Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 2 El sueño de la noche anterior.
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Aladdin cerró los ojos con fuerza, contrajo el cuerpo en un instinto de protegerse y comenzó a temblar. Tiene miedo de las sensaciones desconocidas que comienzan a invadir su ser. La castaña frota su intimidad sin un ápice de timidez, no es algo agradable. Las lágrimas se agolpan en los zafiros ahora escondidos y un tierno rubor colorea sus mejillas al tiempo que muerde sus labios para no gritar y pedir ayuda. Su corazón late rápidamente y un nudo se hace presente en su abdomen, está seguro que de un momento al otro irá directo al suelo, solo entonces ella le deja en libertad y regresa a su asiento mostrando una perversa sonrisa al muchacho que humillado y desconcertado le contempla atónito desde el piso.
-Quita esa cara, solo estaba jugando.
Pero él no puede reaccionar, no entiende en lo más mínimo lo que ha pasado.
-Bien, como dije a partir de hoy estas contratado en la disquera y antes de que te niegues me permito recordarte que destruiré todo y a todos los que te rodeen. Al menos eso te quedó claro, ¿cierto?-asintió apenas-Por tu manera de reaccionar me doy cuenta de que no vives en la capital. ¿Tienes en dónde quedarte?
-S-si.
-Eres terrible mintiendo.
-T-tengo dinero...para...
-Esa no fué la pregunta. Espérame afuera, necesito hacer algunas cosas. Desde hoy vivirás conmigo.
-No es...necesario...
-No me interesa tu opinión. Ya eres una marioneta bajo mi control. Ahora retírate.
Lo intentó, en serio que lo hizo pero sus piernas no dejaban de temblar complicando la tarea.
-Oh, supongo entonces que deseas que llegue más lejos.
Aladdin se reincorporó como pudo y se dirigió a la puerta cayendo un par de veces. Una vez en el pasillo se tomó de la pared para alejarse, encontrando un baño en el trayecto. Entró, puso el seguro y se dejó caer para finalmente abrazarse y dejar salir un llanto silencioso, el segundo más amargo desde el día en que perdió a sus padres.
«-Oh por dios...¿qué hice?»
Se lamentó de haber ido a ese lugar, pero luego recordó a los habitantes de su pequeño pueblo que le apoyaron y eso le hizo sentir peor. El destino le ha jugado sucio pero no puede echarse para atrás, a menos que causarle problemas a tan amables personas sea su nuevo deseo.
«-Mamá, papá, lamento ser tan egoísta pero necesito toda la fortaleza que me puedan brindar.»
Diez minutos más tarde se levantó y mojó el rostro en el lavabo para volver a la recepción y esperar a la presidenta. Falan le vió y dijo algo pero fué incapaz de entender sus palabras.
...
Arba continuó con el papeleo visiblemente más animada. Indudablemente el muchacho es el causante de su buen humor. Nunca había visto a alguien tan inocente, principal cualidad que ha llamado su atención. Tiene ganas de maldecirlo, corromperle y destruirle.
-Un nuevo pasatiempo.
Hace mucho que su vida perdió significado. Un tenue aroma a manzana le llegó de pronto, el que se impregnó en su mano y que corresponde a la suave piel de terciopelo de su víctima. Sin duda exquisito.
Finalizó y fué al recibidor, luego de dar algunas indicaciones a su secretaría fué en busca del chico que increíblemente mostraba una sonrisa, una llena de miedo pero amabilidad.
«-No es poco común, es único. ¿Qué tanto puede resistir su espíritu antes de quebrarse? Planeaba hacerlo rápido pero pienso que es de esas cosas que ocurren una vez en la vida, hay que disfrutar.»
Sonrió diabólica y abiertamente, acercándose hasta quedar frente a su víctima y ofrecer su mano.
-¿Nos vamos?
-Si onesan.
-Arba, ese es mi nombre, mi pequeño Aladdin.
...
Una vez dentro de una elegante, espaciosa y cómoda limosina, el peli azulino se pegó a la ventana olvidando por completo su situación. Es la primera vez que admira las luces nocturnas de una ciudad tan grande. Sus mejillas adquieren un tono rosado y sus ojos brillan con ilusión, aunque de esto no es testigo su acompañante pues esta a su espalda.
«-Me pregunto si es increíblemente fuerte de corazón o sumamente estúpido.»
-¿Qué tanto miras?-molesta.
-¡Todo! ¡Es tan maravilloso y bonito! Gracias por permitirme verlo Arba-onesan.
-No me gusta que me digas así.
Este le miró contrariado.
-¿Arba-san?
-Ah~ -suspiró-olvídalo.
Él sonrió y volvió a lo suyo, daba la impresión de que era más un perrito de paseo que el prisionero de una perversa mujer.
Quince minutos más tarde el vehículo se detuvo para decepción de Aladdin que en nada pasó a la sorpresa nuevamente cuando se encontró una elegante e imponente mansión.
-Vaya...
-Que comentario tan enriquecedor. Deja de perder el tiempo y entra.
-Ah si, perdón.
Una vez en el interior ella dió varias órdenes a cuanto empleado tiene y llevó a su invitado a una de las muchas habitaciones de huéspedes, la más grande de hecho.
-A partir de hoy vivirás aquí.
-Así que es mi nuevo hogar.
-No tengo problema con que lo veas así. Guarda tus cosas y toma un baño, mañana tenemos muchas cosas que hacer.
-Ah...
-¿Qué?
-¿No vamos a cenar?
Los ojos chocolate se clavaron en él con incredulidad. ¿La tienta a propósito o solo es demasiado tonto para comprender las consecuencias de sus acciones? Arba le aproximó al lecho y arrojó sin un mínimo de consideración para colocarse encima. Fué entonces que el joven advirtió su error. ¿Sería demasiado tarde para escapar?
-A-arba-san...-le tomó de los hombros en un intento de alejarle, el que por supuesto no funcionó.
-Tenía planeado dejarte en paz por hoy. Que te acostumbraras a tu nueva vida, pero tienes que hacer ese tipo de comentarios tan fuera de lugar, tan ingenuos y eso provoca que me llenen los deseos de hacerte llorar...
-¿M-me vas a lastimar?-aterrado.
-No si cooperas.
-¿Y...si no quiero?
-Bueno-se acercó para susurrar en su oído-también es interesante ver que ocurre después. ¿Cuántas personas viven en tu pequeño pueblo?
El hijo de Solomon se puso pálido y tensó el cuerpo.
-Exacto, no tienes opción. Pudes gritar pero nadie va a rescatarte, puedes suplicar pero haré oídos sordos, puedes llorar y creéme cuando digo que me harías muy feliz. Eres mío desde el momento en que entraste a mi oficina. ¿Te quedó claro?
-No.
-¿Eh?
La mujer hizo distancia para mirarle a los ojos, si bien Aladdin aún tiene una expresión que indica que de un segundo al otro se podrá a llorar también muestra un gran brillo en sus orbes. ¿Valentía?
-¿Acaso me estas desafiando?
-Puedes hacer conmigo lo que quieras Arba-san, tal parece que no puedo negarme, pero no seré tuyo.
-Eso lo veremos.
La dueña de Al Thamen deslizó su mano hasta la virilidad contraria. Para su sorpresa este no se inmutó, eso lejos de molestarla le hizo sonreír. La gente más interesante es aquella que te supone un reto. Lo tomó del mentón con la extremidad libre y adentró la otra en el ropaje.
-Mmm...
El peli azulino fué incapaz de contener un gemido pero no de placer, es todo tan extraño. La mujer aumenta la velocidad y entonces él entrecierra uno de sus ojos al tiempo que se ruboriza y se niega a emitir más sonidos mordiendo sus labios hasta hacerlos sangrar. Arba aprovecha y lame el líquido escarlata con gran sensualidad, lo que deja turbado al menor que ahora posa las manos sobre la cama y aprieta las sábanas con fuerza. Pero no le dará la victoria, al menos no tan fácilmente ya que entiende que es una batalla perdida. Los dedos de la mujer le acarician con eficacia, como si supiese cuales son los puntos más sensibles, exactos. Los zafiros se abren en demasía cuando nota que su intimidad va cobrando firmeza.
«-¿Por qué? Nunca antes me había...»
La consternación en él es bastante evidente, ella sonrió.
-¿Es posible que seas virgen?-Aladdin movió la cabeza afirmativamente-¿Jamás te has tocado?-negó-¿Enserio? Vaya, parece que eres todavía más interesante de lo que creí.
Arba soltó el mentón y posó la mano en el pecho ajeno con fuerza, para recostarle; mientras la otra se dispuso a bajarle el pantalón.
El joven cubrió su rostro con los brazos, las lágrimas de vergüenza salieron por montones. Una vez que ella tuvo a la vista la virilidad sonrió extasiada, sin duda es hermosa. No tiene problema alguno en continuar con el plan.
-¡Ah!
El corto grito del cantante cuando sintió que ambas manos lo tomaban, pero luego se quedó en blanco. Su miembro fué rodeado por una sensación húmeda y caliente, era como si entrara y saliera de algo pero no quiere mirar, no desea entender.
-Mmm ungh...ah...
Toda su piel está caliente y colorada, es la primera vez que ocurre. Sus piernas intentan cerrar con fuerza pero es tomado de los muslos para evitarlo. Algo hace leves presiones en su intimidad y se tensa al sentir algo moverse de forma curiosa, es como si...
«-¡Oh por!...Arba-san está lamiendo...»
Y no solo eso, también le succiona y aprieta. Hace todo cuanto le viene en mente, el corazón del muchacho late con tal velocidad que teme desmayarse pero se esfuerza porque no sabe que puede ocurrir de hacerlo. Quizá cuando despierte ya tiene un...
-¡Bebé! Ah ah...
Semejante declaración rompió el ambiente erótico, y la castaña le dejó en libertad para encararle con el ceño fruncido.
-Escúchame bien-ella-el que te guste o no lo que hago no te da el derecho de llamarme de esa manera.
-¿Y a ti de uh tratarme así?
-Yo soy tu dueña. Yo los tengo tu no.
Aladdin frunció el ceño en una expresión bastante tierna para luego negar.
-Más bien me refiero a que si no nos cuidamos podríamos tener un bebé.
-¿Entiendes cómo se traen al mundo?
-Más o menos, mis padres murieron hace mucho y pues...
-No tuviste quien te explicara ese tipo de cosas-afirmó-Bueno, digamos que ser una mujer mayor tiene sus ventajas.
-¿Cuántos años tienes?
-¿Nunca te han dicho que es de mala educación preguntar?
-Lo siento.
Arba no pudo contener una sonrisa, una auténtica. Luego de lo que ha pasado y todavía ofrece disculpas.
-Bien, me parece que es injusto hacer todo el trabajo. Algo sabes, ¿o no?-negó-¿Nada?
-No-se sonrojó-pero...bueno no se si tenga que ver pero...
-No tengo todo el día.
-M-me ah~ es muy difícil decirlo...
-Entonces no lo hagas y actúa...
-¿Segura? Han intentado matarme por ello.
Ese comentario excitó a la mujer, un joven en apariencia dulce, ¿podría ser peligroso? Tiene que, si se ha visto con un pie en el otro mundo por ello. Arriesgarse le brinda adrenalina a un cuerpo ávido de emoción.
-Si, si no me gusta yo misma me haré cargo de...¡Uo!
Ni tiempo le dió de reaccionar, puesto que comenzó a restregarse en sus senos. Ella no se quejó, debe admitir que el mocoso tiene talento para ello.
-¡Es genial onesan!
-Ya te dije que no me llames ah...
Aladdin apretaba con entusiasmo, masajeando a la vez que enterraba el rostro en ellos, como si quisiera hundirse en esa suavidad. Pero sus manos no se quedaron quietas y retiró de a poco, eso si con suma delicadeza la camisa hasta dejarlos expuestos y en completa desnudez.
-Que...bellos...
-Claro, ¿qué esperabas?
Arba sintió inflado su ego, vaya halago más curioso le hizo.
El peli azulino pellizcó los rosados pezones, cerrando los ojos, esperando un golpe que nunca llegó. Así que continuó, tiró de ellos con fuerza y ternura, nunca admiró los pechos femeninos tal cual, sin ropa. Son aún más esponjosos de lo que imaginaba. Retiró una de sus manos y acercó el rostro, suspirando sobre uno de ellos. Su cálido aliento la hizo estremecer y sonrojar.
«-Para no saber nada entiende muy bien...»
-Ah ammm...
El chico metió el seno a su boca, o lo más que pudo, lo lamió, succionó y mordió un poquito por culpa de la emoción, pero siempre teniendo el cuidado necesario de no dejar marca alguna. Deleitándose con la fragancia sutil y elegante, con el agradable sabor que deja en su paladar. La de ojos chocolate se siente en el cielo, hace tanto que su marido murió, pero nunca le tocó de esa manera. Es como dar y recibir algo tan grande que no alcanza a entender, quizá pura perversión, ¿qué importa? Tomó de nuevo la virilidad del peli azulino para terminar con su trabajo, pero este parecía no prestarle atención, estaba demasiado concentrado brindando placer a su compañera. Solo cuando los botones de Arba cobraron firmeza él le dejó en libertad pero no dejó de mirarlos, se ruborizó cuando advirtió que uno de ellos tenía su saliva aún visible.
-Mmm...
Y también se dió cuenta de que su hombría era estimulada, pero está vez no temió, se atrevería a decir que incluso le gustaba. No quería ser el único que aún lo gozara, pero con su nula experiencia no sabe que más hacer.
-¡Ah ah Arba-san...!
-¿No te parece que hablas demasiado?
-No es mi mmm ungh intención pero...¡Ah!
Sin que Aladdin pudiera hacer algo, el líquido perlado abandonó su cuerpo, cayendo en las sábanas sin más. Sus ojos se llenaron de lágrimas y bajó la cabeza avergonzado.
-Perdon-no dejaba de temblar.
-¿Por qué?
-P-por...
No pudo mencionarlo pero señaló la antes inmaculada tela.
-Es normal, era lo que quería, ¿ves?-mostró su palma en igualdad de condiciones, la que lamió desvergonzadamente.
-Oh por...
-Es muy rico, ¿alguna vez lo has probado?-negó violentamente-Lo que te has perdido.
La mujer le tomó de la nuca y le atrajo hacia si en un apasionado beso, donde introdujo la lengua en la boca ajena y atacó a la pequeña que buscaba huir para capturarla con éxito y hacerle probar ese sabor que solo corresponde a él. El cantante, inseguro, se aferró a lo único que tenía a su alcance: los senos de Arba, y de esa manera continuaron jugando durante una hora, hasta que agotado el oji zafiro al ser primerizo, cayó dormido en el lecho medio desnudo. La mujer le cubrió con sábanas limpias y salió del lugar con una enigmática sonrisa.
«-Es divertido pasar el rato contigo. Pero tengo cosas más importantes que hacer, platicar con mi padre. Debe estar preocupado porque ya tarde.»
Cerró la puerta y se perdió en la oscuridad de la noche.
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Por la mañana el sol dió de lleno en el rostro de Aladdin que se reincorporó tallando su ojito, miró a su alrededor.
«-Pensé que todo había sido un sueño, pero al ver que estoy aquí...Arba-san no asusta tanto como creí, aún no sé si me siento cómodo con la situación pero a lo mejor hay oportunidad para que seamos amigos.»
Sonrió, se levantó y dispuso a dar un baño. Al finalizar bajó al comedor donde ella ya estaba desayunando.
-Con eso de que tenías hambre pensé que despertarías más temprano.
-Me fué imposible, me cansó lo de...
La de ojos chocolate se encogió de hombros, él se sentó y así pasaron la ingesta de alimentos. Salieron de la mansión y se dispusieron a subir al vehículo que les llevaría a la disquera, cuando de la nada un sujeto rubio inmovilizó a la mujer, por la espalda.
-¡Sabía que un día bajarías la guardia Arba!
-¿Qué no te cansas Ihtnan?
-¡No hasta que pagues por lo de mi hermano!
-Setta está en otro mundo, ya déjalo ir.
-¡Tu irás también!-sacó un cuchillo que apuntó al cuello ajeno.
-¡Arba-san!
Aladdin se aproximó para ayudarla, pero todo pasó en cuestión de segundos, sin darle oportunidad de procesar. Cuando todo recobró sentido, el sujeto estaba en el suelo sobre un charco de sangre, la propia. El muchacho de arrodilló para revisar su estado, pero su mirada alterada pasó de este a ella.
-Lo mataste.
-Ya lo sé.
Y el pequeño sueño de la noche anterior se rompió. ¿Exactamente que clase de mujer es Arba? ¿Qué impide que Aladdin termine en la misma y desdichada situación que ese hombre?...nada.
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Notas finales.
*O* oh, no esperaba que este fic tuviese ni una leída, me hace muy feliz saber que me equivoqué. Muchísimas gracias por su apoyo :). Nos vemos la próxima.
Anónimo.-Oh, siento que el inicio te pareciera lindo y luego fuera tan así, pero creo que es el tipo de capítulos que haré, será como lo bueno y malo de una relación, como chocolate amargo XD. Muchas gracias por comentar.
Llenemos el mundo con historias de Magi! Viva mi manga favorito! Y gracias enserio por el apoyo compañeros de vicio! Hasta otra :).
