No hay nada que deba decir así que sin más preámbulos aquí está el cuarto capítulo. Espero que les guste

Disclaimer: Naruto no es mi propiedad, sino de Kishimoto


Capítulo editado


Era increíble lo rápido que se iba el tiempo cuando estabas ocupada. Las noches parecían irse en un parpadeo y por las mañanas luchaba un rato antes de poder pararse y no ceder a la tentación de quedarse bajo de las cobijas y seguir durmiendo. Levantarse era difícil, cada noche iba a la cama después de un exhaustivo entrenamiento que no detenía hasta el agotamiento. Los días se pasaban en entrenamiento o ella en la Torre Hokage sentada en la oficina del Sandaime cuando no disponía de tiempo para entrenarla. Durante el tiempo que pasaban juntos en la oficina, Akira se había proclamado asistente no oficial, es decir, no recibía paga pero igual ayudaba en lo que podía al Hokage; asegurarse de que el hombre comiera a horas, haciendo recados o incluso ayudando con el papeleo de menor importancia. Desde entonces el Hokage no se notaba tan desesperado con su terrible papeleo y se le veía más en la aldea compartiendo junto a su alumna.

Esa era su rutina; Academia, torre, entrenamiento y más entrenamiento, después se iba a dormir y luego repetir.

Sin notarlo, el tiempo pasaba y las semanas se convertían en meses, que a sus vez se convirtieron en años y sin siquiera saber cómo paso el tiempo descubrieron que habían pasado cinco años desde que el Sandaime acogió a la pequeña niña bajo su ala. Desde el inicio los días variaban entre ser mejor y peor que el anterior; mejor porque con cada día que pasaba demostraba su progreso, peor porque a la vez que mejoraba, el entrenamiento se hacía cada vez más exigente y tomaba más de su tiempo. No eran raros los días que salía temprano en la mañana y regresaba a la casa tarde en la noche, a veces cuando los demás ya se habían dormido. Pero no se quejaba, les gustaba como estaban las cosas y ninguno de los dos lo cambiaría.

Era agotador, terminaba exhausta y casi sin poder quedarse parada, y era lo mejor que le había pasado en su vida.

La vida era buena

Ese día inició con la puerta de la oficina del Hokage estrellándose contra la pared. Pudo jurar que una grieta se había hecho en la pared. Dio un suspiro, a Genma y a Raido no les gustaría saber que necesitaban reparaciones, otra vez. Por la puerta lo que parecía una pila de documentos andante se dirigía hacia él. Parpadeo hacia el papel y pensó si se había quedado dormido y ahora estaba en una pesadilla

Pero el absurdo pensamiento se fue cuando la montaña de papeleo fue puesta en su escritorio con un gran estruendo y detrás salió una joven morena de gran sonrisa

Los años habían sido buenos con su pequeña estudiante. No había duda de que Akira había cambiado. Atrás quedo esa niña tímida y calmada casi taciturna que parecía avergonzaba de solo estar en la habitación, ahora la chica que se erguida al frente de su escritorio se paraba con la espalda recta y la seguridad brotando de ella. Hiruzen no lo negaba, su alumna tenía una gran opinión de ella misma y parte de eso era su culpa. Ya no quedaba ni una pista de inseguridad en ella, siempre reía (a su costa algunas veces), entrenaba al punto de lo ridículo y siempre pasaba todo su tiempo libre junto a él. La veía más que a su propio hijo y nieto juntos, por todos los cielos.

Esa niña era tanto su familia como Asuma y Konohamaru.

Él la vio crecer, la guió, la entrenó y le enseño. Era imposible no apegarse cuando la tenías día y noche junto a ti

Akira era su hija en todo menos sangre, ambos lo sabían. Ambos cuidaban de la unión entre ellos. No era raro verlos caminar juntos por la aldea después de entrenar y dirigiéndose a cenar. Los aldeanos hace tiempo se habían acostumbrado a la pequeña sombra de su líder.

Y ahora, mirándola. Casi no podía creer todo lo que había crecido

Era varios centímetros más alta, su cuerpo se había adaptado a su régimen estricto de entrenamiento y tenía una buena musculatura, su piel seguía de un color oliva gracias a sus horas bajo el sol, su cabello seguía siendo el mismo negro cuervo que antes pero ahora lo llevaba largo hasta la mitad de la espalda mientras que dos mechones le caían en la cara, enmarcándole el rostro. Era una chica naturalmente grande, lucia fuerte y no le importaba demostrarlo.

Su ropa naturalmente también había cambiado. Ahora llevaba su propio conjunto ninja. No era nada muy especial; pantalones oscuros hasta la rodilla con la bolsa para guardar armas en su pierna derecha y otra bolsa alrededor de su cintura, una bonita camisa straple roja ajustada gracias a un cinturón debajo del pecho, las típicas sandalias Shinobi azules oscuras y, completando el atuendo, usaba un par de mallas de red en codos y rodillas

Akira había crecido. Y él no podría señalar cuando había ocurrido

Con las manos en la cadera y una sonrisa más bien malvada, Akira estaba justo enfrente de Hiruzen.

El suspiró.

Ya sabía lo que se avecinaba

-¡No es tiempo de estar holgazaneando, Sarutobi-sensei! ¡Tienes mucho papeleo que llenar! – dijo Akira

Desde hace tiempo ya no era "Hokage-sama" o algo parecido, ahora iba por "Sarutobi-sensei" o "Saru-sensei" o en algunas ocasiones "Hiruzen-sensei". Lo admiraba, era obvio, pero ya no se sentía intimidaba por su puesto. No le molestaba, para ser sincero, le gustaba no ser siempre llamado Hokage-sama, era solo que le daba la impresión que desde que lo llamaba como quisiera su respeto por él había caído en picada.

A veces, solo a veces, extrañaba a esa niña tímida que lo miraba como un súper héroe. Ahora viendo como lo miraba (acusándolo como un niño pequeño) pensaba que había hecho un trabajo demasiado bueno haciendo a la chica más segura en si misma

-Akira-chan, si de verdad quieres a este viejo, dejaras que me tome un descanso. Estoy a punto de colapsar –Dijo Hiruzen casi cayendo en su silla.

No más papeleo, no más papeleo pensaba el hombre mientras veía una sola hoja del bulto en su escritorio caer al piso

Al ver la miseria en el rostro de su sensei, Akira le sonrió ante de soltar una estruendosa carcajada. Con las manos en la cadera, lo miro con ojos picaros

-Tienes suerte de tener una alumna que te quiera tanto entonces –dijo descaradamente. Su rostro se suavizo y le dedico una sonrisa más amable – Vine a dejarte estos papales y a llevarte a comer conmigo a Ichiraku. Ya es tarde, debes tener hambre –Sus ojos lo miraron cariñosamente mientras iba por él, lo tomaba de la mano y lo empezaba a llevar hasta la puerta

Es cierto, Akira podía ser ruidosa, prominente y a veces un poco engreída, pero seguía siendo una niña considerada que siempre se preocupaba por él y que, sin importar lo ocupado que estuviera, se aseguraba de llevarlo a comer mientras le daba un tiempo para relajarse. Su trabajo era exigente pero la niña se aseguraba de estar junto a él.

Pasaban un tiempo exorbitante junto al otro, con cada entrenamiento le demostraba su dedicación y le recordaba porque la había acogido como estudiante. No era un genio natural pero era una trabajadora dedicada que le daba valor a todo lo que se le enseñaba, y eso la convertía en una aprendiz rápida y entregada

Sin embargo, a veces Akira no sabía cuándo parar. Se exigía demasiado y cruzaba la línea si él no estaba disponible para acompañarla. Aun podía recordar esos días donde Akira llevaba hasta el límite su cuerpo y terminaba desmayándose del cansancio en medio de una pelea que duraba horas, sus manos rojas y lastimadas por todos los golpes. Y no solo se esforzaba con él. Sarutobi había movido unos cuantos hilos y logró que un buen ninja medico empezara a instruirla una que otra vez en su entrenamiento médico. Su control de chakra era realmente bueno y eso se traducía a unas muy buenas habilidades médicas. Y como si fuera poco, el mismo le había enseñado unos cuantos jutsus para evitar que se concentrara solo en el Taijutsu

Akira se exigía, a veces demasiado

Y le preocupaba. Le preocupaba porque no podía recordar ni una sola vez donde Akira le pidiera el día libre para pasar tiempo con algún amigo. Siempre estaba a su lado o con el medico ninja, algunas veces con su familia. Pero no había amigos. Ninguno. Hiruzen le preocupado que al concentrarse solo en su entrenamiento, hubiera descuidado los lazos con sus compañeros. Cada vez que tocaba el tema, Akira lo distraída y fingía que no había dicho nada, él no la empujaba y dejaba que creyera que lo había distraído. El sentimiento de preocupación nunca se iba pero tal vez con la próxima asignación de grupos las cosas cambiarían. Esperaba que lo hicieran, por el bien de Akira

Mientras caminaban por la aldea varias personas se detuvieron a saludarlos. A nadie le parecía extraño verla a su lado, ya todo el mundo conocía de la pequeña estudiante del Sandaime. Y eso incluía a los padres de Akira

No decía mucho del tema. Decían que lo aceptaban pero nunca dijo que les agradaba. Siendo el Hokage no le costó investigar la situación real. Su padre parecía ser un apoyo silencioso ante la actitud recriminatoria de su madre y la indiferente de su hermana.

Sarutobi no sabía que pensar de esa familia. Tenían una hija dedicada y trabajadora pero no la apreciaban. No les gustaba su elección de vida y parecían recordárselo cada cierto tiempo. Su padre era el único que de una forma u otra demostraba apoyar a su hija y aun así no era suficiente. Si tan solo los Nakamura supieran todos los clanes que desearían tener una hija tan entregada a la vida ninja como ella, podrían empezar a apreciarla como se merecía.

Él era el Hokage, y como tal, siempre protegía a su aldea y a sus habitantes. Ningún civil le desagradaba. Pero la familia de su alumna lograba irritarlo. No serían los primeros que nombraría si le preguntaran sus civiles favoritos

Akira era casi una extraña en su propia casa. No era de difícil de comprender porque parecía tan decidida en ocupar su tiempo y nunca quedarse en su hogar. Y la ayudaba. La puso en pequeños trabajos; clasificar y sellar papeleo que no sea clasificado, mandarla a hacer un recado, mandarle un mensaje a un ninja. Lo hacía todo sin quejarse, se volvió tan cotidiano que sin darse cuenta su estudiante se convirtió en una asistente no oficial. Era triste pensar que hacia lo que fuera por alejarse de su casa

Cuando llegaron a Ichiraku, pidieron lo habitual y se sentaron a esperar. Cuando la comida llegó los dos se quedaron en silencio, ocupados en sus propios pensamientos.

Estaba terminando su plato cuando el Sandaime se aclaró la garganta y proclamó

-Se acercan los exámenes Genin

Akira paró de comer y empezó a jugar con sus palillos

-Sí, falta realmente poco para el examen. Después del examen sabré si soy lo suficientemente buena como para ser un ninja de la hoja

-¿Estas nerviosa, Akira-chan?

-Por supuesto, Sarutobi-sensei –respondió- Sé que soy buena pero a veces pienso que de los nervios el día del examen echare todo a perder y que todos mis esfuerzos estos últimos años no habrán valido nada

Esta niña…

Podía haber creado una seguridad en si misma que antes no tenía pero en ocasiones aun había momentos de inseguridad. En esos momentos de incertidumbre siempre se aseguraba de estar a su lado.

Sonriendo Hiruzen levantó la mano y revolvió el pelo de Akira, lo que provoco que ella diera una risa suave

-Akira-chan se que lo harás bien –dijo suavemente, después su expresión se convirtiendo en una de fingida arrogancia –Después de todo eres mi alumna ¿Qué dirían los demás si mi estudiante no pasa un simple examen Genin?

Mas animaba y con la inseguridad desvanecida, le sonrió mientras volteaba los ojos con exasperación fingida

-¡Oh, sí! Pobre Sarutobi-sensei, su reputación se vería afecta por una inepta estudiante

-Entonces es bueno que yo tenga esa clase de estudiante ¿no lo crees?

Sonriendo, ella respondió

-Tienes toda la razón, Sarutobi-sensei

Akira podía decir que habían sido años realmente interesantes. Podía recordar momentos específicos de su estancia en la Academia, por ejemplo, la clase de control de Chakra, o más bien, la clase donde explicaron que es el chakra


FLASHBACK

-El chakra es la energía vital del cuerpo, el cual es esencial para cualquier jutsu, incluso hasta para el más básico. Es una mezcla de la energía física presente en cada célula del cuerpo del ser vivo y la energía espiritual adquirida con el ejercicio y la experiencia – Iruka-sensei explicaba mientras hacia un pequeño dibujo en el pizarrón.

Akira se preguntaba si no podía ver a Shikamaru dormido a unas filas detrás de ella, o a Naruto haciendo un avión de papel con su hoja de estudios, a Kiba tirándole papeles a la cabeza al rubio, a Choji comiendo una paquete de papas fritas o a Ino hablando ruidosamente con Sakura que le respondía igual de fuerte

Pobre sensei

Al pasar el tiempo muchos nuevos estudiantes se unieron a la clase de Iruka Umino. Al parecer, era habitual que muchos se salieran ya sea porque los reclutaban o por su incapacidad para seguir el ritmo, Akira sabía que la División de Inteligencia de Konoha había acogido a dos niños de una clase vecina, vieron sus habilidades para el interrogatorio y no dudaron en reclutarlos lo más rápido posible.

Siendo sincera, Akira no los envidiaba, quería seguir en la Academia

Iruka-sensei procedió a explicarles lo que eran los jutsu y como hacer uno, y con eso explico cómo hacer el Henge no Jutsu. Los puso a todos en fila y procedió a observar como lo hacían. A unos le iba mejor que a otros

La clase se quedo en silencio cuando Akira hizo el sello requerido y se transformó perfectamente en Iruka-sensei. Pudo oír los susurros que no tardaron en aparecer

-¿Cómo lo hizo?

-¿Por qué lo hizo tan fácil?

Iruka-sensei se había quedado quieto mirándola, o mirándose a él mismo, fijamente, tenía una mirada extraña

-Akira-chan ¿alguna vez habías hecho este jutsu? –pregunto Iruka suavemente. El jutsu se evaporó en una bola de humo y de ella salió Akira tosiendo

-No, Iruka-sensei. Esta es la primera vez que lo hago

-Bueno, eso es impresionante. Tienes un muy buen control de chakra- afirmó Iruka con una sonrisa feliz

-Muchas gracias, Iruka-sensei

No hubo necesidad de explicar sus clases adicionales. Seguro ya lo sabía

FIN FLASHBACK


Ese fue el día en que Akira demostró su facilidad para el control de chakra. También recordaba una clase de Taijutsu en especial, esa donde demostró a todas esas fangirls que ella si se tomaba su entrenamiento en serio y a todos los varones que ella era una fuerza a tener en cuenta

Ese había sido un buen día


FLASHBACK

Toda la clase estaba en el patio de la Academia. Era solo la tercera clase de Taijutsu que tenían y hasta ahora era la favorita de Akira. Le gustaba moverse y atacar, a pesar de que aun no le había tocado a ella. Hasta ese día

-El siguiente encuentro es el de Akira Nakamura contra Kiba Inuzuka – anunció Iruka-sensei a toda la clase.

Decir que Kiba estaba enfadado era poco, estaba rabioso

-¿Cómo me pueden poner con una chica? ¡Deberían saber que la puedo aplastar en un momento! Exijo que me coloquen con alguien que sea más fuerte. Voy a demostrar lo fuerte que soy, y no puedo hacerlo con una niña que llore si le rompo una uña

Y decir que Akira estaba furiosa, era un eufemismo. No permitirá que la llamaran débil. No, si podía hacer algo para corregirlo.

A penas podía oír a Iruka-sensei regañando a Kiba. No permitiría que la subestimen

Se colocó en medio del circuló que señalaba el ring de pelea y esperó por Kiba. Akira tenía el ceño fruncido y las manos puestas en puño

-Estoy esperando, Kiba –dijo Akira haciéndose oír encima de toda la clase.

Todos quedaron en silencio. Kiba se limitó a verla y luego alzó la barbilla con orgullo

-Si es lo quieres, pero luego no vengas llorando porque te golpe muy duro

-Eso debería decírtelo yo a ti – Akira dio una sonrisa engreída. Y eso pareció molestar a Kiba

-Te voy a hacer puré. ¿No es así, Akamaru? –Kiba le habló al perrito que tenía en la cabeza. Akira tenía que admitirlo, Akamaru es una bola de pelos hermoso, se veía suavecito y tierno, lastima el idiota que tenía por dueño

-Está bien, primero Kiba y Akira, párense frente al otro –indicó Iruka-sensei.

Los dos niños se apresuraron a obedecer. Aunque sus muecas de desagrado no abandono sus rostros

– Ahora, hagan el Sello Armonía*

Con un suspiro Akira ofreció su mano, Kiba no tardo mucho en devolver el gesto. Sus dedos estaban juntos, demostrando que se respetaban mutuamente como ninjas

-Está bien. En posiciones – anunció Iruka. Los dos no tardaron en posicionarse. Akira tenía una pequeña sonrisa –Empiecen

Bajando a Akamaru al piso, Kiba atacó no mas Iruka termino de hablar. Akira logró esquivar fácilmente. Kiba era demasiado predecible, se dejaba guiar por sus instintos. Akira apretó el puño, era hora de demostrar de lo que era capaz. Kiba corrió hacia ella de nuevo y levanto el puño, Akira esquivó moviéndose debajo de su brazo. Y luego, levantó el brazo y le dio un gran golpe en el estomago.

Con un grito Kiba salió expulsado hasta el otro lado del campo, rodó unos metros hasta que logró tenerse al chocar con la reja del patio. Tenía las piernas en el aire, los brazos tirados a los lados sin fuerza, de la boca le brotaba un poco de baba y parecía que había quedado inconsciente. Akamaru corrió a su lado en un instante, ladrándole a la cara

Toda la clase quedo en silencio. Parecían incapaces de creer lo que acababan de ver. Hasta Iruka-sensei se veía sorprendido

-No quisiera haber estado en el puesto de Kiba –dijo asustado Choji, que de la impresión había dejado de comer de su paquete de papas fritas. Shikamaru a su lado, aún muy aturdido para hablar, asintió lentamente

Todos los chicos parecieron dar un paso atrás cuando Akira los miró, desafiándolos a decir algo despectivo de nuevo. Ninguno se atrevió

Sasuke Uchiha se había quedado estático en su lugar. Akira había ganado de un solo golpe. Nunca había podía creer que una chica como Akira (que era normalmente callada y poco participativa) podría poseer tal fuerza bruta.

Y al parecer no era el único que no se lo creía

-¡Es imposible que de un solo golpe haya podido vencer a Kiba! Yo quiero luchar contra ella también –gritó Naruto. Con su grito había despertado de su conmoción a los demás de la clase

-¿Seguro, Naruto? venció a Kiba de un golpe, contigo solo necesitara un dedo–replicó un niño al lado de Shikamaru. Otros apoyaron su comentario.

Akira observo como Naruto era desprestigiado en frente del maestro y este no hacía nada

-Lo siento, niños. Pero los enfrentamientos van a tener que esperar –dijo Iruka-sensei – Tengo que llevar a Kiba a la enfermería

Desde ese día nadie se atrevió a decir nada malo contra la futura kunoichi

Fin Flashback


Ese día fue uno muy bueno. No había tardado en correr a decírselo a Sarutobi-sensei. Ella le contaba todo lo interesante que le pasaba, creía que era una buena distracción de su tedioso trabajo

Habían sido buenos años aprendiendo en la Academia

Bueno, fueron buenos pero no lo que tenía en mente; en toda su estadía en la Academia Ninja, era triste pero cierto decir que Akira no había conseguido ningún amigo cercano. Algunos pensaban que era demasiado ruidosa, otros pensaban que era tramposa por ser la estudiante del Hokage, y los demás, los que la conocían un poco más, pensaban que era la clase de persona que no se relacionaba con los demás así que consideraron mejor dejarla sola. Claro que tenía charlas aquí y allá con alguno que otro estudiante pero no era algo especial.

No existía esa camaradería que había entre amigos. No tenía lo que Saru-sensei tanto hablaba, no tenían ninguna unión irrompible

En ocasiones la soledad la golpeaba con fuerza, causando que su personalidad animada se apaciguara y se volviera callada

Solo bastaba con una sonrisa de Sarutobi-sensei y una comida que compartieran para que esa sensación se desvaneciera, aunque la silenciosa agonía de la soledad siempre estaba presente al fondo de su mente, recordándole la falta de amigos de su edad.

Eso fue una de las razones por las que se concentraba tanto en su entrenamiento; no tenía a nadie con quien pasar el rato. A veces Sarutobi-sensei estaba en una reunión con el consejo y no podía estar con él, así que iba al campo de entrenamiento en el que practicaba con su sensei y entrenaba hasta que sus piernas no podían mas, al llegar a casa solo daba las buenas noches e iba directamente a dormir. Esperando que al día siguiente Sarutobi-sensei estuviera disponible para ella.

Pero su tiempo en la Academia se estaba acabando y no tenía tiempo para arrepentimientos. Solo quedaba corregir sus errores en el futuro

En ese momento Akira estaba sentada al lado de Shino Aburame, tenía sus manos en la nuca mientras mantenía una expresión aburrida, y no era sorprendente ¿Por qué? Porque los últimos días su clase se había enfocado en repasar todo lo que había hecho estos años. Además Iruka-sensei había salido corriendo después de que le notificaron que Naruto había vuelto a hacer de las suyas.

El pobre hombre era más la niñera de Naruto que su maestro

Estaba empezando a voltearse para poder ver por la ventana cuando la puerta se abrió de un golpe y por ella entró Iruka-sensei cargando a Naruto amarrado en sogas

Ella dio un sonoro suspiro

Tirando a Naruto al piso, Iruka-sensei empezó a regañarlo

-Has fallado el examen de graduación la última vez, y la vez anterior a esa. Mañana tendrás otra oportunidad y estas desperdiciándola de nuevo

Naruto hizo un gesto despectivo volteando a ver a otro lado

Eso enfureció a Iruka-sensei

Akira volvió a suspirar, sabía lo que se aproximaba.

A veces, solo a veces quisiera que Naruto fuera un poco más maduro respecto a su entrenamiento, les haría las cosas mucho más fáciles a ellos

-Y porque tú fallaste, Naruto. Todos deberán repasar el Henge no jutsu

Toda la clase se quejo, incluida Akira.

Pasando al frente el primero en hacerlo era Sakura Haruno. Akira dio un resoplido irritado. Desde que había empezado la Academia y había empezado a conocer que eran las fangirls, Sakura era un vivo ejemplo de ello, demasiado centrada en el objeto de su amor; Sasuke Uchiha, como para poder tomarse su entrenamiento en serio. Sus chillidos por el muchacho siempre le provocaban dolor de cabeza, era decepcionante como quería más a un hombre que su propia formación.

Además de eso, a ella jamás le había gustado el rosa, de hecho, detestaba el color rosa, y al parecer Sakura hacia honor a su nombre vistiendo de un color rosa fuerte, y como si eso fuera poco, su cabello era tan rosa que a veces caminando por la calle la podía reconocer a kilómetros. Era una persona chillona que creía que era mejor que cualquiera.

Si, definitivamente Sakura no era su persona favorita en el mundo

-Bueno, llego Sakura, hagámoslo. Henge –una buena replica de Iruka-sensei tomó el lugar de Sakura en una nube de humo blanco

Iruka-sensei la felicitó y entonces ocurrió lo que siempre pasaba cuando Sakura, o cualquier de las fangirls, hacían cualquier cosa; buscar la atención de Sasuke

-Si –exclamó con fuerza- ¿Sasuke, viste eso?

Akira frunció el ceño con desagrado.

Era un simple jutsu de transformación, no era nada especial, pero al parecer, según Sakura, era algo que debía reconocérsele

El siguiente fue el mismo Sasuke. También se transformó perfectamente en Iruka-sensei. En su cara se veía lo aburrido que estaba, seguro que el también creía que ese jutsu era demasiado fácil

-Naruto Uzumaki

-Esto es una gran pérdida de tiempo, Naruto –dijo Shikamaru desde un lado de Naruto. A su derecha, Ino habló

-Siempre pagamos por tus tonterías

Ino también era una fangirl y una gritona. Era bonita pero vanidosa, no podía desesperarle más cuando ella y Sakura empezaban a pelear por Sasuke. Era ridículo. Entre Sakura e Ino no podía decidirse por cual le desagradaba más

Akira, desde el lado de Ino, habló con voz dura

-Ya déjenlo, ya nada va a cambiar que lo tengamos que hacer. Acéptenlo y dejen de lloriquear, par de bebes

Naruto le dirigió una sonrisa mientras se ponía al frente de la clase

Ino le dirigió una mirada agria mientras cruzaba los brazos tercamente

-Henge –dijo Naruto

Y entonces apareció una versión crecida de Naruto, solo que era mujer, y estaba desnuda. Apoyada en sus rodillas, lanzó un guiño y un beso a Iruka-sensei. Y entonces Iruka-sensei salió disparado hacia atrás con un chorro de sangre cayéndole de la nariz.

Akira tuvo que poner una mano en su boca para sofocar su risa.

Quien hubiera pensando, Iruka-sensei es un pervertido en el armario

Naruto, por otro lado, se reía a carcajadas

-Caíste, ese es mi Oiroke no Jutsu

Iruka-sensei, usando el jutsu de ampliación de cabeza, le gritó con fuerza a la cara a Naruto, aturdiendo a toda la clase

-¡Déjate de cuentos estúpidos! ¡Esta es mi última advertencia!

Naruto nunca cambiaba

Después de la escuela Akira no perdió el tiempo y se dirigió a la Torre Hokage. Con una sonrisa abrió la puerta para encontrar al Hokage sentado en sus rodillas mientras escribía en un pergamino

-Te ves mejor con pintura en la cara –dijo Akira antes de dejarse caer a su lado

Hiruzen suspiró mientras dejaba lo que estaba haciendo

-Tenía la esperanza de que no lo mencionarías

-Me conoces ¿no es así?

-Tienes razón, mi error –El Hokage acomodó sus cosas y volvió el cuerpo hacia ella- Entonces ¿Cómo estás? Mañana es el examen

Ella miró hacia otro lado en la habitación

-Estoy tranquila, ya he repasado todos los jutsu de la Academia y los puedo hacer a la perfección, además de los jutsus que tú me ensañaste. Creo que estaré bien, pero dejemos eso de lado, no quiero ponerme nerviosa desde temprano. Hablemos de otra cosa ¿sí?

-Como quieras, Akira-chan

-¿Con quienes estaré en mi equipo?

Era una pregunta que le había rondando la cabeza desde hace unos meses. No quería quedar atrapada en un equipo mediocre, incapaz de avanzar, eso solo la retrasaría. Quería estar en un equipo que le permitiera crecer como persona y ninja. Una pequeña parte de ella también deseaba tener sus primeros amigos, y tal vez, con los compañeros correctos, lo conseguiría

El Hokage le dio una sonrisa secreta.

Por supuesto, el elegiría con quienes estaría, los que pasaran el examen serian revisados y clasificados por él

-¿Quién sabe? Tal vez te ponga otros dos nacidos de civiles o puede que te ponga con niños de clanes, eso lo decidiré después – Le dio una sonrisa más grande- pero estoy seguro que te irá bien, siempre y cuando trates de ser amiga con ellos

-¡Hey! Soy amigable… es solo que me desespera lo idiotas que pueden ser mis compañeros

-Akira-chan sigue hablando así y pensare seriamente en entrenar tu sentido de la humildad. Debes tener en cuenta que la mayoría de ellos no han recibido el entrenamiento que yo te brinde a ti. Fuiste afortunada

Akira infló las mejillas y cruzó los brazos mientras replicaba obstinadamente

-Mi humildad está bien. Solo digo que si mis compañeros son unos buenos para nada yo misma me encargare de que eso cambie, aunque tenga que usar medidas drásticas. Mi deber como buena compañera es ver que tengan una formación adecuada que les permita enfrentarse a situaciones difíciles

El Hokage subió una ceja con escepticismo

-Tu forma de mostrar compañerismo es realmente única, Akira-chan –Él dio un suspiro y tomó unos papeles que estaban a su lado – Podrías mirar a través de estos informes de misión y ponerles el sello de revisado. No creo que hoy pueda enfrentarme a ese monstruo

Akira pasó la tarde poniendo sellos a tres pilas de papel y poniéndolos cuidadosamente en el cajón correspondiente. Al final del día, su cabeza daba vueltas y ella podría haber jurado que vio letras volar por la habitación. No era de extrañar que Sarutobi-sensei odiara el papeleo, era el infierno

Ya era de noche cuando se fijó en la hora. Se levanto rápidamente y sacudió su short

-Es hora de que me vaya. La última vez que llegue tarde mi mamá se enteró y me dio el regaño del siglo. Últimamente no le gusta que me pase todo el día fuera y no ayude en la academia de artes. Prefiero evitar el regaño hoy

Sarutobi-sensei le dedicó una sonrisa comprensiva

-Buenas noches, Akira-chan. Buena suerte mañana en el examen Genin

-Gracias, Sarutobi-sensei

Y con eso corrió a la puerta, si se apuraba podía llegar temprano a su casa y aprovechar el tiempo antes de irse a adormir para trabajar en un justu que había estado practicando hace un tiempo. O tal vez podría seguir con su lectura de Ninjutsu médico. Ya decidiría en su habitación


Sello de Armonía: es un método de entrenamiento para el combate que se ha transmitido de generación en generación en Konohacomo un método de entrenamiento para estudiantes de la academia. Naruto Uzumaki y Sasuke Uchihase enfrentaron de pequeños en un combate de la academia, pero se negaron a hacer el Sello de "Armonía" ya que no se respetaban el uno al otro.


Entonces díganme mis queridos lectores ¿Qué les parece este capítulo? Como vieron ya nos metimos de lleno a la trama de Naruto por eso debo decir algunas cosas

-La actitud de Akira se vio impulsada por ser entrenada por el Hokage y al no tener a ningún amigo a su lado empezó a actuar un poco altanera

-No se confundan, los comentarios que hace sobre Sakura e Ino son la opinión de una niña de 12 años, que solo sabe que esas dos chicas son desesperantes a sus ojos. No habrá ataques a Ino o a Sakura, con el tiempo Akira podrá ver qué clase de personas, en realidad, son ellas dos

No se olviden de comentar diciendo su opinión.

Nos vemos el próximo domingo


09/09/2019

Este capítulo ha sido revisado y editado

Espero lo hayan disfrutado