Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 4 ¿Quién de los dos está más loco?

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Arba sonríe de manera grotesca imaginando la apariencia del bello cuerpo ajeno cubierto de carmesí. Es testigo de que ese color le sienta de maravilla. Mejor aún escuchará su bello canto o más bien grito. Los agudos tonos del muchacho son los que más le agradan. El solo imaginar como lastima sus cuerdas vocales le retuerce de placer. Pasados cinco segundos frunce el ceño molesta y se inclina al exterior, poniendo las manos apenas en el límite y viéndose obligada a tomarse del lado derecho cuando su víctima le cogió de la cintura con un brazo, sonriendo como si de un simple juego se tratase.

-Eso fué peligroso Arba-san.

-¿Y lo de ahora no?

-¡Tienes razón! Pero la barandilla está demasiado resbalosa. Si no me aferro a ti enserio voy a caer.

-Así que me das un voto de confianza, ¿eh?

-¡Ja ja ja ja! Para nada. Me quedó claro que en verdad quieres asesinarme. Y lamento frustrar tus planes pero aún no ansio ver a mis padres. Quiero que me miren orgullosos desde el cielo.

-O el infierno.

-Eran muy buenas personas, estoy seguro de que algo así es imposible.

-Cuanta soberbia. Fácilmente podría liberarme de ti.

-Tal vez, pero también podrías caer al vacío conmigo.

-Eso si que sería una desgracia-con apatía.

-Bueno, al menos estaría en compañía de una linda chica.

-Eres un imbécil.

-Je je je.

Morir al lado de ese idiota no le pareció tan mala idea por alguna razón. Pero la vida al lado de tan extravagante persona le parece aún más interesante. Ejercicio presión sobre su extremidad apoyada y subió al chico.

-¡AAAhhh!-este cayó de rodillas, jaló aire pesadamente y comenzó a sudar hasta por donde no-¡Pensé que no iba a funcionar!

-Oh, ¿así que me engañaste?

-Si-sonrió-eres más ingenua de lo que crees.

-Podría ser parte de mi plan. Que te confíes para acabar de forma lenta y dolorosa con tu patética existencia.

-¿Por qué te esfuerzas tanto en hacerme pensar mal de ti?

-No te equivoques. Me muestro tal y como soy porque no me supone un beneficio ser una "lame botas"-expresó con amargura.

«-¿Qué tiene que ocurrirle a una persona para que cierre su corazón de esa manera? Papá no tenía una relación cordial con el abuelo pero podía sonreír al lado de mamá. Yo les perdí y aún lo hago. Pero Arba-san...»

-Sacando "conclusiones" no llegaras lejos. Para que tuviese algún efecto primero tendrías que saber más de mi. Y no tengo intención de permitirlo. Un juguete no habla, no piensa y lo más importante de todo no cuestiona. Así que siéntate, es momento de firmar el contrato.

-¡Genial!

«-¿No se da cuenta de que solo deseo humillarlo y destruirlo? ¿O ve mucho más de lo que yo? Es divertido pensar que es un peligroso oponente, pero saldré victoriosa al final. Obtendré lo que deseo de ti, tu carrera, canciones, voz, cuerpo, lágrimas, terror, suplicas, un ser en su totalidad. Mi pequeño Aladdin.»

Sonrió grotescamente provocando un escalofrío en el chico. Está seguro de que hay algo mal con él. Es cierto que tiene múltiples razones para dar la vuelta y escapar, pero cada que mira los ojos de aquella mujer encuentra un poco de nostalgia, anhelo, implora ayuda. Su intuición grita con fuerza que no le deje sola porque se romperá en millones de fragmentos. Aunque su cuerpo tiemble ligeramente intentando disimular el terror que le produce saberle una asesina, lo contempló una vez y ahora estuvo a nada de sentirlo en carne propia.

«-Suerte.»

Es lo único que aún le mantiene aquí.

...

El resto del día Falan le mostró las instalaciones apropiadamente, respondió las preguntas que este tenía en cuanto a trabajo y le informó sobre sus responsabilidades. Con gusto se dió cuenta de que era un joven en extremo inteligente y que no tenía necesidad de explicar más de una vez las cosas.

-Bien, es todo-la mujer-ya es tarde, será mejor que regreses con Arba. Vives en su casa, ¿no?

-Si.

-Entiendo que a veces sea difícil entenderle. Pero no te quedes con la primera impresión. Con frecuencia está suele ser equivocada.

-De hecho pienso que es muy linda.

-Eres raro.

-Uh.

-Pero es algo bueno. Espero que a tu lado recupere la sonrisa sincera que tenía.

-¿Sabes que le ocurrió?

-...

-Ya veo.

-Pero si necesitas ayuda, bueno casi siempre puedes encontrarme aquí. Y soy el número uno en el marcado rápido en el móvil de tu jefa.

-Gracias.

-Dalas cuando haya hecho algo. También me retiro, tengo que ir a casa. Quiero ver a Tez.

-¿Uh?

-Oh, mi lindo hijo. Es unos cuatro años más grande que tu. Así que podría decirse que es tu hermano mayor~.

-Oh-se ruborizó emocionado-¡Nunca tuve uno!

-Seguro se llevarán muy bien. Aah-bostezó-Volveré a la oficina para tomar mis cosas. Estoy en verdad agotada.

-¡Aprecio su esfuerzo!-se inclinó respetuoso-¡Le aseguro que pondré todo de mi parte!

-Eso espero muchacho, eso espero.

El peli azulino volvió con Arba a su oficina, tomó asiento en un sillón esperando que esta acabara con sus obligaciones. Por ahí de las once de la noche la castaña le llamó con voz potente.

-¡Aladdin!

-¡¿Uh?!-lo asustó-¡Me quedé dormido!

-De esperar. Apuesto a que no has probado alimento.

-Pensé que lo haríamos juntos.

-No soy tu madre-molesta.

-No es lo que quise decir, pero no te has movido de aquí y tampoco vi que te trajeran algo.

-No lo necesito.

-Claro que si. A menos que tu intención sea enfermar.

-Oh sabrás que una fuerte voluntad trae beneficios. No será ni la primera ni la última vez que me salte comidas.

-¿Acaso...quieres morir?

-Aún si fuese el caso no es asunto tuyo. Lo mencioné anteriormente no te sientas con derechos sobre mi.

-Sería al revés, ¿o no?

-¿Te has resignado?-sonrió.

-...

-¿Y bien?

-¡Probemos algo muy rico!

-Si accedo, ¿guardarás silencio?

-Solo hoy.

-Ah~ está bien.

-¡Si!

«-Que mocoso tan insolente.»

La mayor cerró bruscamente el libro de contabilidad. Se levantó y dió algunos pasos para salir del lugar. Pero tal como lo supone Aladdin, el no ingerir alimento le pasa factura y tropieza apenas al sentir un mareo que le pasó tan rápido como llegó.

-¿Estas bien?

Él que le tomó en brazos. Una sensación tan cálida, amable, inocente...

«-Desagradable.»

-No me toques.

-¡Ah no era...!

-¿Quieres repetir lo de la mañana?-se puso pálido y negó pero aún así no la soltó puesto que le preocupaba que cayera.

-¡Ja ja ja ja ja! ¡Eres tan gracioso! Te asustas con simples tonterías-lleva la mano y caricia la mejilla y labios-Pero me gusta mucho tu expresión.

Le besó. Este se estremeció y contrajo el cuerpo para deslizar las extremidades y dejarle en libertad.

-Es hora de irnos, mi pequeño Aladdin-con expresión amigable.

El cantante como siempre está confundido. Su jefa es tan complicada de entender con al principio. O quizá lo haga cada vez menos. Salieron de Al Thamen, pasaron a un restaurante de comida china y una vez pidieron algunas cosas para llevar volvieron a casa. Convivieron un rato hasta que al chico le invadió el sueño.

-Será mejor que vayas a dormir.

-¿Vienes?

-Tengo cosas importantes que hacer. No acapares mi tiempo.

Aladdin está tan agotado que asiente y se va. Arba sonríe gustosa.

«-Me encanta cuando se pone dócil, aunque estoy segura de que mañana se podrá terco nuevamente por alguna tontería que no le parezca.»

Fué a la habitación de su progenitor y una vez se anunció, entró y cerró tras de si.

-Buenas noches padre.

-...

-¿Sabes? Hoy estuve a punto de asesinar al chico del que te hable. Pero parece que no será tan sencillo.

-...

-Si, creo que es una especie de juego para mi. ¿Crees que sea cierto lo que todos dicen? ¿Estoy loca?

-...

-¡Es verdad! No tengo de que preocuparme. La única opinión que me interesa es la tuya.

-...

-¿Eh? ¿Qué tiene que ver Judal en todo esto?

-...

-No, dudo que sea necesario informarlo. Después de todo las cosas con mi pequeño Aladdin no van enserio-sonrió-Si, es una buena idea. Disfrutarlo tanto como me sea posible y al final tirarlo. Por ahora solo dormiré. Buenas noches padre.

-...

...

En la habitación del peli azulino.

Este sonríe con dulzura al tiempo que se cubre con las sábanas hasta la nariz, de el solo se aprecian los ojos, unos que brillan con intensidad.

«-Convivir con Arba-san es cada vez más sencillo. Ahora me asusta menos. A lo mejor aún es posible que nos hagamos amigos. Nada me haría más feliz. Bueno, volver a casa pero creo que es algo imposible.»

Se perdió en sus sueños rodeado por el aroma de aquella mujer que aún es capaz de ocasionarle pesadillas pero le resulta tan agradable. Ni el entiende a estas alturas su corazón. ¿Qué es lo que en realidad busca al permanecer con una persona que no garantiza su seguridad? Llegados a este punto, ¿quién de los dos está más loco?

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Notas finales.

Gracias por leer! :).