Capitulo XIX
"Referencias"
Varios días atrás…
-Lo siento onii-chan… lo que menos hubiese deseado era traerte más problemas…
-Pues si es lo que querías no te hubieses fugado con el humano Kurosaki Ichigo.
-Yo… lo amo onii-chan…
-Aún así es una bajeza y un acto deshonor el que te hayas escapado de tu propio casamiento. Si fuésemos castas sin importancia no habría problema Rukia, pero somos Kuchikis, una de las familias nobles más respetadas de todo el Sereitei.
-No tengo intenciones de seguir huyendo de esto Onii-chan, pienso enfrentarme a quien sea, incluso hablaré con los ancianos y con el propio Ashido para intentar disculparme pero no me casaré solo por que otros así lo dispongan.
-Creo que no entiendes Rukia… -Parándose frente a la puerta de la sala de estar, cuya perilla sujeto. Byakuya la miró con atención. Rukia pudo notar cierta preocupación en él, que ella, había aprendido a identificar hacía muchísimo tiempo. –No tienes otra opción Rukia… -profirió él a media voz.
-¿A que te refieres? –Interrogó con preocupación.
Byakuya abrió la puerta frente a ellos con rapidez para mostrarle a la joven e inexperta shinigami en los aprietos en los cuales se encontraba.
Rukia miró con rapidez el cuadro que se suscitaba frente a sus ojos. Sentados en la mesa principal del living se hallaban los dos ancianos Kuchikis, cuya desagradable presencia no le alegro la mañana. En otro extremo de la misma, otras dos personas de edad avanzada que sin ninguna duda, debían de pertenecer al clan Kano por sus extravagantes vestiduras. Frente a ellos se hallaba Chōjirō Sasakibe ni más ni menos que el teniente de Yamamoto Genryüsai, y finalmente sentado en cuclillas y dándole la espalda, la pelinegra pudo distinguir el rojizo cabello de Ashido.
-Siéntese por favor Kuchiki Rukia. –Indico Sasakibe, quien al parecer actuaba como mediador.
Rukia miró a Byakuya con algo de temor pero este a penas le dirigió la mirada y se escabullo de la habitación dejándola completamente sola.
La muchacha lo miró perderse tras la puerta de la sala con algo de temor, pero su cavilación no duró demasiado, pues nuevamente el teniente comandante le ordeno sentarse. Rukia camino un tanto rígida hasta sentarse junto a Ashido, quien no la miró en absoluto lo cual le causo una profunda tristeza, pues en el poco tiempo que se conocían el chico jamás le mostró un desaire como le planto en ese mismo momento.
-Se me ha llamado aquí para interceder en este conflicto entre la familia Kano y la familia Kuchiki. –Dijo Sasakibe con autoridad y firmeza. –No suelo intervenir en pormenores y discusiones entre familias, pero ambos linajes son dos de los más importantes en la sociedad de almas, y por una cuestión de respeto e intentando salvaguardar el orden, he decidido proceder como intermediario.
-Se lo agradecemos… -Expresaron a coro los cuatro ancianos.
-Tengo entendido que este casamiento iba a llevarse a cabo sin ningún inconveniente; las familias y los prometidos estaban de acuerdo con todo lo pactado con anterioridad ¿Podrían explicarme que es lo que ha ocurrido?
-La joven Kuchiki Rukia se ha fugado el día antes de su boda. –Sentenció de mala manera una de las ancianas pertenecientes al clan Kano. Rukia miró a Ashido pero éste permanecía estático en su posición.
-Ya veo… -Sasakibe se acarició el cabello y miró a ambos jóvenes. -¿Qué tiene para decir en su defensa señorita Kuchiki? ¿Entiende que un compromiso como el que se ha entablado entre las dos familias no puede ser tomado a la ligera o a chiste?
-Mi intención jamás fue la de burlarme del clan Kano, y mucho menos, tomar mi relación con Ashido tan a la ligera.
-¿Y como llamas a tus acciones pasadas? ¿Actos de rebeldía? –Interrogo muy molesta la anciana sentada frente a ella de kimono almidonado y seño fruncido, perteneciente a la familia de Ashido.
-De ninguna manera… simplemente… -Rukia bajo la cabeza y respiro hondo para intentar calmarse, toda aquella acusación le producía una fuerte opresión en el pecho.
-¿Simplemente decidiste que nuestra familia era inferior a ustedes, los Kuchikis, verdad? ¿Es por ello que no consideraste a Ashido como un digno compañero? –Inquirió el anciano de la familia Kano.
-¡Eso no es verdad! –Exclamó defendiéndose. –Ashido es un hombre maravilloso y un extraordinario shinigami, amigo, compañero; es leal, divertido, sensato, atractivo… -La pelinegra se tornó pensativa. Los demás ancianos la miraron extrañados.
-¿Pero? –Interrogo Sasakibe.
-No me malinterprete… Ashido es mucho más de lo que cualquier mujer pudiera pedir…
-¿Entonces cual es el problema muchacha? –Hablo el teniente.
-El problema es que se merece a alguien que lo ame intensamente, alguien que pueda hacerlo feliz.
-¿Y crees que no podrás hacerlo, Rukia? –Ahora Ashido tomó la palabra y la miró fijamente a los ojos.
-Ashido… -Rukia lo miró con tristeza. Se le partía el corazón al ver su triste semblante.
-La familia Kano debe entender que el clan Kuchiki no ha estado enterado de las acciones rebeldes de esta jovencita. –sentenció el anciano Souka.
-¿Quiere decir que no pueden controlar las acciones irregulares de los miembros de su propio clan? Eso los deja muy mal parados y no solo a ustedes, al líder del clan Kuchiki también. EL no poder controlar las actitudes libertinas de su hermana menor es algo intolerante para todos los clanes.
-¡LIBERTINAS! –Grito Rukia algo enojada.
-¿Acaso negarás el hecho de que mientras permanecías en el mundo humano mantenías un affaire con el shinigami sustituto Kurosaki Ichigo? –Exclamó el anciano Kano arrojando unas fotos sobre la mesa.
-¡¿COMO?
-¿Cómo las conseguimos? –Inquirió la anciana con soberbia.
-Te mandamos a seguir. Después de que huiste como una rata de la Sociedad de Almas, no tuvimos más remedio que investigar los motivos detrás de tu furtivo escape.
-¡ME ESPIARÓN! –Rukia comenzó a ver las fotos en donde se veía claramente que ella e Ichigo se besaban bajo la lluvia, ocultos bajo un reparo de autobuses.
-¡Y no solo con el shinigami sustituto! –Sentencio el anciano revoleando otras fotos sobre la mesa en donde la chica aparecía acompañada de Ulquiorra charlando bajo una sombrilla en un patio de comidas.
-Dios mío… - la anciana Kuchiki se abanico el rostro con la mano. Nunca en su vida imagino que el clan Kuchiki fuera preso de la indecencia y un descaro tan desmedido.
-¡Respira Ukiko, respira! –sentenció alterado Souka Kuchiki.
-¡Eso no es verdad, Ulquiorra es un amigo! –Se defendió la pelinegra incorporándose espantada. ¿Porque la familia Kano buscaba ensuciarla de esa manera?
-¿Y Kurosaki Ichigo? –Ashido volvió a mirarla fijamente a los ojos y la pelinegra pudo ver melancolía en ellos y desazón.
-Ashido…
-¡RESPONDE INMEDIATAMENTE! –Grito la anciana de Kimono almidonado.
-Jovencita, me temó que las acusaciones en su contra son muy severas. –Sentenció Sasakibe tras el largo silencio de Rukia. –Entiendo, por lo que han escrito en éste contrato prenupcial entre ambas familias, que el clan Kano tiene derecho a tomar resarcimiento por los perjuicios ocasionados en todo éste escándalo.
-¿RESARCIMIENTOS? ¿Qué clase de resarcimientos? –Inquirió abrumada.
-Pues… -Sasakibe relojeo una carpeta que se hallaba sobre la mesa. –Según consta en el documento, poseen el derecho de hacerse con parte de los títulos y pertenencias del clan Kuchiki.
-¡Esperen un momento! Yo jamás firme un documento así. –Afirmó la pelinegra con rapidez.
-El líder Byakuya Kuchiki fue quien firmó dándole validez al mismo.
-¡Mi onii-chan!
-¡Eso es un disparate! –Sentenció Souka, mientras Kuchiki Ukiko sentía que le iba a dar un síncope.
-Al parecer Kuchiki Byakuya tenía plena confianza en su hermana. –La anciana del clan Kano sonrió triunfante y con bastante malicia.
-¡VES LO QUE CAUSASTE MOCOSA! –grito Ukiko jadeante.
-¡YA BASTA! –Rukia miró a Ashido y le extendió la mano mirándolo fijamente a los ojos. -¡Ven conmigo Ashido!
El pelirrojo la miró con atención; la asió de la mano y ambos se escabulleron con prisa de la habitación. Rukia pudo escuchar con total claridad los gritos agonizantes de los ancianos Kuchiki. Ambos corrieron un buen trecho hasta alejarse de la mansión y de aquellos indiscretos y metiches ancianos.
Rukia respiró agitada y se desplomó a la sombra de un robusto árbol. Ashido la miró pensativo mientras ésta jadeaba con dificultad intentando recuperar el aire perdido tras la carrerilla.
El muchacho se aproximo a ella, la miró a los ojos, y antes de que la chica pudiera escabullírsele de entre las manos la beso.
Si bien aquel beso era dulce, tierno y sin duda apasionado, no era poseedor de la ardiente sensación que despertaba en ella los besos del pelinaranja. Ashido aparto su rostro y la miró con seriedad a los ojos.
-Te amo Rukia…
-Ashido… yo… -la muchacha lo aparto y camino dos o tres pasos para tomar algo de distancia entre ambos.
-¿No sientes nada por mi? ¿No te gusto ni siquiera un poco?
-Te quiero Ashido… -mirándolo a los ojos –pero no de la manera en que te gustaría.
-Pero se que con el tiempo llegarás a amarme Rukia, lo sé. –Afirmó.
-¿Y mientras que, que harás Ashido? ¿Convivirás con una mujer que no te ama, que no te desea?
-No decidas por mí, yo haré que me ames, eso te lo juro Rukia.
-¡YO AMO A KUROSAKI ICHIGO! –sentenció de manera rotunda. –Lo amo… -bajando la mirada.
-Pero él es un humano y tú eres un shinigami, un alma desencarnada, que al igual que yo, ya ha vivido su periodo en el mundo humano. Rukia, tú y yo ya hemos cumplido un ciclo allí como seres de carne y hueso. No crees que sería egoísta de tu parte pretender que ambos pueden ser felices en esas condiciones. –Volviendo a aproximarse a ella.
-Buscaremos la forma Ashido, lo haremos… -dándole la espalda.
-Supongo… -Rukia pudo sentir un fuerte tirón en su cabello y una poderosa fuerza que la acorralo junto a aquel árbol, comprimiéndole, y limitando su capacidad de acción. –Que eres muy testaruda Kuchiki Rukia. Es una lastima…
-¡QUE HACES ASHIDO! –gritó intentando zafarse.
-¿Qué hago? –Riendo. –Muchas personas llamarían a esto ¡Venganza!
Ashido tomó un objeto extraño del bolsillo de su pantalón y lo introdujo con fuerza en el interior de la espalda de Rukia. La muchacha al sentir aquella intromisión entre sus partículas espirituales pegó un agudo alarido que fue silenciado por la mano del pelirrojo, evitando así, que aquella señal de alarma llegará a oídos de algún indiscreto metiche.
La pelinegra sintió que las fuerzas con las que había intentado oponerse para liberarse la abandonaban. Su cuerpo comenzó a sumirse en un profundo letargo del cual ya no pudo despertar.
-Lo lamento, Kuchiki Rukia… -Ashido sonrió satisfecho.
Día presente en el mundo humano…
Inoue había pasado todo el fin de semana solitaria en su hogar. Ulquiorra había vivido durante dos días en casa de Urahara y al parecer no tenía la más mínima intención de regresar, a pesar de las insistencias de la joven pelinaranja, quien había recurrido a varias excusas muy poco confiables para ocasionar su regreso.
La mañana del lunes, la muchacha, se había levantado temprano para asearse y desayunar correctamente antes de ir a la escuela.
Orihime suspiro con fuerza intentando amainar la tristeza que había irrumpido en la soledad de su hogar. Caminó hasta la habitación de Ulquiorra en donde ingresó. Se tumbó en la cama que ocupaba actualmente el pelinegro, aferrándose de sus cobijas y almohada. Su aroma, aún impreso entre las telas, le alegro un poco su compungido corazón.
Su pensamiento pareció extraviarse por un tiempo; sumido, en intensos interrogantes de vital importancia. ¿Por qué Ulquiorra la ignoraba de esa manera? ¿Acaso ella lo incomodaba a tal punto que su sola presencia se volvía intolerable? Tal vez el chico solo buscaba que lo dejasen en paz y vivir sus últimos días carentes de cualquier revuelo femenino ¿O tal vez entre él y Nurielle pasaban más cosas de lo que el introvertido Ulquiorra le revelaba? Esta situación le aprisionó el corazón alojando en el fondo de su garganta un bloqueo y una fricción que le provoca intensas e incontenibles ansias de llorar.
En la escuela de Karakura…
El apuesto espada había llegado con tiempo suficiente al establecimiento como para evitar posibles acosos y asedios de las atolondradas mujeres humanas, como ya las había bautizado Keigo tras un ataque de celos.
Ingresó al salón silencioso y taciturno, encontrándolo para su fortuna, libre de presencia humana. El chico deposito su valija sobre su pupitre y camino con las manos en los bolsillos hasta el enorme ventanal del salón. Allí, se sentó pensativo mientras se dejaba embelesar por el pintoresco amanecer. Un recuerdo sucedió a otro arrastrándolo a una etapa de su existencia un tanto incongruente.
Flash Back…
-¡IDIOTA! –grito Inoue quien recogió el conejo de peluche y lo arrojó con furia, golpeando con rudeza a aquellos desfachatados amantes; tras lo cual, cayó despatarrado en el suelo sin surtir un contundente efecto.
Ulquiorra apartó sus labios de Nurielle y la miró confuso. Inoue respiraba agitada y furica. Era como ver a dos personas totalmente distintas; la sumisa mujer que solía contemplar con asiduidad y ésta otra quien ahora se asemejaba más a una fiera salvaje cuyos instintos se hallaban a punto de asesinar sin miramientos a dos presas desatinadas.
-¡Eres un idiota, idiota, idiota! ¡TE ODIO ULQUIORRA! –volvió a gritar dando media vuelta y escabulléndose con rapidez de aquel sector.
La mujer humana partió del lugar con rapidez tras presenciar aquel acto de traición por su parte, aún que Ulquiorra no estaba muy seguro de si toda aquella escena romántica entre él y Nurielle era tan desubicada.
Nurielle hecho a reír a carcajadas aún sumida entre sus brazos. Al parecer las reacciones de la muchacha la tenían sin cuidado causándole más gracia que preocupación.
-Vaya, vaya Ulquiorra-Kun parece que esta loca por ti –echando a reír nuevamente.
-No le veo la gracia a esa afirmación. –Profirió el con naturalidad.
-¿No me digas que no te has dado cuenta de que a la polilla le gusta codearse con la flama? –Intentando cubrir con su mano la escueta sonrisa de sus labios.
-Entre la mujer humana y yo no ha pasado ni pasará nada… -decreto llevándose las manos a los bolsillos.
-Pues no es exactamente lo que me han dicho mis fuentes Ulqui-kun… perdón Ulquiorra. –Nurielle lo miró con gracia y algo de frialdad. -¿Qué pasaría si ella sintiera algo por un espada; más precisamente aquel que fue su carcelero? –Nurielle toco con la punta de su dedo índice, un cristal a su derecha, y luego se llevó el dedo a la boca con picardía mientras lo miró fijamente. -¿Qué te pasaría a ti Ulquiorra? Tú que te jactas de un exagerado nihilismo como forma habitual de ver la vida. ¿Qué dirías o mejor dicho que harías?
-No tengo intenciones de cruzar este tipo de palabras contigo. –Ulquiorra se alejo un poco de su posición dispuesto a escaparse de aquel laberinto de cristal; pero antes de que pudiera dar un paso seguro, un espejo se formo frente a él impidiéndole el movimiento.
-Esa mujer solo te desea para una cosa Ulquiorra… solo te utilizará al igual que un juguete, una marioneta sin vida que podrá desechar cuando le plazca. –Susurro la rubia emponzoñando su aura.
Una silueta pareció dibujarse en el cristal develándole al joven espada una situación poco concebida por su imaginación.
El cabello de la mujer humana se tambaleaba de un lado al otro acariciándole la espalda. La chica se notaba visiblemente agitada, y en sus ojos algunos destellos vivaces le dieron la clara pauta de que estaba llorando ¿Por qué lo hacía, por él? ¿Valía la pena que derramará copiosas lagrimas por un enemigo, por alguien sin futuro?
La chica corrió con furia hasta golpear contra uno de aquellos espejos, contra el cual se detuvo, acrecentando su llanto y el temblequeo de su endeble cuerpo.
-¿No se que buscas con esto Nurielle? –Inquirió mirándola con su habitual frialdad.
-Solo observa Ulquiorra… estoy segura que nos será de provecho para el futuro. –La muchacha volvió a sonreír con malicia.
-No llores mujer. –Ulquiorra pudo ver su figura dibujarse en el espejo.
-Ul… -Profirió ella sin poder formular su nombre.
-¿Nurielle que es lo que pretendes?
-Ya te dije es solo un experimento… -Acariciándole la barbilla mientras se colgaba de su espalda rodeando con sus brazos parte de su cuello y pecho.
Inoue alzo un poco su vista para encontrarse con el rostro del joven reflejarse en el cristal frente a ella. Ante aquella extraña visión su voz pareció haberse fugado súbitamente. Intentó esgrimir algunas sílabas pero era inútil nada salía de lo más profundo de su garganta.
-Las mujeres humanas son extrañas he impredecibles. –Dijo el chico notando como se empañaba el cristal causado por la cálida respiración de la muchacha. -¿Por qué lloras? –Inquirió tras notar que sus comentarios no surtían ningún efecto.
El joven espada se retiró un poco para luego girarla con brusquedad sobre el cristal quedando ambos frente a frente. Miró con extrañeza las lagrimas de la muchacha escabullirse por su rostro mientras ésta fruncía el seño con tristeza.
Ulquiorra aproximo su rostro al de la joven quien lo negó con brusquedad girando con violencia su cabeza, como evitando confrontar aquel perturbador rostro.
Inoue esperaba un inmediato desaliento por parte del espada tras su acto de rebeldía pero al parecer sus conjeturas no darían el resultado esperado.
La muchacha, quien yacía apresada entre los brazos del arrancar, pudo sentir un cambio de textura en su mejilla izquierda y una fresca brisa recorrer ese sector de su rostro. Ulquiorra relamía sus lágrimas como si se deleitase con el helado más exquisito del mundo.
-Son saladas… -pronunció con cierto asombro haciendo que la chica lo mirara.
-Te mostraré lo que ella desea de ti Ulquiorra Shiffer. –Aseguró la joven espada. Ulquiorra pareció extraviarse con algo de asombro tras las imágenes dibujadas en aquel exhibidor.
Inoue sintió un fuerte envión en su cuerpo he intento propinarle con su mano izquierda una fuerte bofetada, pero éste le sujeto primero, la mano izquierda y luego la derecha, fuertemente contra el cristal.
Ulquiorra volvió a presionarla con ahínco percibiendo con mayor nitidez, no solo su agitada respiración, sino también la exuberante silueta de la pelinaranja, quien al sentirse comprimida de esa manera por el cuerpo del joven, suspiró algo excitada.
El chico acerco su rostro un poco más al igual que su cuerpo que parecía acoplarse en sincronía casi perfecta al de la muchacha.
-¡Ahh! Esto si que es excitante… -profirió Nurielle suspirando sobre su oído derecho.
Inoue empujo un poco su rostro hacia adelante rosando a penas los labios de Ulquiorra, pero el chico volvió a presionarla contra el cristal y a mirarla estupefacto.
Inoue sentía su cuerpo desfallecer. Era como si se encontrase bajo los efectos desintoxicantes de un poderoso narcótico que había corrompido hasta su alma y que no podía controlar por ningún medio conocido.
-Te… quiero… -dijo Inoue con voz suave, tras una dura contienda entre su mente y sus cuerdas vocales por pronunciar esa frase con coherencia.
Tras liberar aquellas divinas palabras el pelinegro pudo observar su propia figura arremeter contra la mujer humana hasta poseer cada centímetro de su cuerpo, fundiéndose ambos, en un vaivén incontenible que arrancaba más de un suspiro de aquellos dos libertinos amantes.
-¡Ulquiorra! –Jadeo la muchacha mientras se entregaba al deseo y el placer.
-¿Por qué lo haces? –Ulquiorra se giró para contemplar la agraciada figura de la joven arrancar que ahora sonreía con mayor malicia.
-Solo quería mostrarte de que va todo este juego absurdo que has iniciado en el mundo humano Ulquiorra.
-¿Juego absurdo?
-Parte de mi poder es proyectar algunas ilusiones en el subconsciente de las personas, técnicamente lo que ves no ha sucedido, es decir la muchacha yace inconsciente; lo digo por si te preocupa. –Caminando sensualmente frente a él apoyando su espalda contra uno de los cristales.
-No has respondido a mi pregunta ¿A que llamas juego absurdo? –Inquirió más serio que de costumbre.
-¡Hay Ulqui, Ulqui! ¿Aún no te has dado cuenta verdad? –Jugueteando con uno de sus cabellos.
-¿Cuenta de que?
-Tú… -Nurielle camino hacia él y con su dedo índice acaricio su barbilla aproximando sus labios a los del chico y rozándolos levemente. –Tú no eres Ulquiorra Shiffer… -Sentenció por fin tras un corto suspenso mientras apartaba su rostro y lo miraba con gracia.
-Que estupidez… –Sentenció con firmeza dándole la espalda dispuesto a escabullirse de allí a como diera lugar.
Ulquiorra alzo su brazo y su mano, apuntando con su dedo índice la escandalosa imagen de su doble y de la mujer humana, los cuales, jadeaban semidesnudos amándose en el suelo. Un zero negro-verdoso comenzó a condensarse en su mano.
-Tú me conoces Ulquiorra… no soy una de esas personas a las que le gusta mentir. No eres Ulquiorra Shiffer, la cuarta espada de "Las noches" y uno de los arrancars más temidos. Su cuerpo se desvaneció después de pelear contra el shinigami sustituto y todo lo que quedaba del verdadero Ulquiorra no eran más que cenizas, pero "Yo" he sido capaz de devolverte la vida, de resucitar tu cuerpo espiritual. –Ulquiorra detuvo su zero instantáneamente y la miró confuso.
-SI no soy Ulquiorra quien soy…
-Eres una copia, la copia más fiel que jamás haya sido creada. Forjadas de las cenizas mismas del antiguo espectro. Tú fuiste una de las primeras "reliquias fantasmas" la primera de muchas. –Nurielle le acarició el rostro. –Déjame que te explique Ulquiorra. Ven conmigo y te mostraré la verdad, te mostraré tú origen y a tu verdadero amo.
Fin de Flash Back…
-Buenos días… -Exclamó una voz femenina abstrayéndolo de aquellas imágenes dibujadas en su mente. –No has ido a casa en estos días… -Inoue sonrió torpemente intentando ocultar su nerviosismo. Era la primera vez después del experimento que se encontraba con su conejillo de indias o así lo llamó Mashiro.
-Buenos días… -respondió el pelinegro caminando hacia su banca donde se acomodó sin prestarle mayor importancia.
-¿Cómo no sabía si traías almuerzo preparé uno extra? –Dijo sonriente parada junto a él. La muchacha lo miró detenidamente por un instante; Ulquiorra se veía un poco raro. -¿Quieres que almorcemos juntos? –Volvió a insistir.
El salón de clases se tornaba concurrido con cada minuto trascurrido y muchas de las nuevas seguidoras de Ulquiorra miraban aquella escena expectantes e impregnadas de cierta bronca contenida.
Ulquiorra parecía abstraído y concentrado en algún punto perdido del pizarrón; por lo cual, la muchacha intentó insistir.
-¿Quieres que almorcemos juntos?
Flash Back de Inoue…
-Muy bien con estos ajustes deberían bastar –Aclaró Mashiro.
-¿Bastar para que? –Inquirió intrigada.
-Deben ser suficientes para alterar a tú chico; para que éste demuestre su verdadero sentir hacia ti.
-¡DE VERDAD! –grito sonriente y rebosante de ánimo.
-Si, claro. –Mashiro fue presa de un potente abrazo que la dejó algo atónita.
-¡Te lo agradezco Mashiro! –Intentando escabullirse de la habitación.
-¡Solo recuerda que cuanto mayor sea el tiempo a tu lado, mayores serán los efectos! –Grito antes de que la chica dejara la sala.
-¡Siii! –Grito la pelinaranja abanicando su mano con alegría mientras se alejaba.
-Solo espero que los cambios no generen una reacción en cadena de emanación externa incontrolable. –Cruzando los brazos y tornándose pensativa.
Fin del Flash Back…
-¿Qué me dices Ulquiorra? –Inquirió contenta. –Hay mucha comida y no podría comerla yo sola, además de que no sería prudente para mi figura, aún que según Tatsuki nunca cuido de ella. –Inoue hecho a reír nuevamente pero…
-¡Cállate! –Sentenció el chico con firmeza y seriedad.
-Ulquiorra… -Inoue lo miró acongojada.
-No quiero comer y no quiero escuchar tú voz al menos por éste día. –Sentenció sin mirarla a los ojos.
-Si… yo… comprendo… -Dijo intentando sonreír.
Inoue se retiró cabizbaja de aquel lugar hasta ubicarse en su asiento en donde guardo la comida y saco los útiles de la valija. Mientras realizaba este acto mecánico sintió una profunda y mortal herida reabrirse en su corazón.
Tatsuki entro sonriente al salón de clases y se sentó en su banca junto a la muchacha, a quien notó algo melancólica.
-¡Buenos días Inoue-chan! –Sonrió feliz.
-Buenos días Tatsuki… -Inoue trato de imitarla más su sonrisa forzada fue identificada instantáneamente por la pelinegra.
-¿Qué ocurre? ¿Cómo te fue con el experimento?
-Bueno aún no veo ningún resultado… -apoyando la cabeza y los brazos sobre su banca.
-¿Pero has estado con él como para alterarlo químicamente?
-No, Ulquiorra no ha parado en casa en todo el fin de semana. Parece que tenía cosas que hacer en lo de Urahara.
-Bueno no debes de preocuparte por ello de seguro tú y él se entenderán a la perfección muy pronto. –Exclamó feliz sacando sus útiles de la valija y sonriendo con efusividad.
-¿Pasó algo Tatsuki? –Inquirió la pelinaranja al verla tan rebosante de alegría.
-Claro que no ¿Qué tendría que pasar?
-Bueno no sé, es raro verte tan contenta a primera hora de la mañana por lo general no suele ser así. Además estuve esperándote para venir juntas al colegio pero como se hacía tarde y no llegabas decidí venir sola.
-¡Ehh, bueno, es que tuve algo que hacer antes de… venir! –Sentenció nerviosa.
-¿Tenías algo por hacer? –La pelinaranja la miró confusa.
-Si… nada importante… solo unas pequeñeces… -La muchacha carraspeo un poco para aligerar la tensión acumulada tras la charla.
-¿Pero Tatsuki tú…?
-Buenos días –Profirió una voz masculina.
-Buenos días Ishida-kun –Dijo Inoue cortésmente correspondiendo el saludo, pero para su sorpresa Ishida miró fijamente a Tatsuki unos breves instantes y luego se sentó en su banca tras no recibir ninguna contestación de ésta mientras revolvía su valija intentando pasar desapercibida.
-¿Pasó algo entre Ishida y tú, Tatsuki? –Preguntó asombrada por el extraño e incomodo encuentro.
-¿Qué? ¡no, claro que no! Creo que me distraje buscando algo y no preste atención. –Respondió la susodicha tratando de hacerse la desentendida.
-Buenos días –Exclamaron Chado e Ichigo quienes nuevamente llegaban sobre la hora por haberse visto involucrados en otra tonta pelea.
-Buenos días a los dos. –Inoue sonrió pero claramente el rostro de Ichigo se veía abatido, y no por la dura golpiza.
El profesor ingreso unos minutos después al salón de clases dispuesto a comenzar con las duras asignaciones a las cuales se veían enfrentados los alumnos en las ferias anuales de la preparatoria.
-Bueno como todos sabrán dentro de una semana será la feria anual de esta institución y como todos los años entre los salones se designa una temática en particular, la cual, desarrollarán en ese periodo. Este año nuestro salón debe realizar una obra de teatro así que haremos una breve votación para elegir una obra ganadora de entre todas las que se postulen. Por su puesto esta de más decir que no se aceptarán obras que se refieran a videojuegos –Se escucho varios ¡Uhh! por lo bajo acompañado de incontables resoplidos –Y tampoco aceptaré obras de animes o mangas –Aquí volvió a oírse otra hondonada de expiraciones abrumadas por la noticia. –Así que espero que sean creativos.
Después de idas y venidas, de papeles arrugados y risotadas causadas por ideas extravagantes, todo el salón estuvo listo para llevar a cabo la elección de la tan esperada obra.
-Bien llevaremos a cabo la votación. Yo extraeré uno de los papeles de las obras que han postulado, y ese será el definitivo. –Afirmo el maestro.
-Creo que ya estamos mayorcitos para estas tonterías –refunfuño Ichigo en cuya mente solo había una simple idea "Ir en busca de Rukia lo antes posible"
-Que bueno que te agrade la idea Kurosaki, por que serás uno de los protagonistas. –Bufó el maestro.
-Tsk… -Chisto algo enfadado.
-La obra elegida será "La leyenda de Tanabata" –leyendo en voz alta el papel tras su pronta extracción de una caja.
-¡Que! –Muchos se vieron sorprendidos con la historia
-¡Yo me ofrezco reescribir la obra y renovarla para que pueda ser actuada!–Comentó el jefe estudiantil enarbolando su mejor cara de autosuficiencia. – La tendré lista esta misma tarde.
-Excelente Fushitaka, ni bien tengas los papeles nos dispondremos a elegir a los actores. Ahora continuaremos con las clases.
-¡No! –gritaron a coro.
Durante toda la clase Inoue pudo percibir un aura amenazante proveniente de sus compañeras de curso. No entendía porque parecía ser victima de fijas miradas y sobresaltantes escalofríos que le recorrían el cuerpo de punta a punta.
Al parecer tras correrse aquel rumor de que Ulquiorra vivía con ella no era mira de buenos elogios entre el plantel femenino de la preparatoria de Karakura.
La muchacha trago saliva y miró con recelo a su alrededor, algunos de sus compañeros la miraban alegremente ¿Acaso tenía algo en la cara? Por fin la hora del almuerzo llego dándoles un merecido descanso a los extenuados jóvenes.
-¿A donde vas Tatsuki? ¿No almorzaremos juntas? He traído comida de sobra para los dos. –Sentenció Inoue al verla levantarse con prontitud de su asiento.
-Es que necesito hacer algo antes, pero puedes esperarme aquí. –Agitando su mano en el aire y excusándose para partir con rapidez del aula.
Para sorpresa de Orihime, Ishida se levanto de su asiento y se retiro con prontitud.
-Vamos a la cafetería Inoue –Sentenció Ichigo.
-Esperare a Tatsuki chicos… -exclamó no muy convencida de que la pelinegra volviese.
-Nos vemos al rato. –Comento Ichigo quien se retiro con Chado.
-Adiós… -Orihime los contemplo partir con parsimonia. Hecho un rápido vistazo al asiento de Ulquiorra pero el chico ya se había marchado.
Varias horas mas tarde…
Inoue se abrigo con cuidado. Si bien el invierno no había llegado aún, el clima se comportaba de manera extraña desde hacia unos meses. Prácticamente el otoño había sido lluvioso, ventoso y frío; parecía que el invierno le pisara constantemente los talones y embadurnará de tristes semblantes los rostros de los ciudadanos de Karakura.
-Adiós Inoue –Proclamaron unos muchachos desconocidos, vestidos con uniforme escolar y aspecto revoltoso mientras la veían deslizarse por la acera de piedra rumbo a la calle.
Orihime los miró con indiferencia y comenzó a transitar solitaria por las callecitas de la ciudad. Tatsuki se había marchado con una tonta excusa, sabía que algo le pasaba y que ese algo tenía que ver con Ishida pero por más que lo pensara y pensara, no le cabía en la cabeza el tipo de conexión entre aquellos dos personajes, los cuales, parecían ignorarse mutuamente, al menos hasta hoy.
Ichigo y Chado corretearían un Hollow de último momento, y tras una rápida excusa, ella, decidió regresar al hogar. No estaba de buen ánimo como para atacar a una de aquellas criaturas. Se sentía cansada, desgastada y abatida como para ir a infligirle daño alguno a esos seres; después de todo Ulquiorra no era tan distinto a uno de aquellos Hollows. Su mente la llevo nuevamente a recaer en el enfermizo recuerdo del pelinegro, quien no solamente la ignoró durante todo el día, si no que además, se había marchado sin esperarla. Seguramente iría a resguardarse a lo de Urahara.
¿Acaso el chico decidiría vivir allí? ¿Y si mentía, y si en realidad todo aquello era una tapadera para encontrarse con Nurielle? Orihime sacudió su bonito cabello anaranjado para intentar disipar aquella perturbadora idea y prosiguió con su callada y meditativa caminata.
Al parecer el plan de Mashiro no había dado resultado. La chica busco la llave de su apartamento en la valija recayendo en esta última reflexión. ¿Sería que en verdad lo que había fracasado no era el experimento de Mashiro sino que Ulquiorra no sentía nada por ella? La muchacha suspiró acongojada. Tanto se había equivocado con Ulquiorra.
Orihime ingresó a su hogar mientras intentaba recabar mentalmente alguna mínima información que le aseverase que el chico en realidad la quería, pero por más que recapitulo no pudo hallar ningún evento exacto que le permitiera ratificar que en verdad existiese ese sentimiento en él.
La casa estaba tan vacía y solitaria como la dejo en la mañana. No había rastro de Ulquiorra ni de que hubiese parado allí. Inoue suspiró enojada y frustrada ¿Ulquiorra no entendía que ella lo amaba? ¿No comprendía que su indiferencia le causaba una severa punzada en su frágil corazón? ¿Por qué jugaba despiadadamente con sus sentimientos, porque?
Tomó las llaves de su apartamento con enfado. En su cabeza dos vocecitas le instaban a tomar medidas completamente contradictorias.
-No vayas Orihime… ¡No debes permitir que te traten así! ¡Tú vales mucho como para permitir que un hombre como Ulquiorra te menosprecie! ¡Además él tiene que entender que así como uno ama puede dejar de hacerlo sobre todo si no se cultiva con amor y esmero! –Grito una vocecita chillona de su subconsciente.
-Puede que este confuso y que quizás todo sea muy nuevo para él. Seguramente no sepa como actuar contigo. –Sugirió otra vocecita dulcemente.
-¿Cómo que no lo sabe? Es hombre después de todo, eso es algo básico que cualquier ser puede experimentar. -Sentenció rudamente la primera voz.
-Pero él no es un hombre, es un Hollow, alguien que quizás tuvo una existencia muy difícil…
-¡Pero no tiene ningún derecho de tratarnos así! –Replico la voz enfadada.
-¡YA BASTA! –grito Orihime.
La muchacha soltó las llaves del apartamento y corrió hacia la habitación de Ulquiorra en donde se acurruco otra vez sobre la cama. Parecía que aferrarse a aquellas cobijas le daba un poquito de calor a su adolorida alma.
-Siempre terminas aquí no es así –susurro otra partecita de su ser. –Ninguna relación es fácil Orihime pero la más maravillosa aventura puede aguardarte a la vuelta de la esquina. No debes temer, entiende que el amor no es propiedad de nadie, tú eliges entregarle tu corazón a Ulquiorra pero el amor sincero no pide nada a cambio. La muchacha se sorprendió de aquella reflexión.
-No quiero que él muera… -murmuro entre sollozos.
-Y si ese es su deseo nada ni nadie puede impedírselo ni siquiera tú… si lo amas debes respetarlo darle su espacio, su lugar, su tiempo…
-Pero Ulquiorra se irá, lo perderé para siempre y no quiero perderle. Prefiero que sea feliz con alguien más, prefiero que este con otra persona antes que saber que ha muerto.
-Eso es muy equilibrado por tu parte, pero llegado el momento podrás superarlo. –Inquirió aquella voz en su cabeza, la cual hablaba con gran madurez. Quizás era una parte de su ser que pocas veces dejaba fluir como ahora.
-Lo amo tanto que prefiero renunciar a él… prefiero que él viva… Aun que me odie y me desprecie prefiero saber que estará con bien y será feliz…
-¿Darías tú vida por la suya Inoue Orihime? –Inquirió la voz.
Mientras Inoue cavilaba somnolienta esta ultima pregunta en otro lugar una sonrisa picará fue ocultada por el batir de unos largos cabellos dorados, los cuales, eran reflejados por la luz de la luna acrecentando su belleza y brillo.
-¿Lo harías, darías tú vida por Ulquiorra, Inoue Orihime? –Dijo sonriendo frente a un pequeño espejo de bolsillo que sujetaba en su mano derecha y sobre el cual se dibujaba la figura de la pelinaranja recostada sobre su cama.
-Si… lo haría… -Contesto ésta desvaneciéndose en un profundo letargo.
-Entonces que así sea…
La figura cerró el espejo con rapidez y se irguió en medio de la noche parándose sobre una estrecha cornisa. Extendió sus manos delante de su cuerpo y con un lento soplido generó frente a ella un espejo redondo de unos sesenta centímetros de diámetro.
-¿Quieres que lo haga Nurielle? –Inquirió una voz masculina a sus espaldas.
-Si Deathli… pero no la mates, solo hiérela… ya sabes, dispara en algún lugar de poca importancia pero que sangre mucho. Deseo que nuestro querido Ulquiorra-sama la vea padecer.
-Pero mi señora ¿no mantendría a la chica indemne? –Inquirió una voz femenina a su derecha.
-¿Acaso cuestionas mis juicios Salen? –Nurielle le hecho una fría mirada a la joven de cabello negro semilargo que se hallaba hincada a su derecha, y dicha acción basto para que ésta guardará silencio y bajará su cabeza.
-Lo siento mi señora…
-Hazlo Deathli…
-Si… ama Nurielle…
Un sujeto alto, cabello largo color castaño y ojos claros, extendió su mano derecha por delante de su cuerpo y de su ropaje extrajo la Katana que se hallaba ajustada en su fajín. Cuando la hubo sujetado, el arma se estiró y comprimió, destellando brillos plateados hasta adquirir la forma de un arco.
Deathli tenso aquel arco sobre el que apareció una flecha luminosa con la que apunto aquel espejo formado por Nurielle.
-Lo siento señorita… -suspiró el espada y lanzó con fuerza aquella flecha que se interno de lleno en el interior del espejo.
Los tres visitantes miraban expectantes aquel seguro impacto que daría de lleno sobre el cuerpo inerte de la mujer humana, pero antes de que la flecha traspasará completamente el espejo dimensional creado por Nurielle, e impactará sobre una adormecida Orihime, un fuerte impacto destruyo la flecha provocando un estallido de vidrios y luces que volaron por el interior de la habitación.
Inoue se levanto sobresaltada para encontrarse con la silueta de Ulquiorra esgrimiendo una barra de luz verde de gran longitud parado delante de la cama y dándole la espalda.
-¡ULQUIORRA! –Grito algo espantada por aquel ruido espantoso.
-Esto no es un juego Nurielle… -Dijo el chico mirando una circunferencia de cristal flotar algunos centímetros del techo.
-Sabes que solo quería divertirme Ulqui-Kun –La muchacha hecho a reír a carcajadas.
-¿Qué ocurre? –Inoue no entendía muy bien toda aquella escena. Intentó incorporarse en la cama pero una punzada en su bajo vientre la detuvo por completo.
-Sería una insensatez de tu parte considerarte mi rival Orihime-chan… tú nunca, jamás, lo serás. Solo eres una niña temerosa llena de jugarretas que intenta capturar a su presa a cualquier costo.
-¡No tienes derecho a hablarme así! –sentenció furica agitando su cabello y meneándolo sobre su rostro tras querer levantarse.
-Sabes muy bien de lo que hablo… pero ya que te gusta jugar de esa manera así lo haremos –Echando a reír
Tras aquella risotada de Nurielle el espejo se destruyó pulverizándose en mil añicos y desparramándose por el suelo. Ulquiorra guardó aquella vara de color verde desvaneciéndola entre sus manos y se giró para mirar a la mujer humana quien permanecía sentada en su cama.
La muchacha guardó silencio y permaneció cabizbaja parecía que intentaba reunir fuerzas de algún tipo para poder salir airosa de aquella habitación.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó el pelinegro con su habitual y gélido tono de voz.
-Nada… -Inoue se aferro a una cobija, que se hallaba sobre la cama, bastante adolorida y se cubrió el torso y el abdomen sujetando la misma con ambas manos. –Tenía frio y decidí venir por otra cobija; como ya no te quedas aquí supuse que no habría problema. – Levantándose de la cama caminó hacia la puerta de la habitación sin mirar los amenazantes ojos verdosos del espada.
-¿Estas bien? –Inquirió él tras notar aquella indiferencia.
-Si tienes hambre hay comida en la heladera… -Deteniéndose junto al umbral de la puerta y sin girarse, para después continuar hasta su habitación donde se encerró.
Ulquiorra encendió la luz de su alcoba para notar el desfiladero de minúsculos cristales que retozaban sobre el piso de madera.
El chico pudo sentir un dolorcillo en su mejilla izquierda. Al llevar la mano a aquel sector de su rostro pudo comprobar que su intento por detener la flecha le había costado una leve herida de guerra que ahora permitía aflorar unas gotas de sangre de aquel cuerpo sintético.
Se acerco a la cama y pudo percibir sobre la misma una mancha de sangre enarbolar una de sus cobijas. Inspiró hondo y caminó con rapidez hasta la puerta del cuarto de la mujer humana.
-¿Estas bien mujer? –Reformulo en voz alta más lo único que pudo percibir fue el ruido de objetos arrojados al piso. –Voy a entrar… -exclamó con decisión.
-¡No, estoy bien! –gritó la pelinaranja al otro lado.
-Entraré de todas formas…
-¡No! –Sentenció la chica pero el pelinegro forzó la entrada de su habitación penetrando raudamente en su interior. -¡Vete! –Tapándose el cuerpo con la cobija hurtada del cuarto del espada.
Ulquiorra caminó hacia ella rápidamente y la miró con severidad a los ojos como si buscase que su peor enemigo se declarase culpable de múltiples fechorías.
-No puedes entrar así a mi cuarto ¡Este lugar es privado así que vete por favor! –Sentenció Orihime indignada, pero en vez de rehuir tras su severa misiva, el chico, estiro con fuerza de la manta destapando su abdomen cubierto completamente de sangre.
-Estas herida… -Ulquiorra se acuclillo a su lado intentando ver aquella lesión.
-No es profunda… -gimió Orihime adolorida –pero no he podido sanarla. –Sujetándose su abdomen y embadurnándose aún más su mano con sangre.
-Eso es por que no he podido frenar por completo el flechazo y parte del cristal de Nurielle se halla incrustado en tu vientre, ese cristal tiene propiedades muy superiores a tu técnica de sanación. –Intentando apartar la mano de la joven para observar la herida.
-¿Se ve mal no es cierto? –la pelinaranja comenzó a respirar agitadamente mientras podía notar como aquella herida incrementaba su dolor y hemorragia.
-Tengo que extraerlo… -Ulquiorra la miró a los ojos con parsimonia y ella pudo notar aquel brillo que la enloquecía en su interior.
-¿Va a doler verdad?
-Si… -parándose a su lado.
-Genial… verdaderamente genial… -bufó quejumbrosa.
-Acuéstate… -Le indico el chico.
-¡QUE! –dijo algo acalorada.
-Hazlo antes de que el cristal siga penetrando en los tejidos de tu cuerpo.
La chica se recostó sobre la cama como pudo. Ulquiorra se acercó aun más a ella y con gran habilidad comenzó a desabotonarle la camisa y el uniforme escolar.
-¿Qué haces? –Inquirió confusa y más adolorida.
-Guarda silencio mujer. –Sentenció con firmeza mientras le abría la ropa dejando su torso y abdomen al descubierto y notando no solo el respirar agitado de la muchacha sino también los borbotones de sangre que ahora habían ganado camino hacia su blanco brasier. –Respira profundamente –le indicó él, ubicando su mano casi un metro por encima de la herida.
-¡Me duele!
Inoue pudo sentir una aguda contracción en su bajo vientre y un intenso dolor desprenderse del mismo. Por un momento, mientras intentaba concentrarse en las luces del techo, pudo sentir el recorrido del trozo de cristal, atravesando sus tejidos hacía afuera.
Ulquiorra mantenía la misma posición. Un leve flujo de energía negro-verdosa se concentró en su mano con lo cual parecía llevar a cabo aquel traumático proceso de extracción. Sabía que cuando Nurielle se proponía algo no pararía hasta conseguir sus objetivos y en este caso, solo uno ocupaba la mente de la muchacha.
El espada incremento la energía de atracción en su mano y el cristal salió expelido por la herida del cuerpo de Inoue hasta sujetarlo con firmeza. Durante este proceso la pelinaranja se retorció, aún acostada sobre su cama, aferrándose con fuerza de sus sabanas y pegando un agudo alarido de dolor. En ese momento pudo sentir un cúmulo repleto de ira crecer en su garganta, si tuviese la oportunidad de hablar seriamente con esa mujer le diría un par de verdades o al menos lo intentaría.
-Ya esta hecho… -sentenció él.
-Gracias… -jadeo ella extendiendo el escudo sanador sobre su cuerpo mientras respiraba aún agitadamente –Realmente tú novia me detesta… -profirió aún recostada mirando el techo –Lo que menos deseo es tener que pelear con alguien, pero no se si la próxima pueda contarla –Dijo suspirando.
-No lo es… -dijo el pausadamente.
-¿Qué? –Inoue lo miró atónita.
-Nurielle y yo no tenemos esa clase de relación.
-Si claro… -expresó indignada tras recordar el trato que últimamente el chico había tenido para con ella.
-Es verdad… -Sentándose sobre la cama, a su lado. –Mujer… -Ulquiorra la rodeo entre sus brazos, mientras ella permanecía recostada, y la miró a los ojos con fijeza.
-Ul… Ul… Ulqui… orra… -Balbuceo ella nerviosamente ¿Qué rayos estaba sucediendo?
-Mu… -Ulquiorra la miró a los ojos sin terminar la frase como si internamente recapitulase eso último en su interior. –Inoue… Inoue Orihime… -reformuló tras unos segundos –Yo quiero… -aproximándose lentamente a ella mientras por su cabeza sus pensamientos giraban en tornó a aquel documental creado por Urahara.
-¿Qué pasa? –Inquirió algo asustada ¿otra vez estaba fantaseando?
-Quiero… yo… -Aproximando su rostro a pocos centímetros de una anonada Orihime –Quiero… poseerte… -Sentenció por fin intentando besarla.
Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:
* Orihime Sweet Princess
* Chikytina
* Hime Phantomhive
* Megami Mars
* EldaCifer07
* LuFer Gosh
* JIMEOTAKU
* Orihime No Miko
Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fanfic.
*Sepan que ya estoy terminando el capitulo veinte así que lo tendrán muy pronto por este canal mientras disfruten los dos anteriores saludos.
Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos
