Capítulo 17
Una
Dos
Tres
Cuatro prendas de ropa fueron sacadas de las perchas y colocadas delante del cuerpo de Regina mientras se miraba al espejo.
Cinco piezas volvieron a su sitio.
Con la sexta sus ojos se agrandaron ante el reflejo.
La séptima le causó una satisfacción aún mayor.
Se puso el mono negro y se quedó analizándolo por algunos segundos. Sus tacones de aguja burdeos fueron específicamente hechos para ser usados con aquella ropa.
Se estaba preparando para ir a un evento de moda importante para Emma, y la única invitación le fue dada a ella. El desfile anual de otoño que reúne nombre que Swan tanto admira, nombres que de vez en cuando ella pronunciaba con entusiasmo y con el palpable deseo de estallar de felicidad, pero se controlaba. Desfile que el año que viene tendría en su pasarela modelos elaborados por la mano de alguien que se lo merecía mucho.
Su maquillaje y su cabello estaban según su gusto y adecuados para la ocasión, al igual que las joyas que llevaba en sus dedos, en el cuello y en su muñeca.
Consciente de que precisamente era un evento de moda, se sentía presionada por estar bien vestida, y su espejo se lo confirmaba. Esperaba estar acertada.
El sonido del portero resonó por todo el silencioso apartamento haciendo que cogiera rápidamente un bolso y metiera dentro únicamente lo necesario, y lo que cabía.
Emma estaba esperándola en la portería hacía algunos minutos según su reloj y la hora marcada. Su puntualidad lo decía por sí sola.
Las inevitables sonrisas fueron dadas. La siempre aproximación tan deseada hecha bajo miradas de fascinación.
-Definitivamente soy la persona con más suerte del mundo- la costumbre de ser directa hacía que las palabras salieran con naturalidad en cuanto Regina se acercaba con un andar gracioso hasta el coche, donde Emma, de pie a un lado, la esperaba.
-Estamos empatadas.
-No me han dicho que tú desfilabas hoy- frunció el ceño mientras sin discreción alguna miró a Regina de arriba abajo, cosa que hizo que el sonido que se había convertido en su preferido se alzara. La risa fácil de Regina solo era una de las incontables cosas que la extasiaban.
Selló sus labios con los de Emma y dejó un poco de su labial en la boca de Emma.
-Disculpa- sonrió cuando se dio cuenta de lo ocurrido, y llevó el pulgar a la comisura de sus labios y le limpió el labial.
-¿Tienes el labial ahí?- señaló para el bolso en su mano
-Sí. ¿Por qué?
-Porque vas a necesitar retocártelo. Pretendo borrártelo- le guiñó un ojo y le dio otro piquito rápido antes de abrirle la puerta a la morena que mantenía una mirada cargada de una mezcla de sorpresa y satisfacción por las palabras que había escuchado.
Rodeó el coche y entró, escuchando a Regina canturrear la música que sonaba en la radio. Contuvo una sonrisa y antes de arrancar, la miró de reojo solo para confirmar una vez más sus palabras pronunciadas nada más al haberla visto.
-Estaba todo muy bien para ser verdad
-Qué se atreva a acercarse a ti…- sus dedos estaban entrelazados con los de Emma, entonces apretó más su mano con la de ella, aunque tuvo que soltarla segundos después cuando fue necesario posar para las fotos.
Killian estaba a algunos metros conversando con otras dos personas, cosa que no le impidió lanzar miradas de nítida desaprobación cuando vio a su ex novia entrar al evento dada de la mano con otra persona. Y para aumentar más su indignación, una mujer. La doctora que había cuidado a Emma tras el accidente del que ella lo culpabilizaba.
Las fotos de Emma sola fueron sacadas rápidamente mientras Regina la esperaba lejos de los flashes, hasta que en un momento también ella fue empujada delante de las cámaras.
-Me las vas a pagar, Swan- murmuró con una sonrisa direccionada a los fotógrafos que tenía delante, mientras Emma agarraba su cintura.
-Tus amenazas no me dan miedo alguno- Emma soltó su cintura y volvió a agarrar su mano, caminando con ella hacia dentro del salón.
Regina ya había perdido la cuenta de cuántas personas le fueron presentadas, cuántos apretones de mano había dado a desconocidos y cuántas sonrisas había dado en minutos. Dudaba de que Emma no conociera a todos, o al menos, a la mayoría; cosa que ella negó. Solo estaban presentes diseñadores y modelos escogidos a dedo por la organización del evento y el diseñador que presentaba sus modelos, más algunas personas de la prensa que cubrían la noticia.
Cuando el desfile estaba a punto de comenzar, Emma y Regina estaban sentadas en sus debidos asientos, reservados cerca de la pasarela.
Emma había recibido varios mensajes seguidos de una Ruby eufórica, que decía que no veía la hora de que el desfile acabara para unirse a ella y a Regina.
Las luces ambiente disminuyeron, solo dejando destacada la pasarela. La música fue cambiada poco a poco mientras el presentador, al lado del diseñador de la noche, daba comienzo al acto.
Ruby fue una de las primeras y en cuanto pudo, discretamente guiñó un ojo y les sonrió a las dos. Emma retribuyó su gesto mientras Regina apenas sonrió.
-Ella es tan…- Regina susurró
-¿Linda? Sí, lo es- desvió la mirada de la modelo hacia ella
-¡De modo exagerado!-completó mirando también a Emma, que concordó
Las pocas veces que Regina miró de reojo a Emma y la vio observando el desfile concentrada y con notoria admiración, se sintió agradecida y finalmente, tras mucho tiempo sin saber lo que era de verdad, podía decir que se sentía feliz con alguien.
Siempre había sabido que ser feliz nunca iba a depender de nadie a no ser de ella misma, y no podía negar que así era, con su independencia, su vida profesional en óptimas condiciones, su estabilidad en casi todas las parcelas de su vida, con las personas que amaba cerca y, sobre todo, no tenía problemas consigo misma. Pero con todo eso, Emma solo ayudaba a que transbordara, y eso nada sería capaz de pagarlo.
En un evento de moda, por segunda vez en la vida, se sentía feliz en conocer un poco más del mundo que la persona que tenía a su lado tanto amaba.
Cuando el desfile terminó, la mayoría ya empezaba a dirigirse hacia la otra parte del salón.
-Antes de irnos…- dijo mientras se levantaban, provocando que Regina centrara su atención en ella.
-¿Sí?
-No quiero que me prometas nada, ¿ok?
-Ok…
-Quiero que estés aquí el año que viene
-Prometo estar aquí el año que viene- la sonrisa que dio se reflejó en Emma
-Es…
-Espero no estar interrumpiendo nada- Ruby interrumpió a Emma, parándose al lado de las dos.
-No, no lo estás- Regina respondió antes de que Emma dijera que sí
-¿Podrías hacer que el año que viene yo fuera la única modelo, eh?- pasó su brazo sobre los hombros de Emma –No sé si consigo convivir con las demás sin querer darles una bofetada.
-¿Cuántos segundos tardas en cambiarte de ropa?
-Las personas pueden esperar, Emma- reviró los ojos
-O puedes lidiar con otras modelos como ha sido desde el comienzo de tu carrera- le guiñó un ojo a Ruby
-Sabes que mi historial no es tan bueno, ¿verdad?
-Ruby casi dejó a un modelo sin pelo minutos antes de un ensayo- Emma le dijo a Regina
-No deberías estar avergonzándome sin que la conozca bien- soltó Ruby –Pero te dejo si vamos a tomarnos unas copas. Vamos.
-Veo lo bien que se daría con Tinker y mi hermana- dijo Regina mientras Ruby estaba unos pasos por delante de las dos caminando hacia el bar.
-Quiero promover ese encuentro- sonrió Emma –Es más, tu hermana a la que aún no conozco
-Todo a su tiempo, Swan
-Emma, a veces, es una apresada, te acostumbrarás- dijo Ruby mientras se giraba con dos vasos en las manos y se los daba a ellas –Me he tomado la libertad de pedir por vosotras. Espero que tu gusto sea parecido al de ella- le dijo a Regina
-Sí lo es. Gracias
-Yo no soy una apresada, solo quiero conocer a Zelena.
-Lo harás, cariño, solo que ella necesita saberlo todo antes.
-¿Viste, cariño? Ten paciencia- dijo Ruby girándose, esta vez con su propia copa en las manos –Ahora cuéntame, Regina, ¿qué te pareció el desfile?- preguntó mientras se apartaban del bar.
-¡No respondas!- dijo Emma cuando Regina estaba a punto de hablar –Dijo que podía avergonzarla después de coger las bebidas
-No es justo, patito
-¿Patito?- Regina frunció el ceño
-Pensé que Cisne era demasiado para Emma, solo es un patito.
-Las personas deberían venir con una plaquita en que dijera si puedes dejar que tengan intimidad contigo o no- Emma murmuró con la cañita en la boca.
-¿Puedo usar "patito" yo también?- preguntó Regina a Ruby, haciendo que Emma la mirara incrédula
-A tu gusto- Ruby no contuvo la risa cuando miró a la amiga -¿Yo puedo usar el "cariño"?
-Si no es con un tono de escarnio como hace unos minutos, a tu gusto también.
-Vamos a resolver esto después, Regina Mills
-¿Tiene eso algo que ver con lo que me dijiste sobre el pintalabios?- dio una sonrisa lasciva.
Emma odiaba haber hablado de aquella manera en un lugar donde no podría agarrarla.
-Pensaré en el asunto
-Piensa con cariño
Ruby y Regina se habían caído bien, incluso demasiado, y a pesar de haber formado un complot contra Emma, estaba aliviada ante el hecho de que, por una vez, a Ruby le gustara alguien que a ella le gustara porque normalmente desdeñaba a todo aquel que Emma le presentaba.
Las horas pasaban sin ser notadas. Varias veces fueron interrumpidas por otras personas que se juntaban a ellas o se llevaban a Emma o a Ruby.
Emma había conseguido contarle a Regina el historial de cosas malas que Ruby había hecho desde el comienzo de su carrera de modelo, cosas que iban desde peleas físicas en bambalinas y tras las cámaras hasta romper piezas únicas antes de salir a desfilar.
-…y lo último que sé hasta ahora es del fotógrafo con quien Ruby disfrutó en los intervalos de los ensayos. En el suelo del estudio, ¿no? Confírmamelo, Ruby
-Es todo mentira, Regina
-Imagino que sí…
-Ahora que te he contado todo lo que recuerdo, voy al baño. Con permiso-Emma se levantó de la mesa en la que estaban sentadas.
-Mi vez para avergonzar a tu novia, o sea lo que sea tuya- Ruby le mandó un beso antes de que se alejara.
-Regina, no es por nada, pero Emma no suele tardar tanto y Killian ha desaparecido de mi campo de visión…- dijo Ruby echando una ojeada por todo el recinto.
-Voy tras ella- Regina se puso en pie y Ruby hizo lo mismo a la vez.
Los tacones de ambas solo no llamaban la atención al chocar contra el suelo debido a la música alta. Ruby estaba segura de que si Emma las viera caminando de ese modo diría que abrirían un agujero en el suelo.
El baño estaba al otro lado del salón donde se había realizado el desfile, que estaba completamente vacío y con poca luz.
Al acercarse al baño, Regina apretó los puños sintiendo cómo la rabia tomaba cuenta de ella, y aumentó aún más cuando Ruby abrió la puerta con el mismo nivel de odio.
-No me sorprende que las madames hayan aparecido antes de la mejor parte
-¡Suéltala!- Ruby prácticamente gritó mientras estiraba el brazo para que Regina no se acercase.
Killian tenía el brazo izquierdo alrededor de la cintura de Emma y su mano agarraba el brazo de ella pegándolo al cuerpo, para que no se moviera, dejándola presa entre su cuerpo y la pared, y la otra mano sobre su boca. Las asillas del vestido que Emma llevaba estaban caídas por sus hombros, y su largo vestido, del lado donde había una abertura, estaba subido hasta mitad de su muslo.
-¿Vais a ver o queréis participar? Dejad de jodernos el polvo.
-Regina, ve a llamar…-
-¡La suelto!- Killian la interrumpió soltando a Emma, que inmediatamente fue abrazada por Regina –Pero no creáis que a ella no le gusta –Guiñó antes de salir del baño pasando por Ruby que casi lo sigue.
-¡Ruby, no!- dijo Regina haciendo que se detuviera.
-¡Tiene que pagar por esto!
-Y lo hará, pero no ahora.
-¡Tiene que ser ahora! No puede quedarse ahí fuera sonriendo para todo el mundo como nada hubiera pasado.
-Más tarde nos preocupamos de hacer lo que sea con él
-¡Ay, Dios mío, patito!- Ruby se acercó a las dos. Emma estaba abrazada a Regina, que ya había colocado bien su vestido y peinado su cabello.
-¿Nos vamos?- preguntó Regina y Emma asintió
-¡Yo me quedo!
-Ven con nosotras, Ruby, de verdad- pidió Emma levantando su cabeza del hombro de Regina.
-Está bien, pero haré que lo pague y no me lo vas a impedir
-Después
-Está bien.
Emma salió de los brazos de Regina, se puso delante del espejo y se limpió el maquillaje corrido.
En cuanto salieron del local del evento, esperaron a que Ruby cogiera sus cosas antes de entrar en el coche.
-Podéis iros, yo llamaré a un taxi- dijo saliendo con su bolso en las manos
-Ven con nosotras- Emma se pronunció por primera vez después de salir del baño.
-Hoy confiaré en Regina para que cuide de ti- se acercó más y la abrazó –Mañana hablamos, ¿ok? Cuídate- se apartó, pero sin soltarla –Te quiero, patito- le dio un beso en la cabeza
-Yo también te quiero
Ruby sonrió y miró a Regina, a punto de hablar
-La cuidaré- respondió antes de que Ruby le dijera algo
-Sé que sí- sonrió Ruby.
-Hey- dijo Regina al parar el coche en el semáforo y mirar para Emma que estaba callada desde que se habían despedido de Ruby. Le había pedido a Emma conducir y la misma cedió sin pensar dos veces –¿Mi casa o la tuya?
-La mía, por favor
-Ok- Regina extendió su mano buscando la de Emma, pero ella no le correspondió –Em
-Me siento sucia, Regina
Tres palabras que hicieron que saliera a la superficie todo el odio que sintió cuando se había acercado al baño. Le era insoportable ver a Emma aguantando las lágrimas con la cabeza apoyada en el asiento del coche. Se arrepintió inmediatamente de no haber dejado que Ruby hiciera algo en el mismo momento.
Volvió a poner la mano en el volante cuando el semáforo se abrió, no iba a insistir, la reconfortaría al llegar a casa.
En el ascensor, Emma se pegó a una de las esquinas, de espaldas al espejo, acorralándose ella misma cuando Regina se acercó.
-No huyas de mí por sentirte así
-No estoy huyendo, solo es…. –la frase murió en sus labios antes de ser finalizada.
-Sabes que tenemos esto de la empatía demasiado fuerte, ¿verdad? Puedo perfectamente imaginar cómo te estás sintiendo. Pero déjame, por lo menos, estar cerca de ti.
-Lo estás
-Está bien, no voy a tocarte sin tu permiso. Solo quiero que sepas que no me he olvidado de lo que se dijo en este mismo ascensor, y quiero reafirmar que de la misma forma en que tú quisiste cuidar de mí para que yo estuviera bien, ahora estoy yo aquí.
-Estoy acumulando todo lo que has hecho por mí para algún día poder retribuírtelo, solo que no sé si conseguiré llegar a la altura- Mills dijo en voz baja mirando sus propios pies.
Le era imposible para Emma escuchar cosas así provenientes de la otra y no sentir una placentera sensación a la que muchos llamaban mariposas en el estómago.
Colocó sus dedos en el mentón de la morena y alzó su rosto, procurando alinear sus ojos con los de ella.
-Te cuido porque me gustas, Regina, ya es una gran retribución verte bien.
-Gracias- Emma alzó la mirada y le dio media sonrisa.
-No quiero que me lo agradezcas, no lo hago por obligación.
Las puertas del ascensor se abrieron, Regina esperó a que Emma saliera y la siguió hasta la puerta del apartamento, que fue abierta sin demora.
-¿Necesitas algo?- preguntó Regina al cerrar la puerta
-Solo voy a tomar un baño. ¿Te vas a quedar?
-No estoy loca como para dejarte sola- dejó su bolso encima del aparador al lado de la puerta.
-Coge lo que quieras del vestidor, tú…
-Emma-la interrumpió –No te preocupes por mí
Ella asintió y se dirigió al cuarto. Regina se sentó en el sofá y se dio cuenta de que sus manos temblaban, cosa que sucedía cuando se ponía demasiado nerviosa.
Si fuera posible, le gustaría compartir lo que Emma sentía o arrancárselo todo de una vez. Su corazón se encogía al verla mal. Incluso la voz de Emma, más baja de lo normal, la estaba dejando mas aturdida. No podía imaginar lo que habría sucedido dentro de aquel baño si no hubieran llegado a tiempo.
Nunca había visto a Emma de aquella manera y lo odiaba con todas sus fuerzas. No sería fácil hacer que mejorara, eso solo sucedería con el tiempo, pero nada le impediría hacer lo posible.
Observó la cortina abierta, la puerta de vidrio estaba cerrada, pero la llevó al recuerdo de días atrás cuando tuvo que ir al hospital a atender una urgencia. Emma se estaba entregando a ella de una manera tan natural aquella noche, y ahora verla retrayéndose, sin ni siquiera darle la mano, le causaba una mezcla de sensaciones negativas.
¿Cómo una persona podía querer hacer mal a alguien como Emma?
Entró en el vestidor de Emma tras pasar unos minutos en la sala, sola, intentando calmarse antes de intentar hacer algo por la otra. Cogió el mismo pijama que usó la primera noche que habían dormido juntas y dejó su ropa exactamente en el mismo sitio que aquella noche.
Los productos de maquillaje de Emma estaban esparcidos por el estante del vestidor, las luces alrededor del espejo estaban encendidas, mostrando que probablemente iba retrasada cuando salió del apartamento.
Una noche que había comenzado tan bien acababa de aquella manera…
Volvió a la sala para dar privacidad a Emma cuando saliera del baño, cosa que tardó bastante, y solo volvió al cuarto cuando dejó de escuchar el ruido del secador.
La puerta estaba abierta y en cuanto se detuvo en ella, Emma salió del vestidor.
-Quítame la duda de dónde voy a dormir
-Conmigo
-Entonces, ¿te sientes algo mejor?- dijo entrando en el cuarto y sentándose a su lado en la cama.
-Sí
-El tiempo que te lleve para estar bien yo estaré aquí- volvió a extender su mano y esta vez obtuvo una respuesta más agradable. Emma colocó su mano sobre la de ella, entrelazando los dedos.
-Gracias
-Para con eso de agradecerme
-No puedo no agradecerte. Si no hubiera sido por ti y por Ruby…- de nuevo la frase quedó inconclusa
-Ya pasó, ¿ok? Puedo garantizarte que pagará por esto, Em, pero de momento mi preocupación es que estés bien, en él ya pensaremos en otro momento-Regina levantó su mano, y se la besó. Emma abrió una sonrisa pequeña con el acto, y cuando giró sus brazos, notó que Emma tenía una mancha violeta -¿Te duele?- pasó su otra mano lentamente sobre el hematoma y Emma negó con la cabeza –Podría dejarlo a él de esta manera ahora mismo –murmuró.
-No estás loca como para dejarme sola- le dio media sonrisa, haciendo que Regina también sonriera.
