- Nuevamente les repito mi nombre, soy Naruto Namikaze, bueno, solía serlo.
Ahora que todos habían superado el shock sobre la actitud del impulsivo muchacho pusieron especial atención en su nombre, no había ser humano que no conociera el apellido Namikaze, después de todo esta era una de las familias más ricas de Japón, siendo superados solamente por los Uchiha y los Senju, compitiendo a la par de los Uzumaki, además de eso, estaba el líder de esa familia, Minato Namikaze, ese hombre era adorado por muchos debido a su gran carisma e incapacidad de quedarse con los brazos cruzados frente a las injusticias.
- ¿Eres algo de Minato Namikaze? - Preguntó Sai.
- Oh, claro que si - dijo con ironía. - Minato es mi 'querido' padre.
- ¿Por qué hablas así de él?
- Porque nunca voy a olvidar lo que hizo.
Todos se quedaron muy confundidos, pero prefirieron no preguntar nada.
- ¿Dónde iba? Ah, ya me acordé.
Tengo 16 años, soy el hijo menor de Minato Namikaze y Kushina Uzumaki (ahora Namikaze), los benefactores de gran cantidad de centros comunitarios y fundaciones que promueven la igualdad y la defensa de nuestros derechos humanos, así como asociaciones para cuidar del resto de los seres vivos, tengo un hermano llamado Kurama, seis años mayor que yo, varón, y el mejor hermano mayor del mundo, aunque tienda a asustar a las personas por su carácter.
Mis padres no tenían muchos familiares, Minato tenía un tío segundo y Kushina un primo 10 años mayor que ella, como se podrán imaginar, ellos estaban siempre muy ocupados, a pesar de ello guardaban tiempo para mí, la mayor parte del tiempo, cuando mis padres no estaban y mi hermano no debía asistir a todas esas clases se quedaba a jugar conmigo, a Kurama le encantaba consentirme y de niño yo era muy caprichudo, siempre que quería algo y mis padres no me lo daban era Kurama quien lo traía de contrabando para mí, me llevaba a donde yo quisiera y se culpaba de las travesuras que yo hacía.
Flash back
Me encontraba dentro del armario de la habitación de mi hermano, observaba a través de la pequeña abertura como Minato y Kushina regañaban a mi hermano.
Tenía cuatro años, había estado corriendo por toda la casa cuando entré a la oficina de papá, estaba buscando algo para jugar cuando jalé con fuerza una de las mangas del saco sobre el escritorio, este tirón había hecho que el café se derramara por todo el mueble, y por los papeles que había allí.
Estaba asustado pues sabia lo mucho que mi papá había trabajado en esos papeles, nunca lo había visto enojado conmigo pero había visto como regañó a Kurama una vez por llenar de tinta sus cosas de la oficina, no quería que él se enojara conmigo.
Corrí a la habitación de mi hermano y me encerré en su armario, junté mis piernas a mis brazos y comencé a llorar, no quería ver un gesto decepcionado o enfadado en el rostro de mi padre, fue entonces cuando la puerta del armario se abrió.
Kurama había sido el que abriera la puerta, estaba en cuclillas, su larga cabellera roja, suelta, le llegaba a la cadera, pero en esos momentos la sujetaba en una coleta alta con el flequillo y otros tantos mechones rebeldes cayendo hacia todos lados, desde que podía recordar lo había visto cuidarse con mucho esmero el cabello, después de todo, era una de las cualidades más resaltables de los Uzumaki, y mi hermano era el heredero de ellos.
Yo, muy a diferencia de él tenía el cabello corto y rubio, justo como papá, todos me decían que era un calco de él, las características específicas para el heredero Namikaze, todo lo contrario a Kurama, él no se parecía en nada a papá, ni siquiera era parecido a mamá, salvo en el cabello rojo.
- ¿Qué pasa cachorro?
Le sonreí en medio de mis sollozos, Kurama solía decir que él era "El Gran Zorro Demonio de Nueve Colas", y que yo era su cachorro de zorro, por las marcas en mis mejillas, miró a mis ojos azules con los suyos tan rojos como rubíes, como si quisiera adentrarse en mi alma para saber lo que tanto daño me hacía.
- Sabes que puedes contármelo, Naruto.
Yo asentí a sus palabras, claro que lo sabía, así que le conté lo que me había pasado, el solo me abrazó y me dijo que me quedara en el armario, que él lo resolvería todo.
Y era por eso que se encontraba siendo regañado, mi pelirrojo hermano se había echado la culpa, Minato y Kushina lo reprendían por algo que no había hecho, especialmente Minato, sus gritos eran muchos tonos más altos que los de Kushina, y eso era decir mucho, después de todo, las mujeres y los donceles Uzumaki tenían unos poderosos pulmones, pero Minato era un Namikaze, así que para que eso pasara debía estar muy, pero muy enojado.
Quería que Minato dejara de gritarle incluso cosas que nada tenían que ver, quería salir y decirles a mis padres que yo lo había hecho, pero Kurama miró disimuladamente hacia donde yo estaba y puso un dedo en sus labios, indicándome que no hiciera nada.
Esa fue la primera, pero no la última vez, que lo vi culparse para que yo estuviera bien.
Fin del flash back
- Les digo que mi hermano es genial - habló el rubio con una gran sonrisa en su rostro.
- ¿No dijiste que a tu familia no le gustaba el hecho de que estuvieras embarazado? - preguntó un confundido Deidara.
- Lo que pasa es que cuando lo conté solo estaban ahí Minato y Kushina, mi hermano Kurama se fue a estudiar a otro país cuando yo tenía catorce años, a Kurama se lo intenté decir un día después de venir aquí.
- ¿Intentaste? - preguntó esta vez un confundido Neji.
- Intenté. Porque cuando me contestó la llamada solo pude pronunciar "necesito tu ayuda" antes de que escuchara como el celular caía al piso, me contestó una chica llamada Mattatabi, dijo que Kurama había corrido a hacer sus maletas, estaba dispuesto a tomar el primer vuelo con rumbo a Nueva York.
Naruto se empezó a reír mientras negaba con la cabeza por las ocurrencias de su sobreprotector y consentidor hermano.
- Recuerdo que Kurama volvió a llamarme muy furioso porque al parecer los directivos no le permitieron irse, pero dijo que estaría aquí en cuanto terminara los exámenes, más o menos para pasado mañana estará aquí, intenté decirle lo que pasó pero no me dio tiempo, estaba muy ocupado maldiciendo a los directivos de su colegio y jurándome que vendría a verme en cuanto terminara el, en sus palabras, "ultimo estúpido examen que lo separaba de su amado hermanito".
Entonces un celular sonó, todos buscaron el origen de aquel sonido hasta que vieron como el Namikaze sacaba un celular de su bolsillo, presionó un botón y lo pegó a su oreja, pronunció rápidamente un "hola" antes de alejarlo bastante de su cuerpo.
- ¡Naruto! ¡¿Dónde se supone que estas?! ¡Llegué hoy a la casa y no estabas!
- Quita el altavoz - dijo Sai.
- Lo haría - dijo Naruto comenzando a sonreír divertido -. Si estuviera en altavoz.
Todos se quedaron muy sorprendidos por la actitud explosiva y sobreprotectora del chico al otro lado de la línea, Sai hizo una mueca parecida a la tristeza, se había acordado del sobreprotector Sasuke y el efusivo Itachi.
- ¡Naruto!
- Tranquilo Kurama-ni, sigo aquí, voy a mandarte un mensaje con la dirección del lugar donde estoy, deja de gritar que alteras a los otros.
El rubio procedió a mandarle un mensaje a su exagerado hermano, cuando terminó volvió a mirar al resto y les sonrió radiantemente antes de continuar con su relato.
- Como les decía, mi vida siempre ha sido prácticamente perfecta, es decir, Minato era un gran padre y Kushina la mejor madre del mundo, Kurama completaba el cuadro de la familia perfecta, aunque solo para mí, porque Kurama nunca ha entrado en el prototipo de familia perfecta que querían mis padres.
Nunca he entendido el porqué, pero mis padres siempre se aislaban de Kurama, cuando era un niño pequeño no le tomaba importancia, es decir, en una edad muy temprana los niños no solemos ver cuanta atención recibimos de los demás, pero lo cierto es que del poco tiempo que nuestros padres tenían para nosotros, casi la totalidad era para mí.
Cuando se trataba de mi hermano ellos no parecían tener bastante tiempo, Kushina pasaba un poco más de tiempo con él, pero aun así era insuficiente, Minato era un caso completamente aparte, el hacía de todo con tal de evitar a Kurama y se desvivía por demostrar cuanto me quería, en especial en frente de Kurama, como si quisiera restregárselo en la cara.
Una vez le pregunté a Kurama si el sabia porque nuestros padres parecían evitarlo.
Flash back
Acababa de terminar de abrir los regalos que Minato me había traído de su viaje, siempre que salía del país para hacer negocios regresaba cargado de regalos para mí, nunca traía nada para Kurama y eso comenzaba a no gustarme.
Yo tenía ya seis años de edad, la actitud evasiva de mis padres hacia Kurama comenzaba a parecerme muy extraña, él era un hermano genial y no merecía que lo trataran así, después de todo, también era un hijo ejemplar.
Caminé hacia la habitación de mi hermano, por alguna razón que aún no logró comprender siempre nuestras habitaciones han estado de lados contrarios y alejados de la casa, un intento desesperado de Minato porque no conviviéramos, el creía que tenía éxito, pues Kurama hacía de todo para que no se diera cuenta de que éramos hermanos unidos, siempre pensó que Minato nos alejaría, y valla que tenía razón.
Entré a la habitación de mi hermano mayor, Kurama tenía ya 12 años, estaba sentado en una cómoda silla y recostado sobre el escritorio que tenía enfrente, dormía profundamente con una parte de su cabello tapándole los ojos, por un segundo pensé que no debería despertarlo, llevaba toda la noche trabajando en sus tareas, cosas del clan y algo más que no quería decirme, se merecía descansar, consideré dejarlo dormir hasta que el quisiera, hasta que recordé que Minato solía pasar a su habitación solo para criticarlo, no sería bueno que lo criticara por quedarse dormido.
- Kurama-ni, Kurama-ni - lo moví hasta que despertó.
- Mmm - pronunció adormilado, se talló los ojos antes de voltearse a mirarme. - ¿Qué pasa Naruto?
- Te quedaste dormido Kurama-ni, papá no tarda en venir y te regañaría si te encuentra así.
Me sonrió - Arigato, Naruto. - Comenzó a acariciar mis rubios cabellos.
Yo permanecí por unos momentos así, al menos hasta que recordé las dudas que tenía, mi curiosidad era grande y puede que talvez demasiado, yo nunca había sido capaz de quedarme con una duda y eso era culpa del propio Kurama, hacía de todo por responderme la más mínima duda como si fuera el misterio más grande del universo, único e indispensable para la vida. Kurama me mimaba demasiado y debía atenerse a las consecuencias.
- Kurama-ni - me miró indicando que continuara -, ¿por qué mamá y papá te evitan tanto? A veces pienso que no te quieren.
Vi como Kurama se espantaba al escuchar la pregunta, podía notar que estaba alarmado, y mucho, empezó a balbucear un montón de incoherencias, trataba de cambiar el tema. Pero yo no era un niño caprichoso por nada, cuando quería algo lo conseguía y esas respuestas no iban a ser la excepción.
- Kurama-ni, ¿tú sabes porque ellos te tratan así? - el asintió - ¿me lo quieres decir? - esta vez negó con la cabeza y muy rápido, alarmado, desesperado porque yo dejara de preguntarle - ¿Por qué?
- Oh, cachorro. - Hizo una breve pausa, como buscando las palabras adecuadas -. Eso es algo muy difícil de explicar, tú eres muy pequeño y no entenderías la magnitud de lo que ocurre, son cosas de adultos y adolescentes, tu aun eres un niño pequeño y estas cosas no son algo que a ti se te deban decir, cuando yo me enteré me sentí muy mal, aún hay algo en ese asunto que me hace sentir muy triste, no es algo que pueda decirse tan a la ligera.
La verdad es que yo no entendía mucho de lo que trataba de explicarme, lo único que entendía era lo primero que me había dicho: "Eso es algo muy difícil", existían muy pocas cosas que Kurama considerara difíciles, si mi hermano no quería decírmelo debía ser muy grave así que dejé de preguntarle por ello, pero le expresé otra de mis preocupaciones.
- ¿No te hace sentir mal? Ellos no te prestan atención.
Kurama solo me sonrió, ahora calmado.
- En su momento fue lo peor. Era horrible saber que ellos no podían o no querían pasar tiempo cerca de mí, era terrible. Pero todos tenemos una vela para la noche más oscura Naruto, aprendí a no sentirme mal con la situación la mayor parte del tiempo, hoy día no me importa que ellos se desvivan por ti y me dejen de lado, eres el doncelito consentido de la familia y a mí no me molesta consentirte también.
Y la única razón por la que dejé de rebatir y preguntar, fue que lo vi en su mirada, a Kurama realmente no le importaba ser un cero a la izquierda mientras yo fuera uno a la derecha, creí en sus palabras porque ahí supe que realmente no le importaba lo que Minato y Kushina hicieran, porque vi que solo quería mi atención, él quería ser el mejor hermano mayor del mundo, yo solo esperaba que no se esforzara de más.
Fin del flash back
- A partir de entonces comenzamos a vivir el uno para el otro, la gente que nos veía decía que éramos el mejor ejemplo de hermandad que hubieran visto alguna vez, a Minato eso no le gustaba mucho, él lo que hacía era intentar alejarme de Kurama por todos los medios posibles, lástima que ninguno tuviera éxito, bueno, al menos hasta que decidió mandarlo a estudiar lejos de mí.
