Capitulo XIV

"Sombras"

El sol de la mañana se filtraba por la cortina de la habitación. Rukia sentía una pesadez y un mareo que le impedía retomar completamente la posesión de su cuerpo. Se giró poniéndose de costado pero pudo percibir un cálido brazo rodear su cintura y la suavidad de las sabanas rozar contra su cuerpo.

La chica abrió con lentitud sus ojos. Apenas pudo distinguir la difusa habitación. Se estiró un poco hasta que pudo nuevamente tomar control de su cuerpo.

No se hallaba en la sociedad de almas eso estaba más que claro. Lo que se hallaba frente a sus ojos era la habitación de Ichigo ¿Cómo rayos había llegado allí? De pronto pudo recordar todo lo ocurrido en la noche; la despedida, el saque, la lluvia, la persecución, el beso, Inoue… otra vez el beso.

Rukia volvió mentalmente a aquella escena y sintió un potente calor corroerla e intentar explotar a través de sus mejillas.

La chica suspiro mientras se sentó en la cama. Le dolía la cabeza y aún estaba un poquito mareada. Se acaricio el renegrido cabello acomodándoselo un poco, las sabanas que cubrían su cuerpo se deslizaron hacia su cintura al sentarse.

La muchacha percibió cierto escozor recorrerle cada centímetro de su piel. Se observó detenidamente y pudo percatarse de que estaba desnuda ¿Donde diablos había ido a parar toda su ropa? Miró con detenimiento el resto de la habitación pero no pudo hallarla a simple vista.

Un quejido y un brusco movimiento en la cama, a su lado, la trajo súbitamente a la realidad y por unos instantes la hizo sucumbir en pánico.

Rukia se giró con temor pero antes de que sus ojos pudiesen tomar contacto con aquella presencia a su lado una voz varonil le erizo la piel.

-Buenos días… -Suspiró una voz algo perezosa.

-I-Ich… Ich… Ichig… -Agolpándose una enorme cantidad de saliva en su boca. -¡ICHIGO! –finalmente pronunció con asombro.

-R-R… Ru… ¡RUKIA! –Exclamo el chico con felicidad y haciéndole burla mientras permanecía recostado en la cama.

-¿Q-Que rayos? ¿Qué rayos haces aquí Ichigo? –Inquirió tartamudeando mientras lo miró tendido sobre la cama con el torso desnudo; lo cual ocasionó que la chica volviese a tragar saliva con dificultad.

-Esta es mi habitación Rukia… y esta es mi cama… -sonriendo.

-¡YA LO SE IDIOTA! –Exclamó enfurecida -¿Pero que hago yo aquí? –Girándose en su posición para mirar al pelinaranja a la cara, pues en cualquier momento estaba segura de que lo abofetearía.

-Ahh… -Ichigo calló sin reprocharle nada y su vista pareció no fijarse justamente en su rostro.

-¿QUE MIRAS IDIOTA? –Inquirió sonrojada y tapándose pudorosamente con sus dos brazos ambos pechos, los cuales, habían quedado al descubierto.

Ambos parecieron sonrojarse y apartar la mirada para evitar mostrar abiertamente el pudor que aquel encuentro visual les había ocasionado.

Ichigo cogió entre sus manos las frazadas de su cama, las cuales se hallaban arrumbadas a su lado, y con ellas cubrió el cuerpo desnudo de la pelinegra quien aún permanecía inmóvil cubriendo aquel vergonzoso espectáculo.

-Puse a lavar tú ropa ayer cuando llegamos, seguramente estará seca antes del mediodía, estabas empapada y yo… no quise que pescarás un resfriado. –Exclamó apartando nuevamente su mirada.

-¿Tú me desnudaste? –Inquirió la pelinegra volteando su mirada hacía el cabizbajo muchacho quien permanecía serio a su lado.

-Si… ¡Pero no tienes que enfadarte lo hice todo con la luz apagada te juro que no vi absolutamente nada! –Se excuso con rapidez.

-¡Haaa! –Gruño cerrando los ojos y echándose boca a bajo sobre la cama aferrándose a su parte de la almohada.

-¿Estas enfadada? –Inquirió Ichigo notando aquella extraña reacción en la joven.

-Debería estar en la sociedad de las almas antes de que todo el clan Kuchiki parta en mi busca. –Expresó a media voz.

-¡NO te dejaré ir Rukia! –Sentenció Ichigo molesto.

-Es lo mejor Ichigo… lo que pasó ayer… dañamos mucho a Inoue ¿Comprendes? Ella es mi amiga y yo… -Rukia se aferró con fuerzas de la almohada mirando un punto perdido de la habitación.

-Lo sé… pero yo te amo a ti Rukia.

-Si me amas como dices ¿Por qué no detuviste mi loca idea de casamiento? ¿Por qué en vez de ir tras de mi te pusiste de novio con Inoue? ¿Por qué Ichigo? –Rukia se incorporó y lo miró directo a los ojos.

-¿Acaso crees que soy adivino? Pensé que realmente estabas enamorada de ese sujeto, Ashido; además cuando se te mete algo en la cabeza no hay quien te haga entrar en razón Rukia. Yo tampoco quise lastimar a Inoue y actué con inmadurez, quizás sea un buen shinigami pero no soy tan diestro en estas situaciones románticas –refunfuño.

-Ichigo… -la muchacha bajo la cabeza.

-Creí que Inoue me ayudaría a olvidarte; la quiero pero no puedo amarla, cada vez que la beso, cada vez que intento abrazarla, acariciarla, incluso en momentos tan íntimos solo puedo verte a ti Rukia, no es a ella a quien abrazo, por quien suspiro, a quien le entrego mis caricias y mis besos… -El chico suspiró llevándose ambas manos a la nuca. –Pensaba que pasando al siguiente nivel "eso" me ayudaría a olvidarte.

-¿Lo hicieron? –Rukia lo miró preocupada.

-¡NO! –Mirándola a los ojos –No lo hicimos en… en ese momento llegaron ustedes… llegaste tú Rukia… y lo único en lo que podía pensar era en detener tú estúpida idea de matrimonio. –Refunfuño.

-Ichigo… -Rukia sujeto las cobijas que la cubrían con una mano y con la otra le acaricio con suavidad la mejilla izquierda pero sin previo aviso le dio una fuerte bofetada. -¡Eso te lo mereces por lento! –Refunfuño apartando su vista con enfado.

-¡Tsk mierda! –Dijo frotándose el rostro adolorido.

Ichigo la miró algo enfadado pero su enojo no duró demasiado pues al verla así, casi desnuda sobre su cama con esa linda y asidua expresión de ofuscada en su rostro, lo impulsó a abrazarla con fuerza sumergiendo su cabeza en el cuello de la pelinegra quien respiro hondamente algo aturdida y confusa.

-¡Te amo Kuchiki Rukia! –Resoplo con delicadeza en su oído.

-Yo… también te amo Ichigo… - Exclamó con algo de dificultad.

De pronto alguien llamó con fuerzas a la puerta de la habitación. Ichigo y Rukia se separaron instantáneamente con mucho pudor ¿Qué harían si quien estaba tras la puerta era el molesto de Isshin? Aún que mucho no podían objetar, ésa, era aún su casa.

-¡Vístete! –Dijo Rukia en voz muy baja empujando a Ichigo de la cama.

-¡Rayos! –Corriendo hasta su closet y extrayendo una remera de su interior. La pelinegra respiro aliviada. Por suerte Ichigo aún llevaba sus pantalones.

-¡Onii-chan! –Dijo la vocecita de Yuzu. –¡Hay un señor que te busca! ¿Onii-chan estas despierto?

-¿Quien es Yuzu? –Inquirió con rapidez.

-No lo sé, esta hablando con papá en la sala, pero creo que dijo algo de que le devuelvas a su hermana ¿Robaste una chica hermano? –Inquirió ingenuamente.

-¡Es Byakuya! –Dijo Rukia algo temerosa.

-Dile que ya bajo…

-Bien… -Yuzu se retiro con rapidez. Dentro de la habitación Ichigo hurgueteaba nuevamente en su ropero.

-¿Qué le diré a mi hermano Ichigo?

-Tranquila, debemos hablar con él, pero primero vístete. –Arrojándole una prenda a la cara.

-¿QUE HACES? –Dijo molesta.

-Te lo dejaste aquí la última vez que estuviste en casa. –Exclamo el chico sonriendo mientras terminaba de vestirse.

-¿Y por que aún lo conservas? Creí que mis cosas te molestaban. –Dijo absorta mientras miraba el vestido blanco y rosa en detalle.

-Creo que hay cosas que necesitamos entender el uno del otro aún Rukia. –Dijo el pelinaranja sonriendo.

En la sala…

Byakuya permanecía serio y taciturno mientras tomaba una taza de té junto a este raro sujeto de cabello encrespado y de color castaño oscuro.

Isshin lo miró con detenimiento unos instantes. Éste personaje actuaba con tanta frialdad que creyó que en realidad se trataba de un bloque de hielo.

-Así que eres el nuevo líder del clan Kuchiki. –Isshin encendió un cigarrillo.

-Así es… -Byakuya tomó otro sorbo de té sin inmutarse.

-Tuve el placer de conocer al antiguo líder Kuchiki, un anciano de cabello blanco y serio semblante, justo como tú ¿Acaso esas características son de familia?

-Seguramente…

-Se comenta por ahí que usted rompió muchas reglas para casarse con la hermana de Rukia ¿Cómo era su nombre? –Byakuya miró a Isshin y dejo de beber su té. –Hi… Hi algo… Hisa… Hisana si ese era "Hisana"

-¿A que quiere llegar con todo esto? –Byakuya lo contemplo con seriedad.

-¿Qué pasaría si mi hijo y la futura líder Kuchiki deciden llevar una relación?

-Veo que esta muy informado Kurosaki Isshin.

-Aún que el lelo de mi hijo ignore muchas cosas sobre mi persona yo siempre estaré un paso por delante de él. Ahora respóndame.

-Rukia ha sido prometida a Ashido Kano y su casamiento se llevará a cabo hoy mismo. –Byakuya dejó abruptamente su taza sobre la mesa.

-No puede forzar a dos personas que se amen cuando ese sentimiento no enarbola su corazón.

-Si Rukia se considera una verdadera Kuchiki regresará conmigo a la sociedad de almas.

-Y si Rukia ama a mi hijo, como creo que lo hace, usted deberá aceptar esa relación o perderla para siempre ¿Comprende?

-Yo quiero la felicidad de Rukia, se lo prometí a Hisana. Rukia no pertenece al mundo de los humanos ella es un espíritu, un shinigami y su vida debe forjarse junto a sus amigos y familia.

-Sabe… –Isshin sonrió –una vez tuve que tomar esa decisión; y decidí apostar por la mujer a la cual amaba. A pesar de que mis amigos, mi familia o la gente con la cual crecí, ya no pertenecieran a este "mundo" como usted lo llama. Aquí hice nuevos amigos y una nueva familia y aún que no lo parezca aún sigo siendo un Shinigami. Pero más que nada mi lealtad esta con mis hijos, con la descendencia maravillosa que mi esposa y yo supimos forjar juntos.

Byakuya lo miró y guardó silencio. Entendía que no podía forzar a Rukia a un destino que ella no estuviese dispuesta a asumir. Pero la idea de perderla como había perdido antes a Hisana le oprimía el corazón.

-Por otro lado, señor Kuchiki, ellos aún son jóvenes y ambos deben experimentar la vida antes de aventurarse a algo más ¿Quizás lo mejor es darles tiempo, no cree?

-¿Tiempo? Los ancianos Kuchiki no lo aceptarán.

-Creí que usted, Kuchiki Byakuya, era el líder del clan –Isshin sonrió maliciosamente mientras exhalaba una bocanada de humo.

-¡ONII-CHAN! –grito Rukia tras asomarse a la habitación.

Una semana después…

Inoue marchaba seria y pensativa. Ishida caminaba a su lado pero a penas se limitaba a observarla por unos instantes. El joven Quincy temía que sus palabras no bastaran para reconfortar el mutilado corazón de la pelinaranja.

¿Qué decir? Sabía que no sería fácil para Inoue dejar morir el sentimiento que aún cargaba acuestas, aquel que aún le socavaba el alma ¿Habría algún remedio para el mal de amores?

-Estás muy callado Ishida-kun –formulo a media voz la muchacha.

-Supongo… que no he querido molestarte.

-No me molesta que hablemos. –Exclamó melancólicamente.

-¿Y de que quieres hablar? –inquirió el Quincy

-Supongo que el desayuno de esta mañana sería una conversación interesante –esbozando una falsa sonrisa en su rostro.

-¿Y eso te haría sentir mejor Inoue?

-No…

-¿No crees que sería correcto que tú y Ichigo hablarán un poco?

-Entre Ichigo y yo está todo dicho Ishida.

-¿Estas segura? –Inoue agacho la cabeza y continuó caminando –A penas se han hablado en esta semana y lo has evadido todo el tiempo.

-No se que decirle y por otra parte aún me duele hablar con él.

-Esto es mi culpa. –Ahora fue Ishida quien bajo la cabeza.

-¿Tú culpa? –Inoue lo miró sorprendida.

-Si, si yo no te hubiese alentado para que hablases con Ichigo quizás todo esto no hubiese sucedido.

-¡No! –Inoue trato de sonreír nuevamente.

-¿Qué?

-Todos sabíamos claramente acerca de los sentimientos de Ichigo; somos sus amigos después de todo. Pero yo fui quien se arriesgo. Siempre lo supe, que él la amaba. Incluso lo negué tantas veces que por un tiempo llegue a convencerme de que en verdad Ichigo no sentía nada por Rukia.

-Comprendo…

-No me arrepiento del tiempo que viví con él y en parte eso me ayudará a dejarlo ir…

-¿Dejarlo ir?

-No me mal interpretes, amo a Ichigo y justamente por que lo amo quiero que sea feliz y entiendo que la única que puede lograrlo es Rukia, por que ella también lo ama, a pesar de no haberlo expresado abiertamente.

-Has madurado Inoue… -Ishida esbozo un pequeña sonrisa en sus labios y ambos continuaron caminando.

La campana del colegio marco las ocho en punto. Algunos de los alumnos corrían presurosos por los pasillos para evitar tener un seguro altercado con sus maestros. Una sombría figura se deslizaba con lentitud esquivando a algunos atolondrados jóvenes mientras se internaban en sus respectivas aulas.

Inoue llegó acompañada de Ishida e ingreso al salón. Para su sorpresa Ichigo estaba apostado en la entrada del mismo y la miró fijamente con su usual y serio semblante. Orihime alzo la vista y sus ojos se encontraron fugazmente con los del pelinaranja, pero estaba claro que sostener la mirada, fija en su rostro, era una batalla que aún no podía ganar.

La muchacha esquivo la vista y bajo la cabeza para encontrarse con los ojos de Rukia sentada en un banco más lejano. Orihime pudo notar con total claridad la tristeza en su mirada y cierta culpa que embargaba su corazón. Ella conocía a Ichigo, pero también conocía a Rukia y entendía que la situación no era nada sencilla para los tres.

-Buenos días Inoue –Expresó finalmente él.

-Buenos días Kurosaki-kun –Inoue intento sonreír pero su forzada sonrisa se desdibujo con rapidez.

-Hola Ichigo –Dijo Ishida cordialmente avanzando hacia su asiento.

-Buenos días… -Ichigo miró al pelinegro por unos instantes y luego volvió a clavar su mirada en la pelinaranja. –Queremos hablar contigo Inoue.

-No tengo muchos deseos de hablar Ichigo. –Sentenció Inoue a media voz.

-Lo sé… pero te pido que por favor me escuches.

-Esta bien… -Contesto no muy convencida.

-Cuando terminen las clases a la salida de la escuela –dijo él alejándose rumbo a su banco.

Inoue lo vio alejarse con rapidez. Para el resto de la clase nada raro se había suscitado. Nadie hizo preguntas y nadie pareció enterarse de aquella extraña charla; nadie, excepto Tatsuki. La pelinegra le hizo señas con su mano derecha y Orihime se apresuro para apostarse a su lado y ubicarse en su banca.

-Hola amiga –La pelinegra le sonrió.

-Buenos días Tatsuki-chan

Tatsuki noto el mismo triste y amargo semblante que la pelinaranja lucía en su rostro desde hacia una semana. Entendía que no sería fácil para Inoue, pero no perdía las esperanzas de que pronto la muchacha recobrara su usual humor. "Si solo hubiese algo que pudiera hacer para levantarle el ánimo" pensó.

El profesor tomó lista. Todos hicieron silencio para aguardar ser nombrados Orihime alzo la mano al oír su nombre y volvió a centrar su vista en el enorme ventanal y a sumergirse en el azulino cielo que emergía en el horizonte.

De pronto sintió el fuerte codazo de Tatsuki lo que la trajo a la realidad. La miró confusa, la pelinegra se volteo a contemplarla con los ojos casi desorbitados. Pudo oír con claridad algunos murmullos y suspiros en el salón.

-Bienvenido a la clase, me alegro mucho que hayas recuperado tú salud y te hayas reintegrado a nosotros. –Comento el profesor. –Puedes tomar tu usual asiento Ulquiorra.

Inoue se volteo con rapidez para ver unos cuantos metros más a tras, a la estática figura de Ulquiorra apostada junto a la segunda puerta del salón. Por alguna razón el corazón de Orihime comenzó a latir con fuerza lo que llegó a sobrepasar su confuso entendimiento de la situación ¿Qué era lo que le estaba ocurriendo?

Ulquiorra camino con lentitud y sin mediar palabra, hasta su banco, en donde se sentó. Rukia lo contemplo extrañada y luego le hecho un rápido vistazo a Ichigo quien se veía tan desconcertado como ella.

La primera hora de clases voló, y ni bien la mayoría de los alumnos fueron por sus almuerzos, Ichigo y los demás se le abalanzaron encima al pelinegro.

-¿Qué haces aquí? ¿Acaso te aburriste de la compañía en el Hueco Mundo? –Murmuro con fastidio Ichigo, pero Ulquiorra no cambio su semblante y tampoco le dirigió la palabra

-¿Por qué te desapareciste? ¿Acaso estas confabulado con esa mujer? –Rukia se sintió molesta; después de la confianza brindada a éste sujeto, el chico, les correspondía de mala manera cambiando súbitamente de bando.

Ulquiorra se puso de pie dispuesto a marcharse pero Ichigo lo sujeto con fuerza del brazo.

-¿Quieres pelear Kurosaki Ichigo? –Inquirió el pelinegro con seriedad.

-¿Acaso es un reto?

-¡Espera Ichigo! –Rukia lo contuvo –este no es el lugar –mirando a su alrededor.

El grupo se dirigió a la azotea. El pelinaranja estaba dispuesto a sacarle la información que fuese necesaria a Ulquiorra aun que para ello tuviera que usar un tirabuzón.

-¿Y bien, vas a decirnos? –Lo increpo.

-¿Que quieres que te diga?

-Para empezar ¿por que nos atacaste el otro día? ¿Cómo es que Grimmjow también esta vivo? ¿Qué es lo que planean tú y esa tipa extraña? ¿Por qué estás aquí?

Ulquiorra acomodo sus manos en los bolsillos del pantalón y los miró fijamente a todos, uno por uno. Pero una vez que sus ojos se encontraron con los de Inoue, el chico se detuvo, y la contemplo por unos instantes. Ésta inusual acción no paso desapercibida para los demás, incluso ni para la mismísima Inoue quien se sintió mucho más incomoda.

-Estoy aquí para morir… -Dijo finalmente y con toda la naturalidad del mundo. Los demás lo miraron extrañados.

-¿A que te refieres? –Lo interrogó Rukia.

-Vine para que Urahara cumpliera su palabra.

-¿Te refieres al pacto que hicieron tiempo atrás? –Inoue rompió sorpresivamente el silencio.

-Si

-¿Por qué? ¿Acaso tú y Nurielle? –Inoue calló. Ulquiorra la miró fijamente al igual que todos.

-¿Por qué vinieron a Karakura? ¿Qué era lo que buscaban? ¿Por qué era tan importante obtener esa esfera de Cristal? -Ishida tomó la palabra.

-Esa era una esfera fantasma…

-¿Esfera fantasma? –Todos se miraron intrigados.

-Un alma humana contiene peculiaridades energéticas o espirituales adquiridas en vida y que la acompañan al momento de morir. Si un Hollow de elevado poder energético la devora, puede incrementar mucho más su propio nivel y adquirir otras capacidades; eso es lo que hace a algunas almas más exquisitas que otras. Pero si el Hollow es atrapado en una de esas esferas de cristal, antes de que digiera completamente al alma, el poder de las dos entidades, permanecen unidas interactuando como los dos polos de un poderoso imán en su interior.

-Como lo que observamos la pasada noche. –Ishida se cruzo de brazos.

-Así es.

-¿Pero para que? –Rukia se tornó pensativa.

-Las almas humanas están relacionadas y siempre habrá algunas más afines a otras, es decir que contengan el mismo patrón energético. Las almas pueden convertirse en shinigamis o ser devoradas por un Hollow convirtiéndose en uno. Pero cuando son atrapadas mientras aún no son digeridas, ese poder que yace en su interior, permanece en éxtasis; como una semilla.

-¿Y para que quieren ese poder? –Chado miró a Ichigo y a los demás ¿Con que cosa debían enfrentarse esta vez?

-Esa semilla solo puede ser creada por un solo Hollow; Nurielle Andevallete, y ella la cosecha para formar su ejército.

-¿Quiere crear Hollows más poderosos? -Inquirió Rukia preocupada.

-Nurielle no puede crear Hollows más poderosos, pues su poder es solo una mera sombra del Hokyoku.

-¡UNA SOMBRA DEL HOKYOKU! –grito Ichigo.

-Así es, lo que ella busca en las almas que apresa es una firma energética que sea compatible a los más poderosos Hollows que han existido.

-¿Planea revivir a los espadas? –inquirió Inoue de sopetón.

-Así es…

-Entonces ¿Grimmjow fue revivido con una de esas esferas? –Ichigo se cruzo de brazos y exhalo un potente suspiro.

-Técnicamente hablando, ese sujeto no es Grimmjow –dijo Ulquiorra apoyándose contra el alambrado del techo del colegio.

-¿No lo es? –Pregunto Inoue acercándose un poco más al grupo pues hasta entonces se había mantenido apartada.

-Lo que crea la reliquia fantasma es solo una mera sombra de lo que fue el verdadero espada.

-¿Quiere decir que el sujeto que nos ataco no era Grimmjow? –Chado se torno algo confuso.

-Son solo sombras creadas a partir de una esfera fantasma y algún residuo del espada original. A partir de allí la sombra puede crecer hasta recuperar los poderes del antiguo espada o incluso incrementar sus reiatsus como si se tratara del mismísimo Grimmjow o el mismísimo Ulquiorra Shiffer.

-¡QUE! –Todos se miraron confusos. Inoue sintió una leve parálisis de su corazón.

-Ulquiorra murió después de combatir con Kurosaki Ichigo en las Noches.

-¿Pero tú?… -Inoue trago saliva, no entendía por que la misma se le atragantaba en su garganta.

-Yo solo soy otra creación de Nurielle, soy la sombra del cuarto espada Ulquiorra Shiffer.

-¿Pero como es posible? Tienes sus recuerdos. –Rukia se acercó un poco más al joven mirándolo con detenimiento.

-Mis recuerdos están sellados en los fragmentos recuperados de Ulquiorra e incorporados a la esfera que ayudo a recrearme. Yo no soy él, jamás lo fui y jamás lo seré. Es por eso que fui con ella. –Tras esta última frase el pelinegro volvió a mirar a Inoue con fijeza. –Necesitaba saber la verdad, como fue que reviví misteriosamente a pesar de no recordar más allá de mi combate con Kurosaki Ichigo; es decir, del combate que enfrento el verdadero Ulquiorra.

-Entonces ella puede restaurar toda la fuerza y el poderío de las noches… -Rukia suspiró abatida, eso solo podía significar una cosa ¡Problemas!

-¿Qué es lo que planea Nurielle? –Se apresuro a preguntar Ishida.

-Eso no se los diré…

-¿Por qué? –Ichigo lo sujeto con fuerza de la solapa.

-Por que aún que yo haya optado por otro camino ellos aún son mi raza, mi gente.

-¿Aún después de lo que ha hecho le debes lealtad?

-En cierta forma… ella nos da una segunda oportunidad. Pero Nurielle no perderá el control sobre los espadas, y al igual que Aizen, así como nos creo, nos puede destruir.

-¿Es decir que son completamente dominados? –Rukia caminó pensativa –Pero eso no explica ¿por que estas aquí? Esa mujer podría haberte destruido sin la necesidad de que recurras a Urahara.

-No quiero ser revivido.

-¿Por qué? –Inoue sintió mucha nostalgia emanar de su corazón.

-Por que no descansaría jamás… si un shinigami me purifica, los restos del verdadero Ulquiorra, desaparecerán para siempre. No quedando vestigios de lo que alguna vez fue su alma; la conciencia, que penetra en la esfera fantasma otorgándole la chispa de vida. Pero Urahara quiere que complete las semanas que aún quedan de nuestro pacto.

-¿Entonces no te matará hasta que no se cumpla el tiempo estipulado? –Rukia bajo la cabeza cambiando radicalmente el semblante. ¿Acaso el chico ya se había dado por vencido?

-Nurielle y el antiguo Ulquiorra alguna vez estuvieron emparentados, y por ese afecto ella me permitió morir como quisiese. Es por eso y solo por eso que estoy aquí.

-Tendremos que poner en sobre aviso a la sociedad de almas Ichigo. –Rukia salto por sobre el alambrado mientras su cuerpo falso se desplomó en el piso.

-¡Espera Rukia! –Ichigo la miró con preocupación.

-Descuida estaré aquí antes de que terminen las clases –la muchacha sonrió mientras una amplia puerta Sekai se abría frente a ella -¡Chipi encárgate de mi cuerpo!

-¡Si! –Exclamó aquella alma modificada en el interior de la joven.

-Más te vale… -murmuro Ichigo.

Rukia dio un salto ingresando al interior de la puerta Sekai. Los presentes se tildaron unos instantes mientras la veían partir. Inoue miró con atención el rostro de Ichigo, quien se hallaba ensimismado tras la despedida. ¿Algún día dejaría de dolerle el observar tales escenas románticas entre su ex y su amiga? Esta sola idea le sonó de lo más escabrosa y desagradable.

La muchacha bajo un poco el rostro, perdiendo la mirada en una grisácea baldosa del piso. Luego, volvió a alzar la vista para encontrarse nuevamente con la firme mirada de Ulquiorra posada sobre su persona.

El pelinegro se aparto del alambrado y comenzó a caminar rumbo a su dirección. Orihime respiró hondamente. Por un instante pensó, que aquella simple acción de respirar, se le tornaba toda una odisea.

Ulquiorra se aproximo a su posición. Tatsuki, quien permanecía junto a la pelinaranja, pudo notar con claridad la extraña actitud de ambos jóvenes. Ella sabía que Ulquiorra alteraba a Inoue, incluso mucho más de lo que la muchacha estaba dispuesta a admitir, pero ¿Qué pasaba con ese chico? Solo podía notar cierto escozor emanar de su aura, produciéndole cierta descarga eléctrica en el cuerpo que le alteraba hasta la ultima fibra de su ser. Por lo poco que había observado a Ulquiorra, cuando compartió un efímero tiempo con ellos, la convenció de que, el joven, no era una persona demasiado sociable. Podía crear una pared invisible que lo separara del mundo aislándolo completamente de las emociones humanas, pero también, era cierto que en aquella convivencia había visto al chico generar cierto campo magnético sobre su amiga; y al interactuar, entre ellos, componían una danza sublime, una atracción tan peligrosa como ineludible.

Ulquiorra se detuvo, por solo unos escasos segundos junto a Orihime. Tatsuki pudo notar algo distinto en él, de alguna manera éste Ulquiorra era diferente de aquel que conocía.

El joven miró a Inoue con rapidez, pero con cierta frialdad, una frigidez que Inoue no veía desde aquella vez que fue su prisionera. Esto de alguna manera la intranquilizó.

Ulquiorra retomó el paso, alejándose del concurrido grupo, perdiéndose tras la puerta que lo conduciría a las escaleras.

Para el grupo de jóvenes toda esta acción no había pasado desapercibida. Ishida miró a Ichigo y éste le dio un rápido vistazo a Inoue quien se había ensimismado mirando el vaivén de aquella puerta tras la cual se había desfigurado Ulquiorra.

-¿Creen que podamos confiar en él? –inquirió Chado.

-No se si todo lo que nos dijo sea cierto, pero mucho coincide con lo que nos conto Nell tiempo atrás.

-Será mejor que te comuniques con ella Ichigo –Ishida se cruzo de brazos.

-Eso haré… por otra parte quiero hablar con Urahara, estoy seguro de que Ulquiorra nos oculta algo más.

-¿Quieres que lo vigile? –Inquirió Chado.

-No se si es lo más sensato ahora –Acotó Ishida –Si algo trama estará más atento que antes.

-De todas formas creo que sería lo correcto –Ichigo se tornó mucho más serio –veremos que noticias trae Rukia de la sociedad de almas.

-¡Yo lo vigilaré! –dijo Inoue en voz alta.

-¡Qué! –todos se miraron sorprendidos.

-Yo lo haré… -la pelinaranja los miró con decisión, ante lo cual sus amigos se observaron desconcertados.

-¡Pero Inoue es muy peligroso! –Tatsuki le tocó el hombro intentando que la muchacha reaccionase.

-Tatsuki tiene razón Inoue esa tarea es muy arriesgada para que tú la lleves a cabo.

-¡No le temo a Ulquiorra! –exclamó con seguridad.

-pero… -Ishida no estaba muy convencido.

-Yo hablaré con Urahara…

-¿Con Urahara?

-Se cual es la única manera de tenerlo vigilado. No se preocupen puedo cuidar de mi misma. Además, Ulquiorra no me lastimará.

-¿Cómo estas tan segura de ello? Si Ulquiorra lo desea podría quitarte la vida en un instante ¡No lo harás! –decreto Ichigo.

-Claro que lo haré y ya soy lo bastante mayorcita como para cuidar de mi misma Ichigo. Así que no te inmiscuyas en esto. –Inoue lo miró con seriedad y luego se aparto corriendo hacia la puerta de las escaleras tras la cual se escabullo.

-¡Inoue! –grito Tatsuki pero la muchacha simplemente hizo oídos sordos de su llamado y no regresó.

Inoue comenzó a bajar las escaleras con rapidez. Le costaba respirar y se notaba claramente agitada. Su bonito y largo cabello se alborotaba en el aire de un lado para el otro tras la carrerilla.

¿Algo no andaba bien? Su corazón latía aturdido en su pecho. Creyó que tras su desdichada ruptura amorosa éste simplemente yacería sin vida en su interior, pero parecía que un leve impulso energético le había devuelto una pisca de existencia.

El corazón le latía y podía jurar que hasta le dolía, pero sentía ese sofoco en su interior, ese pálpito que claramente le advertía que algo no andaba bien con Ulquiorra.

Lo vio caminar con parsimonia mientras descendía el último tramo de las escaleras. Corrió mucho más rápido. Por un instante tuvo la clara sensación de estar inmersa en una de esas películas románticas en donde, el héroe o la heroína, se arroja a los brazos de su amante y ambos funden sus labios en un tierno beso.

Extendió su mano dispuesta a tocar su espalda pero antes de que pudiese cumplir con su cometido el chico desapareció.

-¡Ulquiorra! –Exclamó con sorpresa -¡ESPERA ULQUIORRA! –grito al pie de la escalera.

-¿Ocurre algo Orihime-chan? –Inquirió Keigo quien caminaba junto a Mizuru. Ambos chicos se miraron extrañados pues lo que menos esperaban encontrar era a la muchacha gritando en las escaleras.

-¿Vieron a Ulquiorra? –inquirió algo agitada.

-¿A quien? –Keigo se tornó pensativo.

-El chico que se reintegro hoy a nuestra clase Keigo. Y no, no vimos al sujeto. –Contesto el pelinegro algo intrigado.

-¿Por qué lo buscas? –pregunto Keigo pero Inoue no estaba dispuesta a perder su tiempo en un largo cuestionario de preguntas y respuestas.

La pelinaranja salió corriendo con rapidez. Pudo oír la voz de Keigo que le decía algo más pero no pudo percibir con claridad ¿que?

Corrió hasta el salón de clases; de seguro el chico estaría allí. Abrió la puerta corrediza con rudeza pero solo dos o tres alumnos se hallaban dentro. Cerró la puerta y comenzó a caminar por los pasillos. Pronto tocaría la campana del fin de hora ¿Dónde se había escabullido Ulquiorra? Si el chico tenía esa habilidad para escaparse de su lado tan repentinamente ¿Cómo sería ella capaz de vigilarlo?

Inoue caminó por el parque. La campana de clases había comenzado a sonar ya casi no había tiempo, pero donde buscar.

-¡ULQUIORRA IDIOTA! –expresó furica.

Tras unas cuantas volteretas por el jardín pudo avistar la erguida silueta de Ulquiorra parada junto a dos grandes árboles del jardín.

El joven parecía haberse ensimismado con el azulino firmamento, el cual, comenzaba a verse invadido por algunos grises nubarrones provenientes desde el Este.

Inoue comenzó a correr hacía él. Esta vez no le permitiría escapar como la primera vez aun que eso fuera lo último que hiciese en la vida. Si bien, Ulquiorra, les había ofrecido a los demás, las debidas razones por su regreso, ella, aún tenía muchos puntos que aclarar.

Sintió su corazón acelerarse y su respiración entre cortarse, pero estos dos agitados síntomas no coartarían su persecución.

Tocó con ambas manos su cabello mientras corría, fijando su mirada en el joven, que aún yacía de espaldas.

-¡Tsubaki! –grito

Una potente luz se desprendió de su cabello y se dirigió a toda velocidad contra el joven espada quien atrapó aquel rayo de luz con su mano izquierda y lo contemplo con indiferencia.

-Si piensas asesinarme te aconsejo que utilices toda tu furia en el ataque de lo contrario no te servirá de nada. –Sentenció arrojando al pequeño misil inconsciente a la hierba.

Inoue se abalanzo sobre él empujándolo contra la hierba donde ambos cayeron con fuerza. La pelinaranja se posicionó con rapidez sobre él apresándolo entre sus piernas y colocando ambas manos a derecha e izquierda de su cabeza.

Ulquiorra la contemplo asombrado. Jamás espero ésta reacción por parte de la mujer humana. Se veía agitada, respiraba dificultosamente y su cabello caía pesadamente sobre su blanquecino cuello.

-¿Qué haces mujer? –inquirió con tranquilidad recostado sobre la hierba, más Inoue no le respondió. La chica cerró los ojos mientras intentaba recuperar el aire. -¿Te envía Kurosaki Ichigo? –el pelinegro arremetió con sus preguntas.

-Eres… er… -respirando agitadamente.

-¿Soy?

-¡ERES ULQUIORRA! –gritándole en la cara. El joven guardo silencio mientras parecía haberse ensimismado con la figura que yacía sobre él -¡TÚ ERES ULQUIORRA!

-No… -contesto con naturalidad.

-¡SI LO ERES! Eres él… -desplomándose sobre el chico y dejando caer su cabeza sobre el hombro izquierdo del joven quien se sintió más anómalo que de costumbre.

-No importa lo que tú digas o desees Ulquiorra Shiffer murió hace mucho tiempo. –El joven tomo un rápido respiro tras sentir como el aire se fugaba con rapidez de sus pulmones, por supuesto esta acción no paso desapercibida por la pelinaranja quien se acurruco un poco mejor sobre él.

-Eres Ulquiorra… tú voz… tus gestos… tu mirada… tu piel… tu aroma –Inoue guardo silencio por unos instantes aún sumergida en su pecho.

Ulquiorra la empujó con fuerza volteándola sobre la hierba con rapidez y acostándose sobre ella. El chico le sujeto con fuerza las muñecas para que no se moviera. Podía sentir con total claridad los muslos de la joven rodear sus caderas y su pecho moverse rítmicamente y con algo de agitación.

-¿Qué es lo que quieres mujer? –Inquirió con tranquilidad.

-¿Qué es lo que te hizo esa bruja? ¡¿QUE TE HIZO? –exclamó sobresaltada.

-Esto es una perdida de tiempo –Ulquiorra quiso levantarse pero Inoue lo envolvió entre sus piernas impidiéndole concretar aquella fuga ¿Acaso esta mujer se había vuelto loca?

Inoue pudo apreciar el intenso calor que la corroía. Podía notar la sugestiva figura del chico sobre ella lo que llegaba a estimular su ávida imaginación ¿Acaso esto era una venganza? Esta escalofriante idea recorrió su mente, pero otra idea la reemplazo. Recordó aquella vez en que, Ulquiorra y ella, fueron un solo ser, una sola alma, y si mal no recordaba no había tenido oportunidad de aclarar ese punto con él.

-¿Quieres que te posea mujer? –inquirió él con naturalidad.

Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:

* Orihime Sweet Princess

* Chikytina

* Hime Phantomhive

* Megami Mars

Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fan fic.

Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos