Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 10 La herida en su corazón debe ser enorme.
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-A-Arba-san...
Emitió Aladdin al borde del llanto. Sus ojos se llenaron con gotas saladas de decepción y dolor. Ambos se han esforzado demasiado, ella más o menos abrió el corazón. Realizaron tantos avances que es increíble imaginar que todo terminó.
-Despedido.
Que volverá a casa sin cumplir su sueño, que dejará atrás a la mujer que le enamoró con métodos poco convencionales. La que le hizo descubrir que tiene una personalidad ligeramente retorcida al sonreír cuando ella no es precisamente dulce, porque no le es desagradable el que lo trate mal si al final puede estar en su compañía.
-Arba-san.
Apretó los puños con ahínco, la nariz comenzó a picar y su pecho a oprimirse.
-¿No la veré jamás?
Si es lo que desea no puede hacer nada al respecto, obligar a otros es incorrecto pero...
-No es lo que deseo.
Es incapaz de abandonar a aquella sumida en la soledad. El poco tiempo que han convivido le ha servido para notar su triste, tediosa y por qué no decirlo repetitiva rutina. De la mansión a la disquera y viceversa. Incluso limita sus salidas para socios de negocios si es que los tiene.
-Al menos no estos días.
Las noches se las pasa encerrada en una gran pero fría habitación.
«-Cuando algo es muy importante debes atesorarlo. Pelear con toda la voluntad que posees. Si no lo consigues al menos sabrás que lo intentaste. ¿Y sabes qué? ¡Siempre puedes insistir! ¡Nunca te rindas mi amor!»
Sonrió con nostalgia al rememorar una de las muchas frases de su madre, una que emitió en una discusión gastronómica con el marido pero que irónicamente le sienta de maravilla en la actual situación. Llevó las manos al rostro y secó las pocas lágrimas que lograron escapar, respiró profundo y se encaminó a la oficina de su jefa. Su mente quedó en blanco todo el trayecto, los pasillos le fueron irrelevantes y al tener la ya familiar puerta a su alcance la abrió sin más entrando y cerrando tras de si. Una fugaz mirada fué suficiente para imaginar que por ahí ha pasado un huracán. Libros de contabilidad, folders, contratos y decenas de documentos más regados en el piso. Lápices, plumas, un florero y demás artefactos de papelería destrozados y muchos de los cuadros que colgaban en las paredes perdidos para siempre, reducidos a poco menos que basura. Y al centro de todo ello una furiosa, temblorosa y por primera vez frágil mujer que parece romperse a pedazos.
-Arba-san.
-Eres un desgraciado.
-¿Qué hice?
-¿Te parece suficiente? Te besaste con Judal. De todas las personas en el mundo, él. ¿Es que disfrutas humillarme? ¿Ese engendro del demonio que por desgracia salió de mis entrañas es mejor? Dime, ¡no te quedes callado!
-Todo el dinero que me diste...
-Lo sabía, eres un interesado.
-Puedes quedártelo si quieres.
-¿Eh?
-Es cierto que tengo la gran ambición de mejorar Alma Toran y eso quizá no me convierta en una buena persona. Sin embargo no mentí con respecto a mis sentimientos, lo importante que eres para mi y lo indispensable que resultas en mi realidad. Tal vez la cercanía que tuve con Judal-kun te dió una mala impresión, él solo me dijo que mi vida iba a cambiar a partir de ahora, eso me lleva a pensar que caí en su trampa. Que él supo todo el tiempo que estabas ahí, que solo me utilizó. ¿Pero sabes? Aún cuando Zepar-ojisan y posiblemente Zagan-kun sean peor que profesores militares no cambiaría detalle alguno de mi vida porque en ella estás tú. ¿Qué más necesito hacer o decir para convencerte? Me tiraste por las escaleras...
-Te lo buscaste-iracunda.
-Ja ja ja seguramente, por ingenuo. Lo que quiero decir es que si en verdad quieres alejarme tendrás que hacer mucho más que eso. Porque solo en pedazos y bien muerto me apartarás.
-Masoquista.
-Je je je lo sé. ¿Qué diría mi madre si pudiera verme?
-Que le avergüenza tener un hijo tan estúpido. Dudo además que aceptara que alguien como yo sea tu pareja. ¿Para qué de todas maneras si de cualquier manera no me tocas?
-Lo primero no creo. De que seas mi novia, seguro eres el tipo de chica que le agrada. ¡Hubieran sido muy buenas amigas!
-Buh-burlona.
-Y el resto-se ruborizó-no quería presionarte ni hacerte enojar. Además mis necesidades hormonales no son tan recurrentes.
-Así que eres impotente.
-Ja ja ja.
-¿No despierto ningún tipo de deseo?
-Oh lo haces. Pero no sólo me dejo ir por el calor en mi cuerpo, la atracción por el tuyo o la intensidad del momento. Pienso en otras cosas porque me gustaría que cada ocasión, cada encuentro íntimo sea especial, el que merece alguien como tu. No necesitas decir que soy ridículo porque sé que no es la clase de amor que esperas, pero es el único que tengo.
-¿Me harías el amor ahora?
-No.
-Hipócrita.
-Ja ja ja, no es eso.
-Deja de poner excusas. Tómame o lárgate.
-No puedo hacer ninguna. Creo que me rompí una costilla al caer ja ja ja. Dudo que pueda bailar.
-Ah~ sólo causas problemas. Pediré una ambulancia, debes recuperarte pronto porque no aplazaré tu lanzamiento por una estupidez.
-Eso quiere decir que, ¿aún trabajo aquí?
-Estás a prueba.
-¡Muchas gracias!-se lanzó a ella en un efusivo abrazo-¡Waaaahhh!
-¡Imbécil, estás herido!
-Je je ay, no lo pude evitar. Me emocioné.
-Si no me dices ni cuenta me doy.
-Arba-san. Te amo.
-Es algo que tendrás que demostrar mi pequeña zorra-sonrió de lado.
-Ungh.
...
Tres días después.
Aladdin duerme plácidamente, pero abre los ojos ligeramente cuando advierte las manos de alguien sobre su torso, en la camisa para ser precisos.
-Buenos días Arba-san.
-¿Cuánto más debo esperar para tener sexo?
-Un par de semanas. Si lo hacemos ahora la costilla que se rompió saldrá de su sitio.
-Que menso. Esto no pasaría si hubieras tenido precaución al aterrizar.
-¿Qué te digo? No me lo esperaba.
-¿Mi hijo ha intentado contactarte?
-No.
-Infeliz. Seguro cree que se salió con la suya, pero esta me la va a pagar.
-Está bien. No quiero que pelees con él.
-¿Tanto te preocupa?
-Si, no te mentiré. Pero también que la dulce chica en tu interior se ahogue en rencor. Si no logras entenderte con él por algo será, me quedó claro que no es una persona fácil de tratar, tampoco tú.
-¿Acaso buscas fastidiar?
-Ja ja ja no. Si te soy honesto me gustaría mucho ayudarles con sus diferencias pero no creo que sea posible, al menos no mientras no le entienda un poco mejor. Si apresuro las cosas caeré en otra de sus trampas.
-Vaya, parece que ya te funciona el cerebro.
-Ja ja ja.
-Eres un niño muy bueno. ¿Te doy un premio?
-¿Una manzana?-le brillaron los ojos.
-Que simple eres. No, algo más interesante.
La mujer llevó la mano al pantalón del cantante que aún se encuentra boca arriba en el lecho y con su jefa encima, situada en los muslos.
-A-Arba-san-se ruborizó-n-no puedo moverme mucho.
-No te preocupes, para lo que planeo no lo necesitas.
-Mmm.
Asintió no muy seguro. Rápidamente las manos femeninas desplazaron la prenda inferior dejando en libertad su intimidad, a la que prestó especial atención, la que incluso devoraba con los ojos mientras se relamía los labios.
-Eres un perezoso.
Dijo al tiempo que el índice se desplazó por toda la longitud del miembro en reposo.
-A-aún no me acostumbro.
-Así que tímido. Encantador.
Las mejillas del muchacho se tiñeron de rojo, cubrió su rostro con los antebrazos pero ella los retiró dejándole en evidencia.
-Si te excitas quiero ver. No te atrevas a privarme de ello. Si llegas al clímax quiero escuchar tus gemidos, ¿entiendes?
-M-me da un poco de vergüenza.
-¿No comprendes que es algo natural?
-Si pero...
El ser más dulce, tierno y adorable que ha conocido en su jodida vida. El que se le ofrece en charola de plata. Aquel que cumple al pie de la letra lo que recita el dicho: "cuerpo de tentación, carita de arrepentimiento" y vaya que es una escultura de muchacho, especialmente el rosado y jugoso fruto que esconde envidioso entre las piernas. El que antoja a su jefa y desea morder. Los dígitos pasean irregulares por la zona, formando patrones y no a la vez, círculos, líneas, figuras geométricas y algunas más dignas del mejor museo de arte moderno.
-Mmm ah ah~.
La inocencia comienza a palpitar y erguirse de a poco, de la punta escapan algunas gotas de un líquido color perla. De sólo verlo Arba es atacada por un cosquilleo en el bajo vientre que busca estallar pero igual le es agradable dejar sin atención. ¿Para qué de todos modos si Aladdin le obsequia la hermosa melodía que sólo él posee? Las maravillosas notas que se atoran en su garganta, del pecho que muestra tímido los pezones debido al placer. Los más firmes y encantadores que haya visto jamás. Toma la virilidad con ambas manos y lo frota con locura.
-¡Mmm ungh!
Las piernas del cantante luchan por cerrarse pero el peso sobre ellas lo impide, sus manos también lo intentan pero ella hábilmente le ata con las sábanas al respaldo sin que se de cuenta. Es cuando el grado de firmeza en el miembro se vuelve satisfactoria que Arba lo coge a una mano cual trofeo.
-Eres mío.
-S-siempre.
-¿Lo dicen las hormonas o la sangre que se acumula en esta cosa?
-Mi corazón ah.
-Aún puedes pensar, admirable.
-Je je je. ¡Ah! N-no aprietes tan fuerte, duele un poco.
-Ya te gustará.
Él no dijo más, o al menos algo que se entendiera, frases y sílabas entrecortadas, carentes de sentido.
La mujer se deslizó hasta dejar el rostro a centímetros del miembro y sin más se lo metió a la boca, provocando que la víctima arqueara la espalda y con ello lastimara ligeramente la ya de por si herida costilla. Pero no dolió tanto, la piel y ser en general hierve con las atenciones recibidas. Ni las fuertes succiones, apretones e incluso mordida de la mujer en ese lugar le incomodaron, ni siquiera al volverse ligeramente salvaje. Lo único que pudo advertir fué la liberación de su hombría que nunca antes sintió tan llena, a tal grado que Arba fué incapaz de tragar el elixir en su totalidad y terminó escurriendo por los muslos al igual que su alma.
-¡Kuh!
Una exclamación que conlleva toda su capacidad pulmonar y los segundos de una mente ausente que acompañan al más sublime instante de placer. El que le agrada y vuelve loco no sólo por el gozo, sino por las implicaciones. Arba no le haría cosas como esa si no lo quisiera, por minúsculo que sea el lugar que ocupa en su corazón.
-Esta vez tiene un sabor más dulce-le sonrió ella prepotente, clavando sus orbes en los zafiros.
-Ah ah ahh, no se por ah qué.
-Si que tardas en recuperarte.
-Je je ah ah...
-¿Te gustó?-asintió apenas-Menos mal, quiero que estés inspirado para el trabajo.
-Siempre lo estoy-sonrió-ah, pero muchas gracias.
-Tonto.
...
Llegaron a la empresa sin inconvenientes. Arba fué a su despacho según dicta la costumbre, Aladdin a uno de los muchos salones de baile donde ya le esperaba el instructor que le analizó de arriba para abajo.
-Así que tu eres del que todos hablan.
-¿Eh?
-Para mi luces bastante común pero tengo un trabajo y me gusta desempeñarlo maravillosamente.
-Gracias.
-Ni las des que no lo hago por ti. El respeto y admiración se ganan, es algo que se cosecha. Ahora, lo de tu accidente si que será un problema. Esa costilla rota dificulta la movilidad.
-Pero tengo otras partes del cuerpo de las que puedo valerme. ¿Cierto?
-Mmm, tal vez no seas un caso perdido. Me gusta tu actitud. El trabajo duro compensa la falta de talento.
-¿No lo tengo?
-Es algo que sabré luego de verte en acción. Muéstrame lo que sabes hacer.
-Ah...¿como qué?
-Lo primero que te venga a la mente.
-De acuerdo.
...
Pasadas cinco horas el cantante fué a tomar una ducha en los baños de las disquera, algo más que merecido luego de la ardua práctica a manos de otro instructor sádico. El hombre por su parte realizó una visita a la oficina de la presidenta que le sonrió con algo de malicia.
-Debe ser algo realmente importante si te tomas la molestia de venir.
-¿De dónde has sacado a ese monstruo?
-¿Tan mal lo hace?-divertida.
-Al principio era un tanto torpe pero aprende rápido, demasiado para mi gusto. Por si fuera poco cuenta con una sensualidad natural escondida magistralmente debajo de una capa de inocencia. ¿Cómo es posible que exista semejante crimen?
-Fue un afortunado accidente.
-¿Qué quieres decir?
-A veces los mejores productos te llegan sin mover un dedo.
-¿Ya tuvo práctica con Zepar?
-No es de tu incumbencia.
-No voy a vender información a la competencia.
-Para lo que me importa. Limitate a tus actividades y si tanta curiosidad te da pregúntale a los involucrados. Deja de molestarme.
«-A últimas fechas se ve de tan buen humor que suelo olvidar lo peligrosa que es. Aprecio demasiado la vida como para arriesgarla por una tontería. Si el niño tiene talento o no es algo que me demostrará con el tiempo. Pero sospecho que estoy ante un genio en las artes claro está. Para lo demás parece que le falta sentido común.»
-Terminé con él por hoy, es todo tuyo o de la persona a la que se lo vayas a confiar. Me voy a casa.
-Si, anda.
Una vez sola Arba no pudo contener una carcajada.
-Un monstruo, ¿eh? Ja ja ja.
...
Las dos semanas posteriores transcurrieron de la misma manera aunque las prácticas se volvieron brutales por decir lo menos para el cantante que, una vez recuperado de la lesión no tuvo pretextos para dar todo de si e incluso más. Los primeros tres días terminó en la enfermería víctima de algún desmayo, normal considerando que la palabra descanso parece no existir en el diccionario de Zagan y menos en el de Zepar.
Judal no se apareció y tampoco tocaron el tema por considerarlo delicado, pelear no es algo que estuviese en sus planes. Los arreglos y pruebas de sonido del disco se realizaron sin problemas. Y las noches en casa eran agradables viendo una que otra película hasta caer rendidos.
...
-Mmm...
Por la mañana.
Aladdin abre los ojos de a poco, los talla y contempla su entorno.
«-Arba-san desapareció de nuevo. ¿A dónde irá? Siempre que vuelve parece que está triste. Ojala me tuviese la confianza suficiente para platicar de ello, quisiera ayudarla. Tiempo al tiempo.»
La puerta se abrió y cerró posteriormente al adentrarse una persona.
-¿Qué tal dormiste Aladdin?
-Muy bien, ¿y tú?
-No me quejo. Será mejor que te alistes.
-Cierto, no quiero que se nos haga tarde.
-Antes quiero hablar de algo muy importante.
Él sufrió un abrupto salto en el pecho, el color se le subió a las mejillas y ni que decir de los ojitos que irradian luz.
-Oh no es lo que piensas.
-Ah-suspiró desilusionado.
-Tiene que ver con tu carrera. Verás. Eres un cantante pero como dije quiero que seas un artista completo. Para eso escribes, bailas, cantas, tocas instrumentos y demás. Hasta ahí todo claro, ¿cierto?
-Si.
-Entre más explotemos tus habilidades más fácil será darte a conocer.
-¿Debo aprender otra cosa?
-Es lo que estoy considerando. No estoy muy segura de que puedas hacerlo.
-¿Tan difícil es?
-Para ti tal vez. Recibí una propuesta de la televisora más importante del país. Quieren que uno de mis talentos actúe en un capítulo especial y pensé en ti.
-Nadie me conoce.
-Es el punto, tienen una gran audiencia. Llamarás la atención y estarán más pendientes del lanzamiento.
-No es que no te lo agradezca pero estoy seguro de que hay gente con más méritos que yo, ¿no son mejor opción?
-¿Acaso insultas mi inteligencia y capacidad para tomar decisiones?
-No es eso.
-El que seas mi amante no significa que tengas prioridad. Te lo he dicho antes, tus fracasos o aciertos también son los míos, la gente me verá reflejada en ti así como en cada uno de mis empleados. Judal es bueno para mentir, pero no le daría la oportunidad a ese bastardo. Tu en cambio, ah sigo sin estar segura. Posees demasiadas virtudes, la sinceridad una de ellas. Dudo que puedas "adquirir" otra personalidad.
-Me lo dijiste por algo, ¿cierto?-silencio-Mi sueño es cantar y llevar al mundo los sentimientos en mi corazón, que puedan olvidar al menos un segundo sus problemas. No importa que mi modo de ver las cosas sea tan ingenuo, soy un profesional y no te dejaría o al Al Thamen en ridículo. Deseo intentarlo. ¿Puedo?
-Ja ja ja-le lanzó un guión a la cara.
-¡Ay!-se quejó y luego miró.
-Imaginé que aceptarías. Memorizalo, es para dentro de una semana. Espero grandes cosas de ti mi pequeño Aladdin.
-No te fallaré.
-Estoy segura, sabes que los errores no son de mi predilección. Ahora que se ha resuelto el problema no veo porque sigas de perezoso.
-¡Es cierto! Se me olvidó con la emoción del momento.
-Torpe, muy muy torpe.
-Ungh.
...
Por la noche.
El de ojos zafiro estudia el libreto recostado sobre el lecho boca abajo, con gran seriedad e increíble concentración mientras Arba, besa juguetona su espalda.
«-Oh Aladdin, desconozco la razón pero tienes un aroma tan agradable y embriagador que a pesar de que me dije que no te iba a interrumpir me veo imposibilitada de abandonarte. Me fascina la entrega que tienes porque no puedo contener el deseo.»
«-El chico la tomó del cuello con mucha fuerza y...Mmm eso si que será complicado, ojalá no lastime a mi compañera. Soy tan novato en la actuación como en el canto o el sexo. Ay Arba-san no estas ayudando nada. Haz de creer que estoy metido en el texto pero no puedo evitar pensar en ti. Ojalá no me hubiera distraído cuando me quitaste la playera. Mamá, papá con ella aprendo mucho.»
La castaña no le dió tregua, aún así el chico se las apañó hasta el día acordado. Balanceando a la perfección todos sus pendientes.
...
El momento llegó, Aladdin despertó bien temprano. Desayunó se alistó y subió a la limusina en compañía de Arba rumbo a la televisora.
-Bienvenidos-les saludó una jovencita-Mi nombre es Yamuraiha, mi abuelo es el presidente.
-Mucho gusto onesan, ella es la dueña de Al Thamen Arba-san, y yo Aladdin.
-Tenemos pendientes-la castaña-así que espero se inicie la grabación cuanto antes.
-Si claro, mi abuelo lo tiene todo listo. Si gusta conversar con él...
-No.
«-Por nada del mundo me perdería la primera actuación de Aladdin, me da mucha curiosidad ver como se le da.»
Rió un tanto perversa por lo que el par le admiró intrigado.
-¿Todo bien?-él.
-Mejor que nunca mi pequeño. ¿Nos vamos?-a la otra.
-S-si, claro.
...
La dueña de la disquera tomó asiento en un cómodo sillón situado en el set, mientras Aladdin fué prácticamente secuestrado por los encargados del maquillaje y vestuario. El director da indicaciones a los camarógrafos, reparto y demás. Los detalles que faltan de la escenografía se colocan en el sitio que corresponde y finalmente el suave andar de alguien llama la atención de Arba que abre los ojos desmesuradamente. Ante ella un joven de largo cabello azul que parece sacado de cuento de hadas. Con un traje de príncipe que le sienta a la perfección como si en verdad lo fuera, con botines que le llegan a media pantorrilla, pantalón blanco, la prenda superior azul marino, una elegante capa celeste, múltiples adornos dorados y un antifaz que cubre la zona de los ojos.
«-No presté atención al libreto. ¿Será un baile de disfraces?»
Aladdin escucha atentamente las indicaciones del director visiblemente nervioso, incluso tiembla.
-¡Todos a sus lugares!-anuncia el hombre.
Una chica se coloca a un lado de la ventana. El cantante aún no está en escena pero advierte todo el cuerpo entumido por el pánico.
-¡Comenzamos en tres, dos...acción!
La muchacha lleva las manos al pecho y alza la vista en dirección a la luna.
-No soy mala, quizá no lo entiendas mi amor. Eras mi esposo. Te respeté, admiré e intenté comprender en todo aspecto pero jamás lograste enamorarme. Quiero ser feliz, vivir una apasionada historia romántica y tu no fuiste el compañero indicado. Me diste cuanto pude desear a excepción de una cosa: tus caricias no quemaron mi piel. No tenía otra opción y lo sabes. Yo sólo...¡nunca fué mi intención asesinarte! Debiste subir al caballo y accidentarte, lo suficiente para no poder caminar, para que te fuese imposible seguirme en mis actividades ilícitas. Buscar amor en otros brazos no es correcto porque siempre me fuiste fiel. No tiene sentido que pida perdón a alguien que no puede responder.
-¿Por qué no lo intentas?
-¿Eh?
La doncella se giró al escuchar una voz tras de si. De inmediato fué hechizada por la sensualidad y galanura que irradia el invitado.
-Yo...
-¿Quieres un amor apasionado e intenso? Puedo conceder tu deseo.
El joven de antifaz se aproximó a paso seguro y la acorraló entre la ventana y él. La sujetó del cuello con mucha fuerza hasta bajar y tomar uno de sus pechos al tiempo que la besa. Rompieron el contacto. El rostro femenino muestra orgulloso las rosadas mejillas, fruto de la excitación que la embarga.
-Quiero más que un beso, seré dueña de todo cuanto significas. Eres mío.
-Lo soy pero nunca te diste cuenta.
-¿Eh?
-Sospeché. No, siempre supe cuales eran tus intenciones. No tenía problema con que fueras amante de cuanto ser se te cruzara en el camino si con ello eras feliz. Pero no te bastó. Estuve a punto de morir, ¿por un capricho? Lo peor es que a pesar de todo sigues siendo lo más importante para mi. ¿Ansias poseerme como alguna clase de trofeo? Está bien. Pero será en el más allá, seré el caballero que guíe a su princesa ja ja ja.
Una risa impregnada de melancolía, los brazos masculinos rodeando el torso ajeno y finalmente ambos cayendo al vacío desde la ventana.
-¡Corte! ¡Perfecto! ¡Es maravilloso! ¡No hay necesidad de una segunda toma!
-¿Enserio?
Preguntan al unísono Aladdin y la actriz que le acompaña asomándose detrás de la escenografía que corresponde a la ventana.
-Claro. Pero de todos modos las haremos, nada mejor que contar con un respaldo. ¡Todos a sus puestos! ¡Comenzamos en tres, dos...acción!
Los orbes de Arba siguen cada movimiento de Aladdin, al grado de casi advertir el suave movimiento de su pecho, los sutiles roces de los dedos, los poros en la piel. Su dulce y dolida expresión que se transforma en una de maldad al lanzarse por la ventana. ¿Arrepentimiento quizá? ¿Rencor? Es difícil adivinar cuál de todas es, un prodigio.
«-¿Simple actuación? No lo creo. Aladdin es más, mucho más de lo que parece. Si no fuera el mocoso sumiso y masoquista que es, resultaría realmente interesante pero eso también indica que me ha mentido todo el tiempo. Odio que me vean la cara más que nada en el mundo. No hacen falta más hipócritas a mi alrededor.»
...
Unas cuatro horas más tarde.
Aladdin y Arba toman asiento al borde de una fuente.
-Ah~ ese director si que es difícil de convencer. Primero dijo que todo estaba bien y luego que podía ser mejor. Aún así fué divertido-sonrió.
-Fué tu culpa, exageraste.
-¿Sobreactúe?
-No más bien puft ja ja ja. A veces no te entiendo. ¿Cómo puedes hacer el papel de un sujeto dañado de la cabeza y luego venir con toda tu amabilidad?
-Soy humano Arba-san. También tengo mal carácter.
-Nunca lo he visto.
-Jamás me has hecho enojar, pero si llorar y sufrir mucho.
-Y lo admites como si nada. ¿Que no tienes orgullo?
-No somos enemigos.
-Eres muy raro.
-Tengo sed, voy por algo para beber. ¿Quieres?
-¿Uno de esos jugos baratos de máquina dispensadora?
-¡Sip!
-No se te dan las indirectas, ¿cierto?-sonrió-Pero es algo muy típico en ti.
-¿Uh?
-Me apetece un café, lo más amargo que encuentres.
-Vuelvo enseguida.
-No tengo prisa, odiaría enterarme de que has hecho el ridículo al caerte.
-Al menos será publicidad gratuita ja ja ja.
-Idiota.
Aladdin la besó en la mejilla, sonrió y se fué. Arba pasó los dígitos por su piel.
-A veces la pureza quema, ¿o no?-sonrió embelezada.
...
Aladdin mira la máquina expendedora con emoción, cual niño en confitería con miles de opciones a su alcance, sin embargo...
-Je je je para mi no hay mejor que el jugo de manzana.
-¿Que onda enano?
-Judal-kun...-su expresión perdió toda alegría.
-Pareciera que no te da gusto verme.
-¿Por qué intentas alejarme de Arba-san?
-¿De qué hablas?
-Ella malinterpretó el que te acercarás mucho a mi porque así lo planeaste. Estabas de frente a tu madre, es imposible que no la hayas notado.
-Pensé que eras más estúpido. Digamos. No, de hecho tienes razón. ¿Vas a golpearme? No soy un oponente fácil-divertido.
-No.
-Lárgate-molestó-la vieja no me agrada en lo más mínimo pero tampoco me cruzaré de brazos mientras nos robas el dinero y la empresa.
-No quiero Al Thamen, soy feliz sólo con estar a su lado.
-Si claro. Los de tu tipo son estupendos para fingir. Las mentiras caen tarde o temprano, por si mismas. La vida no te alcanzará para arrepentirte.
-Este problema nos concierne únicamente a nosotros, déjala tranquila.
-Hipócrita.
-Voy muy enserio.
-Je. Dudo que estés siendo honesto y si fuera el caso no tienes ni la menor idea de la loca con la que te fuiste a enredar.
-No lo está. Es una buena persona que seguramente la ha pasado mal.
-¿A si? Entonces dile que te presente a mi abuelo.
-¿Tú...abuelo?
«-En más de una ocasión Arba-san me ha dicho que platica con su padre pero...»
-Si lo hace o no es su decisión.
-Cobarde.
-Me da igual el concepto que tengas de mi.
-Nah ya me voy, tengo cosas que hacer-se giró para retirarse, luego se detuvo a una distancia considerable-¡Si fuera tu tendría cuidado durante el debut porque tengo preparada una sorpresa!
-Una...¡espera!
Aladdin le siguió rápidamente pero nada pudo hacer, le perdió de vista.
«-Arba-san debe saber aunque...eso podría romper por completo la relación con Judal-kun. Mejor no. De todas maneras soy el que no le agrada, es cuestión de prestar más atención al entorno. Puede que me odie pero no parece psicópata.»
-Todo saldrá bien.
«-Dile que te presente a mi abuelo.»
«-Desde que la conocí cambié mucho. Probablemente mí antiguo yo hubiese caído con esa provocación pero no el actual.»-miró el cielo con algo de tristeza-«-La herida en el corazón de Arba debe ser enorme para engañarse de esa manera, no seré quien la abra más.»
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Notas finales.
Ja ja ja sospecho que este fic no es tan corto como pensé pero quiero narrarlo bien, apresurar las cosas no trae buenos resultados y esta pareja merece todo mi respeto. Por eso, de verdad muchas gracias por la paciencia!
Gilver2990.-Oh y las que aún hará. Para mi Judal es un chico dulce que fue maltratado por un destino injusto. Sin embargo hizo cosas perversas, siempre quise explotar esa parte de su personalidad XD. Así que en esta historia por lo menos es posible que lo termines odiando. Quiero que sea el tipo de historia donde se ve el crecimiento o hundimiento (dependiendo el caso) de los personajes. Como Aladdin y su lado no tan dulce que adoro en el manga ja ja. Gracias por leer y comentar amiga, cuidate mucho! Y aún espero tus fics :).
Nos vemos la próxima compañeros de vicio! MAGI ES ETERNO!
