Era un dia soleado y tranquilo en Japón, un hombre azabache de 23 años caminaba por las calles, cuando choco con alguien.

—Gomenasai—escucho una voz.

—¿Porque no te fijas idiota?—le dijo.

—¿Cómo dijo?

—¿Que acaso eres sordo o qué?—ninguno había levantado la mirada.

—Eso debería preguntar yo, ya me disculpe—el hombre levanto la mirada, observando a un hombre de apariencia bastante delicada para ser varon, tenía unos largos cabellos castaños y ojos cafés que hacían contraste con el tono de su piel, en un momento vio como soltaba una risita y le parecio alguien abierto y alegre, el varon se quedó embobado viéndolo.

Mientras que el doncel estaba en las mismas, pues el varon frente a él era piel algo palida, su cabello azabache largo parecían las hojas de una piña, que le daban una apariencia ¿exótica?, solto una risa ante ese pensamiento, y sus ojos, tan obscuros como el carbón, tenían un aire misterioso e intimidante, que le puso la piel de gallina.

El varon salio del shock.

—Lo, lo lamento, estaba distraído—dijo parándose y ayudando al doncel a levantarse.

—No se preocupe, yo tambien estaba distraído—dijo el de pelo castaño

—Me llamo Madara ¿y tú?

—Hashirama—le sonrio haciendo sonrosar un poco al azabache—bueno, tengo que irme, un gusto conocerle Madara-san.

—Espera—lo detuvo del brazo.

—¿Qué pasa?

—Me, me gustaría volver a verte—bajo la mirada para que no notara su tono carmín.

—Cla-claro—dijo Hashirama un poco nervioso—po-podríamos vernos en el parque que hay cerca de aquí.

—Mañana a las cuatro te parece

—Hai a las cuatro, sayonara—dijo mientras salía corriendo, ese azabache era intimidante.

Con Madara

—Con que Hashirama eh—dijo el azabache—espero con ansias el dia de mañana—dijo relamiéndose los labios.

Con Hashirama

El castaño corria por las calles

—Madara eh—se sonrojo—ese hombre es muy guapo—se sonrojo más—pero Hashirama, lo acabas de conocer-movió la cabeza negativamente—bueno, ya le dije que iria al parque mañana, debería cumplir—se detuvo pensativo—pero sera buena idea confiar en él—penso—bueno, no se veía mala persona.

Dejo de tomarle importancia al asunto y siguio caminando a su destino inicial, entro en un gran edificio, y subió al último piso mientras en elevador se cambió de ropa, se acercó a una oficina y...

—Senju-sama, una señorita le espera en su oficina.

—Gracias Kyoka—dijo entrando a la oficina.

Si, él era Senju Hashirama, dueño de las empresas Senju, la segunda empresa más grande de todas, apenas superados por los Uchiha.

—Mito.

—Hashirama—los dos amigos se abrazaron fuertemente, despues de todo no se habían visto en tres años.

—¿Qué hiciste todo este tiempo Mito?, anda cuéntame.

—Muchas cosas Hashirama y tú ¿Cómo has estado?

—Uff—dijo mientras se tiraba sobre un sillón.

—Al parecer te ha ido mal.

—Mi padre se la pasa atosigándome diciendo que debo manejar mejor la empresa, que debo ser más serio, bla, bla, bla, el mismo drama de siempre y lo peor es que me ha comprometido.

—¿Te ha comprometido?

—Aja y ni siquiera me lo consulto, solo se apareció ayer, me saludo de manera fría y me dijo: "estas comprometido", despues se fue y me dejo ahí en shock, ¿Cómo se le ocurre?

—Bueno tu padre ya es mayor Hashirama, está muy viejo y recuerda que a los viejos se les ocurren locuras.

Por ese comentario Hashirama rio.

—Pero eso no quita que me haya conseguido un prometido.

—Bueno, ya relájate lo hablaras con el luego.

—Si supongo—dijo resignado—bueno cuéntame cómo te fue en tu viaje.

-La verdad muy bien, tengo muchas cosas que contarte pero eso sera luego, vine rápido solo a saludarte despues te contare.

—¿Ya te vas?

—Hai, pero te veré luego.

—Está bien.

Mito salio de ahí y se dirigió a una mansión muy imponente, la mansión Senju.

—Oh Mito, que gusto verte—dijo el padre de Hashirama.

—Debemos hablar del compromiso Butsuma-san.

—No hay nada de qué hablar, te casaras con Hashirama.

—Pero Hashirama es solo mi amigo, no puedo verlo como algo más.

—Y eso que, eres una Uzumaki Mito, eres de cuna noble perfecta para Hashirama.

—Hashirama es doncel.

—Eso no importa, a los ojos de los medios Hashirama es varon.

—No seguiré con esto, yo, yo deshago el compromiso.

—Estas segura Mito, porque hay muchas otras candidatas para Hashirama, es más, hay hombres que no les importa el hecho de que mi hijo sea "varon"—dijo haciendo comillas en la última palabra.

Mito lo sabía, si ella dejaba el compromiso dejaría a Hashirama solo y su padre lo casaría con sabe quién, era mejor que estuviera con ella, ¿oh no?

—¿Desharás el compromiso?

—No—dijo asiendo sonreir al otro.

—"Deberé seguir con esto hasta que sepa cómo ayudarte Hashirama"—penso para sus adentros la peli roja.