Ya pasaba de medio día y no había rastro de Judai, lo cual hizo que Jehu comenzara a inquietarse.

-Asuka- se adentro en al despacho de la rubia. Era un lugar muy amplio, con una alfombra circular color rojo en todo el medio, unas estanterías enormes en un costado y en el otro una hermosa chimenea de mármol, al frente se encontraba un gran escritorio de lo que parecía ser roble, y a tras de este había una enorme ventana con vista al jardín.

-¿Se te ofrece algo?- La chica alzo su mirada hacia su invitado con una sonrisa en el rostro.

-¿Dónde dices que está Judai?- el peli azul parecía muy serio, ella lo miro con recelo y se giro hacia el ventanal para indicarle el lugar, pero cuando sus ojos se pasaron hacia el lugar, ¡Oh sorpresa!- No esta…- la rubia se puso pálida abriendo sus ojos como platos.

-¿¡Como que no está!?- el joven se acerco a la rubia mirando donde ella le indicaba, y efectivamente, no había nadie.

-Estaba ahí cuando llegue…- la chica temblaba mientras se llevaba las manos a la boca, no sabia que hacer, no estaría tan nerviosa si no hubiera sabido hace unas horas sobre pasadizo.

-Tranquila Asuka- el joven ex caballero la tomo por el hombro dándole su mejor cara tranquilizadora, aunque por dentro estuviera mas alterado que la joven- Tal vez esté en su habitación….

-Espero que sí, ¡Ay Dios mío! - la chica rogaba al cielo- ve a buscarlo antes de que se le ocurra alguna locura

El joven asintió y salió disparado en busca del castaño, preguntando a quien encontraba a su paso si alguien lo había visto, siempre obteniendo la misma respuesta "No lo hemos visto".

-Ese mocoso…- el joven entro a la habitación del castaño, rápidamente busco entre sus cosas sus armas y su capa sin tener ningún éxito- ¡Maldita sea ¡- Los siguiente que se vio fue a un joven corriendo por la mansión hacia su habitación y saliendo rápidamente con su espada y su capa.

Por otro lado, justo a las afueras del castillo se encontraba un joven encapuchado escondido entre la copa de un árbol. El chico vestía con un body sin mangas color rojo, un pantalón negro, botas altas del mismo color. A la cintura llevaba un par de cinturones, en uno de ellos descansaba a un costado su espada enfundada, y en el otro llevaba un par de Sais en la parte de atrás. Además de todo eso traía un par de guantes largos, sin dedos, color negro, con una armadura plateada al frente de este. Su melena castaña era cubierta por una capa café y sobre su rostro llevaba una mascara plateada para no ser reconocido.

El joven esperaba pacientemente hasta que el guardia de la entrada se distrajera. Judai pudo notar que los caballeros reales no se encontraban, ahora la seguridad del castillo era resguardada por unas criaturas que, si bien tenían el cuerpo de un humano, sabia perfectamente que no lo eran, eran unas criaturas extrañas con trajes extraños.

Al pasar los minutos el guardia se quedó dormido, ahí fue cuando Judai decidió infiltrarse entre los matorrales hasta llegar a un viejo e imponente árbol, grande y alto.

-Cuanto tiempo sin verte…-Susurro el chico antes de quitar la corteza del árbol revelando unas escaleras, se introdujo poniendo la corteza donde debía, y comenzó a descender las escaleras hasta llegar a un pasillo, tomo una de las antorchas, encendiéndola, y comenzó a caminar por el pasillo oscuro y húmedo. El lugar apestaba, y no era para sorprenderse, el pasadizo se encontraba justo por debajo de las antiguas mazmorras, ese sería el primer lugar donde buscaría a Johan.

Al cabo de unos minutos se encontraba de nuevo con unas escaleras, ascendió por ellas hasta toparse con un muro, dejo a un lado la antorcha, empujando el muro hasta que empezó a moverse hacia el frente, dejando al descubierto varias celdas frente a él, ¡BINGO!, lo había conseguido. Tomó nuevamente su antorcha observando cada una de las celdas en búsqueda de su amado. Los latidos de su corazón podían escucharse por toda la mazmorra, estaba nervioso, pero tenia que mantener la calma si quería encontrarlo. El piso y las paredes manchadas de sangre, telarañas por todos lados, ratas corriendo entre sus pies, huesos de cadáveres repartidos por todo el suelo, un olor penetrante a putrefacción, pero nada de eso le importaba, él seguía con paso firme con su ideal clara, pero pronto sus esperanzas se desvanecieron al ver la última celda, sin encontrar rastros del chico peli azul.

-Maldita sea…- Judai dejo escapar un gruñido, no tenía otra opción, debía infiltrarse. Con determinación en sus ojos castaños se decidió a salir de la mazmorra.

Andaba sigilosamente por los pasillos del castillo sin ser descubierto, agradecía infinitamente que Jehu le enseñara sus técnicas de espionaje.

Caminaba entre las sombras hasta que llego a un gran salón que reconoció muy bien, ahí era donde antiguamente los cortesanos iban a visitar a su padre. Cerro la puerta tras de sí, encaminándose sigilosamente por el salón, al parecer no se encontraba ningún guardia, suspiro ya más relajado y se encamino, pero, al llegar a la mitad de la sala un trio de kunais se acercaban peligrosamente al castaño, al notarlas esté se aparto rodando hacia un lado tratando de divisar el lugar donde provenían, pero no duro mucho hasta que un joven encapuchado saltaba de lo alto con un par de espadas en sus manos, Judai rápidamente desenfundo su espada, el choque de sus espadas resonó por todo el recinto, el joven encapuchado dio una vuelta hacia atrás corriendo hacia el castaño, este solo se limitaba a defenderse, su contrincante era muy fuerte y muy rápido y el hecho de que tuviera dos espadas lo hacia mas complicado.

El joven vestía completamente de negro, capucha negra, vestimenta parecida a la de Judai solo que esta era completamente negra.

-Tza…- A Judai le estaba costando el combate- ¡NO CREAS QUE ME HAZ VENCIDO! - Dio una vuelta hacia atrás, tirando su espada hacia un lado y tomando sus Sais, rápidamente se acerco a su contrincante, maniobrando rápidamente para quitar de sus manos las espadas de su adversario.

-Maldición…- el joven gruñía al no poder darle la vuelta al combate, el chico de rojo lo estaba dejando sin tiempo de maniobrar- No puede ser!- de pronto sus espadas salieron volando de su mano

-¡Esto se acabó!- sentenciaba Judai mientras tomaba el mango de una de las espadas en el aire entre sus manos, dando una vuelta hacia el frente, colocándose detrás de su adversario mientras reposaba la espada en su garganta- Si no quieres morir aquí será mejor que me digas donde esta Johan- La voz de Judai era fría y rabiosa.

-¿Johan?- Ahora que lo notaba, la voz del encapuchado se le hacia un tanto conocida.

-No te hagas el tonto conmigo- El castaño pronto acerco a un más la espada, manchándola con un poco de sangre.

-Wo wo wo, tranquilízate, yo no sé dónde está Johan- El agarre del castaño cedió un poco- Mejor dime…-Su voz ahora era más tranquila y sínica- ¿Quién eres tú?- el chico golpeara con su codo el estómago del castaño, haciendo que este soltara la espada, el encapuchado rápidamente la tomo y la coloco en la garganta del castaño, ahí se quedaron un par de segundos que para ellos parecían horas, sin ningún ruido alrededor- ¿Quién eres?- volvió a repetir el chico con voz suave y baja, el castaño no hablaba, es mas no pensaba, no pudo ni sentir a qué hora una mano tomaba de su capucha y la echaba hacia atrás. -No puede ser…- Los ojos del joven se abrieron como platos- ¿Príncipe Judai…?

-…-el chico no contesto, se quedo ahí, mirando a su interlocutor que retrocedía sorprendió, quitando la espada de su garganta, al ver esta acción sabia que no era un ayudante de Edo, pero entonces ¿Quién era?, con sus manos retiro lentamente la capucha del joven dejando al aire una melena rebelde color negro, un par de ojos sorprendidos color gris, y una piel tan blanca como la nieve- Jun…

No podía creerlo, frente a él se encontraba uno de los viejos aprendices a caballero, uno de sus viejos amigos, sus ojos se encontraron por lo que parecía una eternidad, no sabían que decir, era como ver a un fantasma frente a ellos.

-Pensé que habías muerto- el chico de cabellos negros rompió el silencio mientras se acercaba a su acompañante.

-Yo también pensé lo mismo de ti…-dijo este muy bajito con una lagrima traicionera saliendo de sus bellos ojos castaños, el chico de cabellos negros sonrió dulcemente, quitando la mascara del castaño, para corroborar que no era una mentira, que lo que veía era real y no un producto de su imaginación, toco su mejilla tiernamente sonriendo al ver que no se trataba de un sueño, el castaño mientras tanto estaba en shock, trataba de procesar rápidamente todo lo que estaba pasando, pero le era muy difícil, y lo fue más cuando sintió unos brazos alrededor de su cuerpo.

-No puedo creer que estés vivo, La voz de Jun era suave y reconfortante- Estoy muy feliz…

No podía describirlo, se sentí tan bien estar ahí en los brazos de Jun, hace años que nadie lo abrazaba, y ahora que estaba ahí no quería separarse, era como si sus problemas de pronto se hubieran esfumado. Cerro sus ojos dejándose llevar por aquellos brazos, hasta que de pronto un joven de cabellos azules y ojos esmeralda con una sonrisa en su rostro se aprécielo en su mente, abrió rápidamente sus ojos apartándose de su amigo, estaba tan avergonzado, ¿Cómo pudo dejarse llevar así? ¿Cómo pudo olvidarse de Johan aunque sea un segundo?, por otro lado un par de ojos grisáceos miraban extrañados a un castaño que se tomaba el rostro desesperado.

-¿Te encuentras bien Judai?- el castaño alzo su mirada para ver que su amigo lo miraba con preocupación, trato de calmarse y casi como un suspiro dijo.

-Si, no te preocupes, lo siento, tengo que irme- tomo de nuevo su antifaz colocándoselo en el rostro, y con un rápido movimiento dio media vuelta para irse, colocando su capucha.

-No puedes irte así- el joven lo seguía de cerca- No puedo dejar que te vayas.

-Tengo que hacerlo, tengo una misión que completar- decía este sin mirar atrás, estaba decidió, no más distracciones. El joven de cabellera negra trago en seco y declaro

-Te ayudare a encontrar a Johan- decía con un tonto un tanto triste en su voz. De pronto el castaño paro en seco

-¿Lo dices en serio?

-Por supuesto- se acerco lentamente al castaño, con una mirada tranquilizadora- Haría cualquier cosa por ti…- Ambos se quedaron viendo, el peli negro con una sonrisa en el rostro mientras que el castaño seguía sorprendido sin pensar en el trasfondo de las palabras.

-Vaya…vaya…- De pronto una voz resonó por todo el recinto haciendo que ambos muchachos se sobresaltaran, Jun giro su cuerpo en busca de la misteriosa voz, mientras que Judai suspiro, ya sabia perfectamente de quien era esa voz- Estas en problemas Judai…- Un par de ojos color ámbar se penetraron en la pareja frente a ellos, con una mezcla de enojo y una pizca de picardía.

Notas del autor

Un capítulo por semana no esta mal, espero sea de su agrado. No quiero spoilear demasiado pero solo diré que Jun será importante en esta historia.

Espero sus comentarios.

GOTCHA!