Disclaimer: Martin Mystery no me pertenece, es propiedad de Marathon Media que a su vez tomó los personajes de un cómic italiano.


Capítulo V
Demasiado importante para olvidarlo

Caitlin llegó a casa y encendió la computadora esperando ver a Alex conectada, necesitaba contarle todo lo sucedido durante su conversación con Diana. Lo último que la chica mencionó seguía dando vueltas en su cabeza ¿Que acaso Martin no dijo que había sido atrapado por un brazalete? No tenía ningún sentido que eso fuese real… ¿O sí?

Un golpeteo en la puerta de entrada distrajo a Caitlin de sus pensamientos. Se preguntó quién podría ser considerando que no había invitado a nadie a casa. Por precaución decidió mirar por la mirilla de la puerta antes de abrir, las cosas habían estado demasiado extrañas últimamente como para arriesgarse.

- ¿Alex, qué haces aquí? ¡Que sorpresa!- Exclamó Caitlin tras abrir la puerta, sintiéndose aliviada al ver a su amiga frente a ella. Sin embargo la chica no parecía compartir su sentimiento. Sin decir palabra entró rápidamente a la casa, su rostro parecía más pálido de lo habitual y su expresión resultaba preocupantemente seria ¿Acaso estaba nerviosa?

- Rápido, cierra la puerta y apaga tu celular.- Dijo Alex con un tono demasiado serio para ser su bromista amiga de siempre.- ¿Tu computadora no tiene micrófono verdad?

Las palabras de la chica le dijeron a Caitlin todo lo que necesitaba saber, sin duda algo malo había sucedido:

- ¿Qué pasó, en qué lío te metiste?- Preguntó Caitlin mientras observaba a Alex tomar asiento sobre una de las sillas del comedor.

- En qué lío nos metimos querrás decir: Alguien intentó entrar a la computadora de mi amigo, el que nos consiguió la información de Torrington.

Caitlin sintió una sensación fría recorrerla al oír lo que había sucedido.

- ¿¡Qué!? ¿No será por tú sabes qué verdad?- Caitlin se asustó con la noticia pero tampoco dejó que ésta la alarmase, después de todo seguramente las bases de datos de Torrington no eran el único lugar al que ese amigo de Alex había accedido ilegalmente en el último tiempo.

- Aún no lo sabemos, pero por seguridad te recomiendo borrar el correo que te envié, no sabemos en qué están metidos tu ex y su hermanastra, pero si la gente con la que están asociados se dio cuenta de que los estamos espiando puedo asegurarte de que sin duda deben ser peligrosos ¡El computador de mi amigo es una fortaleza!

Caitlin no podía creer lo que oía, si en efecto la preocupación de Alex respecto al caso era bien fundada y su amigo estaba en lo correcto, significaba que sin querer se habían metido en algo mucho más oscuro de lo que esperaban.

- ¡Esto es sin duda algo grande! ¿En qué están metidos esos dos?- Comentó Caitlin cada vez más sorprendida.- Hoy hablé con Diana y cuando le pregunté por dónde estaban el viernes pasado me dijo que no podía hablar al respecto, cuando le pregunté si tenía algo que ver con sus ausencias en clases se puso pálida y me dijo que no volviese a tocar el tema, y además...

- ¿Qué más dijo?- Preguntó Alex al ver a su amiga detener su relato.

- Eso es precisamente lo que vuelve todo aún más extraño: Me dijo que Martin no me había mentido.

Alex le dedicó a Caitlin una mirada de extrañeza, dándole a entender que aquello no le parecía convincente.

- Espera… ¿Lo del brazalete es real? Eso no tiene sentido.- Comentó Alex.

- También pienso lo mismo.- Respondió Caitlin con aspecto confundido.- pero debiste ver la forma en que me lo dijo, parecía como si sintiese que alguien la estuviese espiando, cuando le dije lo de las ausencias sentí que quería callarme a toda costa.

Ambas guardaron silencio mientras pensaban acerca de todos los nuevos datos que se agregaban a su investigación. Después de considerar la reacción de Diana, la idea de que aquello que hacía a los hermanos faltar a clases era lo mismo que había entrado a la computadora del amigo de Alex no parecía tan descabellada. Debía tratarse de alguien con un inmenso conocimiento computacional y la tecnología como para espiar a alguien durante todo el día, por lo que no podía tratarse de cualquiera, todo daba a pensar que estaban haciendo algo para alguien sumamente poderoso.

- Quizás trabajan para el gobierno.- Dijo Alex mientras se balanceaba sobre la silla en la que se encontraba sentada, manteniendo los brazos apoyados en el respaldo.

- A esta altura empiezo a creer que es muy probable ¿Pero por qué tendrían entre sus filas a un par de adolescentes? Tal vez son espías o súper genios.- Comentó Caitlin.

- Si efectivamente se trata del gobierno estamos perdidas.- Dijo angustiada Alex.- saben que espiábamos a sus agentes, no tardarán en dar con nuestro paradero y quién sabe lo que puede pasar si eso sucede. Será mejor no buscar nada en internet al respecto ni hablar de esto en línea. A partir de ahora todo lo que implique este tema lo hablaremos en persona, con los celulares apagados ¿Entendido? Rayos, jamás imaginé que nos veríamos metidas en algo como esto...

- Pero no puedes negar que es emocionante.- Dijo Caitlin esbozando una sonrisa nerviosa. Ciertamente lo era, pero no por eso dejaba de ser intimidante haber probablemente sido descubiertas por lo que sea que estuviese tras la ausencia de los dos hermanastros.

Al día siguiente, Caitlin llegó a la primera clase sorprendentemente temprano, le había costado conciliar el sueño después de lo que Alex le había dicho y las teorías llenaban su mente. Todo indicaba que ambos hermanos debían cumplir algún servicio para una persona u organización importante y lo suficientemente poderosa como para poder espiarlos todo el tiempo ¿Pero qué rol cumplirían dos adolescentes en algo así? Debía ser algo que ofreciera un beneficio para la sociedad, o de lo contrario Diana jamás habría accedido a participar ¿Pero cómo habían llegado a formar parte de eso?

- Buenos días Caitlin, que extraño verte tan temprano en el salón.- La chica levantó la vista para observar a la persona de la que provenía el saludo: Era Diana, había olvidado que compartían la primera clase del día.

- Buenos días Diana ¿Verdad que si? Pensé que venir temprano de vez en cuando no era tan mala idea, ya sabes, dar algo de variedad a las cosas.- Dijo Caitlin procurando actuar con normalidad.

- Suena bastante bien, ojalá conserves ese buen hábito.- Comentó Diana antes de ir a su asiento para comenzar a revisar sus apuntes de la clase.

No volvieron a hablar durante el día, Caitlin había notado cierta tirantez en la voz de Diana y sabía que ese saludo no había sido más que por cortesía. Probablemente la chica pensó que Caitlin había llegado temprano para espiarla o preguntarle nuevamente sobre aquello de lo que habían hablado el día anterior. Sin embargo no era necesario, no al menos por ahora.

El celular de Caitlin vibró por un momento distrayendo a la chica de sus pensamientos. Era un mensaje de texto proveniente de un número desconocido.

"Ven sola a la torre del reloj de Torrington a la hora del almuerzo, es urgente."

El mensaje puso nerviosa a Caitlin ¿Quién podría haberlo enviado? Miró a Diana de reojo pero no había forma de que hubiese sido ella, parecía demasiado concentrada en la clase como para haber acabado de enviar un mensaje de texto. Rogó que no fuese una trampa, después de la conversación con Alex la posibilidad de haber atraído la atención de un enemigo demasiado grande como para lidiar con él era alta y este mensaje podía representar un gran peligro ¿Pero qué alternativa le quedaba? Quizás se trataba de otra pieza importante de información que completase el rompecabezas y no iba a rendirse ahora que ya estaba de seguro metida en un buen lío.

Finalmente las clases de la mañana acabaron y Caitlin corrió a toda prisa a la torre del reloj de la academia para encontrarse con el emisor del mensaje misterioso. Tenía miedo pero al mismo tiempo la curiosidad actuaba como un estimulante que le ayudaba a dejar salir toda su valentía.

Miró a su alrededor y tras procurar que nadie estuviese viéndola entró a la torre cerrando la puerta tras de sí. Dentro estaba oscuro y sólo la luz que se colaba por los ventanales aportaba algo de iluminación al lugar. No parecía haber nadie dentro, quizás aún no llegaba la persona que había enviado el mensaje, Caitlin se había apresurado en llegar cuanto antes al lugar, por lo que no era tan raro que ese fuera el caso.

- ¿Caitlin, eres tú?- La voz de Lilith surgió por entre uno de los rincones de la torre sorprendiendo a Caitlin, quien no esperaba encontrarse con que el emisor del mensaje anónimo era una de sus amigas.

- ¿Lilith? ¿Tú fuiste la del mensaje? ¿Por qué estás escondida, qué pasó?

- ¡No hay tiempo, estamos en graves problemas!- Exclamó Lilith con voz temblorosa mientras agarraba a Caitlin del brazo para arrastrarla a su escondite.- Después de que nos pediste ayuda se me ocurrió que sería buena idea seguir a ese chico un rato y vi algo que no debía, él… ¡No, ellos, también estaba el cocinero gigante! Entraron por un portal en una pared ¡Y desaparecieron! Después de eso he sentido como si alguien me estuviese siguiendo, no importa dónde voy la sensación me persigue. No sé qué es lo que está pasando pero ese chico y su hermana están metidos en algo grande y al parecer saben que los vi. Le pedí a Lizzy que te enviase un mensaje desde un número falso desde el salón de computación ¡Pero puedo sentir que ya saben de mí y estoy segura de que van a agarrarme!

- No te preocupes, voy a sacarte de aquí, podemos escondernos y…- Caitlin intentó calmarla pero tan pronto empezó a hablar fue interrumpida por su amiga, quien no paraba de tiritar.

- ¡No, no hay tiempo, tienes que irte, no pasará mucho hasta que me encuentren! Saldremos al mismo tiempo y así los despistaremos ¿Entendido? No creo que sean más de dos personas. Pero antes hay algo que debo preguntarte, algo que no podía arriesgarme a dejar que esta gente rastrease en tu celular ¿Recuerdas cómo fue que conociste a tu ex novio?

La pregunta hizo eco en Caitlin, durante todo este tiempo nunca había pensado en ello, por más que lo intentaba era incapaz de recordarlo ¿Cómo era posible que algo tan importante hubiese desaparecido de su mente?

- Me lo imaginé.- Dijo Lilith antes de levantarse de su escondite y dirigirse a la salida.- Trataré de distraerlos pero no puedo asegurarte nada, si no nos volvemos a ver sabrás que estamos metiéndonos con algo mucho peor de lo que probablemente pensamos. Mucha suerte.

Caitlin observó en silencio a su amiga marcharse de la torre, esta vez mucho más tranquila que al comienzo y con la actitud de quien va al sacrificio. Compartían la primera clase del día siguiente, por lo que en la mañana sabría si había logrado salvarse.

Aquel día, la vuelta a casa había sido tremendamente estresante para Caitlin, todos parecían tener una apariencia sospechosa, al punto de pensar que no lo lograría, pero finalmente estaba frente a su puerta. Una vez en su cuarto se lanzó sobre la cama y esperó a recuperar la calma. Poco a poco se sumaban cosas que iban dando forma al misterio, pero la más inesperada de todas había sido aquella relacionada consigo misma ¿Cómo era posible que una de las pistas estuviese en su propia mente y hubiese sido incapaz de notarlo? Por más que lo intentaba no podía recordar cómo había conocido a Martin, sólo recordaba que un día lo vio y el flechazo fue instantáneo, pero todo en torno al hecho parecía estar completamente borrado… ¿borrado?

Corrió a la computadora y tecleó en el buscador las palabras clave, sabía que era peligroso pero ya no tenía sentido preocuparse cuando estaba segura de que quienes estaban tras todo esto tenían pleno conocimiento de quién era ella.

"Pérdida de memoria inexplicable"

"Organización"

Sin embargo no hubo respuesta a su pregunta, nada parecía coincidir con lo que buscaba. Debía haber algo que estaba olvidando, algo que le permitiera volver su búsqueda más específica ¿No dijo Diana que lo dicho por Martin el viernes no era mentira? ¿Que acaso no dijo que lo habían atrapado dentro de un brazalete? Quizás la palabra faltante era…

"Paranormal"

Y enseguida, apenas unos cuantos resultados después encontró lo que finalmente parecía dar respuesta a todo el misterio.

"Foro de lo Paranormal: El Centro"

"¿Han oído algo al respecto? Dicen que es una organización ultra secreta que investiga todo tipo de actividad paranormal alrededor del mundo pero casi nadie sabe de ellos, al parecer son muy buenos escondiendo su rastro y según los rumores tienen contacto directo con extraterrestres, reciben apoyo de los servicios secretos de todo el mundo pero es difícil encontrar testimonios al respecto. Dicen que todos los afectados por casos paranormales neutralizados por el Centro no pueden recordar nada salvo imágenes inconexas de la situación, pero son incapaces de darse cuenta hasta que algo les detona la necesidad de pensar en el recuerdo borrado, por lo que podríamos haber sido víctimas de uno de sus lavados de cerebro y no tener idea."

Finalmente había encontrado la respuesta que estaba buscando, al fin todo tenía sentido.

- ¡No puedo creerlo, Martin y Diana son agentes del Centro!- Exclamó Caitlin sorprendida.- De seguro conocí a Martin en alguna de sus misiones ¡Por eso no podía recordar nada! El viernes Martin me dejó plantada porque debió estar en una misión del Centro ¡Por eso Diana falta tanto a clases y todas sus ausencias coinciden con las de Martin, ahora todo tiene sentido! De seguro Torrington tiene alguna conexión con el Centro y por eso les permiten faltar tanto sin que les afecte ¡Apuesto a que Martin no repite nunca gracias a ello! El tipo de la cafetería de seguro debe ser obra del Centro también ¡Por eso sólo habla con Martin y Diana! ¡Finalmente todo tiene sentido!

Pero había algo más importante que todo eso.

- ¡Martin de verdad no me mintió!- Su corazón saltó de felicidad al darse cuenta, todo lo que su novio le había dicho era verdad, realmente no quería arruinar las cosas con ella y había llegado tan lejos como para estar dispuesto a contarle que su razón para haberla dejado plantada tenía que ver con su trabajo como agente ¡La quería lo suficiente como para estar dispuesto a contárselo!

- ¡Necesito hablar con Martin!- Pensó en voz alta mientras corría a tomar su celular.

Sin embargo la felicidad de Caitlin fue interrumpida por un extraño sonido proveniente del primer piso, seguido de lo que parecían ser pasos ¿Alguien había entrado a su casa? No tenía tiempo para permitirse correr el riesgo que implicaba saciar su curiosidad, por lo que tomó a toda prisa su patineta y con ayuda del árbol que daba a su ventana se lanzó en dirección al patio trasero. No iba a dejarse atrapar tan fácilmente, no después de todo lo que había descubierto ni mucho menos sin antes hablar con Martin, tenían que aclarar las cosas, necesitaba que Martin supiese que ella sabía la verdad.

- ¡Por favor Martin contesta!- Dijo Caitlin jadeando mientras intentaba contactarse con él a través del teléfono móvil procurando no dejar de correr.- ¡Maldición!- Gritó al darse cuenta que una camioneta blanca había comenzado a seguirla.

Debía escapar de ahí cuanto antes, se montó en su patineta y comenzó a rodar a toda velocidad mientras buscaba algún callejón por el cual esconderse. No debían haber demasiados agentes tras ella. Probablemente si lograba dejar atrás la camioneta blanca el camino a la academia Torrington estaría relativamente despejado. Sabía dónde estaba el cuarto de Martin, por lo que aun si no lograba que le respondiera seguía teniendo la esperanza de encontrarlo en su habitación.

¡Bingo! Un pequeño callejón actuó como su salvador en ese momento, permitiéndole a Caitlin deslizarse a toda velocidad en su interior. La chica miró hacia atrás sin dejar de moverse, la camioneta no había podido seguirla a través de un espacio tan estrecho, estaba salvada por al menos unos minutos. Salió a una calle más importante y rápidamente miró a su alrededor buscando algún lugar donde esconderse, siendo lo más cercano a ella una tienda de caridad. Entró rápidamente y jadeando habló con la vendedora, una chica joven unos años mayor que ella, quien la observó sorprendida al verla entrar a su local tan desesperada.

- ¡Por favor ayúdame, unos hombres me persiguen!- Exclamó Caitlin con notorio nerviosismo.

- ¿Qué? Espera ¿Quién eres y qué hiciste?- Preguntó incrédula la joven vendedora mirándola con gesto crítico.

- ¡Te juro que no hice nada, me vienen persiguiendo en una camioneta blanca e intentaron secuestrarme, por favor te lo ruego, no les digas que me escondí aquí!- Contestó Caitlin con tal grado de ansiedad que, pese a la evidente desconfianza de la vendedora, consiguió conmoverla lo suficiente como para que accediera a ayudarla.

- ¡Como sea, sólo ve y escóndete en los probadores!- Exclamó la joven.

Caitlin corrió en dirección a los probadores y se escondió a toda prisa dentro de uno mientras luchaba por controlar su respiración agitada. Sabía que inevitablemente la encontrarían tarde o temprano, pero no podía permitir que lo hicieran hasta que hablase con Martin. En medio de su encierro volvió a sacar su celular para intentar llamarlo pero el resultado fue el mismo: buzón de voz ¿Acaso estaría haciéndolo a propósito?

El ruido de las campanillas en la puerta de entrada distrajo a Caitlin de su intento por contactar a Martin, haciéndola sentir el miedo como una punzada atravesando su cuerpo. Alguien acababa de entrar al local.

- Buenas tardes ¿Busca algo en especial?- Preguntó la vendedora a un intimidante sujeto vestido de blanco que acababa de entrar al local sin decir palabra.

- De hecho sí, estoy buscando a una chica joven, una adolescente delgada y de cabello corto de color oscuro, debe tener unos dieciséis años, usaba una polera con un estampado de dibujos animados y pantalón ¿No la habrás visto por aquí?- Preguntó el sujeto mirando a la vendedora fijamente a los ojos con gesto intimidante.

- Me temo que no he visto a nadie con esa descripción, no han entrado muchos clientes hoy.- Dijo la vendedora mientras hacía un esfuerzo por ocultar su nerviosismo.

- Mmm, ya veo ¿Le importaría que revisara el local para estar seguro?

- Pues claro, no hay problema.- Contestó la vendedora observando como el extraño sujeto comenzaba a inspeccionar detrás de un perchero lleno de chaquetas.

La mujer luchaba por mantener la calma mientras seguía con la mirada al hombre en cada uno de sus movimientos. Pese a que el lugar parecía vacío, el agente revisaba cada rincón con la meticulosidad de un perro de caza, rastreando con tanto detalle que cualquiera hubiese imaginado que buscaba a un ser experto en camuflaje más que a una adolescente. De pronto, una sensación de pánico inundó la mente de la vendedora, el sujeto acababa de acercarse a los probadores y sin ninguna clase de cuidado había corrido las cortinas que hacían de puerta en cada uno de los cubículos para comprobar que nadie estuviera escondiéndose dentro.

- Todo libre.- Dijo el agente mientras se alejaba de los probadores para dirigirse con tono formal a la vendedora.- Lamento los inconvenientes, que tenga una buena tarde.

La vendedora se despidió luchando por mantener la calma y no fue sino hasta un par de horas después que, una vez cerrada la puerta principal, se dirigió al fondo del local y movió uno de los canastos de ropa usada para dejar ver una muy bien disimulada puertecilla que daba a una pequeña bodega.

- Ya puedes salir, realmente eres hábil sobreviviendo ¿No es así?- Dijo la vendedora dirigiendo sus palabras al oscuro interior de la pequeña bodega.

Del interior de uno de los enormes contenedores apenas visibles, comenzaron a saltar unas cuantas prendas de ropa mientras una delgada figura se asomaba con movimientos torpes desde su interior.

- Que puedo decir, momentos desesperados requieren medidas desesperadas.- Dijo Caitlin esbozando una sonrisa sin dejar de lado su lucha por salir del contenedor.

- ¿Qué hiciste que te hizo caer en la mira de gente como esa?- Preguntó la vendedora con gesto de reproche.- ¿Son del servicio de inteligencia o algo? ¡Se ven peligrosos!

- Es una larga historia que me temo no puedo contar, pero te prometo que no hice nada malo ¡Soy una estudiante de la Academia Torrington de hecho!- Comentó Caitlin ya fuera de su escondite.

- ¡Vaya! Así que eres una niña de buena situación, quién lo hubiera dicho.

- No soy tan rica como mis compañeros.- Dijo Caitlin.- ¡Pero por favor tienes que evitar que me lleven esos sujetos, me han estado persiguiendo todo el día, incluso entraron a mi casa y si me atrapan no sé qué será de mí!

- Está bien, no te preocupes, puedes quedarte en mi casa si quieres, no vivo lejos de aquí y puedes usar ropa del local para disfrazarte, dudo que de noche sean capaces de reconocerte si hacemos un buen trabajo.

Y así, con unas cuantas prendas viejas, algo de maquillaje y zapatos de tacón bajo, la vendedora logró que Caitlin tomase un aspecto que por lo menos de noche y bajo la luces de la calle haría muy difícil reconocerla.

- Mi auto está estacionado cerca de aquí, llegaremos en un minuto.- Comentó la mujer mientras cerraba la entrada del local.

Procurando moverse rápidamente por entre las calles y evitando permanecer bajo las luces por más de lo necesario, ambas chicas caminaron a paso rápido rumbo al automóvil de la joven sin decir palabra. Sólo una vez dentro del vehículo y con el motor encendido la vendedora se atrevió a hablar una vez más:

- Primera prueba superada, ahora sólo nos queda esperar que ese sujeto no haya estado espiándonos.

Caitlin luchaba por mostrarse tranquila, sin embargo no podía negar que compartía los temores de su compañera. Sabiendo que era de una organización como el Centro de quien escapaban resultaba difícil creer que habían conseguido librarse del intimidante agente por el resto del día.

- Bien, ya llegamos.- Dijo la mujer mientras abría la puerta de su casa.- Como puedes ver no es precisamente un lugar muy grande, pero supongo que no estás en posición de exigir demasiado.

- Está bien, parece muy acogedor, además, mientras quienes me persiguen no nos ataquen podría dormir en cualquier parte, con una silla me bastará… Por cierto, soy Caitlin.

- Paige, mucho gusto…- Contestó la mujer extendiéndole la mano.- Aunque hubiese preferido conocerte en circunstancias más agradables.

El amanecer se hizo presente luego de una noche la cual pasó sin inconvenientes, a pesar del temor de Caitlin de ser encontrada en cualquier momento su plan había funcionado y Paige resultó ser una chica muy agradable con quien la conversación se dio con facilidad.

- ¿Estás segura de que no quieres que te lleve en auto a Torrington? Sería mucho más rápido para ti y más seguro.- Comentó Paige desde la entrada de su casa.

- Te lo agradezco pero prefiero ir a pie, ya hiciste por mí más de lo que podría agradecerte y no quiero que te metas en problemas. Espero que nos volvamos a ver algún día.

- Eso espero ¡Nos vemos Caitlin!

Ambas chicas se despidieron para seguir cada una con lo suyo. Era hora de volver al camino, después de todo había un chico al que Caitlin tenía muchas cosas que decirle.


Nota del autor:

Finalmente Caitlin descubrió la verdad. Es gracioso escribir hoy en día acerca de mensajes de texto y de llegar a casa para conversar con alguien online, han cambiado mucho las cosas en los últimos años respecto a Internet pero la historia está ambientada en la primera década del 2000 así que fue transportarse en el tiempo escribir sobre ello aun cuando no hay necesidad de muchas alusiones a la época (salvo tecnológicas y de modas en un par de escenas).

Siempre he pensado que Torrington es una academia de clase alta, todo en ella parece bastante costoso y dan indicios de tener muchísimos recursos, me gusta creer que es un nido de chicos adinerados pero que la colegiatura igualmente es permisiva para alumnos de clase media.

¿Cómo pudo no haber notado lo extraño que era no recordar cómo conoció a Martin? A veces las pistas más evidentes están justo frente a nuestras narices.

¡Nos vemos en el siguiente episodio!