Disclaimer: Gravity Falls le pertenece a Alex H.

Summary: Conjunto de one-shorts, drabbles y viñetas de la pareja MaBill. Chapter 2: Comenzaba a creer que había sido una mal idea, pero necesitaba verlo con sus propios ojos.

Advertencia: Universo canon. Spoilers del capitulo final de Gravity Falls. Posible OOC —siento me Mabel me quedó un poco OOC pero realmente necesitaba que actuara de esa forma para desarrollar la trama—.

Notas de la autora: Realmente lamento la tardanza, he estado algo ocupada en el liceo y no he tenido mucho tiempo para pensar en mis historias, pero intentaré no tardar tanto para la próxima actualización, solo les pido comprensión. Originalmente tenía planificado escribir un one-short diferente a este para continuar con el fic, sin embargo después ver el final de la serie, junto con encontrarme algunos comics y dibujos MaBill hermosos basados en el capitulo, se me ocurrió esta trama y decidí subirlo como el segundo capitulo. Espero que les guste.


Hasta el próximo verano

Estaba comenzando a creer que había sido una mala idea. Una pésima idea, por decirlo de otra forma.

Mabel caminaba lentamente por el frondoso bosque de Gravity Falls, se encontraba sumida en sus pensamientos, recordando porque había decidido salir tan temprano aquel día, el día de su cumpleaños y su regreso a casa en Piedmont. Tan distraída se encontraba que más de una vez había tropezado, cayendo en el suelo y ensuciando un poco su suéter de estrella fugaz, uno de sus favoritos; aquel símbolo siempre le había gustado, por algún motivo se sentía ligada a el —ahora sabía por qué—. Repasaba aquel pensamiento una y otra vez pero seguía sin cobrar sentido para ella, no comprendía en su totalidad que clase de fuerza o necesidad la había impulsado a realizar esa caminata. Pero claro que conocía un motivo, por más ridículo que sonase.

Necesitaba verlo con sus propios ojos.

Su tío Ford les había explicado a ella y a Dipper que al utilizar el arma borra memoria contra Stan, Bill había sido completamente borrado y que su forma física había quedado petrificada en alguna parte del bosque cerca del pueblo. Ya no volvería a causar más problemas o desastres, era un gran alivio para todos. Sin embargo Mabel sentía que por algún motivo necesitaba verlo ella misma, como si fuera la única manera de cerrar apropiadamente aquel capitulo de su vida que fue el Weirdmageddon.

Fue por ello que ese día se había levantado más temprano de lo usual y había salido de la recién reparada Cabaña del Misterio, aunque le había costado un montón convencer a Dipper y a sus tíos de que estaría bien por su cuenta, de que no tardaría mucho y regresaría rápidamente en caso de encontrar algo raro —pues, al parecer, aun seguía habiendo algunos de esos ojos-murciélago rondando los alrededores—. Finalmente logró que le dejaran ir, argumentando que necesitaba un poco de tiempo a solas, aunque a todos se les había hecho raro que ni siquiera permitiera que Waddles le acompañara.

Necesitaba verlo por si misma, comprobar que todo eso —aquella bizarra pesadilla— había terminado finalmente.

Pasados algunos minutos de ininterrumpida andanza, pudo divisar contra un árbol una figura triangular que le era imposible no reconocer. Se acercó con expresión algo nerviosa pero determinada, y pudo verlo mejor; parecía una estatua de piedra, tenía uno de los brazos extendidos en la misma pose en la que estaba cuando cerró el trato, engañado por su tío Stan, su ojo estaba igualmente petrificado y abierto en su totalidad, con la mirada fija en ninguna parte, pudo distinguir un par de grietas naciendo de uno de sus lados, pero (afortunadamente) no parecían muy profundas. Parecía estar enterrado en la hierba, por lo que no podía ver sus piernas.

Realmente se había ido.

Mabel lo observó por algunos momentos, detenidamente, sin saber bien como debía reaccionar. Bien, ya lo había visto, había comprobado lo que fuera que necesitara saber. Lo mejor sería irse y regresar lo más rápido que pudiera a la cabaña, hacer como si nada hubiera ocurrido. Sin embargo se sorprendió a si misma sentándose con las piernas cruzadas sobre el suave pastizal, justo frente a la estatua en la que se había convertido Bill Cipher. Se quedó en silencio por un par de minutos más, mirando aquella estatua como si en cualquier momento fuera a moverse, a hablarle con esa extraña voz, a llamarla por el apodo de su símbolo y a burlarse de ella con su escalofriante risa. Pero sabía que nada de eso iba a ocurrir.

Tragó saliva lentamente, sintiendo como aquel ojo solidificado la observaba fijamente —aunque sabía que no era así—, como si pudiera ver a través de ella y leer cada uno de sus pensamientos —por algo había sido el ser que todo lo veía—.

Ni siquiera debería estar ahí.

Después de todo lo que él había provocado, de todo el dolor, el miedo, los horrores a los que tuvieron que sobrevivir los habitantes de Gravity Falls. Después de todo lo que él les había hecho a su familia y amigos, de todo el daño y las cicatrices emocionales que pudiera haber causado en ellos. Después de que la engañó de aquella horrible manera para desatar ese apocalipsis. Después de todo ello debería de odiarlo… ¿no? Debería hacerlo. Debería desear destruir esa cosa con sus propias manos, patear y pisar cada parte de esa estatua hasta que quedara hecha polvo. Borrar su existencia y cada evidencia de ella de su subconsciente. Debería odiarlo, guardarle el más profundo de los rencores.

Debería…

Porque la verdad era que al ver aquella estatua tan apartada de todo, tan sola, al ver a Bill de esa manera no podía evitar sentir algo diferente al odio que debería experimentar. Le daba lastima. Ver aquella piedra, que ante los ojos de la menor parecía su tumba, tan desamparada le daba un sentimiento de inevitable y completamente infundada compasión por la criatura. Estaba condenada a pasar el resto de su existencia completamente solo.

Mabel se acercó un poco más a aquella estatua. Una temblorosa e insegura sonrisa —de aquellas que eran tan antinaturales en ella— se dibujó lentamente en su rostro.

—Hola Bill.

El trinar de las aves de la zona fue la única respuesta que recibió. Comenzó a embargarla una extraña incomodidad, como si algo le dijera que debía salir de allí cuanto antes, sin embargo decidió ignorar esa molesta sensación.

—Ha pasado tiempo, ¿no? —Desde que lo detuvieron— Todo está comenzando a volver a la normalidad, el pueblo está como nuevo —comentó, como si esa noticia fuera a alegrar al demonio de haber podido oírla—. Y el tío Stan está recuperándose bastante rápido, él y tío Ford ya han arreglado todos sus problemas, realmente estoy muy feliz por ellos.

Se mantuvo en silencio unos momentos, como si Bill fuera a responderle. Entonces suspiró con pesadez, no es como si tuviera muchas cosas que quisiera decirle a ese malvado triángulo. De hecho tal vez debería hacerle caso a esa sensación de antes y marcharse de regreso a la cabaña, no tenía caso seguir ahí. Pero, pensar en la soledad que el Cipher experimentaría desde ese momento en adelante, era deprimente para alguien como ella. Según Mabel ninguna persona —ni demonio isósceles— merecía vivir en tal grado de aislamiento, por más errores o cosas horribles que hubiera cometido.

Todos merecían una segunda oportunidad a sus ojos. La verdadera pregunta era si los demás estaban dispuestos a darla, y en esta ocasión no había sido así.

— ¿Sabes Bill? Hoy Dipper y yo regresaremos a casa —dijo con una repentina expresión llena de seguridad—, extrañare tanto este lugar y a todas las maravillosas personas que conocí, a pesar de todo lo que ocurrió, me divertí como nunca este verano y he hecho amigos que sé que siempre estarán ahí para mi, para apoyarme, a pesar de la distancia. Ellos se han vuelto muy preciados para mí, y sé que también para Dipper. Jamás olvidaremos todo lo que vivimos en Gravity Falls, todas las aventuras, los juegos, los amores fallidos, todas las criaturas que conocimos. Venir aquí ha sido una de las experiencias más geniales y divertidas de mi vida —ya más relajada que antes se había dado la libertad de sonreír alegremente—. Pero en fin, echaré mucho de menos despertar cada día, y poder divertirme al lado de mi hermano en una nueva aventura.

Hizo una pausa mientras observaba detenidamente la estatua, notando por primera vez que era ligeramente más grande de lo que recordaba. Lentamente alzó su mano hasta posarla sobre el brazo extendido de Bill, sintiendo la fría superficie de la piedra, y ensanchó su sonrisa. Se preguntó repentinamente que pensaría Dipper de poder verla, probablemente le molestaría la familiaridad con la que había estado hablándole a aquel demonio que les había hecho la vida imposible, y la reacción de sus tíos sin duda sería igual, o tal vez incluso peor. Todos le guardaban un gran rencor a Bill, lo cual era de esperarse, y ella también debería odiarlo, pero la empatía que había desarrollado ante la inminente soledad de la criatura le había hecho olvidar aquel odio.

Y quería demostrarlo, de alguna manera, demostrar que estaba dispuesta a darle otra oportunidad.

—Sin embargo, también quiero que sepas, Bill, que no vine hasta aquí solo para decirte esas cosas. Al principio no sabía muy bien porque había querido venir a verte, pero creo que lo que necesitaba era decirte que, a pesar de todo lo que ocurrió, yo te perdono Bill. Sin importar lo que puedan pensar mi hermano y los demás, te perdono. Y… yo sé que probablemente puedas sentirte muy solo de ahora en adelante, y por eso te prometo que el próximo verano regresaré, y vendré a verte. Mientras pueda venir a Gravity Falls nunca estarás completamente solo, siempre vendré y te contaré historias, hablaré contigo, sin recriminarte nada. Solo esperame un poco más, ¿si?

Mabel rio, pues sabía que lo que estaba diciendo era una locura, y que Bill nunca podría responderle.

Decidió que ya era hora de irse, no quería mantener tanto tiempo preocupada a su familia y si tardaba más era posible que Dipper saliera a buscarla. No quería eso. Estaba a punto de ponerse de pie, pero se detuvo cuando una idea surgió súbitamente en su cabeza. Dirigió nuevamente su mirada a la estatua, e inclinándose, depositó un corto y suave beso en la zona debajo del ojo de Bill. Se reincorporó lentamente, dedicándole una ultima mirada a Bill, antes de darse la vuelta dispuesta a marcharse.

—Adiós Bill —murmuró.

Comenzó a caminar, pero de repente se detuvo, paralizada, al escuchar aquella bizarra risa resonando en sus oídos.

"Hasta pronto Estrella Fugaz"

Giró rápidamente, como si esperase que aquella criatura triangular estuviera detrás de ella, y no en forma de estatua, sin embargo lo único con lo que se topó fue con el ojo petrificado de Bill. Debió haber sido su imaginación, pero se había escuchado tan real, demasiado real.

Sonrió por última vez, antes de remprender su caminata de regreso a la cabaña.

—Hasta el próximo verano Bill…


Espero que les haya gustado este one-short. Cuando publiqué el fic no había esperado que tuviera tal aceptación, así que quiero agradecer a todos los que dejaron review, o pusieron un favorite o un follow, y claro también a todos los que se hayan interesado por la historia. Hasta la próxima actualización, que tengan un buen día.