Capitulo ocho: lluvia.
—Papá.
—Trunks, déjalo.
—Papá.
No sabría decir exactamente en qué momento llegue a la improvisada morada, y en que otro me había perdido en mi pensamiento. Pero mi hijo mayor parecía algo indignado pidiéndome atención, mientras que Bulma solo lo hacía quedarse en silencio.
Bra no estaba en la habitación.
—Trunks —Llame— ¿Qué podría ser tan importante?
— ¿Por qué llueve tanto?
Quede en silencio, mire a la ventana pero la lluvia se veía normal. Aunque toda nuestra vida haya cambiado, nuestro entorno y nuestras mentes eran diferentes. La lluvia era exactamente igual de delicada.
—No llueve, tanto. Ahora vez las cosas diferentes.
Trunks se sentó a mi lado en el diván, estábamos en el estudio del segundo piso. Aún estaba en condiciones decentes, Bulma se recostó en la cama mirándonos a ambos. Pero nosotros veíamos por la ventana.
—La guerra a veces hace esto, nos cambia las perspectivas de las cosas y nos hace darnos cuentas de pequeños detalles que antes no veíamos. Como en tu caso, es la lluvia.
Se quedó pensando un momento, quizás recordó sus horas tras una pantalla, o simplemente proceso mi comentario— ¿Y el tuyo?
—Las personas.
Quedamos en silencio, pero una alarma nueva se escuchó retumbar por la cuidad. El anciano grito desde el piso inferior llamándonos, incluso la familia del imbécil también grito algo que no logre entender.
Cuando quise darme cuenta, estaba bajando las escaleras de forma torpe y apresurada con Bulma a mi espalda, mientras que Trunks corría a mi par. El viejo nos guio tan rápido como el viento hacia otra escalera.
Las dos familias estábamos sentadas en lo que parecía un sótano.
Nunca escuchamos un sonido similar al de esa alarma.
— ¿Qué es eso? —Gritó Kakarroto, mientras que sostenía a Goten que no dejaba de llorar— ¿¡Qué pasa!?
Vi el miedo en los ojos del doctor—Es la alarma anti bombas.
Mire a ambos lados, y estuve rebuscando con mi mirada en el sótano húmedo— ¿Dónde está Bra?
Bulma grito del terror, Trunks se agito mirando hacia los lados. Y yo corrí hacia afuera, abrí la puerta y salí del sótano.
