Capitulo XV
"Solo"
Una cómplice mota esponjosa y de color grisácea había cubierto el sol de mediodía, dándole a la joven pareja recostada sobre la hierba, algo más de intimidad.
Inoue sintió que le faltaba el aire. Ulquiorra no había dejado de mirarla ni un instante mientras yacía recostado sobre ella, preso entre sus caderas.
Un rotundo tamborileo se escuchaba en su interior y retumbaba con fuerza en sus oídos. Tenía escalofríos, ansiedad, felicidad, tristeza, agonía, deseo, excitación; una mezcla de emociones que alborotaban su interior. El cuerpo le temblaba ¿Por qué diablos no podía detener aquel leve tiritar de su cuerpo?
Deseaba moverse pero que tal si aquella acción precipitaba otro desenlace, algo incomodo de forjar, justo, en el jardín de la escuela.
Orihime aflojo las piernas y dejó que se deslizaran junto a las del chico. Sus muñecas aún eran presa de aquel diabólico pelinegro que parecía hechizarla y cautivarla con el resplandor de sus ojos.
-¿Quieres que te posea Inoue? –repitió ahora aproximándose a su oído.
Otra vez esa frase, esa empalagosa y deseosa incógnita. Inoue cerró sus ojos con suavidad mientras tomaba una profunda bocanada de aire. Pero una frescura rozo su oreja, y pudo sentir con toda claridad la lengua de Ulquiorra relamer su oído y mordisquear, quizás, una de sus zonas más sensibles u erógenas.
El chico soltó una de sus muñecas. Mientras acariciaba y relamía el oído de la pelinaranja. Su mano, se deslizó con avidez y lentitud hacía su chaqueta.
La muchacha pudo sentir el suave roce de la mano del chico desabotonar con cuidado su uniforme. Quería decir algo, lo que fuese, pero no estaba segura de que su garganta esbozara algo más que suspiros y quejidos.
Ulquiorra se abrió paso por la chaqueta del uniforme escolar y ahora deslizó su mano hasta la camisa. Pudo notar la poca resistencia de la chica al tacto lo que aumentaba sus suspiros y el jugueteo en su oído.
Le desató el moño del cuello y los primeros botones de su blusa, y con un rápido movimiento la filtro bajo la misma, acariciando su seño izquierdo.
Inoue jadeo impulsando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Sentía un abrasador fuego consumirla con rapidez ¿Acaso dejaría que el chico la poseyera?
-¡Espera Ulquiorra! –Dijo con la voz algo apagada.
-Te amo Inoue… -Suspiró él abandonando su oído y apoderándose de los labios de la pelinaranja, los cuales, rosaban con los suyos y con su lengua.
El chico intensifico el beso. Libero la otra muñeca y deslizó su mano izquierda hasta el muslo derecho de la muchacha, acariciándolo y aferrándolo a su cadera.
La pelinaranja pudo sentir el duro apretón y el mayor acercamiento de ambos cuerpos. Pareció que este sutil acto la hacia enloquecer; pues jadeo con suavidad, abriendo por impulso su boca, y permitiendo que la vorágine lengua de Ulquiorra, penetrara en el interior de la misma.
Estaba excitada. Ya no podía negar su condición ni lo que el joven espada le provocaba. Dejó que las manos del chico acariciarán con vehemencia su cuerpo mientras ambos se fundían en un apasionado beso.
Una inquietud asalto su mente. Algo no marchaba bien ¿Pero que era? Ella estaba excitada, Ulquiorra también lo estaba, incluso podía notar el sugestivo aumento de un bulto sobre su entrepierna, pero algo la distraía.
Intento concentrarse en el jugueteo de sus lenguas, en el roce de la mano del chico con su busto o incluso el leve toqueteo en su entrepierna, pero algo no andaba bien.
-¡Espera Ulquiorra! –dijo tomando una profunda bocanada de aire mientras el chico le besaba el cuello.
-No puedo… te deseo Inoue –sentenció él mordisqueando su cuello.
Pareció como si aquella frase la hubiese traído a la realidad. Recordó la primera vez que Ulquiorra y ella se vieron en el estacionamiento del templo. El contacto con su gélida piel y la fragancia liberada de aquel tacto. Un aroma embriagador que la sumergía en un intenso mundo prohibido; un aroma que era "similar" al que el chico desprendía.
Pudo recordar sus fríos y pálidos labios, el roce con los suyos, el temblequeo al contacto con sus lenguas, el sabor de su saliva, el nerviosismo y el deseo, que si bien podía percibirlo en el beso que ambos ahora tenían, no era idéntico a su primera experiencia erótica con él.
La imagen de ambos amándose en la sala de los espejos era lo que más la confundía. Si bien éste Ulquiorra actuaba tan experimentadamente como aquella vez, algo era distinto ¿Pero que?
De pronto la muchacha cayó en cuenta de algo crucial y lo cual había desmerecido tras el goce del momento ¡Aquel Ulquiorra jamás la llamó por su nombre! ¡Nunca! Ni en su solitaria celda de las noches ni mientras la besaba por primera vez o cuando ambos tuvieron relaciones en el parque ¡Nunca!
Si Ulquiorra Shiffer, jamás la había llamado Inoue u Orihime ¿Por qué ahora lo hacía? ¿Por el éxtasis del momento? Otra imagen asaltó su mente, aquella fatídica noche en la que perdió el corazón de Ichigo, definitivamente, recibió una extraña visita, una visita que la llamó justamente por su nombre.
La muchacha sintió un profundo escalofrió recorrerle el cuerpo y desbaratar el fuerte calor que se había apoderado de su cuerpo.
-Ulquiorra –susurro a su oído mientras el chico relamía su cuello -¿recuerdas al conejo rosa que me regalaste en la feria? –inquirió con disimulo.
-¿Conejo rosa?
-Si ¿lo recuerdas?
-¿Por qué me preguntas esto Inoue? -pregunto entre jadeos.
-Yo lo guarde… para ti… -dijo con timidez.
-Me alegro que lo guardaras… -volviendo a sumergirse en la tarea de hacer suya a esta mujer.
-¿Y tú guardaste la tarjeta que te regale para San Valentín?
-¡Tarjeta! –Ulquiorra la miró confuso.
-Si, la que te di ¿no me digas que la tiraste? –haciendo puchero.
-Inoue…
-¿Lo hiciste? –Pregunto refunfuñando.
-Si… la guarde… hagámoslo Inoue… -le pidió casi en suplica.
-Si claro… -Inoue sonrió y Ulquiorra creyó desfallecer.
El pelinegro se disponía a hacer suya a esa agraciada mujer cuando sintió una poderosa patada en sus partes íntimas que lo obligó a renunciar a aquella deliciosa presa.
Orihime se levanto con rapidez he intento correr hacía los edificios pero algo sujeto su pie con fuerza y la arrastró por el césped unos cuantos metros.
Ulquiorra esgrimía un látigo entre sus manos, con el cual, había capturado el pie derecho de Orihime. El chico sonrió con algo de cinismo.
-¿Acaso no quieres hacer el amor conmigo Orihime? –preguntó con naturalidad.
-¡DEJAME! –grito la pelinaranja mientras trataba de arrastrarse con aquella cuerda aferrada a su tobillo.
-¿Por qué? si lo estábamos pasando tan bien.
-¡Déjame! ¡TÚ NO ERES ULQUIORRA! –grito con pavor.
El pelinegro sonrió mientras la miraba fijamente. Inoue trato de desatar el látigo de su pie pero un fuerte movimiento del pelinegro la hiso volar por los aires golpeando rudamente contra un árbol cercano.
Orihime sintió el portentoso golpe aflojar cada una de sus vertebras y un agudo dolor desprenderse de su cabeza.
-Eres una señorita muy mala Inoue –Ulquiorra hecho a reír.
-¡INOUE! –gritaron dos voces masculinas.
-¡Ichigo, Ishida! –Inoue no pudo gritar demasiado fuerte pero los jóvenes no se hallaban muy lejos de su posición.
Unos cuantos metros más adelante…
-Estoy seguro de que el reiatsu provenía de por aquí –sentenció Ishida ajustándose los anteojos.
-¿Por qué mierda debemos enfrentarnos a todas estas situaciones? Para colmo Inoue hace lo que le viene en ganas –declaró Ichigo furioso mientras examinaba el lugar con la vista.
Ambos jóvenes caminaban con cuidado por la zona, y aún que detectaban un claro reiatsu anómalo no podían ubicar a su destinatario. Lo peor de todo era que Inoue estaba desaparecida y no daban con su firma energética.
-¿La vieron? –Chado y Tatsuki se aproximaron a ambos con rapidez.
-No ¿ustedes tuvieron suerte? –inquirió Ishida.
-No se ve nada desde la azotea, ella no estaba allí –Tatsuki sintió un agudo escalofríos.
-¿Y Ulquiorra? –Pregunto Ichigo.
-Nadie lo vio. Keigo y Mizuru dijeron que Inoue lo buscaba, pero lo último que supieron era que ella iba rumbo al salón –Chado frunció el seño.
-¿Creen que le haya ocurrido algo? –Tatsuki se llevó la mano a la boca ¿Acaso Ulquiorra le había hecho daño?
Más cerca de la arboleda…
-Chicos… -profirió Inoue adolorida.
-Ellos no pueden verte amor…
-¿De que hablas? -asustada
-Si en algo soy diestro es en confundirme con el ambiente –estirando el látigo y atrayéndolo hacia si.
-¡Tsubaki! –grito Inoue, pero Tsubaki no fue capaz de causarle ni un solo rasguño a Ulquiorra.
-Sabes, Nurielle tiene razón… ¡no eres más que una zorra! –Ulquiorra volvió a sonreír y tras un fuerte envión de su brazo mando a volar a Orihime unos cuantos metros del césped cayendo con rudeza y dislocándose la muñeca.
La chica grito de dolor, pero ni Ichigo ni ninguno de sus amigos que se hallaban a pocos centímetros de su posición podían verla ni oírla.
-Ahora lo mejor que puede hacer una mujerzuela como tú ¡es morir!
Ulquiorra batió el látigo nuevamente e Inoue fue despedida por los aires para impactar de lleno sobre uno de los árboles del jardín golpeando duramente contra el piso.
Unos metros más adelante…
-¿de donde vienen estos reiatsus? –Ishida pareció ofuscarse tras el largo y frustrado intento de localizar la posición de aquellas débiles firmas energéticas.
-Inoue ¿Dónde estas? –Tatsuki temía lo peor.
-Lanzaré una flecha en todas direcciones –Dijo Ishida desplegando su arco.
-¿Pero que ocurrirá si golpeas a algún estudiante? –acotó Chado.
De pronto un poderoso reiatsu, y una sombra amenazante cayó con rapidez junto a ellos. Tatsuki miró con atención a un muchacho pelinegro vestido de blanco, ojos verdes al igual que unas verdosas líneas verticales en su rostro, una curiosa mascara partida, hecha de huesos en el lado izquierdo de su cabeza y una larga katana ajustada en su cintura por medio de un fajín color negro.
-¡ULQUIORRA! –Dijo Ichigo con enfado.
El pelinegro desenfundó su katana. Ichigo vistió con urgencia su traje de shinigami. Ishida le apunto con el su arco y Tatsuki se oculto detrás de Chado quien puso en acción su poderoso brazo.
-¿Qué le has hecho a Inoue desgraciado? –grito Ichigo.
Ulquiorra hizo oídos sordos ante esta pregunta y esgrimió un poderoso sablazo contra Ichigo y sus amigos quienes se apartaron con rapidez de un salto. Tatsuki pudo ver una potente polvacera impactar de lleno sobre alguna superficie invisible.
Los cuatro percibieron varias fisuras de luz alrededor de lo que parecía una cúpula que envolvía varios metros de aquel perímetro. Ulquiorra avanzó con prisa arremetiendo contra la polvacera.
Orihime tosió adolorida con todo aquel humo y polvo elevado a su alrededor. Intentó moverse pero el látigo aún sujetaba su pie.
-Parece que tenemos compañía amorcito –rió Ulquiorra cínicamente.
De pronto una luz negro-verdosa se le vino encima con rapidez impactando de lleno en el joven y disipando la intensa polvorera.
-¡Inoue! –grito Tatsuki desesperada.
-Tat… -Inoue tocio dificultosamente expectorando un poco de sangre.
-¿Inoue estas bien? –Tatsuki intento ayudarla pero la muchacha se veía muy maltrecha lo que acrecentó su preocupación.
-¡INOUE! –Grito Ichigo posicionándose delante de las jóvenes y montando guardia contra un Ulquiorra que se hallaba claramente abatido y ensangrentado.
Inoue pudo percibir otra figura aproximarse a ella. Lo miró directamente a los ojos y pudo notar cierta familiaridad en ellos, cierta chispa especial que pudo reconocer como original.
-Ulquiorra… -exclamó con dificultad.
-¿Tan fácilmente me confundes? –dijo él seriamente.
Tatsuki, en aquella conversación, pudo notar mucho pudor en Inoue y la fija observación del chico hacía la muchacha.
Ulquiorra observó el uniforme maltrecho, desalineado y desabrochado; los golpes en el rostro de la pelinaranja y la mano de la chica completamente descolocada. Su cabello alborotado, sus medias rasgadas, un hilo de sangre aflorar de sus labios y el látigo aún sujetar su pie.
-¿Son dos Ulquiorra? -Chado los miró confuso.
-Claramente uno es el impostor… -Ishida volvió a ajustarse los anteojos.
Ulquiorra tomó el látigo del pie de Inoue y lo arrojo lejos de la chica. Por un momento Tatsuki y los demás, pudieron notar cierto enfado en su semblante que intentó por todos los medios ocultar.
El chico se paró, pues se había acuclillado junto a la herida, extendió el brazo, su mano y su dedo índice.
-¿Estas enfado por que toque a tú mujercita Ulquiorra? –Exclamó el otro sujeto con sarcasmo mientras se lamía una de sus manos ensangrentadas tras el impacto del zero sobre su cuerpo –Yo creo que lo gozo ¿no es así Inoue?
-¿Qué le has hecho desgraciado? –Ichigo levanto su katana dispuesto a atacar al Ulquiorra falso pero una potente luz, y una poderosa esfera de energía negro verdosa, creció hasta tal punto que al ser liberada una profunda marca en la tierra denotaba lo peligroso de aquel impacto.
-¡ALTO DESTRUIRAS LA ESCUELA! –grito Ishida pero el zero ya había sido despedido.
Ichigo tras un rápido movimiento se colocó delante del mismo conteniéndolo con Zanguetsu justo a tiempo para evitar que, además de aquel desdichado tipo, la escuela fuera pulverizada.
-¡KUROSAKI-KUN! –grito Inoue desesperadamente lo que hizo que Ulquiorra la mirara.
Otra intensa nube de polvo y un potente aire, casi huracanado, de color verdoso mezclado con negro y rojo; se extendió, hasta golpear contra un corredor exterior del colegió, que comunicaba unos cuantos metros más atrás, con la biblioteca del instituto. Por fortuna ningún estudiante se hallaba fuera de los cursos, pues el severo daño y el impacto hubiesen ocasionado más de un herido grave u otras consecuencias más desastrosas.
Una vez que la explosión y toda la polvacera se hubo disipado la imponente presencia de Ichigo se dibujo en el horizonte con su rostro cubierto por la mascara Hollow.
El muchacho camino en dirección a sus amigos hasta posicionarse junto a la desvanecida Inoue, quien aún yacía en el piso, y de Ulquiorra, quien estaba apostado como estatua a su lado.
-¿estas bien Inoue? –Ichigo se acuclillo a su lado acariciándole el rostro -¿Te hizo algo ese sujeto? –Inquirió preocupado tras notar el uniforme desabrochado y parte de su brasier expuesto.
-Estoy bien Ichigo… -sentenció con dificultad.
-Vez por que te digo que es mejor que te mantengas apartada. Ese tipo pudo haberte matado. –Suspirando estresado.
-Pero no me hizo daño por que tu me salvaste Ichigo… -Inoue lo miró con ternura a los ojos. De alguna manera aún amaba esa preocupación del chico por ella.
-¡Ehh! Inoue… -el chico bajo un poco la vista. No le ayudaba a Inoue a olvidarlo si no dejaba de actuar de esa manera, eso le hizo notar Ishida hacía unos días atrás.
-Pero fue… -Tatsuki quiso decir algo pero entre Inoue y Ichigo se había creado una atmosfera impenetrable por el momento, por lo cual no le fue fácil acotar el hecho de que Ulquiorra fue quien desvaneció aquel campo invisible que la mantenía cautiva.
Tatsuki le hecho un rápido vistazo a Ulquiorra, quien se hallaba parado tras ella, y pudo notar su serio semblante y una muy leve mueca en sus labios. El muchacho miraba la escena al igual que los demás sin intervenir. Finalmente tras unos segundos el chico retrocedió dispuesto a darse a la fuga de aquel incomodo lugar.
¿Por qué le molestaba el ver a Inoue fascinada por el humano Ichigo Kurosaki? Si bien, entendía que ella ansiaba más que nada a ese ser ¿no lograba ni por un instante, notar su pálida presencia? ¿Acaso él le era tan indiferente? Pero como podía ser eso verdad tras lo observado hacia rato ¿Acaso Nurielle tenía razón y él era solamente un pobre reemplazo de aquel insulso humano? Seguramente eso debía de ser, solo una triste marioneta que podía ser utilizada por Aizen, por Nurielle y por Inoue Orihime. ¿Nadie tenía en cuenta sus sentimientos? Pero ahora que lo meditaba mejor él no tenía verdaderos sentimientos, es más ni siquiera era auténtico.
Ulquiorra dio media vuelta y caminó con su habitual parsimonia hacia otro extremo del jardín, pero antes de que pudiese ir demasiado lejos pudo oír un claro y molesto reproche.
-¡Espera bastardo! –grito Ichigo enfadado.
-Aguarda Ichigo… -Tatsuki no tuvo mucho valor de intervenir.
-¡Podías haber matado a Inoue, podías haber destruido la escuela completa! ¡ERES UN BASTARDO SIN LÓGICA NI RAZON, SIN ESCRUPULOS, CAPAZ DE ASECINAR SIN MIRAMIENTOS! –gritando.
Ulquiorra no reaccionó en lo más mínimo ante esta increpancía del muchacho y lo miró con la mayor indiferencia posible. ¿Pero en verdad había sido exagerada su reacción?
-Ichigo… -Inoue no intervino solamente se limito a observar la escena ¿Casi estuvo por entregarse a un sujeto que ni siquiera era Ulquiorra? ¿Acaso esta descabellada atracción que sentía por el chico la conduciría a cometer tantas insanias?
-Si quieres morir con gusto cumpliré tus expectativas –alzando con ambas manos su katana. Ulquiorra no se movió. Por un momento estuvo más que dispuesto a recibir la mortal estocada.
-¡Ya basta Ichigo! Inoue esta herida y la escuela es un desastre más vale que entres a tu cuerpo y que intentemos salir de aquí. –Tatsuki tomó la palabra y se puso rápidamente en pie.
-Tatsuki tiene razón Ichigo debemos llevar a Inoue a que la revisen. –Ishida la alzo entre sus brazos, ante las molestias y quejidos de la pelinaranja quien se hallaba muy adolorida.
-¡Ahhh! ¡Entonces no estaba equivocado Jorouichi! Era la presencia del chico después de todo –sentenció simpáticamente un voz algo lejana.
Los presentes se voltearon para notar la graciosa figura de Urahara, acompañado de una alta morena de cabello recogido en una cola, aproximarse hasta su posición.
-¡Buenas tardes! –Expreso Urahara jovialmente mientras se abanicaba el rostro.
-Parece que aquí hubo un gran desastre –sentenció Jorouichi.
-¡Pues Ulquiorra casi nos vuela a todos! –Ichigo se cruzo de brazos molesto.
-¿Y supongo que tú no has destruido cosas antes, verdad Ichigo? –Jorouichi sonrió con sarcasmo.
-¡No hay nada que no se pueda arreglar con una taza de té!
-¡Que! –todos se miraron atónitos, excepto Ulquiorra quien miraba al rubio fijamente.
-Ishida-kun trae a Inoue a mi casa, no estamos tan lejos, y será mejor que Tessai la atienda allí antes que la vean sus doctores.
-¿Pero?
-¡No discutas solo acata mis ordenes! Los demás alcáncenme cuanto antes en mi casa.
-¿Pero y la escuela? –Tatsuki los miró contrariada.
-¡Ahh el deber! Pues soluciónenlo y ahora que lo veo Ishida no puede marcharse así como así –tornándose pensativo.
-Puedo saltearme las clases y acompañarlos, luego Ichigo traerá mis cosas –dijo mirando al pelinaranja quien asintió con la cabeza.
-Lo mejor será que vuelvas a clases e intenten resolver la desaparición de Inoue, mientras tanto… -mirando al pelinegro -¡Ulquiorra trae por favor a Inoue!
-¡QUE! –Ishida e Ichigo se mostraron claramente disgustados con la decisión.
-¿Acaso quieren que lo discutamos empleando a Benihime? –Urahara sonrió maliciosamente y basto para que ambos jóvenes retrocedieran espantados.
Ulquiorra volvió sobre sus pasos y se paró junto a Ishida quien lo miró con desprecio. Inoue se sintió nerviosa, todo aquel estrés seguramente le pasaría factura a su cuerpo.
Ulquiorra extendió sus brazos y alzo a la muchacha con cuidado, pero esta pegó un pequeño alarido tras el movimiento.
-¡Ten cuidado monstruo! –Exclamó molesto el pelinaranja.
-¡Ya basta Ichigo debemos salir de aquí! –grito Tatsuki quien a pesar de no entender mucho a Ulquiorra, odiaba que a alguien lo tratarán así. Ella siempre defendió esa clase de agravios, a pesar de que el sujeto en disputa no fuera humano.
-Lo lamento… -Ulquiorra se sintió mucho más extraño que de costumbre tras pronunciar la frase.
-Descuida Ulquiorra estoy bien… -Inoue se sujeto de su chaqueta blanca con fuerza.
-¡Bien, vámonos! –grito Urahara alegremente mientras se alejaban.
Ichigo y los demás volvieron a clases y tratarían de inventar alguna loca excusa para ir a lo de Urahara con rapidez. El segundo grupo llegó a la dulcería en donde Tessai y los dos niños observaron con asombro a la estática figura del espada parado frente a ellos. Finalmente Tessai y Jorouichi revisaron a Inoue, mientras se auto sanaba con su escudo.
Ururu preparó té y algunas cosas dulces que dispuso sobre la mesa y se retiró de la habitación. Urahara suspiró algo agobiado, sentado solo en la sala, cuando Jorouichi interrumpió sus pensamientos.
-¡Ya estamos aquí! –Sentenció entrando a la habitación acompañada de una repuesta Orihime quien lucia como si nada le hubiese ocurrido.
-¿Estas bien Orihime-chan? –El rubio sonrió.
-Si, ya estoy bien… -moviendo su mano, anteriormente dislocada, con facilidad.
-Entonces sentémonos a beber algo… ¿tienes hambre?
-¡La verdad es que mucha! –la pelinaranja había recuperado su habitual humor.
-¡Esto esta delicioso! –Jorouichi se había apoderado de algunas confituras que ahora degustaba.
Inoue se sentó en un almohadón junto a la mesa pero notó la ausencia del pelinegro. La muchacha busco con la mirada con algo de disimulo pero no había ni señales de Ulquiorra.
-¿Cómo estamos por ahí? –Inquirió el simpático Urahara.
-Pues ya esta… -Jinta suspiro mientras ingreso a la habitación por una de las puertas accesorias –Me costó un poco encontrar el correcto y que se lo pusiera.
Ulquiorra ingreso detrás del pequeño pelirrojo y se paró como un poste en medio de la habitación. Llevaba puesto un gigai, y vestido con una camisa blanca, una larga chaqueta azul abierta hacia delante, unos pantalones negros y medias blancas en los pies.
-¡Ahora si! ¿Cómo te sientes? –inquirió el rubio.
-Incomodó… -expreso con su seriedad habitual, sentándose junto a la mesa.
-Incomodó pero atractivo… -Jorouichi lo miró con atención de arriba a bajo -¿Verdad Orihime-chan? –la astuta morena sin duda causo una sorpresiva reacción en la pelinaranja quien sumergió su vista en su taza de té sin responder a aquella interrogante.
-Bueno mientras que los demás llegan me gustaría que me adelantarán todo lo que sucedió. –Urahara deposito su abanico sobre la mesa.
-Si, aún que Kuchiki Rukia me adelantó algo me gustaría escucharlo de sus bocas. –Jorouichi se acomodo en su almohadón.
-¿RUKIA? –Inoue la miró absorta.
Flash Back…
-Tendremos que poner en sobre aviso a la sociedad de almas Ichigo. –Rukia salto por sobre el alambrado mientras su cuerpo falso se desplomó en el piso.
-¡Espera Rukia! –Ichigo la miró con preocupación.
-Descuida estaré aquí antes de que terminen las clases –una amplia puerta Sekai se abrió frente a ella -¡Chipi encárgate de mi cuerpo!
-¡Si! –Exclamó aquella alma modificada en el interior de la joven.
-Más te vale… -murmuro Ichigo.
Rukia corrió a lo largo del túnel tras ingresar a la puerta Sekai. Toda aquella movida en el submundo le producía escalofríos. Si Ulquiorra decía la verdad, los espadas podían ser revividos en breve y quizás levantarse contra el Sereitei ¿Y cual sería el verdadero plan de Nurielle? ¿Por qué querría restablecer las fuerzas del Hueco Mundo? Seguramente no era por mera compañía de otros Vasto Lord.
La muchacha pudo vislumbrar una luz al final del túnel, la cual, atravesó velozmente. Al llegar al otro lado pudo encontrarse con una figura femenina que la contemplo sorprendida.
-¡Jorouichi-sama!
-¡Rukia! Ya no me digas sama quieres.
-Lo siento es la costumbre… -la chica sonrió tontamente.
-¿Qué haces aquí? Byakubo tendrá graves problemas con los ancianos si te ven por aquí rondando. Supuse que no te aparecerías por el Seiretei hasta que todo se halla calmado.
-Es lo que le prometí a mi onii-chan, que esperaría a que las cosas con los ancianos se apaciguara
-¿Entonces?
-Algo ocurrió…
-¿En el mundo humano?
-Si, Ulquiorra Shiffer uno de los espadas estuvo hablando con nosotros hace tan solo unos instantes.
-¡Espera el protegido de Urahara!
-¿Lo conoce? –Rukia lo miró sorprendida.
-SI, claro, él fue huésped de Urahara hasta hace unos meses cuando desapareció.
-Pues él regreso esta mañana y con noticias un tanto abrumadoras.
-¿Qué clase de noticias?
-Al parecer una de las espadas sobrevivientes tiene en su poder un objeto muy similar al Hokyoku y lo está utilizando para revivir a los antiguos espadas.
-¡QUE!
-Jorouichi no tengo tiempo tengo que informar a los capitanes sobre éste asunto.
-¡Espera! –la morena la sujeto del brazo impidiéndole escabullirse. -¿Urahara lo sabe?
-No, recién nos informamos sobre éste tema. En la tarde Ichigo hablaría con él.
-Será mejor que se lo diga yo misma de todas formas me dirigía hacia allí ¡Debó darme prisa! –Jorouichi escapo rumbo a la puerta -¡Cuídate Rukia y no dejes que te atrapen! –grito agitando su mano en lo alto.
Fin del Flash back…
-Y eso fue lo que paso… -Jorouichi bebió otro sorbo de té.
-Cuando Jorouichi me dijo que Ulquiorra estaba aquí; tuve la necesidad de saber todo lo que estaba pasando –Urahara escondió sus manos dentro de su traje.
-Además, el tipo te extraño Ulquiorra. Se la pasó llorando por los rincones desde que te fuiste –Jinta hecho a reír a carcajadas pero una imponente sombra se aposto tras él y el chico pudo ver el oscuro y aterrador rostro de Tessai mirándolo fijamente –¡Es cierto!
-Lo único que hacía era suspirar todo el día por usted, Ulquiorra-sama –expresó Ururu con parsimonia mientras depositaba otras confituras y un poco más de té sobre la mesa y volviendo a salir de la habitación seguida de cerca por Jinta
-¡Como no lo extrañaría mis ventas bajaron un cuarenta porciento! –Sacando su ábaco y moviendo algunas piezas.
-Deberías avergonzarte… -Refunfuño Jorouichi apoyando la barbilla sobre su mano derecha y el codo sobre la mesa mientras le daba la espalda.
-¿Por cierto Ulquiorra por que no nos dijiste nada de tú regreso? fue una mala actitud por tu parte por no haberme visitado después de haberte ofrecido toda mi ayuda ¿Tienes idea de cuantas clientas han preguntado por ti?
-¡Urahara! –Refunfuño nuevamente la morena.
- ¿Y cuanto hace que estás aquí? –inquirió el rubio.
-Una hora o dos…
-¿Una hora o dos? ¿Pero y en el colegio? –Inoue que había permanecido callada tomó la palabra.
-No fue conmigo con quien hablaron…
-¿Quieres decir que alguien tomó tú lugar desde el principio? –Inoue sintió escalofrió ¿entonces todo el tiempo trataron con un impostor?
-Si
-¿Y lo que nos dijo ese Ulquiorra fue cierto?
-¿Lo que les dijo? –Urahara la miró absorto.
-Nos dijo que Nurielle tenía una esfera que era capaz de revivir a los espadas. Él mencionó que Nurielle, utilizando las peculiaridades de un alma humana, cuya firma energética coincidiera con la de alguno de los espadas fallecidos, y un Hollow de gran poder, como los menos grandes, podía recrear a un espada muerto utilizando algo de sus cuerpos originales.
-Si, Rukia mencionó algo acerca de ello. –Acotó Jorouichi.
-Yo no fui quien les hablo de ello pero es verdad –Ulquiorra pareció no inmutarse con la confesión.
-¿Entonces tú no eres el verdadero Ulquiorra Shiffer? –Urahara estaba confuso.
-No, soy solo una copia del verdadero cuarto espada.
-No eres Ulquiorra… -Inoue bajo la vista por unos momentos. Los presentes notaron tal acción. Urahara miró a Jorouichi y luego a Ulquiorra quien se había ensimismado mirándola.
-Ulquiorra Shiffer está muerto.
-Pero tú eres técnicamente él… así que él aún esta entre nosotros ¿Verdad? –Urahara lo miro sonriente y Ulquiorra solo evito responderle.
-¿Qué quiere decir Urahara-sama? –Inoue alzó súbitamente la vista.
-Pues que el Hokyoku los creo ¿Verdad?
-Si… -Inoue asentó con la cabeza.
-Y luego sus restos fueron utilizados por una sombra del Hokyoku para revivir.
-Técnicamente así es. –Acoto la morena.
-Bueno no sé ustedes pero no hay mucha diferencia entre el anterior Ulquiorra y éste.
-¡Claro que la hay! –Contesto Inoue sin pensar provocando que todos la miraran
-¿Por qué lo dices Orihime-chan? –Inquirió el rubio con suspicacia. La situación le resultaba más cautivadora que un buen libro de novelas románticas.
-Pues… ahh –la chica comenzó a balbucear mientras bajo la cabeza avergonzada y acalorada.
-¡Ahh ya veo te gusta el chico! –Afirmó Jorouichi con desfachatez riendo a carcajadas.
-¡NO SE POR INSINUA ESO! –la pelinaranja pudo sentir un abrazador fuego carcomerla desde adentro; hecho un breve vistazo a Ulquiorra, el chico la miraba con naturalidad como esperando una respuesta.
-¿no es verdad? –insistió la morena.
-Yo solo digo que no se parecen en nada… bueno si se parecen físicamente; el pelo –mencionó mientras estiraba un mechón del cabello del chico –ambos tienen esas líneas verdes debajo de sus ojos –Tocando sus mejillas –sus manos son frías… -acariciándole la mano mientras parecía haberse extraviado por unos instantes. Ulquiorra solo la miraba con atención.
-¡AJA! –Jorouichi apresuro aquella descripción.
-Solo digo que físicamente son idénticos, pero… -la chica lo miró a los ojos. El resplandor de aquellas esmeraldas la hechizaba de tal forma que le costaba hablar.
-¡Entonces! –la morena podía percibir el aura emanada de ambos jóvenes y parecía que uno y otro se habían comunicado incluso más allá de las palabras y el tacto.
-Es como si… él hubiese entendido… -Inoue apartó su mano de la del joven y la contemplo –Lo odiaba… -dijo tras una larga dubitación. Los presentes la observaron bastante taciturna. -¡LO ODIABA! No lo niego… me torturaba cada vez que nos veíamos… jugaba psicológicamente conmigo presionándome… intentando hacerme perder toda esperanza y fe en mis amigos ¡LO ODIABA! Por que lo único que hacía era cruzar dos o tres frases retorcidas sumiéndome en el pánico, en el miedo, en el terror más inaudito… no quería temblar… no quería que supiera que le temía… -Inoue se abrazó con fuerza y cerró los ojos como rememorando todas aquellas escenas en su mente. –Sabía que si Aizen se lo pedía me mataría sin titubear. Era como enfrentar a una mascota sin sentimientos que asesinaría sin piedad si su amo se lo pidiese. Lloraba cada noche… esperaba que me asesinara… que en cualquier momento entrará a mi celda y ese fuera mi fin… hasta que me acostumbre a ello… a la idea de morir. Si no era Ulquiorra otro espada me asesinaría, solo era cuestión de tiempo. Comencé a convivir con la muerte…
Inoue comenzó a llorar. Era la primera vez en mucho tiempo que contaba abiertamente su experiencia en el Hueco Mundo. Agacho la cabeza para que aquel dolor no traspasase la barrera que construyo tras aquella odisea.
Jorouichi y Urahara se miraron con seriedad y volvieron a clavar su vista en la muchacha. Ulquiorra pudo sentir algo indescriptible en su interior, algo que le oprimía el corazón y le anudaba la garganta. Era la primera vez que sentía esa sensación en él y todo lo que podía hacer era recordar su accionar o más bien el del verdadero Ulquiorra durante la estadía de Inoue Orihime en Las Noches.
-Lo siento… -Exclamó el pelinegro acariciando con su mano izquierda la naranja cabellera de la melancólica muchacha. Este accionar dejó perplejo a Urahara quien veía que sus enseñanzas habían rendido algunos frutos.
Inoue lo miró ahora a los ojos y Ulquiorra pudo observar las cristalinas lágrimas resbalar hacia sus mejillas. Por un momento sintió un fuerte envión en el cuerpo, pero se contuvo.
-Pero luego supe… -mirándolo a los ojos –supe que había despertado cierta curiosidad en él… intentaba comprender lo que era tener un corazón… -Secándose las lágrimas del rostro con las manos –Fue entonces cuando deje de temerle… por que no importaba lo que hiciese conmigo yo confiaría en mis amigos y mi corazón estaría con ellos y él no tendría esa oportunidad… -Inoue se levanto de sopetón –Disculpen necesito ir al tóale agachando la cabeza.
Inoue salió disparada de la habitación. Cerró la puerta corrediza tras ella y caminó con rapidez hasta el cuarto de baño. Lloró amargamente, ¿tanto le costaba dejar atrás el pasado? Al parecer las heridas causadas durante su cautiverio aún estaban arraigadas en lo profundo de su alma.
Abrió la canilla del lava manos y se refresco el rostro. Al secarse centro su atención en su mano. Inconscientemente había acariciado la mano de Ulquiorra, y no solo eso, su rostro, su cabello, otra vez había cometido una estupidez.
Las imágenes en su cabeza la llevaron al día en que Ulquiorra murió. Pudo ver su figura comenzar a desvanecerse en el viento, su mano intentando alcanzarle, su mirada melancólica, las cenizas revoloteando a su alrededor "su mano" la mano del chico se desvaneció. Sabía que él había comprendido y ella también.
Ulquiorra había despertado algo en su interior más allá del miedo, la tristeza o la lastima; él la había cautivado a su manera alojándose en algún lugarcito oculto de su corazón. Inoue sabía que cuando todo aquello terminará ella volvería a su antigua vida y a sus inquebrantables sentimientos por Ichigo. Pero el volverlo a ver era algo que jamás imaginó y esa mota diminuta en su corazón, que esgrimía claros y profundos sentimientos por Ulquiorra, crecía día con día dentro de su pecho.
La pregunta que ahora acudía a su mente era ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que ella sucumbiera a sus encantos? Si aquel sujeto con el que lidio en la mañana, hubiese sido Ulquiorra, el verdadero, éste que había aprendido a conocer y a tratar en los meses pasados, de seguro habría permitido que él la hiciese su mujer. Amaba a Ichigo, lo sentía en su corazón y ese sentimiento era lo que aún la mantenía indemne ¿Pero por cuanto? Tenía deseos de que la abrazara de que la besara de que la estrechara contra su cuerpo y ambos se dejaran llevar por el fuego, la pasión, la lujuria y el deseo.
Sus hormonas se habían alborotado tras las perturbadoras imágenes recreadas por su imaginación. Se mordió los labios intentando contener el calor emanado de su cuerpo. No entendía como Ulquiorra podía ocasionar tal choque de emociones en su interior. Hacía un momento lloraba desconsoladamente y ahora ardía de deseos imaginando escenas eróticas con él. La muchacha volvió a lavarse el rostro y a contemplar su reflejo en el espejo que colgaba frente a ella.
Mientras tanto…
-Supongo que Orihime-chan se tomará u tiempo. –Sentenció Urahara al notar la tardanza.
-Veo que le has dejado muchas huellas imborrables –refunfuño Jorouichi pero el pelinegro no le contesto –Pero también hay algo distinto… más allá de los dolorosos recuerdos.
-No se a que se refiere…
-Lo descubrirás a su debido tiempo –la morena sonrió con complacencia.
-Por cierto Ulquiorra ¿Aún quieres que cumpla mi pacto? –Urahara lo miró a los ojos con seriedad -¿O has encontrado una razón para vivir? ¿Quizás allí en el Hueco Mundo? –el rubio sonrió maliciosamente. Ulquiorra lo miraba impávido -¿O tal vez aquí halla una poderosa razón para que continúes con vida?
-No tengo razón para seguir viviendo y usted hizo un pacto conmigo; me dará muerte en ocho semanas.
-¡uff! Supongo que aún te quedan dos meses para recapacitar.
Inoue, quien había regresado del baño, iba a ingresar a la sala cuando escucho las ultimas frases pronunciadas ¿Entonces Ulquiorra aún estaba dispuesto a destruir su vida? Permaneció detrás de la puerta de papel completamente inmóvil.
-Dime Ulquiorra ¿permanecerás aquí o en el Hueco Mundo?
-Aquí…
-Hay un problema sabes… -Urahara se llevó la mano a la barbilla mientras suspiraba. –Verás Jorouichi se quedará un tiempo conmigo y me temo que no tengo un lugar disponible en estos momentos.
-Entiendo…
-Si puedo ofrecerte trabajo pero me temo que no estadía.
-Me las arreglaré.
-¿Quizás puedas pedirle a algún amigo que te aloje un tiempo? –Jorouichi se percato instantáneamente para donde apuntaba Urahara, el tema era si el espada entraría en el juego.
-Haré que Ururu prepare tus cosas, aquí están tus libros de la escuela, el uniforme y algunas mudas de ropa.
-Gracias…
-¡INOUE! –grito una voz masculina.
-¡No grites Ichigo! –dijo una voz femenina haciéndolo callar.
-Tatsuki tiene razón Ichigo esta no es tú casa debes ser más educado –murmuro Ishida.
-¡Qué mierda me importa! Además estamos aquí por Inoue.
-Vaya ¿que no te enseñan modales? –gruño Jinta.
El escandaloso grupo fue conducido hasta la habitación en donde se hallaban Urahara, Jorouichi y Ulquiorra.
-¿Dónde esta Inoue? –Inquirió el pelinaranja disgustado.
-Tranquilo Kurosaki-san, estará aquí en un instante.
-¿Cómo esta? –Tatsuki lucía preocupada.
-Siéntense por favor –Señalándoles un lugar en la mesa.
-¡Más te vale que este bien! –Ichigo miró a Ulquiorra con desprecio.
-Estoy bien Ichigo. –Inoue apareció tras la puerta que daba a las habitaciones.
-¡Inoue! –Tatsuki corrió a abrazarla.
-¿Estas bien Orihime? –Ishida se ajusto los anteojos.
-Si, lamento que se hallan preocupado por mí de esta manera.
-Podrías haber salido gravemente herida… -Chado se acomodó en un almohadón junto a la mesa.
-Por suerte gracias a ustedes estoy a salvo –expresó más animada.
-Debes cuidarte más Inoue… -Ichigo la abrazo con fuerza, lo cual produjo un claro desagrado en Ishida, quien entendía cuan perjudicial era esas demostraciones de afecto de Ichigo para con Inoue.
-Lo haré… Ichigo… -correspondiendo aquel abrazo.
Ururu volvió con más te y otras masitas que sirvió para los recién llegados. Luego se retiro dejando un ambiente un poco tenso tras de si.
-¿Y bien Ulquiorra vas a contarnos lo que ocurre?
-No puedo decirles nada que ya no sepan.
-Esperas que crea que tu noviecita y tú no traman algo –Ichigo lo miró con seriedad.
-No… pero eso no es mi problema –Contesto el pelinegro.
-Tranquilo Ichigo… -Ishida volvió a actuar como intermediario -¿Dinos Ulquiorra por que ese sujeto igual a ti quería lastimar a Inoue?
-Buena pregunta Uryu… -señalo Urahara.
-¿Y por que se parecía a ti? –Acoto Ichigo.
-Era un espada del tipo camaleón.
-¿Camaleón? –pregunto Tatsuki.
-Puede hacerse pasar por quien quiera, esa es su especialidad.
-¿Y por que parecerse a ti? ¿Por qué quería lastimar a Inoue? –Ahora fue Chado quien tomó la palabra.
-No es una información que ella comparta conmigo.
-¿Y supongo que tampoco sus planes verdad?
-No…
-Qué conveniente ¿verdad chicos? –Ichigo bebió su té molesto.
-Nurielle quiere repoblar el Hueco Mundo con los espadas, es una forma de que mantenga su poderío ante otras facciones en el submundo.
-¿Estas diciendo que no le interesa atacarnos u al Sereitei? –Inquirió Ishida.
-No… eso sería un suicido. El Hueco Mundo no tiene el poder suficiente como para cometer un acto de esa magnitud. –Aclaró Ulquiorra.
-Pero no me cierra el por que querría atacar a Inoue –añadió Tatsuki.
-Cree que la ausencia de la humana, aquí, podría retenerme en el Hueco Mundo.
-¿A ti? –Tatsuki miró a Inoue al igual que los demás.
-Cree que tengo un interés particular en esta humana, pero no es así.
-Estas diciendo que ella cree que entre tú e Inoue… -Ichigo comenzó a reír.
-Ya le aclaré, hace tiempo, que esta mujer no significa nada para mi yo solo vine para que Urahara cumpliera su pacto.
-¿Y por que la salvaste si no significa nada para ti? –Tatsuki lo miró con seriedad –Es decir, si ella no significa nada, no te hubieses molestado en salvarla ni enfrentar a tú amigo.
-¿Que dices Tatsuki?... –Inoue la miró perpleja.
-Ese sujeto no es mi amigo y solo lo hice para disculparme.
-¿Disculparte? –Todos se miraron anonadados.
-Urahara dice que cuando uno comete errores debe pedir perdón. Es una forma de pedir perdón. –Exclamó confuso.
-¿Estas diciendo que lo hiciste para redimirte? ¿Con ella?
-Con todos ustedes… es mi forma de pedir disculpas a todos no solo a esta mujer –sentenció con desprecio.
-Eres un buen alumno Ulquiorra. –Urahara sonrió satisfecho.
-De todas formas me intranquiliza que esa mujer este creando un batallón de espadas en el Hueco Mundo. –Jorouichi se sintió incomoda con toda aquella cuestión.
-¡Bueno jóvenes no los estoy echando pero se ha hecho un poco tarde! –suspiró Urahara tras mirar el reloj del aparador.
-Será mejor que hoy te quedes en casa Inoue. –Dijo Ichigo poniéndose de pie.
-¿Qué? ¿No creo que sea buena idea yo? …
-No puedes quedarte sola, ese sujeto u otro puede regresar e intentar hacerte daño.
-Pero Ichigo…
-Descuida dormirás con Yuzu –acotó –luego veremos como haremos para que estés vigilada.
-Gracias Ichigo. –Coloreando sus mejillas levemente.
Todos salieron de la casa de Urahara con rapidez. Afuera unas cuantas gotas impías caían con vehemencia, acrecentando el frió y la humedad del lugar. Ururu le trajo a Ulquiorra sus pocas pertenencias, las cuales las había colocado en un bolso pequeño.
-¡Muy bien cuídense todos! Les pido que nos mantengan al tanto. –grito Urahara
-¿Quieres que los acompañemos Ichigo? –preguntó Ishida abriendo su paraguas de mano que solía llevar de reserva en su valija.
-Descuida estaremos bien. –Abriendo el paraguas que Urahara le había prestado.
-Ishida me acompañará a casa Inoue –Tatsuki la abrazo –Cuídate, nos vemos mañana en la escuela.
-Yo me voy a casa –Chado se despidió y se perdió corriendo hasta la avenida.
El grupo se despidió y cada uno se dirigió a sus respectivos hogares. La lluvia caía cada vez con más potencia. Inoue se aferró con fuerza del brazo de Ichigo mientras compartían el paraguas bajo la lluvia.
La chica se sentía tan reconfortada y tranquila, tan segura a su lado que olvido completamente a cierto pelinegro que la observaba, a lo lejos, parado junto al umbral de la cerca de entrada de la tienda de Urahara.
Ulquiorra la vio partir con melancolía, colgada del brazo del hombre a quien amaba. El chico se acomodó la chaqueta protegiéndose de la lluvia que había empapado su cabello y su rostro, y camino en dirección contraría a la parejita que ahora doblaba la esquina.
-¿Estas seguro de esto Urahara? –Inquirió Jorouichi tras observar la escena.
-No lo se Jorouichi, no lo sé, pero lo cierto es que se me acaba el tiempo.
-Bien, no discutiré contigo, pero eres cruel por dejar a un chico indefenso bajo la tormenta.
-Créeme Jorouichi, Ulquiorra no es para nada un indefenso. Además, esa no era precisamente mi idea.
-¿Qué pasará si tus planes y estrategias no resultan como lo prevés?
-Supongo que deberé cumplir mi promesa…
Ambos permanecieron parados en el pórtico de la tienda por unos instantes mientras la tormenta resoplaba y enrarecía en Karakura.
Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:
* Orihime Sweet Princess
* Chikytina
* Hime Phantomhive
* Megami Mars
* EldaCifer07
Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fan fic.
Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos
