Aquel nefasto fin de semana definitivamente era, con toda seguridad, el peor que Law había tenido en toda su vida, y éso que en su existencia ya contaba unos realmente malos. Aunque hacía bien en recordar que si había podido sobrevivir a muchos fines de semana junto a su dramático y jodido padre, entonces bien podría sobrevivir a cualquier cosa.
O al menos eso había creído al volver a su casa aquel sábado por la noche.
Era casi la medianoche cuando, al pasar frente al estacionamiento del edificio, notó que el escandaloso auto de Kid no estaba. No era que estuviera pendiente de aquel detalle, sino que simplemente era que aquel auto era imposible de ignorar[1]. Le iba perfecto al dueño. Subió hasta el cuarto piso usando el ascensor, pero un escalofrío le pasó por la nuca apenas puso pie fuera. Mientras que sacaba las llaves de su bolsillo pensaba que no debía ser más que el aire acondicionado mal regulado del ascensor, pero en lo más profundo de su paranoico ser sospechaba que la razón yacía en otra parte. ¿Qué? No tenía ni idea, pero debía ser una señal. Una señal de algo.
De algo peor que nefasto.
Cuando descubrió que la puerta no estaba asegurada, supuso que Kid, al enterarse de que había pasado la noche anterior con Luffy, había olvidado ponerle seguro para salir a buscarlo al tiempo que gritaba la noticia por toda la isla. Law no le dio importancia a aquel detalle y abrió la puerta.
Un segundo más tarde se arrepintió de haberlo hecho.
-¡LLEGÓ! -gritaron todos al verlo.
Law descubrió con horror que su departamento estaba siendo invadido por un buen número de sus amigos, acomodados a lo largo y ancho del comedor y la sala. Sobre las mesas había bocadillos junto a muchas latas de cerveza de diferentes marcas, lo que delataba que todos habían llegado ahí con su respectiva cuota alcohólica a modo de tributo.
Law los miró con verdadero odio antes de cerrar la puerta con violencia, dispuesto a largarse de ahí a la brevedad posible. Antes de que pudiera entrar al ascensor, empero, fue interceptado por Kid y Zoro, quienes lo arrastraron de regreso al departamento.
-Les dije que trataría de huir -se reía Sanji.
-Como si pudiera -se burló Usopp al ver cómo Kid y Zoro levantaban en peso a Law y lo lanzaban contra un sofá a manera de amable invitación para que se uniera al grupo.
En un rápido movimiento, Zoro cogió un cojín del sofá y se lo lanzó a Kid a sabiendas de que si el pelirrojo no tenía nada entre las manos para estrujar, iría por el cuello de Law. Y en esos momentos al peliverde le urgía mantener intacto al ojeroso estudiante de medicina o, en todo caso, por lo menos a sus cuerdas vocales: necesitaba toda la información que éste quisiera darle.
-¡Maldito desgraciado hijo de puta! -gritaba Kid al tiempo que golpeaba a Law con el cojín- ¡ARRRG!
-Eh, con cuidado, Kid -se burló Killer, sentado en una silla del comedor-. No vayas a romperte una uña.
-¡Te callas! -le contestó Kid, sin dejar de lanzar golpes contra Law.
-Me sorprende que aún tenga fuerzas -comentó sorprendido Brook, sentado al lado de Killer-. Se ha pasado todo el día pateando y rompiendo cosas.
-Siemprrre hay fuerzas para golpear a un amigo -dijo Franky.
-Más aun si ese amigo se acostó con el sujeto que te gusta -acotó Sanji.
-¡TE CALLAS! -gritaron Kid y Zoro.
-Serás imbécil -se quejó Sanji con Zoro-. Lo decía por Kid pero, bueno, como también estás subido en ese barco, mis palabras valen el doble hoy.
-¡Cierra la boca! -gritaron los aludidos.
-¿No piensan ayudarlo? -interrumpió Usopp, mirando a los nerviosos Shachi y Penguin.
-Queremos -respondió Shachi-. Pero apreciamos nuestra vida, ¿sabes?
-Y bastante -corroboró Penguin-. ¿Al menos podemos asistir con apoyo táctico?
-Claro -respondió Usopp.
Penguin se acercó a Usopp y éste le alcanzó un cojín del sofá en el que estaba sentado. Raudo, fue después a ofrecerle el arma blanca y blanda a Law, que seguía bajo el ataque de Kid.
-¡Maldito bastardo! -gritó Law a la vez que golpeaba a Kid entre las costillas con el cojín que acababa de recibir de Penguin-. ¡Si ésta no fuera mi casa, te estaría golpeando con los muebles!
-¡También es mi casa, puto! ¡No vas a tocar ninguno de mis muebles!
-¡Tus muebles son horribles!
-¡¿Qué?! ¡Horrible tu puto padre que no para de enviar mobiliario que ni entra por la condenada puerta! ¡¿Quién putas envía un diván Luis XV rosa?!
-¡¿Y quién mierda manda a tapizar la cocina con una puta alfombra de lana roja?!
-¡No te metas con mi alfombra!
-¡¿Qué condenado animal extinguiste para hacerla?! ¡Además, ni siquiera usas la cocina!
-¡¿Cómo carajos pretendes que cocine algo si el congelador está lleno de malditos frascos llenos de quién mierda sabe qué cosas flotando dentro?! ¡Cada vez que abro el congelador me dan arcadas y se me quita el hambre!
-Creo que vi un par de cosas raras en el congelador cuando busqué algo para cocinar -recordó Sanji, siguiendo atento la discusión de los compañeros de piso.
Era más que obvio que Kid y Law estaban perfectamente acostumbrados a sacarse en cara cosas de su cotidiana y mundana vida juntos. Claro que con Kid en la ecuación, aquella vida no podía ser ni cotidiana, ni mundana y mucho menos pacífica.
-Yo casi me mato con la alfombra -dijo Killer, agregándole peso a las quejas de Law sobre la dichosa alfombra.
-Con todo respeto, Killer -comenzó a decir Shachi-, creo que la alfombra sólo fue uno de los factores.
-Me sorprende que puedas ver algo con ese peinado -dijo Brook.
-¡Tú eres el menos indicado para decir eso! -le espetó Usopp-. Tu rostro no expresa mucha vitalidad y salud, ¿sabes? A veces no puedo ver vida en tus ojos… O verte los ojos, a decir verdad.
-Siempre he sido muy delgado -declaró Brook, tocándose la cara. A veces costaba mucho distinguir sus facciones en aquel huesudo y pálido rostro-. Creo que toda mi vitalidad se fue a mi afro.
-La verdad es que sí.
-Esos dos aún tienen para rato -comentó Sanji, encendiéndose un cigarro-. ¿Hacemos otra ronda de bocadillos?
Sanji pasó a la cocina y puso manos a la obra, calentando algunos bocadillos que se habían enfriado y haciendo otros más, mientras que Shachi y Penguin recogían vasos y platos vacíos y se ponían a lavarlos para otra ronda de bebidas por si las latas de cervezas no eran suficientes. Más allá, Brook amenizaba la discusión de los dueños de casa ofreciéndoles música de fondo con su violín.
-¿Pueden detenerse un minuto? -dijo Killer, acercándose a los compañeros de piso-. Ya luego pueden seguir con su acto de convivencia.
A pesar de que Kid y Law estaban bastante ocupados tratando de hacer letal una pelea de almohadazos, ambos se detuvieron al escuchar a Killer. Y es que el rubio de cabello largo nunca se metía en sus peleas, por lo que holgaba decir que aquello era raro.
-No me molesta si ustedes logran matarse con lo que hacía cinco minutos eran inofensivos cojines de sofá -comenzó a decir Killer-, pero sí me preocupa que Law quiera matarme a mí.
-Eso depende -dijo Law-. ¿Qué has hecho?
-Aún nada -respondió Killer-. Por eso estoy preguntando. Soy consciente de las consecuencias de mis actos y por eso no actúo en arrebatos de pasión incontrolable. ¿Quién crees que soy? ¿Tú?
Law le lanzó el cojín que tenía en las manos a Killer, estampándoselo en pleno rostro, al mismo tiempo que Kid le lanzaba su cojín apuntando a su estómago. Con dos ataques en simultáneo el rubio no tuvo chance de esquivar ninguno.
-Te dije que tenías un problema de visibilidad con tu peinado -rio Usopp.
-Y estos dos tienen problemas de manejo de ira -dijo Killer, adolorido-. Bueno, decía que si puedo llevar comida a tu habitación.
-¿Qué? -soltó Law sin entender-. ¿Por qué?
-Porque eres un maniático de la limpieza y el orden.
-Me refiero a por qué demonios llevarías comida a mi cuarto.
-Cierrrto, seguro esos dos necesitan un pequeño descanso -comentó Franky-. No han salido de ahí desde hace un par de horas.
-Chopper y Bepo están adentro -explicó Killer al ver el rostro de incertidumbre de Law-. Bepo dijo que tenía permitido entrar en tu habitación aunque no estés e invitó a Chopper a acompañarlo. Los dos están estudiando. Escuché que el lunes tienen un pequeño examen sobre cepas mortales.
-Sí, no hay problema -aceptó Law.
Chopper y Bepo compartían varias clases y eran amigos. Ambos iban un par de semestres por debajo de Law, Shachi y Penguin, pero todos se habían conocido en la biblioteca de la facultad de medicina. Shachi, Penguin y Bepo eran aplicados, pero Chopper era sobresaliente: el primer niño genio aceptado en la universidad. Law se demoró en decidirse a postular a la facultad de medicina porque sus planes siempre habían sido alistarse en la marina al acabar la escuela; hubiera podido ingresar antes de haber hecho la decisión más rápido, pero al conocer a su grupo de estudios improvisado y hacerse amigos, agradecía el haber entrado en el momento en el que lo hizo.
Tal parecía que las coincidencias tenían más importancia en la vida de Law que el ser meras casualidades fortuitas del destino.
-Yo les llevaré la comida -dijo Law.
-¿Qué? -soltó Killer-. No te pongas celoso, Law. Sólo voy a verificar que están cómodos y bien alimentados. A diferencia de ti, yo sí sé controlar mis bajos instintos.
Una vena se hinchó en la cabeza de Law.
-¡Te quedas donde estás! -ordenó Law.
Sanji, quien ya tenía preparados los bocadillos y un par de tazas de leche con chocolate caliente, pasó la bandeja de comida de Killer a Law, dejando al rubio con los brazos extendidos.
-Diles que quedó mucho chocolate -indicó Sanji-. Por si quieren más.
-Ya -respondió Law.
El ojeroso recibió la bandeja y caminó pasillo abajo hacia su habitación. Hablar de enfermedades virulentas, contagiosas y altamente mortales era de muy lejos mejor que quedarse a hablar con el resto de amigos que invadía su departamento en esos momentos.
-A ver, a ver, ¿qué demonios fue eso? -preguntó Sanji una vez que escuchó a Law entrar en su habitación y cerrar la puerta.
-¿Qué de qué? -preguntó Killer.
-¿Por qué Law no te quiere en su habitación?
-Ah. Eso es porque mi novio está ahí dentro.
-¡¿Qué?! -gritaron todos los presentes, excepción hecha del pelirrojo y los otros dos colegas estudiantes de medicina, quienes ya lo sabían.
-Por favor, dime que no es Chopper -rogó Usopp.
-Chopper es sumamente lindo también -declaró Killer-, pero no pude resistirme a Bepo.
-Vaya, ¿en serio? -soltó Zoro-. Siempre pensé que terminarías con alguien como Kid.
-¿Qué mierda se supone que es "alguien como Kid"? -preguntó alterado el pelirrojo.
Zoro sólo se limitó a señalarlo de pies a cabeza como si la respuesta fuera tan obvia y tangible como los dos metros y cinco centímetros de humanidad de Kid.
-¿Kid y yo? -repitió Killer-. Qué va, no podría.
-¿Y quién coño podría, entonces? -se burló Sanji-. Sólo tú puedes lidiar con Kid. Me sorprende saber que ni tú quieras estar en su cama.
-¡¿Quieren cerrar la puta boca todos ustedes?! -gritó Kid-. Además... ¡¿Tú por qué estás dándote tanto crédito?! ¡Si no fuera por mí, nunca te hubieras decidido a pedirle a Bepo que saliera contigo!
-Ya, ya, ¿cuánto más quieres que te aplauda? -se quejó el rubio.
-Qué revelación más… bueno, eso: reveladora… -soltó Usopp, sorprendido.
-Nosotros también pensábamos que Kid y Killer terminarían saliendo, pero descubrimos el secreto de Killer -dijo Shachi.
-Killer sufre de una debilidad extrema por los chicos lindos -declaró Penguin.
-Bueno, diciéndolo así todo tiene sentido -dijo Sanji-. Después de tantos años de amistad con un hijo de puta como Kid, era lógico pensar que Killer terminaría por inclinarse por gente normal y adorable.
-Suficiente -apuró Zoro una vez que Kid terminara de agredir verbalmente a todos los presentes-. Ya deberías haber liberado toda tu puta ansiedad. ¿Te vas a calmar de una maldita vez? Quiero que Law comience a hablar.
-¡Nosotros también! -apoyaron todos los presentes.
-¡¿Y tú por qué estás tan calmado?! ¡¿Acaso no te importa que el bastardo de Law haya pasado la noche con Luffy ayer?!
Zoro se puso ligeramente rojo con el comentario, pero trató de disimularlo.
-Claro que me importa -dijo con fastidio-. ¡Pero no soy una maldita diva armando drama!
-¡Claro que lo eres! -rebatió Kid-. Si no, ¿por qué estás aquí entonces?
-¡Todos estamos aquí! -respondió Zoro.
-Nosotros sólo somos el público -aclaró Killer-. Ustedes son los protagonistas del drama.
-Grrr… -se quejó el peliverde-. ¿Sabe Bepo que está saliendo con un bastardo?
-Sí -dijo orgulloso Killer-. Aceptarme sin prejuicios lo hace más lindo.
-Por cierto, felicidades -dijo Usopp-. Y gracias por decidirte por Bepo y no por Chopper.
-Gracias -dijo Killer-. Aunque la manera en que lo has dicho me hace ver como un maldito depredador de niños. Yo creo en la legalidad y Bepo la cumple.
-Chopper es el único menor de edad del grupo -dijo Sanji-. Supongo que eso tiene que ver con que Law no quiera que pase demasiado tiempo con gente como ustedes: para evitar que lo atrofien. Sólo Bepo, Luffy y yo somos buenas influencias para Chopper.
-Y tu puta madre -le dijo Kid.
-De nada -dijo Sanji-. Cambiando de tema, me interesa saber cómo es posible que el público ya tenga resuelto su drama romántico y ustedes dos, los jodidos protagonistas, aún no.
-¡Pues nadie invitó a tu puto amigo a meterse en medio! -se quejó Kid.
-También es tu amigo -respondió Sanji-. ¡Y hasta vives con él! No te hagas el pendejo, que te han dejado atrás en las narices y ni sabes cómo.
-¡Arrrrrrg!
-Ya, Kid, pon el culo en el sofá y cálmate de una vez -dijo Zoro-. Vives con Law y puedes sacarle la historia cuando quieras y torturarlo cuanto quieras. El resto de nosotros no.
-Yo puedo ofrecerme a venir a pasar tiempo de calidad con ustedes, eh -se ofreció Sanji.
-¡Cállate! -le gritaron Kid y Zoro.
Quince minutos más tarde, Law regresó a la sala con una expresión que no reflejaba ninguna intención de querer ser parte de aquella nefasta reunión. Pero por otra parte, también llevaba escrito bajo las ojeras que sabía que no lo dejarían en paz hasta que saliese y diese un par de declaraciones en público.
-Quisiera hacerte partícipe del hecho de que, cuanto más rápido hables, más rápido nos iremos -comenzó Sanji-, pero la verdad es que no tengo ni las ganas ni la seguridad para prometerte nada.
-Al menos no vamos a juzgarte -dijo Brook-. Sólo vinimos porque nos interesa el chisme.
-Bueno, en teoría Zoro y Kid tampoco deberían poder reclamarte nada, puesto que ninguno es novio de Luffy. O sea, ganas tienen, pero hasta que Luffy no les diga que sí, pues nadie se puede meter entre tú y Luffy -comentó Usopp-. Claro que eso tampoco quita el que todos queramos saber cómo pasó lo que pasó.
-Ya saben más que suficiente -se quejó Law.
-Vamos, Law. Sabes perfectamente que estás rodeado de gente problemática y jodida -señaló Sanji-. Ya sabemos que odias hablar de ti, pero yo creo que te conviene soltar un poco de info ahora que estamos todos reunidos aquí. Eso es de lejos mucho mejor que tener que aguantarnos por separado.
-¡Eso mismo! -apoyó Usopp-. No veas esta situación como que estás contribuyendo al chisme, sino como una manera en la que ganarás horas de paz existencial.
Law no albergaba en su ser la mínima pizca de intención de querer hablar de su vida privada, pero admitía que no era amigo de todos ellos por nada. Sabía que si no les contaba algo, todos pasarían al Plan B, el mismo que consistiría en tratar de sacarle información jodiéndole la existencia día y noche durante quién sabía cuánto tiempo. Todos juntos, por separado, de alguna forma o la otra y por todos los medios de comunicación existentes. Si iba a decir algo, aquél era el mejor momento, y además quedaba el preponderante hecho de que Kid estaba comportándose bastante civilizado para sus propios estándares. Law suponía que era porque los presentes colaboraban para bajarle los humos.
Law suspiró con amargura.
-Los odio a todos -dijo al fin, aceptando el acuerdo.
-¡Perfecto! -gritó el público.
-¿Quieres un cerveza? -preguntó Shachi.
-Quiero una vida nueva, que se larguen de mi casa o, en todo caso, una combustión espontánea para Kid.
-Pues no, no tengo nada de eso -dijo Shachi.
-Entonces supongo que aceptaré la cerveza.
Law recibió una lata de cerveza y fue a sentarse a una silla del comedor en lo que tomaba un sorbo bien largo.
-A todo esto, ¿dónde has estado? -preguntó Sanji-. Luego de que llevé el almuerzo a casa de Robin, te largaste. Luffy dijo que irías a ver a Ace.
-Y eso hice.
-¿Y luego qué? -apuró Kid-. Cuando fui a la estación a buscar a Ace, ya no estabas ahí.
-¿Tengo que responder? -se quejó Law.
-¡Sí! -dijeron todos.
-Los odio -repitió Law-. Luego de hablar con Ace fui a dormir a su casa porque supuse que ninguno de ustedes me dejaría en paz el resto del condenado día. Obviamente los subestimé: no pensé que aguantarían toda la noche también.
-Es que nos esforzamos -dijo Usopp.
-Estuvimos todo el día en casa de Luffy -le informó Killer.
-¿Todos?
-Kid se encargó de hacernos llegar la noticia -agregó Zoro.
-… -Una vena se hinchó en la cabeza de Law.
-Al ver que no volverías a casa de Luffy decidimos hacer una movilización estratégica -explicó Killer-. Terminamos aquí porque sabíamos que volverías tarde o temprano, y además Kid parecía querer algo de compañía para despotricar contra ti más a gusto.
-¿Y dónde está tu endemoniado auto? -preguntó Law, recordando de pronto que no lo vio estacionado afuera.
-Me convencieron de no conducir por el resto del día -se quejó Kid.
-Manejarrr en el estado de ira en el que estabas debería ser ilegal -dijo Franky.
-Me sorprende que hayan logrado convencerlo -reconoció Law. Siendo su compañero de piso sabía lo mucho que adoraba aquel auto.
-Dejó estacionado su auto en casa de Luffy -dijo Sanji.
-Así tendrá la excusa perfecta para ir a visitarlo sin parecer demasiado obvio -continuó Killer.
-¡¿Eh?! -soltó Zoro-. Maldito desgraciado. ¿Lo hiciste por eso?
-No te quejes -se defendió Kid-. El que la prioridad sea saber qué coño pasó con Law y Luffy no significa que tú y yo hayamos dejado la carrera. ¡Nunca acordamos nada!
-Kid siempre te deja atrás -se burló Sanji.
-Zoro, no sé si tu problema es que eres demasiado honorable -comentó Usopp-, o si el problema reside en que Kid es un bastardo sin principios ni honor.
-Hey, claro que tengo honor -aclaró Kid-. Lo que no tengo es paciencia.
-Mientras Zoro espera pacientemente bajo el árbol a que la fruta madura caiga a sus manos, Kid va con una escandalosa sierra eléctrica anunciando a todos que va a cortar el árbol por la mitad -dijo Brook. Su voz iba a la par de la melodía del violín.
-Y mientras ambos pelean, Law va y se roba la fruta -continuó la historia Usopp.
-Y se la come en sus narices -concluyó Sanji.
-¡CÁLLENSE! -gritaron Kid y Zoro.
-Que conste que los trajiste tú -le hizo ver Law.
-¡Ya, ya! -dijo Kid-. Continúa hablando. Estuviste en casa de Ace... ¿y qué más?
-Y vine aquí.
-¿Eso es todo?
-Sí -respondió Law, pero como todos los presentes lo miraban esperando más detalles, continuó-. Luego de hablar con él, Ace me ofreció su casa para que descansara en lo que terminaba su turno en la estación de bomberos. Como estaba seguro de que todos ustedes estarían buscándome para joderme la puta existencia, decidí aceptar el plan de Ace y fui a dormir a su casa.
-Y como seguramente Luffy y tú habrán tenido sexo como conejos toda la noche, no me sorprende que te pasaras el día durmiendo -dijo Sanji.
Zoro y Kid se derrumbaron con el comentario de Sanji en un gruñido de agonía y dolor. El comentario no afectó a Law, pero él estaba seguro que de poder recordar todo que había hecho con Luffy la noche anterior, no sería capaz de evitar que el color se le subiera al rostro.
-¿Entonces desperrrtaste y viniste aquí? -preguntó Franky.
-Sí.
-¿Significa que Ace no te hizo nada? -cuestionó Usopp.
-Define "nada".
-Bueno, para empezar, estás vivo y bastante entero.
-Ah, eso -dijo Law-. Primero se alegró y luego me golpeó.
-Yo te golpearía y luego me alegraría -dijo Kid-. De hecho, creo que eso traería mucha alegría. A mí y al mundo.
-Fuera del hecho de que Ace se mete con alegría a lugares que se están incendiando o cayendo a pedazos o explotando o todo eso al mismo tiempo, sí suena bastante rara su reacción -dijo Killer-. ¿Qué fue lo que le dijiste?
-…
-Venga, Law, escupe de una vez.
-Los odio -declaró el ojeroso por tercera vez-. Le conté que había conocido a Luffy y que… habíamos congeniado lo suficientemente bien como para pasar la noche juntos.
-Ah -soltó Sanji, entendiendo la situación-. Entonces Ace se alegró porque creyó que su hermanito era novio de su mejor amigo, pero cuando le dijiste que sólo fue sexo casual, te partió la madre.
-Te ves bastante entero -señaló Killer.
-Supongo que Ace tuvo la suficiente delicadeza como para no golpearme en la cara -recordó Law, llevándose una mano a las costillas.
-Justo ahora Ace tenía que ponerse caballeroso -se quejó Kid.
-¿Y eso fue todo? -preguntó Zoro. Sospechaba que había algo raro con la historia de Law.
Zoro sabía tan bien de las manías celosas de Ace debido a su complejo de hermano, como que también a la hora de la hora dejaba hacer a Luffy lo que éste quisiera.
-Ace sufrió un pequeño ataque de celos cuando le conté lo de anoche -continuó Law-. Pero en realidad el golpe fue porque le dije que había rechazado a Luffy.
-¡¿QUÉ?! -gritaron todos.
El ojeroso estudiante de medicina ya había tenido más que suficiente y sólo quería largarse de ahí y volver a la tranquilidad de las profundidades de su habitación para estudiar las variantes por factores externos de la virulencia de cepas mortales junto a Chopper y Bepo, pero sabía que aquella horda de amigos que invadía su casa no lo dejaría ni salir de la sala: tras el grito que por poco lo dejó sordo, comenzaron a caerle preguntas unas tras otras para que aclarase qué demonios estaba sucediendo.
-¡Cállense de una vez! -gritó Law-. Después de esto no pienso decirles nada más.
-Mierda, suena a que dirá algo que nos cambiará la vida.
-A nosotros no -dijo Sanji-. Sólo a ellos -aclaró, señalando a Kid y Zoro.
-Luffy me pidió que saliéramos, pero le dije que no -confesó Law.
-¡¿QUÉ?! -gritaron todos otra vez.
-¡Y ahora, largo! -ordenó Law.
-¡Momento, momento! -interrumpió Sanji-. ¿Eso cuándo fue? ¿Antes o después?
-Después -respondió Law, bastante harto al tiempo que se apretaba el puente de la nariz con fuerza.
-¡¿Estás diciendo q…?! -comenzó a gritar Kid.
-¡ALTO! -gritaron Shachi y Penguin, interrumpiendo a Kid.
A pesar de que Kid era compañero de piso de Law, en verdad ambos no pasaban mucho tiempo interactuando o hablando o existiendo en el mismo espacio geográfico en general. Por lo que Shachi, Penguin y Bepo eran, con toda seguridad, los seres vivos que más tiempo habían pasado con Law: conocían bien sus manías y sabían perfectamente que cuando Law comenzaba a tocarse el rostro era señal inequívoca de que el final estaba cerca. Law sólo se apretaba el puente de la nariz cuando estaba a punto de perder el control y matarlos a todos.
-A nosotros nos gustaría salir de esta casa ilesos -advirtió Shachi.
-Sería bueno que pensemos bien la siguiente pregunta porque probablemente sea la última que Law tenga ganas de responder -finalizó Penguin.
Más allá de que el resto de amigos creyera o no que Law fuera a darse la gran molestia de matarlos a todos viendo lo harto de la vida que estaba en esos momentos, los presentes analizaron la situación y coincidieron, con bastante desgano, en que habían recibido más colaboración en material de información de parte de Law de lo que habían esperado en un inicio, así que decidieron dar por terminada la reunión.
-Ok, yo digo que hacemos la última pregunta y nos vamos -anunció Killer-. Así que piensa bien en lo que vas a decir, Zoro.
-¡¿Qué?! -gritó Kid-. ¡¿Y por qué carajos Zoro tiene que decidir la pregunta?!
-Quizás el que tú lleves 24 horas seguidas gritando, pateando cosas y comportándose como un maldito energúmeno tenga algo que ver -sugirió Sanji.
-Si hubiera una mujer presente, no podrías ni pronunciar la palabra energúmeno -se quejó el pelirrojo.
-No podrías ni respirar -corroboró Zoro.
-Creo que estoy a tiempo de cambiar mi apuesta -dijo Sanji-. Ahora le voy a Law. De modo que están expectorados de todo intento de ayuda de mi parte, jodidos atrasados románticos.
-Ya, ya -dijo Zoro-. A ver, Kid, no me mires así... ¡Te recuerdo que vives con Law! Puedes interrogarlo todo lo que quieras.
-Y de pronto el que viva con Law se ha convertido en la excusa perfecta para todos ustedes, ¿verdad? -se quejó Kid-. Malditos desgraciados.
-Vamos, Kid, no te enojes con nosotros -lo tranquilizó Killer-. Enójate con Law. Después de todo, ya vives con él.
-Exacto -asintió Usopp-. Nosotros sólo estamos de paso hoy. A diferencia de Law que siempre estará aquí, dado que viven juntos.
-Claro -agregó Sanji-. Tú preocupado por Zoro o Katakuri cuando tu peor enemigo vive, literalmente, bajo tu mismo techo.
-¿Esa no es la trama de una película de espías? -preguntó Brook.
-¿En la película el compañero de piso del protagonista se acostaba con el amor platónico del otro? -preguntó Sanji.
-Creo que no -dijo Brook.
-Bleh, entonces ha de ser otra película.
-Zoro, a lo mejor y vas haciendo tu pregunta -apuró Franky.
Todos guardaron silencio para alivio de Law, aunque éste sabía que la paz no duraría demasiado. Hacía rato que había sobrepasado el límite que creía tener con respecto a cuánto era capaz de soportar a sus amigos metiéndose en sus asuntos, pero aquel final era el peor escenario posible. Si bien Kid era quien lo sacaba más de quicio debido a sus personalidades opuestas, hubiera preferido que fuese precisamente Kid quien hiciera la última pregunta, ya que probablemente sería algo producto de su enojo concentrado y refinado. Es decir, algo que Law estaba acostumbrado a responder. Zoro, por otra parte, era diferente. Law sabía que Zoro era lento para algunas cosas, pero muy agudo para otras. Era como una espada: el filo mortal estaba de un lado.
-¿Te gusta? -preguntó al fin Zoro.
-No -respondió Law.
Ambos se miraron a los ojos en silencio unos segundos hasta que Zoro desvió la mirada.
-Y supongo que nos vamos -soltó Zoro, suspirando.
-¡¿Qué coño fue eso?! -exclamó Kid.
-Pues sí, Zoro, como que esperábamos algo con más jugo -se quejó Usopp.
Mientras el pleno de amigos bombardeaba a Zoro por lo decepcionante de su última pregunta, Law se puso de pie y fue directo a su habitación.
-¿Y ustedes qué creen? -preguntó Killer, quien había esperado a que Law abandonara la sala para hablar.
-Yo creo que ha sido la mejor pregunta de todas -respondió Shachi.
-Más bien, ha sido la única que importaba -corrigió Penguin.
-¿Y alguien piensa decírselo a Luffy? -preguntó Usopp.
-Law ya lo hizo, ¿no? -dijo Sanji-. Si Luffy le pidió que salieran y él lo ha rechazado, pues está todo bastante claro.
-Al menos, está bastante claro para Law.
-No subestimes a Luffy, que es lento pero no tanto. Ha tenido que captarlo.
-No digo que no lo haya entendido -explicó Sanji-. Digo que es Luffy y le gusta pelear hasta conseguir lo que quiere.
-Y si quiere a Law, lo va a conseguir -completó Killer.
-Esto no es una comedia romántica venida a menos -interrumpió Sanji-. No se trata de lo que quiere Luffy. Si Law no quiere, pues se acabó. Tienen que estar de acuerdo ambos. Insistir no lo va hacer ganar nada.
-Nada a excepción de un par de huesos rotos, supongo -dijo Usopp-. Law no parece tener ganas de aguantar problemas que no pueda resolver con palabras cuando ya fue bastante claro.
-Ustedes dos, malditos pretendientes atrasados por la vida -comenzó Sanji-, a ver si son algo conscientes y no molestan a Luffy por un tiempo. Sería bastante mezquino de parte de alguno de ustedes ir a caerle a Luffy ahora que debe estar triste porque lo han rechazado.
-A ver, pendejo, ¿por qué coño dices "alguno de ustedes" mientras me miras sólo a mí? -se quejó Kid.
-Porque tu pasado te condena, Señor Con Principios Y Honor Pero Sin Paciencia.
-A ver si usas el bus para ir a la universidad estos días -dijo Zoro.
-Mal momento para dejar olvidado tu auto en casa de Luffy, ¿verdad? -rio Sanji.
-¡Se me van al carajo todos ustedes! -Hecho este pedido, Kid lo pensó mejor un segundo más tarde y se retractó con rapidez-. ¡Limpian el puto desorden y luego se me van al carajo todos ustedes!
Ocupados como estaban, nadie se percató de que, pasillo abajo, la puerta de la habitación del estudiante de medicina había permanecido entreabierta todo aquel rato. Sólo cuando acabaron de limpiar se cerró con sigilo.
.
[1]. Decidí que el auto de Kid fuera el 1966 Shelby Cobra 427 Super Snake, pero en rojo (porque es azul, el color clásico de los Mustang). Aquel modelo en particular es literalmente único: sólo existe 1 en el mundo y su precio asciende a los 5,5 millones de dólares.
Agradecimientos a mi beta reader: Scyllua.
6 de octubre, ¡hoy es cumpleaños de Law!
Coincidentemente este fic lo publiqué precisamente por su cumpleaños, el año pasado. MaiGá, ¿a dónde se va mi juventud? Que este fic ya tiene 1 año y apenas vamos en el capítulo 4. La procrastinación es parte de mi vida, no puedo negarlo.
Himesamy, el hacerle la vida miserable a Law es una constante en todos mis fics, como decimos en mi país: "se sufre pero se goza". Esa frase bien podría resumir todas mis historias LawLu, aunque ésta es un LuLaw pero nadie lo sabe aún, ni siquiera Law.
KeyGalley, he aquí el capítulo de la revelación: es la primera vez en todos mis fics donde aparece Killer que no lo emparejo con Kid sino que... Aquí está de novio con Bepo. Iba a ser demasiado drama existencial romántico el poner a Killer detrás de Kid y Kid persiguiendo a Luffy, Luffy a Law y Law negándolo todo. Hablando de revelaciones, la revelación del capítulo anterior fue precisamente el final donde confirmo que es un LuLaw pero ni siquiera Law se ha dado por enterado.
nathaly-ab, simplemente no pude evitar agregar a Katakuri en el fic, ¿cómo podría dejarlo afuera de tanto caos luego de ver cómo termina su pelea contra Luffy? En mi mente estaba leyendo el manga con emoción pero en mi kokoro estaba gritando como una maldita fangirl porque había tanto material para shippear a Luffy con Katakuri que casi muero atorada con mi propio aire. En mis fics le cambio las edades a casi todos pero nunca había tenido que quitarle 25 años a nadie, jaja. Katakuri tiene 48 y aquí lo he puesto como universitario. Bueno, obviamente le he quitado 3 metros de altura también. ¡Todo en nombre del Katakuri x Luffy x Law!
setsuka. d. heel, ¡exacto! ¡Precisamente ése momento! Durante la pelea lo pensé, obvio, mi alma de fangirl tratando de shippear a todos, pero al acabar la pelea pensé "hey, momento, momento, eso de que Katakuri esperará a Luffy ¿no suena a confesión?" y luego aquella sonrisa cuando le dicen que Luffy logró escapar, NO WAAAAAY, ahí se me cortó la respiración: un nuevo ship había nacido en mi kokoro. Tenía que ponerlo en el fic, era un necesidad. Y como Law parecía no estar sufriendo demasiado pues me dijo "bleh, ¿por qué no? Toma al ex-novio celoso".
Erabes, hola y sorry, la prontitud en mis actualizaciones no es algo que suceda ni pronto ni seguido. La procrastinación domina mi vida. Vivo para el LawLu pero simplemente se me apaga la televisión mental y entro en hiatus, luego vuelvo a los meses y recuerdo que tengo fics sin acabar y vuelvo a escribir.
Nihil Nemorum, por alguna razón en este fic me dieron ganas crear parejas nuevas (Robin y Sabo, Killer y Bepo), probablemente ¿Ace y Marco? Como se reveló que Marco es médico queda perfecto para ser amigo de la universidad de Law. Dependiendo de cómo evolucione la caótica vida de Law veré si agrego más personajes o no, porque con la introducción de Katakuri como el ex-novio celoso Law va a tener harta diversión en su desgraciada vida. A mí también me gustan los fanarts de Mihawk como padre de Zoyo y Perona, probablemente sea una idea que repita en todos mis fics. Así como que Sabo y Ace son mellizos. Por cierto, ¿cómo es eso de que no puedes entrar a mi blog? La dirección es super fácil xD es: www. trafalgar-law .net (pero tienes que poner todo junto, aquí en ffnet si colocas el "." junto a otras palabras las elimina). También puedes ir a mi profile aquí en ffnet y copiar la dirección. Justo ahora ando actualizando mi blog.
