-Despues de la muerte de mi papi cambiaron más cosas de las que ya estaban cambiadas como el hecho de que Inoki se fuera oficialmente a vivir con nosotros, la verdad es que eso me tenía realmente furioso, Akane no tenía ni dos días de ser viuda y ya tenía nueva pareja, aunque considerando que ella e Inoki ya eran amantes desde antes de que mi papi muriera no debía sorprenderme.

Inoki ya estaba completamente instalado en la casa y está de más decir que eso no me gustaba para nada, pero Ino y Akane estaban completamente encantadas con él. Akane por obvias razones, estaba más que claro que tener a su amante en casa le alegraba de sobre manera, en cuanto a Ino... ella adoraba ser consentida.

Inoki siempre la adoró, se la pasaba alagándola y consintiéndola en todo lo que fuera posible desde que la conoció, se la pasaba diciéndole que ella merecía todo y que siempre conseguiría lo que se propusiera... el realmente la malcriaba y a Ino le gustaba eso, mi papi nunca la consintió, si bien le daba todo el cariño que un padre le daba a su hija él era hasta cierto punto estricto y trataba de inculcarnos los mejores valores. Valores que ella había olvidado a mi parecer.

Se suele decir que el ser humano se acostumbra a lo que sea con el tiempo, pero en mi caso no era así, desde el principio supe que lo odiaba y que iba a odiarlo siempre.

Flash back

Ya habían pasado tres días de la muerte de mi papi, con Inoki viviendo en mi casa la verdad es que no me sentía para nada cómodo pero yo nada podía hacer, vi a ese oji miel arrogante salir con bolsas de basura y tirarlas al jardín, yo corrí a ver lo que eran y me enfurecí mucho al darme cuenta de que eran las cosas de mi papi; su ropa, sus zapatos, las fotos donde el aparecía, todo estaba ahí, ese maldito estaba deshaciéndose de lo poco que me quedaba de él pero no iba a darle el gusto.

Rebusqué entre las cosas y tomé las fotos más significativas: una donde salía él solo, otra de él y yo cuando era pequeño, otra igual a esa pero más actual y finalmente una donde estábamos el, Ino y yo, a pesar de que a mi hermanita parecía no importarle que él hubiera muerto sentía que no era del todo su culpa, en cuanto a Akane, a ella la culpaba de todo.

Seguí buscando en esa gran bolsa y saqué un par de cosas más: su camisa favorita, el reloj de muñeca que siempre llevaba, un cofrecito de madera y la llave de este.

Metí todo lo posible en mis bolsillos y el resto lo llevé cargando, corrí a la parte trasera de mi casa donde había un bello jardín con flores, y ahí, oculta entre algunos arbustos, estaba una puerta trampa que levanté para despues bajar unos cuantos escalones.

Ahí dentro estaba todo nuestro mundo, esa habitación era el lugar secreto que mi papi y yo habíamos creado, ni Akane ni Ino sabían de él, pues aunque a ambas les gustaban las flores, ninguna era lo bastante devota a cuidar de este pequeño jardín, pero así era mejor.

Dejé todas las cosas ahí y me aseguré de que nadie me hubiera visto, cuidaría ese lugarcito con mi vida así fuera lo último que hiciera, ya no me quedaba nada por lo cual luchar más que por este pequeño rincón, todas mis esperanzas sobre mi hermana y Akane estaban perdidas, ahora solo tenía esos bellos recuerdos de lo que alguna vez fue pero ya no será.

Fin del flash back

-Ese mismo dia Inoki quemó todo lo que había en la bolsa, la verdad es que eso ya me lo esperaba, como el hecho de que Ino y Akane no dijeran nada al respecto, ellos estaban dispuestos a eliminar el recuerdo de Inoichi Yamanaka de todo el mundo pero conmigo no iban a poder.

Con el pasar de los días ellos estaban cada vez más felices: Ino era una completa malcriada, se creía superior a todos y pensaba que la gente debía besar el suelo por el cual caminaba, Akane se la pasaba arreglándose cada vez que podía: innumerables salidas al salón de belleza, demasiado dinero desperdiciado en ropa y maquillaje, mucho tiempo perdido que al final le costó más de lo que ella pensaba.

En casa ella era la que trabajaba, Ino era demasiado joven como para tener un trabajo, Inoki demasiado vago como para buscar uno, a la edad que yo tenía en aquel entonces eran contados los trabajos que podía tener, pero claro, yo le decía a Akane que no me querían contratar en ningún lado por ser un "chamaco", conociéndola como la conocía era capaz de explotarme para conseguir el dinero sin que ella moviera un dedo.

Con cierta resignación y para asegurarse de que Inoki siguiera con ella comenzó a trabajar, el hecho de que Inoki no le ayudara en nada y de que ella se hubiera gastado todo el dinero que mi papi tenía guardado en un montón de cosas para verse bien hizo que trabajara más de lo que debería, cada vez pasaba menos tiempo en casa y cuando regresaba estaba muy cansada para hacer cualquier cosa, claro, excepto para complacer a Inoki.

Yo solo usaba esa casa para dormir, asearme y lavar mi ropa, el resto del tiempo lo pasaba en la escuela o en trabajos de medio tiempo que obviamente Akane no sabía que tenía, rara vez estaba en casa ya que no quería ver a ninguno de esos tres traidores.

Un dia me encontré demasiado cansado de mis empleos de medio tiempo que decidí pasar un rato en esa casa, me dije que no podía ser tan malo.

Flash back

Entré por la ventana de mi habitación, siempre que regresaba de la escuela iba directamente a esta y despues de cerrarla con llave salía por la ventana para ir a mis varios trabajos, cuando regresaba entraba por la ventana y nadie se percataba de mis salidas, todos pensaban que me pasaba todo el dia en mi habitación cuando era todo lo contrario.

Abrí la puerta y me dirigí a la sala, me senté en el sofá y tomé el control para comenzar a buscar algo que ver en la televisión, a los pocos minutos sentí un peso del otro lado del sofá, sabiendo quien era decidí no voltear, me puse a ver uno de los programas que a mí y a mi papi siempre nos encantaron, estaba bastante entretenido hasta que mi acompañante decidió hablar.

-Quita esa basura-dijo con tono despectivo.

Yo simplemente ignoré su comentario mientras seguía viendo mi programa, el bufó por el hecho de que no le prestara la más mínima atención y me quitó el control para cambiar al canal de deportes.

- ¡Hey!-reclamé por su acción mientras el solo reía.

-Deidara Yamanaka deja que Inoki vea lo que quiera-dijo Akane desde la cocina.

-Si Deidara, deja a papá en paz-dijo Ino desde su habitación.

Bufé molesto, más que el hecho de que lo apoyaran lo que me causaba tanto disgusto era ese afán de Ino por llamarlo "papá", Inoki era nuestro tío aunque me pesará y no lo tratara como tal, el hecho de que mi hermanita haya remplazado a nuestro magnifico padre por él era lo que me hacía tratarla como si fuera la más grande traidora, aunque si lo pensaba bien era la segunda, el primer puesto Akane se lo había ganado con creces.

Me levanté del sofá dispuesto a irme y cuando me giré con dirección a mi habitación sentí que Inoki me daba una nalgada, rápidamente volteé a verlo dándome cuenta de que me estaba dando una sonrisa de lo más maliciosa y divertida al mismo tiempo, la cual se ensanchó a un más cuando vio el ceño fruncido en mi rostro, murmuré un insulto y me fui de ahí.

Fin del flash back

-Yo pensaba que Inoki solamente hacia eso para fastidiarme, que la nalgada había sido solamente una forma de autoridad como cuando golpeas a tu hijo por portarse mal, no tenía idea de lo equivocado que estaba.