Capitulo XXI
"Terror en el festival Parte III"
La noche había acaecido en Karakura y otra vez Orihime caminaba sola y silenciosa por las callecitas estrechas de la ciudad. Había pasado por delante de unos negocios y encontró una panadería abierta en donde decidió entrar. Un bello pastel enarbolaba la vidriera con una contundente frase "Aniversario". No entendía porque lo había comprado pero ahora yacía yermo en el interior de un estuche perfectamente enarbolado.
La chica ajusto su bufanda al cuello pues una ráfaga de viento gélido ahora alborotaba su cabello anaranjado y unas lagrimillas flotaron por el aire. Esta era la idea más absolutamente tonta que se le había podido ocurrir o eso creyó. Estaba claro que el pelinegro no creía en el amor o no lo sentía o simplemente le daba lo mismo un corazón roto que un pedazo de cemento. Cuál sería la diferencia para él que ella lo honrara por última vez en un intento desesperado de convencerlo para que se quedará a su lado o al menos se diera la oportunidad para vivir.
La chica saco la llave de su bolsillo y sollozo entre cortado quizás la bruja de Nurielle tenía algo que ella no. Sacudió despacito su cabeza intentando desenmarañarse de esas ideas rebuscadas y poco cariñosas consigo misma.
-Ulquiorra llegue… -Expreso con poco ánimo.
La casa estaba en un total silencio. Miró el reloj eran cerca de las ocho y treinta pm ¿Dónde estaría Ulquirra? Dejo las llaves sobre la mesilla de entrada y encendió las luces de la sala. Deposito la torta en la nevera y se dirigió a su habitación donde se quitó el uniforme escolar. Tomo un lindo vestido de su closet y una muda de ropa interior, unas toallas y se dirigió al baño donde se bañó con parsimonia. Estaba tan triste, no podía evitarlo su conversación de la mañana la había dejado casi sin animo y si bien el pelinegro y ella habían actuado durante toda la jornada no se habían dirigido más que las escuetas palabras descritas en su guion.
Termino de ducharse, se secó y se peinó su alborotado cabello. Luego preparó la cena y sirvió la mesa. Puso el pastel sobre la mesa y sobre la una velita de color plateada. Se desparramo sobre uno de sus almohadones y espero un buen rato a Ulquiorra. Miró el reloj eran casi las diez.
- ¿Vendrá a cenar? –Inquirió en voz alta.
Miro su teléfono celular pero allí no había ni un solo mensaje. Quizás Urahara tenía mucho trabajo con la tienda, quizás el hecho de irse sin despedirse, quizás había cosas más importantes en la vida de Ulquiorra que una jovencita, quizás Urahara ya había cumplido con su parte. Esta última idea que asalto su pensamiento la puso rápidamente en pie ¿Acaso Urahara ya habría cumplido con su pacto? Tras un momento de dubitación la chica se sentó tan rápido como se paró. Porque adelantar aquel pacto suicida, aún tenía tiempo, no debía desesperanzarse. Intentó recuperar el ánimo perdido, pero no tenía la suficiente fortaleza para retraerse a una felicidad imaginaria. Se sintió triste y perdida. Por un momento una tremenda nube gris azoto sus pensamientos inundándola de tristezas y desilusiones. ¿Le quedaba algo más allá de la resignación? Apoyo la cabeza sobre la mesa y por unos instantes pudo sumergirse en sueños y cavilaciones. La noche parecía engullirla distraídamente y la sumergió en una profunda hondonada de tristeza aún más y más profunda que la deposito sobre unas suaves arenas blancas.
Un ser extraño le toco el rostro y la trajo súbitamente a la vida. Despertó algo confusa, donde estaba. Se froto los ojos con ambas manos, todo estaba obscuro la luna brillaba en lo alto. Reconocía ese paisaje ya lo había visto estaba en el hueco mundo. Camino perdida y deambulando de aquí para allá hasta que pudo llegar a un edifico enorme y blanquecino, carcomido por la arena de aquel desierto blanco poderoso que había sido testigo de las más cruentas batallas. De pronto se vio en el interior de un enorme recinto ¡donde estaba? Deambulo sola por un buen rato, al parecer no había nadie en aquel lugar. Cuanto más caminaba más confusa y cansada se sentía. ¿Por qué estaba en Las Noches? ¿Qué era lo que la había llevado allí? Se paró frente a una gran puerta la empujo con sus manos hasta lograr que esta se abriera. Espero un momento antes de sumergirse en su interior. Todo era silencio y obscuridad en el fondo de la misma una pequeña ventana dejaba entrar a penas la luz de la luna. Ingreso a la habitación como atraída por un influjo hipnótico y se detuvo a mirar fijamente aquella escuálida mota de luz ingresar a esa alcoba que ahora conocía. Allí era donde había estado presa durante un tiempo por causa del despotismo de un hombre y la fe ciega de un sirviente que se había convertido en un cruel guardián. Las lágrimas incontenibles surgieron de su rostro dejándose llevar por su propia historia y las memorias de ese lugar.
-¿Qué haces aquí mujer? No te dije que te mantuviera a salvo. –Una voz la sobre salto en medio de la tenue obscuridad.
-¿Quién está ahí? –Inquirió sobresaltada al verse sorprendida por una presencia junto con ella en aquel lugar.
-Te dije que te mantuvieras cerca de tus amigos ¿Acaso no tienes una fe ciega en ellos?
La figura que estaba recostada se sentó en la obscuridad. La luz de la luna esbozo mejor su silueta permitiendo relucir un blanco ropaje y unas sandalias negras.
-¿Quién eres?- Retrocediendo unos pasos la figura se levantó y camino hacia el resplandor la chica pudo notar con claridad su rostro impasible y blanquecino. –¡ULQUIORRA! –Expresó sorprendida.
-Quien creías que era mujer… -aproximándose más a ella y acariciándole el rostro.
-Eres tu Ulquiorra… -derramando unas cuantas lágrimas. A esas alturas no sabía si quedarse o huir despavorida. Retrocedió algunos pasos.
-¿Me tienes miedo? –Ante su pregunta la chica agito el rostro a ambos lados negando esa pregunta, pero sin formular palabra mientras apretaba su mano derecha contra el pecho. -No debes temer ya no estoy al servicio de Aizen ye so lo sabes. –Caminando frente a la luz más refulgente de aquella ventana. La chica pudo ver claramente su cuerpo espiritual y su antigua vestidura enarbolar su cuerpo.
-¿Entonces porque estás aquí Ulquiorra? ¿Porque no estamos juntos? –Llorisqueando. Ulquiorra volteo a verla algo sorprendido, pero aún apacible.
-Tengo algo que hacer antes de poder ser libre definitivamente.
-¿Algo que hacer? –Inquirió sorprendida. El cuarto espada se acercó junto a ella y le toco el rostro suavemente.
-Debo volver cuando esté listo…
-¿Volver? ¿A dónde?
-Contigo mujer…
-No lo entiendo, pero si estamos juntos, pero tu… -Orihime aparto su mirada no entendía que estaba pasando cerro los ojos intentando centrarse en su realidad.
-Yo volveré contigo, no dejaré que Nurielle te haga daño.
-Pero estamos juntos… ahora tu y yo…
-Solo espérame… quizás tú puedas ayudarme a entender que es tener un corazón. –El chico giro su rostro lentamente y la beso Orihime sintió la calidez en aquel beso y se dejó llevar por el mismo hasta sus entrañas. Lloro despacito mientras sentía la dulzura y la tibieza de aquel extraño beso.
Un golpe la trajo a la realidad la chica se froto los ojos y para su sorpresa Ulquiorra la miraba fijamente sentado frente a ella.
-¿Qué haces mujer?
-Ulquiorra… -La chica llorisqueo sin entender que había pasado. Acaso estaba tan enajenada, tan loca pro este hombre que hasta tenía sueños extraños de su pasado.
-¿Qué es todo esto? –El chico observo la mesa y el pastel.
-Pues se me ocurrió celebrar nuestro… es decir… se me ocurrió que quizás podríamos celebrar… bueno honrar…te a ti… -Balbuceando y limpiándose las lágrimas del rostro.
-A mi…
-Si… pase por la pastelería y se me ocurrió si quieres cenamos y fes… es decir… bueno- Riendo tontamente.
-Ya cené con Urahara.
-Ahh ya veo… Riendo escuetamente –No importa… solo fue una idea que se me ocurrió… si quieres voy por…
La chica se levantó de su asiento y se dirigió a la cocina por un cuchillo para cortar aquel pastel. Allí se secó las lágrimas que aun rodaban por su mejilla he intento impostar su mejor cara de póker. Tomo unos pequeños tenedores y unas servilletas de tela y volvió al living, pero para su sorpresa Ulquiorra se había levantado y dirigido rumbo a su cuarto.
-Bueno…
Orihime se sentó esperando que su agasajado volviera. Le tomo veinte minutos darse cuenta de que el chico no tenía intenciones de volver. Se paró despacito y se acercó a la puerta de su habitación. Quiso entrar, pero no lo creyó prudente. Permaneció en silencio parada frente a la puerta cerca de diez minutos más pero ya no pudo oír ningún soneto del otro lado de la habitación.
La chica volvió a la sala y levanto todos los cubiertos y la mesita que había engalanado para despedirse de alguien que al parecer no tenía ni la más mínima intención de obsequiarle unos pocos minutos de su vida.
Junto el pastel y lo llevo a la heladera. Mientras lo guardaba pudo sentir como todo su cuerpo se desmoronaba contra el piso. Cayo de cuclillas llorando amargamente en silencio evitando poder ser oída.
Tras llorar un buen rato desconsoladamente apago las luces y se internó en su habitación. Se quitó su vestido y se recostó sobre su cama. Todas sus ilusiones habían quedado rezagadas y perdidas en un cajón lleno de recuerdos y de ideas taciturnas sobre el amor. Si bien Ulquiorra era un joven sin profundos sentimientos no pensó que aquello que habían tenido había resultado ser tan poco para el muchacho. Cerro sus ojos y volvió a internarse en otro profundo sueño desconsolado que ahora solo agrietaba un poco más su alma.
Ulquiorra necesito dormir. Su cuerpo estaba pesado no sabía si era por causa del Gigai o las molestias de su cuerpo falso se debían a alguna otra condición. Extendió su brazo en la penumbra y por unos breves instantes sintió que su cuerpo ya no le pertenecía. Sintió un ruido en la cocina; seguramente la muchacha realizando alguna de sus actividades nocturnas. Últimamente no podía razonar las cosas, lo intentaba, pero no podía se sentía disperso y difuso como si alguien estuviese permanentemente jugando con sus emociones y con sus pensamientos. La puerta de la habitación de la chica se cerró con algo de brusquedad. Sintió un frio helado recorrerle el vientre y congelar su sangre como si lo peor de la tierra estuviera por suceder. Dio vueltas durante varias horas en su cama, pero no lograba aplacar ese malestar en su interior. Se sentía enfermo y no solo enfermo, se sentía desprovisto de su seguridad habitual. Se levantó con parsimonia de su cama y camino descalzo hacia la puerta de la habitación de la pelinaranja. Su malestar se acrecentó y su estómago se revolvía. No estaba a salvo, no estaba seguro. Entró impunemente dentro de aquella recamara obscura y cerró la puerta lentamente tras de sí. Por unos instantes creyó que desfallecería ¿Por qué se sentía tan mal? Quiso pedir ayuda más la voz no le salía realmente este sería su final. La muchacha dormía tapada por las gruesas cobijas de su cama. Se aproximó a ella y se recostó a su lado cuidadosamente ¿Estaría bien despertarla? La abrazó con fuerza o eso creyó él. La pelinaranja dejo escapar un largo suspiro acongojado que atravesó su pecho y sus labios pronunciaron su nombre.
-Ulquiorra… -Balbuceo entre dormida.
-Orihime… -respondió en voz baja antes de caer dormido.
El pelinegro desfalleció un poco por el cansancio otro poco por las molestias ocasionadas por su cuerpo falso. Si bien Urahara había intentado solucionarlo no había tenido mucha respuesta por su parte. El rubio creía que algo fallaba en su experimento, pero aún no había descubierto que.
-Vaya es muy interesante… -Nurielle cerro su espejo tras observar la imagen dibujada en él.
La muchacha camino unos pasos para adelantarse en la penumbra de una habitación algo mohosa y solitaria.
- Lo viste verdad estoy segura de que este es uno de mis mejores experimentos. Sabía que los hombres son algo volubles, pero esto va más allá de la superficialidad. Las espadas como Ulquiorra Shiffer si pueden sentir algo. -La mujer echo a reír como loca mientras el silencio abandonaba el cuarto. -¡DESPIERTA!
La mañana llego rozagante y la luz ilumino la tenue penumbra en el cuarto de la mujer humana. Orihime se había dormido llorisqueando y un intenso dolor en el pecho le acompañaba hacía más de una semana. Pronto llegaría el día en que debería decirle adiós a Ulquiorra, aun que sufriera, aunque lo amará, debía acaso dejarlo marchar. Suspiro, su cuerpo se tensó, estaba sujeta por dos fuertes brazos que ahora la tomaban por la cintura. Intentó moverse, pero el agarre era tan fuerte que incluso le costaba respirar.
-Ulquiorra –Balbuceo.
Intento mover su mano, pero el chico la apretó con más fuerza. No quería asustarlo, no sabía de qué podía ser capaz un espada de la categoría de Ulquiorra si este tenía una pesadilla.
-Ulquiorra-kun… -expreso acariciando el brazo del espada. El joven suspiro, pero no reaccionó. –Ulquiorra… kun…
El pelinegro volvió a suspirar y entre abrió los ojos para encontrarse con el rostro algo anonadado de la mujer humana mirándolo de costado: La había aferrado por su cintura sujetándola por detrás.
-Ori…hi…me…- Divago mientras entrecerraba los ojos.
-¡Ulquiorra! –Acaso había escuchado bien o se hallaba presa de alguna extraña ilusión. -¡Despierta!
El chico al escuchar la palabra abrió los ojos rápidamente, se incorporó en la cama y aflojo su agarre. Le dolía un poco la cabeza ¿acaso aquello era normal? Suspiro levemente mientras se sujetó con la mano izquierda su cabeza.
- ¿Te encuentras bien? ¿Estas algo pálido?
- ¿Pálido?
-Bueno… no me malinterpretes es una forma de decir –Recordando que Ulquiorra shiffer realmente no tenía un color piel muy rozagante.
-Mujer… -Ulquiorra se recostó nuevamente en la cama entrecerrando sus ojos.
-No me digas que estas enfermo ¡haber! No, no tienes fiebre. –Dijo tocando con una mano su rostro y la otra el del chico.
-No me siento bien…
-¡Justamente hoy no! ¡TENEMOS LA OBRA DE TANABATA!
-Lo se… -Intentando incorporarse.
-No te esfuerces… -acariciándole el rostro. -Se veía tan indefenso en ese estado. –Por cierto ¿Qué ahces aquí? –Notando que el chico estaba durmiendo a su lado.
-No me sentía bien y necesitaba estar contigo.
-¿Tuviste miedo? –Inquirió sorprendida.
-Tsk… -Refunfuño mirándola furiosamente.
-¡LO SIENTO, LO SIENTO! –Repitió seguidamente, estaba segura de que le había ofendido en su honra.
-Solo… -desviando la mirada. –Me sentía más seguro aquí… -Cerrando los ojos.
-Yo creía que tu no querías verme…
-¿Por qué lo dices?
-¿¡COMO PORQUE!? –Expreso aniñadamente. El chico solo la miro fijamente como si no entendiese su dilema.
-Anoche compre un pastel para los dos… no me dejaste explicarte yo… quería que celebraramos juntos… -Compungidamente.
-¿Celebrar?
-Que estas aquí conmigo… _Inoue lo miró algo desvalido.
Quería estar furiosa y decirle un par de verdades a ese insensible de corazón, pero al notar su mirada algo confusa sobre ella entendió que por mucho que ella quisiera que Ulquiorra fuera como otras personas él no entendía las emociones como los demás y tampoco comprendía las formas demostrativas de afectos. Orihime volvió a recostarse esta vez mirándolo de frente. Ambos quedaron uno al lado del otro. Inoue le acaricio el rostro y sus renegridos cabellos. Ulquiorra volvió a envolverla entre sus brazos. No sabía porque lo hacía pero se sentía más tranquilo y menos inseguro con respecto a la autodestrucción de su Gigai.
-Sabes algo Ulquiorra…
-Que…
-Te amo…
-Mujer… -Abriendo un poco sus ojos para verla.
-¿Entiendes que es amar Ulquiorra? –Mirándolo con ternura.
-No…
-Lo sabía… -Dijo con rapidez.
Esta monosílabo tan corto y contundente le avivaba el fuego interior dándole otra vez vida. Se sintió un muñeco de madera que por primera vez comprendía a su creador, él no era capaz de razonar como ella ya lo había visto, en las noches. Ahora no era muy diferente, en la escuela, en el parque, en su hogar; como bien decía la frase hecha "No le pidas peras al olmo". Se sintió satisfecha y hasta algo aliviada. Cerro los ojos por un momento intentando reflexionar sobre este último pensamiento
-Volveré a hablar con Tatsuki quizás el profesor nos deje llegar más tarde si te sientes mal.
La muchacha extendió su mano para buscar el celular donde solía dejarlo, sobre la mesa de luz, pero no estaba allí.
- ¿Dónde estará? Ummm –Buscándolo con la mirada por toda la habitación. –Ahh seguramente debo de haberlo dejado en mi mochila. –Intentando levantarse más Ulquiorra aún la abrazaba mientras permanecía entre dormido. –Voy a buscar el celular… -Dijo sonriendo por lo bajo.
Nuevamente se sentía feliz. Últimamente sus emociones eran tan superfluas que no lograba un equilibrio realmente profundo en esta relación con el espada.
-¡Ummm! Relación –Sentenció carismáticamente mientras separaba al joven pulpo que ahora dormitaba en su cama.
Busco el bolso del colegio creo que estaba en su cuarto, pero no había ni rastros de él. En su pensamiento cruzo la idea de haber dejado todos sus útiles en la habitación porque no estaban ahora. Abrió la puerta y se adentró hacia el living y allí estaba aquel dichoso aparatejo. Miró la hora eran cerca de las 6:45 am.
-Muy Bien llamare a Tatsuki –Prorrumpió en el silencio mientras ingresaba a la habitación ensimismada en la pantalla táctil de su móvil. Intento buscar el número de Tatsuki, pero por más que buscará el aparato no funcionaba bien. –Qué raro no puedo encontrar el número de Tatsuki -dijo pensativa mientras veía una nube negro verdosa alrededor del cuerpo de Ulquiorra. -¡ULQUIORRA!
De pronto el muchacho se sentó súbitamente en la cama su rostro había cambiado sus facciones eran como las de antaño. Su cuerpo se veía más grotesco y comenzó a tomar su forma liberada, esa que incluso era una fiel copia de un demonio.
-Ulquiorra – Un escalofrió le recorrió el cuerpo, estaba asustada, asustada como nunca antes. –Ulquiorra –Balbuceo, pero el muchacho parecía estar fuera de sus cabales. –UL… QUI… ORRA…. – Expreso con voz casi ahogada.
El pelinegro formo una vara de luz negro verdosa delante suyo que sujeto con su mano derecha; pego un respingo de la cama y se abalanzó encima de una desconcertada muchacha que ahora estaba aterrorizada. Sentía que su cuerpo le hervía y que un dolor punzante atravesaba su corazón.
-UL… QUI …O… -Un suspiro apagado y un dolor más penoso evitaron que pudiera decir algo más. Miro con terror los ojos de su ocupante mirarla con indiferencia. Su cuerpo se desplomo sobre el piso de rodillas. Sentía tanto dolor, tanto miedo, tanta tristeza.
-Debes morir mujer si yo quiero vivir tu morirás…
-¡ULQUIORRA! –en un grito casi ahogado.
La muchacha se sentó de sopetón en la cama. Jadeaba como si la adrenalina le corriera por todo el cuerpo; aun podía sentir el dolor punzante en su corazón y ciertas nauseas en su vientre. Unas lágrimas indiscretas asomaban ahora por su rostro, no podía dejar de llorar. Sintió que se atragantaba con su propia saliva.
- ¿Qué ocurre? -El chico se incorporó a su lado y la miro. Noto que la chica jadeaba y que apretaba su bello camisolín contra el pecho. Intentó tocarla, pero al hacerlo el rostro de la muchacha transmuto en espanto al verlo.
-Noooo –Grito apartando su mano.
-No tengas miedo mujer… -insistió el mirándola a los ojos.
Orihime cerró los ojos por un momento y volvió a entreabrirlos con miedo. A su lado pudo notar el rostro algo indiferente del espada en su tonalidad humana. Nunca había tomado su forma liberada ni se había levantado de la cama, al igual que ella.
-Yo… lo vi… estabas… tú eras…
-Yo era… -Ulquiorra la miraba impávido.
-Tu tenías tu forma liberada yo la vi… yo entre… aquí y … tú me atacaste… -Expreso jadeante.
-Estábamos dormidos mujer…
La chica estaba claramente asustada y desorbitada. Ulquiorra intuyo que aquello sería más que una simple pesadilla; estaba claro que Nurielle estaba detrás de esto.
-Tranquilízate mujer… -Besando suavemente su oído izquierdo. –Solo fue una pesadilla… -apresándola entre sus brazos.
Inoue se sintió confortada, pero aún estaba asustada. Ulquiorra jamás la lastimaría o sí. Miró a este hombre que ahora la abrazaba y permitió sentirse amada y protegida. Quizás en el pasado Ulquiorra la habría asesinado tal y como lo soñó, pero este Ulquiorra era diferente. No obstante, aun estuvo incomoda.
-Será mejor que nos levantemos… -Ulquiorra se levantó de la cama con lentitud pues su mareo aún seguía, pero tan rápido como se paró cayo de nuevo sobre la cama.
-Ulquiorra-kun – Expreso Orihime. El chico se miró las manos detenidamente. Pudo notar claramente como su reiatsu se agitaba de bajo de su gigai falso. –¿Qué ocurre? –Dijo Inoue quien claramente notaba un importante incremento del poder espiritual del chico.
-Este Gigai no podrá contenerme por mucho más tiempo… -Expreso.
-¿Que estás diciendo? –Orihime sintió que su cuerpo se tensaba y se paralizo. La chica dio un salto y se acomodó en cuclillas delante del chico; tomo su mano y la acarició.
-No me queda mucho tiempo aquí mujer.
-No es cierto verdad… si hablamos con Urahara seguramente él podrá solucionarlo.
-No puede…
-Pero lo intentaste.
-No puede mujer –Incorporándose, pero nuevamente su mareo fue tan fuerte que cayó sobre la cama.
-Entonces… yo quizás podría…-Una ola de felicidad tomo su corazón y le dio un renovado brío. –¡Santen Kesshun! –Las dos hebillas tomaron vida y comenzaron a revolotear alrededor de Ulquiorra.
-Espera… pude salir mal… incluso tu podrías…
-Déjame intentarlo Ulquiorra… -Mirándolo a los ojos. El chico asintió.
Las dos pequeñas figurillas generaron un enorme campo de luz amarilla anaranjada alrededor del pelinegro. Orihime puso todo su corazón en esto, no estaba dispuesta a perder al amor justo cuando estaba en la punta de sus dedos. Si bien su poder sirvió en el pasado para restaurar, curar y restablecer, rechazaba todo aquello que había ocurrido y lo negaba, pero exactamente qué es lo que haría con Ulquiorra. Podría restablecer su cuerpo espiritual. Tras unos cuantos minutos el pelinegro sintió que su cuerpo volvía a la normalidad por un breve lapso de tiempo sintió que su reiatsu se alocaba y se agolpaba en el interior de su cuerpo no pudiendo controlarlo, como si todo aquello fuera extraño para él, como si su cuerpo no le perteneciese. Pero tras varios minutos de tratamiento sintió que aquello se adormecía en su interior dándole libertad para moverse de nuevo. Movió su mano y los dedos de su mano, todo parecía normal.
-¿Funcionó Ulquiorra? –Inquirió la muchacha sobrecogida.
-Creo que si…
El chico se puso de pie, ya no se sentía mareado ni embotado como en las últimas semanas. Sería que estaba curado. Necesito ver mi cuerpo espiritual mujer.
-Tu cuerpo… -La chica se sobresaltó otra vez.
Ulquiorra fue hasta su habitación Orihime lo siguió de cerca. Ambos entraron hasta el cuarto del pelinegro donde este busco en una pequeña mesita de luz un tubo colorido. Saco de allí una capsula y la introdujo en su boca. Inmediatamente su cuerpo se separó en dos uno cayó sobre la cama y el otro permanecía taciturno mientras estaba en pie. Se miró las manos y los brazos, no noto algo anómalo. Se acercó un espejo junto al armario de su cuarto y pudo ver su cuerpo por completo. No había visto su cuerpo ni su rostro desde hacía varios meses. Se había adaptado tanto a verse cotidianamente dentro de su gigai que llego a no sentirse incómodo en él.
-Creo que funcionó mujer –Mirándola a la pelinaranja.
Segundos antes…
Orihime lo acompaño en silencio hasta su cuarto ¿Estaba segura de esto? Su sueño fue de lo más aterrador y hacia tan solos unos instantes un Ulquiorra endemoniado y con su forma liberada le había causado una imponente sensación de muerte. Estaba segura de querer ver a Ulquiorra como antes. Si bien sabía cómo era el chico el miedo la aterraba.
El chico consumió la capsula que lo libero de su Gigai y comenzó a observar su cuerpo. Todo parecía estar en orden. Recordaba a ese Ulquiorra había soñado con él. Casaca blanca, fajín y pantalón blancos y unas sandalias negras embellecían su cuerpo espiritual tal y como lo recordaba en "las Noches". Se sujetó temerosa, ansiosa y alegre de su camisolín sintiendo como el pecho latía a mil por hora.
-Creo que funcionó mujer.
El chico la miró y sus palabras la tranquilizaron por un momento, pero en un instante todo su cuerpo parpadeo como si alguien le hubiera tomado una foto. Solo fue un flash, pero sirvió para que la alegría que embargaba su cuerpo se detuviera en ese instante mismo rozando la cordura con la imaginación.
-Ulquiorra…
-Gracias mujer… -Volviéndose a mirar en el espejo.
-Tú…
Ulquiorra se aproximó a su lado lo que generó una creciente ansiedad en su cuerpo y para colmo ella aún estaba en camisolín.
-Gracias –Volvió a decir el apoyando su frente contra la de la muchacha. Inoue sintió temor al recordar su sueño, pero el chico la abrazo y la beso intensamente. De pronto sus locas ideas debatiéndose por un Ulquiorra asesino y el temor a ser estaqueada, transmutaron a un sabor dulzón dentro de todo su cuerpo que lo único que le permitía era tomar una leve coherencia de que estaba besando a un hombre pálido y frio que la abrazaba sujetándola de su nuca y de su cintura. ¿Desde cuándo Ulquiorra Shiffer besaba tan bien? Este último pensamiento termino por aflojarle el cuerpo.
-Siempre… -Sonriendo despacito cuando él la soltó.
Ambos se miraron a los ojos y Orihime siguió su propio impulso de tocarle el rostro de sentir aquellas misteriosas rayas verdosas entre sus dedos de acariciar su piel de desabotonar su chaqueta y de percibir aquel orificio que le advertía que aquel cuerpo espiritual no era de naturaleza piadosa, sino que era un Hollow. Un ser creado a partir de la unión de muchos donde su conciencia prevaleció de entre otras tantas, una que le permitió subsistir y si Nurielle Andevallet tenía razón su vida como humano no había sido tan extraordinaria pero ahora se le permitiría otra oportunidad, ella velaría porque así fuera. Lo abrazo con fuerza como si fuera lo último que haría en el mundo dejándose confortar por sus brazos por un instante se sintió transportada a lo que muchos llaman paraíso, sería que algo tan simple como un abrazo podría llevarte al lugar más mítico y mágico del mundo. Sería posible que en todo ese tiempo su ser hubiera buscado sin suerte encontrar a su otra mitad. Quizás ahora le quedaba esperar y cerciorarse de que su bello príncipe no cometiera ideas suicidas para variar.
- ¿Te quedarás ahora conmigo? – Le pregunto.
- ¿Quedarme? –El chico la miró con atención.
-Ahora que no explotarás, ahora que yo estoy contigo ahora que te digo que te amo. ¿Te quedarás conmigo?
-Mujer…
- ¿Te gusta estar conmigo Ulquiorra? ¿Qué te abrace que te bese? ¿Qué? –La chica sintió un fuego agolparse en sus mejillas. - ¿Qué hagamos el amor? –Profirió ilusionada.
El espada noto claramente como sus pupilas titilaban y su rostro tomaba un matiz más colorado. Su cabello lucía como fuego incandescente y toda su aura emanaba un aroma exquisito. Por un momento sintió deseos de devorar a su presa y hacer suyo completamente ese deseo de poseer por fin esta hermosa esencia, pero por otro lado su cuerpo se tensó otra vez. ¿Acaso todo esto que sentía era amor? Deseaba poseer a esta mujer como quizás nunca había deseado en su vida. Si esto era amar entonces estaba claramente enamorado. El pelinegro la beso y la comprimió más hacia su ser la chica se quejó por un momento, pero lo abrazo más fuerte. Su cuerpo espiritual podía sentir de otra manera esta quemazón que ahora lo poseía. Por un instante pensó que no había sido buena idea salirse de su cuerpo espiritual. La apreso contra la pared y sintió como si el fuego estuviera a punto de implosionar todo su cuerpo. Esta vez no podía echarle la culpa a su gigai.
Orihime solo se dejó abrazar, estaba muy emocionada y sedienta de este hombre, tanto que pensó que no podría vivir sin el resto de su vida. Un día la amaba otro día la ignoraba, otro día lloraba desconsoladamente ¿Acaso estaba perdiendo sus cabales?
-Completamente… -Balbuceo mientras el chico la alzaba y se acomodaba en su interior. –Estas seguro Ulquiorra.
-Completamente mujer… -Ambos sonrieron pícaramente y volvieron a la tarea de besarse.
-Vaya no lo puedo creer… -Expresó una voz haciendo que Orihime se asustara.
Ulquiorra la soltó inmediatamente se acomodó y desenvaino la espada. ¿Qué era eso? ¿Acaso su cuerpo falso se movía por si solo? El Muchacho arremetió contra aquel maquiavélico muñeco, pero éste pego un salto y se colocó detrás de la cama viéndolos divertido.
-Oye no te enojes amigo… _Sonriendo con cinismo –Digo si tú y la muchacha quieren hacerlo simplemente me largo de aquí –Mascullo enfadado.
-Tranquilo Ulquiorra, no lo mates.
-No dejare que nadie te haga daño mujer…
-Ahhh Uffff –Refunfuño tratando de mirar para otro lado, pero claramente satisfecho con lo que veía. –Creo que tu mujer es muy hermosa uff vaya que si lo es –Sonriendo complacido.
-¿Quién eres tú? –Ahora Ulquiorra entendía porque su cuerpo andaba mal otra alma ya estaba en él.
-Tranquilo Ulquiorra es tu alma modificada.
-¿Alma modificada? –El pelinegro la miro confuso de que estaba hablando.
-¿Si acaso Urahara no te lo explico? Bueno parece que no… -Suspirando graciosamente. –Cuando tú sales de tu cuerpo para que este no quede tirado por ahí tomas esa capsula que es un alma que ha sido creada por Urahara para que tome tu lugar.
-Así es amigo… -Inquirió su doble quien se movió con un shumpo a su lado.
-Umph
-Tranquilo, tranquilo me largo los espero en la cocina. Uhhh que lastima que no pueda estar en su lugar. –Profirió escabulléndose de la habitación.
Ulquiorra guardo su espada y Orihime respiro tranquila y lo miró sonriente.
-No te preocupes el alma modificada no suele dar problemas. -Volvió a reír recordando que sus encuentros con aquellos seres no habían sido tan apacibles. Sabía que cada uno tenía su propio carácter.
-No lo sabía…
-Bueno podrás preguntarle de nuevo a Urahara.
-Gracias mujer… -Mirándola a los ojos.
-Bueno me encantaría seguir, pero debemos ir a la escuela.
La chica sonrió contenta se les había hecho tarde pero que más daba estaba feliz como una perdiz. Ulquiorra la vio desaparecer a través de la puerta, lo único que no entendía era como podía volver a su cuerpo falso.
Más tarde…
La campana había sonado hace mucho y las clases ya habían dado comienzo, pero como no era un día normal los alumnos tenían mucha más libertad. Ichigo caminó preocupado por toda la escuela, busco a Rukia hasta en las alcantarillas y no había ni rastro de su reiatsu, eso le estaba dando mala espina, una persona no podía simplemente desaparecer. Urahara había dicho que lo ayudaría creando algún tipo de dispositivo que le permitiera buscar a la pelinegra.
-No la encontré por la ciudad vecina… - Renji se aproximó a su lado. –La busque toda la noche.
-Estoy preocupado Renji…
-Bueno no nos queda más que esperar. El capitán Kuchiki estuvo hablando con los ancianos Kano pero no han querido decirle la ubicación de Ashido y Rukia, así que iría a ver al capitán Yamamoto. Estoy seguro de que el capitán la encontrará ya lo ha hecho antes.
-¡ODIO CONFIARLE TODO A ALGUIEN MÁS!
-No te exasperes Ichigo la encontraremos tocando su hombro. A propósito… -Mirando a Ishida caminar con Tatsuki colgada del brazo. - ¿Y eso cuando empezó?
-Supongo que no hace mucho… -Ichigo puso cara de asco porque Tatsuki tenía tan mal gusto.
-¿Y qué me dices del Arrancar? -Mirándo a Orihime que entraba de la mano de Ulquiorra a la escuela.
Ambos se asomaron mejor a la venta frente a la cual estaban hablando. ¿Acaso Orihime y Ulquiorra eran pareja?
-Parece que se gustan… -Renji le leyó la mente.
-Tatsuki me dijo que están viviendo juntos. –Ishida se aproximó a su posición y se acomodó los lentes.
-¡VIVIENDO JUNTOS! –El rostro de Renji se puso tan colorado como su pelo.
-Pues creo que por lo que me ha dicho Tatsuki tienen algo intenso.
-¿¡que algo intenso!? – Exclamaron los dos en voz alta.
-Solo les digo lo que se…
-Entonces Inoue y Ulquiorra ya han –Ichigo lo miró pasmado.
-Cocodrilo que se duerme lo hacen cartera… -Ishida sonrió cínicamente y miró al pelinaranja.
- ¿ENTONCES LO HAN HECHO? –Renji no salía de su asombro.
- ¿Y ustedes que creen niños? –Ishida rio para sus adentros mientras ambos lo contemplaban anonadados.
- ¿Y SERÁ MEJOR QUE NO LOS MOLESTEN ENTENDIERON? –grito Tatsuki quien también se aproximó al grupo.
-No sabía que un arrancar pudiera… -Renji sonrió maliciosamente mientras su alborotada mente se disparaba a unas graciosas escenas pornográficas.
-No seas tonto Renji… ¿Acaso los shinigamis no lo hacen? –lo Increpo Tatsuki.
-Bueno… - Renji se puso otra vez como un tomate. Ishida he Ichigo sonrieron
-No todos al parecer… -Ichigo hecho a reír la tontera de Renji lo abstrajo por un momento de su tristeza.
-Bueno yo veo a Orihime feliz, aun que de tanto en tanto sufre un poco. _Tatsuki sonrió –Pero no es algo que no haya hecho antes. –Mirando a Ichigo.
-Me alegro que sea feliz –Ichigo sonrió –Aunque no estoy completamente seguro de las intenciones de Ulquiorra.
-¿Crees que le haga daño? –Inquirió Ishida.
-Si se atreve a hacerle algo lo mataré… -Ichigo sonrió con descaro.
La ventana del salón parecía servir de pantalla gigante para unos cuantos atolondrados estudiantes quienes veían con pesar la entrada de la parejita más popular de la escuela o eso pensaban algunos. La pregunta era ¿Dónde estaba Rukia? Eso era lo que más perturbaba la mente del pelinaranja quien en un descuido se encontró pensando en su shinigami, aquella diosa que había cambiado su vida en un santiamén. Por otro lado veía a la sonriente Inoue Orihima entrar complacida del brazo de Ulquiorra Shiffer a quien no le hubiese encargado ni a su madre, no obstante la pelinaranja se veía tan feliz que no podía entender que le veía. Parecía que Tatsuki le leyó la mente porque se acercó a él y entre murmullos le expreso su sentir.
- ¿Estas aliviado o compungido Ichigo?
-No lo sé… quiero que Inoue sea feliz pero me temo que hay cosas de los arrancars que no terminan por convencerme Tatsuki. Todo el extraño accionar de Ulquiorra y la manera en que se ha comportado todo este tiempo. Si es verdad lo que dice hay una importante revuelta ene l hueco mundo y lo que me extraña es que la cuarta Espada este aquí para abandonar todo eso y simplemente morir, eso es algo que no me cierra. Por otro lado Inoue está muy contenta lo sé, y sé que cuando Ulquiorra murió algo paso con Inoue, ese mismo día cuando ambos quisieron tomarse de las manos indudablemente supe que algo más había ocurrido algo que ni yo pude entender, pero no me agrada, no por Inoue no me agrada que tantos arrancars visiten a Ulquiorra, quizás la que salga perjudicada sea Orihime.
- ¿Crees que algo más vaya a suceder?
-Según Neliel si, y me pone los nervios de punta en que los capitanes no hayan reaccionado aún.
-Eso es cierto Ichigo… -sentenció Renji, porque el gotei trece no ha reaccionado.
-¡BUENOS DÍAS AMIGOS! –Grito Orihime quienes se hallaba de buen humor.
-Buenos días… -expresaron a regañadientes.
-Estas de muy buen humor amiga…
-Sí lo estoy… quiero decirles algo y espero que estén feliz por mi… bueno por nosotros… Ulquiorra y yo… -Dilatando aquella confesión –Bueno somos pareja… -Soltó finalmente.
-Pues los felicita amiga. –Tatsuki sonrió los demás guardaron silencio. Ulquiorra permaneció taciturno junto a Inoue.
-Te felicito Inoue –Expreso Renji.
-Lo mismo digo, si esto te hace feliz, entonces te apoyamos -Expresó Ichigo quien sentía que quizás Ulquiorra realmente estaba intentando redimirse.
-¡Gracias a todos! –Orihime abrazo a Ulquiorra con felicidad claramente el chico permitió que aquello ocurriera no sin antes observar con frialdad a Kurosaki Ichigo.
-Tsk… -Chisto al notar la mirada seria del pelinegro sobre él.
-¿Qué saben de Rukia la encontraron? –Inquirió Orihime aliviando la tensión creada en el ambiente o mejor dicho creando una nueva atmosfera cargada de preocupación.
-Aún estamos buscando a Kuchiki –Sentenció Uryu
-Te veré a dentro mujer… -Inquirió el pelinegro con indiferencia.
-¡Muy bien! –Expresó feliz.
El muchacho se retiró causando cierto desconcierto en todos los presentes. Inoue creyó que seguramente deseaba dejarlos conversar a solas.
-Ulquiorra está muy cambiado. –Ishida los miró con parsimonia.
-Claro que lo esta no es el mismo Ulquiorra de las noches, él es completamente diferente.
-Aun así debes tener cuidado Inoue, es un espada y lo seguirá siendo no importa que emociones le profeses, ellos llevan la maldad en su interior. _Sentenció Ichigo.
-Pero Ulquiorra no es así conmigo, él es, es diferente… - Orihime no entendía porque Ichigo le insinuaba algo así.
-Solo digo que él es un arrancar solo eso no podemos obviar ese hecho es todo. Además, creo que Ulquiorra sabe más de lo que dice.
-La verdad que las intenciones de Nurielle si bien permanecen ocultas creo que está tramando algo y viniendo de un Arrancar no son buenas acciones. _Expresó Ichigo algo dubitativo.
-¡Lo siento no lo creo! –Orihime se puso firme.
-Eres libre o no de creer en él Orihime solo ten cuidado. –Ichigo se alejó de aquel lugar algo cabizbajo, tenía demasiado en que pensar últimamente y si bien el tema de los arrancars le preocupaba también la desaparición de Rukia lo hacía.
-Tsk ¿Qué le pasa a Ichigo? –refunfuño Tatsuki.
Orihime permaneció taciturna por un breve instante mientras contemplaba al pelinaranja desaparecer de su vista.
-Orihime expreso una compañera de clase llamando su atención.
- ¡Hai!
-Debes prepárate haremos un último ensayo antes de comenzar la obra.
-Ulquiorra ya se está cambiando. –Mizuru se asomó detrás de la encargada de la clase.
-Hai…
Mientras toda la escuela terminaba los preparativos del festival, la gente comenzó a llegar de varios lugares. Muchachas y muchachos compartían un increíble día escolar lleno de colorido y atracciones dispuestas para atraer a los jóvenes transeúntes que miraban anonadados todas las decoraciones dispuestas para ese año.
Mizuru y Keigo comenzaron los preparativos en el jardín mientras Ulquiorra se vestía con aquellos extraños ropajes que ahora adornarían su cuerpo como un presunto humano que se enamora de una diosa. Qué tontería pensó para sus adentros mientras terminaba de ajustarse el fajín a la cintura.
Orihime se vistió rápidamente no aguantaba más la idea de ver a Ulquiorra con su disfraz. Últimamente solo podía pensar en Ulquiorra, acaso erala felicidad que emanaba de su corazón la que revoloteaba en incesantes luciérnagas coloridas que jugueteaban de bajo de su ropa.
Ulquiorra escapo rápidamente del salón de clases y de las miradas acosadoras de varias de sus compañeras. Necesitaba un poco de aire y pensar. Desde la mañana su cuerpo había respondido correctamente, pero se sentía raro; esa rareza en su interior lo tenía preocupado. La mujer humana lucía por demás contenta, no estaba seguro de haberla visto así en… quizás nunca la había visto así. Miró el cielo azul claro sobre la azotea del colegió donde encontró algo de paz y un brevísimo instante para tomar aire. Nuevamente su pensamiento se centró en la mujer humana Inoue Orihime. Muy pocas veces había logrado pronunciar su nombre, su pensamiento había cambiado aunque no radicalmente sobre aquella mujer, aun creía que era una soñadora una idealista capaz de salvar a todo el mundo y confiar ciegamente en aquellos a quienes quería sin discutir ni objetar nada; pero tal vez se equivocaba con él esta vez o tal vez no, como decía Urahara ahora él era su nueva familia y si bien no entendía pensamientos o emociones tan esenciales como el amor se esforzaba por complacerla.
-Complacer a una humana… -Ulquiorra fijo la vista al cielo.
Desde cuando un espada se ocupaba de complacer a un humano, ellos vivían para devorar su alma no complacerlos. Pero sus últimos encuentros furtivos nocturnos y diurnos le dieron mucho que pensar. Le hervía la sangre en todo momento y estaba seguro que no solo era por su gigai. Una escueta sonrisa se dibujó en sus labios, sin duda la mujer humana sabía cómo obtener de él exactamente lo que quería.
-¡JA! No me digas que estás pensando en esa humana otra vez –Ulquiorra giró su vista con rapidez como fue que no sintió ese reiatsu. ¿No me digas que acerté Ulquiorra Shiffer?
La muchacha de cabellos rubios y figura protuberante permanecía sentada en el borde alto del alambrado. Sus piernas cruzadas eran fácilmente visibles por la abertura en sus vestidos. Su cabello alborotado por el viento y sus ojos verdes parpadeantes que ahora miraban al chico con algo de cinismo.
- ¿Qué haces aquí Nurielle? –Esbozo mirándola fijamente. La chica salto inmediatamente delante de su posición.
-Hay Ulqui… -riendo desfachatadamente mientras tocaba sus cabellos renegridos. –Que es esta tonta vestimenta… No me digas que tú… -Nurielle comenzó a reír a carcajadas. –No me digas que… -Riendo otra vez con más fuerza. - ¿Acaso estas demente Ulquiorra?
-Es solo un disfraz… -espeto con indiferencia.
-No, no, no Ulquiorra… Este… -Tocando su ropaje mientras giraba a su alrededor para verlo mejor. –Este no es tu disfraz –Soltando bruscamente la ropa del muchacho. –Este es tu disfraz –Tocando su rostro. –Estás jugando a ser un humano nuevamente Ulquiorra, porque no te queda bien… -sentenció con tono sexi. –¡Tú eres un espada! No esto… -alejándose un poco más de él.
- ¿Qué quieres Nurielle?
-Vine por ti Ulquiorra ya es momento de volver… y por sobre todo quiero ese poder que tiene tu mujercita…
-Ummp –chisto riendo mientras cerraba los ojos.
-Lo prometiste Ulquiorra que me dejarías actuar siempre y cuando no me metiera en tu determinación de morir.
-A veces se puede cambiar de ideas.
Flash Back
Varios meses atrás….
La sociedad de almas era un lugar precioso lleno de luz y de partículas espirituales embebidas en un poderoso reiatsu que daba a aquellos conocedores del poder espiritual la capacidad de transformarse de empequeñecerse o de engrandecerse. Pero lo que a la sociedad de almas le faltaba al Hueco Mundo le sobraba y eran seres inteligentes capaz de hacerse con el poder para terminar con la miseria que aquejaba a todo Hollow que naciera o existiese. Para los Shinigamis los Hollow eran simple basura pedante que carecía de reconocimiento, historia y por sobre todo de interé. Todo aquello que les atemorizaba era rápidamente considerado un pesado lastre que ningún ser jerárquico estaría dispuesto a tolerar ni llevar sobre sus hombros. Cuando el rey de los hollows murió en la batalla contra la sociedad de almas todo vasto Lord que se preciara de gran poderío o inteligencia buscaba el método y la manera de recomponer el viejo poderío de su estirpe. La mayoría de los espadas, Adjuchas y hollow de gran poder espiritual había sido asesinados en combate y ahora solo quedaban unos pocos consientes de esa gran fuerza de espíritu que ardía en su interior.
Las Noches había sido refaccionada en parte y ahora servía como madriguera para varios seres resucitados por la esfera fantasma, la misteriosa adquisición de Nurielle. Ulquiorra había seguido a Nurielle gran parte del camino a través de la garganta que los condujo de nuevo a las noches allí la vista de aquel espacio le trajo recuerdos, recuerdos de un pasado turbulento lleno de muerte y despotismo. Recordaba haber recorrido esos pasillos blancos y solitarios varias veces ante las llamadas y peticiones de Aizen-sama. El chico deambulo silencioso por todo el lugar hasta que pudo pararse frente a una habitación que le pareció conocida.
-La recuerdas verdad… -Inquirió Nurielle mirando la puerta maltrecha ahora un tanto refaccionada. –Aquí esa mujercita molesta fue tu prisionera.
-Lo se… para que me has traído aquí.
-Bueno déjame mostrarte.
Nurielle lo condujo hacia el gran salón donde otros como él lo esperaban. EL muchacho se sorprendió a verse rodeado de algunas miradas desconocidas y otras no tanto.
-Bienvenido Ulquiorra-Sama –Expreso un joven de cabellos amarronados mientras realizaba una reverencia.
-Vaya, Vaya… por fin has venido… ¡Ulquiorra! –Expresó con cinismo un hombre joven e cabellos celestes.
-Pensé que estabas muerto Grimjow
-Puedo decir lo mismo de ti Ulquiorra…
-Bueno, bueno parece que les da mucho gusto volver a verse… -Respondió un hombre joven de cabellos amarronados semilargos.
-Tsk –Grimjow estaba de mal humor.
-¿Stark?
-Parece que Nurielle te ha convencido Ulquiorra.
-No te equivoques no estoy aquí para unirme a ustedes. –Apartando la mirada.
- ¿Entonces?
-Está aquí… -Nurielle tomo la palabra mientras se sentaba en aquel trono que había ocupado Aizen tiempo atrás. –PARA QUE LE DIGA COMO MORIRA. Grito desfachatadamente.
Se armó un revuelo y un alboroto en todo el salón. La mayoría de la concurrencia se puso en guardia.
-Primero que nada sal de ese disfraz de carne que te han puesto da vergüenza llamarte ¡Espada! –Ulquiorra la miro desabrido. –¡Luciel!
-Si señora.
De inmediato la joven arrancar se acercó a él y lo toco con la punta de sus dedos justo en la zona donde estaría su orificio provocando que de inmediato su gigai cayese despatarrado en el piso. El muchacho volvió a tener su forma espiritual junto con su espada colgada en la cintura.
-Llévense ese artefacto fuera de mi vista. –La voz inquebrantable de Nurielle retumbo en todo el salón. De inmediato dos hombres con sus máscaras puestas se llevaron aquel cuerpo falso creado por Urahara. Ahora que te has desecho de ese adefesio que emula a los humanos podremos hablar.
-Para eso he venido…
-Tu Ulquiorra y la mayoría de espadas aquí presentes son una imitación de las verdaderas formas de los anteriores espadas.
- ¿Qué? –El muchacho la miró sorprendido y confuso ¿A qué se refería?
-Me temo que así es.- Refunfuño Grinjow de mal humor.
-No soy…
-No eres ULQUIORRA. –La muchacha sonrió con cinismo y Ulquiorra creyó estar frente al mismísimo Aizen Sosuke.
-Verás no tuve más remedio que hacer lo que debía tras la muerte de la mayoría de nuestros hermanos y hermanas. Aquí luchamos para sobrevivir y vengarnos de la sociedad de almas.
- Planeas morir como lo hicimos en el pasado. – Ulquiorra coloco sus manos en los bolsillos.
-No, mi plan es vengarme y traer una nueva vida para todos en el hueco mundo. Además, tengo entendido que Aizen-sama no ha muerto y que lo tienen encerrado en algún lugar de la sociedad de almas.
-Imposible…
-Nada es imposible, ni siquiera que tú, que estás muerto, camines de nuevo. –Nurielle se levantó de su asiento y sonrió feliz y poderosa, estaba creando vida, la vida de todos sus hermanos y hermanas. -¡YO SOY LA MADRE! Así como Aizen fue nuestro padre tiempo atrás.
-Ummp –Ulquiorra solo bajo la cabeza y dio media vuelta, era inútil hablar con esta mujer no había cambiado nada desde que la recordaba. Siempre a expensa de Aizen, siempre vigilándolo, siempre siendo suya sin ningún tipo de objeción y ahora allí estaba tomando el lugar que un principio se había propuesto tomar.
-¡Espera!
-Debo irme… -dando unos pasos tranquilos.
- ¿Quieres saber porque estás aquí? –Observándolo marcharse. - ¿Quieres saber porque te traje?
-NO ME INTERESA –Sentenció rotundamente. –No seré parte de esto, ya serví a Aizen sin objeción, no serviré de nuevo a nadie más y menos a ti. -Marchándose.
-Entiendo que deseas morir y eso es lo que ocurrirá contigo; de hecho, con todos nosotros si no hacemos algo.
-No me interesa ya estoy preparado.
-ES INUTIL QUE HABLES CON ÉL –Grito Grinjow.
-Ulquiorra tú no eres el verdadero 4 espada. Yo utilicé la esfera fantasma para darte vida a partir de sus cenizas y lo hice con un solo propósito. Si quieres morir eres libre de hacerlo, pero antes quiero darles vida a todos mis hermanos caídos y volver a hacer glorioso al mundo Hueco.
-No entiendo porque crees que yo te ayudaré. –Mirándola a los ojos.
-Verás –Bajonado de su pedestal y caminando hacia él. –He encontrado la forma de revivir el Hokyoku. –Ulquiorra abrió los ojos con asombro. ¿Cómo era eso posible? –Mi plan ya está en marcha solo necesito una pieza importante y esa pieza tú la conseguirás para mí y juro que dejaré que mueras como más te guste.
- ¿Por qué habría de ayudarte?
-Sé que tu deseas la muerte y que muy poco te importa nuestra vida, pero que me dices de la mujer humana. -Nurielle movió su mano y delante de todos una serie de imágenes comenzaron a sucederse una tras otra.
-¡Vaya zorra! –Grinjow sonrió maliciosamente al ver a Inoue Orihime besar al apuesto espada que ahora los miraba desorbitado.
-Sabes… jamás pensé que diría esto Ulquiorra Shiffer, pero tú no eres un Hollow como los demás, tu aprendiste a despreciar he ignorar a todas las criaturas vivientes. –expresó cerca de su oído izquierdo. –Pero jamás pensé que serías tan diestro manipulando a una mujer.
De pronto el pelinegro sintió algo punzante atravesarlo sin miramientos
-Necesito que hagas algo por mí. –Nurielle lo miro desafiante y cínica.
Ulquiorra sintió como todo el reiatsu de su cuerpo era drenado casi hasta la última gota. Su cuerpo se desplomo sobre el suelo inconsciente.
-Muy bien ya sabes que hacer Zejel
-¡A rayos esto me suena a problemas maritales! –Stark se rasco la cabeza.
Fin del flash Back
-Que yo sepa jamás prometí ayudarte
-De hecho… no tienes otra opción… o quieres ver morir a tus amigos humanos.
-¿Crees que no podría matarte? –El muchacho se movió con rapidez a su lado y sujeto con fuerza el cuello de la pelirubia.
-Vamos inténtalo, destrúyeme si puedes.
Ulquiorra estaba harto de este chantaje. Nurielle no había significado nada para él desde hacía mucho tiempo y ahora nada le impedía darle fina a este ser maquiavélico; ahora ni Aizen la protegería. Intento apretar su cuello con fuerza, pero su mano no logro esgrimir una gota de fuerza ni de brío. Volvió a intentarlo nuevamente, pero lo mismo ocurría una y otra vez. Nurielle comenzó a reírse a carcajadas
-Tu eres mi marioneta Ulquiorra no podrás más que O…BE…DE…CER…ME –Balbuceo con descaro.
- ¿Que me has hecho?
–Qué bueno que no lo recuerdes Ulquiorra, no crees que eso es un poco raro y hasta siniestro. –Nurielle rio otra vez desfachatadamente. –Solo podrás obedecerme ULQUIORRA-KUN –Expreso con burla acariciándole el rostro.
