Capitulo XIII
"Corazón roto"
El frío parecía congelar sin piedad las solitarias calles de Karakura. El anochecer ya había caído hacía unas cuantas horas y pocas eran las almas que aún se paseaban con sigilo en la ciudad.
Una fría ventisca le helo el alma y terminó por comprimir su desquebrajado corazón. La chica aceleró el paso; por un momento imagino que aquel noble aparato había sucumbido en agonía y relegado su dolor a otro torpe órgano.
Faltaban varias cuadras para llegar a su casa pero prefirió no estar ahí. Decidió cambiar la ruta y dirigirse al parque. Ya era tarde pero esa cruda realidad parecía no estremecerla ni un poco. Nada, ni una pizca de sentimientos felices abrigaban el interior de su pecho, su corazón realizaba intensos y dolorosos esfuerzos por susurrar aquella lenta y agonizante melodía y las lágrimas parecían haberse helado en sus mejillas formando pequeñas estalactitas.
Caminó hasta una hamaca donde se sentó. Miró a su alrededor, la nieve caía copiosamente sumergiendo en un blanco olvido todo a su paso. Los árboles, ásperos e inertes dormían plácidamente esperando la llegada de un cálido rayo de sol que le devolviesen la vida ¿Acaso ella esperaba lo mismo?
Nuevamente un gélido viento la envolvió abanicando su largo y anaranjado cabello. Alzó sus ojos al cielo mientras derramaba otras cristalinas gotas de sus ojos.
La luz de un farol cercano alumbraba tenuemente la penumbra dándole un aspecto algo lúgubre a aquella trágica escena.
Se llevó la mano al pecho y estrujo su abrigo contra su cuerpo. Sabía que llevabas las de perder pero aún así no le importó y ahora pagaba las consecuencias. Entendía que no se puede forzar a una persona a amar pero como forzar a un corazón a dejar de hacerlo. Aquella clara señal de error ahora le causaba dolorosos estragos en su pecho.
La chica se hamacó en silencio. La noche solo le devolvía el molesto chirrido de los engranajes de aquella hamaca ¿Acaso aquel sonido también se originaba en su corazón?
-Kurosaki-Kun… -Exclamó casi imperceptiblemente incrementando su llanto. -¡Kurosaki-Kun! –Grito esta vez más alto mientras se llevaba las manos al rostro intentando esconder su vergüenza.
Hace tres semanas atrás…-¿Oigan donde están Ichigo, Inoue y Rukia? –Inquirió Renji sentado en una butaca junto a la barra mientras miraba a Matsumoto y a Shinji quien se había aproximado recientemente.
-Pues creo que Kuchiki Rukia salió a tomar algo de aire e Ichigo fue tras ella y lo más curioso en éste ¿triangulo amoroso?-Hirako se tornó pensativo - Es que Inoue los siguió. –Shinji sonrió con algo de descaro.
-Esto no me huele bien. –Sentenció Matsumoto.
-Mucho me temo que Ichigo haya cometido una estupidez. –Declaró Renji algo cabizbajo y frustrado.
-¿Seguro que es una estupidez? –Inquirió el curioso hombre de amplia sonrisa.
-Por que lo dices… -Renji lo miró estupefacto.
-Por que esta claro que Ichigo esta enamorado de Rukia. –Profirió Matsumoto preocupada
-¡De Rukia! Pero eso seria contra producente… -Renji se llevó la mano a la barbilla.
-Supongo que lo será si el clan Kuchiki descubre que Rukia e Ichigo tienen otro tipo de relación. –Sentenció Hitsugaya acercándose al grupo.
-¡Ahh! Realmente el amor es un problema. –Suspiró Shinji.
-¡Shin… vuelve conmigo… no me dejes sola! –Hiyori se abalanzó sobre el rubio y se aferró a su pecho. Estaba claro que la chica había bebido de más pues apenas podía sostenerse en pie.
-¿Qué haces Hiyori? –Preguntó el chico algo acalorado pues la joven no solía tener ese tipo de atenciones con él.
-¡Prometiste que lo haríamos esta noche! –Bufó molesta.
-¡QUE! –grito el joven preocupado.
-Si, hagámoslo Hirako Shinji hoy y toda la eternidad… -Deslizándose hacia su cintura.
-Creo que eso no es muy apropiado aquí. –Sentenció Hitsugaya al ver que el rubio ex capitán había perdido el habla y ahora estaba colorado como un tomate.
De pronto todos fueron capaces de percibir poderosos reiatsus no muy lejos de su posición ¿Qué rayos les ocurriría ahora? Estaban seguros de que esos reiatsus se asemejaban al de un espada.
En el parque de Karakura…El cielo se plago de enormes gargantas que abrían sus fauces descaradamente irrumpiendo aquel desolado he inhóspito ambiente.
Rukia e Ichigo miraron por un momento salir varios menos grande de su interior. Algunos estruendos y fierros retorcidos, eran la sonata más percibida por varios instantes. ¿Qué rayos hacían tantos menos allí?
-¡Malditos! –Ichigo tomó la delantera y se apresuró a abandonar su cuerpo físico el cual calló destartalado en el suelo.
-¡Vamos Rukia! –Grito abalanzándose contra uno de aquellas enormes bestias y cortándola a la mitad.
Ichigo sonrió satisfecho dándole muerte a dos o tres de aquellas altas marionetas pero pudo notar, tras varios segundos, que su acompañante pelinegra no lo seguía. El chico se giró para verla acuclillada en medio de la lluvia con la cabeza gacha y totalmente inoperante.
Un menos grande se abatió con fuerza sobre él, pero pudo ponerle fin antes de que se acercara a su posición mientras flotaba en el cielo.
Un grito ensordecedor volvió a oírse en medio de la oscuridad y un punto color rojizo se tiño sobre la boca de una de aquellas enormes criaturas creciendo en volumen y poder.
-¡NI SIQUIERA LO PIENSES! –Exclamó Ichigo enfurecido, pero antes de que pudiese esgrimir su golpe otro poderoso impacto negro azulino le pegó de llenó abofeteando su incrédula guardia y despatarrándolo sobre la acera algunos metros más a bajo.
El menos grande imprimió con furia su zero enviándolo de lleno sobre la atontada pelinegra y el inerte cuerpo del pelinaranja.
- ¡Santen Kesshun! –grito Orihime colocando un amplio escudo entre las factibles victimas y aquel enorme disparo.
-¡No Inoue! –grito Ichigo. –Es demasiado poderoso para ti.
Las palabras de Ichigo parecieron no infundir miedo sobre la muchacha quien se paró como estatua dispuesta a repeler aquel disparo. Inoue sabía que su escudo aún no era lo suficientemente poderoso pero no estaba dispuesta a dejarse vencer ¡No esta vez!
El Zero se abalanzó sobre ellos y una enorme explosión sobrevino todo aquel lugar. Tras unos segundos un poderosísimo reiatsu negro y rojo se esgrimió formando un alto remolino que ascendía hacia el cielo. La figura de Ichigo se dibujo delante de su escudo.; la chica lo miró con atención, el joven había utilizado su Bankai y ahora los tres estaban a salvo.
-¿Acaso estas loca Inoue? –Dijo con furia mirándola a los ojos pero la muchacha apartó su mirada con un dejo de tristeza.
-¿Aún así la prefieres a ella? –Dijo en voz baja.
-Inoue… -Ichigo sintió un gran malestar en todo su interior estaba claro que la muchacha había visto lo acontecido con Rukia -¡Rukia! –Grito acercándose a la desvanecida shinigami quien yacía inconsciente sobre el piso mojado.
-¡Ummp! –Se quejó. –Lo siento Ichigo… todo me da vueltas…
-¡Tonta para que diablos tomas Sake! –Exclamó enfurecido mientras la alzaba entre sus brazos.
-¡Ichigo! –Grito Renji acercándose a su lado ya con su traje de Shinigami.
-¿Qué le ocurrió a Rukia?
-Solo esta indispuesta… se pondrá mejor en un instante.
-¡Onee-chan! –Dijo Kon preocupado subido al hombro de Chado.
-¡Kon entra a mi cuerpo y saca a Rukia de aquí! –Ichigo miró la escena que parecía sucederse frente a sus ojos y no solo él los recién llegados no comprendían como tantos menos grandes habían aparecido fijo en un solo lugar.
-Parece como si algo los atrajera. –Hinamori se acerco junto a Hitsugaya quien miraba enojado la situación.
-Pues creo que lo mejor es encargarnos de ellos antes de que ocasionen destrozos. –Sugirió el Quincy.
-Estoy de acuerdo ¡Aúlla Zabimaru! -Grito Renji destruyendo uno de aquellos menos cerca de su posición.
Los demás se dispusieron a batirse en duelo contra aquellas irrazonables criaturas cuando pudieron escuchar un grito desgarrador acercarse a su posición.
-¿Qué es eso? –Inquirió Matsumoto.
-Parece que… -Hitsugaya se tomó unos momentos para divisar la figura de un hombre de unos treinta años de edad, cabello negro y una seccionada cadena sobre el corazón.
-¡Es un alma Humana! –Exclamó Hinamori con sorpresa.
-¡Matsumoto, Renji ayúdenlo! –Ordenó el pequeño peliblanco.
-¡Si capitán! –Exclamaron al unisono tras observar al sujeto correr desesperadamente hacia ellos.
-¡AUXILIO! –grito desesperadamente.
-¡Gruñe Haineko!
-¡Aúlla Zabimaru!
Tanto Matsumoto como Renji se abalanzaron sobre dos menos que intentaban devorar a aquella desdichada alma pero antes de que pudiesen siquiera golpear a aquellos dos mastodontes dos zeros detuvieron los furtivos ataques.
-¡NO INTERVENGAN! –Grito una joven espada de cabello rubio vestida con un traje blanco que se acortaba en una estrecha falda y un top del mismo color.
-Veo que los shinigamis son seres muy persistentes… -Dijo riendo un hombre de cabello castaño y ojos verdes.
-Tienes razón Zéjel. –La mujer sonrió con cinismo.
-¡YA BASTA DE TANTA CHACHARA! –Grito Matsumoto. -¡GRUÑE HAINEKO! – tratando de atacar a los recién llegados.
-¡No será tan fácil Zorra! –Exclamó Lúciel alejándose de su compañero y preparándose para esgrimir un Zero.
-¡AHHH! –Grito la pobre alma quien estaba siendo devorada por aquella enorme bestia. -¡Auxilio, ayúdenme! –dijo en un grito casi ahogado tras terminar en las fauces de aquel menos.
-Parece que tuvo un fin muy cruel… -Shinji se puso en guardia.
-Muy bien es mi turno. –Zéjel tomó un objeto entre sus manos del tamaño de una pelota de tenis y con él imprimió una cegadora luz que absorbió a aquel menos que había devorado a la pobre alma hacia tan solo unos instantes. -¡LO TENGO! –Grito satisfecho.
-Me temo que no tienes nada… -Shinji apareció súbitamente por detrás y lo pateo con fuerza provocando que aquel sujeto soltara el objeto en su mano y este fuera impulsado con fuerza en dirección de Ichigo quien lo atrapo con gran destreza…
-Maldi… ción… -Dijo Zéjel algo adolorido.
-Son unos debiluchos. –Sentenció Shinji sonriendo.
-¿Qué es eso? –Inquirió Chado aproximándose a Ichigo.
-Parece… -El pelinaranja observó aquel cristalino objeto con atención. -¿Una pelota de tenis de cristal? –Exclamó confuso.
-Déjame verlo Kurosaki Ichigo. –Sentenció Hitsugaya.
El peliblanco tomó el objeto entre sus manos y lo escudriño con sumo detalle pero no parecía que aquello tuviese alguna característica especial pero brillaba incandescentemente reflejando los cristalinos destellos de los relámpagos en el cielo.
-¡Zéjel Idiota! –Grito la pelirrubia quien logro evitar los embates de Matsumoto y arremetió con velocidad y fiereza hacia el grupo de shinigamis.
-¿A DONDE CREES QUE VAS? –Grito Matsumoto.
-¡Hipnotiza ciclópea! –Exclamó enfurecida tras lo cual dio rienda suelta a su resurrección.
La muchacha se vio cubierta por una inmensa caparazón que cubría su cuerpo. Por unos instantes se vio sumida en su interior pero tras unos breves segundos la misma se abrió como si se tratase del capullo de una gigantesca mariposa.
Dos portentosas y coloridas alas se dibujaron a sus espaldas; un atrevido traje dejaba entrever un poco más su cuerpo y dos afiladas antenas se posaban sobre su cabeza.
-¡Eclipsa! –Dijo con seguridad tras lo cual sus alas se batieron dos veces con fuerza sobre el cielo y una potente onda vibratoria se desparramó sin escrúpulos hacia el firmamento.
Ichigo, Chado y Hitsugaya que estaban más próximos a la onda expansiva, saltaron con rapidez intentando evitar aquel seguro golpe, pero para su sorpresa sus cuerpos sufrieron una poderosa succión que los acorralo otra vez contra el piso y ocasionó que Toushiro soltase aquella esfera la cual rodó casi hasta los pies de Inoue quien se hallaba varios metros más atrás.
-¿Qué mierda es esto? –Inquirió Ichigo tratando de hacer grandes esfuerzos por levantarse.
-Parece alguna clase de fuerza gravitatoria. –Sugirió Chado que se hallaba en las mismas condiciones.
-¡Eres patético Ichigo! –Gruño Ishida que desplego con rapidez y destreza su arco, y abrió fuego contra aquella atrevida mujer.
-¡Es inútil! ¡OBNUVILA! –Otra potente onda de color plateado fue canalizada por sus alas hacia sus antenas y todas y cada una de las flechas de Ishida terminaron desvaneciéndose con rapidez.
-Es increíble… -Exclamó el Quincy algo pasmado.
-¡Bankai! –Grito Hitsugaya quien se levanto a duras penas del suelo e invoco a su dragón de hielo pero para su sorpresa, al invocarlo, la presión generada hacia su cuerpo lo comprimió aun con más potencia hacia el suelo.
-Sus esfuerzos son en vano; cuanto más traten de luchar contra la poderosa fuerza de gravedad generada por ciclópea serán absorbidos por ella con mayor rapidez. Incluso mi resurrección irá comprimiendo y retorciendo sus cuerpos cuanto más reiatsu intenten utilizar en mi contra y finalmente ¡Morirán! –Grito relamiéndose uno de los dedos de sus manos, los cuales, terminaban en afiladas puntas.
-¡Ichigo! –Profirió Inoue con espanto.
-¡Maldita mocosa! ¡Bankai! –Renji se posiciono con rapidez intentando socorrer a sus compañeros y amigos. –El rey babuino Zabimaru –Dijo sonriendo con satisfacción al verse envuelto por la enorme serpiente hecha de huesos. -¡Cañón de Huesos!
Una potente luz rojiza fue expulsada de las fauces de aquella bestia y se dirigía a toda velocidad contra su extrovertida adversaria.
-¡Desgarra halcón! -Exclamó Zéjel tomando partida en aquella lucha y desatando su resurrección. En su mano derecha su espada creció hasta tomar una impresionante dimensión y una forma de garra, la cual utilizo para detener con eficacia el disparo de Zabimaru.
-¡YA BASTA! – grito Ichigo enfurecido colocándose de improviso su mascara de Hollow
El chico se paró con dificultad pero ni bien estuvo en pie una tremenda ola color rojiza y negra cubrió su cuerpo y se proyectó de lleno contra la pasmada espada. Lúciel noto su rápido y certero avance, e intentó retroceder pero antes de que lo hiciese un poderoso impacto, negro azulino, la derribo con fuerza contra el suelo desquebrajando una de sus alas lo que le produjo un intenso dolor y un ahogado grito fue expulsado de su garganta.
-¡LÚCIEL! –Grito Zéjel quien se defendía de los ataques de Zabimaru y de las flechas de Ishida.
-Ya me canse de esperar a que estos inútiles cumplan con su misión. –Sentenció una voz en la penumbra
La figura se adelanto con parsimonia caminando por el parque con las manos en los bolsillos. Una sonrisa cínica, una mitad de mascara en su mejilla derecha y el cabello corto de color celeste.
-¡IMPOSIBLE! –Ichigo no lo podía creer y no solo él la mayoría de los presentes miraban pasmados al recién llegado.
-Sabía que era cuestión de tiempo para que nos enfrentáramos nuevamente Kurosaki Ichigo. –Sentenció Entre risas.
-Maestro Grimmjow… -Zéjel se posicionó de inmediato a sus pies y se arrodillo con respeto. –No era necesario que usted tomara partida nosotros…
-¡Silencio! –Grito –Estoy cansado de esperar que ustedes, inútiles, hagan su trabajo. Además a Nurielle no le gustan los retrasos. –Estas sencillas palabras provocaron que el espada callará sin reproches.
-¿Cómo es que estas vivo? –Inquirió Ichigo unos metros delante de él.
-Sería largo de explicar y sinceramente no me apetece.
-¿Qué demonios traman? –Ishida se acercó a la posición de Ichigo al igual que Chado y Hitsugaya quienes retomaron la compostura.
-¡Ahh! me quedaría a jugar pero… -Grimmjow suspiró.
Los presentes se hallaban ensimismados en la nueva presencia frente a ellos. No le daban cabida a su imaginación para intentar explicar como era posible que ese sujeto estuviese con vida.
Inoue al igual que los demás se hallaba confusa ¿Entonces Ulquiorra no fue el único sobreviviente? ¿Cómo era que dos seres a los que había visto sucumbir en el pasado ahora formaban parte de su vida nuevamente?
La chica se agacho y tomó aquella esfera de cristal que había rodado hasta sus pies, alzándola entre sus manos. La miró con cuidado pero no pudo distinguir ningún reiatsu o rastro extraño de energía en ella ¿Para que serviría y por que los espadas querían ese extraño instrumento?
-Dame eso mujer… -Exclamó una voz masculina a sus espaldas.
Inoue quiso girarse al percibir al propietario de aquella voz pero los brazos del chico rodearon su cintura y la estrujaron contra su cuerpo.
-Ulquiorra… -Exclamó algo asustada.
-No temas mujer… solo me llevaré esto… -Apoderándose del objeto mientras la chica se hallaba bajo su embrujo.
-¿Qué es eso? –Inquirió con rapidez y algo acalorada al verse presa por su carcelero.
-¡INOUE! –Grito Matsumoto al notar la situación en la cual se hallaba la muchacha.
-Será mejor que no lo sepas por ahora… no estés sola de aquí en más mujer… -Susurrándole estas palabras al oído mientras la liberaba y se escabullía de su lado.
-¡INOUE! –Grito Ichigo al notar su descuido, pero pudo observar al igual que todos que el desaparecido cuarto espada la liberó y saltó en el aire para posicionarse varios metros sobre los presentes.
-Bueno parece que ya nos vamos… -Gruño Grimmjow quien veía su retirada con algo de ofuscación.
-Si Grimmjow-sama. –Zéjel tomó entre sus brazos a su desvanecida compañera y ambos saltaron hacia una de las gargantas que aún permanecían abiertas.
-¡UN MOMENTO! –Grito Hitsugaya dispuesto a darle captura pero Ulquiorra lanzó un poderoso zero sobre los presentes ante lo cual no tuvieron más remedio que esquivar aquel potente y seguro impacto.
Cuando el disparo se hubo debilitado los cuatro espadas y los menos grandes se habían desvanecido dejando un rastro de destrucción en aquel parque.
-¿Qué rayos fue todo eso? –Inquirió Shinji quien se sacudía unas cuantas hojas de su chaqueta las cuales le costo retirar por la intensa cantidad de agua que aún caía sobre los presentes.
-Parece que fuiste derribado… -Gruño Ichigo.
-Debo dejar el saque… -sentenció el chico.
-¿Estas bien Inoue? –Preguntó Ichigo aproximándose a la muchacha e intentando tocar su rostro el cual se hallaba cabizbajo.
-¡No me toques! –Exclamó la chica dándole un fuerte empujón.
-Inoue… -Ichigo aparto su mirada con algo de temor de ver el apesadumbrado y defraudado rostro de la muchacha.
-¿Qué quería Ulquiorra Shiffer? –Preguntó Ishida quien noto lo áspera de la situación.
-Quería la esfera de cristal… -Profirió en voz baja.
-¿Para qué rayos querrán con esa cosa? –Matsumoto suspiro con ofuscación.
-Será mejor que regresemos a la sociedad de almas, debo informar al capitán comandante de todo este lio. –Exclamó Hitsugaya.
-¿Cómo esta Rukia? –Dijo Renji al ver a Hinamori acompañar a Kon, en el interior del cuerpo de Ichigo, con la muchacha entre sus brazos.
-Parece que solo esta borracha… -Suspiro aquella alma modificada.
-¡Volvamos! –Declaró Toushiro.
-Capitán si me permite me gustaría quedarme aquí con Inoue Orihime… -Dijo Matsumoto.
-No es necesario Rangiku yo estaré bien…
-De ninguna manera ese espada pudo haberte asesinado y hasta no descartar ningún problema yo me quedaré contigo. –Explico la protuberante mujer.
-Muy bien Matsumoto te lo dejo a ti. –Toushiro notó los rostros de Ichigo y la pelinaranja y no le basto más que unos pocos segundos para percatarse de la situación.
-Vamos Inoue… -Matsumoto la abrazo y la arrastró hasta su casa.
-Será mejor que lleve a Rukia. –Exclamó Renji dispuesto a apoderarse de la pelinegra.
-¡NO! –Dijo Ichigo con rapidez.
-Sabes que ella se casará mañana Ichigo debe volver con nosotros a la sociedad de almas.
-No la dejaré ir Renji necesito hablar primero con Rukia… además ella y yo… -el chico volvió a bajar su rostro.
-¡Vámonos Abarai! –Toushiro abrió con rapidez una puerta Sekai en donde se interno seguido por Hinamori quien realizó una pequeña reverencia antes de seguir al peliblanco. -¡Ten cuidado Kurosaki Ichigo! –Exclamó Hitsugaya antes de marcharse.
-Espero que sepas lo que haces Ichigo… -Renji se rasco la cabeza. –Aún que me temo que el capitán no este muy contento con esto. –Suspirando.
-Gracias Renji.
-Nos vemos… -Abanicando su mano en el aire mientras desapareció.
-Yo también me retiro si nos necesitas sabes donde encontrarnos Ichigo. –Sentenció Shinji –Será mejor que vaya por Hiyori antes de que despierte. -El chico sonrió y desapareció de un salto.
-¿Qué fue lo que paso Ichigo? –Pregunto Chad.
-Inoue me vio besando a Rukia.
-Supongo que era cuestión de tiempo Romeo. –Comento el pelinegro. -¿y que harás?
-Pues no lo sé… -entrando nuevamente a su cuerpo y devolviendo a Kon a su figurilla de peluche. –Kon vete con Chado hoy…
-¿¡QUE! –Dijo el peluche anonadado. -¿Qué le harás a onee-chan Ichigo pervertido?
-Necesito hablar con ella… -alejándose con la muchacha entre sus brazos.
A la mañana siguiente…Inoue no pudo pegar un ojo en casi toda la noche. Dormía y parecía que el refluir de aquel recuerdo consolidado ahora en su mente, volvía para atormentarla. Se levanto después de tanto remolonear. Serían casi las siete de la mañana y para su fortuna no tendría que asistir a clases y verle la cara a Ichigo.
Se sentía dolida, engañada, maltrecha pero también era cierto que aquel peso sobre sus hombros había menguado ¿Acaso sería resignación?
Si Ichigo amaba a Rukia y deseaba estar con ella, a pesar de todo lo que ambos vivieron en los últimos meses, era por que sentía algo muy fuerte y estrecho por la pelinegra.
Inoue suspiro; se vistió con lentitud y se asomó a la cocina de su casa en donde encontró a Matsumoto revolviendo la heladera.
-¡Buenos días! –Dijo la mujer con alegría con un trozo de pan en la boca.
-Buenos días… -contesto de poco animo.
-¿No has podido dormir verdad?
-La verdad es que he intentado toda la noche no pensar en él… pero su recuerdo no es algo tan fácil de alejar. –Dijo llorisqueando.
-Inoue… -Matsumoto la vio desplomarse sobre una silla y se aproximó a su lado imitándola.
-Sabes una cosa… el amor a veces suele ser doloroso pero siempre nos enseña algo… -acariciándole el cabello.
-¿Te ha pasado algo así? –Inquirió la pelinaranja mirándola con intensidad.
-Si… -contesto Rangiku recordando a cierta persona de ojos de zorro y cabello lila. Matsumoto suspiró.
-¿Y que aprendiste? –Pregunto Inoue.
-Que el amor hay que saberlo apreciar en todo momento y que las cosas no suelen salir como nosotros lo planeamos, es por ello que debes ser feliz con lo que tienes. No podemos vivir del pasado y algún día deberemos reconstruir nuestra vida, nuestro corazón, nuestra felicidad, apostando a nuevos seres que nos acompañaran y harán más amena nuestra existencia.
-Ya veo…
-Pero en tú caso creo que deberás buscar en lo profundo de tu corazón y ver allí tus verdaderos sentimientos.
-¿Mis verdaderos sentimientos? –Inoue abrió los ojos con asombro.
-Dime Inoue Orihime ¿el espada del que me hablaste ayer fue ese que te acorraló? –Inquirió con curiosidad Matsumoto.
-No se por que lo dices… -Inoue apartó su mirada ¿Por qué esta charla se desviaba de Ichigo y sus sentimientos por él a Ulquiorra y lo que el pelinegro generaba en ella?
-Bueno no sé, me pareció que cuando te sujeto por la cintura lo hizo con cierta delicadeza y podría jurar que cruzaron un par de palabras.
-Si… así fue…
-¿Y que te dijo?
-Nada… no me dijo nada… -La chica se mordió los labios.
-Me quedaré contigo unos días si así lo prefieres se que en estos momentos necesitas de una buena amiga que te escuche. –Matsumoto se dispuso a preparar el desayuno.
-Rangiku ¿Crees que Ichigo no era mi verdadero amor? –Volviendo a llorisquear.
-No lo sé Inoue, solo tú sabrás eso a su debido tiempo. –La mujer le guiño el ojo y retomó su tarea de preparar algo de café.
-Yo… de alguna manera lo siempre lo supe… -susurro para evitar ser oída.
Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:
* Orihime Sweet Princess
* Chikytina
* Hime Phantomhive
* Megami Mars
Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fan fic.
Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos
