Natsuki ladeó la cabeza, no entendiendo el énfasis que Shizuru hacia en "hablar" considerando que, literalmente lo estaban haciendo. Shizuru Lucia abatida, sonrojada y nerviosa. Y sus pensamientos, en cabeza de alguien que sabía leerlos, eran confusos y erráticos.

-¿Estás bien?- Pregunto con curiosidad

-En perfecta salud -Asintió la castaña -Solo quería que discutiéramos algo

Natsuki asintió, más con curiosidad que con preocupación. Aún se encontraban de pie, así que Shizuru después de suspirar…

-Lo que hicimos la otra noche… Me confundiste

-¿No entendiste lo que hacíamos?

-No. Es que… Sentí cosas que nunca pensé que experimentaría. Ahora soy madre de ese bebe que tenemos a nuestro cuidado, y la maternidad cambia a las personas -El último comentario lo hizo más a modo de chiste personal -… Para ser más exacta… Estoy muy confundida… Tu me confundes

-Tuvimos sexo. Yo evite la metamorfosis en zángano, y te di toda la información posible sobre de quién soy. ¿Qué te confunde en eso?

-No lo sé… -Shizuru se frotó la cara

-Otra vez lo estás pensando

-¿He?- Shizuru la miró

-Piensas en el amor y recuerdas a una chica.

-A eso me refiero con que me tienes confundida ¡Creo que estoy enamorada!

-¿Eso es bueno?- Natsuki sonrió

-Es… es… Lo es… Pero al mismo tiempo, no lo es… Tu y yo, lo nuestro… ¡Es imposible!

-¿Imposible? Estamos aquí y ahora, juntas. Viniste a verme.

-El amor es mucho más complicado que venir a visitarte una que otra noche, créeme

-Eso es porque los humanos los hacen difícil. De dónde yo vengo, elegimos una hembra para permanecer durante el resto de nuestras vidas, y ya está.

-Si, más o menos eso hiciste tú -Shizuru se pasó la mano por el cabello -Pero eso a mí, me tiene hecha un desastre…

-Porque quieres ser mí compañera -Natsuki dio un paso al frente

-¿Q-Que?

-Lo piensas. Piensas que no estaría tan mal ser mí compañera si así descubrieras quienes somos juntas.

-Deja de leerme… -Shizuru retrocedió

-Entonces… El amor es dolor y sufrimiento.

Natsuki miró el suelo. Shizuru levantó la mirada y la vio; analizando el significado del amor para ella.

-Yo soy humana… Tu no lo eres. No tenemos futuro, no podemos escribir memorias, no podremos siquiera escaparnos a la soledad a… ahhhh… Natsuki… ¿Lees mí mente?

-Siempre.

-Entonces ves lo que el amor es para mí. Y ves lo que me lastima el saber que no podré tener eso jamás contigo… Eso duele.

-¿Esa es la manera en que me amas a mí? -Pregunte seriamente

Desde que Natsuki llegó bajo su jurisdicción, nunca había visto una expresión triste en su rostro. Casi siempre este permanecía impasible, o sencillamente sin expresión alguna. Ahora esos ojos y cejas contraídas le estaban rompiendo el corazón.

-Por favor, no… Esto me hace sentir peor

-El amor que ustedes llaman, solo es cuestionarse si alguien más será ideal o perfecto según sus estándares. Si es apropiado o hará lo que ustedes piensan. ¡Su amor es ODIO!

-¿Cómo dices?

-Piensas en el amor, piensas en si es amor lo que sientes conmigo. Pero te nubla el saber si soy suficiente para satisfacer su expectativas ¡Eso es ODIO!

-No, no es así como me siento

-¡Tu ME ODIAS!

-¡NO! ¡Te amo!- Grito Shizuru también

Silencio en la recámara.

-Te amo… -Repitió aquellas palabras, sintiéndose sorprendida consigo misma -… Te amo… - Sonrió burlándose de sus palabras -Si… Yo te amo… Te amo tanto que no siento miedo de ti a pesar de que podrías dañarme

-Eres el único ser humano a quien jamás atacaría -Respondió Natsuki seriamente

-Esto es demasiado agotador para mi- Shizuru se sentó en el suelo tapándose el rostro con ambas manos -Esto es totalmente imposible, y al final seguramente terminaré con el corazón roto ¡Y no me importa!... Estoy totalmente loca

Natsuki se acercó, se puso en cuclillas frente a ella.

-Los míos no hacen estas cosas. Pero si para ti es importante, te besaré.

-¿Me qu…?-

Natsuki se acercó y la beso. Un beso delicado, que tuvo que ser comandado por Shizuru dada su experiencia en esto, pero que Natsuki continúo con gran entusiasmo.

-No tenías que hacer eso sí no querías -Murmuro Shizuru cerca de sus labios

-Que no lo hagamos no significa que no quisiera aprender.

-Perdón por dudar de ti. De lo que siento… No quiero que pienses que siento odio por ti, o por lo que siento. Pero tienes que admitir que es difícil en mí condición

- Lo entiendo. Lo que no entiendo es porque el amor es tan complicado para los humanos

-La condición humana en si misma es complicada.

Natsuki se sentó con las piernas cruzadas frente a ella.

-Tengo que salir de aquí -Le dijo Natsuki seriamente

-¿Salir¿ ¿Hablar de huir?

Natsuki asintió.

-He aprendido lo suficiente de ustedes, ahora tengo que regresar.

-¿De dónde vienes?

-No puedo decirlo.

-Pero…

-Lo que aprendí de los humanos, en esencia, es que crecen con afán de conquistar y poseer. La condición social del ser humano se define según el poder o adquisiciones que acumulen. Por lo tanto, si supieran de nosotros y dónde donde venimos, su primer afán sería conquistar y poseer.

Shizuru suspiro. Tenía toda la razón.

-Esta bien… -Se paso la mano por el cabello

-Pero te lo diría… Si vinieras conmigo

-¿Cómo?

-Ven conmigo- Natsuki se apoyó en las manos acercándose más a ella -Se mí compañera. Ven conmigo.

-Wou… Esto es… Apresurado. Tengo que pensarlo

-Dijiste que sientes amor. Si sientes eso, no debería ser difícil decidir.

-De acuerdo, pero si yo te pidiera que te quedes ¿Te quedarías?

-No. El quedarme significaría arriesga mí vida, o ser usada como objeto experimental.

-Mierda, me estoy volviendo loca…

Shizuru se agarró la cabeza con ambas manos soltando un suspiro largo. Permaneció allí unos segundos, hasta que las manos tibias de Natsuki la tomaron de las muñecas, haciéndola levantar la mirada. Al hacerlo se encontró con los labios de Natsuki, quién condujo este beso a recostarla en el suelo; al principio nerviosa, pero después entregándose a la sensación de esta iniciativa de Natsuki por aprender lo que un beso apasionado significa para una pareja de amantes… Incluso si está pareja pertenecía a dos especies diferentes.

Así que puso su mano izquierda en la espalda de Natsuki, y la mano derecha en su cuello, prolongando todo lo que más pudiera este beso; uno que si, se sentía inexperto, pero así mismo era el más genuino, al grado de erizarle la piel.

-¿Te sientes mejor?- Pregunto Natsuki rozando sus labios

-Si… Mucho mejor…

-Mañana -Natsuki apartó una mechón de cabello de los labios de Shizuru -Tráeme tu resolución mañana.

Shizuru asintió. Se apego durante unos instantes de silencio y quietud al cuello de Natsuki, escuchando el particular latir acelerado de su corazón, algo muy propio de las singularidades de su especie. Luego miro el reloj, restaban 4 minutos antes que el funcionamiento de las cámaras de reanudara. Ambas se pusieron de pie y por primera vez compartieron un abrazo, lo más cercano al confort que solo el calor ajeno de un ser lado puede brindar. Y luego, Shizuru dejo el recinto.

Luego de vestirse salió, subió a la planta base, donde corta pelirroja la esperaba sentada en la sala del recibidor, viendo su teléfono.

-Vaya, finalmente

-Lo siento, me tarde… -Hablo sin despegar sus ojos del suelo

-¿Estás bien?

-No, para nada- Suspiro sentándose junto a ella -Ver a Natsuki hoy empeoró todo. Ahora estoy más confundida que nunca…

-¿Te rechazo?

-Lo contrario- Shizuru se sobo los párpados con los dedos pulgar y medio -Me pidió escapar con ella, ir a su mundo

-Eso no me lo esperaba… -Mai de frotó la nuca -Es osada

-Ahhh… Mai, estoy perdiendo la cabeza

-Se que tus problemas no se comparan a los de cualquier mortal, pero… ¿Puedo ir a tu departamento hoy? Yuu no me responde las llamadas así que no vendrá a recogerme

-Vaya, una propuesta arriesgada- Le sonrió Shizuru

-Idiota- Río Mai poniéndose de pie -Si quiere yo conduzco

-Trato- Shizuru se puso de pie también.

Bajaron al estacionamiento, Mai tomo el volante y fueron al departamento de Shizuru.

Naturalmente al Shizuru vivir sola, su departamento era un desastre. Archivos sueltos en el mesón de la cocina, envoltorios de barras de granola por todos lados, por allí zapatos, por allá pantuflas, un camisón en el sofá y varias botellas de vino vacías en la mesa de centro del living.

-¿Hace cuanto no le pones mano de mujer a este lugar?

-La ama de llaves de mí padre viene una vez al mes, pero este mes no hemos coordinado un día para entregarle las llaves del departamento -Respuesta quitándose la chaqueta

-Le urge a este lugar una limpieza

-Bueno, es lo que hay- Sonrió sacándose los tacones -Ya sabes dónde está el baño, tomate una duchas

-¿No habrán botellas de vino allá también? Jajaja

-Una, pero casi me la termine -Respondió ensanchando una sonrisa burlona

-Mierda, te llevaré a alcohólicos anónimos

Shizuru se dejó caer en el sofá mientras se abría los botones de la camisa para así relajarse a gusto. Mientras lo hacía, de su bolsillo cayó esa vieja fotografía de Natsuki, que ahora guardaba con el recelo de alguien que lleva consigo un gran secreto. Al detenerse a verla un momento no pudo evitar dejar salir una sonrisa bobalicona; luego soltó un suspiro y tiró la cabeza para atrás.

La ironía de este amor la estaba absorbiendo por completo. Se supone que una persona pasa a veces años y años de su vida buscando a una persona que le ofrezca genuina honestidad, seguridad, aventura, y felicidad. Un amor sin intereses, sin cambios incómodos, relaciones familiares complicadas o siquiera fetiches extraños. La gran ironía es que de hecho, Natsuki le ofrecía todo esto, magnificado al máximo de su entendimiento. Para una simple ser humana aburrida como ella, dimensionar lo que un amor así entregaba, se le escapaba… Y para una simple humana, básica, aburrida y muy superficial, el recuerdo que más primaba en la educación, era todo lo que su cuerpo extrañaba y clamaba volver a sentir. Porque si bien podría resultar indigesto, anti natural, incluso corrupto depende del ángulo en que se mire, el sexo con Natsuki fue lo mejor que sus sentidos hubieran podido experimentar jamás.

FLASHBACK

Los dedos de Natsuki se metieron dentro del traje de Shizuru, usando sus yemas para revolver lentamente la humedad desbordante de Shizuru; ella mordió su labio inferior aguantando esta sensación gloriosa que arqueaba su espalda. Natsuki con su otra mano rasgo el traje de la castaña por su espalda, aflojando el traje hasta hacerlo ceder y liberar el torso desnudo de Shizuru. El ritmo que llevaban sus dedos, como presionaban su clítoris y jugueteaba en su entrada hacían a su cuerpo dar saltos en si, no era como si leyera sus pensamientos, LOS LEIA y concedía sus deseos silenciosamente. Una mente capaz de tal hazaña harían que llegara incluso más pronto de lo que debería, lo cual en si mismo era bastante vergonzoso.

-Lento… L-lento…

-Tus pensamientos dicen otra cosa- Murmuró Natsuki

-No tan rápido

-Que interesante eres- Una sonrisa juguetona asomó de los labios de Natsuki -Ya estás a punto

-Lo se…

Subitamente Natsuki se detuvo. Se puso de pie recosrabdo a Shizuru en el suelo; apoyo los brazos a ambos lados del torso de la castaña, quién ante cierta actividad sospechosa bajo la vista al área sur del cuerpo de Natsuki. De entre sus piernas goteaba cierta viscosidad y fluidos profundos, de los cuales, en algún lugar en medio de ellos, energía una forma fálica, única y propiamente de los hombres. Shizuru retrocedió arrastrándose con los brazos, anonadada de que algo como esto pudiera ocurrir… Pero claro, Natsuki NO era humana. Algo más para tener en cuenta… Pero que en ese momento poco importaba, ya que no solo estaba siendo cogida por un extraterrestre, ahora también tendría que abrirse a la idea de que está mujer, tenía verga. LITERALMENTE.

-E-esto no… No es…

-No te va a lastimar. Mí cuerpo no tiene las misma propiedad cavernosos y esponjosas de los masculinos, ninguna parte de mí cuerpo.

-Es que yo nunca… En mí mundo, yo solo cojo con mujeres

-Ya lo se- Natsuki se inclinó hacia ella -No te voy a lastimar.

-Ahhh… Un trato es un trato- Shizuru apretó los párpados al mismo tiempo que separaba los muslos -Cuando quieras

Natsuki se posicionó, y totalmente opuesto a un hombre humano, entro de golpe. Shizuru se aferró con fuerza a la espalda de Natsuki, quién de la nada se quedó quieta. Miró los ojos de Shizuru directamente y luego sonrió.

-¿Q-Que?

-Ya está

-…¿Ya? ¿Solo así?... Espera… La función de esa cosa es…

-Absorber tu semilla. Pero como ya dije, algo tiene que oasar antes

-… Llegar

Antes que pudiera hablar más, las caderas de Natsuki se alejaron de las de Shizuru, luego le golpearon de vuelta con fuerza. Ciertamente Shizuru no había tenido ninguna experiencia de sexo heterosexual, y quizás ese fuera particularmente su miedo al respecto, ahora Natsuki parecía no solo leer su mente, también su cuerpo.

Otros datos a tener en cuenta: aquellos fluidos que surgían de Natsuki, eran estimulantes, llenaban su interior con una sensación tormentosa y que sobre estimulaba su cuerpo. Ya a este punto no podía evitar gemir con cuánta fuerza su cuerpo demandara; las manos de Natsuki se mantenían en sus caderas, haciendo de cada embestida un golpe de placer a su cuerpo, que recién estaba descubriendo disfrutar demasiado. El sexo es el disfrute carnal por excelencia, y depende de cuántas buenas experiencias tengas, marcas un límite de lo que deseas y lo que no quieres, es este momento en que un ser extraterrestre que la estaba penetrando con tal fuerza, que Shizuru descubrió el límite de lo que quería seguir teniendo después de esto.

Natsuki no se veía agitada, mucho menos harta; pero de alguna forma sus mejillas pálidas ahora tenían este tono lila, que en los humanos se traduce como el sonrojo propio de la excitación: A pesar de ser de otro mundo, Natsuki también podía disfrutar el sexo casual. Tal uso de fuerza, ritmo y fricción tenían a punto de llegar a la castaña, quién apretó la cintura de Natsuki sintiendo su mente desvanecerse en una cortina oscura. Natsuki aceleró el ritmo, haciendo sus penetraciones más agresivas y consecutivas; un gemido prolongado, un gruñido agotado, y luego el sonido del cuerpo de Shizuru caer peso muerto al suelo. Natsuki permaneció dentro de Shizuru un instante más, viendo con una sonrisa complacida e inocente a Shizuru recuperar el aliento

-¿Por qué sonríes?- Pregunto Shizuru

-Gracias

-Fue un trato.

-No por eso. Gracias por haber sido tu.

Shizuru se sonrojo. Natsuki se separo de su cadera mientras recobraba aquel miembro de regreso a su interior; luego se recostó el suelo viendo a Shizuru, y lentamente sus ojos se cerraron. Después de aquello, ya no volvió a despertar hasta el día del nacimiento.

FIN FLASHBACK

Shizuru se frotó la frente con aire cansado. Suspiro, se saco los zapatos y fue a su habitación. Allí se puso un camisón de pijama y luego, en silencio y en medio de la oscuridad, abrió su mesa de noche y tomo un par de pastillas para dormir. Dejándolas al lado de un vaso medio lleno de agua; haber revivido ese momento no ayudaba en nada a su deseo de desprenderse de la realidad en su propio mundo de sueños, así que para esa labor, los medicamentos psicotrópicos siempre estaban esperándola. Eso hasta que la puerta del baño en su habitación se abrió; Shizuru miro sobre su hombro, viendo a cierta voluptuosa pelirroja salir cubierta con una toalla que llegaba escasamente hasta los muslos.

-¿Te vas a bañar?- Pregunto Mai

-No tengo muchos deseos- Respondió sacando la vista de sus curvas -No tardaste mucho

-Es que yo no me quedo en el baño bebiendo- Mai se sentó en la cama -Necesitare que me prestes un pijama

-Sirvete- Le invito girándose a verla -Hay camisones, bodysuit, pijamas de dos piezas, de verano o invernales

-¿Tienes algo que me quedé flojo de pecho?- Pregunto poniéndose de pie a buscar

-Los pijamas invernales

Mai se cambió dándole la espalda a su amiga. Una vez con ropa de dormir se recostó en la cama; Shizuru la continuo viendo fijamente por un buen rato, hasta que aquellos ojos carmesí terminaron por sacar a Mai de lo que miraba en su teléfono.

-¿Qué pasa?

-Pensaba. La última vez que viniste

-Fue por otros motivos, Shizuru… ¿Quieres repetir?

Shizuru suspiro mirando el techo. Se apretó el medio del pecho y volvió a suspirar, luego esbozó una sonrisa.

-En otra situación, solo lo haríamos. Pero después de Natsuki, ya no me siento tan curiosa al respecto…

-Pero te gusto todavía- Le sonrió Mai

-Estaría loca si no me gustaras aunque sea un poco… Pero a diferencia de otras personas, no voy a averiguar caso a mí cuerpo solo por las ganas de una noche, no cuando estoy tan confundida

-Eres una gran amiga -Mai se dio la vuelta disponiéndose a dormir -Descansa

-Igual- Shizuru sonrió consigo misma

Lo que restaba de la noche se consumió, y al alzarse el sol, fue momento de las chicas de volver al trabajo. Entre pláticas al desayuno, regaños de Mai botando las botellas de vino, y charlas en el auto de Shizuru al ir a trabajar, finalmente llegaron; solo para encontrar todo el edificio rodeado por un cordón de aislamiento.

Un oficial imbuido en un traje de protección química reviso sus identificaciones, al tener a dos de las chicas mas importante en el proyecto secreto de la farmacéutica Kanzaki, fueron guiadas al área cero de desastre. El elevador las llevo al sub sótano 3, donde al abrirse las puertas, se encontraron con una escena digna del paso de un huracán. Dentro de encontraban varios sujetos más, todos imposibles de identificar en esos trajes amarillos chillones y máscaras de gas. Dos de ellos verificaban los datos del área de contención de Natsuki, quién al ver a Shizuru se acercó súbitamente al cristal, causando que los sujetos detrás del vidrio levantarán sus armas.

-¡Alto!- Shizuru se puso en medio -¡Es inofensiva! Está detrás de un cristal aislante químico, por el amor de Dios

Se vieron entre sí y bajaron sus armas. Shizuru volteo a ver a Natsuki, quién puso ambas palmas abiertas en el cristal viéndola con una sonrisa.

-Pensé que te habían hecho daño- Hablo a sus pensamientos

-No, no te preocupes- Sonrió Shizuru -¿Tú estás bien?

Natsuki asintió.

Shizuru volteo a ver a su alrededor. Pisadas pequeñas en el suelo, marcas de rastros ácidos en las paredes. El refrigerador de la sala de muestras había sido destrozado, al igual que el pequeño minibar apostado en una de las oficinas. Las pisadas… el ácido… Shizuru miro a Natsuki, quien con una expresión seria asintió.

La castaña se retiró a paso rápido al área de toma de muestras, donde una enfurecida Mai ya se hallaba echando a patadas a todos los intrusos en su división. La incubadora que contenía la crisálida estaba rota, y de ella solo una baba color violeta trasparentosa dejaba un rastro de pisadas que salían hacia el corredor.

Todos estaban allí atendiendo una alerta roja por fuga de un sujeto experimental extraterrestre, que según el rastro de pisadas, exitosamente logro escapar. Los sujetos encargados de fotografiar la escena lucían más interesados en recopilar los datos obtenidos, que en buscar a la criatura. No sabían cómo lucía, que tamaño, o que apariencia física. Shizuru se sentó frente al escritorio de Mai, con ambas manos en el rostro visiblemente angustiada.

-Tenemos que encontrarla

-Encontrarlo- Corrigió Mai viendo en el microscopio -Las muestras en el suelo indican que es un niño

-Demonios… -Shizuru se frotó el cabello -Mai, debes ayudarme

Mai la vio por un momento. Luego puso en blanco los ojos, resopló y arrastró su silla a uno de los estantes detrás de su escritorio. De allí saco una jeringa y una ampolleta con un contenido color verde.

-Es el sedante que funcionó en la cirugía de Natsuki. Son 10 MG por cada 10 Kg, tenlo en cuenta. Si escapó busca los ductos de ventilación, en la calefacción o en lugares oscuros. Nació de una crisálida, es por naturaleza sensible a los rayos UV de nuestra atmósfera, y probablemente, no halla desarrollado el sistema que modula la calefacción o enfriamiento de su cuerpo. Cada minuto cuenta…

-¡Gracias!- Shizuru le dio un fuerte abrazo -Volveré apenas lo encuentre

Shizuru agarro la bolsa de su almuerzo, y silenciosamente salió. Descendió un piso más al sub sótano 4, donde se podían encontrar las salas de máquinas, cuartos eléctricos y el sistema de aire acondicionado del edificio. Se aseguró que al entrar haciendo uso e su credencial especial, no estuviera siendo seguida por nadie. Entonces vio un par de marcas de corrosión de un lado de la puerta, encima de la cual había un ducto de ventilación roto. Respiró profundo y comenzó a caminar.

-Se que estás aquí- Hablo lentamente -No quiero hacerte ningún daño

Iba mirando en todas direcciones, hasta que finalmente descubrió un pequeño rastro de un líquido viscoso en el cuarto de calderas. Shizuru empujó la puerta abierta lentamente.

-Traje algo de comer- Asomó la bolsa de su almuerzo -No es particularmente delicioso, pero te llenara mientras comes algo más

A la distancia, entre las calderas selladas, podía distinguir un par de ojos morados, y sobresaliendo a la luz, un par de pies desnudos. Shizuru sonrió. Se agachó hasta quedar a su altura, pero manteniéndose a una prudente distancia de casi 10 metros.

-Toma- Mostró la bolsa una vez más antes de arrastrarla por el suelo hasta llegar a sus pies -Anda, come

Asustado, tembloroso y cubierto en un fluido transparente, estiró su brazo y agarro la bolsa. La olía y luego se arrojó salvajemente a comer. Nuevamente Shizuru sonrió, ahora sentándose en el suelo. El niño tenía el tamaño de un chiquillo de 5 años, por lo que podía deducir que el crecimiento de la especie de Natsuki era acelerada. Podía haber estado enamorándose de una niña de 7 años y no haberse enterado; para cuando sus pensamientos dejaron de darle vueltas, el chiquillo se comenzó a acercar a gatas a ella.

Cabello castaño y liso, ojos lila y piel pálida, ahora que podía apreciar su rostro, tenía la misma forma de los ojos de Natsuki, pero su cuerpo lucía en totalidad como el de un humano. Shizuru se sacó su chaqueta a juego con sus pantalones caqui y rodeo los hombros del pequeño, quién al verse rodeado, sujeto la mano derecha de Shizuru y la olió unos instantes; levantó una vista desconfiada y luego, sonrió. Shizuru suspiro aliviada comenzando a frotar el torso del niño, y permanecieron allí un rato.

-¿Qué nombre podríamos darte?... No sé qué fue lo primero que viste al despertar, y ciertamente no quiero llamarte techo o pared…

El niño la miró ladrando la cabeza, Shizuru sonrió y lo apretó contra su regazo.

-Ya se… -Murmuro la castaña -La compañía encargada de la reparación de esos refrigeradores que destruiste se llama Hiroki. Así que ese será tu nombre

El niño sonrió.

-Hiroki Fujino… Ahhh, ya veré que inventó, pero por ahora… necesitas ropa

Esta vez, con Hiroki pegado a su espaldar ambos se escurrieron a los casilleros del personal de mantenimiento; pronto serian festividades de fin de año, no era demente pensar que alguno de los trabajadores compraría algo a sus hijos, suponiendo que tenían hijos. Y bingo. Una bolsa de regalo de aviones color celeste, y dentro de ella unas zapatillas Nike de niño, una camiseta de dragón ball y un par de shorts playeros. Aunque algo floja, la ropa funcionaba.

-Hiroki… Subiremos ahora a un lugar del que hiciste

El asintió; parecía entender el idioma, o cuando menos a Shizuru.

-No te vas a separar de mí lado ni por un instante ¿Entendido?

Asintió. Nerviosamente tomo al niño de los hombros y lo puso detrás de si; Hiroki asomaba la cabeza de tanto en tanto, y al llegar, el desastre invasivo de hombres Minion había empeorado. Hiroki aferró sus dos manos al pantalón de Shizuru, quién aceleró el paso dirigiéndose al recinto de Natsuki. Este había sido abierto, y los militares rodeaban a una Natsuki acorralada.

La peli azul miró a Shizuru, luego al niño a su lado. Shizuru trago saliva sin saber que hacer. Si se separaba de Hiroki, el se podría delatar, pero de no moverse, Natsuki podría salir herida. La expresión furiosa de Natsuki cedió, al parecer luego de leer los caprichos pensamientos de Shizuru. Se puso de rodillas con las manos en el suelo, y así uno de los hombres que le apuntaban se acercó y puso un par de grilletes en sus muñecas y tobillos que llevaban una cuerda hacia la pared. Shizuru vio con impotencia como levantaban los brazos de Natsuki sobre su cabeza manteniéndola encadenada, y estás emociones estaban siendo percibidas por Hiroki también.

-Sorprendente ¿Verdad?- Dijo Reito apareciendo detrás de Shizuru -Esa cosa está aprendiendo a obedecer; muy pronto cooperará con nosotros y nos dirá todo

-Es un ser vivo, Sr Kanzaki

-Los alienígenas no tienen derechos- Espeto sonriendo -Estas revocada de tu cargo. Tu y tu… ¿Hijo?

Shizuru apretó los hombros de Hiroki protegiéndolo con su abrazo.

-… Salgan

-Se refiere… ¿Dejar el caso de Natsuki?

-El espécimen es ahora propiedad de farmacéuticas Iwasaka. Empaca tus cosas y vete- Reito dio medio vuelta y regreso al elevador

-… Natsuki… -Murmuro sin sacarle los ojos de encima a la peli azul

Natsuki mantenía su cabeza gacha. Era la primera vez que le veía triste o abatida, por lo cual el sentimiento de culpa y responsabilidad vino con el peso de todo lo que venía ocurriendo los últimos días… y luego Hiroki. Primero debía ponerlo a salvo, luego… volver.

-Regresare por ti- Murmuró Shizuru -Lo juro