas la verían con respeto, no podía esperar por ese día.
Encontrándose con sus padres y su hermana esperándola, Akira ya casi no podía contener su emoción ¡Era la hora de entrenar para ser un esplendido ninja! Durante todo el camino a la Academia Ninja, Akira estaba casi saltando mientras caminaba, estaba demasiado feliz para fijarse en cualquier cosa. Esa fue la razón por la que pasó por alto la cara de desagrado de su madre y hermana mientras que su padre lucia tranquilo a su lado.
Cuando llegaron, rápidamente se alineo con los demás estudiantes con un rápido despido a su familia. Sus padres y hermana se quedaron atrás con las familias de los demás. El Tercer Hokage estaba parado justo enfrente de todos, encima de un escenario y detrás de un podio, junto a él estaba algunos ninjas
"seguro son profesores" pensó Akira al ver las caras amables de todos
Su mirada se detuvo en un niño vestido de colores claros. ¿Qué sus padres no le decían que con su cabello rubio y pantalón naranja llamaba demasiado la atención? El niño se veía solo, veía en silencio al tercero. Akira lo miró, perdiéndose de lo que decía el Tercero. El rubio debió sentir que lo miraban porque miro a su alrededor hasta que chocó con los ojos de Akira.
Akira anchó sus ojos, jamás había visto unos ojos como los de él, era tan azules como el cielo y tan inocentes como una paloma blanca. Eran definitivamente los ojos más lindos que había visto. Le dio una sonrisa pequeña y agitó la mano hacia él. El niño parecía confuso, Akira se pregunto porque, solo lo había saludado. El niño devolvió el gesto con timidez y Akira le regresó una gran sonrisa a cambio. En ese momento Akira pudo notar las miradas que le enviaban, las personas susurraban entre sí. Alcanzó a escuchar algunas frases
-El niño demonio
-¿Qué pensaba Hokage-sama al dejar que esa criatura se pueda convertir en un ninja?
-Espero que ese monstruo se quede lejos de mi hijo
Akira no entendía que querían decir. Se veía que era un niño bueno, tal vez con mal gusto en la ropa, pero eso no tapaba el hecho de ser un buen niño.
Volvió su atención a lo que decía el Hokage
-Cuando se les llame acérquese y les dirán la clase a la que pertenecen. Gracias por querer ayudar a su aldea –finalizó el Tercero
Al parecer se había perdido la mayoría de su discurso de bienvenida. Akira tosió un poco, la próxima vez pondría más atención
-Akira Nakamura – anunció un hombre al lado del Tercero
Ella vio como el Tercero sonreía casi con suficiencia, sus ojos volvieron a brillar mientras la buscaba en la multitud, cuando la encontró le dedico una gran sonrisa y un guiño, ella se lo devolvió y fue caminando casi demasiado rápido adelante. El hombre le sonrió y habló suavemente
-Te toca con Iruka Umino –señalo a un hombre con cabello castaño peinado en una cola de caballo en punta y un cicatriz en la nariz – Ve con el
-Gracias, señor –dijo con una sonrisa pequeña y caminó hacia el hombre indicado
La recibió con una sonrisa y le indico que se hiciera detrás de él. Sin protestar fue detrás quedando casi oculta por su estatura, podía ver los demás niños. Había un chico con una mirada perezosa y el cabello peinando en una piña, parecía estar durmiéndose parado, a su lado había un niño gordito con marcas de remolino en sus mejillas, estaba comiendo de un paquete de papas fritas.
-Shikamaru Nara –y entonces el niño perezoso casi se arrastró a ellos.
Así que ese era su nombre, Shikamaru. Ella reconoció el apellido, había estado leyendo sobre los clanes de Konoha, después de todo. Los Nara era un clan temible capaces de controlar las sombras, pero lo que más se les reconocía era que poseían una inteligencia devastadora, eran considerados genios entre genios, temibles teniéndolos como enemigos. El niño Nara se ubicó detrás de ella con pereza. Ella le dedico una sonrisa, el devolvió el saludo con un flojo asentimiento.
Akira siguió viendo atreves de los niños
No fue sino hasta que su mirada encontró a un niño pálido, de ojos oscuros y cabello negro que se detuvo. Su mirada se ensancho, y, sintiendo un nudo en el estomago, cruzó los brazos en su pecho nerviosamente.
Ella lo conocía, no sabía su nombre, ni quién era, pero ella lo conocía. Aun podía recordar cuando se lo había cruzado por primera vez
FLASHBACK
Akira se sentía especialmente sensible ese día, y esa fue la razón por la que, por primera vez, se enfrentó a su madre.
Había empezado como un día de compras normal; ella, su madre y su hermana habían salido de compras para ella y su hermana, habían crecido y la ropa que tenían empezaba a ponerse ajustada. Y su madre odiaba la ropa ajustada, decía que una mujer debía vestirse con gracia y elegancia, sin acentuar innecesariamente su figura ni tratar de mostrar más de lo decente.
Akira no lo entendía por lo que solo seguía a su madre y a su hermana mientras las dos se detenían cada cierto tiempo para mirar alguna prenda que les haya llamado la atención. Distraídamente vago por el lugar tratando de encontrar algo que le gustara, y lo hizo
Ella vio un hermoso vestido blanco, de mangas largas, corto y con pequeñas decoraciones en forma flor doradas en la parte inferior de la falda. Era hermoso, mucho mejor del vestido violeta que traía puesto; con el que era incomodo caminar, le picaba en el cuello y era tan largo que a veces lo pisaba y tropezaba. Sabía que el vestido que usaba era caro y fino pero la tela le daba comezón y mucho calor, era sofocante. En cambio el vestido blanco era corto, jamás podría tropezarse con un vestido corto
Cuando lo llevó a su madre, Akira jamás había esperado lo que pasó. Su madre se lo arrebato de las manos, lo tiró a un lado y empezó a regañarla
-No debería sorprenderme, pero Akira este vestido no es adecuado para una niña que está siendo bien educada como tú. Es demasiado corto, te conozco, eres incapaz de quedarte quieta y con un vestido como este mostraras demás. Además, el color no te favorece, querido. Te ensucias con facilidad, mira no más como tienes el vestido que traes puesto
-Pero mamá
-No, Akira. Soy tu madre, yo sé lo que es mejor para ti. Te vestirás con decencia o no compraremos nada. No eres una de esas ninjas que van por la vida vistiendo fachas, la ropa ajustada solo llama la mala atención. Eres una chica decente, actúa como tal
Su hermana asentía a su lado. Como un fiel perro apoyando a su amo
No era la primera vez que decía algo así, no era la primera vez que criticaba a las kunoichis pero era la primera vez que Akira en verdad se sentía ofendida por sus comentarios.
Y fue todo lo que necesitó para estallar
-¡No hables así de ellas! Son buenas personas que merecen tu respeto, cuidan de ti y se encargan de que tengamos la buena y tranquila vida que tenemos. No vuelvas a criticarlas como si las conocieras, jamás has hablado con una, la ropa solo es eso ropa, no es importante –Y entonces dijo lo que la condenaría – Yo quiero llegar a ser tan fuerte y respetable como todas esas mujeres ninjas
Solo vio la mano de su madre alzada y luego sintió el agudo dolor en la mejilla
Parecía que toda la calle se había quedado en silencio. Todos miraban hacia ellas, esperando a que algo pasara. Por un momento nadie se movió
-Nunca me vuelvas a alzar la voz. No quiero oírte decir algo como eso de nuevo ¿entendido? Ninguna hija mía será una mujer sin moral –Su madre hablaba tranquilamente, no gritaba. Su vos era serena como si ya estuviera decidido. Su palabra era ley. Era una condena
Eso fue todo lo que pudo tomar
Dio media vuelta y empezó a correr lo más rápido que podía.
Su madre jamás le había levantado la mano. ¿Por qué la había golpeado? ¿Por dar su opinión? Y su hermana ¿Por qué no interfirió? ¿No la quería? Akira no podía entender porque lo que pensaba estaba mal, ¿estaba mal creer que las mujeres podían hacer más que limpiar y cocinar? ¿Era tan malo querer algo diferente para tu vida?
Corrió a ciegas, ignorando como su madre la llamaba detrás. Corrió, corrió y corrió hasta que sus piernas dolieron. Llego a un puente que cruzaba un riachuelo. Cansada, notó que no sabía dónde estaba. No es que importaba, no quería ver a nadie. Dejándose caer en una esquina, se acurrucó y trato de sofocar las lágrimas. Se sintió aun peor cuando las lágrimas empezaron a caer. Enterró la cabeza en sus piernas y trato de callarse
Sentía un dolor en el pecho, como si hubiera nacido un hueco, un vacio que no se volvería a llenar, ¿así era como se sentía tener el corazón roto? Era horroroso, se sentía débil, frágil, a punto de romperse. Un dolor agonizante le salió del pecho extendiéndose a todo el cuerpo. Se llevó las manos al pecho, tal vez así dejaría de crecer, así no dolería más, pero no ayudaba en nada. Sus palabras habían hecho un hueco en su pecho, esas palabras dolieron, fueron peor que un golpe
Se quedo allí; acurrucada, llorando, decepcionada del mundo, adolorida, frágil y sin ganas de ir a casa
Por primera vez en su vida conoció lo que era la traición
Una mano se posó en su hombro haciéndola saltar. Alzando la vista vio a un niño de su edad; tenía el cabello negro, ojos oscuros y un suave sonrojo le cubría la cara, tenía una camisa negra manga larga, pantalones a la rodilla grises y llevaba sandalias shinobi negras. Puso las manos en su espalda y le dio una sonrisa insegura
-Vi lo que pasó –Fue lo primero que dijo. Akira permaneció en silencio– Y creo que tienes razón
Su corazón dio un fuerte latido. Él creía que ella tenía razón
-¿Qué? –su voz salió baja, ronca
-Mi mamá fue un ninja rango Jounin –Empezó de nuevo el chico – Cuando nacimos mi hermano y yo dejó el cargo, pero siempre me cuenta lo buena que era. Hable con un compañero de equipo de ella, me contó que mi mamá era temible, todos la respetan mucho –El niño casi parecía vibrar en su lugar de lo emocionado – Incluso papá lo dice, y papá es muy fuerte, y el líder del clan. En mi clan hay mujeres que son realmente muy fuertes, se que ninguna de ellas dejaría que algo como lo que te sucedió las desanimara. Así que no llores, se que lograras cumplir tu sueño de ser una mujer fuerte y respetable
Era solo un niño. Pero era un niño que la había seguido solo para decirle que creía en ella. En ese momento algo dentro de ella cambio, una nueva esperanza nació. Alguien creía en ella
Su cara cambió al ver que no dejaba de llorar. Se acercó más a Akira y se agachó a su lado
-En serio, no llores más ¿sí? –Pidió suavemente. Sus ojos brillaban mientras la miraban
Akira se secó las lágrimas con las mangas del vestido y asintió
-Está bien. No más
El chico le dio una enorme sonrisa y se paró de un salto. Llego al frente de ella y le ofreció la mano
-Vamos, te acompaño a tu casa
Ella vio su mano extendida, sus dedos blancos y piel tersa. Él había sido su ayuda, su apoyo. Lentamente ella levantó la mano y la colocó en la suya. Sus tonos de piel contrastaban entre sí, su piel pálida contra su piel morena. La mano de él era más grande, la suya era más pequeña, más frágil
Cuando la ayudó a levantarse se notó la altura, ella le ganaba por unos cuantos centímetros. Si lo notó, no pareció importarle. Le gustaron sus ojos, eran oscuros, pero inocentes, tenían alegría en ellos, nada como los suyos ahora
-¿Vamos? –preguntó el chico con una sonrisa
Akira asintió con una sonrisa creciendo en su cara. El chico la había ayudado, le había dado la esperanza que necesitaba para poder seguir su sueño. Lo miró por el rabillo del ojo, ese chico había creído en ella
En todo momento sus manos no se separaron, caminaron tomados uno del otro. Akira llenándose cada vez mas de paz y felicidad que le transmitía el chico mientras él miraba al frente, inconscientemente. Casi no hablaron, no sentían la necesidad de llenar ese silencio con ruido innecesario.
Cuando llegaron a su casa, se detuvieron en la entrada. Las luces prendidas mostraban que su familia estaba dentro. Y aun así…
Miro al chico a su lado, Akira no quería dejarlo ir. Había sentido una calma y tranquilidad al lado de ese extraño que hace mucho no sentía, y al parecer él tenía la misma idea.
-¿Quieres regresar ya? ¿No quisieras ir a pasear conmigo un rato? Podemos ir al parque que queda cerca de aquí, te diría que fuéramos a comer pero la verdad es que no tengo dinero conmigo
-Yo si –dijo Akira suavemente – no alcance a comprar nada en la tienda, aun guardo el dinero, si quieres podemos ir a comer. Tal vez un helado o lo que tú quieras
En ese momento el estomago de él sonó ruidosamente. El aparto la mirada sonrojado mientras ella reía con diversión
-Creo que sería una buena idea
Fueron a un restaurante de barbacoa cercano.
Se sentaron en la mesa al lado de la salida y pidieron su orden. La mujer que los atendió fue muy amable y esperó pacientemente a que decidieran que ordenar. Se la pasaron en silencio, ninguno de los dos quería interrumpir el cómodo silencio. A veces se miraban y sonreían, cuando su orden llegó no perdieron el tiempo y lo cocinaron lo mejor posible; lo que terminó con un pedazo de carne chamuscada y otra muy cruda. Akira se rió cuando él empezó a toser después de comerse la carne quemaba, y él se rió de ella cuando hizo cara de querer vomitar cuando, sin querer, ella se comió el pedazo muy crudo
Fue una buena comida
Cuando terminaron fueron a pagar y salieron del restaurante. Ya era de noche, habían pasado mucho tiempo caminando y luego comiendo
-Ya anocheció –dijo Akira mirando a las estrellas
-¿Qué? –la cabeza del chico voló al cielo, la luna le devolvió la mirada. Un ceño fruncido apareció en rostro – Mis padres deben estar preocupados, y mi hermano también, me fui de su lado sin avisar
-¿Por qué hiciste eso?
El chico agacho la cabeza y tosió, Akira podía ver un suave sonrojo en sus mejillas
-No quería perderte de vista, así que te seguí y me aleje de ellos. No lo pensé
Por primera vez, Akira se sonrojo. Por un momento pudo jurar que su corazón dio un salto
-Ah –dejó escapar- Entonces creo que deberías volver, deben estar asustados
-Es verdad –la tomó de la mano y empezó a caminar – Pero primero te llevare a tu casa y luego iré a la mía
Sonriendo Akira asintió y camino a su lado.
No había empezado siendo el mejor día, aun le dolía la mejilla pero el chico lo había mejorado todo, su esperanza creció gracias a la persona que la guiaba suavemente de la mano. No sabía quién era o si quiera como se llamaba pero con él a su lado se sentía invencible
FIN FLASHBACK
Solo había pasado unas semanas desde su encuentro y aun podía recordar lo feliz que se había sentido a su lado. Su familia no había estado muy feliz con ella, pero nada podía borrar la sonrisa que le cruzaba la cara. Recordaba ese día como el día en el que alguien creyó en ella, y ahora ese niño iba a ser un ninja ¡Como ella! El día no podía ser mejor.
Su sonrisa desapareció de su cara ante un pensamiento; no conocía su nombre, no podría llamarlo y hablar con él. De hecho, podía pasar que él ni siquiera se acordaba de ella, podría haber olvidado de la ocasión en la que ayudo a una pobre niña a ser feliz. Recordaba que ese día se había ganado un gran regaño y un castigo de una semana, quería preguntarle lo que le había sucedido a él, quería saber si lo había regañado, quería agradecerle por ayudarla
La voz del profesor la saco abruptamente de sus pensamientos
-Naruto Uzumaki
Akira notó como la voz del hombre tomaba una tonalidad oscura, todo él pareció oscurecerse. No le dio la sonrisa que le había dado a ella, a Shikamaru y a los demás. Le dio un ceño fruncido mientras le decía donde ubicarse. El niño con pantalones naranja también estaría en la clase de Iruka Umino
Se acercó y se formó detrás de Choji Akimichi, Inawe Mitsu, Ino Yamanaka y Kiba Inuzuka, saludo a todos con una gran sonrisa. Akira fue la única en devolver el saludo con la misma emoción.
Llamaron a otras dos chicas para la clase de Iruka, un chico con aspecto relajado, y otro que parecía muy nervioso. Después vinieron otros niños, pero no les puso atención. En su cabeza pedía estar en la misma clase que el chico pálido
-Sasuke Uchiha –
El chico caminó hacia adelante.
Así que ese era su nombre, el nombre de quien la ayudo era Sasuke, y era nada menos que un Uchiha, los integrantes de la policía militar de Konoha. Todos eran muy conocidos por ser grandes shinobis, más que esplendidos.
Y Sasuke no podría ser menos, sería uno de los mejores y ella estaría allí para verlo
Akira abrió la boca para saludarlo pero no salió nada, ni el más mínimo sonido.
La voz se le había perdido en algún lugar en la garganta y se había perdido antes de salir por la boca.
Estaba nerviosa, más que eso, estaba aterrada
Vio como Sasuke Uchiha se posicionaba al final de la fila sin mirar a ninguno de sus compañeros. No la había notado. No la recordaba
Tratando de ignorar el dolor que el pensamiento le provocaba, se dio la vuelta y durante toda la ceremonia se quedó en su lugar y no volvió a tratar de ver a nadie más. Tal vez solo tenía mala memoria, era un día importante
Bueno, ya habría tiempo para hablar con él en otro momento. Por ahora, tenía que concentrarse, Iruka Umino ya los estaba guiando a su salón.
Sean honestos ¿Qué les pareció?
Como estará notando Akira tendrá una conexión profunda con Sasuke y Naruto.
Espero que les haya gustado
Nos leemos el próximo domingo
Besos
02/09/19
Este capítulo ha sido editado
Espero que les guste los nuevos cambios
