Capitulo IV "Un nuevo semestre"

Luego de las tan esperadas festividades por navidad y año nuevo, nuestros jóvenes héroes comenzaban un nuevo semestre escolar. Aún con muchas incógnitas siguiéndolos de cerca y una ardua vigilancia a Inoue Orihime; sus vidas, volvieron a retomar "casi" su cause normal.

Rukia había solicitado un permiso temporal para quedarse en el mundo humano y velar por el bienestar de Inoue, claro esta que reiteradas veces debía ausentarse por llamados repentinos de Byakuya siendo reemplazada por Ishida, Chad o en su defecto el apuesto pelinaranja Ichigo Kurosaki.

Raras veces Inoue se había visto tan sobre protegida. Ni siquiera cuando su hermano Sora estaba con vida, se había visto expuesta a tantas atenciones y ha ajetreadas idas y venidas a su hogar.

La presencia de Ulquiorra la tenía intranquila. No entendía como el Espada pudo librarse de las fauces de la muerte y menos aparecer de sopetón en la ciudad de Karakura sin un solo rasguño y apañado por Urahara Kisuke.

Sin duda, Urahara tramaba algo, de lo contrario no actuaría así ¿Pero que? La curiosidad colmaba sus nervios; necesitaba averiguar ¿qué era lo que pasaba con Ulquiorra? Y ¿Por qué estaba allí en su ciudad? Pero esa tarea se veía un poco inaccesible desde hacía un mes pues sus amigos la celaban durante casi todo el día, lo que en determinado momento; la llevó a creer que le causaría una asfixia severa.

Por otra parte Ulquiorra no había vuelto a aparecer frente a ella o Ichigo tras el incidente en el templo. Al parecer el pelinegro, de mirada melancólica, no tenía demasiada intención de hablar con ella o alguien más, esto le molestaba de cierta manera. Sentía que esa persona le debía una disculpa por todo lo ocurrido tiempo atrás con Aizen pero conociéndolo, al menos un poco, sabía que el chico no tendría ni la más mínima intención de cumplir una acción como esa, y además como no había tenido el descaro de presentarse frente a sus ojos seguramente esa idea no había cruzado siquiera su intrincada mente.

-Por eso creo Inoue que debemos mejorar más este semestre, bueno al menos yo... –Dijo con picardía una muchacha de cabellos oscuro junto a ella. – ¿Me escuchas Inoue? –Notando la mirada perdida de la chica en algún punto del ventanal. -¡INOUE! –grito para captar su atención.

-¡Lo siento Tasuki-chan! –Dijo la chica volviendo en sí y mirándola confusa. -¿Qué decías?

-Digo que últimamente estas muy distraída y hoy es el primer día de clase trata de estar más atenta Inoue. –Refunfuño Tasuki.

-Bueno es solo que estaba pensando en algo. –Inoue se acomodó en su silla, aún era temprano para que sonara la primera campana de clases.

-¿Acaso es por Ichigo? –Pregunto la pelinegra sentándose en el banco contiguo que solía ocupar.

-¿Por qué lo preguntas Tasuki-chan? –Dijo algo inquieta.

-Vamos Inoue, sé que estas loca por Ichigo desde hace tiempo, pero él es un poco idiota entiende eso. –Dijo guiñándole el ojo derecho.

-¡Ahh! –Inoue dejó caer su barbilla sobre la banca mientras suspiro con intensidad. –Ichigo es un buen amigo y si lo quiero...

-¡Ja! ¡Lo sabía! –Dijo Tasuki con algarabía.

-Pero...

-¿Pero que Inoue?

-Yo creo que Ichigo no siente lo mismo por mí...

-No seas tonta, cualquier chico estaría loco por ti.

-Si pero él... no es como cualquier chico...

-¡Si es idiota! –rió con fuerzas la pelinegra.

-Creo que a él le gusta alguien más. –Exclamó la pelinaranja con poco ánimo.

-¿Lo dices por Kuchiki Rukia verdad? –Inquirió Tasuki quien conocía a la perfección a su amiga.

-Sí...

-Bueno pero no creo que ella sea el tipo de mujer que Ichigo necesite, además la he visto ignorarlo bastante, sin contar que se rumorea, que está saliendo con un chico de la universidad. –Tasuki coloco su dedo índice en la barbilla y elevo sus ojos al cielo como tratando de rememorar el chisme.

-¡Ashido! –Inoue recordó lo unida que se veía últimamente Rukia con Ashido y lo algo molesto que estaba Ichigo.

-Si ese es su nombre... y si Kuchiki ésta saliendo con alguien más seguramente tendrás una oportunidad con Ichigo ¿No crees?

-¿Tú crees Tasuki? –Inoue se reincorporó de la butaca súbitamente con más energía.

-Claro... tienes que aprovechar que pronto será San Valentín que mejor que ese día para flechar a Ichigo. –Tasuki volvió a reír aun que internamente se sentía algo frustrada de que en su vida no apareciese un galán decente.

-¡Pues lo intentaré! –Expresó Inoue con algarabía.

-¡Así se habla! –Ambas echaron a reír.

-¿Se puede saber que les causa tanta gracia? –Dijo Ichigo extrañado apareciendo súbitamente tras las muchachas.

-¡Nada! –Aseveró Tasuki. –¡Buenos días Ichigo!

-Buenos días Kurosaki-kun. –Exclamó Inoue con algo de timidez.

-¡Buenos días Tasuki, Orihime! –Ichigo bostezo y se sentó en su asiento mientras el resto de la clase también llegaba con poco entusiasmo. -¿A propósito con quien has venido hoy Inoue? –Inquirió Ichigo notando la ausencia de Rukia.

-Pues Tasuki me acompaño...

-Así es. –Acotó la pelinegra.

-¿Pensé que te acompañaría Rukia? –Pregunto confuso.

-Bueno es que Byakuya la mando a llamar en la madrugada por eso le pedí a Tasuki que me acompañara.

-Si algún idiota quiere molestarte Inoue siempre estaré encantada de defenderte. –Dijo la muchacha sonriendo.

-¡Gracias Tasuki-chan!

-¿Qué le ocurrirá a Byakuya? Nunca ha mandado a buscar a Rukia tantas veces. –Exclamó Ichigo con cierta intriga.

-¿Quizás quiera alejarla de ti? Después de todo Kuchiki pertenece a una de las más importantes familias de la Soul Society, ya me comprendes ¿Verdad? –Exclamo Uryu acomodándose los anteojos.

-Pues no veo él por que tenga que desconfiar de mí. –Dijo Ichigo con aire de autosuficiencia.

-Por que seguramente su familia esta acostumbrada a elegir a los pretendientes o candidatos que aspiran al apellido. –Ishida se ubico en su lugar mientras sonreía.

-¿Elegir? ¿Pretendientes? ¿A quien le interesa una enana como esa? –Refunfuño Ichigo molesto.

-Buenos días. –Exclamó Chad sentándose en su lugar.

-¡Hasta que por fin llegas! –Ichigo se giro para verlo ubicarse de tras suyo.

-Tuve un encuentro con unos sujetos extraños.

-¿Unos tipos extraños? –Ichigo lo miró sorprendido Ishida se aproximo un poco para oír mejor la conversación.

-Si, parecían espadas, pero no disponían de muchos poderes por que con apenas unos golpes y se retiraron.

-¿Espadas? –Ishida lo observó confuso.

-Así es, pero dudo realmente que buscasen pelea solo estaban averiguando algo.

-¿Averiguando que? –Pregunto Inoue sobresaltada mientras que el inquietante rostro de Ulquiorra asaltaba su mente.

-Pues aparentemente habían detectado mi poder y creyeron que yo era uno de ellos.

-¿Un espada? ¿Qué rayos esta sucediendo? –Ishida se sentó nuevamente en su lugar todo este movimiento extraño de los Arrancars le preocupaba.

-¡Buenos días clase! –Dijo el profesor quien sé dispuso frente a su pupitre.

-¡Buenos días! –Exclamaron al unísono.

-Hoy empezaremos un nuevo semestre. Antes de comenzar con las clases les voy a presentar a su nuevo compañero. –Haciendo que todos se miraran algo confusos ¿A quien se le ocurriría cambiarse de colegio a esas alturas? –¡Adelante pasa! –Haciéndole señas a una oculta figura tras la puerta de entrada.

El muchacho se adelantó con sigilo y se paro frente a toda la clase mientras el profesor terminaba de escribir su nombre en el pizarrón.

Inoue lo observaba estupefacta, o el cielo había escuchado equívocamente sus rezos o esta era otra horrorosa pesadilla.

-Su nombre es Ulquiorra Shiffer, vine de Tokio y comenzará en Karakura este semestre así que les pido a todos que sean amables con él.

Se armó un ligero barullo en la clase. Sin duda el recién llegado causaba cierta conmoción. Las chicas del salón sonreían con gran elocuencia, mientras que los muchachos lo miraban con bastante indiferencia.

-¡Vaya es a puesto! –Expresó Tasuki en vos baja.

-Haber puedes sentarte en él ultimo banco detrás de Keigo. –Exclamó el profesor señalándole el lugar correspondiente.

-Lo que me faltaba. –Dijo el chico malhumorado.

Ulquiorra camino en silencio, con las manos en los bolsillos hasta ubicarse en su lugar. Ichigo lo observó con cuidado, sentarse en el banco cercano al suyo, con algo de antipatía.

Inoue simplemente fijo la vista al frente y evito con todas sus fuerzas voltearse a verlo unos cuantos lugares más atrás.

El día trascurrió sin ninguna anormalidad. Después de varias horas agobiantes y estresantes de clase, la campana del almuerzo sonó por fin.

Keigo y Mizuru se adelantaron para ir a la cafetería. Ishida, Chad y Ichigo se aproximaron al recién llegado mirándolo con bastante repulsión.

-Lo único que faltaba era tener a un espada en nuestro salón. –Sentenció Ichigo ante lo cual el pelinegro lo miró con indiferencia.

-¿Qué es lo que traman tú y Urahara? –Inquirió Ishida.

-Es... –Ulquiorra elevó su vista para ver con detenimiento a los tres muchachos que ahora lo acosaban. –Solo un experimento... –Sentenció al fin con indiferencia.

-¡UN EXPERIMENTO! ¿Qué clase de experimento? –Replicó Ichigo.

-Eso a ustedes no les compete, es algo entre Urahara y yo.

-Pues será mejor que te alejes de Inoue ¡Entendiste! –Ichigo volvió a mirarlo con algo de enojo pero la indiferencia de este hombre le causaba extrañeza y hasta algo de melancolía.

-¡Kurosaki-kun! No es necesario que peleen y menos en el salón. –Inoue se acercó a los muchachos quienes se abrieron un poco para verla llegar.

-Inoue... –Ishida la observó con atención mientras la chica fijaba la vista en el Espada.

-Me gustaría que todo quede en el pasado ¿Estas de acuerdo? ¡Ulquiorra! –Dijo la pelinaranja extendiéndole la mano derecha intentando llegar a un acuerdo justo.

El pelinegro la observó con detenimiento luego se levanto con brusquedad de su asiento se colocó las manos en los bolsillos y se dispuso a marcharse sin prestar la más mínima atención a la curiosa actitud de aquella mujer.

-¡Oye espera! –Grito Ichigo.

-No me interesa para nada ésta mujer... lo que hice bajo las ordenes de Aizen no lo puedo cambiar pero ahora... –Ulquiorra se giro para ver a sus antiguos enemigos.

-Ulquiorra. –Dijo Inoue en voz baja lo que capto la atención de Tasuki quien se acercó a su lado mientras los cinco charlaban.

-Pueden estar tranquilos... no pienso acercarme a Inoue Orihime. –Profirió con seriedad.

Ulquiorra se retiró en silencio del salón dejando algo estupefactos a los presentes ¿Si Ulquiorra no estaba ahí por Orihime que era lo que hacía en el mundo humano?

-¿Quién es ese sujeto? –Pregunto Tasuki.

-Él fue quien capturó a Inoue hace once meses. –Sentenció Ichigo.

-Cuando se armó todo aquel lió en Karakura. –Observando la puerta del salón. -Si ya lo recuerdo, Inoue me contó algo, pero ¿Cómo es que ese sujeto esta aquí? ¿No habían acabado con todos esos tipos?

-A aparentemente algunos siguen con vida. –Proclamó Chad quien recordó el suceso vivido en la mañana.

-Aún que Ulquiorra lo niegue debemos estar atentos, toda esta situación me huele mal. –Exclamó Ishida.

-¡No me fió de Ulquiorra! Ahora más que nunca no te quedarás sola Inoue. –Ichigo la miró a los ojos lo que causo alegría en la muchacha. Le gustaba verlo tan preocupado por ella y verlo actuar sobre protectoramente la hacía estremecer.

Finalmente el día llegó a su fin. Orihime acompañó a Tasuki hasta la biblioteca en donde debía regresar un libro que le había sido prestado. La muchacha contempló a Orihime demasiado callada y silenciosa. En su rostro se reflejaba un dejó de tristeza y algo de preocupación lo que causo una gran inquietud e intriga en su corazón.

-¿Te puedo preguntar algo Inoue? –Dijo la pelinegra quien caminaba junto a la chica mientras se dirigían rumbo a la salida.

-¡Claro que sí Tasuki-chan! –Expresó tratando de fingir cierto entusiasmo en su semblante.

-Te has quedado algo sería desde que Ulquiorra Shiffer entro a nuestro salón. Sé que entre él y tú ocurrieron cosas desagradables pero...

-¿Pero que Tasuki?

-Pero desde que entró está mañana te noto algo incomoda. No me malinterpretes, sé que si apareciera justo frente a mis ojos el sujeto que me secuestrará en el pasado, sería espeluznante, pero tú...

-¿No entiendo a donde quieres llegar Tasuki? Es obvio que me sorprendió que él asistiera a nuestro salón es todo.

-¿Pero ya sabías que él estaba aquí verdad? –Haciendo que Inoue se detuviera junto a uno de los pasillos externos del colegio.

-Si, lo sabía. Lo vi hace un mes en el templo de Karakura.

-¿Es por eso que has estado más sería que de costumbre verdad?

-¡No entiendo por que dices eso Tasuki! –Inoue retomó su paso con cierto nerviosismo.

-Bueno sueles esfumarte pensando en Ichigo, pero me sorprende que éste muchacho haya captado tú atención de cierta forma. –Tasuki sonrió mientras la seguía de cerca.

-¡Captado mi atención! –Orihime volvió a detenerse y contemplo a su amiga con cuidado ¿Qué era lo que estaba insinuándole?

-Solo digo –elevando sus manos al aire –que de alguna manera ese chico a captado tú interés es todo.

-¡Fue él quien me secuestro! –Dijo con algo de euforia.

-Si pero me contaste hace un tiempo que fue también él quien te resguardaba y velaba por ti.

-Si, pero también estuvo dispuesto a acabar con mi vida si Aizen se lo hubiese pedido, es solo un desalmado sin corazón.

-¡Ahh! ¿Y supongo que por que él sea un desalmado tú te pones tan nerviosa?

-¿Quién dijo que estaba nerviosa? –Mirándola con asombro.

-Bueno te he visto echándole algunas miradas de reojo Inoue. Pude apreciarlo por que te sientas junto a mí y fuiste bastante obvia. Sin contar que toda tú atención suele estar enfocada en cierto chico que te trae como loca desde hace tiempo, pero esta vez fue algo compartida. –Tasuki río con mesura.

-¡Yo! –Inoue cayó en cuenta que las observaciones de Tasuki no estaban tan erradas ¿Pero que significaba eso? ¿Acaso era temor? ¿O era algo más? La curiosidad que le despertaba Ulquiorra sobre todo por su presencia, no solo en Karakura también en su escuela, la tenía en vilo ¿Pero era eso lo que había causado tan renovada atención en ese extraño ser?

-¿Te quedas callada?

-Es que no entiendo como Ulquiorra sobrevivió ¿y que es lo que hace aquí? Solo eso. –Dijo agachando la cabeza ¿Acaso solo era eso?

-Bueno supongo que podrías preguntárselo... –Dijo Tasuki provocando una aguda mirada por parte de su amiga.

-¿A que te refieres Tasuki?

-Puedes preguntárselo directamente es mejor sacarse las dudas, y que mejor momento que el ahora. –Señalando la erguida figura de Ulquiorra caminar solitaria por el jardín rumbo a la puerta de calle.

-¡Estas loca! Ichigo me dijo que no hablará con él.

-Se que Ichigo suele ser demasiado sobre protector, pero si él realmente te quisiera hacer daño ya lo habría echo ¿No te parece?

-¡Umm! Bueno eso es verdad hace un tiempo que está en la ciudad.

-Además si ese tipo Urahara lo protege no creo que sea para temer, según Ichigo, tú y lo poco que lo conozco no parece ser un mal sujeto. Si él confía en Ulquiorra por algo debe ser, al menos es lo que pienso.

-¡Tienes razón! Hablaré con Ulquiorra...

-Te espero aquí. –Tasuki sonrió, esperaba que no se hubiera equivocado con el consejo, pero de todas formas la vigilaría de cerca.

Orihime respiro profundamente dos o tres veces para obtener el suficiente coraje y valentía para cruzar unas cuantas palabras con Ulquiorra; sobre todo tras la negativa de éste de acercarse a ella. Si bien sabía que su vida corría cierto peligro, de alguna manera su corazón la hacía sentir a salvo, pero esto no era sinónimo de tranquilidad.

La muchacha aceleró el paso y con cada avancé su corazón parecía querer salírsele del pecho. Pudo recordar con toda claridad su accionar en él templo y aún que Ulquiorra la mirara de frente con sus dos hechizadas gemas verdes, no caería presa de su embrujo ¡Esta vez no! Pero ¿Sería capaz de resistirse a éste chico misterioso y melancólico?

-¡Ulquiorra! –Dijo con cierta potencia haciendo que el chico se detuviese en el lugar y la mirara con fijeza. –Quiero hablar contigo. –Dijo parándose a su lado y respirando con dificultad. Sentía como si hubiese corrido una maratón y solo había recorrido unos cuantos metros.

Ulquiorra, la observó con cuidado. No entendía por que se veía tan agitada, ni que tenía que hablar con él, aun que cierto pensamiento cruzo por su mente.

-Será mejor que te alejes mujer, si no deseas que tus amigos se enfaden contigo. –Orihime lo miró estupefacta ¿acaso Ulquiorra se preocupaba por ella?

-¿Quiero preguntarte algo? –Respondió con seguridad.

-No hay nada que hablar. –Ulquiorra retomó nuevamente su paso.

-¿Quiero saber que haces aquí? ¿Cómo fue que sobreviviste? Yo misma te vi desvanecerte en el viento, pero ahora estas aquí. –Inoue lo observó de pies a cabeza.

-No sé por que sigo con vida. –Dijo Ulquiorra con seriedad mientras caminaba y la chica lo seguía a su lado. –Seguramente ha de haber un fallo en mi estructura. No puedo saberlo con certeza, solo desperté hace once meses en las arenas del Hueco Mundo.

-¿Y que haces aquí?

-Vine a morir... –Ulquiorra la miró con tanta parcimonia e indiferencia que Inoue sintió escalofríos en su interior. –Me encontré con Urahara e hicimos un trato.

-¿Un trato? –Inoue se sentía inquieta.

-Si no soy capaz de entenderlos y de encontrar una razón por la cual mi existencia valga la pena, Urahara deberá acabar con mi vida.

Inoue se paralizo, no podía concebir esa idea ¿Cómo podía alguien dejar de existir por un echo tan simple? ¿Por qué uno de los más poderosos Arrancars buscaba una razón para vivir? ¿Acaso los Espadas solo existían para servir a su señor? ¿Y como era que Urahara Kisuke se había prestado para cumplir con ese objetivo desquiciado?

-Entonces ¿Por eso éstas aquí? –Inoue se detuvo y agacho la mirada al suelo.

-Si... –Ulquiorra se detuvo y giró para verla, más la chica permanecía cabizbaja y silenciosa.

-Yo pensé... –prosiguió aún sin levantar la vista... –pensé que... tú... –el pelinegro se aproximó un poco a ella. –¡Pensé que venías a disculparte conmigo!

-¿Disculparme? -El muchacho la observó confuso. -¿Por qué? –Sin duda éstas ultimas palabras hicieron que la muchacha lo mirara con decepción.

-Por lo que hiciste, por secuestrarme, por alejarme de mis amigos y de mis seres queridos, por dañar a Ichigo hasta el punto de que no te importará matarlo. –Inoue sintió gran impotencia y la misma le producía un leve temblequeo en el cuerpo.

-¿Acaso me tienes miedo mujer? –Dijo Ulquiorra al notar la extraña actitud de la chica.

-¡Claro que no! Pero si me produces rabia e impotencia. Él echo de verte aquí de nuevo me produce enojo y frustración, no quiero que te acerques a mis amigos ¡No quiero que los lastimes! –Exclamó en voz alta.

-No me interesan ni tú ni tus amigos. –Ulquiorra se giro dispuesto a marcharse; Aún que la conversación lo dejaba bastante confuso.

-¡Espera! –Inoue lo sujeto del brazo con fuerza haciendo que Ulquiorra se girará a verla.

-Ya te dije que no me interesan ¿acaso eso no te vasta?

-¡Prométeme que no los dañaras!

-¿Prometer? –Ulquiorra no entendía muy bien este concepto humano aún.

-Si, prométeme que no les harás daño.

-Sí eso hace que dejes de molestarme ¡Lo prometo! ¿Conforme?

Inoue lo observó a los ojos como queriendo hallar algún rastro de verdad en sus palabras pero en vez de eso el brillo en su mirada le causó cierta abstracción.

-¡No es necesario que haga una promesa tan vana Ulquiorra-sama! –Dijo una voz a sus espaldas.

-Después de todo los espadas no tenemos por que rendirles cuentas a simples humanos ¡si hasta se ven tan debiluchos! –Exclamó otra voz femenina.

Los dos se giraron para contemplar dos siluetas ser iluminadas por el sol del atardecer. Una era un hombre de cuerpo delgado y atlético, alto, cabello semilargo color castaño oscuro, ojos verdes y semblante algo cínico. La mujer era delgada no tan alta, de cabello rubio y largo, de pronunciada figura exóticamente ataviada.

-¿Quiénes son? –Pregunto Ulquiorra.

-Lucen como Espadas... –Dijo Inoue al notar las blancas vestiduras de ambos.

-¿Esta chica debe de ser una de las humanas que atacaron el hueco mundo Zéjel. –Dijo la mujer.

-Pues ordinaria no es por que puede vernos aún estando en forma espiritual.

-Mi nombre es Luciel y él es Zéjel –señalando a su compañero –y hemos venido hasta aquí buscando a los superveintes de la masacre en el hueco mundo.

-¿Para que los buscan? –Inoue se acercó más a Ulquiorra.

-¡No es de tú incumbencia mujer! –Exclamó Zéjel elevando su mano al aire y formando una potente ráfaga que expulso a Inoue unos metros más atrás de su posición.

-¡Ulquiorra-sama! Estamos a su servicio mi señor. –Dijo la mujer tras lo cual los dos se arrodillaron.

-¿Servicio?

-Si, después de que Aizen fuera derrotado y traicionara a nuestros hermanos huimos de "Las noches" con el deseo de algún día reconstruir el Hueco Mundo. Esperábamos que alguno de los Espada sobrevivieran a la incursión de la sociedad de almas y fuera nuestro nuevo señor.

-Lo siento... pero no tengo interés de volver a "Las noches" –Exclamó Ulquiorra con indiferencia.

-¡No puede darle la espalda a su estirpe! –Exclamó la mujer con euforia.

-Ya les dije que no me interesa regresar al Hueco Mundo no hay nada ahí para mí.

-Señor Ulquiorra ¿acaso cree que estos humanos pueden ofrecerle alguna cosa? Son simples cucarachas que malogran éste mundo y lo destruyen sin compasión ¡No hay nada aquí para usted! –Sentenció Zéjel.

-Ya tome mi decisión. –Dijo Ulquiorra sin vacilación dispuesto a marcharse.

-¡No puede abandonarnos! –Grito la muchacha enfurecida.

Lueciel elevó ambas manos por delante del cuerpo y se dispuso a concentrar toda su energía entre ellas formando un cero de color rojizo que parecía agigantarse más y más con cada segundo.

-¡Detente Lueciel! -grito su compañero pero el funesto tiro ya había sido disparado.

- ¡Santen Kesshun!

Una barrera amarilla dorada se formó delante de Ulquiorra. El chico se giró sorprendido para observar el renovado brío de la mujer quien se había incorporado del suelo con rapidez poniendo en acción su barrera defensiva.

-¡Esa porquería jamás me detendrá! –Dijo Luciel con exaspero.

Ulquiorra se giró y se aferró de Orihime quien vio como inútilmente su escudo fue despedazado sin contemplamientos. El pelinegro extendió su mano hacia delante y formó con rapidez un cero de color verde y negro que disparó contrarrestando el ataque de Luciel y provocando una enorme ráfaga de viento.

Una extensa polvadera se arremolino entorno a ambos jóvenes. Para la fortuna de todo aquel edificio a sus espaldas, el cero de Ulquiorra, evito que el mismo fuera completamente destruido.

-¡INUOE! –grito Ichigo quien corría al lugar junto a Ishida, Chad y Tasuki.

-Será mejor retirarnos por ahora. –Exclamo Zéjel desvaneciéndose junto con Luciel.

-¡Ulquiorra! –Exclamó Inoue con sorpresa al encontrarse entre los brazos del Espada y sumergida en su pecho.

-Ya se fueron... –Dijo el pelinegro mirando hacia atrás.

-¿Estas bien Ulquiorra? –Inquirió la pelinaranja mirándolo a los ojos.

Ulquiorra la miro a los ojos. Aquellas dos compungidas pupilas temblaban de pánico, pero lo que más extrañeza le causaba era el echo de tener a ésta mujer entre sus brazos. No entendía por que se sentía tan confuso a su lado ¿por qué en lo único en lo que había pensado era en salvarla? ¿Acaso era eso a lo que llamaban remordimiento?

-¡Inoue! –Grito Ichigo a su lado tratando de captar su atención.

-¡Kurosaki-kun!

-¿Qué le has hecho Ulquiorra? –Dijo el chico con enojo.

-Él me ha salvado Kurosaki-kun...

-¿Qué cosa? –Ishida lo miró perplejo, pero más asombro le causaba el hecho de que Inoue no se había apartado de los brazos del Espada.

-¡Tú la has metido en problemas! –Dijo Ichigo.

-Claro que no Ichigo, yo vi todo lo que sucedió si no fuese por él Inoue no estaría con vida. –Acoto Tasuki.

-Uno de ellos era el sujeto que me atacó esta mañana. –Sentenció Chad.

-¿Qué es lo que tramas Ulquiorra? –Ichigo se acercó enfurecido y lo sostuvo de su chaqueta con furia.

El chico lo apartó con tranquilidad, se acomodó el uniforme escolar y se alejó del grupo sin mediar una sola palabra más. Orihime lo observó estática mientras se perdía detrás de la reja de entrada al establecimiento.