Capitulo IX

"Dobles cita, doble problema Parte II"

Tras una larga caminata bastante silenciosa, Rukia y Ulquiorra llegaron al famoso parque de diversiones.

Recientemente inaugurado en la ciudad de Karakura con los mejores juegos y parques temáticos de gran entretenimiento para grandes y chicos. Además de los más fastuosos patios de comida para pasar un día súper entretenido. Eso era lo que anunciaba aquel gigantesco letrero en la entrada de aquel lugar.

-¿Parece divertido verdad Ulquiorra? –Pregunto con gran entusiasmo Rukia mientras avistaba los atractivos del parque pero su pregunta no obtuvo respuesta. –Realmente eres un chico de pocas palabras me pregunto ¿Qué clase de conversaciones tenías con Inoue cuando fue tu prisionera? –Dijo suspicazmente.

-Ummph… No veo por que sacas a colación mi relación con esa humana, simplemente fui su carcelero. –Caminando pausadamente. Realmente nunca había estado en un lugar así; al parecer los humanos se veían felices, pues caminaban a su alrededor riendo, canturreando ¡besándose! ¿Era eso normal?

-Por eso lo digo, por que fuiste tú quien más tiempo paso con ella -Rukia hecho a reír.

-Aizen fue quien me ordeno protegerla solo cumplí con mis ordenes. –Exclamó algo molesto ¿Por qué esta muchacha debía refregarle su pasado en la cara?

-¡Vamos allí! –Señalando un juego de pelotas en uno de los stands del parque.

-¡Bienvenidos! Aquí podrán ganar estos hermosos osos de peluche. –Dijo un hombre de avanzada edad y bigotes renegridos.

-Jugaremos a este… -Echando a reír. -¡Eh! ¿Ulquiorra por que no juegas también? Si ganas te darán un enorme oso de peluche.

-¿Y para que quiero algo como eso? –Contesto aún con las manos en los bolsillos.

-¡Anímese jovencito si gana de seguro su novia se pondrá muy feliz! –Sentenció el hombre tras el mostrador.

-Ehh…

-Si vamos Ulquiorra.

-Permítanme decirles que realmente hacen una bonita pareja. –Aseguro el bigotón con satisfacción.

-¿Usted en verdad lo cree? –Inquirió Rukia divertida más por el hecho de que Ulquiorra parecía ofuscarse un poco con la declaración, lo que significaba que su idea de que él chico experimentase las emociones humanas estaba dando resultado.

-¡Es un juego sencillo! Aun que debo decir que son pocos los afortunados en ganar aquí se requiere mucha destreza y buenos reflejos. –El empleado del stand lo miró con algo de soberbia de seguro haría caer otro incrédulo. –Si golpean las cinco latas que ven al fondo –señalando un lugar de aproximadamente cuatro metros de distancia. –Se llevarán este hermoso conejo. –Mostrando un peluche gigante de color blanco sujetando un corazón rojo entre ambas manos.

-¡UN CONEJO! ¡MI FAVORITO! –grito Rukia emocionada.

-No me interesa… -dijo el chico con desprecio.

-¡Ahh lo sabía no tienes agallas muchacho! Supongo que no quieres quedar mal ante la chica. Es mejor retirarse que quedar como un perdedor. –Haciendo movimientos afirmativos con la cabeza.

-¡Ohh perdedor! –dijo Rukia con asombro lo que pareció enfadar un poco más al arrancar, aun que claro está sus facciones jamás denotarían su oleaje emocional interno.

-Bien jugaré… -Sacando su billetera.

Nadie, ni siquiera los tres primeros espadas se habían atrevido a llamarlo perdedor ¿Quién rayos se creía este humano para tratarlo tan despectivamente? Si realmente no fuera un tipo calmado quizás ese humano ahora estaría rogando por su vida.

-Muy bien aquí tiene tres pelotas. Recuerde si derriba las cinco latas el conejo es suyo tiene tres posibilidades. La mayoría de las personas necesitan las tres jugadas y aún así no logran derribar la pirámide espero que tengas más suer…

Ulquiorra no lo dejo seguir hablando. Tomó una pelota, fijo su objetivo, calculo la energía necesaria, y arrojo aquella esfera de cuero con gran potencia y velocidad, haciendo que no solo derribara las cinco latas a las que le había apuntado, sino que además dos de ellas se desplomaron una hacia la derecha y otra hacia la izquierda con gran precisión terminando por derribar otras dos pirámides más ubicadas a los lados.

-¡QUE! –El bigote falso del empleado pareció desmoronarse del susto. El chico había derrumbado quince latas de un solo tiro. Lo miro pasmado ¿Acaso este chico no era humano?

-¡Bien hecho Ulquiorra! –Dijo satisfecha la pelinegra.

-Fue muy sencillo…

-Aquí tiene lo felicito… -Dijo el empleado con poco animo mientras arrugaba la frente y entregaba el conejo blanco.

-¡Genial ahora me toca a mí! –Rukia parecía muy emocionada.

En otro lugar de la feria…

"La montaña rusa más alta y peligrosa del mundo" pero comparada con las miles de batallas que los jóvenes debieron afrontar era tan solo un juego de niños.

Mientras que todos bajaban algo descompuestos de aquel espeluznante viaje, Ichigo e Inoue parecían muy felices de haber experimentado aquellas tormentosas sacudidas, subidas y bajadas y las interminables vueltas que ocasionaron la perdida de los desayunos de muchos de los pasajeros.

-Eso fue divertido ¿No lo crees Kurosaki-kun? –Dijo Inoue sonriente.

-Pues si… aún que menos mal que no comí nada antes de salir. –Tocándose la panza.

-¡Ahh! Pues yo comí unos huevos revueltos, unas judías dulces, una porción de pizza de ayer a la noche, un café y un jugo de naranja fresco. –Dijo Inoue con seriedad mientras enumeraba con los dedos todos y cada uno de los ingredientes de su desayuno.

-En serio no se como lo haces… -Exclamó el chico sonriendo mientras caminaban rumbo a otro juego. A propósito Inoue hay algo que me gustaría pedirte –Dijo tomándola del brazo y arrastrándola hasta un árbol cercano donde la arrincono.

-Kurosaki-kun… -Dijo la chica sumamente acalorada mientras el rostro del chico se aproximaba sin impedimentos al suyo.

-Deja de llamarme por mi apellido ¿somos novios o no? –acercándose un poco más.

-Es que se me olvida. –Dijo riendo y anteponiendo sus manos delante de su cuerpo.

-¡Tonta! –Ichigo sonrió con satisfacción. -¿Por qué te cuesta tanto llamarme solo Ichigo? –Dijo besándola con pasión.

Inoue se dejó arrastrar por aquella deleitante muestra de afecto, mientras sus labios se fundían en uno solo impregnando sus cuerpos con ardientes sensaciones que parecían acrecentar aún más el sol del mediodía.

La chica cruzó inmediatamente sus brazos por el cuello del chico, ejerciendo una leve presión que intensificaba aun más el beso haciendo que ambos suspiraran casi por el mero placer de sentir un contacto más intimo y más profundo de sus cuerpos rozando uno junto al otro.

Mientras que el solero verde claro de Inoue se arrugaba con las caricias de Ichigo y su cabello anaranjado bailoteaba sobre las manos del chico en su espalda, su mente al parecer la llevaba a otra reflexión extraña.

Ichigo tenía razón ¿Por qué no lograba con facilidad llamarlo por su nombre? Si bien lo había echo un par de veces parecía que le fuese más apropiado o común llamarlo por el apellido ¿Pero eso no era demasiado serio? Eran novios ahora y tenían un trato y un contacto mucho más intimo ¿por que no lograba dejar de lado las formalidades estructuradas? ¿Por qué?

Por fin después de unos cuantos segundos los dos se separaron por falta de aire. Ichigo retiró un poco su rostro mientras mantenía sus ojos cerrados tratando de emular en su mente la sensación extraña que despertaban en él los besos de la peli naranja.

Tras un extenso suspiro sobre los labios de la chica abrió con lentitud sus ojos para verla de frente pero su impacto fue mayor cuando pudo ver el mismísimo rostro de Rukia frente al suyo.

¿Acaso estaba alucinando? Ésta mujer no podía ser Rukia. Él estaba con Orihime. Entonces si todo esto era una ilusión por que se había quedado prendado de aquellos danzarines ojos negros que ahora lo miraban con melancolía.

Hacia dos meses que le había propuesto a Inoue que fuese su novia pero ¿era correcto tratar de acabar con un sentimiento sustituyéndolo por otro? ¿Era acaso su mente subconsciente la que de alguna manera intentaba advertirle de los sentimientos ejecutados por su corazón?

El chico inhaló un hondo respiro y aproximo nuevamente, y con mucha delicadeza, sus labios, para posarlos sobre los de la mujer que amaba. La sentía estremecer hasta la fibra más ínfima de su ser pero esta vez el beso era más cálido, más suave, más delicado. Sus labios se movían con tanta sincronicidad que llegó a pensar que Ishida tenía razón ambos encajaban como las piezas de un rompecabezas.

Un poco más atrás…

-¡ICHIGO DEGENERADO! –Grito Kon con desesperación. –Se esta aprovechando de la pobrecita de Inoue-chan ¿ACASO NO HARÁN NADA INUTILES? –Sentenció furico pero recibió una tremenda reprimenda por parte de Tatsuki que lo mando a volar al cielo y cayo con tal rudeza que quedo tumbado unos instantes antes de ser recogido por Chado.

-Será mejor que guardes silencio… -Dijo el moreno apaciblemente.

-Y ahora me lo dice… -Exclamo llorisqueando.

-¿Qué ocurre Tatsuki? –Inquirió el Quincy al notar a la chica estática ante la escena que se sucedía frente a sus ojos varios metros más adelante.

-Algo no anda bien… -Dijo la chica con gran seriedad.

-¿No anda bien? –Pregunto nuevamente Ishida recostado sobre una parecilla del camino.

-Pues parece que se entienden a la perfección. –Profirió Chado a su lado.

-No es así… los conozco a ambos y esto es casi forzado sobre todo Ichigo…

-¡Forzado! –Kon la miró perplejo ¿Qué quería insinuar? Si ambos se besaban apasionadamente se notaba a la legua que aquello no era forzado ¿O si? –No comprendo nada…

-¿Qué harás Inoue? ¿Qué harás cuando te des cuenta? –Pensó Tatsuki aún mirando fijo la escena.

En la entrada de la feria…

-Bueno ese tipo dijo que estarían aquí… -Exclamo una hermosa muchacha de largo cabello

-Pero parece un lugar muy grande como para hallarlos. -Sentenció otro muchacho rubio a su lado.

-Ni modo tendremos que buscarlos ¡SI! –Acotó finalmente eufórica.

-Se nota que eres una niña… -Refunfuño el joven hombre.

-¡Silencio Pesche! Y manos a la obra. –Adentrándose al parque.

-Si señora… -Dijo satisfecho de verla tan contenta

En el centro del parque pasado el mediodía…

-Este lugar es enorme… -Exclamó Rukia agitada pues habían estado caminando hacia varias horas al rayo del sol y aun que ella se veía bastante maltrecha el joven espada parecía no haber sudado ni una gota. -¿Eres de hielo o que onda? –Pregunto exhausta

-No sufro el calor. –Dijo mirándola casi desfallecer.

-Pues yo necesito descansar. Vayamos a comer algo y de paso me voy a refrescar un poco. –Jadeando acalorada.

-Eres poco resistente shinigami. –Contesto algo despectivo.

-¡No soy poco resistente! Es solo que hace calor y bueno… las mujeres lo padecemos más…

-Floja… -Mirándola de reojo.

-¡YA DIJE QUE NO SOY FLOJA! –Contesto de mal humor.

-Vamos allí. –Dijo señalando un restaurant de comida rápida y olvidando por completo la charla.

Los dos caminaron hacia el lugar. Rukia iba algo molesta. Quería hacer que Ulquiorra fuese un poco más emocional pero durante toda la mañana fue el chico quien parecía jugar psicológicamente con ella pues terminaba por irritarla y fastidiarla justo como ahora.

El lugar constaba con varias mesas dobles y hermosas sombrillas de colores que permitían a los visitantes disfrutar del aire puro y refugiarse del agobiante calor veraniego.

Ulquiorra y Rukia caminaron con rapidez hacia una mesa para así evitar verse en el inconveniente de almorzar de pie, pues el lugar estaba algo abarrotado a esa hora.

Ambos se sentaron a la mesa. Un conejo rosa gigante y otro blanco fueron depositados como compañía en dos sillas enfrentadas mientras sus dueños se desplomaban en sus lugares.

-¡Ahh! Por fin tengo hambre… -Grito Rukia despatarrada en la silla, sin duda sus modales distaban de ser agraciados y delicados como los de cualquier señorita.

-¿Qué comeremos aquí? –Inquirió Ulquiorra mirando el menú en la cartilla. –No conozco esta comida…

-¿Acaso no has probado la comida rápida? ¡ES FABULOSA! Hemos venido con Ichigo varias veces ¡Nunca me cansaría de probarla! –Sentenció satisfecha.

-Si tú lo dices… -Ahora recordaba que Urahara le había comentado sobre los fascinante sabores de estas comidas ¿Serán tan maravillosas en verdad?

-Yo iré a buscar las órdenes tú espera aquí y vigila la mesa. –Dijo Rukia parándose de sopetón.

-Como quieras… -Dijo despectivamente el pelinegro.

Mientras Rukia tomaba la orden y aguardaba en la larga fila de pago, otra parejita terminaba de hacer su pedido en el mismo lugar.

-¿Donde nos sentaremos? –Pregunto Inoue al notar lo lleno que estaba el sitio.

-Pues no lo sé… -Ichigo busco con la mirada pero a pesar de que el patio de comidas era bastante grande los lugares disponibles eran escasos. –Caminemos un poco…

-¡Hai! –Contesto la peli naranja con felicidad sosteniendo su bandeja.

Tras casi un minuto de búsqueda ambos se toparon con un hecho bastante inusual y frustrante. Ichigo se adelanto con rapidez hacia una de las mesas más retiradas del lugar hasta posicionarse frente a un joven de cabellos negros, mirada taciturna y dos conejos de peluche que lo acompañaban en una escena que parecía más cómica que escalofriante.

-Déjame adivinar ¿Sacaste a tus pequeños amigos a comer una hamburguesa o quizás a tomar un helado? –Exclamó serio señalando ambos objetos sentados en cada silla.

-Kurosaki Ichigo… -Dijo Ulquiorra con mucha calma ¿Qué hacia ese tipo molesto allí?

-Ulquiorra… -Dijo la peli naranja asomándose detrás de Ichigo el cual noto algo en lo cual antes no había caído en cuenta.

-Y la mujer humana… -Dijo Ulquiorra echándole a penas un vistazo y perdiendo la vista hacia otro punto focal.

-¿Qué haces aquí? ¿Acaso nos sigues? –Inquirió Ichigo confuso y molesto.

-No tengo interés en ustedes… -Respondió con desgano pero por alguna razón era capaz de percibir la punzante mirada de la peli naranja en él.

-¿Y entonces? –Reiteró Ichigo.

-¡Ulquiorra! ¡Quieres ayudarme! –Grito una voz femenina a la distancia perdida entre un tumulto de gente.

-¡TIENES UNA CITA! –Dijo Ichigo con mucha sorpresa mirándolo y tratando de observar a la susodicha a la cual no lograba ver.

-Cita… -Dijo Inoue en voz baja mientras aferraba su puño con fuerza a su solero verde.

Ulquiorra se levanto de su asiento y se dirigió rumbo a la muchedumbre donde, tras unos segundos, rescato a una muchacha y dos bandejas de comida de entre la multitud.

-¡Maldita sea se aprovechan por mi estatura! ¡Pero ya verán insolentes! –Grito furiosa.

-¡RUKIA! –Exclamaron los dos jóvenes al unisonó.

-Ichigo, Inoue… ¿Qué hacen aquí? ¿No irían a la playa?

-Hi Rukia-chan… -Dijo Inoue algo contrariada ¿Ulquiorra y Rukia tenían una cita romántica?

-¿La pregunta es que haces tú aquí? ¿Y con Ulquiorra? ¿Estas de broma Rukia acaso tienes un romance con un espada? -Inquirió molesto ¿Acaso la chica le daba una oportunidad a alguien más y no a él?

-No tengo ningún romance ¡IDIOTA! –grito desaforada sentándose en su silla.

-¿Y entonces por que están juntos Rukia-chan? –Pregunto Inoue algo estática.

-Pues es una historia larga… -Acomodando su almuerzo.

-Que bien por que tenemos tiempo. –Tras estas palabras Ichigo tomó al conejo rosa con cólera, lo estroló con furia contra el piso y luego se sentó.

-¡QUE HACES SOQUETE! –Rukia estaba más que furiosa.

-Lo siento Ulquiorra parece que malogre tu regalito ¿verdad? –Dijo mirando al chico.

-Pues ese no es mío. –Contesto el chico mirándolo algo sorprendido ¿Acaso éste era el hombre que lo había derrotado hacía tiempo atrás, y no solo a él, a Aizen también? La verdad es que actuaba con cierto infantilismo o eso le pareció.

-Pobrecito Minorin… Ichigo es un idiota pero yo te protegeré… -Exclamo la pelinegra abrazando aquel juguete.

-¡Eres una niña! –Exclamó Ichigo con descaro pero olvidando por completo a su acompañante.

Ulquiorra tomó al otro conejo con cuidado y lo sacó de la silla colocándolo a su lado. Inoue lo miró confusa ¿Acaso éste gesto del chico era para ella?

El espada la miró de reojo y bastó para que la chica se diera cuenta de lo que quería. Camino detrás de su silla y se sentó a su lado y al lado de Rukia un tanto avergonzada. Nunca pensó en su vida que Ulquiorra le mostrará tal amabilidad ¿Cuándo fue que el joven había adquirido tales modales? Si bien nunca la trato mal, físicamente hablando, durante su estadía en las noches, tampoco había sido tan compresivo u atento.

-Gracias… -Dijo mirando al pelinegro con algo de discreción.

-De nada… -contesto él bajando la apenas mirada.

-¿Y bien van a decirnos por que están aquí juntos? –Inquirió Ichigo mirando a ambos.

-Pues tenía una cita con Ashido pero él no pudo venir

-Déjame ver entonces lo reemplazaste con Ulquiorra ¿Verdad? Se ve que no lloras por causas perdidas Rukia.

-¿De que hablas? Ulquiorra me trajo la carta de Ashido y se ofreció a hacerme compañía en su lugar eso es todo.

-¡QUE! –Inoue e Ichigo se miraron sorprendidos.

-En todo caso ¿Por qué te molesta que Kuchiki salga conmigo? –Pregunto el arrancar poniendo en juego lo que mejor sabía hacer.

-No me importa… para nada… -Contesto Ichigo tratando de hacerse el desentendido.

-Entonces no te incumben nuestros asuntos. En todo caso si yo quisiera tener una relación con ella se lo pediría abiertamente, eso sería lo correcto ¿no crees? –Mirándolo fijamente.

-No sé a que viene todo ese comentario… -Refunfuño el chico molesto.

-A que si tienes tantas agallas para pelear deberías tenerlas para confesar tus sentimientos

-No te inmiscuyas gusano… -Comento Ichigo malhumorado.

-Kurosaki-Kun… -Inoue lo miró con tristeza.

-Ulquiorra… -Rukia lo contemplo con asombro, al parecer el espada no era tan estúpido como parecía y además Inoue tenía razón cuando decía que el chico tenía una gran habilidad para jugar psicológicamente con su adversario.

-¿Y ustedes que hacen aquí no irían a la playa? –Preguntó Rukia.

-¿A la playa? –Preguntaron los dos chicos al unisonó.

-¿Por qué iríamos allí? –Inquirió Ichigo aún molesto.

-Bueno supuse que como hacía calor… éste… ¡Ahh! –Rukia no supo que decir por un momento creyó haber metido la pata y descubrir el plan de Tatsuki quien de seguro la querría matar desde algún lugar.

Y así era pues desde un lugar cercano tres personas y un peluche se miraban totalmente asombrados. ¿Qué rayos estaba pasando allí? Rukia parecía estar acompañada de Ulquiorra y por otro lado la cita de Ichigo e Inoue parecía haber concluido en el mismo momento en la cual se encontraron con la otra parejita. Además desde la distancia todos habían sido testigos de las curiosas acciones de Ichigo y Ulquiorra ¿Pero que rayos estaba pasando?

-¿No les parece que es de mala educación estar espiando a las personas? –Exclamó una voz femenina a sus espaldas.

-¿Y tú quien eres? –Pregunto Tatsuki mirando el largo cabello verde ondear con gracia en el viento.

-Soy una vieja amiga… -Dijo mientras se dirigía rumbo a los cuatro personajes sentados más adelante.

-Y más vale no interferir con ella cuando se le mete algo en la cabeza. –sentenció el joven hombre de cabello rubio quien se acerco con gracia al Quincy -¿Me recuerdas? –Pregunto el chico con curiosidad y gracia.

-¡Un momento! Te me haces conocido… -Dijo el Quincy tratando de hacer memoria.

-¿Lo conoces? –Pregunto Kon desde el hombro de Chado.

-¡Eres Pesche Guatiche! –Exclamó Ishida con asombro.

-Sabía que me recordarías… -Saltando de felicidad a los brazos del Quincy.

-¡NO ME TOQUES! –grito éste eufórico.

-¿Entonces esa mujer es? -Chado y todos los presentes dirigieron la mirada hacia la atractiva chica que se alejaba del grupo rumbo a la pequeña mesilla de aquel restaurant.

Ichigo intentaba por todos los medios ocultar su malestar, pero el hecho de que Rukia estuviera allí con otro tipo le sacaba de quicio. Había intentado controlarse antes y el no ver a Ashido rondando la escuela en busca de Rukia le había servido para no desfallecer ante sus celos, pero toda la reacción de hoy lo llevaba a pensar que quizás había escogido equivocadamente.

Él nunca fue una persona que retrocediera ante sus ideales, entonces ¿por que no lucho por Rukia? ¿Por qué prefirió ceder ante Ashido? Y por otro lado estaba Inoue, era una chica linda y tierna, y la quería pero ese sentimiento no era igual que el que sentía por la pelinegra ¿Pero Rukia sentiría lo mismo por él?

Mientras se abstrajo un cuantos segundos pudo sentir un potente abrazo estrujarlo con fuerza.

-¡ICHIHO! –grito una voz femenina dejando caer sus verdes cabellos sobre el rostro de Ichigo.

-¿Qué rayos? –exclamó exaltado el peli naranja.

Los presentes los miraban atónitos y algo divertidos salvo Ulquiorra quien reconoció a la joven mujer al instante.

-¡NELIEL! ¿Qué rayos haces aquí? –Inquirió Ichigo tras ser liberado por la joven.

-Hola Nell-chan –Saludaron Rukia e Inoue al unisonó.

-Qué malos son no puedo creer que me estés engañando ¡ICHI!

-¡PERO DE QUE RAYOS HABLAS! –grito con exaspero.

-Y yo que jure amarte y cumplir la promesa de esperarte en el Hueco mundo. –Llorisqueo la Ex espada.

-Yo jamás prometí tal cosa… -Acotó Ichigo más calmado.

-Pues parece que la cita termino… -Suspiró Ishida quien se acerco por detrás.

-Ishida, Chado, Kon –Mirando a todos los presentes. –Tatsuki y… -Deteniéndose un momento en el extraño sujeto rubio quien hacía muecas y poses como modelando frente a los presentes. –Sujeto raro… -Exclamo Ichigo tras un impas.

-¡QUE NO ME RECONOCES! –exaltado y llorisqueando en el piso.

-Ya Pesche, Ichi nos ha olvidado… -Llorisqueo también la joven Neliel.

-No se por que insinúas eso… -declaró de mal humor. -¿En todo caso que hacen todos ustedes aquí?

-Bueno es que… -Tatsuki se mostraba algo nerviosa tras ser descubiertos irremediablemente.

-Tatsuki quiso asegurarse de que tratarás bien a Inoue. –Ishida sonrió maliciosamente ante el gesto burdo de su amigo.

-¿Por eso nos han seguido? –Inoue la miró con picardía.

-Si, lo siento Inoue. –Tatsuki bajo la cabeza con bastante pena.

-No podíamos estar tranquilos con el depravado de Ichigo manoseando a Inoue-chan… -Alardeo Kon entre dientes para evitar ser descubierto.

-¡MANOSEANDO! –Grito Nell.

-Si es que Kurosaki y Orihime son novios Nell. –Solto Ishida sin el más mínimo miramiento.

-¡NOVIOS! –Exclamo a punto de una taquicardia. -¡Ichilo! ¡DIJISTE QUE ME ESPERARIAS! ¡TE ODIO! –llamando la atención de la mayoría de los transeúntes.

-¡Ehh cálmate Nell! –el peli naranja trataba de consolar a la descarriada espada a como diera lugar antes de que los echasen a empujones de allí.

-Siéntese Neliel-sama… -Suspiró Pesche al verla tan acongojada y tras robar una silla cercana.

-Ichiho… ¿Cómo pudiste hacerlo? –Aún llorisqueando con la cabeza gacha.

-Ya te dije como mil veces que es Ichigo. –Refunfuño el chico.

-Lo siento mucho Nell… -Suspiro Inoue.

-Ni modos, de todas formas te lo robare. –Dijo la peli verde impostando una mirada más sarcástica.

-¡Ehh! -¿Acaso el amor puede trasmutar tantas emociones en un solo instante? Se preguntaba Inoue.

-¿Y que haces aquí Nell? –Pregunto Ichigo mientras sostenía el vaso de bebida en su mano derecha.

-Pues… -habló la chica pero súbitamente le arrebato la gaseosa a Ichigo quien quedo algo pasmado por la rápida acción. –Necesitaba aclarar algunas cosas importantes por eso estoy aquí. –Bebiendo la gaseosa.

-¿Qué cosa querías decirme? –Dijo Ichigo con el ceño fruncido al oír como su bebida había sido profanada hasta las profundidades del vaso.

-No vine a hablarte a ti Ichigo…

-¡QUE! –Dijeron todos bastantes sorprendidos.

-Vine a hablar con el cuarto espada Ulquiorra Shiffer. –Echándole una mirada furtiva al pelinegro quien hasta entonces había permanecido callado.

-¿Y sobre que quieres hablar conmigo? –Inquirió el pelinegro con seriedad ante la mirada atenta de todos.

-¡Ahh! No has cambiado… -Apoyando el codo sobre la mesa y sonriéndole con algo de ironía. –Sobre Nurielle Andevallete… tú casi prometida… la recuerdas ¿VERDAD?

Los jóvenes se miraron algo contrariados, habían oído bien o solo eran sus oídos confusos por tanto calor. Todas y cada una de las miradas se centraron en Nell y en Ulquiorra quien se había quedado algo estático y perplejo tras la ultima frase de la recién llegada.

Inoue por su parte sintió estremecer un poco su corazón. Volvió a aferrar con fuerza su solero estrujándolo entre sus puños cerrados.

La chica agacho un poco la cabeza ¿Por qué se sentía así? ¿Qué le importaba a ella que Ulquiorra tuviese una estúpida prometida salida de vaya a saber donde? ¿Por qué jamás lo había visto con ella? ¿Por qué el chico se mostraba tan desentendido de los sentimientos humanos si en verdad tenía a alguien a quien querer? Pero la pregunta más importante que cruzó por su mente en ese instante fue ¿Por qué le dolía tanto que Ulquiorra tuviese en verdad a alguien importante para él?

Si bien encontrarlo allí con Rukia no le fue de mucha gracia, supuso cuales serían las seguras intensiones de la pelinegra. Si Ulquiorra había dicho la verdad tan solo le quedaban cuatro meses de vida antes de que Urahara se la arrebatara con su Katana.

La chica le echo un rápido vistazo al joven pero extraña fue su sorpresa cuando las portentosas gemas verdes de Ulquiorra la miraban de reojo. Inoue volvió a bajar la vista y a mirar de frente para encontrarse ahora con la mirada seria de Ichigo quien no dijo nada pero que sin duda había notado aquel acto suspicaz por parte de ambos.