¡Hola!
Naruto no me pertenece.
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Luz de Vida
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Capítulo X
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El cadáver de Hizashi Hyuga fue entregado a la Aldea Oculta de las Nubes, porque estando muerto él era idéntico a su hermano. Neji había vivido su infancia sumido en la amargura y frustración porque creyó que su padre había sido utilizado como carnada para salvar la vida del Líder del Clan.
Descubrir la verdad: que su padre, aun con el Sello Maldito, había encontrado una manera de liberarse de un destino escrito, de encontrar por sus propios medios y con su propia fuerza una salida que fuera el mal menor, que causara el menor daño… pero cuánto mal y cuánto daño le había hecho a Neji crecer sin un padre…
No odiaba a su tío, después de todo, él era su figura paterna, quien lo acogió como un hijo verdadero. No odiaba el destino de Hinata, porque sabía que todos estaban destinados a morir. No odiaba su sello, porque sabía que había una manera para liberarse de él.
Sin embargo, estar en la Aldea de las Nubes hacía que sintiera odio hacia su propia Aldea, por permitir lo que pasó. Su propia Aldea fue la que ignoró la traición del Jefe Ninja de Kumo y, peor, les permitió salirse con la suya: llevarse la vida de uno de los suyos, de un ninja preciado. No podía explicarse por qué Konoha abandonó al Clan Hyuga, por qué ignoró las malas intenciones de Kumo, por qué aceptó sin más la muerte de un honorable ninja de Konoha -hermano, esposo, tío, padre-.
Un verdadero Hokage no habría permitido que una comitiva de otra aldea hiciera lo que le viniera en gana: entrar a la casa de uno de los clanes más importantes, intentar el secuestro de la heredera del clan, una niña además, aceptar sin más la culpa de Hiashi y pretender que estaba bien pagar la deuda con su muerte.
Estaban hablando del Byakugan, técnica sucesoria que se extendía hasta el mismísimo Clan Ōtsutsuki, visto en los mismos ojos de la Diosa Kaguya, el ojo blanco, la visión pura, un linaje que podía rastrearse hasta una divinidad. Una habilidad innata, que si se combinaba con la sangre del Clan Ōtsutsuki, era capaz de crear un nuevo ojo: el Tenseigan, con la capacidad para dominar La Bola de la Búsqueda de la Verdad y utilizar el poder de Todas las Cosas en la Naturaleza.
Él era un Hyuga, él sabía del poder de su técnica sucesoria; la razón misma por la que se justificaba la utilización de un jutsu prohibido como el Sello del Pájaro Enjaulado. La Aldea de las Nubes conocía de ese inmenso poder y con la creencia tan arraigada en el pueblo por las deidades del Rayo, no le extrañaba que ansiaran los secretos del Byakugan.
Lo que le costaba entender era la poca importancia que Konoha le daba al Byakugan.
Esa revelación lo acosó la primera vez que ante su Byakugan se despertó la montañosa Aldea de las Nubes; entre la neblina, el frío de las montañas, el vapor de las aguas termales, el caudal de sus ríos, la promesa del mar al final, podía entrever sus construcciones aéreas, su poderío militar, la forja de sus espadas, la naturaleza Rayo en sus habitantes, sus misterios, sus espíritus, su deseo de obtener el Byakugan.
Con solo la mirada férrea que muchos solían dirigir a la venda que usaba para tapar su frente, extranjeros que conocían su secreto, que sabían bien por qué ocultaba su frente. La Aldea de Kumo conocía el funcionamiento del Sello del Pájaro Enjaulado, pero no estaban interesados en la Rama Secundaria. Entonces, como un enviado de Konoha para preservar la paz, la paz que tanto sacrificio le costaba a Konoha, Neji se preguntaba si Konoha protegería a sus primas de la avaricia de Kumo.
Antes no lo había hecho.
Le enfadaba estar rodeado de personas que en cualquier momento podrían amenazar la vida de sus primas. Le frustraba pensar que la Aldea de Konoha buscaría una manera solapada y cobarde para no ofrecer protección al Clan Hyuga.
Porque con cada día que pasaba en la Aldea del Rayo solo podía pensar que la muerte de su padre era culpa de Konoha… y contradictoriamente se sentía a gusto lejos de Konoha, aunque eso significara estar en Kumo, esa tierra fría y mojada donde yacía el cuerpo de su padre.
Y, ahora caminaba con su frente descubierta por los puentes, por las calles, por las construcciones flotantes de la Aldea de Kumo, a merced de aquellos depredadores que ansiaban su línea sucesoria. "Si me atrapan vivo, podrán tenerlos" pensaba con asco, mientras soportaba la persecución de varios ninjas que lo seguían desde las sombras.
Era necesario caminar hasta el cementerio. Después de todo, cuando Orochimaru enviara a sus esbirros a averiguar qué había pasado con ellos o con el Clan Onohara tenía que parecer creíble que Neji decidiera quedarse en la Aldea, sin sus compañeros. Y eso solo podía ser una razón personal.
Saber qué había pasado con su padre.
Decirlo en voz alta fue doloroso. Preguntar al asistente del Raikage si su padre había sido diseccionado, si había recibido sepultura, si se celebraron honras fúnebres en su nombre. Cada palabra la sintió como un kunai en su pecho, atravesándole la última fantasía infantil, su deseo de que el cuerpo de su padre fue respetado.
Con solemnidad le dieron las indicaciones de la tumba donde se encontraba el cuerpo, y antes de salir de la Torre, decidió quitarse la venda. "Si pueden atraparme vivo, entonces tendrán el Byakugan" pensaba.
Le sorprendió descubrir que el cementerio estaba acomodado según la naturaleza del chakra de sus habitantes. La naturaleza Rayo se encontraba en el centro, y era la más numerosa. Con el Byakugan activo podía ver la leve vibración de una energía que tardaba en desaparecer, que era lentamente succionado por la tierra. Acostumbrado al agitado viaje del chakra de Sakura al cuerpo de la sacerdotisa, gracias al Lazo de Chakra, aquella lentísima danza de energía espiritual le resultó tranquilizadora.
En la parte norte del cementerio, podía sentir la luminosa energía espiritual de las anteriores sacerdotisas del Templo del Rayo, aun de la más antigua manaba energía.
Pero su padre no estaba en esa dirección. Al contrario, hacia el sur, donde no había ningún movimiento. Concentrando su visión, encontró lo que buscaba. Solo el conocimiento de que era observado por sus enemigos, le permitió mantenerse en pie.
Ahí estaba. El cuerpo de su padre. En una tumba, gris, sin nombre.
Oh, la gente de Kumo de verdad que lo intentó.
Tantos químicos, tantos jutsus debieron haber ejecutado que su cuerpo aun se conservaba, en cierta manera, trozos de músculo, de carne, de piel, en lo que debieran ser solo huesos. El cráneo estaba en su lugar, pero totalmente fracturado, así como la nariz, la frente, las orejas. No estaban los ojos, el cerebro, la médula ósea. El esfuerzo por encontrar algo era palpable, después d todo las técnicas de embalsamiento y conservación de cadáveres en la Aldea del Rayo eran magníficas, así como prohibidísimas. Parecía que lo intentaron todo.
Inclinó la cabeza ante la tumba y respetó el valor de su padre. Él sabía lo que le harían a su cuerpo y aún así continuó con su plan.
.O.o.O.
Estaba tan cansada que le era difícil recordar. Recordaba claramente lo cansada que se sentía cuando estudiaba toda la noche en la Biblioteca, cuando estaba en los bosques practicando, cuando caminaba con Neji hacia Kumo. Como si de repente su vida, pudiera describirse con una sola palabra: Cansancio. Agotamiento.
No recordaba haber estudiado que al ejecutar la Restauración de Almas necesitara una Llama para recuperar su poder. No había leído en ninguna parte que el ejecutante requiriera energía extra. Sabía lo que debía hacer, pero al perder la conciencia perdió el control de lo que sucedía. En todo caso, debía saber que a Neji nunca lo podría controlar. No se esperaba recibir su ayuda; una ayuda que no necesitaba, pero ni en el plan más loco se habría planteado que Neji temería por su vida e intentaría salvarla.
Tsunade le había pedido que se concentrara en insertar la llama, en controlar su chakra para controlar el chakra de Tsunade. Las llamas no eran más que chakra, una poderosa técnica ajena que ella pudo controlar. Insertó dos llamas en un cuerpo humano. Formó un lazo de chakra, capaz de regresar a un muerto a la vida.
De eso era capaz, y algo de eso debía haber en ella.
La concentración y la voluntad eran sus principales armas.
Sin embargo, si Neji consideró prudente ejecutar la técnica –hasta ese momento desconocida- de Donación de Chakra, era porque algo que no estudió, sucedió. Se esforzaba por ser objetiva. Los últimos días con Neji no debían subírsele a la cabeza, no debía considerarlo excepcional solo porque le prestaba atención, no debía tratarlo como si él estuviera en un pedestal. Sin embargo, no podía dejar de pensar que algo muy grave debió ver para protegerla con la Donación de Chakra.
Entonces, pensaba que quizá sí necesitaba la Tercera Llama, la que Lee perdió, que esa Tercera Llama era necesaria para que la niña no se llevara todas sus fuerzas, para que la niña fuera capaz de levantarse por sí misma, y no a través de ella.
Si Tsunade sabía que la ejecución de la Técnica de Restauración de Almas solo con dos llamas podría costarle la vida, ¿por qué lo permitió, por qué la envió a morir?
¿O a caso le dio indicaciones a Neji para que ejecutara la Donación de Chakra en ella?
Pensar solo la cansaba más. En esas condiciones no se sentía con las fuerzas para intentar crear una llama, crear la energía que necesitaba para recuperarse. Pero sabía que tenía que hacerlo.
Sakura era capaz de conectar el mundo espiritual con el plano terrenal, de crear un camino para recuperar un alma, de unir dos cuerpos vivos mediante chakra. La energía física y espiritual se movía de un cuerpo a otro, era la perfecta constitución del Lazo de Chakra por el que viajaba la energía vital de Sakura Haruno hasta el cuerpo convaleciente de una niñita que poco a poco era reanimada gracias al impulso eléctrico del chakra en su cuerpo; sin embargo a una velocidad alarmante el chakra de Sakura circulaba hacia el otro cuerpo dejando en peligro de muerte a una para salvar a la otra…
Solo la Visión Pura podía saberlo. Solo el Byakugan podía ver lo qué sucedió. Y solo el Byakugan podía ver que en el cuerpo de Sakura bailoteaba un chakra totalmente ajeno. Un chakra que era de Neji Hyuga y que alimentaba la red de circulación de Sakura, con lo que lograba mantenerla en pie y en pleno funcionamiento.
Entonces, estaba viva porque Neji la había salvado. Y ahora cada vez que estaban cerca, el chakra de ambos cuerpos vibraba.
.O.o.O.
Tres días habían pasado sin encontrar una solución a sus dudas. No había conseguido nada provechoso, y solo estaba cansada de dar vueltas en el futón. Necesitaba descanso, pero no lo encontraba. El Lazo de Chakra le drenaba las fuerzas, estaba angustiadísima por su regreso a la aldea: como una médico sin chakra, y se preguntaba la mejor forma para crear una llama, y no sucumbir en el intento.
Se preguntaba si debía manipular el chakra de Neji para crear una Llama con él, después de todo la Llama era un chakra ajeno, o si más bien debía concentrarse en expulsar el chakra ajeno de su cuerpo. Cualquiera de las dos opciones le parecía imposible.
Neji se había negado a bloquearle los puntos de chakra con el Puño Suave, y ciertamente al final de todas sus divagaciones, esa idea era la que tenía más fuerza. Y eso la crispaba bastante. Podría funcionar; sin embargo, no había forma de obligarlo a hacer algo que él no quería…
Por otra parte, sabía muy bien que las fuerzas para ejecutar la Técnica de Restauración de Almas las había podido canalizar gracias a Neji. El color de sus ojos era la Luz de Vida, era el color que debía adquirir su chakra en la Técnica de Restauración de Almas. Si ella pudo manipular su propio chakra hasta convertirlo en aquella barrera protectora, debía ser capaz de manipular el chakra de Neji que había ella, de expulsarlo de su cuerpo.
Miró la habitación vacía, la pared que separaba la habitación que compartía con Tenten, con la de Neji; y pensó que tal vez no debía expulsarlo, sino más bien acercarlo: acercar el chakra a su creador.
Y Sakura con una sonrisa maliciosa y las mejillas arreboladas, escondida bajo la privacidad de su sábana, se imaginó una situación que le permitiera extraer el chakra de Neji de su cuerpo.
Su mano acarició su abdomen bajo, mientras sus ojos se cerraban y su mente planeaba…
.O.O.O.
Neji activaría el Byakugan, y la observaría fijamente.
Ella no se sentiría incómoda. Estaría interesada, ansiosa, y complacida porque él le presta atención. Así que él daría unos pasos hacia ella, concentrado, observándola.
El chakra de Neji que ella tenía en su interior lo buscaría y resistir aquella fuerza invisible sería cada vez más difícil, por lo que ella se atrevería a tocarle el rostro: sus dedos seguirían en una suave caricia el abultamiento en las sienes, mientras sus cuerpos vibrarían por la cercanía.
Sentiría bajo su tacto la potencia del chakra y vería como la pupila blanquecina se achica para enfocarla a ella: solo a ella…
Y con la excusa de que no pudieron resistir más el palpitar del chakra en sus cuerpos, ansiosos y desesperados, eliminarían el espacio entre ellos; y ella cerraría los ojos y él observaría una vez más su chakra en el interior de Sakura arremolinándose para acercarse a él.
El chakra llama al chakra…
Neji estaría consciente de que cada fibra de su cuerpo buscaba unirse a Sakura, por lo que dejaría de luchar contra la distancia. Ella no podría apartarse porque su cuerpo era atraído hacia él, por una fuerza sobrehumana. No solo era aquella fuerza creadora del arte ninja, sino que también era la energía de su cuerpo y de su ser.
La agitación del chakra, los drenajes y descargas premeditados, todo bajo la atenta atención del Byakugan y de un maestro en el control de chakra harían a Sakura perder la necesidad de controlar. Olvidaría sus preocupaciones y sus temores, y olvidaría el calor abrazante que provocaba el chakra que no podía controlar.
.O.o.O.
De repente, la puerta de la habitación de Sakura se corrió y una voz masculina se escuchó:
—¡Haru…!—El grito precavido del hombre se vio interrumpido al notar que la habitación estaba en orden y que no parecía ocurrir nada grave—. ¿Dónde estás, Sakura?
La mujer frunció el ceño, molesta por la interrupción de su fantasía, y se quitó la cobija de la cabeza. Le sorprendió encontrar a Neji Hyuga mirándola con curiosidad desde la puerta. Le devolvió la misma mirada interrogante.
—Escuché algo…—Justificó él la intromisión.
Sakura hizo un mohín, sin embargo la había sacado tan brusco de su ensoñación que aun no podía avergonzarse por tener al protagonista de su fantasía a escasos metros. Estaba un poco mareada y su cuerpo palpitaba como si de verdad Neji la hubiera tocado.
—¿Dónde está Tenten?—inquirió él ante el silencio, con voz severa.
Sakura no cambió su expresión defraudada y confundida.
—Oye… ¿no tienes un Byakugan?—susurró, pensativa. No quería decirle que Tenten nunca pasaba toda la noche en la habitación, era tonto contarle lo que él ya debía saber.
Neji titubeó un momento, sin embargo se salvó de responder por qué escuchó las voces de sus compañeros tras él.
—¿Por qué dejaste a Sakura sola?—le preguntó a Tenten cuando estuvieron cerca.
—¿Sucedió algo?—exclamó agitado Rock Lee, entrando a la habitación.
—Calma, calma—dijo Tenten, asomándose. Sakura le devolvió el saludo con la cabeza desde su futón, y trató de erguirse. No le gustaba dramatizar tan bien su posición inferior en el grupo—. ¿Estás bien, Sakura?
—Debes permanecer con Sakura en las noches. Podría ocurrir un ataque—insistió Neji, mirando a Tenten, y sin esperar que Sakura respondiera.
—¡Yo protege…!
—Lee—lo silenció Neji—. Tú tampoco estabas en tu sitio. Esto no son vacaciones. Es una misión…
—¡No ha pasado nada, Neji!
Tenten sostuvo la mirada a Neji, consciente de que no actuaba profesionalmente y de la molestia que le causaba cuando lo enfrentaba irresponsablemente; pero no podía aceptar tan simple que Neji hiciera lo que le viniera en gana en esa misión y después tratara de aplicarle una escala de valores a ella, que él no cumplía. Sabía muy bien que Neji había puesto en riesgo la vida de Sakura y no dejaría que él le achacara ese error a ella. Protegería a Sakura con su vida, si era necesario, pero sabía que ella no necesitaba que un guardaespaldas las 24 horas del día.
—Se trata de nuestra seguridad.
—Y todos aquí sabemos defendernos. ¡Joder, Neji!—gruñó también con fastidio Tenten—. ¿Has visto la fuerza sobrehumana de Sakura? Si quisiera te podría partir la espalda en dos.
—¿Y exhibiciones de fuerza es lo que Sakura vino a hacer aquí?—inquirió él con frialdad.
Sakura estuvo a punto de abrir la boca para defenderse o decir algo al menos, pero Tenten, más despierta que ella, fue más rápida en responder:
—Si tanto te preocupa que yo no pase las noches aquí, ¡duerme tú con Sakura, Neji!
Sakura simplemente enrojeció, como una niña enamorada. Y ser consciente de sus mejillas arreboladas por un comentario sin ningún doble sentido, la avergonzaba aun más. A penas había tenido tiempo de procesar que las tonteras que había pensado, como para que ahora se discutiera si debía compartir habitación con él.
—Vamos, chicos—intervino Lee, acostumbrado a mediar entre ellos—. Solo debilitamos nuestra Llama de la Juventud con estas discusiones. Todos estamos bien, no ha habido ningún ataque, y hoy tampoco habrá. Tenten ya verificó la seguridad y, Neji, tú tienes el Byakugan. Sabes que no es necesario que lo actives todas las noches… Sin embargo, si consideramos la seguridad de Sakura como lo primordial en nuestra misión, entonces apoyo a Tenten. Deberías dormir con ella, camarada.
—Si a Sakura no le molesta, por supuesto—agregó Tenten, apurada.
La aludida pestañeó.
—¿Verdad que no te molesta? Y así todos estaríamos más tranquilos—dijo con una gran sonrisa Rock Lee.
—No te ausentes de la habitación por las noches, Tenten—ordenó Neji, ignorando la propuesta.
—No hay ningún riesgo, lo sabes bien.
—Tu trabajo es permanecer en esta habitación por las noches—repitió Neji.
Tenten frunció el ceño.
—Vale—gruñó por lo bajo ella, y miró a Sakura, que veía la escena como si fuera un mueble más—. Cielos—exclamó Tenten—. Sakura, has de estar entendiendo que no quiero estar contigo. No es eso. Es solo que—Los dos hombres hicieron muecas consternadas una más exagerada que la otra—… no soporto cuando Neji me da órdenes. Como bien sabes—Miró retadora a Neji—, él no es el líder de la misión.
—Pasaré las noches en el Templo—resolvió Sakura, poniéndose de pie, lo cual no significó que su inferioridad se redujera, pues estaba en ropa de dormir, a diferencia de sus compañeros que usaban sus uniformes—. De esa forma, solo concentraremos los esfuerzos de protección en un solo lugar.
Los otros tres asintieron, y ante el misterioso silencio de sus dos compañeros, Neji finalmente se ofreció a acompañarla al Templo.
—No me refería a hoy—murmuró Sakura, e hizo un gesto hacia su ropa. Hacía unos minutos había estado tratando de dormir, o algo así.
—No hay mejor momento como el ahora para iniciar un nuevo plan de acción—exclamó Lee, y con eso los tres dejaron sus inconformidades, aceptaron el nuevo plan y salieron para darle oportunidad a Sakura de cambiarse.
Con un suspiro, se abrigó y preparó su mochila. Estaba realmente cansada.
.O.o.O.
Era una noche con luna y Sakura tembló levemente cuando salieron al patio: la luz blanca iluminaba la tierra, dándole un aire espectral. A lo lejos, el Templo, el que curiosamente, estaba cubierto de sombras, de las sombras de las montañas, de los árboles, de las laderas, de las lejanas casas sobre rocas empinadas.
Hacía frío, y se preguntó si la Luna podría ver que dos cuerpos distintos compartían el mismo chakra. Miró al hombre que caminaba junto a ella, lucía pensativo.
—Neji—Lo llamó suavemente, y él ladeó la cabeza para mirarla.
Sakura pensó que los ojos de Neji tenían luz propia, una luz igual a la de la Luna, pero que provenía de él mismo, no de una estrella lejana. Inclusive, cuando las pesadas nubes de Kumo se movieron para tapar a la luna, continuó la sensación de que la mirada de Neji brillaba con luz propia. Fue él quien desvió los ojos primero, y Sakura aprovechó para preguntar:
—¿Encontraste a tu padre?
Él asintió.
—Fue lo que esperaba; pero al mismo tiempo es como si no lo pudiera creer, como si no lo pudiera perdonar—susurró, consciente de que una vez que empezara a hablar, ya no podría callarlo.
Sakura guardó silencio. Neji había reflexionado largamente su experiencia, no necesitaba oír palabras de consuelo, solo saber que podía ser escuchado, que ella se esforzaría por comprender lo que sentía.
—Él escogió esto: Sé que lo hizo para salvarme a mí, a mi familia y a mi aldea. Pero estar aquí me hace pensar que fue en vano, que Konoha jamás debió permitir que uno de los nuestros cayera en las manos de estas personas. Konoha prefirió que un ninja de élite muriera a enfrentar una conmoción, una crisis. Sé que debo ponerlo en perspectiva, valorar los males sobre los que debían decidir, pero no puedo pensarlo objetivamente: solo puedo pensar que por culpa de Konoha, de su falta de apoyo a mi clan, mi padre murió.
Sakura no se sintió culpable por traspasar esas ideas a su propio sufrimiento. Se sentía como si Konoha hubiera preferido perderla que enfrentar la conmoción que causaría entre los adeptos del dios del Rayo si se descubría que su sacerdotisa había muerto. Cuando Neji decía Konoha, sabía que se refería a Hiruzen, y cuando ella pensaba en su maestra, que la envío a una muerte segura, por no tener las tres llamas, pensaba en Konoha.
Ese era el precio de la paz.
El padre de Neji murió porque el Jefe Ninja de Kumo aprovechándose de una artimaña, de un engaño, había entrado a Konoha, con la verdadera intención de secuestrar a Hinata. Murió porque Hiruzen aceptó no intervenir en lo pedido por Kumo al descubrir la muerte de su enviado.
Porque Hiruzen valoró que a tres años de la muerte del Cuarto Hokage no tenían la suficiente fuerza para enfrentar el poder militar de la Aldea de las Nubes.
Entonces, bajo aquella luz, era viable aceptar que Tsunade la envió a morir al obligarla a ejecutar una Técnica prohibida con solo dos de las tres Llamas necesarias, con el fin de que su vida sirviera para darle vida a la sacerdotisa de una poderosa religión. Al igual que Neji no podía ponerlo en perspectiva, porque se trataba de su propia vida y tenía miedo.
Pero eran ninjas, y debían obedecer.
—Al menos, mi padre lo decidió—murmuró finalmente Neji.
Ella asintió, y aunque sus cuerpos no se tocaban, se sintió cercana a él.
Continuará…
¡Sorpresa! No tardé una eternidad :D
Muchas gracias por el apoyo, en especial a joanayagarcia, Anabelle12, KArla, lapiz azul, Darkened Nocturn Slaughtercult, Rayel3, Juan Jose Amaya. Soy feliz con sus comentarios.
Si sienten que ya han leído algo parecido, uno de los fragmentos está inspirado en otro fic mío: El Chakra llama al Chakra de Anécdotas que se cuentan.
Espero me puedan contar qué les pareció.
