-Vaya…vaya…- De pronto una voz resonó por todo el recinto haciendo que ambos muchachos se sobresaltaran, Jun giro su cuerpo en busca de la misteriosa voz, mientras que Judai suspiro, ya sabía perfectamente de quien se trataba- Estas en problemas Judai…- Un par de ojos color ámbar se penetraron en la pareja frente a ellos, con una mezcla de enojo y una pizca de picardía.

-Jehu…-un par de ojos solo espinela se abrieron como platos

-Y veo que no estás solo- ambos excompañeros se miraron, Jehu cambio su expresión al ver que ambos jóvenes estaban muy cerca el uno del otro- Veo que no se te han quitado esas mañas Jun- una sonrisa se dibujo en la cara del peli azul, mientras que el chico de cabellos negros se sonrojaba.

-También me da gusto verte Jehu- decía este calmadamente disimulando su vergüenza

-Bien…bien, lindo encuentro, es hora marcharnos- el chico de cabellos azules se giró listo para marcharse hasta que una voz interrumpió su andar.

-Yo no me iré- era la voz del castaño resonando por toda la habitación.

-¿Cómo dices?- Jehu volteo con una cara muy seria, sombría, ese chico estaba probando su paciencia, la cual era escasa.

-Tu vete si quieres, yo no me iré de aquí sin Johan

-¿Eres idiota? Pregunto mientras se acercaba peligrosamente al castaño- Si no te matan aquí Haou se encargará de ello- miraba a Judai, ya ni con ira, era una mirada de súplica, de que entendiera su preocupación.

-No me interesa Jehu- el semblante del castaño era firme, sus ojos derrochaban una determinación sin igual, él ya había tomado su decisión y nadie lo haría cambiar al respecto- Si Haou estuviera en la situación de Johan, ¿No harías hasta lo imposible para tenerlo de vuelta? - El joven de ojos ámbar suspiro resignado, Judai le había dado un jaque mate con ese argumento.

-Haou tiene razón, te consiento demasiado- el joven se rascaba por detrás de su cabeza derrotado, mientras que Judai sonreía satisfecho, sabia como poner a su amigo de su lado.

-Siento interrumpir su diatriba- el chico de ropajes negros se interpuso entre ambos muchachos con una expresión fría en su rostro- Pero si no nos movemos rápido, no la vamos a contar…

-Jun tiene razón- ahora era Jehu el que tomaba la palabra colocándose su capucha- a moverse- ambos jóvenes asintieron y se alistaron para salir en busca de Johan.

Jardines, pasillos, salones, habitaciones, y nada, buscaron por todo el castillo sin tener ningún éxito. Ahora mismo nuestro trio heroico se encontraban en una vieja habitación que Judai y Jehu conocían muy bien, era la antigua habitación de Johan, estaba hecha un desastre, como si un terremoto hubiera arrasado con el lugar.

-Ya buscamos por todo el castillo y nada, no hay ni rastro de Edo- Comento Jun con una voz casi audible, lo suficiente para que sus compañeros lo escucharan y no levantaran sospechas.

-Aun nos queda un lugar- Decía Judai mirando por todos los rincones de la habitación, se veía nervioso, ansioso.

-Judai tiene razón- Jehu se encontraba pegado a una pared mirando por la ventana- aun falta la sala del trono, y conociendo a ese bastardo engreído- se giro para mirar a sus compañeros- ahí se encuentra, cual rata en su madriguera.

-Es el lugar mas resguardado del palacio- Jun parecía ser el único sensato del grupo, quería protegerlos, ahora que los había encontrado no quería perderlos, en especial a cierto castaño. ¿Que acaso no podían entender que era casi un suicidio acercarse a ese lugar? - Es muy arriesgado acercarse ahí.

-No necesitamos acercarnos demasiado- la voz de el peli azul sonaba mientras se tomaba la barbilla pensativo- El sitio esta lleno de ventanas a los costados, y hay una en especifico que da hacia los arboles- Jun lo miraban muy atento, mientras que Judai seguía ocupado buscando entre los cajones- si logramos colarnos entre los arboles nadie podrá vernos.

-Es un buen plan- Jun sonrió ante la idea, no por nada Jehu era un Anderson.

-Todos mis planes son buenos- el chico de ojos ámbar sonreía arrogantemente- y tu Judai- el castaño lo miro ocultando algo rápidamente en su espalda sin que nadie lo notara- Es una misión de vigilancia, no de ataque, ¿Entiendes eso?- el castaño se limito a rodar los ojos a un lado mientras asentía- Bien…a moverse- y así Jehu, seguido por Jun, salieron de la habitación, mientras tanto Judai aprovecho para mirar cierto retrato quebrado que tenía en sus manos. Era una fotografía de Johan con su traje de caballero. Era un joven alto y gallardo, con mucho porte, su vestimenta era elegante con unos pantalones color purpura, con armaduras a sus costados de oro, una camisa blanca de manga larga con olanes en sus muñecas, una armadura dorada adornando su pecho y hombros, una capa blanca, y su espada reposando en su funda. Se le veía sonriente tomando la mano de cierto castaño que estaba igual de sonriente, eran días felices, días que Judai añoraba, días que deseaba recuperar. Con determinación el castaño guardo el viejo portarretratos y siguió rápidamente a sus compañeros.

Al cabo de unos minutos de andar saltando por los árboles, se encontraban cerca de la ventana que les revelaría la verdad, y como dice el dicho, el que busca encuentra, y Judai hubiera querido nunca encontrarse con esa imagen.

Edo se encontraba sentado en el trono, disfrutando de los placeres de ser rey mientras tomaba una copa de vino.

-Estoy un poco aburrido…-agitaba la copa de vino mientras sonreía retorcidamente- ¡Johan!- grito el chico de cabellos plateados mirando a la puerta apoyando su cabeza en su dedo índice- No se te ocurra hacerme esperar..

De pronto un chico de cabellos castaños se llevo las manos a la boca, abriendo sus ojos con sorpresa y miedo. Un joven vestido elegantemente con un traje negro, guantes blancos, zapatos bien lustrados, una correa adornando su cuello, cabellera azulada, y ojos verdes sin brillo acababa de entrar a la sala.

Johan caminaba lentamente por la habitación, los tres chicos no podían creerlo, no querían creerlo, Judai estuvo a punto echarse a llorar, su novio alegre y lleno de vida se había esfumado, en cambio se encontraba un triste joven pálido y demacrado con ojos vacíos, sin esperanza.

Johan al estar frente a Edo hizo una reverencia que enfureció a Judai.

-¿Desea algo amo?- su voz era fría, monótona, sin ningún sentimiento.

El joven de cabellos plateado se puso de pie, aun con su sonrisa arrogante adornando su bello rostro.

-Por supuesto que deseo algo mi querido Johan- se acercaba lentamente a su sirviente, cuando estuvo lo suficientemente cerca tomo la correa entre sus dedos- Tu sabes lo que deseo

Johan suspiro cansado, realmente ya estaba cansado, su cuerpo ya no soportaba, estaba al borde del colapso, pero tenia que aguantar, tenia que hacerlo, él había vendido su vida, su alma, no podía hacer nada, todo lo que él significaba le pertenecía a Edo ahora.

-Oh…vamos, no será tan malo…-De pronto tomo el rostro del peli azul plantando un beso en él, no era un beso dulce, ni mucho menos, era un beso de victoria, era un beso retorcido, lleno de ego, era un beso sucio, y para este momento Judai ya estaba mas que furioso, pero su ira cambio a dolor al ver que su novio, SU NOVIO, ¡LE ESTABA CORRESPONDIENDO!

-Judai…- Jehu miro a su compañero con preocupación, sabia que esto era demasiado

-Shhh…-el castaño callo sin apartar la vista de Johan y Edo, Jehu solo suspiro y volvió a ver la triste escena. Edo, sin dejar de besarlo, le quito rápidamente el saco a su sirviente y empezó a desabotonar su camisa, al terminar, la camisa salió volando dejando al desnudo el pecho de Johan, y con ello se veían varias cicatrices y moretones en su espalda y pecho -Por DIOS…- No podía creerlo, ¿Cuánto había abusado de Johan?, era imperdonable, era inhumano, no solo le bastaba con tenerlo, no, también abusaba de él físicamente. Pronto Edo dejo de besarlo solo para besar el cuello de su sirviente, y así fue bajando poco a poco, recorriendo su pecho, bajando por su torso, pasando por su abdomen, que a pesar de los años seguía marcado, parece que a Edo le gustaba tener en forma a su perro.

Judai no sabia que pensar, no sabia que hacer, estaba triste y furioso a la vez, y lo que mas le decepcionaba es que a Johan no parecía importarle, solo estaba ahí, de pie, sin oponer ninguna resistencia, sin demostrar ninguna emoción. De pronto Edo detuvo su avance incorporándose con una sonrisa torcida, lo siguiente que paso nadie lo vio venir, el joven de cabellos plateados dio un puñetazo al estómago de Johan, haciendo que este se doblar del dolor

-¡Ese bastardo!- Judai estaba apunto de romper el cristal, pero fue detenido por Jun y Jehu. Lo siguiente que paso fue aun mas bajo , Edo coloco su pie encima de la espalda de Johan obligándolo a postrarse frente a él.

-Así me gusta mi buen Johan- su voz llena de maldad, junto a su sonrisa torcida era todo un espectáculo de despotismo y arrogancia- que te doblegues como un perro ante mí, ante tu amo- una risa resonó por todo el recinto, una risa arrogante y malévola a oídos de nuestros héroes. Esto ya era demasiado, ya no lo podían soportar, su amigo, su hermano, su novio, estaba sufriendo, estaba siendo maltratado frente a sus ojos, sentían tal impotencia que sus cuerpos comenzaban a temblar del coraje, pero la humillación no termino ahí. Edo levanto la cadena obligando a Johan a mirarlo, los cuerpos de nuestros jóvenes se congelaron ante tal visión, el chico de cabellera azulada estaba ¿llorando?, lagrimas salían de sus ojos verdes, jamás habían visto llorar a Johan, nunca habían visto que derramara una sola lagrima.

-Oh…pobrecito, esta llorando- la voz de Edo era burlona- No tienes de que preocuparte, yo sé que te hará sentir mejor- Tomo la cadena dirigiéndose a la salida- y como fuiste un buen chico te dejare estar arriba esta vez…- Johan solo seguía a su amo, derrotado, siendo únicamente obediente. Nuestros héroes siguieron con la mirada a la pareja hasta que se perdieron de vista.

-Ese hijo de perra me las va a pagar- Declaro Judai saltando, dispuesto se seguirlo y ponerle fin al sufrimiento de Johan.

-Espera un momento- Jun salto sujetando al castaño por la espalda, inmovilizándolo.

-¡SUELTAME JUN!- el castaño se movía frenéticamente, estaba desesperado.

-¡Estas loco! ¡Si te acercas ahí te mataran!

-¡No me interesa! ¡Ese hijo de perra me va a conocer! - Judai seguía moviéndose para liberarse, siendo totalmente inútil.

Jehu que para ese momento seguía viendo por la ventana con rabia en sus ojos, decidió que debía tomar el control de la situación. Salto frente a un histérico Judai, dándole la espalda.

-Nos vamos- dijo este con voz fría y firme

-¡¿Qué?!- grito Judai, de verdad era una suerte que todos los guardias se hubieran ido tras Edo y Johan- ¡No podemos irnos y dejar a Johan así!- Jehu cerro su puño en un intento de controlar su impulso asesino- ¡Me niego a hacerlo!- En ese momento dio media vuelta y metio un puñetazo a la cara de Judai, fue tan fuerte que pronto comenzó a salir sangre de su labios.

-Cállate…¿Crees que me es fácil ver a mi hermano así? Los ojos de Jehu mostraban rabia y frustración, al igual que su voz, Judai lo miro estupefacto, jamás lo había visto de esa manera- Pero no podemos hacer nada- se giró nuevamente dándoles la espalda- así que cállate y haz lo que te ordeno- Jehu se encamino a la salida rápidamente, mientras Jun soltaba a Judai esperando a que esté siguiera al chico de cabellos azules, el castaño se limito a gruñir y siguió los paso de su compañero seguido muy de cerca por Jun. Judai se sentía derrotado, sabía que no podía hacer nada, pero vendría la revancha, y le iba a saber muy dulce ver a Edo derrotado.

Anduvieron en silencio hasta que salieron por el pasadizo, ya comenzaban a alejarse del castillo, pero antes Judai dio un ultimo vistazo al imponente palacio que solía ser su hogar. Cerro sus ojos recordando la fotografía que llevaba escondida, siendo esa imagen reemplazada por una de Johan derrotado.

"Te sacare de ahí" giro su cuerpo y comenzó a creer a toda prisa sin mirar atrás "Te lo prometo" una lagrima cayo al suelo, una lagrima de un amante triste añorando a su amado.