Hola a todos, este es el penúltimo capítulo del fic, lo que me emociona un montón. Sí, he de admitir que me he demorado un montón en actualizar pero he hecho lo mejor que he podido y eso de hacer dos fics en simultaneo consume mucho más tiempo del que pensé en un principio.

Pero en fin… si alguien no lo sabe, este fic tiene un pequeño side-story que se llama Dos palabras, ya está terminado y si bien se relaciona demasiado con este, no lo publiqué aquí porque no solo maneja el punto de vista de Steve, sino el de Hermione y el de Tony, espero que les guste. Dos palabras está ambientado entre el capítulo anterior y este.

En respuesta a los review:

~marichan906: Me alegra un montón que te haya gustado, ¡Ya solo falta el último! Y trataré de actualizar lo más seguido que pueda.

~ ambu780: ¡Lo siento! A veces soy un caos interior así que puede ser confuso, me alegra que te haya gustado.

Si les gustó o no, siempre pueden comentarlo. Sobra decir que solo Hermione y la historia me pertenecen, capitulo dedicado a marichan906 y ambu780. Au revoir.


Me quieres… demuéstralo

—¿Pasa algo señor Rogers?

Steve levantó la mirada para ver a la rubia menuda con una bandeja en la mano. De veras quería odiar a la mujer, sobra decir que se había esforzado en hacerlo. Pero era imposible.

Ella había sido muy educada con todos y había intentado ser amable. Cuando se dio cuenta que todos, con la excepción de Clint y Natasha que no la había visto, la odiaban, los evitaba y se iba con Tony a los laboratorios. Cada vez que creía que podía odiarla por ser la esposa de Tony, lo veía entrar en la habitación y en lugar de irse como solía hacer, sonreía y se relajaba al verla. Incluso ambos habían hablado en términos más o menos cordiales.

La rubia era Hermione Stark, una ex-bailarina exótica que se casó con Tony cuando estaba en la universidad. Se habían divorciado por causas que ambos se habían negado a discutir, aunque de hecho la anulación nunca se había realizado. Howard había llevado consigo los documentos para conseguir la anulación cuando fue asesinado. Al enterarse de eso habían vuelto a retomar el contacto y ya estaban planeando renovar sus votos.

—No, señora Stark.

Ella lo miró de una forma que podía considerarse algo inquietante, le recordó un poco a Natasha.

—Soy Hermione, cuando dices señora Stark pienso en María.

—Lo siento, señ… Hermione.

Bajó la mirada y cerró su cuaderno de dibujo para que ella no viera el dibujo que estaba haciendo. Creyó que ella se había ido cuando la escuchó hablar de nuevo.

—Lo amas ¿Verdad?

—Yo no… Por supuesto que… es una… —cuando no pudo armar ninguna idea coherente se rindió— ¿Tan obvio soy?

Ella sonrió con tristeza.

—Daría lo que fuera porque alguien me mirara con esa mezcla de amor y angustia aunque fuera una sola vez.

Le sorprendió su respuesta, ellos estaban más tiempo juntos de los que pasaban Pepper y Tony, además gracias a ella Tony se había quedado. Tony debía adorar el piso por el que caminaba su esposa. Steve suspiró por los sentimientos que quería quitarse de encima.

—No sirve de nada, él te ama a ti.

La mujer suspiró y se sentó a su lado dejando la bandeja en la mesilla.

—¿Sabes? Cuando conocí a Tony, él solo era el hijo de Howard, su sombra. Recuerdo que lo envidiaba por su vida perfecta, hasta que entendí que su vida era tan cruel como la mía. Recuerdo que a medida que crecía, mi familia hacia todo por mi bien, incluso si me hacían sufrir era para que aprendiera algo valioso. Él nunca tuvo eso. Él fue traicionado tantas veces cuando alguien de su edad no debería haber conocido el significado de la palabra.

El corazón de Steve se contrajo al oír el corto resumen y el dolor que Tony habría sufrido toda su vida.

—¿Por qué me dice esto, señ… Hermione?

Ella soltó un bufido poco femenino y le pareció escuchar un par de improperios ¿En alemán? ¿O era ruso?, además dejó de lado ese empalagoso acento sureño que los enervaba a todos y empezó a hablar en un acento inglés muy aristocrático.

—Porque es una estupidez, señor Rogers. Encontrar uno de esos amores épicos de una vez en la vida, y desperdiciarlo porque no tuvieron los cojones de admitir sus errores y que fueron lastimados. Mis padres me enseñaron que uno lucha y da lo mejor de sí, no se esconde, ni permite que la otra persona esté cubierta por todas sus heridas e inseguridades. Amo a Tony y quisiera creer que si él viera mi alma gemela se apartaría para que yo estuviera junto a ella.

—¿Qué hago?

La mirada que ella le dirigió le hizo temer que ella le aventaría la bandeja y si la mujer usara armas se habría preocupado de que le descargara todo un cartucho.

—Él ha visto lo peor de todo el mundo. No le diga que va a estar a su lado, todos se lo han dicho ya. ¡Muéstreselo! Quédese a su lado cuando ni el mismo se quiere, cuando el hombre de hierro se da cuenta al final del día solo es un hombre y pueda quebrarse sabiendo que está a salvo y que mientras usted este a su lado nada le hará daño.

Steve pensó en lo que ella le había dicho. La mujer pudo haber tenido una vida bastante libertina pero la admiró aún más de lo que él admiró a Peggy. Si ella lo amaba una milésima parte de lo que él lo hacía, debió haberle dolido lo indecible haber hecho eso.

Steve tomó la bandeja con comida.

—¿Puedo?

Ella sonrió como si hubiera dicho lo correcto y señaló con la barbilla el ascensor.