Disclaimer: Gravity Falls le pertenece a Alex H.
Summary: Conjunto de one-shorts, drabbles y viñetas de la pareja MaBill. Chapter 5: Empieza con Bill dándose cuenta de manera repentina de que por algún motivo, comienza a pensar que Mabel no es una simple humana.
Advertencia: One-short. Posible OOC. Fic raro (en pocas palabras (?)).
Notas: ¡Hola! Vaya, ha pasado un tiempo, ¿no? Creo que no actualizaba este fic desde hace como…. Más de tres meses e.e… ¡Realmente lo siento! Soy muy trash, es que además de estar ocupada en mis estudios el fandom de Fairy Tail me ha consumido casi totalmente. Y aparte de eso estuve teniendo problemas para actualizar el fic, ya que originalmente para este capitulo quería escribir algo sobre un AU MaBill que encontré hace tiempo en tumblr, pero estoy teniendo un terrible bloqueo para continuarlo y además creo que me está saliendo bastante largo y tendré que dividirlo en dos capítulos.
Así que mientras tanto quise traerles este pequeño desvarío (?) que me surgió hace un par de días. Es raro, pero yo solo quería escribir algo fluff de ellos, si es que esta cosa puede considerarse fluff (?) Es un fic algo distinto al resto de capítulos para que no se extrañen mucho, pero de igual manera espero que lo disfruten.
El cantar del monstruo y la estrella
Empieza como algo pequeño.
Empieza con Bill dándose cuenta de manera repentina de que por algún motivo, comienza a pensar que Mabel no es una simple humana.
Que ella es algo así como diferente y que ha llamado su atención de una manera en la que ningún otro humano antes lo hizo —ni siquiera el resto de los símbolos—. Es curioso, en realidad, porque bien podría simplemente pasar por un niña torpe y fantasiosa, con sus sonrisas exageradas de rayos de sol que se dedica a regalar a diestra y siniestra a quién sea que las necesite —y también a los que no—, sin prestarle mayor importancia a la clase de personas que estos sean o las horribles acciones que pudieron cometer en algún momento. Porque a Mabel poco le importaban esas nimiedades, prefiriendo ver el lado positivo que cada persona o situación, estando dispuesta a perdonar hasta a su más acérrimo enemigo.
(y al él. Oh, a él lo mira a veces con aquel cariño irracional y mal camuflado pintado en sus orbitas castañas. Un sentimiento empalagoso de esos que solamente los humanos albergan y que le provoca unas horribles nauseas mezcladas con una diversión casi cínica. Oh, Estrella Fugaz, tan inocente e ingenua, siempre apelando a la bondad de la gente cuando no se daba cuenta de que ella misma no lo era lo suficiente. Oh, Estrella Fugaz, caída en el amor con un demonio de ilusiones nocturnas que lo único que anhelaba era el caos y la ruina. Pobre, pobre Estrella Fugaz)
Y Bill no puede no reírse a causa de esa ingenuidad tan característica suya. Incluso cuando ella le mira curiosa por su accionar para luego tornárseles rojas las mejillas ante una simple mirada suya, el corazón latiéndole tan rápido tan rápido tan rápido que incluso él es capaz de escuchar aquel delator golpeteo —y piensa por un segundo cuán hilarante sería que debido a ello el corazón de Mabel terminara por salírsele del pecho. Tal vez así podría sostenerlo entre sus manos y comprender finalmente qué es lo que la hace tan especial—. Entonces siente la tentación de volver a carcajearse ante su expresión de colegiala enamorada —de un demonio, cruel y vil pero que aun así ella llegó a querer—; y claro que lo hace.
—Ingenua Estrella Fugaz, ¿no sabes acaso que los monstruos no saben amar? —y sonríe, mirándola burlonamente.
(y es tan, tan cruel)
Ella se quiebra ante sus palabras (le duele le duele) pero solo por cosa de un segundo. Luego vuelve a sonreír —Bill sabe que lo hará, siempre lo hace, sin importar qué ocurra o qué diga, ella siempre lo hace (Pobre, pobre Estrella Fugaz) — como si nada hubiera pasado, como si su alegría de estrella naciente no hubiera dado nunca un traspié. Ante eso, él la ignora profiriendo un comentario cortante que busca ser hiriente, sin embargo Mabel comienza a reír recobrado su entusiasmo y a Bill le parece que ella a veces es tan absurdamente (linda) torpe. Pero—
(…)
Es Bill quien de un momento al otro comienza a verla más tiempo del necesario. A perderse en su brillo y sus vistosos colores, en sus ojos de cometa y las sonrisas de constelaciones infinitas llenas de dientes blancos de azúcar. Se da cuenta de que posee unas manos pequeñas (frágiles, como de muñeca, como de porcelana) que lucen sorprendentemente suaves al tacto y siente un ansia repentina por sostenerlas entre las suyas y nunca dejarlas ir, así como por recorrer con los dedos aquellas hebras castañas que cubren su delicado cuerpo de figura de cristal y—
Piensa entonces que Mabel no es solamente una Estrella Fugaz. Que bien podría ser como una galaxia efímera llena de maravillas que hasta a él lo asombran y fascinan. Aunque no tanto como el hecho de que aquel pensamiento comienza a aparecer con más frecuencia de la que debería dentro de su mente maltrecha —donde todo lo demás desaparece y únicamente parecieran estar ellos dos en el mundo, en un mundo ya no consumido por el caos sino donde ahora todo es Mabel, Mabel y—. Y aquello le mortifica y le extraña y lo confunde, porque le hace sentir tan asquerosamente humano y carece de sentido alguno, por más que trate de encontrarlo no lo tiene porque—
—Los monstruos no saben amar —sentencia nuevamente con una (amarga) sonrisa surcándole las facciones.
Sin embargo es Mabel quien le toma de las manos, entrelazando sus dedos con los de ella y de puntillas acerca ambos rostros hasta que las narices se rozan y los alientos se entremezclan. Y le mira, le mira de una manera que a Bill lo incómoda de sobremanera y hace que olvide por unos momentos cómo se supone que debe respirar —tampoco es que necesite hacerlo, de todos modos—, pero que a la vez sienta como su pecho arde y se comprime de mil maneras, al igual que un calor agolpándose en su rostro sin permiso alguno.
—Bill. Bill. Bill —ella niega un par de veces para luego esbozar una sonrisa enternecida (que le dedica a él y únicamente a él) —. ¿Y tú no sabías acaso que las estrellas tampoco lo saben?
(Y se siente casi como una revelación divina.
¡Porque no lo saben! ¿Cómo podrían saberlo? ¡Brillando en el cielo como señoras de la noche, las estrellas, las estrellas eran tan hermosas! Pero ellas no sabían, ¡ellas no lo sabían! El simple pensamiento le parece hilarante.)
« ¿Quieres conocer el amor de una Estrella Fugaz, Bill?»
Solo si ella estaba dispuesta a conocer el suyo.
Y Mabel ríe, ríe una y otra y otra vez, solo que esta vez Bill la acompaña lanzando carcajadas limpias contra la tersa piel de sus mejillas que besa con cierto fervor desesperado. Y ambos se sumergen, se empapan de pies a cabeza en aquella marea de cariño insano y mal reprimido (y se ahogan y naufragan en ella, pero juntos, juntos brillan y brillan como ninguna estrella antes pudo, incluso el astro rey les vería con envidia por el halo de luz corrupta que los envuelve. Y lo saben, lo saben, ¡finalmente lo saben!)
Se han condenado.
Pero poco les importa.
Y ríen y ríen y simplemente no pueden cesar de expresar aquella alegría sin sentido que hospedan, en forma de risas que escapan de sus labios inconscientemente. Y es Bill que le recorre los cabellos hasta las puntas y le acaricia las manos de muñeca, descubriendo que ciertamente son tan suaves como lo imaginó, y es Mabel que le besa los parpados y la frente y las mejillas borrando aquel pasado lleno de errores y acciones terribles, lleno de dolor y cicatrices imborrables.
(Porque eso no importa, se dice y se convence, no importa lo que hayas hecho Bill, no importa todo el daño que hayas causado, no importa lo que piensen los demás, ni siquiera lo que opine Dipper porque aun así yo a ti te—)
Y ríen. Porque ni los monstruos ni las estrellas saben del amor y aun así se siente como si ambos tuvieran miles de universos incompletos pegados al cuerpo que de alguna forma se complementan y les impiden separarse, y se siente tan bien y tan cálido y tan correcto que no debe de estar mal, ¿verdad?
Es entonces cuando Bill roza sus labios en un movimiento involuntario contra los de Mabel, en un tacto torpe y casi inexistente pero que lo hace deleitarse al sentirla temblar bajo su boca —al final resulta reaccionar algo tímida ante su toque—, y sentirse algo así como embelesado al darse cuenta de lo dulces y suaves que se sienten sus labios, ya a cortos centímetros de los suyos. Y entonces.
—Los monstruos no saben amar, Estrella Fugaz —repite, mas esta vez ambos sonríen y sus labios terminan por encontrarse y.
Así es como empieza.
(…)
Pues la cosa es—
(…)
(Que Bill ama a Mabel incluso si no sabe lo que es amar)
.
.
.
Les dije que era un one-short raro (?)
Nuevamente, lo siento por haber tardado tanto en actualizar. ¡Espero que haya valido la pena la espera para ustedes! Trataré de no tardar mucho en volver a actualizar, aunque sea con algún capitulo pequeño mientras trabajo con el otro one-short (o two-short mejor dicho). También me disculpo por cualquier posible error ortográfico, puede que se me haya pasado algo al revisarlo, espero que sean comprensivos.
Ahora sí, como dije espero que les haya gustado esta cosa rara. No olviden dejar un review si desean, porque les aseguro que siempre me motivan a seguir con este fic y se los agradezco mucho *corazones corazones*
¡Nos vemos! (se vuelve al fandom de FT (?))
