Capitulo XII
"Desdicha, felicidad, un choque de emociones bajo la lluvia Parte II"
-Si eso debe de ser. –Sonriendo nerviosamente y disponiéndose a volver junto a Ichigo.
-Abre la puerta ¡Mujer! –Sentenció con suavidad pero demandantemente una voz masculina.
Inoue se paralizo nuevamente. Esa voz sin duda le pertenecía a él, a Ulquiorra Shiffer ¿Sería posible y por que justo en ese momento? La chica se acerco un poco más a la puerta volvió a mirar a través de la mirilla pero su avistamiento fue exactamente el mismo ¡Nada!
-Vete de aquí –profirió tras la puerta más no recibió contestación inmediata.
-Abre la puerta Inoue Orihime. –Exclamó en voz baja pero estas palabras sobresaltaron a la muchacha.
-¿Quién eres? ¡Vete de aquí!
-¡Abre!
-¡Largo! ¡Tú no eres Ulquiorra! Él jamás me llama por mi nombre. –Apartándose de la puerta aterrorizada.
-¿Qué ocurre Inoue? –Inquirió Ichigo yendo a su encuentro.
-¡No es posible! ¡No lo es! –Dijo acurrucándose en los brazos del chico.
-¿Qué cosa? ¿Estas bien? ¿Quién era?
-Ichigo…
La puerta volvió a sonar con insistencia pero esta vez fue Ichigo quien se adelanto con prisa para abrirla.
-¡NO! –Grito Inoue pero el peli naranja ya había tirado del picaporte con fuerzas.
-¡Hasta que por fin abren! –Dijo una alta figura masculina de cabellos rojos, rayas negras en el rostro y vestido elegantemente.
-¡Renji! –Expresó Ichigo algo confuso. -¿Qué haces aquí?
-No me ves en meses y solo me preguntas eso –refunfuño el pelirrojo.
-¡Hola a todos! –Grito con entusiasmo una figura femenina de largo cabello rubio y protuberante silueta.
-¡Rangiku! –Exclamó sobresaltado al ver a la elegante y sexi mujer entrar a la casa como si fuera suya.
-¿No los interrumpimos verdad? –Sonriendo con picardía. –¡Inoue-chan! –Abrazando a la muchacha.
-Ho… hola Rangiku-sempai. –Dijo abrazándola confusa.
-¡Matsumoto no seas tan escandalosa quieres! –Sentencio otro sujeto de baja estatura buen porte y vestido cuidadosamente.
-No seas tan estricto con Rangiku, Shiro-Kun –Exclamo otra joven de cabellos negros y sueltos, delgada y bonita sonrisa
-¡Toushiro! ¡Hinamori! ¿Qué hacen aquí? –Ichigo se aparto para dejar pasar al desfiladero de personas que ingresaban a la casa.
-¡Es capitán Hitsugaya! No entiendo por que no puedes decirlo. –Suspiro frustrado arrugando el ceño.
-Lo siento Ichigo… -Dijo Ishida quien entró detrás. –Ellos insistieron y bueno… -Saludándolo con la mano he ingresando a la casa.
-Buenas noches. –Exclamó un alto moreno.
-Chado tú también
-Si… lo siento… -Dijo éste suspirando.
-Veo que estabas algo ocupado Ichigo pervertido. –Sentenció con efusividad un tipo de cabello rubio semilargo, pero a diferencia de los demás no vestía con demasiada elegancia.
-¡Hirako! ¡Maldito! ¿Que haces tú aquí?
-Bueno solo pasaba por aquí… -Riendo.
-¡Mentira estorbo! –Dijo una niña pelirrubia pisándole la espalda y haciéndolo caer al suelo.
-¿Hiyori?
-Buenas noches Ichigo. -Exclamó la muchacha arrastrando de la solapa de la camisa al rubio.
-¡Lo que me faltaba! Adiós noche romántica –dijo con agobio cerrando la puerta.
-¡Ichigo cabeza hueca abre la puerta! –Grito otra vocecita masculina.
-¿Que mierda? –Abriendo la misma con brusquedad y encontrando tras ella al pequeño oso de peluche en los brazos de la pelinegra quien esa noche vestía preciosamente.
Llevaba zapatos nacarados, un ajustado vestido celeste corto por encima de las rodillas, un pullover abierto hacia delante de color blanco, una gargantilla hecha a mano con unas flores de plata en las que se engarzaba un cristal blanco y puro como el diamante; levemente maquillada y con una horquilla plateada que ajustaba un lado de su renegrido cabello.
-Buenas noches… Ichigo… -Exclamó con seriedad.
-Rukia… -Dijo el chico mirándola con detenimiento y contemplando por un instante sus preciosos ojos los cuales titilaban y resplandecían con su reflejo.
-Lamento mucho que los hayamos molestado pero esto fue idea de Renji. –Ingresando a la casa.
-Rukia-chan… -Dijo Inoue con angustia al notar la hipnotizada mirada del pelinaranja sobre la recién llegada.
-Buenas noches Inoue, te ves muy bonita.
-Y tú también. –Tratando de sonreír.
Los tres se internaron en la sala de la casa donde los demás ya se habían acomodado.
-¡Ummp! Inoue me huele que aquí se cocinaba algo. –Sentenció Matsumoto con satisfacción.
-Más bien diría que huele a quemado. –Dijo Shinji echando a reír.
-¿Y me pueden decir por que toda la sociedad de almas esta aquí? Incluyéndolos. –Señalando a Ishida, Chado, Hirako y Hiyori.
-Cálmate Ichigo es que fuimos a buscarte a tú casa y tu padre nos dijo que estarías aquí. –Acoto Renji.
-¡Maldito viejo! –Sentenció molesto.
-Espero que no hayamos interrumpido una cita romántica. –Exclamo Hinamori sentada junto a Hitsugaya.
-Pues… -Ichigo trago saliva y miró a Inoue quien solo agacho la cabeza avergonzada y luego fijo su vista en Rukia quien se había sentado y permanecía seria y con los ojos cerrados.
-Seguramente como tardaron tanto en abrir podríamos pensar que quizás estaban ¡jugando de manos! –Hirako parecía muy divertido con la situación.
-¡Silencio indiscreto! –Hiyori volvió a golpearlo en la cabeza con fuerza.
-¿Y que los trae por mi casa? –Pregunto Inoue al no tener mucha información al respecto.
-Pues estamos festejando la despedida de soltera de Rukia. –Dijo Renji sentado junto a la pelinegra.
-¡Despedida de soltera! –Exclamaron Ichigo e Inoue al unisono mirándose desconcertados.
-¿Cómo que despedida de soltera? –Ichigo trago saliva.
-Se decidió que mi casamiento con Ashido será mañana por la tarde. –Rukia no parecía muy contenta al hablar y permanecía sentada con los ojos cerrados y con Kon en brazos.
-Onee-chan… -dijo el peluche con voz melancólica mirándola.
-¿Te casarás mañana Rukia-chan? –Inoue se sintió un poco triste sobre todo al notar la poca felicidad emanada del rostro de su amiga.
-Si…
-Y como queríamos pasar más tiempo con ella organizamos esta despedida de ultima hora ¿no es genial? –Expuso Rangiku eufórica.
-Pues a mi me parece estupendo… -Hinamori sonrió con felicidad.
-La pregunta es Kuchiki ¿Por qué no te ves feliz? –Exclamó Ishida acomodándose los anteojos.
-Ishida-Kun… -Inoue lo miro seriamente mientras notaba el sofocante mirar de Ichigo en la pelinegra.
-Pues… -Dijo la chica abriendo los ojos y parándose de sopetón dejando a todos expectantes. -¿Por qué no vamos a algún lugar entretenido?
-Si donde haya bebidas exquisitas. –Río Matsumoto.
-¡Vayamos! –exclamaron con excitación tras notar el poco usufructo de aquella pregunta suspicaz por parte del Quincy.
-La mayoría somos menores de edad dudo que nos deje ingresar fácilmente. –Exclamó Chado.
-Pues yo tengo más de 1000 años así que supongo que puedo entrar sin problemas. –Hirako sonrió con satisfacción.
-Pues viejo pareces –Al parecer Hiyori no estaba dispuesta a dejar que el muchacho venciera en ningún comentario absurdo.
-No se preocupen déjenme el resto a mi… -Matsumoto festejo su ultimo comentario y se puso rápidamente en pie.
-¿Y no se supone que una despedida de soltera debería hacerse solo entre mujeres? –Inquirió Ishida.
-No, claro que no, eso sería muy aburrido ¿Verdad Capitán? –Sentenció Matsumoto mirando a Hitsugaya.
-No se por que me lo preguntas a mi. –Replico enojado.
-Te ves lindo cuando te enfadas Shiro-Kun. –Acotó Hinamori haciendo que el peliblanco se sonrojara y desviara su mirada instantáneamente.
-Pues Ikkaku me dijo de un bar al que iban con Yumichika; cada vez que venían al mundo humano no queda muy lejos de aquí si quieren podemos ir allí. –Acoto Renji.
-Me parece bien… -Dijo Rukia encarando hacia la puerta.
-Bueno si la festejada no tiene inconvenientes ¡Vayamos! –Dijo Renji siguiéndola.
Todos comenzaron a salir de la casa. Inoue se aproximo un poco a Ichigo quien miraba el desfiladero de gente atravesar el umbral de la puerta de la pelinaranja.
-Parece que nuestra noche deberá esperar. –Sonriendo nerviosamente.
-Supongo que si. –Dijo Ichigo suspirando algo contrariado.
-Al menos que no quieras ir. –Sugirió la muchacha mirándolo con atención.
-Bueno es la despedida de Rukia y… por otra parte todos han venido a buscarnos… podremos reunirnos otra vez en la semana… -Sentenció el chico rascándose nerviosamente la nuca y alborotando su cabello mientras la chica se aferraba a su pecho.
-Inoue-chan, Kurosaki ¿Vienen o no? –Inquirió Rangiku asomándose a la sala.
-Si ya vamos… -Ichigo le dio un beso en los labios a Orihime y se escabullo con rapidez hacia la puerta de calle. Matsumoto lo miró pasar a su lado con atención y contemplo el rostro melancólico de la muchacha quien aparto la mirada hacia un rincón de la sala con algo de decepción.
-¿Cómo van las cosas con Ichigo, Inoue? –Inquirió Rangiku.
-Pues…
-No muy bien por lo que veo entonces… -La protuberante mujer se acerco a ella y la abrazo con fuerzas.
-No te preocupes Rukia se casará mañana.
-Pero eso no me asegura que Ichigo no la siga amando.
-Lo entiendo…
-Si tan solo Rukia ya no apareciese en nuestras vidas. –Inoue se mordió los labios ¿Qué era lo que estaba diciendo? Rukia era su amiga después de todo.
-Yo creo que debes tener algo de paciencia y por sobre todo valor Inoue.
-¿Valor?
-Si… valor… -Rangiku le sonrió con calidez mientras se dispuso a marcharse. –Démonos prisa.
El numeroso grupo comenzó a caminar por las silenciosas calles de Karakura. Sus voces cuchicheando era todo lo que se percibía a un kilometro. Una amenazante tormenta resoplaba con ímpetu en el cielo estallando en fulgurosos rayos luminosos y estridentes truenos aterradores.
Rukia caminaba adelante del grupo junto a Renji e Ishida. Chado e Ichigo conversaban un poco más atrás de los primeros, Hirako y Hiyori caminaban con lentitud detrás de Ichigo y los demás, la muchacha, se había apoderado del brazo de Hirako con el último trueno haciendo que éste la observara sonriente. Por ultimo Hinamori y Toushiro caminaban delante de Matsumoto e Inoue quien transitaba cabizbaja y silenciosa.
-¡Una moneda por tus pensamientos! –Sentenció la rubia al verla tan seria -¿Aun te preocupa Rukia e Ichigo? –Exclamó en voz baja.
-Puedo preguntarte algo Rangiku
-Si claro ¿Qué cosa?
-Cuando vinieron a mi casa ¿Había alguien junto a la puerta?
-¿Junto a la puerta? ¡Umpp! –Haciendo memoria. –Creo que no ¿Por qué lo preguntas?
-Alguien llamó a la puerta antes que ustedes, mire varias veces por la mirilla pero no pude ver a nadie.
-¡Aja!
-Pero cuando me disponía a irme una voz me dijo que abriera la puerta.
-¿Una voz? ¿De quien?
-De alguien a quien conozco pero esa persona ya no esta aquí y además…
-¿Además? –Rangiku la noto algo sobresaltada.
-Me llamó por mi nombre y él jamás me llama así.
-¿Él? ¿Quién es él? -Matsumoto la observó con cuidado pero la chica caminaba cabizbaja y sin aclararle este ultimo punto.
-Quizás solo fue mi imaginación… -respirando algo aliviada.
-¡Espera un momento Inoue! ¿Tienes un affaire con otro hombre? –Espeto la rubia mirándola desconcertada.
-¡Rangiku-san! –Inoue se sonrojo al notar que las palabras de la teniente no habían pasado desapercibidas para la parejita que caminaba más adelante. Hitsugaya simplemente la miro de reojo y evito emitir comentarios, Hinamori adopto la misma actitud.
-¿Y dime como es él Inoue?
-Rangiku-sempai no hables tan fuerte por favor… -le suplico la muchacha.
-¡Ohh! Lo siento pero en verdad he creído que el amor de una mujer debe ser correspondido y atendido y que mejor que el amor de dos hombres para hacerte sentir toda una diosa. –Riendo desfachatadamente.
-¡Ahh! –Inoue no sabía exactamente que contestar ante aquella afirmación.
-¿Y me dirás como es él?
-No creo que esto sea correcto… yo… estoy de novia con Kurosaki-kun… -Balbuceó esquivando la penetrante mirada de Matsumoto.
-¡Capitán pueden adelantarse! Inoue y yo charlaremos unas pequeñeces… -Comento alegre.
-Esta bien Matsumoto, solo no se tarden… -Suspirando agobiado.
Una vez que el grupo se alejo lo suficiente Rangiku la arrincono un poco dispuesta a sacarle toda la información posible a la muchacha.
-¿Bien vas a decirme?
-Es que… yo…
-¡Que! ¿Acaso es un pervertido? ¿Te fuerza a cosas indecentes? ¿Quiere verte en ropa interior? ¿Te chantajea con respecto a Ichigo?
-¡No! Claro que no…
-¿Y entonces?
-Él es… es un espada…
-Ahh un espada… -Comento más tranquila -¡Espera un momento! ¡UN ESPADA! –grito confusa.
-Rangiku por favor… -Intentando acallar sus gritos.
-De acuerdo no gritaré si me cuentas todo con detalle…
Inoue se tomo unos instantes para confesarle a Matsumoto todo lo ocurrido con Ulquiorra antes y después de ser su prisionera y las extrañas sensaciones que se habían apoderado de su ser estando él en su presencia.
-Pero Inoue-chan eso quiere decir que a ti te gusta ese muchacho, aun que sea un espada… -Acariciándole la larga cabellera.
-Pero él se fue con otra y además yo e Ichigo…
-Inoue… no sabes que paso con ese chico así que no puedes asegurar que él no sienta nada especial por ti y en cuanto a Ichigo pues…
-Matsumoto… Ulquiorra me dijo que no me amaba y en cuanto a Ichigo él y yo somos pareja yo lo quiero mucho y he deseado tanto tiempo estar a su lado que…
-Inoue Orihime que tú lo quieras y que hayas deseado algo no quiere decir que eso sea exactamente lo que tienes y si me dejas ser sincera pues me sorprendió mucho que Ichigo y tú salieran.
-¿Por qué lo dices?
-Cuando nos enteramos lo de Rukia todos esperábamos que él acudiera a buscarla golpeando y maltratando a quien fuese por liberarla de aquellas cadenas impuestas por el clan Kuchiki.
-Pero…
-Pero en vez de eso él comenzó una relación contigo. Por un lado pensamos que ambos lo habían decidido así pero la verdad es que Rukia no ha estado muy feliz desde el anuncio de su boda.
-¿No es feliz?
-No… y conforme avanzaban los días mayor es su infelicidad; se le nota con gran facilidad como habrás podido ver.
-¿Y quieres decir que ella? –Inoue trago saliva
-Que ella puede estar enamorada de Ichigo.
-¡Pero yo amo a Ichigo él es mío! –Aseveró furiosa.
-Ninguna persona es propiedad de nadie y si realmente lo amas Inoue como dices, harás lo que el viejo dicho "déjalo ser libre, si vuelve a ti siempre debió ser tuyo, de lo contrario jamás lo fue"
-Pero…
-Además tú sientes una clara inclinación hacia ese otro chico "a pesar de ser un espada" y de haberte secuestrado, bueno son detalles que se pueden trabajar en toda relación ¡La hace más emocionante! –Explico entusiasmada.
-No lo sé Rangiku, no lo se… -Dijo algo triste y confusa.
Las dos muchachas finalmente se unieron al sequito. Dos corpulentos guardias se hallaban apostados en las puertas de aquel bar. Matsumoto debió utilizar sus encantos femeninos para permitir que todos ingresaran sin problemas al recinto y no solo ganó entradas libres, también unos cuantos tragos en la barra.
Aquel lugar estaba ambientado en las noches de Arabia, o ese era el eslogan que figuraba en la entrada. Varias telas de color anaranjado y amarillo colgaban graciosamente por todo el techo. Varias mesas bajas con almohadones aterciopelados o con lentejuelas se disponían alrededor de las mismas. Las luces eran tenues pero bastaban para alumbrar varias zonas de aquel boliche. Jarrones con flores dispuestos como centros de mesas despedían un agradable y perfumado aroma por todo el lugar el cual se entre mezclaba con un dulzón aroma a sándalo e incienso que pululaba en el aire.
En el centro del lugar una pequeña pista de baile y un improvisado escenario se ubicaba más atrás de ésta donde un grupo entonaba canciones bastante melosas y de sonidos armoniosos.
El recinto se hallaba algo solitario aún, pues pocas eran las personas que pululaban en su interior. Todo el grupo se posiciono en una de aquellas mesillas ubicándose en parejas Chado al lado de Ishida, Inoue al lado de Ichigo, Renji a su lado y junto a Rukia. Hitsugaya, Hinamori y Matsumoto junto a Hirako y Hiyori.
Un mozo se acerco al lugar dispuesto a anotar los pedidos de los recién llegados mientras algunos truenos retumbaban en el interior de aquel bar.
-Yo quiero una soda. –Dijo Ichigo.
-¡Ja Ja Ja! Se nota que aún eres un niño Kurosaki Ichigo. –Rió Matsumoto.
-Pues yo no bebo… -Refunfuño el pelinaranja.
-Pues yo tomare un vino blanco bien frio. –Acoto Matsumoto.
-Yo solo tomare un té helado. –Exclamo Hinamori.
-Yo igual… -Expresó Hitsugaya.
-Yo beberé un vino contigo Matsumoto. –Dijo Renji
-¡Pues me parece perfecto!
-Nosotros tomaremos saque caliente.- Dijo Hirako.
-Una soda dietética. –Se apunto Ishida.
-Yo también quiero una de esas. –Señaló Inoue.
-Yo tomaré un café… -expreso Chado serio.
-¡Yo quiero una botella de Saque! –Gruño Rukia dejando pasmados a los presentes.
-¿Desde cuando bebes Saque Rukia? –Pregunto Ichigo.
-Tengo cien años Ichigo idiota, creo que se lo que puedo o no beber.
-¿Por qué estas tan malhumorada? ¿Acaso no estás feliz? –Inquirió el chico con suspicacia mientras el mozo se retiraba con los pedidos.
-Claro que lo estoy… podríamos haber pedido una pizza tengo hambre. –Refunfuño la pelinegra haciendo caso omiso a las palabras e insinuaciones de Ichigo.
-Si te gusta mentirte a ti misma es tú problema. –Espeto el pelinaranja buscando alguna ruda reacción por parte de la muchacha pero esta permaneció algo taciturna.
Después de unas horas todo el grupo se hallaba más animado. Afuera la lluvia caía copiosamente sobre la ciudad de Karakura pero adentro el calor provocado por las bebidas y el baile habían desvanecido las confusiones y tristezas, menos, la de cierta pelinegra quien ya llevaba dos botellas de saque en su haber y no se había movido de su asiento a pesar de las insistencias de Renji por invitarla a bailar y divertirse.
Ishida y Chado bailaban con dos muchachas muy bonitas mientras que Matsumoto charlaba con Renji apostados en la barra. Hinamori había probado el vino blanco de Matsumoto y ahora bailaba lentamente colgada del cuello de Toushiro quien se notaba claramente sonrojado.
Hiyori y Hirako habían pedido permiso y ahora tocaban con la banda muy animados con todo el saque bebido, Ichigo e Inoue bailaban abrazados en el centro de la pista debajo de tenues luces parpadeantes.
Rukia permanecía sentada en la mesa algo solitaria y ebria. Kon permanecía a su lado y la miraba con tristeza y compasión.
-No deberías casarte si no lo deseas onee-chan… -Profirió el peluche.
-Claro que quiero casarme… -Profirió con dificultad –pero no con Ashido… -bebiendo de su copa.
-¡Ahh! –Kon olvido por un momento su condición y se cruzo de brazos apoyado sobre la mesa; por suerte para él, las luces eran escasas ahora en ese sector. –Deberías luchar por su cariño si aún lo quieres. –Dijo sabiamente, claro que Rukia no entendió si aquella frase era formulada por el peluche o por la excesiva cantidad de alcohol en su sangre.
-Él la quiere Kon… y ella a él…. Y no a mí… -La muchacha sintió algunas lagrimas resbalarse de sus ojos destartalándose sobre el mantel de la mesa.
-Pero… Ichigo no sabe que tú lo quieres… -acariciándole la cabeza, la cual, la chica había recostado sobre la mesa.
-Mañana me casaré no tiene mucho sentido… -Bebiendo otra copa de saque.
-Onee-chan… -profirió tristemente
La pelinegra sintió un potente calor corroerle el cuerpo acompañado de una intensa angustia y una increíble sensación de asfixia. ¿Qué era todo aquello? ¿Culpa, miedo, tristeza? Quería a Ashido pero no a tal punto de pasar toda su vida junto a él; además los sentimientos que por mucho tiempo permanecieron ocultos tras su auto independiente corazón ahora salían a flote con un renovado brío e ímpetu aflorando por todo su ser. Cada pequeña partícula espiritual sumergida tras aquel cuerpo falso brincaba de emoción generando una poderosa sublevación en su interior. Sentía que cada centímetro de su ser deseaba a Ichigo, es más, lo veía danzar con Inoue en la pista; y sus ojos, sus labios, su piel, ansiaban y deseaban arrebatar con urgencia aquel lugar hurtado por la pelinaranja, por esa ladrona impía que ahora ocupaba un rol privilegiado, no solo como pareja de baile, también como amiga, como mujer, como novia y como amante…
La pelinegra suspiro y aparto la vista de la escena para centrarse ahora en el florero posicionado en el centro de la mesa. Su vista parecía nublarse, no sabía si era por el cansancio provocado por el entrenamiento de la última semana, o por el estrés de los preparativos nupciales o bien por todo el saque que había consumido. De pronto pudo recordar con toda claridad a Byakuya; él tenía razón después de todo; ella ya no era humana era un shinigami, un Dios de la muerte; he Ichigo era a pesar de todo un chico normal y ambos vivían en dos realidades completamente diferentes; para ella ser shinigami era su trabajo, su obligación, para Ichigo su vida debía estar junto a su familia y amigos como humano que era, al lado de una mujer humana que lo amara con todo su corazón.
-Necesito aire… -dijo suspirando mientras sentía, a pesar de no poseer un verdadero cuerpo, todos los efectos que ahora le facturaba el alcohol.
-¿Vas a salir? –Inquirió Kon.
-Si… quiero pensar a solas… -poniéndose dificultosamente de pie y partiendo rumbo a la puerta.
-¡pero! –Kon no pudo terminar su frase pues la chica lo empujo con fuerzas haciéndolo caer de la mesa.
En el centro de la pista…
-¡Esa canción estuvo excelente! –río Inoue más animada.
-Pues si estuvo buena… -Expresó chigo con poco entusiasmo intentando sonreír.
-Iré al baño ¿me esperas? –Pregunto ella.
-Claro ve ¿Quieres que pida algo en la barra para beber?
-Si, algo excitante… -dijo ella riendo con picardía y partiendo al toilette.
-¡Perfecto! –Dijo él tras el alejamiento de la joven -¿Qué rayos estás haciendo Ichigo? –Reflexionó en voz baja en el centro de la pista.
Mientras Inoue desaparecía de su vista el chico buscó con la mirada a la pelinegra quien se levantaba con dificultad de su asiento y se dirigía rumbo a la puerta de calle.
Ichigo la siguió con prisa. Algo en su interior le decía que aquella acción no era la correcta pero por otro lado otra parte de su ser le instaba a cometer aquella insania sin titubeos.
Rukia salió con rapidez a la vereda y comenzó a caminar a paso lento mientras permitía que la fría lluvia la empapara completamente. Dos cuadras bastaron para que su ropa, su peinado, su leve maquillaje y sus preciosos zapatos quedaran hechos una piltrafa.
-¡Rukia! ¡Espera Rukia! –Dijo una voz masculina que supo reconocer al instante. La chica en vez de detenerse acelero el paso cruzando con rapidez las esquinas. -¡Maldita sea Rukia detente! –Dijo Ichigo reteniéndola por el brazo.
-¿Qué haces? –Inquirió malhumorada sin mirarlo a los ojos.
-¿Qué hago yo, más bien que haces tú? ¿Por qué estas caminando bajo la lluvia y con este frío?
-¡ICHIGO BAKA! Puedo hacer lo que me plazca ¡entendiste! –Señalándolo con el dedo mientras sentía como su vista comenzaba a tornarse algo difusa.
-Si, pero no de este modo ¿Por qué no eres sincera Rukia?
-¡JA sincera! ¡Tú me dices a mí que sea sincera! –La chica se zafó con fuerza y retomo el paso.
-¡Si podrías ser más franca contigo y decir que no te quieres casar con ese IDIOTA! –Grito en el medio de la calle.
-¡Imbécil! –Sin voltear a verlo.
-¡No huyas Rukia! –Dijo el chico tiritando de frío.
-Yo no soy la única que huye… -mientras sentía la presencia del chico a sus espaldas.
-¿De que hablas?
-¡DE NADA YA DEJAME SOLA!
-Idiota… –siguiéndola persistentemente.
Ambos caminaron hasta el parque central de Karakura. La tormenta se tornaba mucho más potente y el viento resoplaba con brío y potencia agitando rudamente la arboleda.
Rukia sentía frío, cansancio, le dolían las piernas y en su cabeza gritaban un grupo de mujeres chillonas provocándole una severa jaqueca.
Ichigo por otra parte la había seguido sin chistar. Por lo general siempre terminaba por acompañarla a donde fuese, para él se había hecho costumbre estar a su lado, y desde su lejanía con su boda y las constantes llamadas de Byakuya a la Sociedad de Almas, extrañaba en cierta manera estar así con ella, solo los dos.
-¿Qué crees que te dirá Inoue por estar aquí tonto? –Desplomándose en una banca y sujetándose la cabeza.
-No lo sé… -parándose junto a ella.
-¡Baka! Así jamás entenderás a las mujeres. –Refunfuño molesta.
-Explícamelo ¿Qué crees que sentiría Inoue?
-Pues se molestaría seguro. –Despatarrándose en aquel húmedo y frío lugar.
-¿Por qué debería molestarse? nosotros somos amigos ¿O no? –Sentándose junto a ella.
-Si, pero…
-¿Pero que?
-Es normal que si estas aquí ella piense erróneamente. –Dijo con nerviosismo y algo de tartamudez.
-¿Cómo que? ¿Cómo qué podría abrazarte o tal vez… besarte? –Tragando saliva.
-¡Besarnos! ¡Que estupidez! Eso jamás…
-¿Jamás?
-Claro que no Ichigo, nunca jamás… -exclamó con dificultad.
-¿Por qué no? –Pregunto acercándosele un poco más.
-Por que… Inoue es tú novia y yo… soy…
-¿Eres? -Mirándola a los ojos.
-Soy tú amiga y además me casaré… mañana… con Ashido… -Sentenció con tristeza y letargo.
-Supongo que tienes razón. –Dijo Ichigo acomodándose en la banca y perdiendo su vista al horizonte.
-Si… -Rukia lo miró detenidamente no sabía si era la lluvia o su borrachera pero juraría que podía observar cierta decepción en el rostro del pelinaranja. –Pareces decepcionado… -Dijo súbitamente cortando el silencio entre ambos.
-No quiero estar bajo la lluvia esta tormenta cada vez está peor –Observando la catarata de agua que caía sobre sus cuerpos. –Ven –Sujetándola de la mano.
Ichigo la arrastro hasta una parada de autobuses cercana, al menos allí podían resguardarse un poco de aquel aguacero ininterminable.
Un farol blanquecino alumbraba la calle y parte de aquel reparo. Rukia respiró agitada; con asombro pudo advertir el duro agarre del chico en su mano derecha sujetándola con ahincó.
-Ichigo… mi mano… deberíamos…
-¡DEBERÍAMOS BESARNOS! –Dijo él súbitamente mirándola a los ojos.
-¡QUE! ¡SUELTAME IDIOTA! –forcejeando.
-Rukia hemos sido amigos, compañeros ¿No es verdad?
-Si –contesto ella.
-Y para mí siempre fuiste y serás una persona especial, alguien que irrumpió en mi vida para llenarla de complicaciones.
-Tú fuiste el IDIOTA que acepto el reto… -Aclaro la pelinegra ofuscada y mucho más mareada que antes, no sabía si aquella corta carrerilla le había dado un refrescante respiro u ayudado a terminar de subir el alcohol a su cabeza.
-Pero también –prosiguió él –fuiste la persona que más emoción le ha dado a mi rutinaria vida, que me ha dado sentido y… yo… debería estar feliz por ti… es decir mañana será un día importante para ti.
-Ichigo estoy mareada… -dijo en voz baja pero parecía que el joven se hallaba compenetrado en su discurso pues no le presto atención.
-Sin embargo no se por que me siento tan… -el chico guardo silencio como intentando evocar la palabra correcta –me siento tan FRUSTRADO, irascible… enfadado… y yo… no debería sentirme así –Exclamo de mal humor.
-¿Y por que quieres que nos besemos? –Inquirió ella algo confusa y nerviosa.
-Para comprobar… -guardando silencio.
-¿Qué cosa? –pregunto ella.
El pelinaranja no lo dudo más, la sujeto con fuerza y la atrajo más hacia su cuerpo abrazándola con intensidad. Ese breve instante fue suficiente para que sintiera el temblequeo del cuerpo de la muchacha el cual se incrementaba con la proximidad del suyo.
Ichigo la abrazo reclinándose un poco y aproximando su rostro al de Rukia quien se veía algo furica y desorbitada pero que no luchaba ni se resistía demasiado a aquel avance del chico.
-Ichigo baka… -Dijo ella antes de que sus labios fuesen capturados por los del joven fundiéndose en un apasionado beso.
Al principio, a ambos, la situación les parecía incomoda, lo notaban en sus cuerpos y en la rigidez del beso, pero conforme los segundos trascurrían aquella perturbación era reemplazada por el delicioso calor provocado por el contacto directo de sus cuerpos rozándose, la exquisita sensación producida por el agitado respirar de ambos y las incontenibles ansias que se apoderaba de sus bocas.
Rukia pudo sentir la áspera lengua del chico rozar en sus labios con codicia y lujuria. La muchacha permitió que el joven penetrara en su boca endulzando su saliva y aumentando el éxtasis, el calor y los suspiros. Lo abrazó con fuerza y por un momento tuvo la clara sensación de que eran un solo ser una sola alma.
-Rukia… -profirió Ichigo agitado intentando recuperar el aire.
-Yo… -La pelinegra no lo dudo ni un instante más por que seguir negando lo innegable, sentía algo intenso por Ichigo y en ese momento no esta dispuesta a renunciar a él.
La muchacha se abalanzó sobre él y ambos volvieron a besarse apasionadamente ocultos bajo el leve reparo de aquella parada de autobuses.
El rugir poderoso del viento parecía aplacar todos los sonidos nocturnos de Karakura, todos menos el golpetear casi ahogado de un corazón lastimado y maltrecho.
Ni la más furiosa tormenta la hubiese detenido cuando fue testigo de la curiosa persecución de su novio a su amiga, si es que en ese momento podía llamarla así.
Al seguirlos fue testigo de un hecho que quizás nunca hubiese deseado presenciar pero que sin duda su corazón y todo su ser le advertían desde hacía tiempo. Por una razón extraña sentía como si le hubiesen arrebatado un peso de los hombros ¿Acaso era tan obvio que esos dos terminarían así? ¿Acaso lo aceptaba con resignación?
-Ichigo… -Pronunció desde la lejanía.
Si se hallaba tan resignada ¿Qué era esta tristeza que calaba hondo en su alma? ¿Acaso era como dejar atrás un sueño o profecía de la infancia? ¿O era dejar morir una parte de su ser, de la vieja Inoue Orihime que había anhelado e inventado una enorme fantasía entorno a un mero mortal?
-¿Por qué te quedas ahí parada? ¿Acaso él no es tu pareja… mujer? –La interrogó una voz en la penumbra.
La chica se giró súbitamente para encontrarse con una escueta figura dibujarse entre las sombras.
-¿Quién…? –Inoue pudo sentir como su corazón daba un brinco en su pecho ¿Acaso estaba loca? ¿O ese noble órgano no pertenecía a su cuerpo?
-Piensas dejarlo así… -Dijo la voz oculta tras la sombra de un árbol.
-Eres… eres… -¿Por qué rayos no podía hablar con coherencia? Esta idea le causo algo de rabia.
La figura se aproximó con lentitud hasta dejarse ver unos cuantos metros más delante de ella. Inoue sentía la enorme cantidad de saliva acumularse en su garganta y el temblequeo de su cuerpo ocasionado por el frío y por la extraña aparición que se sucedía ante sus ojos. Cabellos negros, rostro blanco con rayas verdes de bajo de unos compungidos ojos, chaqueta blanca de mangas largas, fajín del mismo color rodeando la cintura y sujetando una larga katana, pantalones sueltos y amplios, y sandalias negras le daban a su mente un ácido recuerdo del pasado.
-¿Te has quedado muda? –dijo el chico notando el impasse - ¿o será por esta apariencia? –Aproximándose otro poco.
-¡Aléjate! –Dijo ella retrocediendo algunos pasos lo que hizo que el chico se inmovilizará y la mirará fijamente impostando un inexpresivo rostro.
-Solo quería advertirte que te cuidaras… mujer…
Ulquiorra retrocedió volviendo sobre sus pasos para girarse sobre si mismo dispuesto a sumergirse nuevamente en aquella oscuridad.
-¡Advertirme! ¿A que te refieres? –pregunto ella deteniendo su huida.
-Solo no te alejes tanto de ellos y… -guardando silencio –supongo que tienes cosas más importantes que atender –Sentenció desvaneciéndose por completo.
-¡Espera Ulquiorra! –intentando alcanzarlo más la figura del chico parecía haberse esfumado.
Inoue pudo sentir varios poderosos reiatsus y gargantas oscuras dibujarse en el cielo dándole paso a criaturas inmensas con mascaras blancas y enormes túnicas negras.
-¡Son menos grandes! –Exclamó estupefacta.
Segundos antes…
-Ichigo… -expreso pausadamente la pelinegra.
-No me arrepiento de esto Rukia… -Aseveró él.
-¿Y que hay con Inoue? –Inquirió mirándolo a los ojos.
-Hablaré con ella… -acariciando el renegrido cabello de la muchacha. -¿Qué pasará con tú casamiento? –Inquirió él rápidamente.
-Pues eso será más difícil Ichigo no creo que los ancianos Kuchiki acepten mi renuncia a ese compromiso.
-Entonces yo hablaré con Byakuya.
-¿Qué con mi Onii-sama?
-Si debo enfrentarme a él nuevamente para hacerlo entrar en razón así lo haré. –Sonriendo despreocupadamente.
Varios poderosos reiatsus y amplias gargantas desdibujaron el tormentoso cielo tornándolo aún más lúgubre.
-¡Son Hollows! –Dijo Rukia.
Ichigo y Rukia notaron además la figura algo lejana de la pelinaranja quien permanecía de espaldas.
-¡INOUE! –Exclamó Ichigo con asombro.
-¿Crees que nos vio? –Dijo Rukia preocupada.
Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:
* Orihime Sweet Princess
* Chikytina
* Hime Phantomhive
* Megami Mars
Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fan fic.
Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos
