-Porque por lo menos tu sabes quién es el padre tu hijo...

Todos en la habitación observaban al rubio, shockeados por lo dicho, ¿no sabe quién es el padre de su hijo?

-Valla, los he impresionado.

-Bueno-habló Neji-que no sepas quien es el padre de tu hijo no es normal.

-Para que comprendan les contaré un poco sobre mi...

Como ya dije mi nombre es Deidara Yamanaka, el hijo mayor de Inoichi y Akane Yamanaka, también tengo una hermana menor llamada Ino, es menor que yo por 3 años y muy parecida a mí.

Cuando era pequeño las cosas se veían tan maravillosas, mis padres se amaban mucho y me amaban a mí, pero quien más me amaba era mi padre, el hacia lo que sea que yo pidiera, ese hombre era mi todo...

Flash back

-DEIDARA YAMANAKA VEN AQUÍ EN ESTE MISMO INSTANTE-gritaba histérica mi madre ya que había llegado a casa con la ropa manchada de lodo, solo tenía dos años y no comprendía mucho sobre mantenerme aseado, pero en cuanto vi a mi madre ir así mi furiosa inicie el juego del escondite, no saldría hasta que se calmara.

Estaba escondido en el closet de Inoichi-otosan, me había puesto muchas camisas suyas encima por si se le ocurría abrirlo, comencé a escuchar pasos acercándose, me abracé a mí mismo pensando que me había encontrado, cuando al closet se abrió dejando ver a mi padre.

-Aquí estas Deidara que bueno que te encontré, ahora dime... ¿Por qué tu madre está gritando tanto?

Yo solo quite las camisas que me cubrían dejando ver mi ropa lodosa y él se echó a reír, me tomó en brazos y me llevó con mi madre mientras yo me aferraba a su camisa con miedo.

-Ya lo encontré Akane

-DEIDARA TE HE DICHO MUCHAS VECES QUE...

-Ya no le grites Akane, Deidi no lo volverá a hacer ¿verdad?-dijo bajándome al suelo.

Yo solo asentí con mi cabeza viendo como mi madre suspiraba con resignación.

-Bien, pero debes darte un baño ahora-yo solo salí corriendo al escucharla mientras ella volvía a gritar.

-DEIDARA YAMANAKA VUELVE ACA JOVENCITO

-Y aquí vamos de nuevo-escuché a mi padre reírse.

Fin del flash back

Mi papi era mi mayor tesoro, le quería mucho más que a cualquier cosa en este mundo, siempre fui su consentido, su niño mimado, si me preguntaran con quien quisiera estar en el último día de este planeta mi respuesta sin duda seria estar con mi papi, él era solo mío pero tiempo después lo tendría que compartir.

Flash back

Recuerdo haber tenido unos tres años en aquel entonces, hacia un tiempo que mis padres actuaban raro y yo no sabía porque, por fin se acercaron con la sonrisa más grande que yo les hubiera visto y pronunciaron las que para mí, en ese momento fueron palabras malditas:

-Deidara, vas a tener un hermanito.

Seguro mis padres esperaban una expresión de felicidad, pero fue todo lo contrario.

-No lo quiero-dije con la cara más seria que podía tener a mi escasa edad.

-Pero Deidara así tendrás con quien jugar-dijo mi madre.

-Pero papi ya juega conmigo, así que no lo quiero.

-Pero Deidi...

-NO LO QUIERO Y NUNCA LO VOY A QUERER-salí corriendo mientras mi madre lloraba y mi papi intentaba consolarla.

Así se iba pasando el tiempo, cada vez que ellos tocaban el tema yo les respondía que no quería ese hermanito que vendría, ellos estaban desesperados por el desprecio que yo mostraba asía el nuevo Yamanaka, cuando un día finalmente mi padre explotó.

- ¿Por qué Deidara?-preguntó en tono serio (cuando se enojaba solo se ponía serio, nunca gritaba ni nada parecido).

- ¿Por qué, que?

- ¿Por qué no quieres a tu nuevo hermano?-en ese instante mi sonrisa se quebró

-Porque solo viene a arruinar esta familia

- ¿Arruinar esta familia? Nos está uniendo, no sabes lo emocionados que estamos tu madre y yo...

-ESE ES EL PROBLEMA-grité mientras comenzaba a llorar.

- ¿Nani?

-Cuando el llegué tú ya no me vas a querer, vas quererlo a él y ya no estarás conmigo, solo viene a robarme el cariño de mi papi-dije limpiándome las lagrimitas con la manga de mi suéter.

Mi papi solo sonrió para tomarme en brazos y decir en mí oído-Nadie nunca hará que yo deje de mimar a mi pequeña obra de arte.

Fin del flash back

-A mi papi le gustaba el arte y era una de las cosas que más nos unían, el decía que había muchos tipos de arte y que a cada persona le gustaba uno distinto, a él en particular le gustaba encontrar el arte en la naturaleza, mientras que a mí me gustaban las esculturas, solía ser muy bueno al moldear la arcilla, pero volviendo al tema de mi familia he de decir que la sola idea de tener un hermano menor era de mi total desagrado pero... ¿qué podía yo hacer?

Todavía recuerdo el día en que mi madre dio a luz.

Flash back

Yo estaba sentado en una de las sillas del hospital mientras veía como mi papi daba vueltas de un lado a otro esperando noticias de mi madre, yo solo podía ver las puertas del quirófano mientras rogaba porque se abrieran, cuando por fin lo hicieron el medico salió diciendo que había sido todo un éxito y que podíamos verla.

Papi me tomó de la mano llevándome hasta la habitación de mi madre, yo tenía mi cabeza gacha rezando porque ocurriera algo que evitara ese momento, cuando menos me di cuenta ya estábamos junto a la cama de mi madre y ellos pregonaban lo bella que era su hija, mis ojos se aguaron y no pude reprimir los sollozos, yo no quería a esa bebé y nunca iba a quererla, de eso estaba completamente convencido.

Mi papi me tomó en brazos para sentarme en la cama y después poner a la bebé sobre mis piernas, no importaba lo que me dijeran me negaba a mirarla siquiera, no me importaban los ruegos de mi papi, los gritos de mi madre o los llantos de la pequeña, no quería ver a la persona que me quitaría todo lo que era mío.

De repente sentí un suave tirón en mi cabello, luego vino otro, y otro y otro más, sabía bien quien tiraba de mi fleco y no iba a mirarle, pero los tirones seguían y seguían, la verdad es que me tenían arto así que abrí los ojos dispuesto a hacer algo con ese pequeño engendro... cuando la vi.

Su carita hermosamente clara, unos lindos ojos azules y su pequeña mata de cabello rubio, era sencillamente preciosa, en ese mismo instante me enamore de ella, y pronuncié las palabras que nunca (o al menos desde que supe su existencia) pensé que diría:

-Aquí está tu hermano... y siempre va a cuidarte.

Fin del flash back

-Ino se había robado mi corazón, me parecía una muñequita tan linda y perfecta que cualquier idea anterior que hubiera tenido sobre ella se había esfumado en cuestión de segundos, yo y mis padres la mimábamos y cuidábamos mucho, era la princesita de la casa, y la princesita de mi corazón, recuerdo que siempre que ella quería algo iba a pedírmelo a mí, sus problemas eran para mí, sus logros para mí, todo lo que conllevara estar con alguien siempre tenía que ver conmigo, desde lo más importante hasta lo más insignificante

Flash back

Dormía plácidamente sobre mi cama cuando escuché unos golpes nerviosos en la puerta de mi habitación, un poco adormilado me levanté de la cama y fui a ver quién me llamaba, cuando abrí me encontré a mi pequeña imouto de tres años con los ojitos rojos y llorosos mientras abrazaba a su conejito de peluche.

- ¿Qué pasa princesa?

Ella dio un pequeño sollozo mientras se tallaba un ojo por las lagrimitas que salían.

-Tuve un sueño muy feo Deidara-onichan, ¿puedo dormir en tu cuarto?

Yo solo asentí dándole la mano para que me siguiera, la recosté sobre mi cama y luego me acosté yo dándole un abrazo protector, Ino abrazó con más fuerza a su conejito mientras yo daba suaves caricias a su cabello y cantaba una linda canción de cuna que sabía gracias a mi papi.

-Buenas noches Deidara-onichan-dijo bostezando.

-Buenas noches princesa-y al poco rato yo también me quedé dormido.

Fin del flash back

-Ino se la pasaba pregonando que quería ser como yo, siempre usaba ropa de los mismos colores que yo, se negaba a usar faldas solo porque yo usaba pantalones, trataba de moldear arcilla para hacer esculturas y hacerme sentir orgullosos... INCLUSO SE DEJO UN FLECO IGUAL AL MIO, yo siempre fui su modelo a seguir a pesar de que no hubiera hecho mucho con mi vida.

Se rio divertido contagiando a casi todos (Sai fue la excepción)

-Mi vida era color de rosa no había nada de lo que pudiera quejarme, tenía una madre muy buena, el mejor papi del mundo y una bella hermanita que me seguía todos lados, pero eso no duraría mucho...