Capitulo XVIII

"Ansiedad y Hormonas"

Otra semana voló, y mientras tanto, el joven espada y la pelinaranja, de alguna manera, aprendían a convivir juntos. A la chica le tomó unos días más acostumbrarse a la presencia de un hombre en la casa. Desde la muerte de su hermano Sora, no se había visto tan coartada al tener que compartir el baño o el no poder pasearse tranquilamente con ropa interior por la casa o limpiar más a menudo o incluso cocinar doble; todo eso sumado a sus clases diarias y el constante lidiar con sus propios sentimientos y deseos que parecían querer jugarle en contra esos días.

Ulquiorra se había mantenido distante esa semana. Orihime apenas si lograba cruzar con él dos o tres palabras que estrictamente hacían referencia a la cena, vamos juntos al colegio y la frase más larga ¡Ulquiorra espera, olvidas tu almuerzo!

Esta situación generaba en la pelinaranja ansiedad y nerviosismo. El muchacho la había visto desnuda de eso no había dudas; además, él y ella fueron cómplices de un excitante encuentro matutino, y para rematar, la muchacha le había confesado abiertamente sus sentimientos a pesar de no haber recibido por ellos ningún tipo de respuesta. Cada vez que Orihime intentaba hablar con él sobre aquel jugueteo mañanero, el chico, la eludía audazmente. Por lo general Ulquiorra solía ser directo pero esta vez se mostraba continuamente huidizo.

-¡No se que hacer Tatsuki! –la muchacha se desparramó en el piso de la cancha de básquet mientras la pelinegra la observaba atónita.

-Pues jamás creí que un chico se te resistiera tanto. –Tatsuki rió con ínfulas y volvió a centrarse en el partido que se suscitaba más adelante.

-¿Acaso no le gusto? –Orihime se sentó y apoyó la cabeza sobre las rodillas.

-¡POR AQUÍ ISHIDA! –grito Ichigo dispuesto a apoderarse de aquel balón con rapidez eludiendo a dos o tres contrincantes.

-¡AHÍ VA ICHIGO! –grito el muchacho arrojando la pelota.

-¡ES MÍA! –río satisfecho.

-¡CUIDADO ICHIGO! –grito Keigo.

El balón jamás llegó a sus manos pues fue interceptado en el aire. Ulquiorra había saltado con gran habilidad antecediendo a su adversario y comenzó a correr hacia el otro extremo de la cancha.

-¡Tsk maldita sea! –gruño el alto pelinaranja arremetiendo contra el pelinegro quien corría a una velocidad increíble.

Ichigo logro anteponerse al espada; pero éste, audazmente arrojo el balón a Chado que jugaba en su mismo equipo. Ichigo los miró confuso y enfadado. ¿Acaso a Chad también le estaba cayendo bien el espada?

Las muchachitas gritaban como locas y coreaban el nombre de Chado y Ulquiorra; lo que pareció fastidiar a Orihime, quien no pudo evitar gruñir enfadada y apretar más sus piernas mientras tensaba la mandíbula.

Keigo e Ishida corretearon a Chad, pero el moreno habilidosamente, volvió a pasarle la pelota a Ulquiorra. Antes de que el pelinegro la tomara entre sus manos, Ichigo, se la arrebato con un hábil salto delante de él.

El pelinaranja sonrió satisfecho. Se disponía a alejarse de aquel sector, cuando pudo sentir un potente tirón en su mano, y ver a Ulquiorra rodearlo hábilmente; dribleándolo, apoderándose del balón, y mirándolo cínicamente a los ojos antes de proseguir con la jugada.

-Aún te apresuras Kurosaki Ichigo… -Profirió en voz leve.

Ichigo lo miró estupefacto tirar un triple desde fuera del área, y contemplar, aquella patética esfera de cuero, ingresar por el estrecho aro con parsimonia.

Otro bullicio y varios silbidos se produjeron en la cancha. Desde lo alto las muchachas que habían ido a ver el partido vociferaban como locas. Nadie sabía desde cuando el chico solitario se había convertido en un apuesto y sexy príncipe capaz de provocar fantasías y suspiros por toda la escuela.

Un grupo de señoritas había comenzado un pequeño grupo de fans que con el correr de los días había ganado adeptas por montón, y cada vez que el pelinegro abría su taquilla, cientos de tarjetas y cartas perfumadas, caían redondas a sus pies.

-Punto para el equipo azul –dijo el profesor tras tocar su molesto e irritante silbato. –¡El equipo azul le ha ganado al naranja! –Exclamó con fuerza para ser escuchado tras todo el bullicio. –Jóvenes pueden ir a las duchas… -dijo finalmente.

-¡No puedo creer que hayamos perdido! –Dijo Keigo quien se acerco a las muchachas junto con Mizuru.

-Pues esta vez nuestro equipo contaba con jugadores extraordinarios. –Mizuru, vestido de azul, sonrió y saco su celular del bolsillo.

-Solo tuvieron suerte… -Refunfuño Ichigo al acercarse tras ellos.

-Yo no lo diría de esa manera… literalmente barrieron el suelo con nosotros Ichigo. –Se apunto Ishida colocándose los anteojos.

-Bueno creo que el partido estuvo bastante parejo. Pero con Chado en el equipo azul, no les sería tan fácil encestar chicos. –Tatsuki sonrió.

-¡y Ulquiorra jugo muy bien…! -exclamó Inoue con emoción.

-¿Pues yo diría que tiene ventajas? –gruño el pelinaranja.

-¿A que te refieres Ichigo? –Keigo lo miro desconcertado.

-Se refiere a que Ulquiorra ha jugado antes este deporte; por eso es muy bueno. –Chado salvo la situación sumándose al grupo.

-No solo es bueno en el básquet; es un excelente nadador. El profesor quiere que compita en las interestatales esta temporada –Añadió Mizuru.

-Pues nadie quiere enfrentarse a él en el club de Karate. –Tatsuki se torno pensativa.

-Por el bien de sus adversarios sería mejor que no lo hicieran. –Ishida se ajusto los anteojos.

-A mi no me parece muy fuerte –Acoto Keigo.

-Las apariencias engañan… -Añadió Mizuru –Tengo entendido que sus calificaciones han superado a la de nuestro jefe estudiantil, el cual, parece sumamente abatido últimamente. –El pelinegro pudo recordar con total claridad el rostro de aquel pequeño sujeto, tras lo cual rió, pero volvió a sumergirse en la pantalla de su móvil.

-¡Y sin duda ha aumentado su numero de fans! –Tatsuki sonrió contenta mientras observaba más adelante el cumulo de chicas rodear al pelinegro quien las miró con algo indiferencia y las oía sin prestarles mucha atención.

-¡Esas muchachas son como babosas! –Exclamo Orihime furiosa.

-Inoue-chan ¿No me digas que te gusta ese chico? –Inquirió Keigo algo deprimido.

-¡Claro que no! –se apresuró a aclarar la susodicha.

-Pues si mis fuentes no me fallan, se dice que tú y él viven juntos, y que planean casarse en cuanto terminen la preparatoria.

-¡¿QUÉ? –grito la pelinaranja.

-Ahora veo por que los chicos de la escuela andan tan deprimidos últimamente. –Tatsuki hecho a reír descaradamente y volvió a observar la figura de Ulquiorra que se dirigía rumbo a los baños.

-En contra de Ichigo; la mayoría, creía que tenía posibilidades. Pero con Ulquiorra, al parecer, muchos se han dado por vencidos. –hablo Mizuru sin dejar de ver el teléfono que sostenía en su mano derecha.

-¡Ummp! –Ichigo se mostraba claramente desairado, pero ninguno de sus amigos hizo algún comentario "extra" con respecto a su ruptura con Inoue, y las ineludibles atracciones que sentían, los dos pelinaranjas, por los pelinegros.

-Chicos iré a bañarme. –Sentenció Chado

-Si, vamos todos… -Acoto Ichigo saludando a las muchachas con la mano y partiendo tras el mastodonte moreno.

Tras terminar las clases nuestros jóvenes héroes se veían claramente desganados y algo cansados. El día había sido largo y tedioso; y el frío, no ayudaba demasiado.

Orihime guardo sus útiles con rapidez al ver al pelinegro alistarse para partir. Esta vez, no permitiría que se fuera solo.

Ulquiorra se puso su abrigo y partió hacia su taquilla, en donde, recogió algunos libros y se cambió de zapatos. Al cerrar aquel pequeño mueble, con algo de rudeza, respiro suavemente y observó con detenimiento a una preciosa muchacha de cabello semilargo color rubio y ojos verdes, que le extendió tímidamente, una carta con ambas manos para que él la tomara.

-Mi nombre es Hiruka, se que no me conoces pero… -balbuceo la jovencita muy nerviosa –Quisiera que la aceptaras –exclamó con esfuerzo. Ulquiorra simplemente la ignoro y se dispuso a marchar. -¡Espera! ¿Acaso tienes a alguien a quien querer? ¿Es verdad que tú e Inoue Orihime son pareja? –Insistió la muchacha siguiéndole los pasos.

Ulquiorra se giro con lentitud y sus ojos se clavaron en el rostro de la angustiada joven quien temblaba levemente de impotencia.

-No… no estoy interesado en esa mujer… -sentenció con frialdad.

-¿Pero viven juntos no es así? –Inquirió preocupada.

-Mi vida personal no es de tú incumbencia. –Señaló con desprecio tras lo cual se volteo y se escabullo de aquel sector dejando a una muchacha melancólica y confusa quien corrió rumbo a los salones.

Detrás de una fila de taquillas, Inoue, suspiró acongojada ¿Acaso no significaba nada para Ulquiorra? Las actitudes del chico la confundían en sobremanera. Ulquiorra era como una caja llena de sorpresas, cuyo contenido, podía tomarte realmente desprevenido.

-¿No deberías seguirlo? –sugirió Tatsuki quien la alcanzó tras salir del aula.

-La mayoría de las veces no lo entiendo Tatsuki-chan –volviendo a suspirar.

-¿Por qué no pides un consejo más maduro Inoue?

-¿Más maduro?

-Si, de alguien más experimentado en estos temas.

-¿Y a quien puedo pedírselo?

-Pues no se… -ambas se tornaron pensativas unos instantes.

-¡A Ishida-kun! –Dijeron al unisono.

-No, creo que mejor no. –Inoue rápidamente rechazo su propia idea.

-Tienes razón, sería un tanto incomodo charlar de estos temas con un hombre. ¿Y que tal Matsumoto?

-¡Matsumoto! ¡Es verdad ella puede aconsejarme! – dijo llena de felicidad.

-Pues dos cabezas piensan mejor que una Inoue.

-Pero…

-¿Pero que?

-Pues según Ichigo ha tenido problemas para contactar con la sociedad de almas. Al parecer están algo alterados con todo lo que ocurre en el Hueco Mundo.

-¿Es por eso que Ichigo a estado de tan mal humor verdad?

-Así es… supongo que no ver a Rukia no le ayuda mucho… -Inoue suspiró.

-Bueno ¡Anímate! –Tatsuki le golpeo con fuerza la espalda lo que la hizo trastabillar. –Ya encontraremos la forma de contactar con ella.

-¡Ya lo tengo! –grito la pelinaranja entusiasmada recordando algo. -¡Acompáñame Tatsuki-chan!

La pelinegra, fue arrastrada con rapidez fuera del establecimiento, por una presurosa muchacha, quien sonreía contenta y rebosante de una renovada satisfacción.

Ulquiorra, se paró frente a la puerta del apartamento dispuesto a ingresar la llave en la cerradura. Cuando pudo percatarse de que un potente reiatsu emanaba desde el interior del mismo. Notó además, que la puerta se hallaba sin traba de seguridad, ya que seguramente había sido forzada. Al parecer, todo aquello era un trabajo muy prolijo. Abrió la puerta con seguridad e ingreso tranquilamente al interior del recinto.

-¿Eres tu? –dijo con indiferencia tras ver a un sujeto rubio vestido de verde y con sombrero ridículo.

-¡Hola, hola mi joven aprendiz! –exclamó con algarabía Urahara batiendo su mano en el aire.

-No soy tu aprendiz… -sentencio con indiferencia depositando sus cosas sobre un sofá del living.

-¿Y como te ha ido en la escuela?

-Bien…

-Pues yo diría que te va excelente –rió el rubio.

-¿Cómo lo sabes?

-¡Es un secretito! –le contesto burlonamente. –Leí tú nota en la tienda y ponías que querías verme, aún falta un mes para que cumpla mi promesa. –Urahara coloco ambas manos en las mangas de su casaca de invierno. –Me ofrecerías un té. Quise prepararme uno pero no me gusta inmiscuirme entre cosas ajenas. –luciendo una sarcástica mueca en su rostro.

Ulquiorra lo miro despectivamente y se dirigió a la cocina donde puso agua a calentar. Tomó luego sus cosas de la escuela y se dirigió a la habitación que actualmente ocupaba.

-Veo que Inoue Orihime tiene una casa muy confortable… -rió mirando el panorama mientras el chico servía el té.

-Quiero deshacerme de este Gigai. –Sentenció con firmeza alcanzándole la taza al rubio. –Esta defectuoso…

-Y es por eso que he venido ¡Ohh este té es delicioso! –Exclamó con júbilo tras saborear aquel liquido..

No he podido separar mi cuerpo espiritual de mi cuerpo falso e incluso he padecido de una enfermedad.

-Entiendo… -dejando la taza sobre la mesa tras beber un sorbo. –Pero antes que nada déjame decirte algo Ulquiorra ¡No podrás deshacerte del gigai por el momento! Me temo que te haz colocado uno de los gigai de prueba que tenía en el almacén. Seguramente, Jinta, te lo dio por error. –Sonriendo con malicia.

-Con este cuerpo soy vulnerable…

-Lo sé… pero estoy trabajando en ello créeme. Jorouichi y yo estamos intentando conseguir los componentes para deshacerlo completamente sin dañar tu cuerpo espiritual, pero ¡Créeme! No son elementos tan sencillos de adquirir.

-Debería acabar con tu vida… -Ulquiorra lo miró seriamente.

-¡Ohh! Si haces eso nadie podrá ayudarte a salir de ese gigai. –Ocultando su rostro tras su abanico -Por otro lado, quería darte la lista de entregas de la semana entrante. Quiero que el lunes que viene vuelvas a trabajar a la tienda. Tessai quedará a cargo de la dulcería mientras yo busco los materiales para ayudarte; y además, podrás ganar algo de dinero para colaborar con Inoue Orihime. Supongo que mantener a otra persona no ha de ser tarea sencilla. –Urahara lo miró seriamente.

-¿Cuánto tiempo debo permanecer así? –Inquirió Ulquiorra no muy convencido de aquel trato.

-Bueno a juzgar por las condiciones del gigai de prueba yo diría… -Urahara se tornó pensativo –unos dos meses… -sonriendo satisfecho.

-Sabes que deberás cumplir tu promesa antes de eso.

-Pues si quieres morir supongo que podré realizar ese acto sin que te quites el gigai pero… -guardando silencio nuevamente.

-¿Pero que?

-El gigai dañado se vuelve inestable. Para poder destruirte, junto al gigai, debemos hacerlo fuera de la ciudad.

-¿Inestable?

-Si, es una prueba que hice en los prototipos más nuevos. Le he añadido a los gigai varios rasgos humanos, los cuales, los hacen más convincentes, casi, normales. Esto ocasiona que tu cuerpo espiritual no se desgaste tanto y por ende la energía quede conservada en el interior del traje. Para deshacerte de la energía de sobra deberás trabajar tu cuerpo; desde hacer deportes, como correr diariamente o actividades intelectuales, las cuales ya haces, hasta… -Urahara sonrió molestamente o eso le pareció a Ulquiorra.

-¿Hasta que? –mirándolo inquisidoramente.

-Bueno una de esas opciones podría llegar a ser de lo más placentera, pero claro esta, no es algo para críos. –Urahara se levanto con rapidez de aquel asiento y se dirigió rumbo a la puerta dejando a Ulquiorra confuso e intrigado.

-¿Cuál es esa opción? –volvió a replantear el pelinegro más directamente.

-¿Quieres saberlo? –Urahara sonrió con algo de malicia.

-Así es… -declaró sin mucha emoción.

-Pues bien… ¡Ya que te veo tan intrigado! –Urahara sonrió con cinismo mientras lo observaba con atención. –Aquí tienes un pequeño documental; con solo verlo entenderás de lo que hablo. Eso si, no lo veas con Inoue Orihime dando vueltas, puede ser un tanto perturbador para las chicas. –Entregándole un pequeño disco compacto.

-¿Aquí me explicará la técnica? –tomando aquel raro objeto.

-Umm… si, digamos que lo comprenderás ni bien lo veas. Recuerda que reencauzar esa energía mal acumulada en tú interior, ayudará a auto sanar tu gigai sin sufrir molestas enfermedades. Aquí te dejo la lista de la tienda e intentaré localizar los elementos que necesito para ayudarte con rapidez. Por otro lado no le digas a Kurosaki ni a los demás nada de estos consejos que te estoy dando.

-¿Consejos? –Ulquiorra lo miró confuso.

-Podría no entender nuestro pacto pasado y ser un problema, ya sabes, su temperamento –Sacando su abanico de dentro de la manga y ocultando parte de su rostro. –Muy bien me retiro ¡Ponlo en practica! –grito saltando por la baranda del apartamento hacia la calle.

Urahara se escabullo con rapidez del apartamento dejando a un Ulquiorra completamente confuso. El muchacho miró el CD con cuidado, la pregunta era ¿Cómo debía mirar esa cosa? Tendría que preguntarle a Inoue como ver un documental.

Orihime y Tatsuki caminaron un largo trecho, tras salir de la escuela, para llegar a una amplia casona algo desgastada por los años y la humedad. Un pequeño portón, hecho de rejas negras, resguardaba la entrada, protegiendo la vivienda de curiosos y malandrines.

Inoue pudo percibir claramente un reiatsu disimulado protegiendo todo el perímetro de aquella casa. Se aproximó hasta la reja, y allí llamó al portero eléctrico.

-Adelante Inoue Orihime… -Sentenció una voz masculina.

Tatsuki y la pelinaranja se miraron inquisidoramente tras aquel recibimiento extraño. Ambas muchachas ingresaron al lugar y se apostaron junto al portal principal de la casa.

La madera, de aquella puerta, parecía haber sufrido unos cuantos rasguños y rajaduras, lo que llamó la atención de las dos chicas. Sobre sus cabezas una farola de techo colgaba abanicándose suavemente por la ventisca invernal. Parecía que el tiempo se hubiese detenido por un instante. A Inoue todo le parecía viejo, desgastado y triste, en parte no entendía por que la abatían sentimientos tan extraños. Era como revivir recuerdos tormentosos y dolorosos sin siquiera estar enterada de ello. ¿Por qué se sentía así? Orihime miró a Tatsuki la chica estaba cabizbaja y al parecer se hallaba presa de las mismas emociones que ella.

-¡Hola muchachas! –Exclamó jovialmente un joven de cabello rubio semilargo.

-¡Buenas tardes Hirako-san! –Inoue se vio sorprendida por la súbita aparición del chico tras la puerta principal.

-¡Se ven preciosas! –El rubio suspiro y comenzó a sonreír con picardía. Inoue y Tatsuki se observaron aún más extrañadas.

-¿Quiénes vinieron Shinji? –Pregunto otra voz detrás.

-Dos bellísimas muchachas, Rose…

-¡Así, déjame verlas! –Exclamó eufórico un sujeto de cabello rubio quien acudió a la entrada con rapidez.

-¡Oigan no las atosiguen al menos déjenlas entrar! -profirió otro sujeto de cabello gris con un numero 69 grabado en la mejilla.

Inoue y Tatsuki tuvieron la clara impresión de que aquellos sujetos tenían sus hormonas alborotadas. Los tres chicos parecieron venírseles al humo lo que las hizo retroceder espantadas ¿Qué rayos estaba pasando?

-¡SHINJI IDIOTA! –grito una voz femenina quien acudió al lugar embistiendo contra el rubio Vizard, haciéndolo trastabillar y rodar por el porche cuesta a bajo.

-Chicos será mejor que tomen aire… -Sentenció una muchacha de pelo negro atado en una cola, quien dobló una revista y la acomodó bajo la axila.

-¡O pueden quedarse y hacernos sentir de mejor humor! –profirió vivazmente otra joven de cabello verde.

-Creo que será mejor que busquemos a Love… -Replicó Kensei al ver el furioso rostro de Hiyori.

-¡Rayos, cada día golpea más duro! –Shinji se froto la cabeza con parsimonia y se sacudió la ropa.

-Ya vámonos, cuanto más lejos estemos de aquí mejor. –Sentenció Rose agitando su larga cabellera rubia.

Los tres partieron con rapidez dejando a dos muchachas confusas y a otras tres iracundas.

-¿Qué fue todo eso? –Inquirió Tatsuki ingresando a la sala de aquella casa.

-Es que Mashiro llevo a cabo un experimento… -Exclamó Lisa sentándose en un sofá.

-¿Qué clase de experimento? –Inoue las miró atónita.

-Pues quería saber que efectos tienen las hormonas sobre nuestros gigais y cuerpos espirituales, así que cree una maquina capaz de potenciarlas o inhibirlas. –Dijo la muchacha peli verde sonriendo con picardía.

-Por que no mejor les aclaras que tú único objetivo era estimular a Kensei –Sentenció Lisa con desprecio.

-Bueno… puede que "ese" haya sido el objetivo prioritario del experimento. –Mashiro hecho a reír.

-Y por tu culpa Shinji se comporta como idiota y nosotras tenemos estos… -Hiyori hecho a llorar súbitamente. Inoue y Tatsuki volvieron a observarse.

-¿Qué les ha ocurrido? –Inquirió Orihime.

-Nuestros ánimos también se hallan alterados en un cambio cíclico. –Explico Lisa. –Y los muchachos parecen estar en celo. –sentenció con picardía.

-Vaya… -Tatsuki miró aquel disparatado trió sintiendo algo de melancolía.

-Quizás lo mejor sería que partieran de aquí pronto. Los efectos de mi aparato aún están vigentes por aquí y me temó que puedan verse afectadas. –Explico Mashiro abanicándose con su mano como si la hubiese agobiado un golpe repentino de calor.

-¡Esperen! Necesito su ayuda…

-¡Ayuda! –las tres Vizards miraron a la pelinaranja atónitas.

-Necesito contactarme con Matsumoto, en la sociedad de almas, y me temo que no hemos podido localizar a Urahara y a otros shinigamis, es por ello que nos hallamos algo incomunicados y me urge hablar con ella.

-¿A la mujer gato protuberante? –Hiyori se desplomó en el sofá.

-Pues si… -Inoue se tornó pensativa. –Pensé que ustedes podrían ayudarme a comunicarme con la Sociedad de Almas.

-¡Nosotros llevamos una guerra personal con esa gente! ¿Por que crees que nos comunicaríamos con ellos? –refunfuño Hiyori quien ahora se mostraba de un humor pésimo.

-¿Necesito hablar con ella sobre un asunto?

-¿Un asunto? –Exclamó Mashiro nostálgica.

-Si… es algo urgente…

-¡Lo siento pero una comunicación con la Sociedad de almas va contra nuestras reglas! – bufo Hiyori.

-Por favor chicas… necesito que me aconseje… -Inoue se sintió mucho más triste.

-¿No entiendo por que la urgencia? –Lisa la miró con atención.

-Lo que ocurre es que a Inoue, un chico espada, la esta volviendo loca; hormonalmente hablando. –Sentenció Tatsuki echando a reír desaforadamente.

-¡Parece que mi maquina ya les hizo efecto! –grito Mashiro.

-¿Un espada? ¿No salías con Kurosaki Ichigo? –Inquirió Lisa.

-Eso es historia antigua Lisa. –Rió Hiyori. –Según me dijo Shinji ella e Ichigo pelearon y parecen algo interesados en otras personas.

-Así que te sacaste el gustito ¿Y como es Ichigo en la cama? –Pregunto Mashiro descaradamente.

-¡MASHIRO! –gritaron las otras dos tras oír la pregunta.

-Ichigo y yo no llegamos a ese punto en nuestra relación.

-Ohh Ya veo, eso quiere decir que estas interesada en otro hombre y con él si estas dispuesta a llegar más lejos. –Inquirió Lisa sin pelos en la lengua.

-Pues… si… -Orihime se sintió algo acalorada.

-Me gusta las mujeres que no sufren por causas perdidas –Mashiro dibujó una débil mueca en su rostro.

-¿Tú quieres que la mujer gato te aconseje? –Inquirió Hiyori.

-Así es… me gustaría saber como actuar con él… es algo esquivo últimamente.

-¿Algo esquivo? –Pregunto Lisa intrigada.

-Si… a mi me encanta, me excita, me enloquece y daría lo que fuera por que, no sé, fuera más cariñoso y atento conmigo… pero Ulquiorra no es el chico del tipo demostrativo.

-Si, es como querer abrazar un iceberg. –Dijo Tatsuki con indiferencia.

-Umm –Mashiro se tornó pensativa. –Podríamos alterar algunas hormonas en él… umm…

-¡Estas loca es un Espada! –gruño Hiyori.

-¿Y que? sería un espécimen interesante, además Inoue se vería beneficiada. –Riendo pícaramente.

-Pero yo no quiero que este influenciado por algo para saber si me ama…

-Técnicamente lo que la maquina hace es exteriorizar ciertos aspectos de nuestra personalidad algo latentes; eso es todo. Si ese chico siente algo por ti simplemente lo exteriorizará.

-¿Y si no siente nada por ella? –Pregunto Tatsuki.

-Pues al menos lo sabrá... –acotó Lisa.

-¿Qué dices Orihime, aceptas? –Mashiro la miró con seriedad.

Varias horas después…

Eran casi las diez de la noche en Karakura. Ulquiorra, tras investigar detenidamente el reproductor de DVD entendía básicamente como funcionaba; claro está, que según las enseñanzas de Tessai y Urahara no debía tomar nada prepotentemente sin primero cerciorarse de que la dueña de aquel aparato se lo prestará. Todo aquel juego humano de preguntas y respuestas le parecía sumamente intrincado y una perdida absoluta de tiempo. Pero, estando en el mundo humano y sobre todo en casa de Orihime, debía respetar al menos las conductas básicas de comportamiento.

Toda esta reflexión lo llevó temporalmente, a aquel suceso acaecido hacia unos cuantos días en la habitación de la mujer humana. Estaba claro que en ese momento no era dueño de sus actos, pero por otro lado no se sentía culpable ni mucho menos por haberla "tocado" ¿O acaso debía sentir algo en particular?

Recordar el rostro de la muchacha y sus leves gemidos lo perturbaron por un momento. No estaba seguro de cuanto tiempo podría resistir aquella convivencia, pero por ahora no le quedaba otra opción más que acatar órdenes.

El muchacho preparó algo de comer a pesar de los incongruentes ingredientes que Inoue solía almacenar en la alacena y la heladera. Sirvió la mesa y espero un buen rato. Tras la ausencia de casi media hora decidió cenar por su cuenta, asearse y prepararse para pernoctar.

Orihime ingreso sigilosa a su apartamento; si el experimento hecho por Mashiro salía bien, notaría los efectos en el joven espada en poco tiempo.

La sala estaba a oscuras. La pelinaranja camino silenciosa hacia la cocina mirando el reloj de la pared; el mismo marcaba casi las doce. Estar bajo el influjo de aquella extraña maquina le había arrebatado varias horas de su tiempo.

Orihime pudo apreciar sobre la mesa de la cocina un pequeño banquete tapado debajo de un paño. La chica lo descubrió con cuidado para notar un persistente y exquisito aroma emanar de aquella cena inusual. De pronto un indescriptible temblor se apoderó de su cuerpo. Un calor emanaba desde sus entrañas fluyendo hacia su sien y parecía desorbitar todos y cada uno de sus sentidos.

La muchacha se sostuvo con fuerza del respaldo de una silla. Le faltaba el aire, e intentaba ingerir enormes bocanadas para recuperar el aliento. Sufría de un creciente sofoco que le provoco un fuerte mareo. Intento desanudarse el moño del uniforme escolar, desabotonar los primeros botones de su camisa, pero cualquier intento era en vano; solo se dejo desvanecer en un asfixiante sueño.

Ulquiorra percibió con total claridad la llegada de la muchacha al apartamento, pero después de bañarse y cambiarse no tenía muchos deseos de encontrarse con la mujer humana.

Finalmente y tras mucho dudar decidió que no podía esperar para ver aquel video entregado por Urahara; si había una posibilidad segura de no estallar en mil pedazos debía hacer todo lo posible para evitar aquel fatídico fin.

Se recostó en la cama, ya vestido con su pijama y accionó el control remoto de aquel raro aparatejo utilizado por los humanos.

La cinta hecho andar y tras varios logotipos de colores pudo ver la alta figura de Urahara dibujarse en la pantalla.

-Te doy la bienvenida, mi joven aprendiz, a este modulo en particular; el cual, déjame decirte, te llenará de grandes ventajas.

Lo primero y más importante, ésta técnica, te permitirá desgastar una cantidad bastante considerable de la energía sobrante que generas como un arrancar, y que yace acumulada en el interior de tú gigai defectuoso. Lo segundo si practicas mucho –En este punto Urahara no pudo evitar reír, aún que intento disimularlo con rapidez. Esto generó desconfianza en el joven espada. –Bueno… si prácticas, accederás a descubrir un aspecto de los seres humanos que quizás no hayas explorado aún, pero que te permitirá sacar buen provecho de ello.

Bien te deseo suerte y te pido que mires con atención cada una de las escenas ¡Chaito! –Expreso con júbilo mientras daba paso a la película.

El chico simplemente centro su atención a las imágenes dibujadas en la pantalla de aquel artefacto. No entendía mucha de las conductas humanas reflejadas en aquella cinta, pero en muchas otras se veía completamente reflejado. Por un momento, mientras reparaba en las actitudes de aquellas figuras en el televisor, pensó que Urahara no comprendía que él no era un niño, de echo, contaba con más de un centenar de años, y si bien había renunciado a muchas actividades "humanas" por que simplemente no le apetecían o no las recordaba, no significaba que desconociera completamente todos los pormenores entre dos seres humanos.

Su pensamiento se fue aquietando hasta sumirse por completo en la película. Varios minutos después pudo oír un potente golpe desprenderse de la habitación contigua. Seguramente la mujer humana buscaba la manera de llamar su atención, pero él no tenía por que acudir junto a ella cada vez que a ésta se le ocurriera. Por otro lado, había algo que le molestaba profundamente de aquella familiaridad que la joven pelinaranja había desarrollado hacía él, y en parte, era esta la causa de que la estuviese evitando en los últimos días.

Inoue despertó tumbada en el suelo de su habitación. No sabía No sabía cuanto tiempo había pasado ni exactamente cuantas veces se había desmayado hasta llegar a su cuarto.

La muchacha se incorporó como pudo y se acomodó un poco su desgarbado cabello. Miró el reloj que descansaba sobre su mesa de noche, marcaba las 11 de la mañana ¿Tanto había dormido? Se sentía pesada, incomoda y un poco atolondrada, quizás más que de costumbre. Tomó algo de ropa de su closet, una toalla limpia y se escabullo hacia el baño donde se aseo pertinentemente, se peino y termino de vestirse.

Un silencio sepulcral reinaba en la casa ¿Acaso Ulquiorra no la había oído llegar en la madrugada? ¿Acaso no había percibido su desmayo? ¿Estaría dormido?

Inoue salió del baño y se dirigió a la lavadora en donde coloco su ropa, mientras disimuladamente oteaba el horizonte. ¿Dónde estaría Ulquiorra? La chica suspiro emocionada, si Mashiro tenía razón su maquina tenía que ocasionar en el muchacho un subidon de adrenalina que lo hiciera más "emocional".

Camino con parsimonia hasta la habitación del chico y se aposto como soldado frente a su puerta. Orihime dudo durante casi un minuto si llamar o no a la puerta hasta que por fin decidió. Esperó respuesta un buen rato y volvió a tocar, pero al parecer, Ulquiorra se hallaba profundamente dormido.

Cierto cosquilleo en su estomago la alentó a abrir con suavidad la puerta de la habitación y a adentrarse muy despacito; pero grande fue su sorpresa al encontrar la habitación vacía. Al parecer, el pelinegro se había esfumado. Su cama estaba hecha y la habitación pulcramente ordenada. Un escalofríos le recorrió la medula ¿Acaso Ulquiorra se había ido? Inoue corrió hasta el closet del chico y lo abrió con brusquedad, pero para su tranquilidad y consuelo, todas las pertenencias del muchacho aún se hallaban en aquel lugar.

-¿Dónde estará? –Inquirió con el ceño fruncido.

En casa de Ichigo…

El apuesto pelinaranja se dedico esa mañana a atormentar a su padre desde temprano. Necesitaba ir a la Sociedad de Almas a como diera lugar; y en ausencia de Urahara, quien debería ayudarlo era ese molesto sujeto a quien conocía como su progenitor. Esta vez los papeles se habían invertido y era el escueto muchacho quien parecía empeñado en alterar a un ocupado Isshin.

-¡Vamos viejo necesito ir! –Bufó molesto.

-Si fueras un autentico shinigami no necesitarías de mi ayuda para ir a la Sociedad de Almas.

-¡Soy un autentico shinigami!

-No, no lo eres –tomando una taza de café con parsimonia.

-¡No lo entiendes! La Sociedad de Almas podría estar involucrada en muchos problemas si permitimos que los arrancars hagan lo que quieran.

-Creo que la Sociedad de Almas no tiene nada de que preocuparse mientras los Hollows permanezcan en el Hueco Mundo.

-Ese es el problema, ¡No piensan quedarse allí! ¡Son seres muy peligrosos!

-¿No estarás exagerando Ichigo? –Isshin lo miró de mala manera.

-¡Claro que no, planean algo lo se!

-De seguro Urahara los ha puesto al tanto; y además, la Sociedad de Almas cuenta con excelentes shinigamis que podrán hacerse cargo de esos pormenores.

-Pues no son "simples pormenores" como tu los llamas; y de seguro Rukia necesitará de nuestro apoyo para informar lo que esta aconteciendo con los Hollows.

-Supongo que ahí esta el problemilla… -Isshin suspiró y volvió a beber café.

-¿Qué quieres decir?

-Sabes a lo que me refiero… desde que Rukia ha partido al Sereitei has estado un tanto "ansioso". Entiendo que las hormonas a tu edad estén completamente alborotadas pero creo que podrás resistirlo un tiempo más.
-¡No es lo que piensas!

-¿A no? –Isshin se paró de su silla y se dirigió a la clínica dejando a su hijo mayor sumamente contrariado.

En casa de Ishida…

-Supongo que no habrá inconvenientes mientras no esté.

-Claro que no, padre.

-Esta de más decirte que debes cuidar la casa Ishida. –Un refunfuño fue lo ultimo en enarbolar el rostro del viejo Quincy esa mañana, antes de partir a un congreso de medicina en la ciudad de New York.

Ishida simplemente decidió pasar el día haciendo lo que de mejor humor lo ponía, practicar su puntería. En los extensos jardines de la mansión, Uryu, gozaba de un amplio campo de entrenamiento al que asiduamente solía visitar en ratos de soledad. Estaba claro que tras la derrota de Aizen, necesitaba entrenar fervorosamente día con día para alcanzar un estado optimo, para que su nivel pudiera igualarse con el de los mejores Quincy de todas las épocas; además, no estaba dispuesto a dejar que Ichigo lo rebasará otra vez. Estaba claro que el shinigami sustituto gozaba de un increíble poder en crecimiento, pero no podía pretender que siempre fuese Kurosaki Ichigo quien les salvara las papas del fuego, esta vez no.

La flecha fue lanzada con avidez; dando de lleno en el centro de aquel círculo de paja, destrozándolo en varios pedazos, lo que pareció satisfacer el rostro casi inmutable del Quincy quien se seco el rostro algo sudado con una pequeña toalla.

-¡Excelente! –esbozo una voz femenina aplaudiendo con gran entusiasmo.

-Disculpe joven… -un hombre mayor se aproximo con mucho respeto al anonadado muchacho, quien lo miró con recelo. –La señorita me solicito una reunión urgente con el joven; al parecer, lo que debe decirle debe de ser de suma importancia señor. –Ishida lo miró confuso ¿Qué parte de no ser molestado no entendía la servidumbre?
-No te enfades con él, Ishida-Kun. –Expresó sonriendo fervorosamente Tatsuki, quien se aproximó a él con prontitud.
-Esta bien… puede dejarnos Haku…

-Muy bien… Ishida-sama… -El hombre hizo una reverencia y se retiró.

-¡Ohh vaya! ¡SAMA! –Tatsuki rió como una niña.

-¿En que puedo ayudarte Arisawa-san? –Inquirió el chico con rudeza, mientras cerraba su arco y se aproximaba a un banco, donde se sentó, apoderándose de una botellita de agua apoyada sobre el mismo.
-Hay algo muy importante que he venido a decirte Ishida-kun… -Tatsuki se aproximo a él hasta pararse a su lado.
-¿Y que es? –inquirió con total indiferencia bebiendo un sorbo de agua.

-¡TE AMO ISHIDA-KUN! –Dijo tras tomar un hondo respiro.

-¿Qué? –Uryu se puso de pie con rapidez mientras observaba el iluminado y renovado rostro de lo que al parecer, veía como una atractiva y sexy pelinegra. ¿Desde cuando Tatsuki le parecía tan atractiva y sexy?

Ishida la miró con atención de arriba a bajo. La chica lucía una corta minifalda negra, medias bucaneras abrigadas, zapatos de medio taco, camisa color borgoña y campera abrigada de piel color blanca.

-¿No tienes frío?... –expreso tosiendo y tratando de disimular aquel incomodo relojeo de la preciosa morena. El chico se puso de pie con nerviosismo.

-A decir verdad… si… pero no es algo que no se pueda quitar.

Tras proferir estas palabras la muchacha se abalanzó sobre el desprevenido Quincy tumbándolo sobre aquel banco y besándolo desenfrenadamente.

Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:

* Orihime Sweet Princess

* Chikytina

* Hime Phantomhive

* Megami Mars

* EldaCifer07

* LuFer Gosh

* JIMEOTAKU

Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fanfic.

*Sepan que ya estoy terminando el capitulo veinte así que lo tendrán muy pronto por este canal mientras disfruten los dos anteriores saludos.

Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos