Los personajes de MSLN no me pertenecen.
Capítulo 2: "Sentimientos que despiertan"
- Ne, Hayate-chan –llamaba la cobriza a su castaña amiga– ¿Tú conocías a Fate-chan?
- ¿Fa… Fate-chan? –preguntaba confusa.
- Lo siento. Nyahaha. Quise decir a Fate Testarossa.
Flashback
- Hayate-chan –lloraba una cobriza en los brazos de su amiga.
- ¿Nanoha-chan? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? –preguntaba una preocupada castaña.
- ¿Por qué me dejasteis sola anoche? ¿Sabes dónde amanecí esta mañana?
- ¿Amaneciste? –preguntaba confusa.
- Sí. Amanecí desnuda en la cama de algún desconocido y no recuerdo absolutamente nada. Lo único que he logrado recordar es una cabellera rubia. –lloraba más aún– ¿Me viste abandonar el club con algún chico rubio?
- ¿Eh? –rubio no, querida, era rubia. ¿cómo has podido olvidar a esa chica que te adora y daría su vida por ti?– No, lo siento. No recuerdo que salieras con ningún chico rubio. Siento que haya pasado eso, Nanoha-chan. Prometo estar más pendiente la próxima vez. –¿cómo no voy a recordar con quien te marchaste si estabas completamente feliz?
Fin flashback
- Te refieres a la amiga de Signum, ¿cierto? –la cobriza asintió– No hace mucho, sobre un año más o menos.
- ¿Y por qué nunca la he visto con vosotras?
- Ella… ha estado de viaje por motivos personales. No la veíamos desde hacía un año, por eso te pedí que vinieras a verla tocar junto a Signum.
- ¿Y sabes dónde trabaja?
- ¿Por qué tanto interés? –preguntaba pícaramente Hayate.
- Etto… –se rascó la nuca– Es sólo curiosidad. Nyahaha.
- Pues, los fines de semana es actriz de teatro, y entre semana es pediatra en el hospital. Ese hospital es de su familia y se está preparando para heredarlo.
- Vaya. Nunca lo hubiera imaginado… –dijo sorprendida.
- Y a todo esto, ¿por qué llevas su chaqueta? –sonrió pícaramente.
- ¿Eh? Etto… –se ruborizó– Me la prestó… –dijo en un susurro y la castaña sonrió alegre.
Signum se acercó a las chicas después de haber recibido la paga de esa noche y abrazó a Hayate por la espalda haciéndola ruborizar.
- Hayate… –susurró la pelirosa en el oído de la castaña– Te amo. –dijo haciendo erizar la piel de su novia. Se dio media vuelta y besó a la pelirosa.
- Bueno parejita, yo me marcho ya antes de que el ambiente se caliente y se descontrole. Nos vemos. –dijo la cobriza sonriendo maliciosamente haciendo ruborizar a sus dos amigas.
- Nanoha, permíteme acompañarte. Es tarde ya. –sonrió Yuuno.
- Gracias, Yuuno-kun. –le devolivó la sonrisa.
Los dos se marcharon del club rumbo a casa de la cobriza. Por el camino iban hablando y riendo mientras recordaban anécdotas de su niñez y adolescencia. Yuuno era un chico amable que siempre cuidó de Nanoha en la escuela. Muchos chicos siempre quisieron aprovecharse de su inocencia y amabilidad y el rubio chico siempre estaba ahí para evitar que el resto de chicos malinterpretaran a su cobriza amiga. Llegaron a la puerta del apartamento de la chica.
- Gracias por acompañarme, Yuuno-kun. –sonrió la cobriza.
- No es nada, Nanoha… –le devolvió la sonrisa– Etto… ¿te gustaría venir conmigo mañana al teatro? Compré unas entradas el otro día, pero la verdad es que no conozco a nadie con quien ir… –se rascó la nuca mientras miraba ruborizado a su amiga.
- ¿Eh? –la cobriza se sorprendió, pero pensó que sería una buena idea para volver a ver a Fate– ¡Claro! Lo pasaremos bien.
- Bien, pasaré por ti a las 6. La función empieza a las 8, podríamos cenar antes. Hasta mañana entonces, Nanoha. –le dio un beso en la mejilla a su amiga y se marchó.
Nanoha puso la mano en la mejilla que había besado Yuuno. ¿Qué fue eso que sintió? ¿Por qué se le oprimía el pecho? Entró en su apartamento, se cambió y se fue a dormir. Había sido un día raro. Conoció a esa misteriosa chica rubia llorando cerca del acantilado, a la que volvió a ver horas más tarde en el club. Se alegró por volverla a ver, pero ¿qué fue lo que sintió al ver como la hermana de Subaru le gritó "te quiero" delante de tanta gente y ésta sonrió y salió corriendo para abrazarla? ¿Eran pareja? ¿Era la chica a la que no podía olvidar? Fate le había dicho que la chica a la que no quería olvidar había estado en el club y había escuchado esa canción tan triste y hermosa que harían llorar a cualquiera.
A la mañana siguiente, Nanoha se levantó temprano y fue a la cafetería que regentaba su familia y los ayudó hasta que se relajó con su madre preparando el almuerzo.
- Mamá… ¿te puedo hacer una pregunta algo extraña?
- Claro… –contestó dulcemente su madre con una sonrisa.
- He conocido a una chica… –su madre abrió los ojos como platos– No pienses mal, mamá –la madre sonrió– Ella me contó que hay alguien a la que su corazón se niega a olvidar…
- ¿Y cuál es el problema? Esa chica debió amar a esa persona completamente, la debió amar tanto que le duele. –dijo su madre mirándola.
- Eso es lo que pensé, pero una parte de mí quiere ser su amiga y hacer que sonría. Tiene unos ojos hermosos, mamá, pero reflejan tanto dolor y tristeza… Quiero acercarme a ella, pero no sé muy bien cómo hacerlo. –su madre le sonrió con cariño.
- Cuando llegue el momento sabrás que hacer. Ahora mismo tampoco tienes claro lo que sientes hacia ella, ¿verdad? Primero debes descubrir tus propios sentimientos y la razón exacta de porqué quieres ayudarla.
- Mamá… –Nanoha se ruborizó.
- No es nada malo enamorarse de una mujer, Nanoha. Yo siempre te apoyaré, decidas lo que decidas. –dio un beso en la frente a su hija– Ahora, venga, terminemos con el almuerzo.
Terminaron de preparar el almuerzo, comieron todos juntos como hacía tiempo que no hacían y siguieron atendiendo la cafetería hasta que llegó la hora de que Nanoha se marchara para prepararse para la cita con Yuuno. Se duchó y se alistó. Se puso un vestido corto rojo pasión sin mangas con un corte en el lado izquierdo, unos tacones negros y un bolso negro. Cuando terminó de alistarse, el timbre sonó. Sonrió, tomó su bolso y se dirigió a la puerta.
- Hola, Yuuno-kun. –dijo alegre mientras cerraba la puerta de su apartamento.
- Ho… hola, Na… Nanoha –dijo tartamudeando el chico– ¿Nos vamos? –ofreció su brazo para que la cobriza lo tomara y así hizo.
Yuuno abrió la puerta del coche a su acompañante y después se montó él. Se dirigieron hacia un restaurante, un poco lujoso, que Yuuno había reservado mesa para los dos. La velada fue agradable y la comida estuvo deliciosa. Tras eso, pasearon un poco para hacer tiempo y después se dirigieron al teatro. Al bajar del coche y disponerse a entrar, Nanoha vio a Hayate y Signum bajarse del coche de su pelirosa amiga.
- ¡Hayate! ¡Signum! –exclamó.
- ¡Nanoha-chan! –sonrió su castaña amiga.
- ¿Vienes a ver la obra de Testarossa, Nanoha?
- Etto… bueno… sí… –dijo rascándose la mejilla– Yuuno-kun me invitó. –rió nerviosa.
- ¿Qué os parece si entramos juntos? –propuso el rubio.
Ofreció su brazo nuevamente a la cobriza y ésta lo aceptó nuevamente. Signum tomó a Hayate de la cintura y la acercó a su cuerpo. Hayate pasó su mano izquierda por la cintura de su pelirosa novia y con la otra tomó la mano que tenía Signum en su cintura para entrelazar sus dedos. Entraron juntos al teatro y buscaron asiento para estar cerca del escenario. Mientras buscaban los asientos, Nanoha vio a Fate con Ginga a un lado del escenario. La cobriza se dirigió a éstas para desearles suerte.
- Fate –la llamaba Ginga– Sabes que siempre estaré aquí para ti, ¿verdad? –la rubia asintió– Cuando me necesites solo dímelo, sea la hora que sea. Eres muy importante para mí, y aunque no conseguí hacerte feliz…
- Ginga… –la rubia acarició su mejilla– Me diste lo mejor de ti y siempre te estaré agradecida. Te quiero. –le dijo en el momento en el que la cobriza estaba cerca de ellas para parar en seco tras escucharla.
- Yo también te quiero Fate, pero eso ya lo sabes. –le sonrió– Sé que lo harás muy bien. –le acarició la mejilla– Mucha suerte. Ya sabes, en la escena final tendrás que besarme, aunque no es la primera vez, ¿no? –le guiñó un ojo y la rubia se ruborizó– Ahora vamos, es nuestro turno. –le dio un beso en la mejilla y se marcharon sin darse cuenta de que Nanoha las había visto y escuchado.
Nanoha volvió a su sitio y comenzó a hablar con sus amigos animadamente para calmar a su acelerado corazón. ¿Por qué tenía estos sentimientos? ¿Eran celos? Se fue calmando poco a poco hasta que comenzó la función y entonces vio a Fate vestida de caballero y su corazón se volvió a acelerar. La obra estaba siendo muy intensa, llena de emociones, de un amor prohibido. Todo iba bien hasta que llegó la escena final.
- ¡Aléjate de ella! ¡Es mi prometida! ¡Se casará conmigo y será mía para siempre! –gritaba Cinque.
- ¡Por encima de mi cadáver! Ella es libre de decidir con quien quiere estar. El acuerdo que firmaron vuestros padres está roto ahora. Ya nada la une a ti. Si ella quiere ir contigo irá, pero si no quiere, tendrás que luchar conmigo para conseguir lo que pretendes. –contestaba Fate.
- Mi fiel caballero… por favor… no luches contra él. –suplicaba la princesa Ginga.
- Mi princesa, volveré junto a vos. No temáis. Por favor, aguardad mi regreso. –besó su mano y comenzó a alejarse dejando a una princesa ruborizada.
- Por favor –la princesa sujetó la muñeca del caballero y cuando éste se giró a mirar hacia ella, sintió unos labios sobre los suyos. Recibió un beso que no estaba en el guion, cosa que hizo que Cinque se enfadara y que Fate abriera los ojos como platos.
- ¡Te mataré! –gritaba la peligris, rabiosa, haciéndolas salir de su trance.
Príncipe y caballero comenzaron una peligrosa batalla. Uno quería el amor de la princesa, y el otro quería que la princesa fuera libre de decidir por sí misma. Ambos siguieron peleando mientras la princesa veía la escena y se llevaba su mano a sus labios. El caballero dio un traspiés y cayó al suelo, cosa que aprovechó la peligris para dar una estocada final, pero con lo que no contaba era con que la princesa se interpondría entre ellos.
- ¡Nooooooooooooo! ¡Princesaaaa! –el caballero se levantó rápido para tomar a la princesa entre sus brazos y dejarla en el suelo para atacar con toda su rabia al prometido de ésta. Con solo dos golpes, el caballero terminó con la vida de la peligris. Tras vencerlo, corrió hasta la princesa y la puso en su regazo– Por favor princesa, despierte. ¿Por qué ha hecho eso? Yo prometí serle fiel y protegerla siempre. Esa era mi misión y no al revés.
- ¿Aún no te diste cuenta? –preguntaba la pelimorada mientras acariciaba la mejilla de su caballero– Siempre te he amado y siempre te amaré. Lo volvería a hacer sin dudar porque te amo. –el caballero abrió los ojos como platos al escuchar esas palabras que no estaban en el guion.
- Prin… ce… sa… –decía en un leve susurro– Yo… también la amo. Siempre será la reina de mi corazón. Por favor, no me deje. –suplicaba.
- Lo sien… –la interrumpió un beso casto proveniente de su fiel caballero. Un beso que fue más largo de lo que marcaba el guion y que vino acompañado con lágrimas. La pelimorada abrió los ojos como platos al ver como su amiga lloraba y le daba un beso cargado de emoción.
Tras ese beso, la princesa murió en los brazos de su amado caballero, y éste, sin dudarlo, cogió su espada y se la clavó. No había podido salvar a su princesa, no merecía vivir. Acababa de perder al amor de su vida. Se iría con ella a donde fuera que ella estuviere.
Y así, acabó la obra. Todo quedó en silencio durante unos segundos y acto seguido empezaron a aplaudir. Todos los actores y actrices saludaron al público y se retiraron.
Signum, Hayate, Nanoha y Yuuno fueron al camerino de Fate para darle la enhorabuena. Al llegar a la puerta correcta, vieron salir a Cinque y Ginga de la puerta de al lado tomadas de la mano y muy acarameladas. Al pasar por su lado, saludaron a las chicas y siguieron su camino. Nanoha se las quedó mirando y vio como Cinque se paraba en medio del pasillo, jalaba a Ginga hacia ella y la besaba con pasión, a lo que la pelimorada correspondía. Nanoha sintió rabia al ver como la pelimorada estaba jugando con los sentimientos de Fate. ¿Cómo era posible que le dijera que la quería y que ahora estuviera besándose con esa chica? Fate estaba completamente enamorada y ella la traiciona así. ¿Es que esa chica no tenía corazón? Signum abrió la puerta del camerino e hizo que la cobriza saliera de su trance. Dirigió su mirada hacia el interior buscando a la rubia y la encontró sentada sujetándose la cabeza. Cuando la rubia levantó la cabeza, sus ojos se encontraron.
- Fate-chan… Prometo ser quien te ayude a olvidarla… –murmuró para sí misma.
Gracias por leer mi historia. No sé si os gustará este capítulo, espero que así sea. Sí o no, acepto todas las críticas. Siempre os leo para hacerlo mejor en el siguiente capítulo. Vuestros deseos siempre son bien recibidos.
Saizouh, me diste una idea al nombrar a Cinque... La verdad es que no sabía (ni sé aún) como continuar la historia, pero lo seguiré intentando.
Esta semana no habrá más actualizaciones por falta de tiempo. A partir del domingo comenzaré a escribir el siguiente capítulo. Si lo termino, lo subiré ese mismo día, sino, a lo largo de la próxima semana. Os lo prometo.
