Notas: Hola! Acá les traigo otro cap de este tan poco agraciado fic. Si, ya sé que no es el más bonito del mundo, ni el más atrapante, ni el mejor redactado… ¡Pero es el primero que termino con más de un capitulo! *3*
Seeeee soy patética.
Bueno ya con el tema del fic, el siguiente es más largo y esta muuuucho mejor ya que lo hice como hace un poco más de un año (porque este fic lo empecé hace como tres años) y es muy similar a mi forma de escribir de ahora.
Por cierto, cambie de Summary porque el que puse era una mi%#&* (estaba muy dormida cuando lo hice)
Jeje
Sin más a leer…
Gokudera
Cuando era joven, solo creía que ella era una mujer estúpida, más bien un estorbo. Pero fueron pasando los años y la vi con diferentes ojos. Ya no era la amiga ruidosa que se ponía disfraces extraños, empezó a ser la amiga que siempre estaba a mi lado para terminar siendo la mujer que no salía de mis pensamientos.
Me levantaba y me preguntaba " ¿ya se habrá despertado?", desayunaba y me preguntaba " ¿que estará comiendo? ¿Se está alimentando bien?", me iba a trabajar y volvía a preguntarme" ¿que estará haciendo?", regresaba a mi casa, me acostaba y antes de cerrar los ojos me preguntaba "¿con quién estará soñando? ojalá que yo esté en sus sueños"
En ese entonces culpe de todo a mis hormonas, a alguien tenía que culpar por ese comportamiento tan "herbívoro" como dice el friki de las peleas.
Y entonces ella se fue, la perdí…
Cuando no la tenía solo vivía una vida monótona, que palidecía a lo que fue cuando estaba a mi lado. Nada era más satisfactorio que el estar al lado de ella. Nada era más satisfactorio que oler su perfume y embriagarme con su calidez, cuando sentía su cuerpo perfecto pegado a mi espalda, esa era una de las sensaciones más placenteras que podía llegar a sentir, más satisfactorias, era como si ella fuera el hogar que siempre anhelé.
Hasta que un día me di cuenta que ya no era lo mismo que antes, ya nada era como antes. No tengo idea que paso, pero me atemorizaba el pensar en no amarla. Algo que nunca se me había cruzado por la cabeza. Llego el día en el que ya no la extrañaba, en el que miraba a otras mujeres y sentía el deseo que una vez sentí cuando estaba con ella. Me empezó a gustar otra mujer, quería estar con ella, pero tampoco quería hacerle daño, no quería dejarla.
Llegaba a casa y la veía con su sonrisa esperándome, con sus extraños relatos y sus características risas.
Si amaba a otra ¿por qué no podía dejarla? Ni yo lo entendía, hasta que la vi marcharse, ya no sonreía y sus ojos estaban llorosos. No supe cómo reaccionar, pero por más que me doliera, tenía que dejar que se marchara.
Sabía muy bien que ya no me pertenecía.
Y después de que paso un tiempo me di cuenta de que la amaba. Las caricias de otras mujeres no las sentían, ya no sentía absolutamente nada, cuando estaba solo en esa casa que compartimos, llena de recuerdos que me atormentan todos los días.
Todo empeoro cuando vi a Haru tan cerca de Yamamoto, los celos surgieron como un volcán en erupción.
Quería ir corriendo, envolver su pequeño cuerpo en mis brazos y darle un beso que hace que sus piernas se derritan y su corazón no deje de palpitar. Pero no pude, simplemente me quedé mirando cómo se iba con Yamamoto, y la alarma empezó a sonar cuando vi la sonrisa de él. Si, esa sonrisa que estoy seguro que yo ponía, esa sonrisa de un loco enamorado. Me di la vuelta y prendí un cigarrillo.
Va a ser un largo y duro trabajo tratar que vuelva a mi lado, pero definitivamente no voy a perder a la única mujer que amo.
Notas finales: ¡espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo cap.
Ciao ciao.
