Capitulo XI

"Desdicha, felicidad, un choque de emociones bajo la lluvia"

-Yo… te… quiero… -Suspiró la pelinaranja mientras sentía una intensa pesadez en su cuerpo y una potente punzada desprenderse de su frente.

-¿Ya estas despierta Inoue? –Inquirió una voz femenina.

La vista de la joven solo le revelaba algunas luces y sombras que tardo un largo rato en definir. Una luz tenue proveniente de una molesta lámpara de techo parecía fastidiar su adolorida vista a tal punto que no lograba abrir sus ojos con naturalidad.

-Apagaré la luz. –Exclamó la voz a su lado.

Inoue pudo percibir como las luces en su borrosa mirada se extinguían súbitamente dándole paso a una lobreguez menos intimidante.

-Encenderé la luz del velador así estarás más cómoda.

-¿Quién? ¿Dónde estoy? –dijo intentando incorporarse más la pesadez de su cuerpo la superaba.

-Soy yo, Tatsuki, estas en tú casa. –Ayudándola a sentarse mientras la chica refregaba sus ojos como intentando recuperar la visión perdida. -Por qué no bebes un poco de agua –Sentenció Tatsuki acercándole un vaso de agua fresca que puso entre sus manos.

-¿Qué paso Tatsuki? –Bebiendo aquel refrescante liquido -¿Por qué estoy aquí? ¿Dónde esta él?

-¿Él? Bueno está en la sala, insistió en quedarse un poco más contigo hasta que despertaras al menos.

-¿En verdad?

-¡Claro tonta! Es lo menos que puedes esperar de él.

-¿Y como llegué aquí? ¿Acaso lo hicimos? –Preguntó desorbitada mirando la borrosa figura de Tatsuki.

-¿Lo hicieron? ¿A que te refieres?

-Tatsuki él y yo estuvimos juntos, fue tan rápido, tan repentino, pero no puedo decir que me sienta mal por ello.

-¡Espera un momento Inoue! ¿Qué crees que hiciste con Ichigo?

-¿Qué con Ichigo? No con él, con Ulquiorra…

-¡Ehh! –proclamó la pelinegra desconcertada.

-¿Pero esta aquí? –Exclamó con dificultad al notar el rostro desorbitado de Tatsuki -¿a caso él no dijo nada?

-Es Ichigo quien está aquí Inoue.

-Ichigo… -suspirando.

-Pero entonces… -Inoue tocó con suavidad su frente pero esta le dolía tanto que no lograba forjar una idea exacta ¿Había estado o no con Ulquiorra?

-¿Duele mucho? –Inquirió Tatsuki al verla fruncir el seño adolorida.

-¿Qué paso? –clavando la mirada en su mejor amiga.

-Pues te encontramos desmayada cerca de un descampado del parque. Los chicos pudieron sentir poderosos reiatsus y cuando acudimos allí estabas desmayada en el césped con un protuberante chichón y una cortada en la frente.

-¿En el césped? Pero si yo estaba en ese extraño juego… yo… él… y esa mujer…

-Juego, mujer ¿de quien hablas?

-Yo estaba ahí junto a Ulquiorra y también estaba esa tal Nurielle… ella y Ulquiorra se besaron… y yo corrí por la galería de espejos… entonces él me alcanzo y me besó… me besó con tanta pasión que creí desfallecer Tatsuki. –Llevándose ambas manos al rostro y sonrojándose tras recordar la escena.

-Pues no se de que hablas Inoue; te repito que allí no había más que hierva, el conejo de felpa y tú desmayada.

-Pero yo entré ahí, a esa galería de espejos… ¿Dónde está Ulquiorra? –pregunto con inquietud mirándola con seriedad.

-Pues… se marchó –sentenció la pelinegra con el rostro cabizbajo.

-¿Se marcho? ¿A lo de Urahara?

-No Inoue… no ha regresado a lo de Urahara-San, Rukia e Ishida fueron a buscarlo allí, ya que no daban con él en el parque pero hasta ahora no hay señales suyas.

-¿Se ha ido? ¿Pero como? ¿Por qué? Él y yo… -Inoue bajo su rostro con tristeza y desconcierto.

-¿Que paso entre los dos Inoue?

-Creo que hicimos el amor Tatsuki.

¡LO DICES EN SERIO! –Grito exaltada.

-¡Shhu no grites!

-¡Lo siento! –Tapándose la boca.

-Orihime ¿Estas despierta? –Dijo Ichigo ingresando súbitamente a la habitación.

-¡Kurosaki-kun! –Exclamó la chica al verlo ingresar completamente cabizbajo.

-Los dejaré solos cualquier cosa estaré afuera, ya hable con mis padres y me dieron permiso de quedarme aquí esta noche ¿a menos que quieran que los deje solos? –Inquirió Tatsuki mirándolos con complicidad.

-¡Tatsuki-chan! –Dijo Inoue poniéndose de todos colores.

-No… -se apresuro a decir el pelinaranja –Le prometí a Yuzu que iría a cenar hoy a casa.

-Bien, bueno estaré en la cocina. –Tras estas palabras la pelinegra partió dejándolos a solas.

-¿Cómo estás? –pregunto él acariciándole con suavidad el cabello.

-Estoy bien, solo algo adolorida. –Tocándose la frente.

-¿Qué fue lo que te paso Inoue? Cuando llegué y te vi tirada en la hierva me preocupe mucho por ti –La chica noto que a pesar de la triste mirada de Ichigo sus palabras denotaban un sentimiento no tan profundo en su corazón.

-¿Ichigo tú me amas? –Pregunto vacilante.

-Claro que si Inoue.

-¿De verdad me amas?

-Si por que me lo preguntas. –Esquivando un poco su mirada.

-No por nada… es que a veces…

-¿A veces?

-Nada olvídalo. –Exclamo con un apesadumbrado semblante.

Ichigo se aproximo a ella y la beso tiernamente en los labios. Inoue se sorprendió un poco por lo inesperado de aquella acción pero no pudo evitar entregarse a aquel reconfortante beso.

-No vas a decirme lo que te paso. –Insistió él.

-Pues…

-¿Aja?

-Vi a Ulquiorra…

-¿Él te hizo esto? –Acariciando con suavidad su herida.

-No…

-¿Y entonces?

-Había alguien más con él, una mujer de cabellos rubios y largos, vestía como un arrancar.

-¿Una espada?

-Ulquiorra la llamó Nurielle. –Dijo Inoue mirando a Ichigo a los ojos notando el desconcierto en el rostro del joven.

-Nurielle Andevallete ¿su supuesta prometida?

-Pues supongo que si… -Recostándose con suavidad en la cama.

-¿Y que pasó? ¿Acaso se fue con ella?

-No lo sé, estaban hablando y no quise molestarlos –desviando ahora la mirada. –salí corriendo y…

-¿Y que? ¿Acaso esa mujer fue la que te lastimo? –Insistió Ichigo.

-No, supongo que tropecé torpemente con uno de los espejos y me desmaye.

-¿Espejos? Inoue… ¿No me mientes verdad? –Ahora fue el chico quien la miró con insistencia en busca de una verídica revelación.

-Ichigo… -¿Qué haría ahora le diría la verdad? Aun que de todas formas no sabía si ella y Ulquiorra habían hecho el amor.

-¿Es la verdad? –Insistió el chico.

-Si… -mordiéndose los labios -fue lo que paso… ella quería que él regresara al Hueco Mundo por eso había venido en su busca.

-Supongo que ese sujeto habrá regresado con su prometida por que pareciese como si se hubiese esfumado del mapa.

-Tatsuki me dijo que Rukia fue a buscarlo a lo de Urahara.

-Pues si pero no ha ido allí.

-¿Crees que le haya sucedido algo malo? –Pregunto recostada sobre su cama.

-No lo sé quizás si, o quizás la idea de ser el gobernante del Hueco Mundo le agrado más de lo que pensábamos; de todas formas no nos preocupemos ahora por él, quiero que te mejores Inoue. –Recostándose sobre el torso de la chica y apoyando su cabeza sobre el pecho de ella.

-Kurosaki-kun… -Acariciándole el cabello.

-Ya te dije que me llames Ichigo… -Incorporándose un poco y volviéndola a besar tiernamente en los labios.

-Ichigo… -Dijo la joven en voz baja mientras se mimetizaba a su adorado pelinaranja.

Dos meses habían trascurrido desde la desaparición de Ulquiorra. Urahara se preocupo bastante al principio pero Tessai lo había hecho reflexionar sobre la posibilidad de que el pelinegro optara por vivir al lado de los suyos y eso era algo que no le podía negar, pero lo que si le molestaba al rubio era la promesa que había jurado al espada ¿Acaso debía darla por terminada?

Mientras tanto nuestros jóvenes héroes habían regresado a otra aburrida rutina escolar. El nuevo semestre les exigía muchas más presiones y concentración a la hora de estudiar.

Rukia había regresado a la Sociedad de almas sin decir demasiado con la excusa de reorganizar algunas cosas de la boda.

Ichigo, Ishida y Chado se habían dedicado a exterminar una incontenible horda Hollow que al parecer insistía con asechar la ciudad.

Nell había regresado al Hueco Mundo pero semanalmente venía a dar su reporte a Ichigo y a los demás o enviaba a Pesche Guatiche, quien tenía el placer de atosigar a Ishida tras sus excursiones al mundo humano insistiendo en saber sobre las raras e insólitas costumbres de los insectos terrestres.

Por su parte Inoue había reflexionado bastante sobre su pasado accionar con Ulquiorra y sus sentimientos con respecto a Ichigo. Si bien ya no podía negar que indudablemente le pasaban cosas con el cuarto espada, tampoco podía dar por finalizado su noviazgo con el apuesto pelinaranja quien se mostraba más animado y cariñoso a su lado.

Ichigo había hablado seriamente con ella hacía exactamente una semana sobre su largo noviazgo y el deseo de ir más allá de simples besos en su relación. Ambos aún eran jóvenes pero las alborotadas hormonas no pensaban exactamente lo mismo, ésta idea causo algo de gracia en la pelinaranja quien se había ensimismado mirando a través del ventanal del salón.

-El que solo se ríe de sus picardías se acuerda. –Sentenció Tatsuki con gracia parada a su lado.

-Lo siento Tatsuki-chan estaba algo distraída.

-Si ya me di cuenta por que no vamos a almorzar. –Dijo la chica sujetándola de la mano y arrastrándola por todo el salón.

Ambas se escabulleron hasta uno de sus lugares preferidos alejado del barullo y la muchedumbre. Las dos muchachas se sentaron debajo de un robusto árbol cuyas hojas descoloridas habían comenzado a desprenderse depositándose perezosamente sobre el amarillento césped.

-Esté lugar se ha puesto muy bonito –Exclamó la pelinaranja maravillada.

-Y dime Inoue ¿has preparado todo para hoy?

-Pues si… -Sentenció la chica avergonzada.

-¿Y como estás? ¿Ansiosa? ¿Preocupada?

-Pues si, un poco de ambas. –Dijo tomando un sorbo de agua.

-¿Estas segura de querer hacerlo?

-Bueno Ichigo y yo somos novios es natural que ambos tengamos sexo ¿O no?

-Pues no parecías muy segura unos meses atrás.

-Pero ahora es diferente Tatsuki.

-¿Diferente por que? ¿Por qué Ulquiorra Shiffer no está por aquí?

-En parte si, por que él no lo dudo dos veces antes de marcharse con "su prometida" –declaró despectivamente –Además amo a Ichigo y él también me quiere y ambos deseamos que nuestra relación pase al siguiente nivel.

-¿Estas segura? –Preguntó la pelinegra mirándola con seriedad.

-Tatsuki…

-Mira Inoue no quiero ser aguafiestas pero lo cierto es que ambos no están siendo sinceros con su relación; y no lo tomes a mal –Acoto tras ver el triste semblante de su amiga –pero está claro que a ti te pasan cosas con otro chico y a él…

-¡Eso no es verdad! –presionando sus puños con fuerza sobre su regazo.

-Conozco a Ichigo desde que era tan solo un niño, soy su mejor amiga y aun que te duela Inoue debes considerar esa posibilidad.

-¿Por qué me dices esto ahora? ¿Tatsuki eres mi amiga o no?

-Por ello y como amiga deseo que cuando esa experiencia llegue a tu vida sea especial entiendes.

-Pues no puedes decidir todo por mí, yo tengo el derecho de elegir mi propia vida y como desarrollarla Tatsuki no soy una niña a la que constantemente tengas que proteger. –Sentenció malhumorada y dolida ¿Pero por que? ¿Acaso las palabras de Tatsuki eran verdaderas y eso calaba hondo en lo más profundo de su ser?

-Pues bien no quiero mortificarte más… solo quiero que estés segura y preparada es todo.

-No te preocupes tomaremos todos los recaudos… -Dijo la chica más aliviada y centrando toda su imaginación en lo que pasaría en la noche en su casa.

Tras terminar las clases Ichigo e Ishida debieron corretear otro Hollow no muy lejos del colegio. Aun que la pelinaranja se moría de ganas por estar con él debía preparar su casa para la tan esperada cita nocturna. Inoue recorrió algunas tiendas y compro algo para cocinar y varias velas de adorno. Se baño, acomodo su casa, preparo su alcoba y dispuso las velas alrededor de su cama.

Decidió vestirse lo más sexi que le fuera posible pues al fin y al cabo esa noche debía de ser excitante. Desempolvo una corta minifalda blanca que Sora le había regalado mucho antes de morir, unas ajustadas medias bucaneras color rosadas y una escotada blusa roja ajustada al cuerpo resaltaban aún más su bonita figura.

Al terminar de cambiarse se maquillo suavemente y acomodó el cabello el cual caía con gracia sobre su torso. La chica se dispuso a abandonar la habitación pero pudo percibir, apoyado sobre una silla no muy lejos de su cama, al conejo de peluche blanco que pertenecía al pelinegro.

El mismo yacía desplomado sujetando entre sus patitas un bonito corazón rojo. Inoue se aproximó a él y lo tomó entre sus brazos, lo miró por unos instantes algo estática y con un poco de melancolía.

-Será mejor que hoy no duermas aquí. –Exclamó sujetándolo con fuerzas y trasladándolo hacia la antigua habitación de Sora donde cerró la puerta con rapidez no sin antes echarle un último vistazo. –Estúpido… -Dijo suspirando.

Alguien llamó a la puerta con insistencia. La muchacha corrió presurosa a la entrada, miró por la mirilla de la puerta y abrió con rapidez y algarabía.

-Siento llegar tarde. –Sentenció el pelinaranja quien se adentro a la casa y la contemplo algo embobado.

-¿Te gusta? –Pregunto la chica con picardía.

-Te ves preciosa Inoue. –Estrechándola entre sus brazos y besándola apasionadamente.

-Tú también te ves guapo. –Ayudándole a quitarse el largo sobretodo con algo de dificultad.

-Lamento haberme puesto esto pero el cielo se oscureció y pensé que quizás podría llover y… -Dijo el chico nerviosamente mientras sentía las manos de la muchacha recorrer con suavidad su cuerpo mientras lo despojaba de aquella larga chaqueta.

-¡Descuida! De seguro no nos mojaremos aquí. –Exclamó pícaramente con un poco de sonrojo en sus mejillas.

-¿Estas segura Inoue? –Inquirió él.

-Si, lo estoy… -Tras estas palabras la muchacha cerro la puerta con llave y volvió a la tarea de besarlo con intensidad.

-Huele a quemado. –sentenció apartándose un poco de la joven.

-¡Es mi comida! –corriendo presurosa a la cocina.

Ichigo la siguió en silencio por el corredor para ingresar al living. Allí pudo encontrarse con la sala exquisitamente engalanada. Varias flores decoraban todo el lugar al igual que preciosos velones los cuales ardían vivazmente sobre la mesa y sobre las repisas de la habitación.

El chico se sentó sobre unos bonitos almohadones blancos que circundaban la mesa la cual se hallaba ataviada por un precioso mantel color blanco y servilletas color borgoña.

-Todo te ha quedado fantástico Inoue. –Dijo extasiado desde su lugar y exhalando un extenso suspiro.

-Todo menos la comida. –Dijo tristemente desde la puerta de la cocina.

-¿Qué ocurrió? –Exclamó Ichigo con gracia pues conocía las pocas actitudes culinarias de la muchacha.

-Se quemó completamente… -Acercándose junto al chico y desplomándose en un almohadón.

-¡SE QUEMO TODA! –Exclamó anonadado.

-Si… -desplomándose en el piso de la sala.

-Descuida Inoue… -Sentenció el chico recostándose sobre ella. –Podemos pedir pizza –echando a reír.

-Pero yo quería que comieras algo hecho por mi… -expresó melancólica.

-Pues… -Ichigo pudo recordar con total claridad las fallidas y poco apetitosas comidas de la pelinaranja. –no deberías preocuparte ya habrá ocasión para que cenemos juntos otra vez. –Sonriendo.

-Ichigo… -Dijo acariciándole con suavidad el cabello mientras lo miraba con ternura.

-Inoue… -Besándola con suavidad en los labios.

Ambos podían sentir el fuego abrasador que emanaba de sus cuerpos. El chico la aprisiono contra el suelo acariciándola con frenesí desprendiendo deleitantes suspiros de sus labios.

Inoue trago saliva, podía notar como las manos de su amante rosaban su cuerpo, ahora por debajo de su blusa. Entreabrió un poco sus piernas para permitir que el chico se ubicara sobre ella, mientras ambos se besaban apasionadamente.

El joven pelinaranja se acomodo sobre ella y se dispuso a besar y mordisquear el cuello de su novia apartando con delicadeza sus largos cabellos para tener un mejor acceso a aquel deleitante objeto. Lamió con suavidad aquella zona y sin poder resistirlo más la mordió con delicadeza haciendo que la joven gimiera entre sus brazos.

Levanto su mirada para volver a besarla pero el chico se detuvo instantáneamente. Pudo percibir con claridad frente a él el rostro de Rukia, quien lo miraba con tristeza.

-No puede ser… -Dijo con suavidad.

-¿Qué cosa? –Suspiró ella.

-Realmente eres… -¿Otra vez sufría de esta extraña visión perturbadora? ¿Acaso dejaría de aparecérsele en momentos tan inoportunos como éste?

-¿Qué ocurre? ¿No quieres besarme? –Pregunto la chica al notar el largo impasse.

-Yo… si quiero…

-¿Entonces que ocurre? Bésame…

Ichigo volvió a acercar su rostro dispuesto a besarla sin dudar. Sus labios rozaron a los de ella pero antes de que ambos pudieran fundirse en un extasiante beso la puerta de calle fue golpeada con arrebato e ímpetu.

-¿Quién podrá ser? –Inoue se precipito con rapidez acomodándose la blusa y yendo al recibidor. -¿Quién es? –Preguntó más no recibió respuesta alguna ¿Acaso ya se habían ido?

La chica observó a través de la mirilla pero no pudo percibir a nadie del otro lado pero si pudo sentir un débil y casi imperceptible reiatsu que le era más que conocido.

-¡Ulquiorra! –Dijo en voz baja tapándose la boca con ambas manos.

Se paralizo delante de la puerta ¿Por qué no lograba reaccionar? ¿Realmente sería él? Tras varios minutos de dubitación volvió a asomarse a la mirilla con cuidado más el resultado fue exactamente el mismo no podía ver nada ni a nadie tras la puerta.

¿Qué debía hacer? ¿Y si abría la puerta para cerciorarse? Pero por alguna razón esa idea le resultaba descabellada ¿Qué le diría a Ichigo? ¿Qué le diría a Ulquiorra? ¿Cómo debía actuar con ambos? Sentía que se le aflojaban las piernas y el cuerpo le temblaba como a una hoja.

Permaneció parada tras la puerta. La misma no volvió a sonar ¿Acaso ya se habría ido? ¿Realmente era Ulquiorra? ¿Por qué el chico regresaría ahora y por que iría a verla? Seguramente todo aquello era un juego perpetrado por su mente, tal vez solo alguien se confundió llamando a su puerta y ya se habían marchado.

-Si eso debe de ser. –Sonriendo nerviosamente y disponiéndose a volver junto a Ichigo.

-Abre la puerta ¡Mujer! –Sentenció con suavidad pero demandantemente una voz masculina.