Capitulo V"Compromiso"

Mientras varios acontecimientos extraños se sucedían en Karakura, en la sociedad de almas el clima era más bien de tranquilidad. Dos semanas habían pasado ya desde que Kuchiki Rukia había regresado del mundo humano y ahora entrenaba con algo de despiste junto a sus compañeros del treceavo escuadrón.

-¡Muy bien creo que lo mejor es que descansen por hoy! –Exclamo el capitán Ukitake quien descansaba a la sombra de un frondoso árbol mientras su escuadrón se desparramaba agotado por todo el césped del área de entrenamiento.

-Al parecer se han vuelto bastante flojos. –Sentencio un muchacho de rubia cabellera.

-Tienes razón Kotetsu, sean vuelto perezosos. –Dijo Sentaro entregándole un vaso con jugo fresco a su extenuado capitán.

-¡Pero si hemos hecho un gran esfuerzo! –Gritaron todos al unísono.

-Pues yo creo que se han esmerado esta vez. –Recalco el peliblanco.

Ukitake se puso de pie acercándose a sus hombres, quienes aún yacían extenuados en el suelo, acalorados por el sol del mediodía.

-Realmente soy muy afortunado de tenerlos en mi escuadrón a todos. –Exclamo el peliblanco sonriente.

-¡Gracias Capitán! –Gritaron nuevamente al unísono.

De pronto una cabellera rojiza se acerco en el horizonte con gran rapidez. Aproximándose a todo el grupo, se dirigió con gran solemnidad hacia el capitán.

-¡Buenos días Capitán Ukitake! –inclinándose en señal de respeto.

-Vaya pero si es Abaray Renji ¿dime que te trae por aquí?

-El capitán Kuchiki pide ver a Rukia a la brevedad, aquí le envía una nota. –La pelinegra quien hasta el momento se hallaba algo ensimismada en el suelo reaccionó de golpe.

-¿Qué ocurre Renji? –acercándose a su ya consumado amigo.

-El capitán quiere verte cuanto antes.

-Es raro que mi Onii-sama me mande a llamar en medio de un entrenamiento. –Exclamó preocupada.

-Pues la nota dice que lo veas cuanto antes Kuchiki. Puedes irte, de todas formas el entrenamiento ha terminado.

-Si eso haré, gracias Capitán.

Los dos jóvenes se retiraron con rapidez mientras Kotetsu, Sentaro y Ukitake los observaban algo estáticos.

-Parece que Byakuya ha decidido por fin, no creí que se atrevería pero ciertamente la nobleza de la familia Kuchiki ésta ante todo.

-¿De que habla capitán? –pregunto Kotetsu.

-De nada. –Ukitake aclaro un poco su garganta mientras volvía a ensimismarse en la lejanía.

-¿Por qué quería verme mi hermano con tanta prisa Renji? –Pregunto Rukia curiosa.

-Pues la verdad no lo sé pero ha estado muy extraño últimamente más que de costumbre.

-¿Crees que tenga que ver con mis ausencias? Digo no es la primera vez que voy al mundo humano no entiendo por que se muestra tan enfadado. –Rukia se frotó un poco los brazos algo le había erizado la piel pero no lograba percibir ¿Qué?

Tras un corto trayecto ambos estuvieron frente a la mansión Kuchiki. En la puerta principal aguardaba un anciano de semblante simpático y tranquilo. Hacía años que servía a la familia Kuchiki y a pesar de su incontable edad tenía la absoluta confianza y respeto de Byakuya.

-¡Señorita Kuchiki! Me alegra que haya podido acudir tan pronto.

-¡Kurotsuki! ¿Me ha estado esperando? –Rukia inclino levemente su cabeza en señal de respeto hacia el anciano, pues a pesar de pertenecer a una familia noble ella no olvidaba sus orígenes.

-Así es. El señor Byakuya me ha pedido que la atienda ni bien regrese.

-¿Atenderme? –Inquirió algo espantada.

-Si señorita, el joven amo desea que usted se bañe, arregle y presente de inmediato en la sala.

-¡Qué raro! No entiendo por que mi onii-san actúa tan misteriosamente éste ultimo tiempo. –La muchacha se rasco la negra cabellera algo confundida.

-También le pide que asista con su mejor vestido. –Acotó el sirviente.

-¡Mi mejor vestido! –Rukia miró con gran intriga a Renji quien lucía tan desconcertado como ella.

-Será mejor que te apresures Rukia. –Sugirió Renji.

-Tienes razón, mi hermano no es muy paciente que digamos.

La chica se despidió de su amigo de la infancia y se adentro a la casa. Se baño y atavió con gran esmero, pues lo que menos deseaba era contradecir al líder del clan Kuchiki. AL terminar partió con gran velocidad hacia el salón central de la enorme residencia.

Tras cruzar varias habitaciones y casi atropellar por el camino a dos sirvientes, se encontró frente a las puertas de papel que la conducirían ante Byakuya y su extraña insistencia. Si bien trataba por todos los medios el mantener la calma algo en su interior la inquietaba.

Respiro dos o tres veces para juntar algo de coraje, y abrió ambas puertas con ímpetu adentrándose en la sala.

La chica se sorprendió al ver en aquel salón a su hermano, a los ancianos Kuchikis y la cara sonriente y feliz de Ashido.

-¡Que modales! –gruño una anciana peliblanca de amplio rodete en su cabeza.

-Disculpen la tardanza... –Sentenció con algo de pena al haber entrado tan agresivamente.

-Siéntate Rukia, por favor. –Dijo Byakuya señalándole un lugar junto a él y frente a Ashido.

-Si... –cumpliendo aquel mandato.

-Bien muchacha, te hemos hecho llamar por un motivo muy especial. –Dijo un anciano de cabello corto y mirada serena. –Como uno de los ancianos de ésta familia, debemos velar por el bienestar y subsistencia del clan Kuchiki.

-Déjame proseguir Souka. –Exclamó la anciana que la había increpado en primer lugar, dirigiéndose a su compañero. –Es natural que nuestro clan sea uno de los más diestros y excelso de toda la Soul Society, y nuestro deber es que ésta condición persista en el futuro ¿Comprendes?

-¡Ahh! Supongo que sí. –Expreso la muchacha confusa.

-Ya hemos hablado con Byakuya al respecto y él ha estado de acuerdo con esta decisión.

-¿Decisión? ¿Qué decisión? –observando desconcertada a su onii-sama ¿Qué era lo que éstos ancianos estaban tramando?

-Como dijo Ukiko, nuestro deber es asegurarnos de la perpetuidad de nuestro apellido. –Expreso el otro anciano. –Es por eso que se ha decidido que contraigas matrimonio.

-¡QUE! ¿Quieren que contraiga matrimonio? –Rukia se puso de pie en un santiamén alborotando su precioso vestido.

-No te exaltes jovencita es lo mejor que te puede pasar. – Aseveró Souka.

-Así es, ya es hora de que resarzas al clan que te permitió ascender en tu vida y subsistir, es lo menos que puedes hacer.

-¡¿PERO POR QUE? –Rukia observó a Byakuya algo confusa más éste no correspondió su mirada en lo absoluto.

-¡Siéntate por favor y guarda tus modales! –prosiguió la anciana. –Recuerda que no éstas frente a tus compañeros de escuadrón.

-Pero yo no deseo casarme...

-¡SIÉNTATE RUKIA! –Byakuya hablo con gran firmeza y determinación.

-Pero Onii-sama... – ¿Por qué Byakuya actuaba ahora de esa manera? Jamás en toda su vida pensó que el pelinegro le impusiera un acto como éste y más tras la docena de reglas que él había quebrantado para casarse con su hermana Hisana.

-Hemos escogido al hombre adecuado para ti. –El anciano Souka le echó un vistazo a Ashido quien se paró junto a ella y la miró con ternura a los ojos, para luego inclinarse a sus pies, tomar su mano izquierda entre las suyas y besarla con suavidad.

-Kuchiki Rukia, realmente me harías muy feliz si me concedieras la oportunidad de convertirme en tú esposo. Prometo que te amaré con todo mi corazón por el resto de mi vida si aceptas hacerle caso a éste humilde esclavo de tus ojos y tu bellísima sonrisa.

-¡Pero Ashido! –la joven pudo notar con total claridad una potente electricidad corroerle el cuerpo, erizarle la piel y hechizarle todos y cada uno de sus sentidos.

-¡Rukia! En verdad te amo... sé que quizás es muy repentino para ti pero yo te quiero desde la primera vez que te vi, y si me dieras la oportunidad de ser tú prometido te demostraría mi amor cada segundo del día. Estaría para ti cuando tus encandilantes ojos sean testigos del más maravilloso amanecer o cuando suspires en soledad observando obnubilada el reflejo de la luna a través de tu ventana. Estaré para ti cuando me necesites y cuando extrañes mi aroma junto a ti. Seré el hombre más afortunado de toda la sociedad de almas si tú Kuchiki Rukia decides convertirte en mi esposa.

Rukia lo observó un poco espantada. Si bien Ashido había sido un encanto con ella en los últimos meses, no hubiese imaginado jamás que él se convertiría en su esposo.

La chica miró a Byakuya pero este simplemente no la observaba a los ojos. Se sintió muy presionada, no solo por lo repentino de toda aquella autoritaria decisión sino por que además, un escalofrió algo siniestro pareció esparcirse impunemente en su corazón.

-Yo... bueno...

-No tienes mucho que pensar muchacha, es el mejor partido de toda la sociedad de almas –Aclaró el anciano Souka.

-Así es. Ashido proviene de una buena familia que ésta a la altura del apellido Kuchiki, es apuesto y ha rechazado otras solicitudes de matrimonio solo por estar contigo Rukia. –La anciana pareció sonreír con algo de malicia.

-YO...

-Rukia yo no deseo presionarte... –Ashido la miró con ternura a los ojos causando un efecto algo narcótico en la pelinegra lo cual la hizo comenzar a tartamudear.

-¡Ashido! Eres... un buen chico... y yo... pero... yo es que...

-¡Kuchiki Rukia! –Ambos ancianos se levantaron con prisa de sus asientos logrando intimidar a la muchacha.

-Yo lo pensaré Ashido...

Tras éstas palabras Rukia escapó con prisa del salón y se escabullo de la casa evitando ser perseguida u asediada por algún loco anciano Kuchiki o alguno de los sirvientes. Corrió hasta caer extenuada junto a un enorme árbol que dormía algo apacible junto a la vera del camino que llevaba al centro del Seiretei.

Se apoyo junto al árbol mientras respiraba con algo de dificultad y agitación. Pudo notar como algunas lágrimas resbalaban de sus ojos hasta perderse en sus mejillas.

¿Por qué lloraba? ¿No era tan malo ser la esposa de Ashido? Después de todo ella y él se llevaban muy bien desde que regresó del bosque menos. Por lo general solían hacer muchas cosas juntos; incluso entrenar y perseguir algún que otro Hollow, u ocupar sus horas libres mostrándole a Ashido todas las renovaciones echas en la ultima centuria dentro de la sociedad de almas. Tanto era su apego que Renji llego a acusarla de haber olvidado su amistad y dejarlo en un segundo plano por "el nuevo", como lo llamaba el pelirrojo con algo de desagrado.

¿Entonces por que? ¿Qué era lo que la ponía así? Mientras se recargaba en el árbol y miraba el azulino cielo, cabalgado por alguna que otra blanca y delicada nube. No pudo evitar centrar su pensamiento en esa afinidad que tenía con Ashido ¡Quizás él era el hombre correcto para ella!

Mientras intentaba auto convencerse de aquella afirmación su mente fue asaltada por cierto muchacho pelinaranja de mirada escueta y gran seguridad que había llegado a ser parte importante de su vida en el ultimo año, y a quien le había tomado gran estima y fascinación. No solo por que el chico era un estupendo Shinigami quien la había salvado en reiteradas ocasiones y a quien le había concedido parte de su poder, sino que además había creado con él un lazo tan estrecho que ni ella misma lo había percatado y tomado conciencia hasta ahora.

-Ichigo... –Exclamó en voz baja perdiendo su mirada en el suelo.

¿Acaso sentía amor por él? Últimamente éste pensamiento la asaltaba con frecuencia replanteándole miles de ideas casi descabelladas con respecto a Ichigo.

Rukia sabía que Ichigo la veía solo como una amiga, una amiga muy preciada quien también lo había socorrido en reiteradas ocasiones pero nada más. Por lo general solían llevarse como perro y gato y más tras la llegada de Ashido ¿Sería acaso que Ichigo se veía invadido por él? ¿O simplemente eran celos por una amistad algo dependiente como parecía ocurrir con Renji? Además estaba claro otra cosa, lo cual, no podía dejar pasar por alto bajo ningún motivo; Inoue estaba completa y perdidamente enamorada de Ichigo.

La muchacha suspiró con algo de tristeza al reflexionar sobre éste tema. Sabía que Inoue amaba a Ichigo desde hacía tiempo y ella no tenía derecho a irrumpir en ese sentimiento. Por otro lado no sabía si realmente sentía amor por el pelinaranja o solo fascinación.

-No deberías pensar en alguien más que en tu prometido... –Dijo una voz masculina irrumpiendo sus pensamientos.

-¡Byakuya-sama! –exclamó al verlo parado como estatua a su lado ¿Cuánto hacía que estaba allí?

-Rukia... debes entender que yo deseo lo mejor para ti.

-¿Y por eso quieres que me case con Ashido? –Dijo sin mirarlo y aun recostada en el árbol.

-Deseo que el sueño de Hisana se haga realidad Rukia.

-¿De mi hermana?

-Ella quería que te protegiese y velara por tu bienestar. Incluso volví a desafiar a los ancianos intercediendo por ti ante el consejo para que te adoptasen.

-Onii-san... –Dijo con tristeza evitando mirarlo.

-Él y tú nunca serán iguales... –Byakuya se aproximo más a ella mirándola a los ojos.

-¿De que hablas?

-Me refiero a Kurosaki Ichigo...

-No sé que tiene que ver Ichigo en todo esto... –Dando vuelta su cara tratando de ocultar su evidente malestar ante ese nombre.

-Has pasado demasiado tiempo con el shinigami sustituto. No debí permitirte estrechar una amistad más intima con él.

-¡Ja! Claro que no, Ichigo y yo solo somos amigos normales como con cualquier otra persona. –Dijo con rapidez y algo molesta.

-Si fueran sentimientos tan simples no te pondrías así Rukia. –Dijo Impostando su sería y hasta algo triste mirada.

-Ichigo no significa nada para mí, es decir, lo quiero pero como a un amigo, solo eso... –La pelinegra agachó la cabeza tras formular ésta oración.

-Entonces acepta a Ashido. Date la oportunidad de que ambos se entiendan mejor. Permití que lo escogieran por que sé que se han llevado muy bien últimamente y creo que tienen mucha afinidad.

Los ancianos deseaban que un matrimonio se concreté en esta familia y al menos deseo que sea con alguien que te haga feliz.

-¿Y si él no es quien me hace feliz? Es decir Ashido es un hombre estupendo y si es verdad congeniamos a la perfección, nunca peleamos y pareciera saber exactamente lo que espero de él... –Guardando silencio

-¿Pero?

-No lo sé... –Rukia callo durante unos instantes mientras permanecía de espaldas a Byakuya. – Quizás solo sea temor al cambio. –Dijo con algo de tristeza.

-¡Mmm! Rukia, lo que menos deseo es perderte, ya perdía a mi amada Hisana y me gustaría que seas feliz aquí junto a tu familia y amigos. Tú eres un alma, un shinigami, tú vida mortal se ha cumplido hace muchísimo tiempo, no perteneces al mundo Humano. Tu lugar es aquí en el Sereitei, junto a los Kuchikis. Por otro lado Kurosaki Ichigo solo tiene una cosa en mente y es acrecentar su poder, él no ha tenido otra clase de pensamiento y te aseguro que en su mundo encontrará a otra humana que lo haga feliz.

-¡Byakuya! –Rukia se dio vuelta con rapidez pero Byakuya, se retiraba a la distancia, silencioso, mientras caminaba con su parcimonia habitual.