hola Vengo a dejar el último chapter del fanfic. Pues ya lo tenía escrito cuando subí la primera parte pero decidí esperar.

También para comentar que en mi historia principal Yuka y Yuuto U.D. tengo ShindAka pero ya es bajo su propio riesgo aguantarse todos los disparates de ahí. Si no he puesto los nombres de Shindo y Akane es para que no llame la atención, pues me baso más en ellos dos que en los protas. Siempre me pongo a recordar cuando eran más jóvenes en la primera temporada.

No es mi primer fanfic de Akane y Sakuma, pero bueno me decidí a hacer uno desde cero al igual que una de Shindo y Akane :Recuerdos al escuchar la lluvia.


Aquella Chica de la cámara- final


Mantenía su vida equilibrada pues tenía demasiadas responsabilidades y compartía su vida con el entrenador del Teikoku.

Midori y Aoi notaban ese cambio en ella, ya no le movía el castaño, eso las tenía extrañadas y algo preocupadas.

- Ahora ¿nos dirás que pasa contigo? - pregunta la pelirroja cruzándose de brazos.

- Si, estás muy extraña. - comenta Aoi.

- No pasa nada chicas, estoy como siempre. - Dijo Akane mientras guardaba un libro en un librero de la biblioteca.

- Es que hemos notado que ya no persigues a Shindo-san y eso es algo que nos preocupa. - Sigue Midori.

- ¿Qué no lo persiga las preocupa? Eso es porque creí que era momento de darle su espacio, no estaré todo el tiempo pegada para hacerle fotos. Lo admiro, pero dejé de sentir algo por él desde hace rato.

Ellas dos se miraron sorprendidas, no podían creer lo que su amiga estaba diciendo.

- ¿Es que te gusta alguien más? - pregunta la pelirroja en busca de respuestas.

- Pues para que les miento, si, existe alguien que es dueño de mi corazón.

- ¿Lo conocemos? - pregunta Aoi con intriga.

- Si, pero no les diré quién es.

Akane salió de la biblioteca y ellas dos se pusieron a pensar en quien era el chico que se había ganado el corazón de la de orbes violeta. Pero pronto se dieron cuenta de que ninguno de sus compañeros tenía relación con ella.

Así que Midori recordó lo que hablaron la otra vez y que preguntó si era de otra escuela, ahora estaban aclarándose algunas cosas. Sabían que no debían meterse en la vida de su amiga, pero la curiosidad les ganaba.

Sakuma tenía pequeños detalles con ella, le enviaba flores y dedicatorias, alguno que otro peluche de pingüino. En este tiempo había hecho nuevos recuerdos con él. Su madre sabía que estaba saliendo con alguien, pero nunca lo llevaba a casa.

Tampoco es que le importara mucho con quién salía su hija, pero por lo menos quería que fuera alguien responsable, educado y que la tratara bien.

Solo la orientaría un poco, Akane sentía un tanto de vergüenza hablar de esos temas, pero igual tenía que soportarlo.

- Invítalo a cenar. Tu padre y yo queremos conocerlo.

- ¿En serio lo quieren conocer? No lo sé, bueno lo hablaré con él.

Akane sacó un tiempo después del entrenamiento para hablar con Sakuma en su departamento.

- ¿Así que tus padres quieren conocer a tu novio? - Sakuma preguntó mientras hacía un poco de limpieza.

- ¿Qué opinas? No quiero ocultar lo nuestro a mis padres.

- Tarde o temprano lo sabrán, mejor que sea por nosotros y no por alguien más. Pero primero tienes que prepararlos.

- Es que…

- No temas, tienes que hacerlo- Sakuma se acerca a ella, con sus manos suavemente hace que lo mire - Diles que sales con alguien mayor, mucho mayor.

- Está bien, les diré.

- Así puedo pedir permiso para que te quedes conmigo y pasar la noche o unos días juntos aquí. - él besó la frente de ella. – Adelanta tus deberes mientras te preparo algo.

Akane al rato se despidió y pasó a comprar unas galletas, llegó a casa y fue al comedor donde estaban sus padres tomando un poco de té.

- Qué bueno que los encuentro aquí, tengo algo importante que decirles. - Toma asiento dejando las galletas sobre la mesa y su maleta en la silla de al lado. – Es sobre mi novio, por favor quiero que respeten mi decisión y que me entiendan.

- Está bien hija, cuéntanos. - dijo su padre.

- Mamá dijo que podía invitarlo a cenar, lo hablé con él y aceptó, pero antes de nada debo comentarles que es un hombre mayor que yo.

- ¿Cuantos años específicamente? - pregunta el padre de la chica algo molesto.

- ¿Veinticuatro? - La chica estaba un poco temerosa de lo que pudiese pasar.

- ¡Eso es mucho! No me agrada.

- Querido, nos ha pedido que respetemos su decisión, deberíamos conocerlo antes ¿no lo crees?

- Desde ya no me agrada. Quiero lo mejor para mi hija.

- Deberían confiar en mí, por favor primero conócelo, lo traeré a cenar el sábado.

A la hora de dormir el padre de ella no paraba de pensar en el hombre que estaba tras su encantadora hija, trataba de imaginar que tipo era, no quería que fuese mala influencia ni con malos hábitos.

El sábado llegó, la madre preparaba una cena deliciosa, mientras que su esposo estaba sentado esperando la llegada del hombre ese que pretendía a su hija, Akane aún estaba arreglándose para la cena.

Sakuma llegó puntual en su auto y llamó a la puerta. Él señor Yamana abrió.

- Buenas noches- saludó Sakuma.

- Bienvenido, pase adelante.

En ese momento la madre llegó saludando, primera impresión, bien educado, de porte elegante, un tipo serio, Akane bajó, Sakuma se sorprendió de lo bella que se veía.

Hubo una presentación por parte de él, su nombre de por sí era conocido, Sakuma Jirou, del Legendario Inazuma Japón.

- He traído este postre para la cena.

- Muchas gracias. - La madre toma el postre y lo lleva a la cocina.

Sakuma, estaba un tanto nervioso, pero no lo demostraba, fueron a la sala para conversar un poco en lo que la comida estuviera servida.

- ¿Cuáles son sus intenciones con mi hija?

- Pues antes que todo, yo amo a su hija y la respeto por su puesto, deseo que se supere, estaré apoyándola en todo lo que pueda. Quizás no sea la persona que esperaba para ella, pero tengo lo necesario para ofrecerle. Y que me dé su permiso de que ella se pueda quedar en mi casa algunas veces.

- ¡¿Qué?!

- Pues sí, ella sale tarde del instituto y algunas veces nos vemos, tiene que hacer deberes muy pesados y luego volver a casa, por eso si ella se siente cansada que se quede a dormir.

- Por favor papá, mira que él cuida de mí.

- Está bien- estaba aceptando que se quedara con ese hombre, le estaba dejando a cargo a su hija, pero si algo le pasaba se las vería con él.

Cenaron tranquilamente, con una plática agradable, después de todo Sakuma tenía muchas anécdotas que contar.

Llegó la hora de partir, Akane lo acompañó hasta afuera.

- Te extrañaré esta noche.- dijo ella un tanto sonrojada por decir eso.

- Yo igual, Akane. Te propongo ir de compras mañana, te espero en el centro comercial.

- ¿Es en serio?

- Si, te compraré prendas para que tengas en mi apartamento. Nos vemos.

Sakuma se despidió de ella con un beso en la frente y se fue, ella volvió dentro con su familia.

- Y bien, ¿qué les pareció?

- No es mal hombre, lo detesto, pero me agradó.

- A mi igual me agrada, se ve muy atento.

- Les agradezco que le hayan dado una oportunidad de conocerlo.

Sakuma y ella se encontraron en el centro comercial al día siguiente, él le costearía todos los gastos. En tanto ella se probaba muchos atuendos lindos y cómodos, se midió algunos zapatos, compraron algunos artículos personales para ella.

Guardaron las compras en el auto, y le propuso algo nuevo a ella.

- ¿Alguna vez has patinado sobre hielo?

- No, pero me encantaría probar.

- No hay problema, yo puedo ser tu entrenador, conozco un sitio para ir.

Él la llevó a un lugar para patinar, alquilaron sus patines y él fue ayudándola y guiándola para que aprendiera lo básico, equilibrio, impulso, graduar velocidad y frenar. También le enseñaría a ponerse de pie si llegaba a caer.

Ya le iba tomando el ritmo, luego fueron a la cafetería a descansar de las lecciones, compró chocolate caliente para ambos.

- Para diciembre ponen una pista gigante en el parque y quería que fuéramos cuando llegue la temporada.

- Me encanta la idea, pero por ahora, deseo continuar las lecciones algunas veces.

- De eso me encargo yo, vendremos los domingos hasta que lo domines.

Luego de ahí fueron a una librería ya que ella quería ver algunos libros interesantes. Mientras Sakuma veía alguno sobre pingüinos ella buscaba de ciencia ficción, tomó uno que quería, Midori y Aoi estaban igual, buscando algo interesante cuando la ven.

Akane va caminando con el libro en sus manos seguida de ellas dos, llega con Sakuma, ellas notan al hombre ya que lo conocían, pero jamás se imaginaron que su amiga se acercara a hablarle.

- Mira este, leí por internet una reseña y me gustó tanto que esperaba poder encontrarlo, solo quedaban dos copias.

- Vale, lo llevaremos junto con este, Aventuras de un pingüinito azul.

- Esta vez lo pago yo, no es justo que yo no ponga nada, me siento un tanto mal.

Mientras ellos hablaban, estas dos se preguntaban desde lejos ¿por qué hablaban? Se ocultaron al ver como se aproximaban, Akane pagó los libros y luego salieron del lugar.

Sakuma iría a llevar la bolsa de compras al auto, le pidió que lo esperara ahí, al dejarla sola Akane se sentó en una banca a descansar un momento, se miró en su espejo, luego delante de ella aparecieron sus amigas poniéndola nerviosa.

- Hola, ¿paseando, Akane? - saluda y pregunta a la vez Midori.

- Nos hubiésemos reunido si venias. - comenta Aoi.

- Pues sí, verdad- rio nerviosamente.

- Oye, ese era Sakuma-san ¿verdad? Hablaban como si fueran muy amigos. - pregunta Midori.

- Que tiene de malo, es buen consejero y me ha ayudado mucho.

- Así que ¿si son amigos? Después que te salvó ¿lo volviste a ver? - continúa la pelirroja.

- Pues sí, que no les extrañe, no debe de tardar.

- No me digas que sales con él. - comenta Aoi con una cara algo sorprendida.

- Les digo luego, con calma. ¿Sí?

Ellas dos se regresan a la librería, era obvio que Akane no quería que se encontraran con Sakuma. Él volvió y siguieron su camino para ir a comer algo.

Él la llevó a casa y siguió su camino, no sin antes dejarle el libro. Al llegar puso manos a la obra, pues iba a acomodar todo para que ella tuviera sus cosas ordenadas. No veía la hora para que ella se quedara junto a él.

Sus amigas llegaron en la tarde a buscarla, la madre las dejó pasar y fueron con Akane.

- Tu madre nos dejó pasar.- Dijo Aoi.

- Ah sí, siéntense.- les ofrece la castaña.

- Mi querida amiga, ¿ahora si nos contarás?- preguntó Midori.

- Si, es que me da un poco de pena, nosotros salimos, nos queremos y soy su novia.- dijo con sus mejillas coloradas.

Eso dejó a sus amigas impactadas, ella con calma fue contando como había pasado.

- Ahora sabemos por qué tu cambio hacia Shindo-san.

- Que esto no salga de acá, es mi vida y no quiero un escándalo por eso.

- Otra pregunta, ¿tú y él ya…? - preguntó su amiga, Midori siempre estaba al pendiente.

- Claro que no, hay otras cosas más importantes. Pero si llegara el momento yo no me opondría, es que si me da un poco de vergüenza pensar en eso.

- Seguro busca algo de ti, si te compra cosas, te invita a todos lados, ya sabes que solo te usará por un rato. - Dijo Midori, ya que desconfiaba de Sakuma.

- No le digas eso, no podemos juzgar. - dijo Aoi.

- Bien, solo cuídate, no quiero que te lastimen. - Midori Abraza a su amiga pues no quería que nada malo le pasara.

- Si, yo sé que ustedes se preocupan por mí, gracias chicas.

Sakuma había acomodado todo en el armario, menos la ropa íntima que ella había escogido, aún seguía en la bolsa de compras.

- Jirou puedes hacerlo, es solo ropa normal que las chicas chicas usan para proteger su cuerpo. - Saca una de las prendas y se sonroja- Mejor dejo que ella las acomode.

En definitiva, Akane hizo su trabajo en el club como siempre, tomó fotos como de costumbre, luego llamó a Sakuma para avisarle que iba al departamento, él llegaría tarde.

Sakuma le había entregado una copia de llave, llegó, pasó dentro, prendió algunas luces, fue a la habitación y notó los cambios. Acomodó las ultimas cosas pues sabía lo incómodo que seguro fue intentarlo.

Solo se quitó sus medias, se puso a cocinar, envió un mensaje diciendo que haría la cena. Justo terminando de prepararla él llegó.

- Ya he llegado. - Sakuma llegó de lo más feliz a su departamento y más al escuchar la voz de ella.

- Bienvenido, llegas justo a tiempo, ya está lista la cena. - ella se acerca, con el delantal para recibirlo.

- Eres un amor, no te hubieras molestado.

- Lo hago con gusto.

Sakuma lavó sus manos luego fue con ella a cenar y platicar de su día. Mientras el lavaba los platos y ollas, ella fue a tomar un baño para hacer sus deberes.

Ambos trabajando en la mesa, aunque él siempre le daba una miradita a ella, no podía creer que Akane dormiría esta noche a su lado.

Akane terminó todo y organizó su bolso del colegio, luego abrazó a Sakuma por detrás. - ¿Trabajarás hasta más tarde?

- En un momento termino y te alcanzo.

- Bueno, no tardes. - Besó su mejilla y fue a la habitación a cepillar sus dientes antes de dormir.

Al rato él terminó y se estiró- Esto es muy agotador- apagó la portátil. Entró en la pieza y Akane ya se había quedado dormida, tomó unas pinzas para recoger su cabello e ir a tomar un baño, luego de salir cepilló sus dientes, y peinó su cabello, se quitó su parche y lavó su rostro, luego se puso otro para dormir, se puso el pijama y se acostó al lado de ella.

- Que hermosa que eres, durmiendo tan plácidamente, buenas noches. - Beso con dulzura la frente de ella, apagó la luz de la lámpara y se dispuso a dormir.

Era temprano cuando el despertador sonó haciendo que ellos se despertaran con desgana, Akane se incorporó y aclaró sus ojos, Sakuma estaba aún tumbado, ella lo miró y se sonrojó.

- Buenos días, Sakuma.

- Buenos días, Akane. ¿Tuviste una buena noche?

- Claro, contigo a mi lado.

- Te amo mi pequeña Akane.

Cada vez eran más unidos, cuando alguno de los dos estaba triste el otro consolaba, Akane y él veían películas algunas noches en las que no había mucho trabajo. La chica ya casi vivía ahí junto a él, había mejorado su habilidad para patinar sobre hielo.

Para Sakuma ese pequeño encuentro en el minisúper aquella noche fue lo mejor que le hubiese pasado, una oportunidad para con ella, pero el estar conviviendo bajo el mismo techo ese tiempo había hecho que sintiera un poco de deseo hacia ella.

Pero pensar en que pudiese arruinar la inocencia y la pureza de ella hacía que desistiera de ello. Él no podía ser así con ella, pero verla todo el tiempo, su hermosa figura estaban acabando por hacerlo tener pensamientos un tanto subidos de tono.

Resistió todo lo que pudo, pero al final terminó por dejarse llevar por sus impulsos, besó sus delicados y dulces labios, mientras desabotonaba la blusa de la escuela, luego la recostó en la cama y se posicionó sobre ella la cual se sonrojó mucho, él sonrió algo travieso pues disfrutaría ese momento que se había imaginado estas últimas semanas atrás.

Había soñado con ese momento tantas veces, amanecer a su lado abrazándola, sintiéndose el hombre más afortunado por tenerla, su suave piel y delicado aroma.

Después de esa noche, ella recordó las palabras de su amiga, pero todo estaba igual entre ella y Sakuma, seguía tan cariñoso como siempre, atendía sus caprichos, la consentía y ayudaba.

Sakuma notaba un tanto preocupada a la chica- ¿Qué pasa? - La abraza por detrás.

- Tengo miedo.

- ¿Miedo? ¿de qué?

- De que me dejes. Es que te amo demasiado y me moriría si te vas de mi lado.

- Escúchame bien, te adoro, eres lo más importante de mi vida y no sabes cuánto anhelaba que por lo menos me miraras. Me enamoré de ti, tan solo unas palabras bastaron para que mi corazón latiera de esa forma. Sin ti ahora, mi vida sería un caos.

- En verdad, eres tan lindo conmigo- Akane se voltea y lo mira- Gracias por tenerme paciencia, porque aún suelo ser muy torpe en algunas cosas.

- Mi amada Akane, quiero que te cases conmigo, te esperaré a que seas mayor, en tanto esperamos te ayudaré a cumplir tus metas.

- Está bien, pero desde ahora te digo, sí, quiero casarme contigo.

El invierno llegó y en todo Inazuma la nieve se hacía presente, como dijo Sakuma meses atrás, habían puesto una pista de hielo en el parque, Akane se levantó esa mañana para hacer algunas cosas en casa.

En la noche vería a Sakuma para patinar juntos, sus amigos también asistirían para divertirse.

Llegó tan esperado momento, salió con sus patines que le había comprado su padre para esta temporada, se encontró con sus amigos.

Compraron castañas asadas, algo de chocolate caliente para entrar en calor, Akane tomó fotos para recuerdos, en eso Sakuma llega, Midori y Aoi se miraron una a la otra.

- Hola a todos. - Saludó Sakuma a los chicos.

Todos respondieron al saludo.

- Sakuma-san ¿le gusta patinar? - pregunta Tenma.

- Claro, es algo que se aprende cuando te gustan los pingüinos.

- Nosotros hemos venido a pasar un rato acá con los amigos, no todos sabemos patinar muy bien. - comenta Kirino.

- Yo sí, aprendí hace poco- comenta Akane, dejando a algunos sorprendidos.

Otros que si sabían patinar eran Kariya y Shindou. Todos probarían un rato más adelante, Sakuma se puso los patines al igual que Akane, pero apartados uno del otro, claro que se daban miraditas cómplices.

Sakuma entró primero, luego ella, tomaron caminos distintos en la pista, algunos entraron a probar un poco. Él venía de un lado y Akane por el otro hasta quedar casi frente a frente.

Sus amigos miraron que ella tenía a Sakuma casi en frente y no frenaba o lo esquivaba, provocando un leve encuentro, como si fuera que hubiesen chocado por accidente.

- ¿Estás bien?

- Si, solo quería estar contigo. - Akane sonrió, los demás viendo como si se estuviese disculpando siguieron con lo suyo.

- Ven, sigamos patinando. - Sakuma tomó la mano de ella para dar la vuelta por la pista.

Ellos no notaron nada, solo Aoi y Midori lo sabían. La nieve comenzó a caer, Sakuma y Akane salieron de la pista, él quería un poco de chocolate caliente.

- Debí traer a uno de los pingüinos- dijo sakuma en lo que le servían un par de tazas para los dos.

- Si, estuviese de seguro por la pista deslizándose. - comenta Akane, Sakuma recibe las tazas de chocolate y le entrega uno a ella.

Kariya los veía riendo, a los dos juntos lejos de los demás. - ¿es mi imaginación o Sakuma-san le coquetea a Yamana-san?

Entre Shindou, Kirino y Kariya los observaban desde lejos, notando las acciones del mayor con ella, tales como acariciar la mejilla, acomodarle el sombrero de lana, tocarle la punta de la nariz juguetonamente y hacerla reír.

- Yamana-san es muy inocente. - comenta Kirino.

- Deberíamos acercarnos para ver que está pasando. - propone Shindou.

- A mí me importa un pepino lo que hagan con sus vidas esos dos, solo quiero ir a patinar. - Kariya se aleja de ellos dos.

- Siento que Kariya tiene razón, ellos solo están hablando. Vamos a patinar.

- Pero… están tan cerca.

- ¿Y qué? Ya me parece que te molesta un poco.

- Pues sí, es nuestra compañera.

- Son celos, Yamana ya no te hace caso hace mucho por eso estás así.

- ¡¿Qué?! No.

- Bueno entonces vamos a patinar.

Shindo no tuvo opción y fue con los demás, Sakuma le propuso irse de ahí a Akane.

- Habrá un espectáculo en el centro, ¿quieres venir?

- Claro escuché de él, me despediré de mis amigas y voy.

Akane se despidió de sus amigas, luego fue con Sakuma para irse en auto, les quedaba cerca. Shindo al volver no la vio por ningún lado ni al entrenador del Teikoku.

Preocupado preguntó si la habían visto.

- ¿Akane? Se ha ido hace un rato.- Dijo Midori totalmente despreocupada.

- ¿A dónde?

- Yo escuché a Sakuma-san invitándola a ir a un espectáculo en el centro- dijo Hikaru.

- ¿Al centro? Pero ¿es que están todos mal? Seguro la llevará a otro lugar.

- ¿A otro lugar? - Pregunta Aoi.

- Si, no confío en él.

Shindou cambió sus patines por zapatos y salió corriendo, todos ya sabían que el chico estaba un tanto molesto por la actitud de la chica de ojos violeta, ya no lo determinaba como antes y eso había provocado que sus sentimientos por ella fueran claros.

Quería saber si era verdad, de que la hubiese llevado solo a ver un espectáculo, al llegar al centro la buscó con la mirada, ahí estaba entre la multitud, Sakuma no estaba a su lado ya que había ido a comprar algo.

Él se acercó a ella y tomó su mano. - Yamana, nos tenemos que ir.

- Oye ¿Qué te pasa? ¡Suéltame!

- No quiero que te pase nada.

- No entiendo, por favor Shin-sama.

Hace tiempo ella dejó de llamarlo así, extrañaba esa dulce voz. En ese momento llega Sakuma.

- ¡Déjala por favor! - dijo firmemente.

- No, conozco el tipo de gente como usted que solo quiere aprovecharse.

- ¿De qué estás hablando? Mira, ella te ha pedido que la sueltes y no lo has hecho.

- Pero es que…

- Por favor, no quiero que haya un malentendido. - dijo ella, él la soltó. - Creo que es tiempo de que lo sepan todos, empezando por Shin-sama. - Akane suspiró- La verdad es que Sakuma-san y yo estamos saliendo hace mucho.

- ¡¿Qué?!

- Así es, el hecho de que te preocuparas por ella denota que la quieres.

- Pero no puedo corresponderte, estoy enamorada de Sakuma.

Akane y Sakuma volvieron a lo suyo, Shindo decidió volver por donde vino y se encontró con el resto de los compañeros, luego les dijo lo ocurrido a lo que todos se sorprendieron, Midori y Aoi lo sabían, pero no dijeron nada para no armar tanto alboroto.

- Perdiste tu oportunidad con ella, no le hiciste caso cuando ella a ti te buscaba. - dijo Kirino.

- Lo sé y me arrepentiré toda la vida por no haberme acercado más a ella.

Algunos años después.

Akane de diecisiete años, caminaba hacia la alberca del pent-house en el que vivía, traía un bañador de dos piezas y una bata transparente que la cubría, al deslizar la puerta de cristal el sol acaricia su piel.

En ese momento Sakuma la recibe con una bebida de fresa, y besa su mejilla.

- Gracias cariño. - dijo suavemente, mientras lleva su mano y le da una leve caricia en su mejilla.

Él toma asiento en la orilla de la alberca, en lo que ella le da un sorbo a su bebida, la deja sobre la mesa un momento en lo que retira la bata para unirse a él y disfrutar del día.

Salpicaban con los pies, Sakuma entró al agua que estaba un tanto fría pues tenía tres hermosos pingüinos que les gustaban nadar.

En eso uno de los pingüinos se le acerca a Akane en busca de un abrazo cariñoso. Ella lo acaricia y luego lo levanta para mirarlo y hablarle. – Me enamoré de un hombre de aspecto frío, pero que en el fondo tiene un corazón cálido. Porque ustedes - refiriéndose a los pingüinos. – Son la razón de que él sea así, el los protegería a toda costa de lo que sea. Me encanta de igual forma ser una reina de hielo.

Sakuma se acerca. - ¿De qué tanto hablas con el sr. Pen?- pregunta curioso.

- De lo mucho que te amo y de que quiero a todos los pingüinos.

- Pero más que nada, Akane, me encanta que seas mi esposa- Sakuma toma la mano de ella y la besa delicadamente para luego alzar la mirada y sonreír, viendo que había provocado un leve sonrojo en el rostro de ella. - Vente a nadar el agua está muy fresca- el la hace entrar al agua.

- Oh Dios, el agua está super fría- Hacía un poco de calor a lo que ella se iba acostumbrado a la gélida temperatura de la piscina. Siempre pasaba lo mismo en verano cuando se metía a nadar con los pingüinos.

Los pingüinos siempre nadando junto a ellos, en eso uno se emociona tanto de vuela y choca con la cara de Sakuma, Akane se preocupó, pero él estaba bien.

Para Sakuma, tenerla todos los días le había traído alegría a su vida, disfrutaba cada momento con ella. Desde que sus padres consintieron el matrimonio haría lo que fuera por proteger esa hermosa y tierna sonrisa que ella siempre tenía.

Algunas veces como a cualquier ser humano, llegaba la tristeza e invadía sus vidas, pero uno al otro se ayudaba a superar obstáculos haciéndose más unidos y fuertes.

Akane amaba ver el atardecer desde el balcón abrazada a él, por que sabía que se acercaba el momento que más esperaban, la hora de dormir juntos muy abrazados, en este tiempo juntos había disfrutado de sus enseñanzas para la vida y la había hecho crecer.

Podía dedicarse a su afición a la fotografía contando con el apoyo de él. Retomando viejos álbumes que había dejado en casa de sus padres, encontró algo que no había visto en años.

- Mi primer amor…- dijo con ternura al ver una foto de Shindou Takuto.


No es por nada pero si ves este mensaje te invito a leer mi fanfic Yuuto y Yuka, Akane tiene algunas apariciones en los primeros cap. pero luego el personaje se hace más presente hasta el punto de tomar un lugar importante. Eso si se atreven al contenido.

Gracias por leer.