MSLN ni sus personajes me pertenecen

Canción usada: It's not goodbye de Laura Pausini


Capítulo 4: "Lo recuerdo"

Ha pasado casi una semana desde que Nanoha vio por última vez a Fate. Cada día, tras salir del trabajo, iba a buscarla al hospital donde había dicho que trabajaba, pero nunca pudo verla en la franja horaria en la que ella la buscaba. Siempre le decían que su turno acababa de terminar y se había marchado ya o que estaba en una reunión muy importante o que tenía turno de noche. Como no la encontraba en el hospital, al atardecer, se dirigía al acantilado donde la vio por primera vez. Esperaba hasta que anochecía, pero Fate nunca llegó. Al volver a casa siempre lo hacía cabizbaja y con lágrimas en los ojos. Ahora podía comprender el dolor que vio en Fate aquella tarde en el acantilado. Ahora entendía el motivo de sus lágrimas porque ella sentía lo mismo en estos momentos. Su corazón le dolía. El poder recordar con claridad lo que pasó aquella noche en el club y en el apartamento de Fate la hacía estremecerse. Era un sentimiento cálido en el pecho que le pedía a gritos que encontrara a Fate y confesarle la verdad, que ella huyó de su apartamento porque no recordaba nada ni a nadie y tenía miedo, pero que al despedirse con ese beso logró recordarlo todo y se dio cuenta de que ella amaba a Fate, por eso se fue con ella a su apartamento, porque ella sentía amor. Si no la hubiera olvidado ni hubiera huido, todo habría sido diferente y estarían juntas en este momento, o, tal vez no. Ella le confesó que iba al acantilado a recordar a alguien, pero también le había dicho que Ginga y ella habían sido pareja durante 5 meses en este último año, es decir, después de aquella noche… Quizás no era tanto el amor que sentía la rubia por Nanoha y cuando ésta la encontró estaba llorando por Ginga.

Llegó el sábado y Nanoha empezó a prepararse para ir al club. Los sábados Fate tocaría allí junto a Signum, tal y como había comentado la semana pasada. Había llegado el momento de sacar sus armas de seducción para dejar boquiabierta a su rubia sexy y confesarle todos sus sentimientos. Había pasado un año ya, pero esperaba que no fuera tarde y deseaba con todo su ser que ella fuera la persona que Fate se negaba a olvidar. Se alistó con un mono blanco largo con escote halter y espalda cruzada de asos, tacones altos negros y bolso a conjunto. Se maquilló solo un poco porque le gustaba ir más al natural, cogió la chaqueta de cuero de Fate y se dirigió al club donde esperaría por ella.

Al llegar, se encontró con Ginga y Cinque, quienes estaban hablando con Zafira, el dueño del club. La cobriza no sabía exactamente qué hacer en esos momentos. No quería que la gente pensara que era una persona que venía buscando un ligue de una noche si se sentaba en la barra a beber. Por fortuna, Hayate entró en el club en ese mismo instante, y la castaña, al verla, la jaló hacia una mesa y se sentaron a beber. Hayate intentaba descifrar lo que la mirada de Nanoha quería decir, pero no lo consiguió. Nanoha por su parte, abría y cerraba la boca como queriendo decir algo, pero las palabras no salían de su boca, por lo que su castaña amiga intentó ayudarla.

- Y bien, te has vestido así y has venido aquí porque… –dijo de forma casual.

- Hayate-chan… Yo… yo… estoy enamorada. –dijo sonrojándose violentamente.

- ¿Enamorada? –preguntó sorprendida– No me lo puedo creer. ¿Quién es el afortunado?

- Afortunada, espero –dijo la cobriza sonrojándose de nuevo y rascándose la nuca.

- No será Fate-chan, ¿verdad? –Nanoha se sonrojó fuertemente y bajó la cabeza.

- Sí, Hayate-chan. Me he enamorado de Fate-chan… –contestó en un murmuro apenas audible para Hayate. La castaña puso cara de preocupación y Nanoha la vio– ¿Qué es lo que pasa? ¿Hay algún problema, Hayate-chan?

- ¿Ha pasado algo en estos días y no me enteré? ¿Pasó algo cuando te la llevaste a tu casa y no me lo has contado? –sonrió pícaramente– ¿Te has confesado ya?

- No, no ha pasado nada, Hayate-chan. Simplemente me enamoré. La primera vez que vi esos ojos me llamaron la atención, me estaban llamando a gritos. Quería perderme en ellos. Cuando la vi llorando, sólo quería abrazarla y reconfortarla aunque no la conociera de nada. No sé explicarte lo que sentí. Sólo sé que la quiero y que quiero estar con ella. –confesaba la cobriza sin notar que tras de ella se encontraban Signum y la misma Fate. La rubia, al escuchar la confesión de Nanoha, dio media vuelta y se dirigió al escenario.

- ¡Hola chicas! –saludó Signum mientras se acercaba a darle un beso a su castaña novia.

- ¡Hola! –contestaron ambas al unísono.

- Nos vemos más tarde. Hoy empezaremos a tocar pronto. Fate se tiene que marchar pronto. –dijo y se marchó.

Las chicas se fueron a la pista de baile y disfrutaron de la buena música hasta que llegó la hora de la última canción. Fate soltó la guitarra y dedicó unas palabras a los clientes del club antes de cantar la última canción.

- Buenas noches a todos. Espero que hayáis disfrutado de la música esta noche. La canción que viene ahora es una canción lenta y algo triste. En esta canción van mis sentimientos. Es como me siento ahora al teneros que decir que esta será la última noche que toque aquí. –la cobriza abrió los ojos de par en par al escuchar eso y empezó a ponerse nerviosa– A partir de ahora no podré acompañar a Signum, pero estoy segura de que lo seguiréis pasando bien aunque yo no esté. Sin más, me despido con esta canción que espero que os guste. Gracias por todo vuestro apoyo durante tantos años.

Fate bebió algo de agua para aclararse la garganta y Signum empezó a tocar.

And what if I never kiss your lips again

Or feel the touch of your sweet embrace

How would I ever go on

Without you there´s no place to belong

Well, someday love is gonna lead you back to me

But ´till it does I´ll have an empty heart

So, I´ll just have to believe

Somewhere out there you´re thinking of me

Until the day I let you go

Until we say our next hello

It´s not good-bye

´Til I see you again

I´ll be right here rememberin´ when

And if time is on our side

There´ll be no tears to cry

On down the road

There is one thing I can´t deny

It´s not good-bye

Los ojos de Nanoha empezaron a humedecerse conforme iba escuchando la canción.

You´d think I´d be strong enough to make it through

And rise above when the rain falls down

But it´s so hard to be strong

When you´ve been missin´ somebody so long

It´s just a matter of time I´m sure

But time takes time and I can´t hold on

So, won´t you try as hard as you can

To put my broken heart together again

¿Por qué Fate estaba cantando esta canción? ¿A caso se estaba despidiendo de Nanoha? ¿Era su forma de decirle que había llegado el momento de pasar página para ella? ¿No le daría la oportunidad de confesarse? No, eso no podía pasar. A Nanoha le dolía el corazón. Ella quería gritarle que la amaba. Quería que Fate la amara a ella. No quería que se despidiera. Quería que estuvieran juntas, amándose, para toda la vida. No quería estar sin ella. No quería decir adiós. No quería esperar más para abrazarla y besarla de nuevo.

Until the day I let you go

Until we say our next hello

It´s not good-bye

´Til I see you again

I´ll be right here rememberin´ when

And if time is on our side

There´ll be no tears to cry

On down the road

There is one thing I can´t deny

It´s not good-bye

Fate terminó de cantar y le ofreció a Nanoha una triste sonrisa que hizo que a la cobriza se le oprimiera el pecho. Bajó del escenario y Ginga corrió hacia ella y la abrazó muy fuerte mientras lloraba a mares. Fate le devolvió el abrazo y le habló para tranquilizarla y dejara de llorar. Nanoha no lograba entender nada. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Por qué Ginga estaba llorando y Fate cantó esa canción?

- Fate, lo siento, lo siento, lo siento. –repetía la pelimorada aun con lágrimas en los ojos.

- Ginga, por favor, no digas eso. Tú no tienes la culpa. –decía calmadamente la rubia.

- Pero yo… yo debí haber insistido, Fate.

- Basta, Ginga. Por favor, no te culpes. Hicimos lo correcto. Yo, estoy muy feliz por ti. Mereces ser feliz. Ahora ve… Cinque te está esperando. –le sonrió.

- Fate… te quiero mucho. –dijo la pelimorada mientras le daba un último abrazo y un beso en la mejilla.

Fate se dirigió hacia donde estaban Signum, Hayate y Nanoha.

- Hayate, Nanoha. Buenas noches, chicas. –se acercó a ambas y les dio un beso en la mejilla a cada una– Estáis muy guapas las dos. –les sonrió.

- Gracias, Fate-chan. Y buenas noches. –decía una sonriente castaña.

- Buenas noches, Fate-chan. Gracias. –decía una ruborizada cobriza– ¿Quieres tomar una copa?

- Gracias por la invitación, Nanoha, pero tengo que irme en unos minutos. –Signum y Hayate se marcharon disimuladamente a la pista de baile para dejarlas solas.

- Fate-chan, ¿dónde estuviste esta semana? Fui a buscarte al hospital y al acantilado, pero no te encontré.

- He estado muy liada, Nanoha. ¿Algún problema?

- La verdad es que sí, Fate-chan. ¿Te parece normal y bonito darle un beso a alguien y huir? –decía totalmente roja la cobriza.

- Te pido disculpas, Nanoha. No sé lo que me pasó. –dijo bajando la mirada y con tristeza– Simplemente me salió.

- Fate-chan… –dijo la cobriza tomando el rostro de la rubia para que la mirara– Me hubiera gustado que… –empezó a decir en susurros– hubiese sido más largo. –acercó su rostro al de Fate y la besó.

Fate no se podía creer lo que estaba pasando. Después de un año, Nanoha la estaba besando. Después de haber huido tras haber pasado aquella noche juntas, la estaba besando. ¿Por qué ahora? Fate correspondió el beso, y cuando se separaron por falta de aire, la rubia estaba llorando. Se puso de pie y se marchó corriendo del club.

- ¿¡Fate-chan!? –la llamaba la cobriza sin entender qué había pasado.

Fate no miró atrás y siguió su camino. Tomó un taxi y se dirigió a su casa. Nanoha iba a salir tras ella, pero una mano la detuvo.

- Deja de jugar con ella. –decía una pelimorada molesta.

- No estoy jugando con ella. –dijo firme la cobriza.

- ¿Qué es lo que quieres de ella? –le preguntaba Ginga enfadada.

- Eres muy buena amiga de ella, ¿no? Sabrás que hace un año nos acostamos juntas. –seguí hablando firme.

- Tú… ¿lo recuerdas? –preguntó con sorpresa.

- La verdad es que no lo recordaba hasta que el domingo me dio un beso al despedirse. Fue entonces cuando lo recordé. La quiero y voy a luchar por ella. Eso es lo que quiero de ella. Quiero hacerla tan feliz como fuimos esa noche. –dijo con seguridad.

- No creo que lo consigas. –dijo con tristeza la pelimorada– Te deseo buena suerte. Ella merece ser feliz, más que nadie. Sólo te pido que no la hagas sufrir más de lo que ya lo hiciste en su momento. –dijo enfadada de nuevo haciendo que la cobriza bajara la mirada– Ella nunca te olvidó, pero quizás ya sea demasiado tarde para recuperarla. Suerte. –dijo soltándola de su agarre y se marchó con su pareja de nuevo.

Nanoha salió del club, se subió a su coche y puso rumbo a casa de Fate. Por suerte, aún recordaba la dirección del apartamento en donde despertó aquella mañana. Al llegar, dejó el coche en un parking y se dirigió a casa de Fate. Se colocó delante de la puerta y dudó en llamar o no. Quizás ella no quería verla. Ginga le había dicho que quizás ya era demasiado tarde para recuperarla. ¿Por qué? Si nunca la había olvidado significaba que la amaba. Si no la amara no le habría devuelto el beso, ¿verdad? Movió su cabeza de un lado a otro para dejar de pensar, y sin más, llamó al timbre.

- ¿Nanoha? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes mi dirección? –preguntaba una rubia confusa con los ojos hinchados.

- Fate-chan… yo… lo recuerdo todo…


Se acerca el momento de la verdad. ¿Qué será lo que le pasa a Fate?

rijaja.77: acertaste en una de tus hipótesis... ¿cuál será la correcta? :)

Saizouh: en el próximo capítulo sabremos qué es lo que tiene nerviosa a nuestra rubia musa...

nadaoriginal: me alegra saber que te gusta la historia y que produce intriga. Espero seguir en el buen camino.

Gracias a todos aquellos que les gusta la historia y me siguen. También gracias a todos aquellos que se pasan por aquí y leen mi historia. Me hacéis muy feliz. Gracias.