¡Hola!
Naruto no me pertenece.
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LUZ DE VIDA
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Capítulo IV : Debilidad
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Sakura observó el grupo 8 de Maito Gai que avanzaban delante de ella. Sintió un poco de nostalgia por su equipo completo, por sus primeras aventuras y misiones.
A pesar de todas las peleas, las separaciones y los malos momentos, el equipo de Lee, Neji y Tenten mantenía un fuerte lazo de amistad y compañerismo que los unía… y ella sólo tenía una cordial amistad con Tenten, una simpatía con Lee y una apariencia de mala kunoishi ante Neji.
Desde su posición en la retaguardia, podía ver que ella era un elemento discordante en aquel equipo especializado -hasta el spandex verde de Lee se veía mejor que ella.
Ellos tres eran un grupo de ninjas de habilidad sin igual, expertos en distintas ramas de combate: contaban con una maestra en armas y con los mayores exponentes del Puño Duro y del Puño Suave de la Aldea. Se compenetraban el uno al otro y se guiaban por el respeto, la lucha interna, el honor, y su unión los hacía más fuertes: imbatibles.
Pensó en su propio equipo, en lo que ella significaba para su equipo. Si no fuera por su –tardía- habilidad médica, no tendría nada que ofrecer. En su equipo nunca ofreció mucho… Pudo explotar sus habilidades cuando se separaron.
El equipo Gai: trabajaba en equipo. Conocieron sus habilidades en equipo. Y seguían siendo un equipo.
Sakura suspiró. A penas había podido sanar las heridas de Lee, ni siquiera buena medicina podía ofrecer en el perfecto equipo 8. Miró de reojo a Lee, temía que el muchacho estuviera aguantando dolor por culpa de ella.
—Sakura—la llamó Tenten varios metros adelante—, no te retrases.
Ella asintió y aceleró el paso. Sintió vértigo, pues estaba cansada. Fijó sus ojos en Lee y se prometió que en la próxima parada le sanaría las heridas de una vez, sin importar su cansancio… porque ¡su llama no se apagaría! Se sonrió al pensar esto último y se sintió mejor, con más energías… como si pensar en la mantener viva su llama diera fuerzas.
Al despedirse, unas horas antes, Maito Gai le había dicho una frase que aún le daba vueltas en la cabeza y que la hizo reflexionar mucho sobre el hombre que era Gai. Ella siempre lo vio como el autodeclarado rival de Kakashi y lo respetaba como un maestro del taijutsu, pero ahora podía ver que era mucho más que eso y que había dedicado su vida al fortalecimiento de su equipo.
No pretendía culpar a Kakashi de la separación del equipo 7, pero tampoco podía darle méritos que él no tenía… al menos cuando se trataba de ella. Kakashi nunca se preocupó por ella y no le dio el entrenamiento que la convertiría en una mejor kunoishi, ni siquiera le dio apoyo. Mientras que Gai, en una mañana, con una simple frase, la hizo sentirse segura.
"—Te ruego que no permitas que tu llama se apague—le sonrió ampliamente—, ni la de tus compañeros. Sé que tienes una habilidad especial para sanar todo tipo de heridas".
Las palabras de Gai le encendían un fuego en su interior y se descubría a sí misma pensando cómo podría ser una mejor persona y cómo podría transmitir ese fuego a sus compañeros. Ella tenía una naturaleza insegura y sabía bien que esas eran las palabras que necesitó cuando era niña… que necesitaba que alguien le dijera todavía de vez en cuando.
Su intención no era culpar a Kakashi por haber ignorado sus problemas, pues sabía muy bien que la culpable era ella misma; pero observar el compañerismo en el equipo de Gai la hacía pensar que algo no había funcionado en su equipo. Quizá solo Naruto se esforzó por hacerlo funcionar y su esfuerzo no alcanzó….
Cuando Neji se detuvo de pronto, Sakura no necesitó ver el rostro preocupado de Tenten para saber que se había quedado muy atrás… de nuevo. Dio los pasos que la separaban y se enfrentó a la dura mirada de Neji.
—¿Necesitas ayuda, Haruno? —inquirió él, tan amable que sus dos compañeros fruncieron el ceño y lo miraron cautelosos.
Sakura sabía bien a que se refería: seguramente, pretendía jalarla del brazo para que se moviera rato, así que no dijo nada. De todos modos, él no esperaba respuesta. Después de lanzarle una mirada a Lee que se apoyaba en una muleta hecha de una rama de árbol, Neji reinició el avance.
Antes del mediodía se encontraban al pie de un enorme acantilado: la frontera con el País del Rayo estaba próxima. Hacía no muchos meses, Konoha descubrió un sistema de túneles antiguos que atravesaban los peligrosos acantilados que servían de límite natural para los dos países. Gracias al trabajo de equipos especializados, se acondicionaron y el equipo de Maito Gai los conocía a la perfección.
Neji rompió todos los sellos que ocultaban la entrada. Una vez dentro iniciaron una silenciosa marcha guiados por las luces que ellos mismos colocaron la última vez que estuvieron allí.
Pararon para descansar. Sakura atendió las heridas de Lee, con mucha devoción, sin embargo, Lee tenía una lesión en el pulmón que el chakra de Sakura apenas contenía y requería pronta atención. Obligada por Neji a dar un dictamen dijo que Lee debía guardar reposo si quería recuperarse totalmente. Entonces, Neji obligó a Lee a obedecer y Sakura se sintió mal al escuchar los argumentos que dio Neji.
—No harás nada intrépido, no tendrás turnos de vigilancia y evitarás ejercitarte—ordenó Neji a su compañero—. Haruno no está aquí para atenderte y, de ahora en adelante, te encargarás de tus propias heridas.
—Espera… Soy médico, mi deber es atender a cualquiera que necesite atención.
—Lee ya no la necesitará—rezongó Neji, mirando fijo a su compañero. El panorama no era bueno, se acercaban a la Aldea Oculta de las Nubes y Sakura no había descansado, al contrario, gastaba sus escasas fuerzas atendiendo a Lee. No podía permitir que Sakura llegara a la aldea con ese aspecto tan débil, podrían creer que Tsunade se burlaba de la sacerdotisa del Rayo si Sakura daba una mala impresión por su aspecto.
—No te preocupes, Sakura. Ya has hecho mucho por mí y te estoy muy agradecido. Además, Neji tiene razón. Necesitas descansar y recuperar tus fuerzas—le sonrió Rock Lee—. Yo no puedo cargarte, pero quizá Neji pueda llevarte en su espalda…
Sakura pensó que su mejor respuesta sería una sonrisa e ignorar la sugerencia. Miró de soslayo a Neji que seguía con la mirada clavada en Lee, pero su rostro ahora tenía una ligera mueca con la que exigía que guardara silencio.
Tenten se acercó. Conocía demasiado bien la mirada ilusionada de Lee, así como la de desagrado de Neji, para saber que Sakura podía estar en el medio de un momento incómodo entre los dos rivales. Lo mejor era cambiar el tema. Se sentó en el medio de sus compañeros, sirvió los almuerzos y habló con una sonrisa:
—Ya sabemos que nuestro avance fue un fracaso. Caímos en la emboscada, perdimos la caja con la llama y resultó Lee herido. Ustedes tuvieron más suerte… así que ¿cómo estuvo su avance?
Neji sacudió un poco la cabeza, antes de responder:
—Haruno es un poco lenta, tuve que jalarla casi medio camino—y mordió su bola de arroz.
—Ya que preguntas—Sakura achicó los ojos y miró asesinamente a Neji—, estuve desinformada la mayor parte del tiempo y cada vez que preguntaba algo sobre la misión Neji me miraba como perro rabioso.
Tenten miró acusadoramente a Neji, que se limitó a alzar una ceja. Por un momento, se sintió agradecido de que Sakura no le contara a Tenten sobre su mal comportamiento con ella en esa misión. Sabía muy bien que Tenten se molestaría con él si descubría que no había sido especialmente amable con su nueva compañera.
—Baah, Neji—sonrió la morena—. Tendremos que sacarte de la cabeza esa idea de que la misión es solo tuya. Te contaré todos los detalles, Sakura.
.O.o.o.
Pasaron dos noches en los túneles. Sakura notó lo bien acondicionados que estaban, se preguntaba si sus vecinos del Rayo conocían de su existencia; por la cautela con que avanzaban y los múltiples sellos protectores, intuía que no.
No pasaron ningún tipo de penuria y el aire del lugar parecía hacerle bien a todos. Sakura sintió que podría recuperar sus fuerzas rápidamente y sonrió cuando Lee pudo hacer una sesión de lagartijas sin sentir mayor dolor. Ella misma contó cada lagartija y verificó el ritmo cardíaco con una gran sonrisa, mientras Tenten les echaba porras.
Sakura siempre caminó en la retaguardia, acompañada por Lee y por Tenten. Neji les hablaba poco y usualmente era para recordarles que debían guardar silencio. En ese tiempo, casi no tuvo palabras para sus dos compañeros, mientras que a Sakura le dirigía unas cuantas miradas y palabras reprobatorias cada vez que ella daba tres pasos.
Para Sakura era obvio que Neji no estaba contento con su presencia. La considerada una pieza que debilitaba al equipo por requerir constante protección y dudaba que pudiera enfrentar las dimensiones de la misión. Ella entendía que él no quería tener ningún tipo de relación con ella, y pensaba que por estar ella entre Lee y Tenten, Neji se comportaba tan hosco.
Por otra parte, Lee y Tenten conocían demasiado bien a Neji como para saber que se esforzaba en mantener la distancia con Sakura. Neji no era la persona más carismática, pero su hostilidad hacia Sakura era anormal. A los dos les preocupaba la forma en que Neji veía a Sakura cada vez que se retrasaba, que comía una barrita de energía, que debía cambiar las vendas de sus manos, inclusive, cada vez que le pedía el peine a Tenten.
Sakura, se esforzaba por ignorarlo, pero le costaba cada vez más, pues Tenten y Lee cada vez que Neji hacía un comentario como -¿No traes tus propios peine? O ¿Necesitas una barra de energía cada veinte minutos para poner un pie delante del otro?- le decían que dejara de ser tan grosero y a Sakura le apenaba que ellos la defendieran.
Además, Sakura nunca dejó de sorprenderse de la sensibilidad de Tenten, que rápidamente notó que Sakura se sentía incómoda a pesar de los muchos mimos que Lee le dirigía.
—La Aldea de las Nubes no tiene una buena relación con el Clan Hyuga, menos con la Rama Secundaria—le susurró Tenten, mientras caminaban después de que Neji los regañara por reírse—. Cuando nos asignaron esta misión, pensamos que sería Sasuke Uchiha quien nos acompañaría y no Neji.
Sakura asintió. Recordaba bien que el padre de Neji murió después del intento de secuestro a Hinata por parte de ninjas de la Aldea de las Nubes.
—Neji tiene muchas heridas—continuó en voz muy baja Tenten—. Y aún no puede cerrarlas. Normalmente, él no es así… pero se le pone agrio el carácter cuanto más cerca esté la Aldea de las Nubes—suspiró largamente—. Cuando lleguemos a la casa del señor Onohara… será realmente un hombre insoportable. Te aconsejo que no te cruces en su camino… al menos, Lee y yo evitamos hacerlo. No te cuento esto para justificarlo, pero es importante que lo sepas.
Asintió, de nuevo, y agradeció las palabras. Recordaba que Shizune había sugerido a Sasuke para esa misión, pero tanto Gai como Tsunade se negaron. Tsunade no quiso escuchar las razones sobre la enemistad entre la Aldea de las Nubes y el Clan Hyuga y esto le ocasionó roces con otros consejeros, como Kakashi. Sakura nunca se interesó por las razones, tan solo pensó que le alegraba que Sasuke no se ganara el dinero que le darían a quienes participaran en esa misión.
En algún momento, mientras Neji meditaba lejos de ellos, los otros dos compañeros le contaron a Sakura sobre la emboscada en que perdieron la caja con la llama y cómo Lee defendió a Tenten, recibiendo de lleno un sablazo en el pecho.
Sakura admiró la valentía de Lee y sus fue consciente de un brillo especial en los ojos de Tenten cuando agradecía el riesgo que tomó Lee por ella. A partir de esa conversación, fue más perceptiva a las pequeñas sonrisas de Tenten cuando hablaba con Lee.
No pudo evitar sentirse dichosa y contenta por algo que quizá solo existía en su cabeza, pero empezaba a creer que Tenten guardaba algún sentimiento por Rock Lee. La buena relación con sus dos compañeros y su sensibilidad hacia los posibles pensamientos de Neji, la hicieron recuperar el buen ánimo y un poco de fuerzas.
La última noche, cuando ya dormían, Sakura practicó su técnica de restauración en silencio. Se mantenía alejada de sus demás compañeros para no despertarlos. Una pequeña cantidad de chakra bailaba entre sus manos, acariciando suavemente sus dedos. Intentó sanar sus quemaduras, un agradable calor la invadió… En su mente solo había espacio para un pensamiento: el Byakugan.
Los ojos de Neji. La mirada enojada de Neji. El ceño fruncido de Neji… Neji… Neji Hyuga.
—¿Qué te pasa, Haruno? ¿A caso quieres delatar nuestra posición?—escupió Neji Hyuga. Sakura abrió los ojos sobresaltada, el chakra desapareció al instante. Neji estaba a escasos centímetros de ella.
Su boca se redondeó, pero antes de que pudiera articular un sonido él volvió a su saco de dormir.
.O.o.o.
Sakura acomodó mejor su abrigo cuando una fría ventisca los saludó al salir de los túneles. Miró de soslayo a Lee, como supuso, aquel viento helado hizo trastabillar al muchacho. Se acercó a él y bajo la mirada desdeñosa de Neji, le ofreció una barrita de energía y un poco de chocolate caliente que le quedaba del desayuno.
—Se respira un aire distinto aquí—dijo Tenten, extendió sus brazos e inhaló con fuerza el aire del País del Rayo.
Sakura agradeció el comentario de Tenten, porque detuvo a Neji de hacer algo. Sakura ya había notado que su presencia no era lo que molestaba a Neji, sino su aparente debilidad al requerir barritas de energías para mantener sus fuerzas, barritas que Sakura estaba segura que él odiaba.
—Yo me congelo—murmuró Lee—. Tenten habla sobre el aire diferente desde que llegamos por primera vez. Yo no noto nada. Es igual que el de Konoha.
Sakura inhaló fuerte, el aire llenó sus pulmones refrescándolos. Le pareció diferente, más liviano, aunque no pudo precisarlo. Cada vez ascendían más. Las montañas del País del Rayo se alzaron impenetrables ante ellos, a lo lejos se podía observar la torres del RaiKage.
—Huele a tormenta—dijo Neji y se acercó a las dos mujeres, bebió agua de su cantimplora—. Tenemos tiempo, dos días.
Tenten bufó, le encantaba el País del Rayo, sus montañas, sus árboles de corteza extremadamente dura, sus colinas y sus valles, sus muchos ríos y la enorme costa. Pero no soportaba las tormentas que azotaban la zona frecuentemente. Se le erizaba la piel con sólo recordarlas.
—Te calan hasta los huesos y hay que hablar a gritos para ser escuchada—dijo resuelta.
Sakura sonrió, Tenten tenía un desenfado y una simpatía que resultaban muy agradables.
—Será mejor que Lee no se moje.
O.o.O
A los pies de unos altos árboles iniciaron los preparativos para el almuerzo, mientras Sakura verificaba el estado de las heridas de Lee, que empezaban a cicatrizar. Se lamentó no poder evitar la gruesa cicatriz que surcaría el pecho de la Bestia Verde.
—Nunca la juventud había sido tan bien renovada, si no fuera por tu magnífico poder, no estaría gozando de tu presencia—le dijo Lee notablemente agradecido.
—No es nada—respondió ella halagada—. Solo me preocupa la cicatriz.
—No te preocupes, Sakura, será un buen recuerdo—el muchacho se ruborizó levemente y sonrió.
—Al menos tendrás una verdadera herida de guerra—repuso Tenten y observó con detenimiento el pecho vendado de su compañero—. Neji no tiene ninguna.
La sonrisa de la Bestia Verde se ensanchó, aquella cicatriz se uniría al reducido número de sus triunfos contra su rival.
Neji se acercó un poco a ellos. Tenía pleno conocimiento de la gravedad de la herida de Lee y le sorprendía verlo sonreír. Su amigo era un chiflado, pues hacía un gran esfuerzo en sonreírles ampliamente a las dos mujeres, mientras su pulmón apenas servía. Dígase de paso, también era de aplaudir el trabajo que había hecho Sakura para lograr que la herida de Lee no se complicara más.
En todo caso, Sakura debía dejar de gastar sus fuerzas en atenderlo. De nada serviría que ellos llegaran sanos y salvos a la casa del señor Onohara, si Sakura no podía realizar el justu médico que necesitaban para salvar la vida de la niña y evitar una guerra. No entendía la necesidad –casi frenética- de ella por preguntar sobre el estado de salud de todos.
Informó de la presencia de ninjas de la Aldea Oculta de las Nubes, así como, de algunos obstáculos: la dificultad de vista y de acceso debido al frondoso follaje y la tormenta que se aproximaba. En algún momento, la pelea sería inminente. Estaban en territorio enemigo y aún no alcanzaban a los ninjas de la Familia Onohara que debían escoltarlos.
—Si nos atacan, te quedarás con Haruno—ordenó Neji, mirando fijo a Lee.
—Puedo pelear.
—No, Lee. Solo Tenten y yo estamos en condiciones para hacerlo.
Sakura contuvo una mueca de dolor. Su vida dependía del trabajo que hicieran Neji y Tenten, ella no podía aportar nada, a pesar de no tener ninguna herida de gravedad. Temió convertirse en un estorbo y que su cansancio obstaculizara el cumplimiento de la misión.
No podía ofrecerles curación y no podía luchar al lado de ellos. ¿Qué hacía ella? Ni siquiera sabía si la Técnica de Restauración de Almas llegaría a funcionar, no sabía si ella era capaz de realizarla sobre un ser humano… Podía fallar. Había grandes posibilidades de que fallara…
Rock Lee quiso replicar las palabras de Neji, pero el rostro preocupado de Sakura le llamó la atención, por lo que se giró hacia ella con cariño:
—Sakura, mi flor, yo daré mi vida por ti.
Sakura esbozó una leve sonrisa, con la que ocultó su miedo.
Se sentía exageradamente débil. Sabía muy bien que no podría darle batalla a ningún ninja; su vida dependía por completo de sus compañeros, y eso la asustaba, no quería volver a ser ese tipo persona que necesitaba protección constantemente. Además, si algo le llegara a pasar a Lee por su culpa, jamás se lo perdonaría.
Sus ojos se encontraron con los de Neji. Sus miradas se conectaron por un breve momento y Sakura pensó que Neji era capaz de leerla: de descubrir todos sus miedos y se dio cuenta que no podía darle ese poder a él… pero se sentía demasiado atraída a esos ojos grises como para separarse…
—Eh… Neji—interrumpió Lee—. ¿Le sucede algo a Sakura?
Sakura volteó el rostro, dolida. Sabía bien lo que él diría: -oh, le sucede que es una inútil y solo nos atrasa; pero Neji no dijo nada.
—Vamos. Lee, apóyate en Sakura—agregó Tenten, rápidamente, al notar lo incómoda que estaba Sakura y lo curioso que estaba Lee.
—¿Neji te ha hecho sentir mal? —preguntó Lee, cuando Sakura pasó el brazo por su costado.
Neji quitó sus ojos de Sakura y miró con dureza a Lee, que le sostuvo la mirada con valentía. Rock Lee estaba dispuesto a retar a duelo a Neji, en ese preciso instante, si ponía en duda las capacidades de Sakura. La mujer hizo un extraño sonido con el que pretendía negar, pero, por suerte, fue interrumpida.
—¿Ocurre algo? —intervino Tenten, con un tono apremiante. Observó a sus dos compañeros varones, pero se dirigió a Sakura—. Neji es un invivible. Por favor, no le hagas caso.
Neji se irritó con el comentario. Solo porque él no le preguntaba a cada rato a Sakura cómo estaba, ya sus dos compañeros suponían que la mortificaba.
Sakura se sorprendió con el comentario, simuló una sonrisa y negó con la cabeza.
—Te está midiendo, Sakura. Recuerda que Neji es un antisocial y un anormal—habló tranquilamente Tenten—, entonces, le gusta probar a las personas. Solo quiere saber si eres digna de rozarse con el "gran genio Hyuga". Pero ni le hagas caso, porque el "gran genio Hyuga" es un hombre como cualquier otro y con más inseguridades de las que te imaginas.
—Oye, Tenten. No sé qué te da permiso para decir esas cosas de mí—apuntó Neji, con seriedad.
—Los muchos años que tengo de conocerte—señaló ella, poniendo sus manos en sus caderas y retándolo con sus ojos castaños—. Así que deja de mirar a Sakura como si esperaras que le explote la cabeza y tú, Sakura, no trates de complacerlo. Es imposible de complacer. Con un tipo como Neji, no puedes lograr nada. Ni siquiera que sea un poco amable.
Neji volteó los ojos e inició la marcha.
Sakura miró a Tenten como si fuera su héroe.
¡Mil gracias por llegar hasta aquí!
Interrumpí esta historia cuando me di cuenta que había unos "impenetrables" acantilados que separaban Konoha de Kumo, tardé mucho en idear una solución, espero encuentren creíble que había unos túneles que los atravesaban.
El inicio de este capítulo inspiró una de los episodios de Anécdotas que se cuentan (Mi Bella Flor, que habla de la perspectiva de Neji).
Yo adoro al equipo 8 de Maito Gai, y traté de hablar un poco de cada uno. Estoy pensando si habrá un poco de LeeTenten, sí hay, será muy sutil (como en este capítulo).
Cualquier comentario que tengan será muy bien recibido. Las opiniones que dejan me animan mucho y lo más importante me ayudan a mejorar la historia, así que las invito a comentar lo que quieran :)
Un abrazo muy grande a todos los que leen y comentan. *Las quiero mucho*
¡Nos estamos leyendo!
