El silencio en el área de maternidad era tal que podrías escuchar la caída de un alfiler, todos se habían quedado sin palabras al escuchar la desgarradora realidad sobre el embarazo de Naruto, Kurama apretó los puños con impotencia mientras un Shukaku con ojos acuosos le ofrecía soporte para no derrumbarse, los donceles estaban más allá de las palabras, ese chico tan alegre y vivaz que era Naruto había pasado por uno de los peores horrores, ¿Como lo había superado? ¿Cómo podía volver a sonreír con esa facilidad?
Naruto los observó aún con lágrimas en los ojos, ciertamente había superado gran parte de su trauma, pero cada vez que recordaba lo que había pasado no podía evitar estremecerse, no podía evitar tener un retroceso en su curación. ¡Maldita sea! Había pasado 2 meses sin poder salir siquiera de su habitación, le tomó otro maldito mes estar en presencia de Gaara sin ponerse alerta, no quería volver a empezar, tenía que superarlo, pero era tan difícil.
El rubio sintió como unos brazos lo apresaban, se alteró buscando escapar hasta que se dio cuenta de que solo era su hermano mayor, le devolvió el abrazo mientras se echaba a llorar en su pecho como cuando era un niño pequeño.
— Perdóname cachorro, perdóname por no estar para protegerte.
Porque sí, Kurama sabía que era su culpa, si él no hubiera estado tan desesperado por largarse lejos de Minato y Kushina habría podido proteger a Naruto, su dulce hermanito había sido mancillado por un bastardo y era su culpa, él juró que iba a protegerlo, él juró que nunca pero nunca permitiría que Naruto derramará lágrimas que no fueran de felicidad y había fallado, había fallado terriblemente.
— No es tu culpa Kurama-ni, no sabías que esto podía pasar.
Pero Kurama no lo escucharía, no lo haría, el único conocimiento que Minato le había dado y él había grabado a fuego en su memoria lo decía todo: "La desgracia en la familia Namikaze es solo culpa tuya". Para Kurama, esa era la única verdad dicha por Minato.
— Kurama-ni — llamó Naruto al pelirrojo mientras se separaba del abrazo —. Debo terminar de contar mi historia.
Kurama le acarició el rostro —. Si te hace daño no lo hagas Naruto.
— Pero necesito hacerlo, solo así podrán entenderme, solo así tendrán derecho a juzgar mi decisión.
Kurama suspiró tristemente pero resignado, sabía que no cambiaría de opinión —. Te escuchamos entonces.
Naruto se acomodó en su asiento, acarició con dulzura su vientre antes de continuar hablando.
— Los oficiales de policía me llevaron a mi casa después de que un médico me examinara debidamente, debo admitir que no son del todo idiotas puesto que exigieron me atendiera un médico doncel, cuando llegué Minato comenzó a gritarme como si no hubiera un mañana, yo estaba molesto con mi violador, con los oficiales, con él, y con todo el mundo en general, así que le grité que se fuera a la mierda y me encerré en mi habitación.
Los oficiales les explicaron lo que había pasado conmigo y obviamente Minato llegó para pedirme perdón por haberme gritado, pero la verdad era que yo no tenía deseos de escucharlo, ni a él ni a nadie, estuve encerrado en mi habitación alrededor de 2 meses, solo abría la puerta para tomar la comida que me dejaban y nada más, cuando por fin salí de mi habitación hubo otro problema, había desarrollado pavor a los varones, ni siquiera podía tolerar a Minato cerca pese a que era mi padre.
Kurama gruño por lo bajo ante esa información.
Cuando Gaara por fin pudo visitarme, y digo "pudo" porque Minato lo había evitado por todos los medios posibles, yo estaba aterrorizado de él, pude ver como su corazón se rompía cada vez que yo rehuía su cercanía, incluso pude ver esa mirada vacía en su rostro otra vez. Pero Gaara se armó de paciencia, sabía que era completamente normal lo que me pasaba así que continuó visitándome todos los días que podía, vi como sufría por mi rechazo, por Kami, yo era su único amigo, pero esperó hasta que pude tenerlo cerca sin estremecerme de horror y la verdad es que lo agradezco, me habría sentido realmente mal de haber sabido que lo alejé por un trauma que nada tenía que ver con él.
Cuando me sentí mejor pude ir a denunciar debidamente a mi violador pero no sirvió de mucho, el retrato hablado no coincidía con el de ningún criminal en la lista, sé que pudimos haber puesto anuncios para que dieran aviso si lo veían, pero no estaba listo para que el mundo supiera mi vergüenza.
Todo parecía ir bien, incluso había regresado al colegio, estaba superando poco a poco mi trauma, pero siempre he sido distraído, ignoré el aumento en mi cansancio llamándole falta de sueño, ignoré el aumento de mi apetito pensando que era una consecuencia de mi depresión, pero cuando me desmayé en medio de clases no pude ignorarlo más, la enfermera me lo dijo:
Tenía casi 12 semanas de embarazo.
La noticia se regó como pólvora gracias a la muy indiscreta enfermera y como seguro se podrán imaginar, las apuestas iban a que yo esperaba un hijo de Gaara, mi padre llegó tan pronto como la enfermera llamó a mi casa, se encontraba lívido, clara señal de que ya sabía sobre mi estado, no me dirigió la palabra, solo me indicó que lo siguiera con un ademán de cabeza, subimos al auto y él condujo como si fuera perseguido por el diablo, nos detuvimos delante de una clínica, ingenuamente pensé que me había llevado para una revisión, cuando lo que quería era que me practicaran el aborto.
Cuando me di cuenta de lo que trataba entré en pánico, me puse histérico y ataqué a las enfermeras para lograr salir de la clínica, supongo que Minato pensó que se debía a mi aversión por los hospitales y me llevó a casa, donde me explicó lo que había tratado de hacer y que era necesario ya que claramente por mi tiempo de gestación el hijo que esperaba tenía que ser del bastardo que me violó, Kushina se unió a la conversación apoyando completamente la idea de Minato, pero yo también tenía algo que decir.
Flash back
— No quiero abortar.
Apenas las palabras salieron de mi boca Minato se puso rojo por la rabia, Kushina no dijo nada tampoco, pero estaba tan pálida como un fantasma.
— Mi Naru, estoy seguro de que no entiendes de lo que estás hablando — Minato me habló suavemente pese a su rabia, como esperando a que yo cediera.
— Se perfectamente de lo que estoy hablando, no soy un asesino, no voy a matar a este bebé, y mucho menos lo voy a abandonar, es mi hijo y voy a criarlo como tal.
Fue entonces cuando Minato estalló.
— ¡¿QUÉ NO VAS A ABORTAR?! ¡¿QUÉ CRIARAS A ESA ABOMINACIÓN COMO SI FUERA TU HIJO?!
— ¡NO LO HARÉ COMO SI LO FUERA! ¡ES MI HIJO!
— ¡ES UNA ABOMINACIÓN! — Kushina se unió a nuestra discusión, tan enrabiada como Minato — ¡UNA MISERABLE ABOMINACIÓN QUE NO DEBERÍA EXISTIR! ¡ES PRODUCTO DE UN ACTO TAN BAJO Y ASQUEROSO! ¡ESA COSA NO DEBE NACER!
Ok, ella no debió decir eso.
— ¡CIERRA LA BOCA! ¡ES MI CUERPO! ¡ES MI VIDA! ¡YO QUIERO QUE MI HIJO NAZCA Y VA A NACER! ¡USTEDES NO PODRÁN IMPEDIRLO!
Entonces Minato hizo la segunda cosa que nunca antes había hecho... me dio una bofetada.
— ¡HARÁS LO QUE SE TE ORDENA! ¡VIVES EN MI CASA, SIGUES MIS REGLAS! ¡Y SI ESO NO TE PARECE OLVIDATE DE QUE TIENES PADRE!
El mensaje quedó claro para mí, me retiré a mi habitación con la cabeza gacha no sin escuchar como Kushina le murmuraba por lo bajo:
— No te preocupes Minato, tarde o temprano entenderá que es por su bien, mañana mismo lo llevaremos a la clínica.
Pero ellos estaban muy equivocados si pensaban que me quedaría con los brazos cruzados.
— Gaara — hablé una vez me contestó el teléfono — necesito tu ayuda, es urgente.
Y una vez dichas esas palabras, no había vuelta atrás.
Fin del Flash back
— Debo decir que aquel día me alegré mucho de que Gaara tuviera un historial criminal porque gracias a ello pude escaparme de la mansión sin que me atraparan, les dejé una carta a Minato y Kushina donde les decía lo imbéciles que eran y que no iba a obedecerles, que por mí, me podía quedar sin padres, que no me importaba.
Todos recordaron lo que Minato le gritó a Naruto, triste realidad que un padre te hiciera algo como eso, a Deidara no le sorprendía mucho, Akane le había hecho algo parecido.
— Obviamente a ellos no les agradó mucho la noticia, y también sabían que Gaara me había ayudado, porque al segundo día de estar en su casa llegaron una docena de patrullas con el objetivo de arrestar a mi pelirrojo amigo por secuestro y la verdad era que con los antecedentes de Gaara Minato no llevaba las de perder, pero Gaara era muy astuto y ya había previsto que ellos harían algo como eso, así que me enseñó a escapar de su casa con antelación.
Le di a Gaara una carta que él debía entregar a Minato, en esta le decía que si algo le pasaba a Gaara (es decir, si lo tomaban preso) yo le diría a todo el mundo que su querido y benevolente Minato Namikaze quería obligarme a deshacerme de mi bebé, eso habría sido un doble escandalo para él puesto que él es benefactor de las causas menos atendidas, además de que nadie sabía (a excepción del colegio) que yo estaba embarazado.
Según me contó Gaara Minato se fue rumiando su rabia pero eso no podía importarme menos, lo único que me importaba en esos momentos era el bienestar de mi bebé y yo sabía perfectamente a donde ir.
Flash back
Bajé del autobús abrazando mi mochila con las pocas pertenencias que había sacado de la mansión, la capucha de mi sudadera me cubría lo suficiente como para que las personas me pasaran por alto y eso me venía de maravillas.
Llegué hasta la recepción del bien cuidado y acogedor edificio para después bajarme la capucha, la recepcionista, una bella chica de cabellos verdosos me sonrió cálidamente.
— Bienvenido a Akatsuki ¿en qué puedo ayudarte?
Yo conocía perfectamente lo que Akatsuki hacía por las personas necesitadas, Minato donaba dinero todos los años a este centro comunitario y hablaba maravillas de él, Kushina ni se diga, ella alababa a la vieja Tsunade como una diosa.
Interrupción al Flash back
— ¡NO ME LLAMES VIEJA, MOCOSO! — dijo Tsunade dándole un coscorrón a Naruto.
— ¡Itai! ¿Por qué me pegas oba-chan?
— ¡DEJA DE LLAMARME ASÍ, MOCOSO!
La rubia comenzó a zarandear al menor al punto de marearlo, Kurama no intervino porque sus amigos lo tenían bien sujeto, y el resto porque le tenían demasiado miedo a la rubia, era una fortuna que Tsunade supiera cuanto podías torturar a un embarazado porque después de un determinado tiempo se detuvo refunfuñando.
Volvamos al Flash back
Sabía perfectamente que este era el mejor lugar para pasar mi embarazo, poco importaba que Minato y Kushina estuvieran en contra.
— Demo... me gustaría pedir asilo, necesito un buen ambiente para que nazca mi bebé.
La muchacha me miró con una sonrisa triste y me pidió mis datos, 5 minutos después Akatsuki se convirtió en mi hogar temporal.
Mi hijo nacería y lo criaría con todo el amor del mundo, sin importar quien estuviera de acuerdo y quién no.
Fin del Flash back
— Y fue así como terminé aquí.
Naruto no sabía porque, pero apenas terminó de contar su relato tuvo a Kurama abrazándolo como si la vida se le fuera en ello, no solo eso sino que también estaba llorando, Naruto nunca pero nunca había visto a su hermano llorar.
— Mi cachorro, eres tan puro, y especial por donde lo veas, solo una persona como tú defendería a capa y espada un hijo producto de un acto tan vil, este mundo no te merece, eres un sol.
— Kurama-ni, yo no...
— No intentes contradecirlo — fue Deidara quien habló esta vez —. Todos lo hemos oído tan bien como él, amas a tu hijo pese a todas las circunstancias. De haber estado en tu situación... no habríamos tenido el coraje para hacer lo que hiciste.
— Si yo hubiera estado en tu lugar —siguió Neji — hablando únicamente de que me ofrecieran abortar... yo habría accedido, si mi tío Hiashi me hubiera dicho que abortando todo permanecería como si no hubiera pasado nada le habría dicho que sí.
— Ese niño que esperas llegó de la peor manera — intervino Sai— ¿Cómo puedes amarlo tanto?
— Porque negar a este niño sería como negarme a mí mismo, es un pedacito de mí del cual no puedo desprenderme, yo no creo en el destino, pero si está ahora en mi vientre es por algo, sé lo que la mayoría de la gente hace cuando no desean tener a sus bebés, abortar y dar en adopción, cuando pensé en abortarlo (porque Minato quería que lo hiciera) un escalofrió me recorrió, ¿Cómo podía matar a mi hijo? Y la perspectiva de abandonarlo no fue mejor, ¿Por qué habría de hacerlo? Mi bebé no le dijo a ese bastardo que me violara, el no eligió que ocurriera en mi día fértil, el no escogió existir pero lo hace y yo no voy a castigarlo por ello.
El resto de los donceles tragaron saliva ante la determinación del rubio, querían entenderlo pero no podían, a sus ojos la vida sería mejor si sus hijos no existieran y por eso habían (¿se dan cuenta de todas las veces que usé el verbo "haber"?) decidido darlos en adopción, pero allí estaba ese rubio revoltoso trastocando todas sus creencias, un chico que había sido mancillado y que cuyo hijo amaba pese a sus circunstancias, ellos se habían entregado por voluntad propia, ya fuera al amor de su vida, a un bastardo sin corazón o simplemente al mejor postor, pero cada uno de ellos lo había querido, era completamente ilógico.
Ellos miraron nuevamente al rubio que recibía mimos de su hermano pelirrojo, tal vez no lo entendieran ahora mismo pero lo harían (¿otra ves? Tengo algo con el verbo "haber") eventualmente, quién sabe, tal vez para cuando sus hijos nacieran ellos verían las cosas de otro modo, si algo tenían claro era que ese rubio iba a dejar huella en ellos, estar bajo el mismo techo que el Namikaze prometía ser interesante.
Aún tenían varios meses por delante, y no se los perderían por nada del mundo.
