Natsuki avanzó a pasos lentos en dirección al cordón de seguridad y barricada de autos puesta por la policía. De entre los oficiales, fuertemente armados, emergió la figura de Reito con su acompañante rubio de nariz ganchuda, quienes se veían protegidos también por un cuerpo de seguridad de unos cuatro hombres que les rodeaban. Observaron con curiosidad a Natsuki, quizás con la idea de que ella vendría a rendirse y entregarse para salvar a Shizuru… pero nada más alejado de la realidad.

Llevando ambas manos a su pecho, Natsuki agarro la camiseta que cubría su torso y con suma facilidad la deshilacho, tirando a su paso los jirones de la misma. Shizuru y Hiroki desde el auto miraban con gran desconcierto lo que la peli azul hacia, y pronto entenderían.

A unos 100 metros de distancia de la camioneta y unos casi 150 de la barricada de autos, Natsuki se detuvo. Su espalda se encorvo levemente, entonces la cabellera cobalto cerca de su caída en el área del coxis comenzó a moverse; un par de apéndices tentáculos emergieron de su espalda baja, que al extenderse fuera del cuerpo de Natsuki se abrieron en dos cada uno de ellos dando origen a un cuatro extensiones, las cuales se movían con la consciencia ofensiva de Natsuki; estos emitían un brillo color violeta radiactivo a través de la estructura lisa, similar al cuerpo de un reptil, que partía desde la espalda media de la peli azul. Al mismo tiempo los dedos de Natsuki se estiraron, al grado de medir cada uno un aproximado de 30 centímetros, y de su frente a la altura de las sienes, un par de cuernos rectos de unos 15 centímetros de altura adornaron su alborotada cabellera. La piel de Natsuki se tornó color azul celeste, y sus ojos verdes cambiaron el color del iris a un negro intenso mientras su pupila de un tono azul amarillo.

Shizuru miró entre horrorizada y sorprendida. Todo lo que habían especulado sobre Natsuki era una real y vaga tontería; si Natsuki en verdad fuera un ser de intenciones hostiles, solo bastaba con enseñar una sola de esas cualidades y habría escapado hacía tiempo, e incluso habría dañado a muchísimas más personas… ¿Por qué no se había mostrado así antes?

Hiroki miraba la estructura de su madre con admiración, con una media sonrisa y aferrándose al brazo de Shizuru.

-¡Deténgase donde están!- Advirtió la voz de un oficial de policía por medio del megáfono -¡Abriremos fuego!

Shizuru volvió la mirada a Natsuki.

Aquellos tentáculos en su espalda tenían el mismo movimiento controlado y voluntario que emitía la cola de cualquier depredador. Y si el lenguaje corporal se pudiera interpretar de la misma manera, podría decirse que estaba en estado de alerta. Entonces volteo a ver por sobre el hombro a Shizuru.

-Nunca quise que vieras esto. Las pesadillas de los seres humanos y como retratan a los monstruos, es algo con lo que está descripción física mía encaja a la perfección. Pero no quiero que te hagan daño, como planean. Te protegeré, incluso si eso significa convertirme en el monstruo que los humanos más temerán.

Shizuru agarro la cabeza de Hiroki y le hizo abrazar su pecho. Le asintió a Natsuki. Ella sonrió… se volvió hacia la barricada de policías y agentes de seguridad, saltando en el aire una impresionante distancia de 50 metros sobre su cabeza; los tentáculos de su espalda se irguieron y apuntaron al frente fondeadero antes armas a su caída. El aterrizaje estrepitoso de Natsuki en medio de la fila de seguridad enemiga trajo consigo una oleada de balas, por lo que Shizuru y Hiroki se ocultaron detrás del asiento trasero de la camioneta.

La castaña abrazando con fuerza a su hijo, quién se mantenía en su regazo sin oponer resistencia. Gritos desgarradores, el estrepitoso sonido del metal de los autos siendo destrozado, balas aquí, más balas, sonido de pasos apresurados que huían, gritos de dolor. Y luego el silencio. Poco menos de 5 minutos pasaron entre todo este alboroto, y cuando solo el silencio reinaba, un último ruido culminó la faena.

El sonido de algo estrellándose contra el auto, que obligó a Natsuki a ver adelante. Natsuki agarraba con su mano derecha a aquel hombre rubio desconocido, mientras en el capo de la camioneta yacía Reito, herido, con un impacto de bala en el brazo y con rastros de sangre en el rostro. Shizuru y Hiroki dejaron la camioneta y bajaron a verlos.

El cuerpo de Natsuki volvía a ser el de antes, pero aún así tenía agarrado del cuello a su otro rehén, arrastrándolo en el suelo como si de cargar un trozo de papel se tratara. Shizuru miró a Reito, con un dejo de rabia y lástima.

-Ya estarás feliz- Gimoteo Reito -Una criatura alienígena mato a varios humanos inocentes por tu culpa

-El discurso lastimero no me conmueve. Esos hombres entraron a un trabajo en que todos los días arriesgan su vida por personas idiotas como tú; se cómo funciona el sistema, y nadie los obligó a estar ahí

-Ya ni siquiera pareces humana…

-Gracias. Es una condición defectuosa

-¡Pues dile a esa cosa que me mate de una vez!

Shizuru miró a Natsuki, quién le devolvió la mirada.

-Ella decidirá que hacer con ustedes, no yo. Es mejor ejerciendo la condición humana de lo que tú y yo somos o entendemos. Ella no lo hace complicado, no tiene que justificarse -Shizuru se inclinó hacia Reito -Nosotros somos los monstruos aquí. Tu no temes arriesgar la vida de desconocidos, si eso te significa ganar una buena pasta con un ser que no comprendes… Y a mí, resulta que me importa un comino quien viva o muerta, siempre que Natsuki o Hiroki sigan vivos… Ella simplemente acaba con quien le molesta.

-Estas enferma…

-Lo se- Shizuru se volvió a erguir -Nunca me maneje eficientemente como alguien de bien, porque no soy buena. Pero no importa… Lo único que me importa es proteger a Natsuki

-Pero no los matare- Natsuki se cruzo de brazos -Si lo hago y no se comunican con sus propios superiores en diez minutos más, y luego…

Natsuki dejo de hablar. Miró sorprendida hacia el hombre rubio, quién sonreía a pesar de sus dolorosas heridas. Shizuru la miró, desconcertada.

-¿Natsuki?

-Hay otro.

-¿Otro que?

Natsuki miró a Shizuru, luego a Hiroki, quién aún se encontraba dentro de la camioneta. El Lucia angustiado; por supuesto, podía percibir las emociones de Natsuki; está agarro al hombre en el suelo del cuello y lo levanto, mirándole con furia.

-¡Como lo hicieron!

-¡Natsuki! ¿Qué ocurre?

-Hay alguien más, otro de los mios- Respondió sin aflojar la mano -No puedo leer sus pensamientos, está bloqueando lo que sabe sobre el otro.

-No lo bloqueo- Gruño el -No lo sé, realmente…

-¡¿Quién eres?!- Demandó Shizuru

-Smith- Respondió apenas -Y cuando el sea liberado, ustedes morirán

-¿El? ¿Es un macho?

-… Ellos lo sabían -Natsuki miró a Hiroki -Vamos

Natsuki soltó a Smith, quién al caer se sujeto el cuello tratando de volver a respirar. Reito huyó a gatas de la camioneta y el lo siguió. Shizuru subió al volante, mientras Natsuki atrás acompaño a Hiroki; la camioneta arranco. Reverso a la barricada de autos y fue de regreso a las carreteras que se dirigían a Tokio, donde tomarían un desvío en una ruta alterna.

-El hombre de cabello negro, legítimamente no sabía nada sobre nuestra biología; pero el hombre rubio sabía bien sobre lo que debía ocurrir para el nacimiento de otra especie, un híbrido mitad humano. Ellos debían esperar a uno más naciera antes de ejercer su derecho de propiedad sobre mí.

-¿Por qué debían esperar?

-No lo sabía. Pero todo indica que lo que ellos quieren no es a mí, es a el- Refiriéndose a Hiroki -Aparentemente, el otro que hay como yo, es un híbrido mitad humano, y posee capacidades horrorosas. Pero es todo lo que sabía

-Entonces le privaron de mucha información, a sabiendas que tú leerlas su mente- Dedujo Shizuru mientras conducía -Quiero decir que hay personas con mucho poder detrás de esto.

-Y quieren a Hiroki- Asintió Natsuki

-Bien… -Shizuru fue deteniendo la marcha de la camioneta de a poco -Ahora yo necesito respuestas, Natsuki

Natsuki mantenía a Hiroki debajo de su brazo izquierdo, quién se aferraba a la cintura desnuda de su madre, sin hablar ni modular. Shizuru apagó el motor de la camioneta en medio de la carretera, puso el freno de mano y suspiro.

-¿De dónde vienes?

Natsuki miró a Shizuru a través del espejo retrovisor de la camioneta.

-La tierra.

-Lo que vi de tus recuerdos cuando estabas embarazada fue un lugar que no parecía la tierra. Cielos violeta, tierras áridas; muchas mujeres con tu color de cabello, todas en estado salvaje. No hay lugar en la tierra así, mucho menos poblaciones con esa descripción.

-Es la tierra, pero no en este tiempo

-¿Qué?

-Somos terrícolas, como tú, como cualquiera de ustedes, pero miles de años más evolucionados y viviendo en un planeta mas muerto. Hace casi diez años, por medio de poderes ancestrales ocultos en una tierra mágica de este país, un grupo de mujeres poderosas pudieron atravesar el portal del tiempo hacia el futuro de su mundo y ese portal permaneció abierto. Yo lo atravesé hace varias semanas, y al hacerlo perdí las fuerzas para buscar un lugar seguro donde ocultarme.

-Fuiste encontrada en un terreno montañoso por una división de investigación ambiental; capturada en la jaula de aislamiento destinada para un caribú fugitivo del zoológico, y así traída a nuestras instalaciones.

-Afirmativo

-Así que, tu eres lo que seremos los humanos en miles de años en el futuro… -Shizuru se sobo la frente -¿Dónde está ese portal?

-¿Por qué te causa curiosidad?

-Me pediste volver contigo a tu mundo. Así que debes saber la forma de regresar

-… Es muy arriesgado. Ahora mismo no estoy segura que las condiciones ambientales de mí mundo sean adecuadas para ti

-Natsuki, actualmente todos en Japón están tras nosotras. Estamos a solo minutos de una persecución a escala internacional, y no quiero pensar que pasara cuando el otro sujeto como tú sea liberado. Yo… No quiero que nada le pase a Hiroki, mucho menos a ti, los tengo que mantener vivos ¡Esa es nuestra única oportunidad!

-… De acuerdo. Se encuentra cerca de la aldea de Magome. Es una ciudad pequeña, hay una escuela en medio de las montañas junto a un volcán dormido.

-Ahhh ya se de dónde hablas… -Shizuru encendió el motor -Vamos a Fuuka

La camioneta aumento la velocidad y llego a la ciudad. Al llegar a las cercanías de esta, abandonaron el vehículo junto a la carretera.

-¿Es seguro seguir a pie?- Pregunto Hiroki

-Tenemos que, Reito y Smith ya vieron la camioneta. Ahora ir a pie es estar a salvo. Además estamos muy cerca del lugar que tu madre describió

Natsuki iba cubriéndose con una chaqueta que Shizuru llevaba, los tres iban sigilosa y silenciosamente, mezclándose con los transeúntes mientras buscaban el camino hacia el lugar marcado por Natsuki como "el portal". Este se encontraba en el territorio dentro de una escuela. Hiroki se aferraba a la mano de Shizuru y a la de Natsuki, de modo que incluso si se encontraban huyendo de una persecución masiva, lucían como una familia normal y corriente. Shizuru miró a su hijo, sonreírle con inocencia, luego a Natsuki, también dedicarle una sonrisa dulce… Se sentía tan normal… la sensación de estar completa lleno su corazón, y sin embargo no duraría mucho.

Natsuki se detuvo súbitamente.

-¿Natsuki?

-Esta cerca…

-¿Smith?

-El otro híbrido

Shizuru agarro a Hiroki y lo abrazó contra ella

-Se acerca… ¡Hay que correr!

Natsuki agarro a Hiroki y comenzaron a correr. Shizuru les siguió el paso lo mejor que podía, de modo que comenzaron a acortar camino por medio de callejones y tiendas con doble salida. Luego de superada el área comercial, a la distancia de pudo ver el domo de la biblioteca de una gran escuela privada y prestigiosa; una muy famosa en todo Japón, por cierto.

Para ese momento Natsuki llevaba a Hiroki cargada en sus hombros, y Shizuru le seguía de cerca, gracias a su buen estado físico.

-Natsuki- Shizuru agarro el hombro de Natsuki haciéndola detenerse -Un momento…

Shizuru se agachó apoyando las manos en sus rodillas, respiraba agitadamente producto del cansancio.

-Lo siento… -Natsuki se inclinó a ver a Shizuru -Olvidaba que no eres como nosotros

Shizuru sonrió. Luego de unos instantes continuaron su rumbo, adentrándose en la escuela secundaria Fuuka para encontrar el portal de regreso al tiempo de Natsuki. Atravesar dos bloques de aulas, luego el auditorio y finalmente, hasta el final y muy dentro de los territorios de la escuela, la biblioteca.

Se hallaba silenciosa, donde solo el sonar de un antiguo reloj en el suelo, cubierto por baldosa de cristal. Natsuki se detuvo en medio de este, mirando con detenimiento las manecillas moverse al ritmo de la rudimentaria y antigua maquinaria dorada.

-Es aquí…

-¿Y como se abre el portal?

-Eso… no lo se- Natsuki se inclinó al suelo, tocando con la mano derecha la baldosa de cristal -El portal ahora se encuentran dormido. No sé exactamente que lo abre, pero es aquí

-Carajo… -Shizuru se pasó la mano por el cabello -Natsuki, nos atraparon muy pronto

Natsuki sonrió consigo misma.

-¿Cómo pudiste llegar sin que te percibiera antes?- Hablo Natsuki irguiendose

Shizuru tomo a Hiroki en su regazo acercándose a Natsuki; miró en todas direcciones buscando señales del intruso que ya Natsuki había percibido. Entonces, del segundo piso de la biblioteca, emergió un chiquillo de cabello blanco, sonriendo.

-Pensé que no sabias de mi, solo cuando te atacará

-Tus instintos hostiles te ganaron- Natsuki giro a verlo -¿Qué eres?

-Uno de los tuyos

-Negativo- Natsuki disintio -Eres un zángano

-No, yo sí puedo elegir mí destino. O reproducirme, o incluso ser más fuerte que tú

-¿De quién naciste?

-Ya me cansaron tus preguntas- El chiquillo comenzó a bajar las escaleras mientras se desabotonaba la camisa -Mi misión es matarlas a ustedes.

-Ahora que Hiroki nacio, ya no nos necesitan ¿Verdad?

-Correcto.

-Logre leer sus pensamientos. Vienen en camino a atrapar a Hiroki. Vete de aquí, huye lo más lejos que puedas mientras los distraigo -Hablo Natsuki a los pensamientos de Shizuru, al tiempo que se sacaba la chaqueta

Shizuru se aferró a los hombros de Hiroki. Natsuki corría el riesgo de morir aquí, en este momento, mientras ella escapaba con Hiroki… Esto no era nada lo que pensaba en el momento de rescatarla. Quería ser feliz, quería alejarse lo suficiente de la vista de los humanos y enseñarle cómo el mundo de hecho, podia ser un lugar hermoso. Hiroki en sus brazos temblaba; y mientras Shizuru se hacía todos estos cuestionamientos, el chiquillo dio un salto veloz sobre Natsuki, arrojándose un golpe con su brazo derecho.

Natsuki se cubrió con sus dos antebrazos, lanzó un rodillazo que repelió al niño y contra atacó. Shizuru retrocedió apenas lo suficiente para no verse involucrada en la batalla… ¿Huir? ¿Abandonar a Natsuki? ¿Después de todo lo que habían pasado juntas hasta este momento? Con lágrimas en los ojos veía como la pelea entre los dos, que.ya superaba lo sobrenatural, hacia que ya el color de piel ambos comenzará a cambiar; dentro de poco, lo verdaderamente brutal comenzaría, por lo que Hiroki y ella estarían incluso más en peligro.

-Hiroki- Murmuró Shizuru -Tenemos que irnos ahora

-¿Qué? ¿Por qué?

-Para mantenernos a salvo, para sobrevivir. Ese es el deseo de Natsuki

-¡No quiero irme! No puedo dejarla aquí, sola ¡Si es necesario, puedo pelear!

-Cariño, yo tampoco quiero dejarla- Shizuru agachó la cabeza -¿Pero como puedo arriesgarme a perderlos a los dos? ¿Cómo podría?

-Mama… -Hiroki miró con angustia hacia donde la batalla de Natsuki y el otro chiquillo se desarrollaba

-Si nos vamos… Mamá no tendría motivos para pelear.

-¿Y si morimos?

-¡Moriremos juntos!- Exclamó Hiroki, con lágrimas en los ojos

Natsuki se giró sobre su cuerpo a verlos al escuchar aquello. Shizuru le devolvió la misma mirada sorprendida; sonrió, manteniendo a Hiroki en sus brazos. Natsuki sonrió. Interceptó un ataque del joven a su cabeza y con el brazo lo arrojó lejos de ella. Por segunda vez en el día, recurrió a la verdadera forma bestial de su especie, y lanzando un alarido de batalla, se arrojó hacia el chico con intención de matar. Las largas garras de Natsuki cortaban la piel pálida del chico de cabellera blanca como si fuera mantequilla, y si bien sus heridas de regeneraban casi de inmediato, se veía forzado a retroceder y a dejar de atacar para cubrirse. En determinado Punto tropezó con una de las estanterías y cayó al suelo; los apéndices de la espalda de Natsuki emergieron bifurcándose en dos pares, y dos de ellos atravesaron y destrozaron el brazo izquierdo del chico, el cual lanzó un grito lastimero y luego, permaneció quiero, colgando de su brazo ensartado.

-No me mataras- Murmuró el mirando a Natsuki

-¡Tienes razón!- Bufo Natsuki -Y solo he decidido no matarte, porque me causa curiosidad que haces de lado de seres tan repulsivos

-Tus misma procreaste con una humana… ¿Por qué ellos no son diferentes?

-Ellos no son humanos

-…¿Qué?- El chico alzó una ceja

Shizuru y Hiroki permanecían ocultos en una esquina, observando la situación a la suficiente distancia para escuchar la conversación. Los dos tentáculos que se hallaban libres apuntaron al rostro del chiquillo, cuya sangre goteaba desde las heridas de su brazo y también de su boca. Su mano colgante temblaba, y sus rodillas castañeaban entre sí, a punto de ceder.

-¡¿Por qué estás con ellos?! Tu nacimiento, lo que hacen contigo ¡¿Por qué?!

-No es como si no tuviera otras opciones- El sonrió -Pero sabes… No me importa en absoluto lo que ellos hagan conmigo. Es entretenido ser la piedra del caos en una especie tan diminuta e insignificante. Representamos todo lo que ellos desean, representamos lo que ellos necesitan, sus mejores armas y la cúspide de la evolución… Somos sus mejores opciones, y seremos siempre todo lo que deseen. ¿Qué es esa humana para ti? Juegas a ser como ellos, juegas a la vida perfecta que ella desea ¿Pero cuando has pensado en vivir a tu manera?

Natsuki guardó silencio.

-¿Por qué debería no divertirme con ellos? Si quieren usarme, puedo hacer lo que me plazca a cambio de matar a quienes ellos quieran… -El se acercó al oído de Natsuki -Ningún humano lo es realmente, si eso es a lo que te referías

-Te equivocas en algo- Murmuró Natsuki -Son todo lo que tú dices. Pero la humanidad de ella… Es más honesta y genuina que la de nadie. Ella me desea. Quiere una familia y quiere hacernos feliz, y yo estoy de acuerdo con eso. Su humanidad es toda la que yo deseo conocer.

-Entonces… Larga vida a tu humanidad

Aún atrapado por los apéndices de Natsuki contra su brazo, un gran tentáculo cubierto por escamas y protuberancias puntiagudas emergió de la media espalda del chico, se apresuro reparando en el suelo y llego hasta Shizuru, quién como único reflejo, tomo a Hiroki en brazos y lo cubrió con su cuerpo.

-¡NO!- Exclamó Natsuki

Dejó caer el brazo aprisionado del chico y corrió tan rápido podía. El plan de hizo visible… Dejarse herir con Natsuki, provocarla a un enfrentamiento cercano y hacerle creer que llevaba la ventaja, únicamente para atacar a Shizuru, quién sería la única protectora de Hiroki. Natsuki de una zancada logro tirar con fuerza del brazo de Shizuru, pero no suficientemente a tiempo para evitar que fuera herida en su hombro, siendo atravesada hasta su pecho. La castaña chillo, aún sin soltar a Hiroki cayó en posición fetal al suelo, negándose a soltar al niño.

-¡Infeliz!- Natsuki agarro el tentáculo del chico con la mano

-¡Nada resolveras! ¡No me vas a detener!

-¡ALTO!- Una voz masculina rompio el silencio

Natsuki y el chico se detuvieron. Allí estaba, un muy herido Reito, acompañado de dos oficiales armados vestidos con trajes antibalas y armas de alto asalto, cada uno con llevando a Mai y Haruka con ellos.

-Ustedes… -Murmuro Shizuru mirandolas

-¡Esta herida!- Exclamó Mai al ver la sangre debajo de Shizuru -¡Tenemos que ayudarla!

-Silencio- Ordenó Reito -Shizuru Fujino sello su destino al elegir al espécimen antes que a ustedes, a cualquiera de su propia especie. Esa cosa es propiedad de farmacéuticas Iwasaka y es mí deber entregarla a salvo; Shizuru ya no es importante.

-¡¿Dejara que muera?!- Grito Haruka

-Las trajimos a ustedes para persuadirla de dejar esta locura, y así salvar su vida… De lo contrario, no podré hacer nada si el ejecutor de la Farmacéutica decide matarla.

-Maldición bastardo… -Haruka-san escupió las palabras viéndolo con furia -Y acusas a Fujino de no haber elegido a su especie, cuando tú eres peor que esas cosas

-Haruka-san...- Hablo Shizuru en voz baja

Hiroki se arrastró fuera de ella, ayudándola a incorporarse con cuidado. Un gran agujero del tamaño de una pelota de golfito, manaba sangre profusamente, que goteaba de su pecho a su brazo y finalmente al suelo. Shizuru, pálida y con gran esfuerzo, se logró poner de pie, tambaleando debido al shock de la herida.

-No trates de razonar con el- Miró a Natsuki, quién mantenía contenido al chico -Es verdad… yo elegí a Natsuki por sobre el resto de la humanidad. Nada más me importa

-Entonces no podemos salvarte- Sentenció Reito -¡Nagi!

Natsuki miró al chico frente a ella. Este sonrió, abandonando su posición ofensiva.

-¿Órdenes?

-Ni el espécimen. Ni Shizuru Fujino, ni la cría. Ninguno de ellos debe permanecer con vida

-¡No!- Mai forcejeo con su captor en vano -¡No puede solo matarlos y ya! ¡Esto es un crimen!

-Silencio, Tokiha

-¿Esas son las órdenes del Sr. Smith?- Pregunto Nagi

-Son las órdenes por el bien de él y de la farmacéutica Iwasaka

-… Conque si… -Murmuro Nagi

Sin previsión, atacó con un gran aumento de su fuerza a Natsuki con un puñetazo, el cual fue lo suficientemente poderoso como para arrojarla diez metros lejos de él, haciéndola caer a poca distancia de Shizuru y Hiroki.

-¡Natsuki!- Exclamó Shizuru estirando la mano hacia ella

-Huyan- Gruño incorporándose

-¡Nunca!

-No te hablaba a ti- Natsuki miró a Hiroki -Toma a tu madre y salgan de aquí.

-Pero… -Hiroki miró con dudas hacia la barrera humana que Reito y sus acompañantes establecían en el gran marco de la entrada

-Tienes más poder del que le has enseñado a tu madre. Yo lo sé, tu lo sabes.

-¿Qué…?- Shizuru miró a Hiroki

Hiroki agachó la cabeza, ocultando sus ojos apenados de la castaña. Asintió, volviendo la mirada a Natsuki con un aumento en su seguridad.

-Protégela bien -Murmuro poniéndose de pie

Hiroki agarro a Shizuru de debajo de su brazo derecho, afirmando su cintura con el brazo derecho y su brazo izquierdo con la mano derecha. Sus ojos violeta tomaron un tono rojizo; dio un gran salto, que ante la sorpresa de Reito, los oficiales, Mai y Haruka, súper con facilidad la altura de todos ellos y creando un arco con el salto llegó a espaldas de ellos, fuera de la biblioteca.

-¡No se queden ahí!- Ordenó Reito a los oficiales -¡No los dejen escapar!

Los oficiales abrieron fuego hacia Hiroki y Shizuru. El niño al aterrizar acomodo el torso de Shizuru sobre su espalda y comenzó a correr. La castaña se aferró como mejor podía a la pequeña espalda de su hijo, quien con gran facilidad superaba los 80 km/h hasta casi llegar a la avenida fuera de la escuela, donde cuatro vehículos blindados del ejército aguardaban órdenes.

-Mama- Hablo sin detenerse -Perdóname

-¿Cómo?

-Tengo que dejar de ser bueno para protegerte

-Hiroki…

El niño se detuvo. Dejo a Shizuru contra uno de los árboles que marcaban el sendero de bienvenida a la escuela. Miró con dudas y pánico hacia frente a él. Luego volvió a ver a Shizuru, fijándose en la herida sangrante en su hombro, en su pálido rostro y lo agitada que se encontraba… sus recuerdos de siempre de Shizuru eran ella, haciéndolo todo para mantenerlo a salvo. Protegiéndolo, dándole sus comidas favoritas, durmiendo a su lado o cantándole nanas para hacer su sueño más profundo. Shizuru siempre lo protegía; si la humanidad era todo lo que Smith, Reito y los demás defendían y por lo que querían muerta a su madre, entonces no tendría remordimientos para acabar con ninguno de quienes quisieran dañarla.

Su rostro, usualmente calmo o tímido, fue invadido por una expresión de furia, miraba a todos aquellos que mandaban sentimientos hostiles hacia ellos… Empuñó sus dos manos, mientras su piel tomaba un color gris plateado y sus ojos se tornaban de un color rojo carmesí.

-¡Es hostil!- Grito uno de los oficiales -¡Abran fuego a discreción!

Hiroki corrió, nuevamente haciendo gala de su impresionante velocidad.

-¡Fuego!

Las balas llovieron e impactaron con el, reflejándose en su piel como si golpearan el acero. Hiroki aceleró; cubrió su cabeza con sus antebrazos, para así impactar de lleno con todo su cuerpo uno de los vehículos blindados, el cual ante el impacto y con un gran agujero en uno de sus costados, se volcó. Las balas seguían al niño, quién al dar una rápida mirada hacia los oficiales determinó el reinicio de su ataque. Corrió, aprovechando su baja estatura, golpeándolos con la fuerza suficiente para hacerlos volar por los aires.

-¡Granada!- Anuncio el comandante

Hiroki corrió en dirección a el; agarro la granada antes que tocará el suelo y la arrojó hacia el capo del segundo vehículo blindado. La explosión de la granada y del propio vehículo causó una onda de choque lo suficientemente poderosa como para matar a la mitad de los militares, y la otra mitad viéndose bajo los escombros de la explosión. Hiroki suspiro; respiró hondo mirando en todas direcciones… Nadie quedaba para herir a Shizuru.

La castaña miró la escena, sorprendida y aterrada de las capacidades de Hiroki, muy a pesar de ser mitad humano. El niño arranco una puerta del tercer vehículo, entro en el durante un par de minutos y luego salió. Traía en sus manos una caja roja, que al estar suficientemente cerca de Shizuru, está pudo identificar como un botiquín. Se puso de rodillas frente a su madre, para aquel entonces habiendo recobrado el color de sus ojos y de su piel.

-No se cómo usar esto… pero seguro tú si- Le entrego el botiquín

-Hiroki…

-No me tengas miedo, por favor

-Ay hijo- Shizuru acarició el cabello del niño sonriendo -No podría temerte jamás

-Estas preocupada- Dijo Hiroki sentándose frente a ella

Shizuru abrió el botiquín, deslizó la manga de su camisa y miró la herida. Una curación rápida comenzó; suspiro.

-Natsuki…

-La siento -Hiroki miró en dirección a la biblioteca -Nos está dando tiempo de huir

-¿Mai y Haruka?

-Esta siendo usadas como escudo para Reito Kanzaki

-No esperaba menos… -Shizuru puso una venda en el agujero de salida de su herida -Hiroki ¿Puedes poner este parche en el agujero de la espalda?

Hiroki recibió el parche, dio la vuelta a Shizuru y con cuidado, sello la herida. Shizuru volvió a acomodar la manga de su camisa, cerrando los botones y poniéndose de pie. Hiroki le asistió.

-Vamos… -Murmuro Shizuru caminando hacia el camino despejado

-¿Y mamá?

-Ella estará bien… Si volvemos, nos arriesgamos a que te hagan daño a ti, y yo soy una carga estando así.

Hiroki miró en dirección a la biblioteca de Fuuka; suspiro con resignación. Tenía que cumplir con aquello que le pidió Natsuki, y eso era proteger a Shizuru. Tomo la mano de su madre y caminaron hacia la carretera, donde uno de los autos de los oficiales fue su ruta de escape. Shizuru apagó la cámara de volante, la cual comunicaba el auto con un dispositivo GPS del que se deshizo. Puso el cinturón a Hiroki, acomodo el suyo con cuidado de no resentir su herida y escaparon.

Shizuru se llevó consigo la carga de remordimiento más poderosa y masiva que los hombros metafóricos de un ser humano pudieron cargar alguna vez en su corta imaginación respecto al remordimiento humano posible.

Mai y Haruka, a merced de los chantajes de Reito.

Los humanos a los que Natsuki asesino.

¡Natsuki en si misma!

¿Podría triunfar? ¿Llegaría el día en que, de casualidad se volverían a encontrar?

Hiroki perdió la conexión con los sentimientos de Natsuki después de superar los diez kilómetros de distancia con Fuuka; y para cuándo en el auto no quedaba más que silencio, una Shizuru abatida, cansada y jadeante debido al dolor, y un Hiroki resignado, se vieron encaminados en el escape libre que inicialmente habían planeado para los tres.

Shizuru robo una de las chaquetas de los oficiales que se encontraba en el maletero, así cubrió el sangrado de su herida, pago los boletos del barco y ambos escaparon… Y jamás vieron atrás. Durante días lo único que compartían era el silencio. La resiliencia del espíritu humano, lo que conlleva no querer ser honestos entre sí y admitir haber dejado a Natsuki atrás… Toda esa mierda.

Y con el silencio, la escasa comunicación y la paranoia de ser atrapados, paso suficiente tiempo. Apartados en un poblado cercano a Beijing, en China. Hiroki nuevamente dio un estirón; con la apariencia de un adolescente de 16, cada vez más callado y consciente de su entorno, aprendía rápidamente de Shizuru sobre cómo mantenerse alejados de los ojos curiosos. Shizuru tomo un bien remunerado empleo como una periodista y columnista en un periódico reconocido, mientras tanto, Hiroki asistía como todos los demás jóvenes a la escuela. Todo lo que debía saber del álgebra, física y química lo aprendía a gran velocidad… Tendría que… ¿Cómo hacerle honor a sus genes si no era un genio en potencia?, Pero más allá de eso, siempre se le veía solitario, cómodamente solitario.

En la búsqueda del anonimato, Hiroki se hábito a llevar gorras todo el tiempo; dejarse el cabello caer hasta la nariz, pero corto en la nuca. Su estilo de vestir más usado siempre constaba de una sudadera (por lo general de tonos fríos) unos jeans y cualquier tipo de zapatillas planas; cada tarde esperaba a Shizuru volver de su nuevo empleo, habiendo aprendido a cocinar en el camino, para pasar más tiempo con su madre en la mesa.

Pasaba sus días leyendo, viendo la TV o solo viendo por la ventana del departamento que lograron arrendar, a solo unas calles del mercado local.

-Ya llegue- Anuncio Shizuru al abrir la puerta -¿Hiroki?

-Bienvenida- Le saludo saliendo de la habitación

-Ah, huele delicioso ¿Qué hiciste?

-Arroz frito con pulpo y salteado de verduras- Respondió caminando a la cocina

-Vaya, vaya… Cada día haces recetas más arriesgadas ¿Eh?

-¿No te gusta?- Pregunto inocentemente

-Jajaja no, no digas eso- Shizuru se saco los zapatos y se acercó a el- Olvidaba que solo luces mayor en apariencia… Seguramente está deliciosa. Muero por probar la cena

-Te serviré, primero lavate las manos

-Como ordene, chef- Shizuru camino a la habitación

Ya allí, se saco la chaqueta a juego con su pantalón color gris pálido, desajusto dos botones de su camisa y se saco las pantimedias. Parcialmente libre, camino al baño de su habitación a lavarse las manos, luego de lo cual salió de regreso al cuarto buscando su toalla de mano, la cual encontró junto a la mesa de noche. Al tomarla sus ojos se detuvieron en una vieja fotografía enmarcada sobre el velador. La primera fotografía tomada a Natsuki como sujeto de prueba experimental en lo que en aquel entonces, creían haber encontrado un espécimen alienígena.

-Natsuki… -Murmuro acariciando el cristal de la foto con su pulgar -Si supieras cuanto te echamos de menos… Hiroki aprendió a cocinar ¿Puedes creerlo?... Conseguí un empleo hace un par de meses en un periódico local; planeo mantenerme al tanto de cualquier noticia sospechosa, pero… aún no sé nada sobre ti… Reito desapareció del mapa, y eso me hace preguntarme si lo mataste… si te hicieron daño… Ahhh…

La cabeza de Shizuru cayó sobre sus manos. Soltó un suspiro y luego, un sollozo escapó de sus labios.

Esta servido!

Shizuru limpio sus ojos; lanzó aire con sus manos a sus párpados, tratando de disimular las lágrimas, suspiro y salió de la habitación, fingiendo encontrarse bien. Se sentó a la mesa, viendo con buena gana su plato, mientras Hiroki a su lado la miraba en silencio de su lado de la mesa. Ver a su madre disimular la tristeza ya era algo con lo que se había acostumbrado, y con el tiempo aprendió que decirle todo el tiempo "estas triste" lo hacía peor; así que se lo guardaba, aunque aquello no lo hiciera más llevadero.

-¿Hiciste algo interesante hoy en la escuela?

-Nada en particular- Respondió mientras echaba mayonesa a su salteado de verduras

-Yo redacte una columna sobre una mujer que dio a luz a ocho niños

-¿Eso es malo?

-Eh… Pues, si eres de esos que consideran los hijos una bendición, casi estás en el paraíso bebiendo sake con quien quiera sea tu Dios… pero si sobrevives con los ingresos de la venta de frutas en el mercado local, creo que es una calamidad

-¿Y cuál era el caso de esa mujer?

-Una extraña mezcla de ambos casos- Shizuru se encogió de hombros

-Mama ¿Entonces yo soy una calamidad?

-Jajaja claro que no, tonto- Shizuru dejo sus palillos y lo miro -Tu eres el recordatorio de que puedo hacer grandes cosas… Tu eres lo mejor que he hecho jamás

-¿Entonces… soy bueno?

-Por supuesto que lo eres

-Ya veo… -Hiroki miró pensativamente hacia la ventana -Quiero ver a mamá

Shizuru dejo de sonreír. Suspiro.

-También yo… Pero ni siquiera sabemos si está con vida

-Lo esta- Afirmó el chico -Esta viva…

-¿Cómo estás tan seguro?

Hiroki volteo a ver a Shizuru fijamente con sus ojos violeta. Sonrió y luego volvió a ver nuevamente a través de la ventana.

-Porque ella también está buscándonos…

Shizuru se puso de pie de su silla, viendo a Hiroki desconcertada y ansiosamente.

-Hiroki… Tu… ¿La sientes?

-He mejorado. La última vez que sentí lo que ella, recuerdo como fluían sus sentimientos a través de mí… La calidez y frío al mismo tiempo. Últimamente estoy sintiéndome igual; tiene que ser ella

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-Porque no sabía si querrías buscarla también

-Hiroki, no dejamos a Natsuki porque quisiéramos. La dejamos porque íbamos a ser una carga para ella, sin nosotros cerca para preocuparla, ella podría escapar o acabar con quien quisiera, sin preocuparse de lo que nos pasara a ninguno de los dos.

-Pero detrás de ella pueden venir otras personas… Y si eso pasa ¿Podremos defendernos está vez?

-No sé si yo pueda… -Murmuro Shizuru -Pero tu si que puedes

-Pero yo no te dejaría. Lo que nos lleva al inicio

-¿Entonces no quieres que la encontremos, porque ella puede ponernos en peligro?

-No, al contrario- Disintió el poniéndose de pie también -Si nos encuentras, nosotros podemos ponerla en riesgo a ella. Dejara de ser hostil, comenzará a preocuparse por nosotros y bajara la guardia… Quizás si no nos encuentra, podamos vivir todos ¿Qué acaso ese no era el objetivo de separarnos en primer lugar? ¿vivir?

-Natsuki quería mantenerme a salvo, y yo quiero mantenerte a salvo a ti

-Pero ninguno de nosotros pensó en mantenernos unidos y pelear todos juntos

-Ya hemos hablado de esto- Shizuru se sobo ambas sienes con la mano derecha -Toma- la decisión más difícil en pos a sobrevivir todos

-Y sin embargo, los dos queremos volver a verla…

-Ahhh… -Shizuru volvió a sentarse a la mesa -Estoy volviéndome loca

-¿Hice algo mal?

-Claro que no, el problema creo que soy yo por educarte tan bien… Y es irónico que eso ahora me de dolores de cabeza

-¿Estás bien?- Hiroki volvió a la mesa, viéndola con curiosidad

-Estoy bien- Shizuru se frotó la cara y volvió a verlo -Hiroki… has visto suficientes tragedias y has pasado por suficiente dolor como para hacerte dueño de un criterio inquebrantable. Así que… Dejo la decisión de buscar a Natsuki o no en tus manos

-Pero yo…-

-Se la decisión que tomes, te apoyare- Shizuru lo miro seriamente -Lo prometo

-… ¿Lo prometes en serio?

-Lo prometo en serio- Asintió ella

Con la decisión de buscar a su madre o no, Hiroki fue a la cama ese día. Solo con todo lo que cada día aprendía de la condición humana; como la observaba en su madre, y como se determinaba como bondad o maldad en otros seres humanos, casi inocentes, como niños y adolescentes. El egoísmo era un concepto que Hiroki no aplicaba en ningún aspecto de su vida; incluso si una decisión difícil lo llevaba a ser infeliz, pero tener a su madre con una sonrisa; y de todo lo anterior formando un pensamiento que lo llevaría a un concepto más cercano a una elección correcta, finalmente se decidió. Aquella mañana temprano, con el sentimiento ajeno de Natsuki apretando su corazón y el sentido del sacrificio taladrando su consciencia, dejó su cama para nunca volver a ella. Camino hacia la habitación de su madre y compartió su reflexión, que llevo a una aún adormilada Shizuru a un estado de estupefacción.

Bajo el cobijo de la madrugada, Shizuru y Hiroki tomaron una maleta con utensilios necesarios de sus cosas y emprendieron un viaje con el auto que los llevaría a Hong Kong, lugar en donde esa empatía psíquica de Hiroki ubicaba a la fuente de tan singulares sentimientos, y conforme las horas pasaban, más se acercaban a este, haciendo indudable la presencia de aquella a quién tanto deseaban ver.

Hong Kong es un lugar, cuando menos caótico para describir. La vida en este lugar parece ir tres veces más rápido que el resto del mundo; todos en apuros, y cada uno de ellos en su propio mundo. Hiroki debía mantenerse aferrado a la chaqueta de Shizuru mientras sorteaban uno de los lugares más concurridos del centro de una comunidad antigua, en la cual el comercio y la adquisición de bienes hacía casi imposible el "transitar inocente" que ellos pretendían.

Y aún así, finalmente llegaron al lugar.

Hiroki aferró su brazo al de Shizuru, quién apretó su mano consolando la ansiedad visible de su hijo. Tocaron la eslava de la puerta y aguardaron. Un alto sujeto con barba chivo y una expresión inquietantemente indiferente abrió la puerta.

-¿Puedo ayudarles?

-Tal vez- Hablo Shizuru desconcertada -Buscamos a alguien, quizás la haya visto… ella es… -

El hombre levantó la mano interrumpiendo a Shizuru; sonrió y se hizo a un lado de la puerta invitándolos a pasar. Desconfiada, pero ansiosa, Shizuru tomo la iniciativa y entró. Hiroki la siguió, y detrás de ellos, las puertas de lo que era un antiguo edificio de antigüedades cerraron. Subieron una gran escalera ubicada en el centro del recibidor, luego atravesaron un gran pasillo, que se encontraba adornado de viejas pinturas, pergaminos en marcos de cristal y vasijas empolvadas. En la habitación al final del pasillo, el hombre saco una llave de la manga de su abrigo y abrió la puerta; al hacerlo, Shizuru le apartó corriendo al interior de ella.

Natsuki, profundamente dormida se encontraba recostada en una antigua y estrecha cama puesta junto a una ventana.

-¡Natsuki!- Shizuru movió con delicadeza el hombro de Natsuki -¿Qué le pasó?

-Hace dos noches, mientras pescaba cangrejos y erizos en el arrecife, algo vino atascado en la cuerda de recogida. Era grande y venía de color gris. Apenas respiraba, yo diría que estaba muriendo de agotamiento. Pensé en matarla, pero antes de siquiera preguntarle algo, solo se desplomo… A partir de entonces está aquí.

-¿En el océano?... ¿Nado hasta aquí?

-No lo se- Negó con la cabeza tranquilamente -No dejaba de decir el nombre de alguien. Así que quiero preguntarte tu nombre

-Shizuru

El hombre sonrió.

-Avísenme si despierta, estaré abajo preparándoles un te

Hizo una reverencia y se marchó. Hiroki entro en la habitación, poniéndose al lado de Shizuru a ver a Natsuki.

-Su corazón late con normalidad- Le dijo a Shizuru -Es tal y como dijo el hombre. Solo necesita descansar

Shizuru suspiro, más aliviada al verla.

Más tarde, y dejando a Hiroki con Natsuki, bajo ante aquel que resultó ser el rescatista de Natsuki. Un viejo practicante budista, pescador solitario y me animo en sus tiempos libres; amante de las antigüedad y vendedor de estas. Yamada era su nombre. Tras todo lo que el hombre tuvo que ver de Natsuki emergiendo del mar en su forma bestial, que Shizuru le hablara de todo lo ocurrido fue casi involuntario, y el solo asentía y escuchaba sin acuñar más que un comentario u otro ocasional.

-Por como yo lo veo, si paso por tal riesgo al venir hasta aquí, debe ser realmente importante

-¿A qué se refiere?- Pregunto Shizuru

-Ella fue quien le pidió al chico que la protegiera. Por lo tanto entendía que solo podían estar a salvo si se mantenían separados… De modo que algo le hace pensar que ustedes se encuentran en riesgo, si encima casi muere en el viaje

-… Es verdad

-Aunque por otro lado, este es el mejor lugar para desaparecer. Yo lo sé. Es un lugar tan caótico que puedes estar en muchas partes a la vez y al mismo tiempo en ningún lugar. Y no se preocupe, no hablaré a nadie sobre esto- Yamada sonrió consigo mismo -Para ser exactos, no hablo con nadie desde hace casi diez años

-Le agradezco su hospitalidad, Yamada-san

Pagando el precio de hospedaje de un par de días más, Shizuru y Hiroki se mantuvieron ocultos en el segundo piso de la vieja tienda de antigüedades, sin ver en este tiempo a Natsuki despertar. Ocasionalmente murmuraba cosas ininteligibles entre sueños, pero poco más. La noche que abrió los ojos, Shizuru se encontraba a su lado; Natsuki miraba desorientada mente en todas direcciones.

-¿Shizuru?

-Tal fin despertaste… -Shizuru se puso de rodillas junto a la cama

-¿Estoy soñando de nuevo?

-Esto es real

-… Es real… -Sonrio -¿Real?...

La sonrisa se convirtió en una expresión de pánico. Se incorporó rápidamente retrocediendo en la cama para alejarse de Shizuru, quién muy desconcertada solo la miraba.

-¿Qué ocurre?

-Te veo… ¡Eres real! Entonces… el puede vete también…

-¿De qué estás hablando?

-Su yo te veo, ellos también. Donde sea que estés, no tenías por qué encontrarme… Ya es demasiado tarde

~~

¿El fin?

¡Por supuesto que no! Es apenas el inicio.

Con este fic estoy participando en un torneo de Fanfiction en la página de Facebook Mai HIME LatinAmerica, pero no planeo dejarlo así de cortito.

Las ideas se amontonan y se hacen más interesantes con cada capítulo que pasa, así que solo dejaré este fic ser lo que debería ser. Un par de capítulos más, y el gran final estará aquí.

¡Recuerden dejarme un comentario, si les gusto el fic!

Gracias a ustedes he llegado tan alto ¡Así que este triunfo es suyo!