— Recuerdo perfectamente el día que Minato decidió decírnoslo, era el cumpleaños 18 de Kurama, según Minato: Kurama ya era lo bastante mayor como para volverse independiente, así que lo mandó a Francia pagándole solamente el primer curso en el colegio y su boleto de avión, le dijo que debía poder graduarse gracias a su propio esfuerzo.

Recuerdo que Kushina no estaba de acuerdo con esa decisión e intentó persuadir a Minato para que lo dejara quedarse, incluso yo le rogué que no lo mandara lejos pero fue inflexible, era como si nuestras peticiones solo reafirmaran más su decisión.

Flash back

¡No quiero que te vayas Kurama-ni!

Después de que Minato nos dijera que Kurama debía irse yo no solté a mi pelirrojo hermano, me aferré a él como si fuera una tabla de salvación, como si solo por hacerlo ya no tuviera que irse, Kurama me abrazaba con la misma fuerza, pero considerando que no se había levantado en contra de Minato significaba que estaba dispuesto a irse. Dispuesto a dejarme.

¿Por qué no dices nada? ¿Acaso quieres irte?

No cachorro, no quiero irme, pero no puedo ir en contra de los deseos de Minato, nos guste o no soy su hijo, y como tal le debo obedecer.

Para mí no pasó desapercibido ese "nos" que mencionó, pero lo ignoré mientras intentaba convencer a Kurama de que no se fuera, todo intento fue inútil pues él tenía razón: Minato no descansaría hasta tenerlo lejos.

Fin del flash back

— A mí me dolió mucho que Kurama se fuera, mi hermano era mi mundo y sin él no sabía que sería de mí, el solucionaba todos mis problemas, me daba consejos y concedía todos mis caprichos, la primera noche sin mi hermano la pasé en su habitación y nunca volví a entrar ahí ni dejé que nadie lo hiciera, pese a los muchos intentos de Minato la habitación para Kurama se quedó intacta, yo me encargaría de que la presencia de mi hermano permaneciera en casa.

Después de que Kurama se fuera estuve muy deprimido, Minato y Kushina no sabían que hacer para animarme, fue entonces que Kushina tuvo una de las mejores ideas que se le pudieron haber ocurrido: cambiarme de colegio.

Puede que parezca un poco absurdo que hayan decidido eso tomando en cuenta a lo que mi depresión se debía, pero para ellos era perfecto: si estaba ocupado adaptándome a un nuevo colegio no tendría tiempo para pensar en Kurama.

Fue así como acabé siendo transferido a un nuevo colegio, quedaba el doble de lejos que mi colegio anterior y la cuota era más alta, pero el plan de estudios prometía mucho.

Flash back

Recuerdo perfectamente el día en que llegué, la limusina me dejó frente a las puertas del colegio, eran pocos los estudiantes que aun entraban, pero esos pocos me miraban con curiosidad, reconociéndome como el chico nuevo, tratando de averiguar qué tipo de estudiante era.

Sabía perfectamente porque me evaluaban, Kakashi me lo había dicho.

Kakashi era un varón de la familia Hatake, peli plata, ojos negros, media cara tapada y siempre llegando tarde a todos lados, asistente de Minato en la empresa y muy excéntrico (por no decir extraño), investigó todo sobre mi nuevo colegio y me trajo el informe.

Al parecer, el colegio "Suna" se manejaba de una manera especial...

Si eras becado, debías tener calificaciones perfectas, solo eso te mantendría como un "estudiante normal", no importaba si eras un ratón de biblioteca o alguien con demasiada buena memoria, los becados no tienen permitido ser menos que excelentes, un paso en falso y ¡adiós beca!

Si eras de los que pagaban la cuota, podías permitirte ser solamente poco más que suficiente, si tienes dinero tienes poder, pero eso sí, nunca ese poder te conseguirá la excelencia académica, a esa solo llegas con trabajo duro.

Hay una regla muy importante en Suna: la excelencia se mantiene, se puede mejorar, pero nunca arruinar. En Suna lo más seguro es mantener un promedio, a los becados no les queda de otra, deben tener la máxima calificación si o si, pero los estudiantes que pagan la cuota no deben solo preocuparse por bajar la calificación, también deben preocuparse por no subir.

Si subes, ya no puedes bajar, para los becados, el bajar de calificación significa expulsión, pero para el resto, bajar de calificación significa servicio. Cualquier estudiante no becado que baje de promedio, deberá servir durante 3 meses a uno de los estudiantes con mayor de promedio de la escuela, en su mayoría becados.

¿A qué se refiere con servir? A llevarle la comida, cargar sus libros, conseguirle cosas que necesite (como libros de la biblioteca o algún justificante) e incluso excusarle con los maestros, para cualquiera de los estudiantes regulares resulta humillante servir a otro, peor aún si ese otro es un becado. Por razones como esa Suna es reconocida como la escuela con los mejores promedios estudiantiles, pero también con la mayor cantidad de transferencias y expulsiones, Suna era una escuela de temer.

Cuando entré muchas más miradas me siguieron, me sentía demasiado incomodo con ello, entonces noté a un chico que no me estaba prestando atención.

Su cabello pelirrojo era como un letrero de neón para mí, era alto y pálido, en su frente había un tatuaje familiar, no sabía lo que era, o al menos no lo recordaba.

Me acerqué a él y esperé a que me notará, me devolvieron la mirada un par de ojos aguamarina, resaltados por una línea negra en todo su alrededor, su mirada era fría, prácticamente glacial, y si te detenías a ver un momento podías notar locura en sus ojos.

Hola, mi nombre es Naruto Namikaze-ttebayo. ¿Puedes decirme donde está la oficina del director?

Él no me respondió, solo se levantó y me hizo una seña indicándome que le siguiera, me guio a través de los pasillos sin decir una palabra y me señaló una puerta de roble que decía: Oficina del Directo.

Golpeé la puerta y la abrí cuando me indicaron, ahí dentro estaba un hombre pelirrojo muy parecido al chico que me había guiado, observó detrás de mí y habló:

Quédate.

El chico le dio una mirada de muerte y se sentó en una silla cercana, entregué mis papeles y esperé a que terminara de explicarme todo lo que ya sabía gracias a Kakashi, me informó que mi nuevo salón sería el 18-A y que estaba excusado de labores escolares por el resto del día con el fin de conocer mi nueva escuela, pues a partir de mañana no se me permitiría ningún retraso.

Por cierto, él va a guiarte.

Observé como mi guía le daba una mirada del odio más puro y absoluto antes de que me arrastrara fuera de la dirección y diera un portazo. El pelirrojo comenzó a caminar sin mirar atrás, ignorándome, pero puesto que era mi guía lo seguí hasta que decidió prestarme atención.

Suspiró frustrado y me miró como si fuera insignificante, preguntó con voz monótona:

¿A dónde quieres ir primero?

Primero quiero saber tu nombre.

Me vio sorprendido pero resignado antes de responder —. Me llamo Sabaku no Gaara.

Me miró fijamente, como si esperara alguna reacción de mi parte, ¿qué reacción?, solo lo miré confundido y decidí hablar:

¿Podemos ver los clubes primero? No estoy seguro de a cual unirme.

Esta vez su sorpresa fue mayúscula, pero yo seguía sin entender porque, asintió pero no dejó de observarme mientras me mostraba la escuela, era un poco incómodo pero lo ignoré, prefiriendo concentrarme en la escuela, la verdad sea dicha no estaba nada mal, al final del día miré al pelirrojo: había sido arisco todo el rato, no contestó la mitad de mis preguntas y actuaba evasivamente... pero me agradaba, me recordaba a Kurama.

Gaara-kun ¿podemos ser amigos?

Otra vez sorprendido, pero esa vez pude ver algo de comprensión en su rostro: — ¿Alguna vez escuchaste mi nombre? ¿Alguna vez antes de que yo te lo dijera?

Fruncí el ceño confundido. — No, no lo había hecho, ¿porque?

Búscalo en internet o pregúntale a quien quieras, una vez que te lo cuenten ya no querrás ser mi amigo.

Volví a fruncir el ceño mientras lo veía alejarse, no comprendía a que se refería, encogiéndome de hombros salí del colegio y subí a la limusina que ya me esperaba.

Pobre e ingenuo Gaara, no sabía que de Naruto Namikaze no iba a escaparse.

Fin del Flash back

— Entonces tú eres el amigo tonto del que tanto hablaba.

Todos se sobresaltaron al escuchar la voz tranquila a espaldas de Naruto, ninguno se había percatado de la llegada de Sasori y por eso fue una sorpresa verlo sosteniendo los medicamentos para los donceles, Sasori los miró divertido antes de entregarle a Naruto una pastilla y servirle un vaso con agua.

— ¿De qué conoces a Gaara?

Sasori elevó una ceja ante la pregunta de Naruto. — Soy su hermano, el mayor de todos ellos.

Naruto frunció el ceño confundido mientras se tomaba la pastilla—. Pero Gaara me dijo que Tema y Kuro eran sus únicos hermanos.

El pelirrojo suspiró. — Supongo que todavía me odia por abandonarlo.

— ¿Por abandonarlo?

Sasori soltó una risa. — Ni siquiera has terminado de contar tu historia ¿y ya quieres oír otra? Tómatelo con calma Naruto, estarás aquí el suficiente tiempo como para que te cuente, por lo pronto ¿qué te parece si continuas?

— Está bien-ttebayo.