Ni MSLN ni sus personajes me pertenecen
Capítulo 5: "¿Amor o pasión?"
- ¿Nanoha? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes mi dirección? –preguntaba una rubia confusa con los ojos hinchados.
- Fate-chan… yo… lo recuerdo todo…
- …
- ¿Puedo pasar? –preguntaba con temor la cobriza.
- Adelante. –dijo la rubia haciéndose a un lado.
- Gracias. –entró en el apartamento y esperó a que Fate la guiara al salón donde podrían hablar cómodamente en el sofá.
- Y bien, ¿qué es lo que dices que recuerdas?
- A ti. Recuerdo la noche que nos conocimos en el club, recuerdo tu apartamento y tu cama. Recuerdo tu amor hacia mí. Recuerdo tus caricias, tus labios, tus besos, … –dijo sinceramente.
- ¿Cuándo?
- ¿Eh?
- ¿Cuándo lo recordaste, Nanoha?
- El lunes. Cuando me diste el beso antes de irte de mi apartamento, lo recordé todo. Quise detenerte, pero ya te habías ido.
- ¿Por qué me lo cuentas? ¿Por qué estás aquí? –preguntaba seria la rubia.
- Te lo cuento porque mereces saber la verdad. Quiero y necesito contarte lo que pasó y sentí al despertar desnuda en tu cama. ¿Me dejarás explicarme? –pidió la cobriza.
- Estás aquí, supongo que sí, que te dejaré. –suspiró la rubia.
- Bien. Cuando me desperté en tu cama, sentí miedo. Mucho miedo. Yo no soy una chica que se emborracha y se va con la primera persona que se le cruce. Al despertarme y leer tu nota me asusté aún más. No reconocía esas iniciales. Sólo recordaba una cabellera rubia y calidez. Durante un año intenté olvidar lo que había pasado. Dejé de ir al club y evité pasar por esta zona, por si aparecía esa persona de caballera rubia y me decía algo. Me daba vergüenza encontrarla, que me reconociera y yo no recordara absolutamente nada. Entonces te vi llorando el sábado pasado en el acantilado y me dijiste que ibas allí para recordar a una persona. En ese momento, mi pecho se oprimió. En ese momento, sin saber porqué, quería acercarme a ti, ser tu amiga, conocerte mejor y ayudarte a olvidar a esa persona. Por suerte, nos volvimos a ver esa noche, y, para mi sorpresa, eres amiga de Signum y Hayate-chan. Esa noche me ofreciste tu chaqueta a pesar de que nos "acabábamos" de conocer, pero claro, tú nunca me olvidaste, ¿cierto? –la rubia negó– ¿Cómo supiste que huiría? ¿Por qué no me buscaste? Si me amabas, ¿por qué tuviste una relación con Ginga?
- Cuando nos íbamos a ir del club, Hayate me dijo que nunca te vio tan borracha y que seguramente lo olvidarías todo. No es que no supieras lo que estabas haciendo en ese momento, pero sí que después no recordarías lo sucedido y tendría que explicártelo. Obviamente, no me diste la oportunidad. –dijo un poco molesta la rubia– En cuanto a buscarte, te dije que si te ibas, no lo haría. Soy mujer de palabra, y si te fuiste era porque no querías ningún tipo de compromiso conmigo. No iba a obligarte a nada, Nanoha. No quisiste esperar y yo no quise buscar algo que sólo existió para mí.
- Eso no es cierto. –interrumpió la cobriza– Para mí también existió, pero lo olvidé. Ahora, ya lo recuerdo todo y estoy aquí para que hablemos. –tomó una mano de la rubia entre las suyas– Dime, ¿saliste con Ginga por despecho?
- No. –dijo firme– A Ginga la quise. Es cierto que a ti te amé, pero no tuve una relación con ella por despecho. No soy de ese tipo de personas. Ginga es una chica maravillosa y me dio lo mejor de sí misma para intentar olvidarte. Después de aquella noche y de que huyeras, me marché a Italia una temporada por cuestiones familiares. Ella vivía allí en aquel entonces y me gustaba su compañía. Me hacía reír y olvidar. La relación que tuvimos fue muy bonita mientras duró. Al terminar, quedamos como amigas. Ya te expliqué en el club lo que ella significa para mí y yo para ella.
- Fate-chan –la llamó acercándose más a ella– ¿Por qué has huido de mí en el club esta noche cuando te he besado? Es la segunda vez que huyes de mí y no lo entiendo. ¿Soy yo la persona que tu corazón se niega a olvidar, o, hay alguien más? Porque si soy yo, te puedo asegurar que aquí estoy y estaré y que no huiré nunca más. Te quiero, Fate-chan. –la rubia abrió los ojos en sorpresa– Por favor, déjame formar parte de tu vida y demostrarte mi amor hacia ti. Déjame curar el corazón que yo misma destrocé. No te volveré a fallar. Lo juro. –se acercó a su rostro para besarla, pero en ese mismo instante en el que sus labios se rozaban, llamaron a la puerta.
Fate se levantó rápidamente pensando que había sido salvada por la persona que se encontraba tras la puerta. Se dirigió a ésta y la abrió. Su cara se transformó en una de sorpresa al ver a quién había llamado.
- Madre. –susurró Fate.
- Hola, Fate. –saludó la señora peligris.
- Adelante, madre. Estaba hablando con una amiga que hacía mucho tiempo que no veía. Si no te importa, iremos a hablar a otro sitio. –miró a Nanoha y le hizo señas para que la siguiera– Volveré cuando hayamos terminado de hablar.
- Gracias, hija. Estoy cansada por el viaje. Dormiré y mañana hablaremos. Tenemos mucho que organizar en muy poco tiempo. Te espero para almorzar juntas.
- Sí, madre. Nanoha, ¿vamos? –la cobriza asintió y se marchó junto a su amiga.
Fate acompañó a Nanoha a la puerta.
- Es mejor que te marches, Nanoha. –pidió triste la rubia.
- No. –dijo seria– No me iré hasta que hablemos claramente, así que ven conmigo. –la tomó de la mano y la jaló hacia su coche– Iremos a mi casa, allí podremos hablar tranquilas sin nadie que nos moleste. Te prometo que te traeré de vuelta después. –la rubia asintió y se subió al coche.
El camino se hizo en silencio. Fate tenía la mirada perdida y no apartaba la vista de la ventanilla. Nanoha estaba nerviosa por esa actitud. ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Por qué actuaba así? ¿Qué era lo que tenía que organizar? Llegaron y subieron al apartamento de Nanoha. La cobriza abrió la puerta e invitó a Fate a pasar. La rubia se acomodó en el sofá mientras que Nanoha iba a la cocina a por dos copas de vino. Regresó al salón y ofreció una copa a Fate, que la aceptó gustosa. Nanoha se sentó junto a Fate. Dejó la copa sobre la mesa y volvió a tomar las manos de la rubia.
- Fate-chan –la llamó en un susurro– Por favor, dime, ¿soy yo esa persona que tu corazón se niega a olvidar? –hubo silencio a modo de respuesta– Necesito saberlo. Necesito saber si me amas todavía, si aún puedo conseguir tu amor de nuevo. Quiero luchar por tu amor, Fate-chan. Permíteme saber. ¿Por qué huyes de mí? Tu cuerpo me dice que me quieres, pero tus ojos reflejan una enorme tristeza y miedo. –la rubia abrió los ojos como platos– No sé si el miedo que tienes es a que pueda hacerte de nuevo lo mismo. Te juro que eso no pasará nunca más. Quiero estar contigo ahora y para siempre. Te amo, Fate-chan.
Nanoha se acercó a Fate y la besó. Fue un beso cargado de emociones, de sentimientos ocultos que necesitaban salir. Fate correspondió el beso, pidiendo permiso a la cobriza para explorar el interior de su boca. Ésta se lo concedió rápido y ambas exploraron la boca de la otra. Se separaron cuando sintieron la necesidad de aire. Nanoha se puso de pie, tomó la copa de vino y se la bebió de un solo sorbo. Fate la imitó, y, acto seguido, la tomó por la cintura, la giró quedando frente a frente y la besó de nuevo apasionadamente. La rubia la pescó y la colocó en sus caderas. La cobriza rodeó con sus brazos el cuello de Fate para obtener un mayor agarre y poder profundizar más el beso.
- Fate-chan… –la llamaba entre besos– llévame a la cama. –logró decir finalmente.
Fate, aun sosteniéndola en sus caderas, la llevó a la habitación de ésta. Al llegar, sin dejar de besarla, la bajó lentamente. Nanoha, tras romper el beso y antes de que Fate volviera a besarla, bajó la cremallera del mono que llevaba puesto y se quedó en lencería. Los ojos de la rubia se volvieron oscuros, reflejando lujuria en ellos. Fate no esperó más y se quitó la falda y camisa que llevaba puestas, quedándose también en ropa interior. Nanoha se acercó a ella lentamente, pero con paso seguro, la empujó despacio hacia la cama y se tumbó sobre ella. La cobriza empezó a besar su cuello mientras desabrochaba el sostén de su rubia. Fate quitó a Nanoha también el sostén, y mientras ésta seguía besando su cuello, ella empezó a masajear los pechos de su cobriza. Ambas empezaron a emitir pequeños gemidos. Fate, en un rápido movimiento, se colocó sobre Nanoha y empezó a hacer un camino de besos desde su boca hasta sus pechos, haciéndola erizar la piel con cada roce y gemir. Tras haberle dado la atención merecida a los pechos de la cobriza, siguió con su camino de besos hacia su abdomen plano hasta quitar la última prenda que quedaba. Fate comenzó a lamer aquella parte íntima que tan húmeda estaba ya. Con cada roce de su lengua, Nanoha gemía más y más fuerte. Fate no quiso esperar más e introdujo dos de sus dedos en aquel lugar húmedo y cálido. Empezó con un vaivén lento que se fue volviendo más rápido, al igual que los gemidos de la cobriza gritando el nombre de su amada. Fate llevó al orgasmo a Nanoha. Ahora el turno de que la cobriza hiciera disfrutar a la rubia. Cuando Nanoha se repuso de esa oleada de placer, le quitó a Fate la última prenda que tapaba aquella parte íntima que ella ansiaba ver, tocar y probar. Nanoha se colocó sobre Fate y estuvo admirando el hermoso cuerpo de su rubia durante unos segundos, haciendo que ésta se ruborizara, antes de besarla apasionadamente mientras masajeaba sus pechos. Cuando sus pezones estaban duros y erectos, bajó su boca hacia ellos y les prestó la atención que se merecían mientras que con sus manos acariciaba su firme abdomen y seguía bajando hasta su húmeda entrepierna. Sin esperar más, la penetró lentamente provocando que la rubia arqueara la espalda y soltara un gemido de placer. Nanoha volvió a besar y succionar el cuello de Fate mientras con una mano acariciaba uno de sus pechos y con la otra le hacía el amor. El cuello era el punto débil de Fate y Nanoha lo había recordado. No tardó mucho en venir el primer orgasmo de su rubia. Tras unos cuantos de orgasmos más, ambas se quedaron dormidas abrazadas.
Fate se despertó de madrugada. Se vistió con la parte inferior de su ropa interior y su camisa sin abotonar. Se dirigió hacia la cocina y se sirvió una copa de vino. Se fue para el salón y miró por la ventana la maravillosa vista del cielo con su manto de estrellas y el brillo de una luna llena que entraba por la ventana. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Nanoha se había despertado y se encontraba ahora abrazándola por detrás.
- Pensé que te habías ido, Fate-chan. –dijo mientras se aferraba más a la rubia.
- No, no me he ido, Nanoha. Sigo aquí. –suspiró– Aún tenemos cosas que hablar. –dijo mientras acariciaba con su mano libre las manos de Nanoha.
- Sí, aún tenemos cosas que hablar, pero hablaremos por la mañana. Ahora, volvamos a la cama. Sin ti no puedo dormir. –hizo un puchero.
Fate se giró quedando frente a frente a Nanoha y le dio un suave beso que hizo que a ambas les atravesara una corriente eléctrica por todo el cuerpo. La cobriza tomó la mano de la rubia y la jaló hacia la habitación y la cama. Fate esperó a que Nanoha se tumbara y ella se tumbó a su lado, abrazándola por detrás y dándole un beso en el hombro.
- Te quiero, Nanoha. –le susurró al oído– Y sí, tú eres esa persona que mi corazón se negaba a olvidar.
- Yo también te quiero, Fate-chan. –dijo mientras apretaba más el agarre que ambas tenían– Gracias por no olvidarme nunca y por hacerme recordar.
Así se quedaron dormidas hasta la mañana siguiente, que Fate se despertó temprano. Se levantó sin hacer mucho ruido para no despertar a Nanoha y fue a darse un baño. Se alistó y se sentó en la cama a observar lo hermosa que era Nanoha y a pensar cómo le contaría la verdad. Estaba tan ida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la cobriza se había despertado y también la estaba observando.
- Deja de mirarme así, Fate-chan. Estoy desnuda y me vas a gastar. Nyahaha. –dijo haciendo a la rubia salir de su trance y ruborizar.
- Lo… lo… siento… Na… Nanoha. –dijo tartamudeando y la cobriza siguió riendo.
- Iré a ducharme. Espérame un momento. Vuelvo enseguida. –se acercó a la rubia y la besó.
Nanoha se dio una ducha rápida, se alistó y fue junto a Fate a la cocina para preparar el desayuno. Nanoha estaba muy feliz. No sabía cómo había podido olvidar a esa magnífica mujer y cómo había podido estar tanto tiempo sin ella a su lado. Mentalmente se alegraba de haberse llevado a Fate aquel domingo a su casa para cuidarla y agradecía enormemente que Fate se despidiera de ella dándole un beso que la hizo recordar todo. Sin embargo, algo no iba bien, Fate estaba demasiado callada y seria.
- Fate-chan… –la llamó– ¿Te encuentras bien? –le preguntó acariciando su mejilla.
- La verdad es que no, Nanoha. Tengo que contarte algo y sé que te enfadarás. –quitó la mano de Nanoha de su mejilla– Vayamos al sofá. –la llevó hasta el sofá y se sentaron.
- ¿Qué pasa, Fate-chan? Me estás asustando. –dijo la cobriza.
- Verás… yo… yo… –intentaba hablar, pero los nervios le impedían hablar con claridad– me voy a casar… –dijo con lágrimas en sus ojos.
saizouh: Efectivamente, Precia es la directora del hospital donde trabaja Fate. Menudo consuelo le dio Nanoha a Fate, pero pobre al descubrir que su amada rubia tiene que casarse...
nadaoriginal: Por fin, Nanoha fue valiente y se lanzó. Pero ahora, tras confesarse mutuamente, se chocó contra un inmenso muro...
Se acerca el final de la historia... Veremos si triunfa el Nanofate...
