Capítulo 15
Regina casi se negó a levantarse cuando, al incorporarse y sentarse en la cama, notó el dolor de cabeza, resultado de una noche mal dormida. Estaba demasiado aturdida para hacer otra cosa que no fuera pensar en el error que había cometido y cómo las consecuencias de este la habían dejado peor de lo que debería.
De verdad no había esperado que Emma actuara con normalidad, que la entendiera, pero al mismo tiempo si la hubiese escuchado e intentando por un segundo comprenderla, ya habría sido algo.
Una sencilla petición de disculpas era realmente poco y, una vez más, había actuado por impulso cuando le dijo a Emma que se había arrepentido de haber ido hasta allí. La verdad es que no había arrepentimiento, había hecho lo correcto al ir hasta allí para intentar arreglar la situación, solo que en el momento, la primera incomprensión de Emma la había dejado sin rumbo, provocando que las palabras salieran sin antes ser medidas.
Acompañada del silencio en su nuevo apartamento, intentó por horas coger el sueño, sin embargo la voz de Emma estaba perfectamente audible en su cabeza.
-No sé para ti, pero para mí lo que sucedió significó mucho. Si te has arrepentido, yo debería saberlo, y saberlo por medio de una conversación y no por un alejamiento repentino e inexplicado.
Solo podía pensar en reordenar el caos que había causado intentando poner su propio desorden en orden. Tenía que buscar una manera de mostrarle a Emma que realmente no estaba arrepentida y que su alejamiento repentino e inexplicado no se debió a razones ruines.
Emma había tomado un sitio tan diferente en su vida, un espacio que ahora no podía no ser llenado, estar peleada con ella, y eso que era poco tiempo alejadas, ya estaba creando un vacío.
Apreciaba demasiado la compañía de Emma, de cualquier manera, siempre y cuando no fuera como la noche pasada, y la quería de nuevo lo más cerca posible, de preferencia, tan cerca como para que su respiración se alterase.
Con el móvil en la mano y el contacto aún con el nombre de Escape abierto, tecleó tres mensajes que fueron borrados por falta de valor para mandarlos. El miedo de hacerlo y ser ignorada como ella misma hizo la detuvo.
Emma es su escape y ahora estaba necesitando uno.
Tecleó por cuarta vez el mensaje y finalmente lo envió antes de que la falta de valor se lo impidiese de nuevo.
¡Ojalá Emma aceptara la invitación mandada en el mensaje!
¡Qué fuera como Ruby había dicho!
-Emma es orgullosa a veces, pero su rencor se le pasa rápido, confía en mí, Regina…
«Hey, ¿recuerdas cuando me preguntaste si aún te usaría como mi escape? Ahora necesito uno y tú eres el mío. También dijiste que esperabas que te invitara a mi apartamento y no retiro mis palabras de que eres bienvenida. Solo dame la oportunidad de disculparme como Dios manda cuando te sientas preparada para eso»
Emma leyó el mensaje, seguido de una dirección, aún echada en la cama. Fue lo primero que hizo tras despertar.
Había conseguido calmarse un poco después de pensar y repensar incontables veces en el intento de una petición de disculpas y explicaciones de Regina. No quería satisfacciones, solo quería que no hubiera pasado de aquella manera, pero ya estaba hecho y tenía arreglo, le tocaba a ella querer arreglarlo, ya que Regina había demostrado claramente que estaba arrepentida.
Solo era la primera desavenencia.
Por Regina estaba dispuesta a pasar por encima de su orgullo.
Por algo comprensible no valía la pena tirar por la borda lo que estaban empezando a construir.
No necesitaba más tiempo para pensar en la situación, ya había sentido suficientes cosas malas y tenía una oportunidad para dejar de sentirlas. Era la hora.
No tenía idea de cómo responder al mensaje en aquel momento, no lo ignoró por querer pagarle con la misma moneda, solo dejó el móvil a un lado decidida a ir al apartamento de Regina, la respuesta sería esa misma acción.
En los minutos vagos entre un paciente y otro, Regina comprobó el móvil por si hubiera alguna respuesta de Emma, pero sus expectativas disminuían cada vez que veía que había sido ignorada.
Quizás tuviera que sentir un poco de su propia medicina.
Al cruzar su camino con Belle en uno de los pasillos y recibir una sonrisa, la cual devolvió, su subconsciente lo relacionó con otro momento vivido con Emma.
-Formaríais una hermosa pareja
Odiaba cómo cualquier cosa le recordaba a la persona que ahora le estaba pagando con la misma moneda.
Emma, que últimamente hacía mejores sus días, ahora era el motivo por el que no estaba bien.
En cuanto llegó a su apartamento, tras otro turno concluido, volvió a comprobar si realmente no tenía nada y al hacerlo, soltó el móvil y se fue derecha al cuarto de baño para darse un baño caliente.
Escuchó el timbre que sonaba sin parar mientras estaba saliendo del baño. Apenas pensó en ponerse la ropa, fue a ver quién era solo con la toalla cubriendo su cuerpo y agradeció que no fuera nadie más sino Tinker cuando miró por la mirilla.
-¿Ya no puedo tomar un baño en paz?- preguntó Regina mientras Tinker entraba sin ser invitada, cosa que no era necesario por otro lado.
-Vengo a ver cómo está mi amiga, ¿y así soy recibida?- se llevó la mano al pecho fingiendo indignación
-Ah, ella está preocupada- sonrió de forma irónica
-Eres de verdad una ingrata- reviró los ojos
-¿De verdad has venido a saber solo cómo estoy?
-Vine a saber de cosas. La ignoraste a ella, me ignoraste a mí anoche también.
-Vi tus mensajes esta mañana
-¡Y no respondiste!
-Disculpa
-Está bien, te perdono, pero, ¿y tu otra rubia? ¿Te perdonó?
-Tengo que vestirme- Regina comenzó a caminar hacia su cuarto, acompañada por Tinker que se echó en su cama como de costumbre.
-Respóndeme, ¿qué sucedió?
-Ni me dejó hablar, fue eso lo que sucedió- dijo mientras entraba en el vestidor
-¿Os peleasteis?- dijo Tinker más alto debido a la distancia en que estaban.
-No fue una pelea…- respondió igual de alto
-Pero, ¿intentaste hablar de todas maneras?
-No quiso escucharme. En realidad, creo que no quería verme ni pintada de oro- volvió al cuarto mientras se ponía una blusa.
-Te dije que habías sido una inconsecuente
-También me dijiste que fuera hasta allá
-Te entiendo, pero también le doy algo de razón a ella…
-Actué mal, ya me he dado cuenta
-Os arreglareis- Tinker giró el rostro hacia Regina en cuanto esta se echó en la cama.
-No sé…- presionó los labios –Toda esta situación es extraña
-Las cosas nuevas son extrañas. Nunca te has entregado a alguien de verdad y estás a punto de hacerlo, o ya lo estás haciendo.
-Por eso es extraño. Me he permitido inconscientemente sentir estas cosas por ella, cosas que intenté sentir por alguien en años y que nunca aparecieron- suspiró y apartó la mirada de Tinker para fijarla en el techo del cuarto –Ella es diferente, hace que quiera estar con ella, y no estar ya me pesa.
-Es pasión. ¿Quién sabe si no nace de esto un amor, hum?
-Demasiado pronto para pensar en eso- volvió rápidamente su mirada hacia el rostro de su amiga.
-Pero no es pronto para pensar, sobre todo viéndoos así
-Piénsalo ahí en tu cabecita
-Está bien, solo estaba hablando…- se sentó en la cama y miró a Regina por encima del hombro -¿Qué vamos a comer?
-No lo sé. ¿Qué vamos a comer?- devolvió la pregunta y frunció el ceño
-Lo que quieres comer aún no te ha perdonado, vamos a tener que escoger otra cosa- dijo levantándose de la cama
-Estoy sopesando la idea de cortar nuestros lazos
-Después de que me hagas la cena, puedes cortar lo que quieras- sonrió
Regina se puso en pie sabiendo que Tinker no la dejaría en paz hasta que no hiciera algo de cenar.
Tras casi una hora en la cocina, finalizaron lo que habían preparado juntas. Era la primera vez que Regina tenía compañía en su nuevo apartamento, excepto por Zelena que la había ayudado el primer día con los muebles. Se sentía mejor teniendo a Tinker con ella charlando de diversos asuntos que la alejaban un poco de sus repetitivos pensamientos. Cuanta más distracción, menos Emma y su perdón rechazado.
Volvieron a la sala tras haber lavado lo que habían ensuciado y recogido el desorden que habían hecho en la cocina. La conversación que ya había cambiado varias veces estaba centrada ahora en los problemas de Tinker en su trabajo.
-¿Esperas a alguien?- preguntó Tinker cortando el asunto tras sonar el timbre.
-No, y el portero tampoco ha avisado, probablemente algún vecino- respondió mientras se encaminaba a la puerta.
-Pero diste pase a más personas, ¿no?
-Sí- su voz casi falló cuando miró por la mirilla, y abrió la puerta inmediatamente -¿Emma?
-Hey- dio una media sonrisa sin emoción alguna, con las manos en los bolsillos de otra chaqueta roja, diferente a las que Regina ya le había visto.
-¡No jodas!- Tinker se echó a reír detrás de Regina –No me puedo creer que esté viviendo un cliché- su tono era estridente. Emma la miraba sin esbozar ninguna reacción aún y Regina le lanzó una mirada de desaprobación.
-Entra- abrió más la puerta, dando paso a Emma que dio unos pasos considerablemente tímidos.
-¿Ahora es cuando digo que yo ya me estaba yendo? Está bien, entonces. Emma, que pena que ya me esté yendo, espero poder conocerte mejor un día de estos- sonrió, haciendo que Emma finalmente sonriera.
-Yo también lo espero.
-Creo que nos juntaremos para hablar mal de ella- sonrió, y se acercó a Regina para darle un beso en la mejilla -¡Juicio, chicas!- dijo antes de cerrar la puerta sin darles la oportunidad de despedirse correctamente.
-Pensé que no ibas a venir- dijo Regina cruzando los brazos
-No podemos dejarlo todo de la manera en que está
-Lo sé, por eso te busqué ayer y te mandé mi dirección hoy
-Discúlpame por la forma en que actué ayer
-Fue comprensible tu comportamiento, aparecí en tu lugar favorito en el peor momento y sin ser invitada.
-Eso es lo que menos importa ahora- negó con un movimiento de cabeza
-Pero de alguna forma importa…- sus pies, que parecían estar pegados al suelo desde que había visto a Emma, se movieron hacia el sofá -¿Quieres tomar algo? ¿Agua, jugo vino?
-No, gracias- dio una media sonrisa –Ahora solo quiero colocar todo en orden.
-Siéntate- pidió y Emma lo hizo, manteniendo una distancia que no solían tener desde hacía un tiempo -¿Puedo explicarme ahora?- Emma permitió al mover la cabeza positivamente –En primer lugar, discúlpame una vez más, solo quiero que entiendas que sé que me equivoqué, aunque no lo haya hecho por mal. Lo hice sin medir las consecuencias- desvió la mirada de los ojos de Emma hacia sus propias manos que estaban juntas sobre sus piernas –Me lleva tiempo ciertas cosas, sobre todo cuando envuelve sentimientos, nos conocimos a causa de un problema mío y esta vez no fue muy diferente- volvió su mirada hacia Emma, desviándolo enseguida –No tardé en darme cuenta de que nutría sentimientos por ti y sucedió rápido, el tiempo que siempre me es necesario no llegó antes, vino después y ese fue el único motivo- esta vez fijó sus ojos en los de Emma que permanecía indescifrable –Tuve miedo de que fuera pasajero y eso tal vez hubiera podido dejar a una de las dos herida. No fue arrepentimiento, como tú pensaste. Quizás si no hubiera tenido mi tiempo, hubiera puesto todo cabeza abajo, detesto el desorden y todo sería peor.
-Yo necesité ese tiempo para ordenar mis sentimientos, mi cabeza y todas esas cosas, pero me mantuve cerca y aún así lo conseguí. No es que me debas satisfacciones, pero fue un infierno pensar que aquella noche había sido solo una más.
-No quería hacerte pensar eso, es solo que cerca de ti no habría resultado. Es que no tienes noción de lo que esos ojos verdes y esa sonrisa hacen conmigo- buscó mantener su mirada en la de ella y sus palabras hicieron que Emma sonriera de la forma descrita –Esa sonrisa es la que digo.
-Entonces…
-¿Estamos bien?- Regina extendió su mano hacia ella
-Creo que sí- sonrió de nuevo. Y Regina también. Cambió la posición de la mano de Regina de modo que sus dedos se entrelazaran. El primer toque después de la primera pelea les causó casi lo mismo que el primer beso.
-Te eché de menos, escape- se acercó más y pasó los brazos alrededor del cuello de Emma
-Yo también- dijo al atraer a Regina más cerca
Una vez más los corazones latiendo frenéticamente.
Tan cerca como lo querían.
El abrazo con el encaje perfecto.
Regina apartó un poco su rostro mientras aún estaban presas en el abrazo, y con esa suficiente distancia que había creado fue dándole besos por la mandíbula hasta alcanzar los labios. Otra vez, un beso comenzado como una caricia fue, poco a poco, adquiriendo un ritmo lento para poder apreciar cada sensación transmitida.
Esta vez sin más dudas que surgieran después.
Esta vez sin reservas.
-Aún no hemos hablado sobre esto, como tú querías- dijo Regina al apartarse.
-En realidad, creo que ahora no hay mucho de lo que hablar- colocó el cabello de Regina tras la oreja –Es algo mutuo, ¿verdad?- preguntó y Regina asintió –Pues ya está- sonrió
-Quiero que salga bien, Em, ahora es demasiado tarde para poder dar marcha atrás
-Haremos que salga bien.
Las piernas de Regina, durante el beso, pasaron sobre las piernas de Emma, y esta colocó una mano sobre una de ellas.
-¿Qué te hizo pensar en venir aquí?- preguntó Regina mientras apoyaba el brazo en el respaldo del sofá para después apoyar su cabeza en su mano.
-A pesar de lo que hiciste, te mostraste arrepentida. Ha sido nuestra primera desavenencia, no era motivo para que desistiera de ti. O de nosotras, como prefieras- sonrió
-Prefiero nosotras- sonrió también -¿No estás enfadada conmigo por haber aparecido en tu terraza?
-Aquel lugar te conoce antes de que lo hayas pisado, ten la certeza.
-Ruby no me dijo el grado de importancia del lugar, solo me dijo que subiera y yo lo hice.
-Ni ella la ha pisado, solo sabe que existe y cuánto lo aprecio. Pero no importa, tarde o temprano, te habría llevado.
-¿Ah sí?- arqueó una ceja y esbozó una sonrisa contenida. Emma asintió -¿Así que ahora soy prioridad?
-¿Hay algún criterio para conocerlo?
-Tiene que ser prioridad para mí
-¿No era yo quien hacía las preguntas innecesarias?
