Hola.
Naruto no me pertenece.
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Luz de Vida
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CAPÍTULO III Recorrido
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—Maestra… lo he logrado—informó Sakura Haruno.
—Por supuesto. Es una excelente noticia, te felicito. Sakura—carraspeó—, Kakashi ya me había contado—su tono era neutral—. Mencionó que fuiste atacada por un espía de las Nubes.
Si existía algo que manchaba denigrantemente el currículum de cualquier ninja esa situación lo era. Sus mejillas se tiñeron de rojo, -vergonzoso-definió el ataque del que había sido incauta víctima.
—Sí ¿Neji no lo comunicó? —preguntó confusa.
—¿El Hyuga? ¿Qué tiene que ver él? —preguntó sin comprender la Hokage, mientras cerraba la ventana, era una noche con viento frío. Hizo una nota mental, Neji había fallado en su misión de proteger a Sakura.
Sakura consideró extraño el silencio de Neji, inclusive pensó que fue otro quien la salvó de las garras de aquel ninja de las Nubes, ¿habría confundido a Neji con otro Hyuga? Realmente no lo creía posible. Le contó lo ocurrido a su maestra.
—Neji me salvó…—concluyó.
La Hokage no contestó inmediatamente, su mirada estaba clavada en la ventana cerrada, su barbilla apoyada en sus manos y su cuerpo rígido. Al igual que a su estudiante le llamó la atención el silencio de Neji, él no dejaba escapar ninguna falta. Cuando habló lo hizo muy seria:
—Espero que comprendas que debes andar alerta, sobre todo en esta misión. No es muy común que un ninja conozca esa técnica, ten cuidado, sé más precavida.
Eran órdenes que Sakura no se podía dar el lujo de pasar por alto.
—Comprendo que estabas frustrada, pero Kakashi no tenía por qué enterarse de tu técnica y de tu entrenamiento—dijo Tsunade fríamente.
—No volverá a suceder—murmuró Sakura.
—Bien—dijo más resuelta. Sentía que debía ser más estricta con su estudiante, castigarla al menos por hablar de más con Kakashi, pero estaba tan emocionada que no le importaban las severas acusaciones que el ninja copia le había dicho. Kakashi Hatake dejó muy claro que no estaba de acuerdo con el criterio utilizado por la Hokage para tratar la delicada situación con el País del Rayo ni con el entrenamiento de su también estudiante Sakura. La emoción de la sannin era tanta por la buena noticia, que consideró a Kakashi como un simple jounnin que no entendía de las pericias de su Hokage.
—Muéstramela.
—Falta práctica y entrenamiento—murmuró Tsunade, más para ella misma que para su preocupada estudiante, después de observar con suma atención la técnica que su pupila realizó. —La llama no es muy fuerte, le falta consistencia y volumen también, la cubierta del chakra podría ser más ancha…—miró los papeles sobre su escritorio.
La letra de Gai decía: La vida de la sacerdotisa del Rayo se encuentra en constante peligro. Solicito medidas auxiliares, el uso de técnicas prohibidas de curación.
—Has hecho un buen trabajo, tienes un magnífico control de la llama una vez en el exterior y la insertas de una manera muy limpia, eso es lo que necesitamos en esta misión—sus ojos amarillos brillaron alegres—. Ni te imaginas el tiempo que me tomó a mí aprender lo que tú has hecho en unos días.
Sakura sonrió agradecida. Se despidió de su Maestra que aún sonreía y se marchó. Quiso visitar a su amiga Ino, hacía tiempo que no la veía. La encontró en la floristería.
—Hola frentuda.
—¿Así saludas a una amiga que lleva tiempo sin verte, Ino-cerda?
—Já, ¿qué te trae por aquí? —preguntó con una sonrisa pícara, al tiempo que con un movimiento de la cabeza echaba su larga melena hacia atrás.
—Quiero ponerme al día—murmuró.
La frase favorita de Ino, fueron a comer ramen mientras la rubia le contaba los últimos chismes a Sakura. Durante un largo rato, Ino habló y Sakura escuchó, los ojillos picarescos de la rubia brillaban con cada suspiro de Sakura.
—Pobre Kiba, todo el mundo sabe que Hinata ama a Naruto—murmuró Sakura después de que Ino le contara sobre la declaración de amor de Kiba. Se perdió un momento en su mente, recordando toda la humillación que sintió cuando fue rechazada por Sasuke. Se preguntó si Sasuke amaba a otra. -¿Por qué todavía piensas en él?-se recriminó.
No era un secreto para nadie que pasó toda su niñez detrás del dueño del Sharingan. Todas sus declaraciones de amor fueron rechazadas, y ella fue humillada muchas veces por Sasuke. Sabía muy bien cómo debía sentirse Kiba, ella conocía el rechazo y la humillación. Sin embargo, debía recordar que Hinata jamás trataría a un ser humano, como Sasuke la había tratado a ella… pero dolía tanto el rechazo, viniera de quien viniera…
—¡Sakura! ¿Estás ahí? —le dijo su amiga molesta, odiaba cuando la dejaba hablando sola.
Sakura sonrió a modo de disculpa.
—No te creas, frente de marquesina—murmuró Ino olvidando su enojo—. ¿Qué te parece si terminamos esta conversación en un lugar más alegre acompañadas de unos buenos especímenes?
Sakura respondió con una carcajada que llamó la atención de los demás comensales.
O.O.o
Cuando Sakura llegó a las puertas de la Aldea, Neji saltó hacia un árbol e inició la marcha. Ella pestañeó varias veces –ni siquiera la saludó- y debió tomar impulso para seguirlo.
Se suponía que Neji la informaría de los movimientos específicos que su misión requería, pero él no tenía intención de hablarle. Ni siquiera se había girado para verla. Avanzó tras él.
Tenía claro que la misión de Neji era protegerla, llevarla viva hasta la casa de… ni siquiera sabía dónde. Pisó con fuerza una rama. Neji arrugó la frente, odiaba el ruido innecesario.
Neji no tenía por qué ser el líder de la misión y, aunque lo fuera, no tenía el derecho de mantenerse hermético respecto a generalidades importantes, pensó Sakura. Tendría una conversación seria con él apenas descansaran. No sabía a lo que estaba acostumbrado el Hyuga, pero ella, en definitiva, no estaba dispuesta a correr sin saber el destino.
De repente, Neji la sacó de sus pensamientos.
—¿Por qué vas tan despacio? —le preguntó él sin mirarla—. Tenten consigue ir a mi nivel.
—Si no lo has notado, no soy Tenten—respondió, su voz sonó un poco asfixiada. No quería que él notara su cansancio, pero su voz la traicionó.
—Lo noté, ella no es una lenta.
Neji no disimuló el disgusto que le daba tener a otra compañera, a una tan poco eficaz.
Sakura lo miró molesta, tratando de adivinar el por qué de ese comentario. Aceptaba que Tenten era más rápida que ella, pero tampoco es que ella fuera una lenta. O al menos, cuando tenía mejor condición física no era una lenta. Ese día, no estaba entre sus mejores…
Lo miró desdeñosa desde atrás y, de repente, se dio cuenta de que la vista no era mala, después de todo, se trataba de la espalda de Neji Hyuga y el ondear de su largo cabello le atraía. Concluyó, con una pequeña sonrisa, que Tenten se perdía de verlo por atrás.
Con seis horas de recorrido se detuvieron en un claro, Neji verificó la presencia de enemigos cerca, nada de qué preocuparse. Percibió algunas señales de sus compañeros, notó donde habían acampado y muchas de las trampas que habían colocado a los alrededores, inclusive había un árbol que presentaba en su tronco maltratado una típica marca del ejercicio de Gai. Sakura lo apremió a que le explicara con más detalles, pero él continuó ignorándola.
Como Neji no le prestaba atención, Sakura le dio la espalda y se fue a caminar. El enfado se le pasó, en cuanto encontró un río.
Después de encender la fogata, Neji buscó a Sakura, que estaba al otro lado del riachuelo pescando. Se acercó un poco.
—Haruno—la llamó, la chica soltó la caña asustada, no se acostumbraba a la voz de Neji—. Ven aquí.
—No, hasta que tenga suficientes pescados—le dijo sonriente.
—¿Qué dices? No hace falta, aquí hay comida.
Neji jamás pensó que su compañera tuviera hábitos de pesca tan incompatibles con su misión, supuso que le dolería la cabeza más de lo que tenía planeado soportar. Deseó estar con sus compañeros y que fuera otro quien acompañara a la médico.
—No creas que comeré raíces y gusanos—gritó ella—. Quiero comer algo decente.
Desde que salieron de Konoha, esa había sido una de sus mayores preocupaciones. Notó que Neji no llevaba suficiente comida para todo el viaje, lo que los obligaría a cazar su cena.
—No estamos en un día de picnic, Haruno—repuso el chico, dándole la espalda.
A Sakura le causó gracia el comentario y pensó divertida en tener un picnic con él. Por su parte, Neji respiró profundamente -Realmente Tenten no es así-pensó. Por supuesto, Neji nunca había puesto la suficiente atención a las tantas invitaciones que Tenten le hacía a los días de campo que Gai con frecuencia organizaba para vencer públicamente a Kakashi, lo cual, dígase de paso, nunca ocurría.
—Me has esperado—dijo Sakura alegre, mientras se acercaba a la fogata—. Nadie quiere comer gusanos—murmuró, mientras atravesaba los peces con una vara. Esperaron a que se asaran en silencio, Neji absorto, con su Byakugan activo.
FLASH BACK
—Probablemente, les ataquen durante el viaje—le había dicho Tsunade después de haber dejado a Sakura marchar, el día en que le encomendaron su nueva misión—. Imagino que el rumor del entrenamiento especial de Sakura y la portación de las llamas correrá rápido, los ataques, si son tan listos como espero, serán violentos.
Él asintió.
—He tomado algunas medidas previsoras—Tsunade llenó los dos vasos que tenía al frente con una botella de sake distinta a las que normalmente usaba, Neji la reconoció como parte de la cava especial de su tío—. Nuestros enemigos esperaran que enviemos una gran comitiva protegiendo tanto a las llamas como a la médico, los haremos creer que así será.
Asintió.
—He enviado varios grupos que se encargaran de hacer creer que ellos portan la llama o escoltan a la médico; deberás tomar las medidas necesarias para que tu misión parezca de rango C—soltó una risotada—, o hasta D.
Esta vez Neji no asintió. No entendía cómo su tío gustaba de pasar tanto tiempo con una mujer tan desordenada y ruidosa como la Hokage.
—Bien, Hyuga—exclamó ella, ya alcoholizada—. Bebe este sake y sella tu misión.
El muchacho solo atinó a parpadear.
FIN FLASH BACK
Neji observó al equipo de su prima luchar contra dos ninjas de las Nubes a unos kilómetros hacia el este, también unos gennins de academia huían de otros dos en el sur. De pronto una voz suave lo sacó de sus pensamientos.
—…Así que podrías comerte los tres pescados y yo este—terminó de decir la muchacha que al parecer llevaba un buen rato hablando, ella al ver una ceja café levantada, agregó—. Si quieres podemos pescar más.
—No necesito que busques mi comida—le dijo él en tono cortante. Necesitaba que se callara para dirigir, de nuevo, sus ojos y atención a las peleas que se libraban en su radio de visión. Lo cual funcionó durante dos segundos.
—Lo sé, sólo lo hago porque quiero—le respondió y le dio un mordisco a su pescado—. Ahora somos compañeros y no tengo problemas en pescar. Yo me puedo encargar de las comidas—lo miró discretamente—. No quiero comer gusanos. Reconozco las ventajas de una buena dieta en insectos y raíces, pero no hay nada como la buena carne… y la comida decente—finalizó ella.
Neji la observó con atención. Su nueva compañera parecía ser bondadosa y amable, características que enfatizaban su vocación médica, pero para él, no eran muy útiles para la vida de un shinobi. Pudo notar que era sincera, también, y la sinceridad era una cualidad que admiraba. Frunció el ceño, porque a él no le gustaba que ella tuviera buenas cualidades.
Todo era más fácil si ella guardaba silencio y le obedecía. Si ella era una niña caprichosa y tonta que no tenía nada bueno para ofrecer.
—¿Podrías hacer silencio? —dijo Neji.
—Si te comes tu parte—respondió ella suave. Neji no supo si ella se enojó o si guardó silencio por su propia fatiga. En silencio, comió.
O.o.o
Para el anochecer no habían avanzado mucho, tuvieron que permanecer ocultos durante un buen rato mientras esperaban que un grupo de gennins recolectara unas hierbas especiales; Sakura estuvo tentada de crear un genjutsu para alejarlos pero Neji se rehúso.
Buscaron refugio, o más bien, Neji le ordenó a Sakura que se tumbara bajo unas enormes raíces que ofrecían espacio para una persona. La mujer le sonrió, lo que incomodó un poco al hombre. Había imaginado que ella le gritaría, Tenten le gritaría si le ordenaba algo con aquel tono y aquella actitud.
De hecho, si Tenten se enteraba que estaba mangoneando a Sakura, probablemente le cortaría el cabello. Y él sospechaba que Sakura también querría cortárselo, solo que no se sentía lo suficientemente capacitada para enfrentarlo… y eso le extrañaba.
La mujer era débil, pero, de verdad, confiaba en él. Aunque a veces lo mirara con rabia.
Sakura se refugió bajo las raíces, se cubrió con su manta y murmuró un suave:
—Gracias, Neji.
Neji le lanzó una última mirada, antes de dedicarse a hacer la guardia. Todo el comportamiento de la mujer le parecía sospechoso. Había escuchado sobre el mal carácter de ella, pero en esta misión parecía una dócil chica. Respiró profundamente. ¿Estaba tan cansada que no discutiría nada con él? ¿Y por qué le exasperaba tanto todo lo que ella hiciera?
—Despierta, Haruno.
La chica entreabrió los ojos. Estaba muy cansada, le parecía que no había dormido nada y le dolía el cuerpo. Tuvo la impresión de que Neji le había exigido un rendimiento físico por encima de sus capacidades. A lo lejos, observó la figura del hombre cerca del fuego.
—El desayuno está listo.
—Gracias—murmuró desperezándose. Ya todo estaba listo, sólo faltaba guardar su propia manta de dormir.
—Apresúrate, podríamos alcanzarlos hoy mismo.
Avanzaron lo más rápido que pudieron a pesar de los inconvenientes, no habían llegado a los límites de Konoha, les faltaba un buen trecho aún. Sin embargo, lo que realmente preocupaba a Neji era la pérdida del rastro de sus compañeros.
Para Sakura no pasó desapercibido el gesto de preocupación del rostro de Neji. Había tenido la oportunidad de ojear superficialmente el expediente y los informes de la misión; sin embargo, había supuesto que sus compañeros la pondrían al tanto de detalles que normalmente no se comunicaban en los parcos informes. Neji no parecía ser el informante adecuado. Además, ni siquiera le avisaba si debían detenerse o si había ninjas cerca. Simplemente, la jalaba hacia un escondite y le pedía que se callara.
La muchacha empezaba a ponerse incómoda con la presencia de Neji, intuía que pelearía con él. Se sentía inútil, pero sobre todo, sabía que él la consideraba inútil y eso le dolía más. Lo peor era encontrarse en una situación de tal debilidad que debía cuidarse al máximo para tener energías cuando hiciera la técnica de restauración de almas. Suspiró, Neji con un –Vamos-la obligó a salir del refugio que habían encontrado para devolverse sobre sus pasos.
—Neji, espera—interrumpió Sakura. Estaba demasiado cansada para devolverse—. Sabes bien que ya revisamos ahí.
Él chasqueó la lengua, tenía la leve esperanza de que su penetrante mirada pasara por alto alguna pista; si fuera así, las cosas serían más sencillas.
–Tienen que haber rastros, de algo-pensó.
—¿Crees que hayan sido atacados? —preguntó Sakura con cuidado.
Eso era justo lo que él pensaba, pero ni siquiera había rastro de un ataque. Considerando las extraordinarias habilidades del resto del equipo de Neji, era poco probable que acabaran con los tres fácilmente. Por algo habían sido elegidos para esa misión. Pero después de encontrar el día anterior un shuriken de Tenten entre hojas secas no tenía ninguna señal de ellos.
—Unos simples bandidos no podrían derrotarlos—murmuró Sakura—. ¿Hay indicios de ninjas de las Nubes? —preguntó deseosa de conocer más.
—Sí—miró los ojos verdes de la chica y desactivó su Byakugan. Ella le sonrió levemente sin que se apartara la preocupación de sus ojos. Aquella sonrisa triste le molestó a Neji, Sakura era una mujer tan indefensa, tan poco hábil como kunoishi y él perdía su tiempo y no encontraba a sus compañeros. Y todo iba de mal en peor.
Era obvio que en aquella misión, Haruno Sakura no era más que una simple civil a la cual proteger…
Neji prefería guardarse su opinión sobre la habilidad ninja de la joven en condiciones normales. Pero para esta misión, la debilidad de la muchacha, las barritas de energía que comía a cada rato, las vendas en las manos y las heridas mal curadas, la hacían parecer una inexperta gennin. Esperaba que ella comprendiera su posición y no hiciera preguntas. La miró, y no pudo contener su desagrado.
Ya tenía suficiente con sus preocupaciones y con la difícil misión, como para estar al pendiente de lo que pensara ella. Empezaba a tensarse, su presencia en la Aldea de las Nubes fue un error. Ninguna herida logró sanar, ni perdón ni comprensión alcanzó… tan solo dejó a una inocente niña morir. Y nada parecía mejorar.
Observó a Sakura que cambiaba las vendas de sus manos, pensó que al menos su tarea podría ser más fácil si ella hacía todo lo que él decía…
Ella lo miró, parecía querer escudriñarlo. Él endureció su gélida mirada obligándola a voltear el rostro en dirección contraria.
.O.o.o.
Sakura examinó sus posibilidades ante la desaparición del resto del equipo. Su chakra no fluía lo suficiente y estaba fatigada, su seguridad dependía enteramente de Neji y eso le aterraba: se estaba convirtiendo en una inútil, en una carga. Otra vez.
Con cada paso que daba, deseaba no resultar ser un fracaso. Temía que un error suyo causara mal a Lee o provocara el fracaso de la misión. Apretó los ojos, no podía dejar que su inseguridad creciera. No, ahora.
—Hay tres ninjas más adelante—dijo Neji, mientras avanzaban.
—¿Enemigos?
—De las Nubes.
—Buscan las llamas—murmuró Sakura agudizando su vista. -"¿Qué crees que haces? Tonta, nunca los vas a ver a esta distancia " se dijo y se le escapó una sonrisa.
—¿Qué es lo gracioso?—le preguntó él de mal modo.
Sakura lo miró aún con la sonrisilla en su rostro.
—¿Siempre eres así?—preguntó sin pensar.
—¿Y tú siempre te comportas como si nada sucediera?—espetó él.
—No me comporto como si nada—le dijo muy seria, quieta.
—Eso no es lo que parece.
—También estoy preocupada por ellos—dijo Sakura molesta, elevando la voz, ya que el Hyuga no se detuvo.
Sakura apretó su puño. Le sobrevino un fuerte mareo, y ella conocía perfectamente la causa: Neji Hyuga. La trataba como a una niña y se había autoproclamado jefe de la misión. La mayor parte del tiempo la ignoraba y aquella mirada de desaprobación cuando comía una de sus barritas de energía la hacían enojar.
Lo miró rabiosa; sin embargo, ya tendría tiempo para arreglar sus cuentas con él. Por ahora, lo fundamental era encontrar a sus compañeros y a las llamas. Además, tenía la esperanza de que Gai sería un mejor líder. Continuó avanzando y rápidamente lo adelantó.
—¿Qué haces?—preguntó él, que la seguía—. ¿Quieres ser atacada por esos ninjas?
—No—murmuró ella sin detenerse—. Quiero encontrar a Lee.
—¿Estás preocupada por el cejotas?—preguntó él burlón.
—Tú deberías estarlo—le dijo molesta—. Es el único que te soporta.
Sakura se dio media vuelta y lo enfrentó. Neji se vio obligado a detenerse de pronto para no chocar contra ella, pero los dos quedaron en el mismo tronco.
Por un lado, Neji agradeció que la mujer se hartara y le recriminara su mal comportamiento. Pensaba que se lo merecía. Pero por el otro lado, había atacantes cerca y ese no era el momento para liberar tensiones. Dio un paso hacia ella y la empujó un poco, colocándola tras él.
Sakura se aferró a su ropa para no caer y cuando se recuperó, Neji levantaba el brazo para lanzar unos kunais a un ninja que trataba de huir. Entonces, Sakura lo agarró del brazo y exclamó:
—Espera, déjalo—Neji la miró sin creerse que le diera una orden.
Sakura saltó hacia el tronco donde estaba el ninja de las Nubes y lo amarró con hilo de chakra. Neji volteó los ojos cuando la mujer preguntó:
—¿Cuánto tiempo llevas en este bosque?
El hombre no respondió, sino que mordió una píldora que llevaba en la boca y cayó desmayado. Neji deseó tener otra píldora para dársela a Sakura, en especial, si a ella, le daba por revisar la ropa del hombre.
—Neji—murmuró Sakura asustada—. Mira, la caja.
Dirigió su vista a la cajita de madera negra que uno de los ninjas inconscientes traía entres sus ropas. En tres de esas mismas cajitas, Tsunade guardó las Llamas que le dio a Gai nueve días atrás.
Sakura la abrió con cuidado.
—Está vacía—lanzó una mirada desesperada al denso bosque—. Tenemos que encontrarlos.
El Byakugan buscaba. Sakura notó la gran cantidad de chakra que se acumulaba en las sienes del joven. Ella, mientras tanto, revisó a los demás hombres, la mano le temblaba cuando les daba vuelta.
—Neji—susurró, él la ignoró. Lo llamó varias veces, se puso de pie y se colocó en frente de él. –Neji, escúchame—le exigió—. Necesito saber algo.
Neji la miró obstinado, había invadido su espacio. No la sintió acercarse y no soportaba la mirada de impaciencia que le dirigía. La apartó con el brazo. ¿Acaso esa mujer no entendía la situación grave en que se encontraban, qué pretendía molestándolo? Por el bien de todos, él debía encontrar a sus compañeros. Pronto.
Las mejillas de Sakura se encendieron. La había empujado, la había hecho a un lado sin siquiera mirarla o escucharla. Apretó su puño y se alejó de él: si así la trataba, entonces, ella también lo trataría así.
Se inclinó sobre uno de los shinobis y descubrió las quemaduras en las manos. Como supuso, intentaron cambiar la llama de lugar, o al menos, manipularla.
Desde la Academia, los ninjas se acostumbran a revisar cuerpos, hurgar en desperdicios y llevarse lo que necesiten. Tareas no muy dignas, a las que se les pierde el asco con el tiempo. Sin embargo, a Neji le sorprendió la incisiva habilidad de Sakura para hurgar entre las ropas del muerto. Lo estaba desnudando sin ningún miramiento.
Sakura creyó encontrar lo que buscaba. De repente, sintió un fuerte tirón. Se trataba de Neji que la había tomado del brazo y la jalaba. La botellita de licor cayó al suelo y rodó.
—¡No!—gritó soltándose del agarre con un fuerte emoujón. Neji no podía creer que la muchacha se alejara de él (lo golpeara) y se tirara al suelo persiguiendo una botella de licor. La gota que derramaba el caso, la dejaría inconsciente con un golpe, Tsunade le agradecería si se deshacía limpiamente de ella…
–La llama—exhaló, sin importarle el aura furibunda de Neji. En la botella de licor bailoteaba el poderoso chakra azul de Tsunade.
—¿Qué dices?—escupió él enojado. La jaló del brazo y la puso en pie. El rostro de Sakura lucía preocupado.
–Intentaron traspasarla de lugar, no creo que lo hayan logrado, al menos no con esta llama.
Neji le arrebató la botella y la observó, una delgada hilera de humo flotaba dentro.
—Neji—murmuró ella, trató de recuperar la botella, ella la había encontrado, por tanto, le pertenecía. Sin embargo, el muchacho, la guardó entre sus ropas, sin mirarla —. Creo que no saben de lo que se trata—dijo ella con los ojos fijos en el lugar donde él había guardado SU botella.
—Mejor para nosotros.
Neji rodeó el brazo de Sakura con su mano, pero antes de iniciar el avance la miró a los ojos. Sakura tan solo volteó el rostro, pero no apartó el brazo. Inició el avance hasta la boca de una cueva. Entraron sigilosamente, Sakura iba delante.
—¡Sakura!—exclamó la voz de Gai, desde el interior de la cueva.
Sakura corrió, golpeándose las rodillas en las rocas salidas, hasta la voz. Las paredes de la cueva se abrían, observó la luz de una fogata y los bolsos de sus compañeros.
Se encontró con Lee gravemente herido. Sin preguntas, se acercó a él. Gai sensei había hecho un buen trabajo tratando la herida, sin embargo, no era suficiente. Lee podría necesitar intervención quirúrgica. Al quitar las vendas, Sakura imaginó el filo de la espada. Le había tocado un pulmón. Se sentó a su lado e inició la curación.
Duró muchísimo y sus energías flaqueaban a cada momento. No tenía suficiente chakra médico para sanarlo, pero hizo su mejor esfuerzo.
—Perdimos una llama, unos ninja de la aldea de las Nubes nos atacaron…—explicó Gai a su pupilo. Sakura apenas escuchaba.
Gai explicó cómo fue la emboscada.
—Sakura, ¿puedes crear la llama que nos hace falta?—preguntó Gai, cuando Sakura vendaba las heridas de Tenten.
Neji miró con atención a la médico, Tsunade le había ordenado que impidiera que Sakura hiciera una llama; Neji estaba obligado a detenerla si su maestro le pedía que creara una.
—No puedo hacerlo, la llama humana no está a mi alcance—dijo ella suave, sin atreverse a observar los profundos ojos de Maito Gai.
Sakura tragó saliva. Se sintió incompetente… Si supiera crear una llama no habría problemas. Temió que sus nuevos compañeros de equipo pensaran que no entendía la gravedad de la misión y que era por pereza o desidia que no sabía hacerla, se mordió el labio, temerosa... Sin tan solo fuera un poco más fuerte.
—Postergaremos la misión—dijo Gai, en tono pensativo. Tardarían al menos tres días en regresar a Konoha, no creía posible que Tsunade pudiera crear otra llama, ni que Sakura aprendiera a hacerlo… Sin las llamas serían inútiles para la niña. Lo mejor era estar en Konoha y prepararse para la guerra…
—Tenemos dos llamas—empezó Neji, comprendía la situación al igual que su maestro, sin embargo, no aceptaba la idea del regreso—. Ella podrá esperar un poco más por la tercera llama.
Sakura sintió como su corazón se tranquilizaba con aquellas palabras, miró discretamente a Neji y luego a Gai. No estaba muy segura si las transiciones de almas podían esperar, pero prefería creer que sí.
—Lee, Tenten y yo acompañaremos a Haruno hasta la aldea de las Nubes—planeó el genio de los Hyuga—, Gai sensei le pedirá a Tsunade otra llama. Una vez que Haruno haya insertado las dos llamas, nos encontraremos con Gai y volveremos a la Aldea de las Nubes para la inserción de la tercera—examinó las heridas de sus compañeros, Tenten estaba mucho mejor, el que lo preocupaba era Lee—. Partiremos mañana.
Hola. Gracias por llegar hasta aquí. Espero les parezca entretenida la historia.
La misión se complica porque perdieron una llama y Sakura no sabe hacerlas... así que la pregunta es: ¿cuando lleguen a la Aldea de las Nubes podrán cumplir su misión, o estallará la guerra...?
Un problema que tuve, fue no considerar la distancia entre Konoha y Kumo, así que hice una solución sobre cómo pasar los acantilados, la veremos en el próximo.
Bueno, muchas gracias por su apoyo y espero puedan contarme qué les pareció esta historia.
Se les quiere :)
