Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil. Errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 9 Con intención de borrarle de su vida.
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Una semana después en el hogar de Arba. (Domingo)
Aladdin espera a su amante sentado en la cama.
-Estoy lista.
-¿Estás segura?
-Ya te dije que si, no hagas que me arrepienta ahora.
Tomaron algunas maletas que subieron a un auto y entraron, ella cogió el volante.
-Me sorprende que sepas conducir.
-Si lo dices porque contrato chóferes no soy una inútil, es para no desperdiciar mi tiempo en tonterías. Pero hoy es un día especial.
-¡Iremos a la playa!
-Aún no me creo eso de que jamás hayas visitado una.
-Toda la vida estuve en el pueblo, bueno hace poco llegué a la capital-sonrió y el vehículo se puso en marcha-¿No tendrás problemas con la empresa?
-Falan se hará cargo. Su acento me desquicia pero es muy eficiente. Además no es como que esté esclavizada al trabajo en contra de mi voluntad, es solo que no encontraba algo interesante.
-Ya veo.
-¿Qué hay de ti?
-¿Uh?
-¿Cómo te has sentido en Al Thamen?
-Oh muy bien. Todos son muy amables. Incluso los chicos de los arreglos aunque son bastante temperamentales y se rehúsan a darme sus nombres.
-Supongo que lo consideran irrelevante.
-Ya veo-con seriedad.
-Ey, no todo el mundo va por la vida de confiadote. Me sorprende que jamás te hayan secuestrado o algo por el estilo.
-Tengo mucha suerte.
-Es seguro.
-Pero no lo digo solo por eso. Es que, de solo imaginar que podré pasear a la orilla del mar contigo.
-Lo harás tú porque no pienso ensuciarme con la arena.
-No será muy divertido.
-No vas para pasar el rato.
-¿Entonces?
-Te lo dije. No quiero que seas un ignorante del que se puedan burlar. Serás famoso muy pronto. Y como producto de mi compañía también eres la imagen, el reflejo de mi.
-¡No te pondré en ridículo!-decidido.
-A estas alturas me pregunto qué tanto puedo confiar en tus palabras.
-Ungh.
-En fin, ah hay mucho tránsito. Demasiados autos para mi gusto.
-¿Quieres que conduzca?
-¿Para que estrelles el auto y nos mates? No, gracias.
-Mmm, es cierto. Jamás lo intenté.
-¿Y como para qué te ofreces?
-Para ayudar.
-Sin duda tienes el sentido común atrofiado.
-Je je je. Eres tan linda.
Ella le contempló de reojo para luego centrar su atención en el camino.
-¿Qué clase de circunstancias crean a alguien como tú?
-¿Quieres saber de mi?
-Un poco, para pasar el rato.
-Bueno, tuve una infancia muy feliz con papá y mamá.
-¿Cómo se llamaban?
-Sheba y Solomon.
-No son nombres muy recurrentes aunque Aladdin tampoco.
-Mucho menos Arba, ya tenemos algo en común.
-Continúa.
-Papá solía meterse demasiado en los libros, tenían el gran sueño de entender a todas las personas. Decía que era posible arreglar las diferencias y aunque mamá le apoyaba, lo cierto es que la hacía enojar mucho con su brutal sinceridad.
-Heredaste parte del carácter de ese hombre.
-¿Lo crees?-ilusionado.
-Si. Eres del tipo que no puede mentir.
-Oh, puedo pero no me gusta. Esos fueron días que guardo con cariño en mi corazón. Por desgracia llegaron a su fin cuando murieron. La gente del pueblo me ayudó mucho e incluso me apoyaron con el funeral. Todos los días me llevaban comida y me visitaban para asegurarse de que todo estuviera bien.
-¿Y?
-Me la pasé llorando dos días enteros. No comí o salí de la cama, estaba muy deprimido. Pero una chica de nombre Leyla se enojó, me cogió de la trenza y me enterró en un plato con cereal. Tuve que comer para no asfixiarme pero me dieron náuseas y...
-Si que eres descriptivo. No necesito tanta información.
-Je je je je.
-¿A qué se dedicaban?
-Eran arqueólogos.
-¿Y cómo es que llegaron a un pueblo relativamente desconocido?
-Mmm supongo que luego de tantos viajes querían un poco de paz. Si te soy honesto no tengo idea. Nunca tuve la oportunidad de preguntarles.
-¿Y cómo fué que te decidiste a vender pan?
-Llegué a la conclusión de que no podía abusar por siempre de la amabilidad de mis vecinos. Así que solo lo hice.
-Aprendiste por arte de magia, ¿o qué?
-Oh no. Uno de los muchos pasatiempos de papá era poner en práctica lo que leía. ¿Sabes? El solía regalar los libros para que los demás pudieran adquirir conocimientos. Pero aún tengo uno, de hecho lo traje conmigo y es mi amuleto de la buena suerte.
-¿De panadería?
-Si. Además de repostería.
-Si es tan valioso, ¿por qué me lo dices? ¿No entiendes que podría husmear en tus pertenencias y destruirlo?
-Mmm, no lo creo. En realidad eres muy amable.
-Ja y sigues con tus tonterías.
-Nunca voy a desistir.
-Que terco.
-Je je je. ¿Y, qué me cuentas de ti?
-Nada interesante.
-¿Y tu esposo?
-Bien muerto por fortuna y si no quieres hacerle compañía será mejor que no preguntes.
-Que mal. Me da curiosidad saber el tipo de persona que te atrae.
-Clásico. Copiar a otros para conseguir tu objetivo.
-Jamás haría algo así. Yo soy yo y no pretendo engañarte. Como mencioné, es simple curiosidad.
-Si que eres extraño.
-Me lo han dicho muchas veces. Incluso en el pueblo y así que digas muy normales no son.
-Si te soportan es evidente.
-¿Y tú?
-Eres testigo, ¿o no?
-Continuo pensando que eres muy linda.
-Y tú todo un caso.
Mantuvieron una conversación fluida por espacio de dos horas.
-Ah, llegamos. Vaya, el camino se me hizo tan corto-ella.
-A mi también, será porque tu compañía me es agradable.
-Si, eres interesante no lo niego.
-¡Oh!-sus ojos brillaron llenos de emoción.
-Quita esa ridícula expresión. Ni que fuera la primera vez que te hago un cumplido. Se apreciar lo que vale la pena. De lo contrario jamás te habría contratado. No eres precisamente la imagen de símbolo sexual, bueno lo serias en caso de que tu publico no tenga complejos. Tu apariencia dulce hará sentir a muchas como unas degeneradas. Pero eres más o menos decente en la cama.
-Solo lo hicimos una vez. ¿Es suficiente para saberlo?
-Para mi si.
-Eres increíble.
Arba estacionó el vehículo y código un bolso.
-Iré a ponerme el traje de baño. Será mejor que hagas lo mismo.
-Ah. Si, claro.
Minutos más tarde Aladdin la espera fuera de los vestidores. Cuando la advierte abre en demasía los ojos.
-¿Y bien?
-Me has dejado sin palabras. E-eres muy bella.
-Je-sonrió de lado.
El traje femenino consta de dos piezas de color blanco. Pequeñas e increíblemente ajustadas que realzan su silueta y a la vez le dotan de gran elegancia. La parte superior tiene al centro una suerte de brazalete que une las dos porciones de tela que cubren sus senos y que finamente se atan por la espalda.
-¿Y yo?
-Oh mi pequeño Aladdin, eres apetecible con lo que te pongas-deslizó sus dedos por el abdomen hasta llegar al bajo vientre poniéndole colorado.
-A-Arba-san, n-no lo hagas aquí.
-¿Temes ponerte caliente?
-Mmm-aún más rojo-s-si.
-Me gusta tu sinceridad-le dejó en libertad.
El traje masculino consta de una pieza de tono azul rey que va bastante más abajo del ombligo, casi llegando a una zona peligrosa hasta la mitad del muslo, con la tela bastante holgada para dejar el resto a la imaginación. Pero no es eso lo que llama la atención de la mujer, si no el adorable par de pezones que van en completa libertad por el mundo. Están en la playa, ¿o no? Ni loca le dejaba usar una camisa, aún cuando este insistió en reiteradas ocasiones. Y la cereza del pastel es ese larguísimo cabello que se ciñe sobre la perfecta escultura que es su cuerpo.
-¿Y qué quieres hacer Arba-san?
-Sentarme a tomar el sol en lo que haces tu viaje de exploración.
-Mmm.
-Te lo dije, no es por diversión. Solo adquieres conocimientos. Anda, vete por ahí.
Este asintió desilusionado cuando una chica de pronunciadas curvas se paró cínicamente delante de él. Arba no pudo despegar su mirada de ellos. Al parecer la muchacha pedía indicaciones, pero ponto tomó confianza y se aferró al brazo del cantante, restregando sus senos de manera grotesca para incomodidad del otro que no tenía ni la menor idea de como pedirle que no invadiera su espacio personal. Fué entonces que Arba se aproximó con expresión psicópata, más dispuesta que nunca a estrellar su puño en un rostro. Al verla la cara de Aladdin se iluminó de alegría.
-¡Arba-san! ¿Decidiste acompañarme? ¡Que felicidad! Lo siento onesan, como te dije, tengo compañía pero muchas gracias por el ofrecimiento.
-Que mal, ya será para otra.
-No lo creo-la castaña-pierdete bruja y deja de acosar a mi amante.
-¿Son?-perpleja-¿No es él muy joven?
-¿Y?-le amenazó con las dagas que ahora son sus ojos.
-¡Nada! ¡Ya me voy! Ja ja ja-nerviosa. Y lo hizo.
-Solo tuvimos sexo una vez-reiteró Aladdin.
-Eso no significa que no seas mi amante.
-Supongo. Pero me gustaría que nos uniera algo más que el sexo o el trabajo.
-Terminarás por aburrirme un día de estos.
-Lo siento.
-Ah~ que difícil eres.
«-No sé ni por qué me interesa su opinión en primer lugar. Pero no soporto ver su expresión. ¿Será que de verdad estoy sintiendo algo por él? ¿Tan malo es darle una oportunidad?»
-Aladdin.
-¿Si?
-Quiero comprar un helado, ¿vienes?
-¿Eh? Si, por puesto-sonrió.
Y de manera increíble Arba le devolvió el gesto dejándole embobado.
«-Esa dulce chica es la verdadera Arba, me gusta mucho de cualquier manera pero ansio liberarle de lo que sea que mantiene encerrado a su corazón.»
Sin pensárselo mucho él la tomó de la mano y corrió a un puesto ambulante donde se hicieron del producto. Mientras lo degustaban, caminaron a la orilla de la playa, sintiendo una que otra vez el agua salada en sus pies, refrescante pero con temperatura agradable, tibia.
-...y de esa manera se pueden llegar al océano-él.
-Vaya, los peces son tan persistentes y decir que uno no lo piensa cuando lo tienes en el plato a punto de comer. ¿Crees que se sientan mal?
-No lo sé. Pero me gusta imaginar que tuvieron una buena vida. De lo contrario...
-¿Si?
-Creo que me pondría a llorar.
-Ja ja ja. ¿ves como si te falta sentido común?
Aladdin tomó el rostro femenino entre sus manos, las mejillas de Arba se tiñeron de un sutil escarlata, pronto unieron sus labios en un delicioso beso.
«-Quizá sea por la emoción del momento pero es la primera vez que me siento en verdad correspondido por ella.»
Cuando el aire les hizo falta rompieron el contacto, aunque un hilo de saliva les conectó durante algunos segundos.
-Será mejor que continuemos el recorrido-ella-Hay muchas cosas por hacer.
-Sip je je je.
-Que tonto, te emocionas con insignificancias.
«-Pero a tu lado me ocurre lo mismo.»
Luego jugaron con la arena, el formaba pequeñas esculturas a las que ella les arrojaba bolas del mismo material que solidificaba con un montón de agua. Y si bien de esta manera parece que gusta de molestar al joven, lo cual no es del todo mentira, también le sirve para liberar un poco de estrés. Y él, lo entiende.
-Ja ja ja creo que es hora de dejarlo Arba-san.
-¿Por qué? Quiero romper más cosas.
-Es que me entró un poco de arena en el traje de baño-sonrojado.
-Que torpe~ -sonrió-¿Te parece ir a comer?
-¡Si!
-Comienzo a pensar que no tienes llenadera.
-Je je je.
Una vez ahí ordenaron algo ligero y un par de piñas caladas, al muchacho le pareció curiosa la mini sombrilla y la guardó como recuerdo. Posteriormente reanudaron el paseo a la orilla del mar, eso luego de haber comprado una pelota de playa. Y tuvieron un intenso duelo de voleibol. Arba descubrió entonces que Aladdin puede ser increíblemente competitivo y que tiene cualidades escondidas que buscan salir a flote. Pero que también posee una torpeza única puesto que al esquivar a una niña, cayó hacia atrás bruscamente y se dejó una enorme marca rojiza en la espalda que la hizo reír un montón. Lo más curioso de todo es que él devolvió el gesto en lugar de indignarse.
«-Es tan distinto de estar en la empresa. Me siento libre, como la niña que alguna vez fui. Pero eso sucedió hace tanto, antes de saber que el mundo es una porquería. Quizá por eso estoy interesada en él, veo mi reflejo en su persona. Bueno, jamás fui tan estúpida. ¿Qué se supone que estoy esperando? ¿Ansío ser testigo de la corrupción de su alma o...?»
-...san. Arba-san.
-¿Qué?
-Se está haciendo tarde.
-¿Y qué? ¿Ya te aburriste?
-Para nada. Es solo que...-su expresión se tornó sería, increíblemente varonil-Me gustaría mucho contemplar el atardecer desde ahí-señaló un peñasco.
-Bien podría lanzarte al vacío.
-Al menos me iré con una maravillosa vista.
-¿El sol? Como si no pudieras mirarlo desde cualquier punto.
-Oh, pero no es igual. Además, estaba hablando de ti.
-Ya veo.
La presidenta llevó la mano a su pecho percatándose de inmediato del intenso latido de su corazón.
«-Vaya facilidad tiene para jugar con mis sentimientos. Me siento vulnerable e imbécil pero no es del todo molesto.»
-Vamos antes de que me dé flojera subir.
-¿Podríamos pasar al auto por alguna mantas?
-¿Para qué?
-Hará frío.
-No es tan tarde.
-Je je je es que ya que estamos ahí, sería bueno deleitarse con las estrellas. ¿No?-suplicante.
-Vaya que hoy andas muy insolente. ¿Tientas tu suerte? ¿O te aprovechas de que soy permisiva?
-Mmm, viéndolo así creo que un poco de todo-bajó ligeramente la mirada.
-Tampoco es para que dramatizes. Ya que estaremos un buen rato ahí tendrás que llevar otras cosas. Ante todo mi comodidad.
-¡Por supuesto!
Fueron por lo necesario juego de ponerse algo más abrigador y llegaron al sitio. Entre los dos colocaron una manta, en la que tomaron asiento e ingirieron algunos bocadillos. Luego contemplaron la puesta de sol. Aladdin completamente perdido en ella por lo que pasó de largo las miradas furtivas que le echó la otra. Una vez el sol se perdió en el horizonte, la temperatura descendió dramáticamente por lo que él cogió una frazada para protegerles. Ella se aproximó para pegarse al cantante con el pretexto de que era muy pequeña. Y unos veinte minutos después la bóveda celeste dió inicio al espectáculo.
-Es tan asombroso-él-vi fotografías en algunos libros y el documental en televisión el otro día que me quedé despierto pero esto es completamente distinto.
-¿Y qué en tu pueblo no se ven?
-Oh si. Pero no hay puntos tan altos. Aquí son más grandotas.
-No lo son, solo estamos un poco más cerca.
-Je je je, lo sé.
«-¿Qué demonios fué eso? Me sentí tan tonta.»
-¡Mira Arba-san una estrella fugaz! ¡Pide un deseo!
-Que mi hijo se caiga de la moto.
-¡Que horrible!
-Bueno ya, que delicado.
«-Mmm, ¿que le vaya mejor a la disquera?»-admiró el rostro soñador del otro-«-Que Aladdin sea interesante por mucho, mucho tiempo.»
-Ya lo hice. Aunque siendo sincera no creo en esas tonterías.
-¿Por qué?
-Los deseos no su cumplen solo porque los tengas. Si quieres algo debes conseguirlo por tus medios.
-Si está en mis posibilidades puedo ayudarte.
-Entonces no me aburras.
-¿Eh?
-Estoy cansada, vayamos a casa. Te toca manejar, te ofreciste antes, ¿o no?
-P-pero no sé, soy menor de edad y no tengo licencia.
-Ah~ tendremos que hacer algo al respecto. No soy tu chofer.
-Perdón.
-Tampoco es para que te pongas así.
-¿Al menos te divertiste un poco hoy?-ansioso.
La castaña se giró en su dirección con expresión perturbadora y sin más besó sus labios.
-Me hiciste recordar mi infancia.
-Oh~.
-Ni yo sé si es algo bueno o malo pero sin duda me devolvió algo.
«-¿Malo? ¿Cómo podría serlo?»
-Y ya nos vamos, se hace tarde y mañana tenemos trabajo.
-Si, claro. Gracias por tan lindo día-sonrió.
-No es algo que hiciera sola. No necesitas dar las gracias por todo.
-¿Eh?
-Se hace tedioso.
-Ungh.
...
Volvieron a la mansión y luego de ducharse se fueron a dormir, por la mañana Aladdin despertó solo, pero poco después entró su jefa. Le miró con curiosidad.
-No me gustan los hombres que pretenden controlar tu vida. No eres dueño de mi itinerario.
-No es eso. Es solo que me sorprende que nunca me doy cuenta.
-Pues el sueño tan ligero no tienes.
-Lo sé pero es más como si no pudieras dormir.
-¿Y qué si es así?
-¿Tienes pesadillas?
-En mi vida hice tantas cosas malas que no las recuerdo todas. Siendo esa mi realidad, ¿por qué le tendría miedo a la ficción?
-Mmm.
-Alistate que hay muchos pendientes y quiero que me entregues cuanto antes los arreglos.
-De acuerdo.
-Estaré abajo.
-Si.
Se marchó.
«-Cada día la entiendo menos. Algunas veces siento que me deja entrar un poco a su corazón y luego se aleja como si nada importara. ¿Cuál es tu verdadero yo? ¿Qué puedo hacer para ayudarte? No dejaré que te hundas en la desesperación. Te quiero mucho y me rehusó a perder a alguien más. No esta vez.»
...
Judal reposa en casa luego de ir al hospital debido a la golpiza que le dieron. Mira el televisor desde la cama, algo que probablemente disfrutaría si no le doliera hasta el alma.
«-Mendiga bruja, que ganas de darte tu merecido pero me surtieron con ganas. Ya me esperaba algo así pero no tan rápido. Pensé que lo harías cuando se me olvidará todo para tomarme por sorpresa. Je, ¿quién lo diría? Justo por eso me confíe. ¿Por qué el enano te hace llegar tan lejos? De veras que me da curiosidad. Eres un monstruo, igual que yo. Seres como nosotros no tienen amigos o parejas y si las tuviésemos terminarían destruidos por nuestra mano.»
-Estoy tan aburrido~. ¿Por qué todos los programas son iguales? Se les acabó la imaginación o qué. Debería poner una película pero hasta los dedos me duelen. Se me hace que era un médico negligente. Según él no me rompieron la mano pero opino distinto. Nah, mejor me duermo. De fin que tengo flojera.
...
Tres semanas después.
Aladdin mira con detenimiento algunas partituras.
-¿Y?-el bajista que hace los arreglos.
-Mmm es Arba-san quien da el visto bueno, no sé mucho del medio pero a mi ¡me encanta!-sonrió.
-¿De verdad?
-¡Si! ¿Cómo decirlo? Nos acoplamos muy bien. Como si fuéramos amigos.
-¿Olvidas la manera en que nos conocimos?
-¿Cuándo me pediste que cantara?
-Exactamente. Siendo honesto me caías gordo.
-Ungh.
-Para mi no eras más que un mocoso ególatra, con aires de grandeza y prepotente, mucho. De esos que sienten que el mundo no los merece y que uno debe besar el suelo que pisan.
-Uh~.
-Si, también lo pensé-el baterista.
-Igual yo-el del teclado.
-Que coincidencia-el del violín.
-Son demasiado sinceros-el cantante.
-Créeme en este medio pocos si no es que nadie será honesto. Pero no sé, tienes algo. Mmm tal vez estupidez.
-¡Oye!
-Ja ja ja eres muy gracioso. Bastante amable pero tienes tu carácter. Ahora pienso que fué bueno el no convertirme en tu enemigo.
-Entonces, ¿somos amigos?
-No es para tanto ja ja ja. Me agradas y eso pero no quiero que la presidenta me asesine. Da la impresión de ser del tipo posesivo y parece demasiado interesada en ti. ¿Hay algo entre ustedes?
El menor bajó la mirada pensativo.
-Vamos, no le contaré a los medios.
-No es eso. Arba-san me gusta y mucho pero...el sentimiento es unilateral.
-Que te bateen ha de ser bien feo.
-¿Y de plano no te da oportunidad?-el del teclado.
-A estas alturas estoy tan confundido con su actitud que no lo sé. Pero estoy muy seguro de algo-tocó su pecho-está aquí.
-Te pegó duro el amor.
-Je je je.
-Pues ve y entregale las partituras. Si le gustan quizá se lance a tus brazos.
-¿Y si no?
-Cargaras con su furia. No te quejes, ni que te tratara tan mal.
-De hecho es muy linda.
-Tienes un severo problema, en cuyo caso no es mi asunto. Ahí te vez. Descuidé mucho a mi familia por quedarme horas extras. Me tomaré unas vacaciones.
Los demás hicieron comentarios del mismo estilo.
-Mucha suerte chicos y-se inclinó respetuosamente-muchas gracias por su ayuda.
-Es nuestro trabajo, aunque no se sintió como tal. Debes hacerte muy famoso porque quiero hacer los arreglos de tu segundo álbum.
-Nosotros, ¿estamos pintados o qué?-el de la batería.
-¡Cuento con todos! ¡Daré mi mejor esfuerzo! Lo prometo.
-Con calma muchacho-negó-Lo harás bien.
Se despidió de ellos mostrando su gran sonrisa. Aún si no le consideran como su amigo, forjó un vínculo importante. Poco después fué al despacho de la dueña, tocó y se adentró al darle ella la autorización.
-Terminamos.
-Muestrame-cogió los documentos-interesante.
-¿Sirve?
-De hecho me sorprenden. Son incluso mejores que la primera.
-Creo que la convivencia ayudó a que pudieramos entendernos.
-Ve con Falan y dile que te lleve con Zepar.
-¿Eh?
-Es con quien tienes que practicar para que tu voz y la música se sincronizen como deben. No creerás que ibas a grabar así como así.
-Oh no. Entre más práctica mejor. Aún me aterra echarlo todo a perder.
-También conocerás a Zagan, será tu coreógrafo. Te lo dije antes, serás un artista completo. Cantas, bailas, tocas un instrumento y todo cuanto se me ocurra ordenarte.
-¡Eres maravillosa! Suena tan divertido. Tengo que echarle ganas, ya quiero dar un concierto. ¿Cómo cuantas personas crees que vayan al primero?
-Depende mucho de como se coloque el sencillo en las listas de popularidad. Aún así serás un nuevo talento así que no creo que más de cinco mil personas.
-C-cinco ¡¿cinco mil?!
-¿Otra vez? ¿Cuántas calculaste?
-Setenta y pensé que estaba exagerando.
-¿Exactamente en qué tipo de disquera piensas que estas?
-Seguro que no en la que creía ja ja ja-nervioso.
-Llegará un momento en que te aburriras de todo. Que los halagos de los fanáticos te parezcan vacíos y que los paparazzi y reporteros te lleven a la locura.
-¿Por qué me lo dices?
-No lo sé. A lo mejor espero que seas diferente.
-Eso significa que...-ilusionado.
-Eres muy simple.
-Ungh.
-No tiene que ser un defecto. Ahora déjame tranquila que tengo mucho que revisar. Nos iremos muy tarde a casa.
-No importa. Te espero.
-Oh vaya arrogancia. Acabaré primero.
-Entonces tendré que concentrarme mucho.
-¿Estas compitiendo?
-Nop. Pero te hace falta descanso. Ojala algún día podamos tener una cita.
-Si, si. Como sea.
-Nos vemos.
Sonrió y se fué. Una vez a solas Arba miró de mala gana, casi con rencor la puerta.
«-Que algún día podamos tener una cita. Y lo de la playa, ¿qué fué entonces?»
...
Apenas volvieron a casa, la presidenta corrió a pedir consejo con su padre.
-No lo entiendo, en verdad me es imposible. Le he dado muestras una y otra vez de que no me es indiferente. Aún no estoy convencida de amarlo pero no me molestaría que me diera un beso. Pero es tan frío. No me ha hecho el amor desde aquella vez y casi tuve que obligarlo.
-...
-Si, así me siento. Como si estuviera divirtiéndose conmigo. Sé que le dije que era mi juguete pero la situación ha cambiado drásticamente. Noté y aprendí muchas cosas.
-...
-¿Quieres hablar con él? Lo siento pero no puedo presentártelo.
-...
-B-bueno porque tengo miedo. Si se burla o me juzga como lo hicieron otros...tendré que asesinarlo. Me interesa pero tu lo eres todo.
-...
-Aladdin es mío, ¿cierto?
-...
-¿Cierto?
...
Al día siguiente en Al Thamen.
Aladdin lleva unas cuatro horas consecutivas cantando. Zagan resultó un "tutor" mucho más exigente de lo que imaginó. Casi puede ver a detalle la retorcida personalidad de ese sujeto y una que otra sonrisa sádica que no intentó disimular. Como si fuese un gran pasatiempo hacerle sufrir.
-Tienes una muy buena voz muchacho y créeme que son contados los que han recibido algún halago de mi.
-Ah ah ahhh.
El joven tiene las mejillas coloradas y el cuerpo perlado en sudor debido al trabajo. Y más porque debido a la curiosidad del hombre, le pidió acordes muy altos o demasiados bajos y prolongados que requirieron un esfuerzo sobrehumano.
-Tomemos un descanso. No quiero que te desmayes.
-Ah ah g-gracias.
-Ve por algo que te hidrate. Si te lastimas la garganta, Arba me matará. Y digamos que no soy aficionado al sufrimiento propio-sonrió.
El de zafiros se dejó caer para recuperar el aliento, una vez lo consiguió fué por algo para beber. Compró su adorado jugo de manzana en la máquina expendedora y salió al jardín de la compañía para que le diera el aire fresco. Se dejó caer en una de las bancas y lo ingirió como si fuese una bendición.
-Hola enano.
-¿Eh? J-Judal-kun...
El mencionado se acerca de a poco hasta detenerse a unos pasos.
-Siento mucho lo que ocurrió la última vez. Aún no me explico lo que sucedió.
-Arba-san dice que consumi una droga.
-P-pero es imposible. No te vi hacerlo.
-¿Recuerdas la bebida que probé? Me mareé al hacerlo. Judal-kun, ¿tú...?
-¿La que me obsequió el gerente? Maldita sea, no sería la primera vez que me hicieran algo así.
-¿Eh?
-Oh por favor. Somos famosos. La gente solo busca aprovecharse, colgarse de tu popularidad. ¿Qué mejor que un escándalo? Y yo que pensé que con el tiempo podríamos ser amigos. Ese bastardo, pero ya verá. De mi nadie se burla.
-Está bien. No pasó a mayores. Quizá fué un accidente.
-Que ingenuo eres enano. Pero bueno si tu que fuiste la víctima no pretende causar problemas tampoco lo haré yo.
-¿Por qué desapareciste luego?
-Ah, te llevé a casa de mi madre porque entré en pánico y luego fui por una ambulancia pero me asaltaron en el camino y me dieron una golpiza que me tuvo en el hospital hasta ayer-mintió cínicamente.
-Arba-san no me dijo.
-No le importo. Ni siquiera me visitó o pagó los gastos. Si no fuera por los arreglos que hice para ti...
-¿Necesitas dinero?
-No pretendo ser un vividor. Además no tenemos ese nivel de confianza.
-Pero ese día dijiste que seríamos...
-Soy consciente de ello pero...no quiero que recordemos el inicio de nuestra amistad de esa manera.
-Si tanto te incomoda podemos hacer de cuenta que nunca ocurrió.
-¿De verdad?-asintió.
-Mucho gusto. Soy Aladdin Jehoahaz Abraham-extendió la palma.
-Y yo Judal Ren.
El mayor estuvo a punto de estrechar la mano del otro en un falso gesto cordial cuando advirtió a su madre por el rabillo del ojo. Fué entonces que agarró al otro de la muñeca y tiró de esta para ponerle en pie y abrazarlo de manera un tanto cariñosa. El rostro de Arba no tiene igual, sus mejillas tomaron un intenso color escarlata. Su vástago tomó al otro de los hombros y aproximó su cara de tal manera que para su progenitora que está de espaldas a Aladdin, pareció un beso.
-Tu vida cambiará a partir de hoy enano.
-Je je je espero que para bien.
-Ah, olvidé que tenía que pasar por algo. ¿Te parece si platicamos en otra ocasión?
-Claro.
Judal se retiró con toda la calma del mundo, no le daría el gusto a esa mujer de verle huir, su orgullo aún está herido por caer en su trampa. El cantante se giró y la vió a lo lejos.
-¡Arba-san!
Sonrió y se acercó a saludarla pero ella le ignoró, por lo que emprendió la persecución. Le alcanzó en las escaleras y por impulso la tomó de la mano. Ella paró en seco.
-¿Qué ocurre? ¿Acaso te hice enojar?
La castaña se liberó y giró iracunda.
-¡Me traicionaste!
-Yo no...
-¡Te aborresco! ¿Sabes qué? Me aburrí de ti, estas despedido.
-¿Eh? No, ¡No! Falan tantas cosas que...
-¿En tu pueblo? Lo sabía, no soy más que una chequera para ti.
-Malinterpretas las...
-Era tu oportunidad de escapar. No la tomaste, enfrenta las consecuencias.
-¿Ah? ¡Wah!
Aladdin emitió un breve grito cuando lo pateó en el abdomen, provocando que perdiera el equilibrio y cayera por las escaleras, sin control, hiriéndose en múltiples ocasiones hasta estrellarse contra la pared que detuvo su loca carrera. Le fué imposible reincorporarse porque estaba aturdido y su cuerpo hecho polvo. Pero de todos los golpes, el que más dolió fué el que le diera Arba con intención de borrarle de su vida.
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Notas finales.
T.T pobre chiquito bebé, siendo Arba el objetivo de su amor hasta las pequeñas "travesuras" de Juju son peligrosas. Nos vemos en la conti y muchas gracias por la paciencia!
