Ulquiorra despertó con los gritos de su hermano menor, el bebé había llorado toda la noche haciendo que el pelinegro se trasnochara como nunca en su vida.
Lo tomó en brazos y el pequeño hizo silencio, Ulquiorra sabía que no estaba sucio o hambriento, simplemente extrañaba a su madre. Tenía los ojos como ella.
Dejo al bebé en su cama rodeado de almohadas y se preparo para la escuela
Orihime Inoue
Despertó por la alarma de cambio de hora, se estiró un poco y salió a su encuentro con Rukia. Tenía unas enormes ojeras y su pequeña amiga no dejaba de preguntar por ellas.
-. Me quedé viendo una película hasta tarde - le repitió nuevamente mientras se ponía corrector de ojeras. De uno de los cubículos salió una chica de cabello negro hasta la mitad de su espada y le sonrió a Orihime - hola Tatsuki.
-. Hola Hime. - respondió feliz y después salió.
-. ¡Orihime, deja de ser tan simpática! - recriminó molesta, la ojogris frunció el ceño.
-. Tú deja de ser tan antipática.
-. ¡Orihime! No podemos andar por ahí codeándonos con todo el mundo, con toda clase de... gente - hizo una mueca que molesto a la más alta.
-. Quizás yo no debería andar "codeándome" con gente como tú. - expresó molesta y salió del baño dejando a la bajita sola, subió al techo de la escuela el cual solía estar vacío y luego le envió un mensaje a su novio diciéndole dónde estaría y que no la buscará ni le dijera a nadie.
Últimamente Rukia estaba actuando de manera extraña y algo molesta, era cierto que con los años se había vuelto pretenciosa; era de esperar ya que era una Kuchiki y eventualmente todos se volvían de aquella manera.
Suspiró. Estaba agotada por la noche anterior, se estaba quedando dormida cuando la puerta sonó haciendo que se espantara. Había entrado aquel chico de ojos verdes junto a Grimmjow. Se quedó en silencio rezando para que no notaran su presencia pero fue inútil.
-. ¿Que haces aquí sola princesa?
-. Solo buscaba un lugar para dormir.
Los tres se quedaron en silencio, los hombres miraban a los estudiantes que había abajo mientras que la fémina seguía en la misma posición que antes sólo que ya no dormía cuando una pregunta la sacó de su trance.
-. ¿Fuiste a la fiesta de anoche? No te vi ahí - ante eso ella abrió los ojos impactara, Grimmjow y ella habían salido juntos de fiesta varías veces y casi siempre se topaban allá pero era raro para ella que el azabache estuviese escuchando.
-. Es que había mucha gente, pensé que no asististe - concluyó dejando a Ulquiorra algo confundido acerca de la chica.
-. Sabes que no pierdo una - Ella rió un poco - hay que juntarnos para la próxima ¿te parece? Así como los viejos tiempos
-. ¡Claro! Estaré encantada
Luego continuaron hablando de temas triviales y por claras razones Ulquiorra no participaba, se dio cuenta que Grimmjow y la chica habían compartido más que solo algunas clases y se llevaban bastante bien cosa que no esperaba.
Más tarde ese mismo día Grimmjow y Nnoitra decidieron pasar a recoger a las hermanas de Ulquiorra que ya no estaban tan reacias a ellos, Ulquiorra decidió acompañarlos ya que su madre estaba ahí y sería un gran desastre cuando su padre llegara. Decidió que el y sus hermanas irían en su auto y los demás en el auto de Grimmjow.
Fueron a un bar tranquilo, al otro día había clases y el toque de queda auto impuesto por Grimmjow eran las 3 de la mañana.
Orihime andaba cerca de Tatsuki y por propuesta de la segunda pidieron una ronda de shots, todos lo tomaron al unísono y al correr de la noche Nnoitra se dio cuenta que Orihime no era tan mala como el pensaba.
-. ¿Por qué te juntas con esa clase de personas? - interrogó el más alto un poco ebrio, la ojigris se sorprendió con esa pregunta al igual que los demás - ya sabes, Kuchiki y compañía.
-. Son amigos de infancia... ya sabes... - respondió con la mirada gacha, quizás esa era la única razón por la cual les continuaba hablando ya que realmente ella no tenía nada en común con aquello individuos.
-. Eres muy genial para ellos. ¡Sabes divertirte!
Casi eran las 3 de la mañana y decidieron irse, Ulquiorra era el único que estaba sobrio mientras que los demás a duras penas podían caminar, con ayuda de Orihime -que era la única más o menos sobria- los metió en su auto y el los llevaría a casa, al próximo día irían a buscar el auto de Grimmjow.
Orihime se subió como co-piloto y le indicaba a Ulquiorra las calles para llegar a casa de su amiga. Ya en el lugar Orihime la ayudó a entrar y luego volvió al auto, al colocarse el cinturón sus manos temblaban y este no encajaba gracias a eso. Ulquiorra la ayudó a colocarlo.
-. ¿Te encuentras bien?
-. Eh... s-si ¡Claro! Es solo que... no me gustan los autos - confesó en voz baja y el recordó que la última vez ella se aferraba al cinturón como si fuese una garrapata y desde que se había subido en el bar había estado tratando de regular su respiración.
Decidió que a continuación iría a casa de la pelinaranja. Fue lo más lento que pudo y al notarla temblando tomó su mano, ella se aferraba a él como si fuera su salvador y cuando el auto frenó frente a su caso suspiró de alivio.
Cuando se bajó Ulquiorra la siguió.
-. ¿Que sucede? - fue ella quien esta vez preguntó al ver la muchacho de bellos ojos a su lado.
-. No te dejaré caminar sola - respondió más como una orden. En silencio caminaron hasta la entrada de la puerta y mientras Ulquiorra le hacía luz con la pantalla de su teléfono ella abría la puerta. Una vez dentro dio media vuelta y vio los hermosos ojos del chico.
-. Gracias por todo, Ulquiorra - se regaló mentalmente por usar su nombre, el alcohol la había obligado a ello. Ulquiorra pasó su mano por la blanca mejilla de la chica haciéndola sonrojar.
-. No tienes que agradecer. - contestó y se fue. El auto salió de la calle con la misma tranquilidad con la que había entrado y eso dejó a la chica tranquila.
Puso su mano en el lugar que Ulquiorra había tocado antes y el sonrojo volvió, fue un toque gentil que le erizó la piel como ya su novio no lo hacía.
