Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Marathon Media que a su vez los tomó de un cómic italiano.
Capítulo VI
Conversación al atardecer
Finalmente se encontraba ante las puertas de la academia, todavía incapaz de creer que había sobrevivido a la persecución de los agentes del Centro. Estaba asustada y sabía que cualquier movimiento en falso la metería en problemas. Miró la hora, sin dudas era ya muy tarde para pretender entrar a la primera clase a menos de que quisiera ser reprendida por el profesor. Quería encontrar a Lilith y saber si había logrado escapar, aunque lo veía poco probable.
Entró al edificio esperando con ansias que terminase la primera clase, estar en Torrington vagando por los pasillos era sin duda una pésima forma de intentar pasar desapercibida, sobre todo considerando que la academia era casi territorio del Centro según lo que sabía. Por ello prefirió optar por esconderse en el baño de chicas hasta que sonara la campana.
Quería llamar a Martin pero no tenía sentido intentarlo en horario de clases. Se preguntó si Alex estaría a salvo, no había sabido nada de ella desde hacía más de un día y con el Centro persiguiéndolas temía lo peor. Llamarla por celular estaba totalmente fuera de posibilidades, estaba segura de que una organización como aquella tendría sus líneas intervenidas desde que descubrieron la intromisión en el archivo de Torrington.
Como deseaba que todos estuviesen bien.
La campana sonó dando fin a la primera clase de la mañana. Caitlin se apresuró en llegar a la puerta del salón maldiciendo los incómodos zapatos que Paige le había prestado para su disfraz. Le dijo que eran los más cómodos que tenía que no fuesen zapatillas y aunque ciertamente no hacían imposible caminar (de lo contrario no hubiese podido llegar hasta Torrington a pie) estaban lejos de ser tan prácticos como su calzado habitual. Necesitaba llegar al salón donde debía estar Lilith y saber cómo estaba.
Cruzó corriendo la entrada de la sala y una vez dentro miró a su alrededor.
- Señorita ¿Considera que estas son horas de llegar?- Dijo el profesor dedicándole a Caitlin una expresión de reproche.
- Lo siento señor, problemas de fuerza mayor.- Respondió Caitlin mientras buscaba a Lilith con la mirada. Una enorme sensación de alivio la inundó al ver a la chica sentada al fondo del salón.- Ahora, con permiso… ¡Lilith, estás a salvo!- Exclamó corriendo emocionada a abrazar a su amiga, estaba feliz de verla en una sola pieza.
- ¿Caitlin estás bien, por qué no llegaste a clases?- Preguntó Lilith.
- No te imaginas todo lo que ha sucedido desde ayer ¡Tenías razón en todo!- Comentó Caitlin emocionada.
- ¿Ah sí? ¿En qué tuve razón?
- En lo que me dijiste ayer ¿Recuerdas?
- Pues no en realidad, no debió ser nada importante supongo, hasta lo que recuerdo ayer fue como cualquier otro día de clases.- Dijo Lilith con una sonrisa que distaba mucho de parecerse a su gesto usual.
La sonrisa de Caitlin fue desapareciendo poco a poco luego de oír la respuesta de su amiga, no sólo era su forma de hablar la que había cambiado, incluso el brillo en sus ojos había desaparecido, su mirada parecía ida, como si alguien…
- Está bien, en realidad no fue nada, no te preocupes.- Dijo Caitlin perdiendo su buen ánimo inicial.
No había duda, el Centro le había borrado la memoria, de seguro esa actitud neutra era la forma en que las víctimas del borrado de memoria permanecían durante los primeros días ¿Ella habría estado igual después de que le borraron la memoria por primera vez? La idea hizo a Caitlin sentir un escalofrío recorrerla.
- ¿Vendrás a la próxima clase?- Preguntó Lilith con una neutralidad absoluta en su voz.
- Sí, claro, ahí estaré. Ahora debo irme un momento, tengo cosas que hacer, nos vemos en clase…
- Si, nos vemos.
Salió del salón y comenzó a caminar en dirección al patio mientras sacaba nuevamente su celular para intentar una vez más llamar a Martin sin lograr que le respondiera ¿Por qué no podía ser capaz de contestarle? Finalmente optó por tomarse unos minutos para enviarle un mensaje de texto. Si no quería responderle al menos así se enteraría del motivo de su llamada.
"Ya lo sé todo, lo que decías era verdad, necesito hablar contigo enseguida, auxilio"
- Disculpa ¿Eres Caitlin verdad? ¿Puedes venir conmigo un momento?- Caitlin volteó lentamente su cabeza para observar a la mujer con apariencia de profesora que la miraba sonriendo.
- ¿Qué pasa si me reúso?- Dijo Caitlin intentando ocultar su miedo, a lo que recibió como respuesta un fuerte agarrón en el brazo.
- Me temo que no es posible aceptar esa posibilidad. Ahora por favor acompáñeme pacíficamente a menos que quiera hacernos usar medidas más drásticas.- Dijo la mujer mientras reducía a Caitlin sosteniendo su muñeca y poniéndola contra su espalda.
- ¡No, suéltame! ¡Auxilio, esta mujer está intentando secuestrarme, no es una profesora! ¡Ayuda!- Caitlin comenzó a gritar y a patalear tan fuerte como pudo, atrayendo la atención de todos los estudiantes presentes en el patio, para su fortuna el receso estaba aún lejos de terminar, por lo que varios alumnos se voltearon a mirar lo que estaba sucediendo.
- ¿Qué le estás haciendo a esa chica? ¡Suéltala!- Gritó un chico musculoso que se acercó rápidamente en compañía de otros a ofrecer ayuda a la estudiante en apuros.
Caitlin aprovechó la conmoción para lanzarle un cabezazo a la agente y desprenderse rápidamente de su agarre. Una vez más era libre, sin embargo su captora había escapado y de seguro volvería con refuerzos para intentar atraparla una vez más, debía darse prisa y encontrar a Martin pronto.
- ¡Gracias chicos, les debo una!- Exclamó Caitlin a sus compañeros.
- ¿Estás bien? ¿Qué pasó?- Preguntó confundido uno de los alumnos.
- Digamos que estoy en problemas, pero más importante ¿Han visto a Martin Mystery hoy?
- Pues sí, lo vi hace un rato con su hermana, salieron de la clase de química ¿Tiene algo que ver en todo esto?- Volvió a preguntar otro de los chicos del grupo.
- ¡Muchas gracias!- Gritó Caitlin antes de huir a toda prisa rumbo a los sectores boscosos de la academia, dejando atrás a sus confundidos compañeros preguntándose qué acababa de suceder.
Corriendo tan rápido como sus piernas le permitían, Caitlin se internó entre los árboles esperando distanciarse lo suficiente de los agentes del Centro como para evitar que lograran atraparla. Gracias al testimonio de sus compañeros sabía que Martin estaba en Torrington y no en una misión, lo que le daba algo a su favor.
De repente, el teléfono de Caitlin sonó, dejando finalmente ver el número de la persona a la que durante todo este tiempo había intentado contactar. Su corazón saltó de alegría al ver su nombre.
- ¡Caitlin! ¿Estás bien?- Exclamó Martin desde el otro lado de la línea tan pronto como Caitlin aceptó la llamada.
- ¡Martin, perdóname por no haberte creído, todo lo que me dijiste era verdad!
- ¡Pues claro que lo era!- Refunfuñó el chico con el tono de un niño al que acababan de ofender.- Prometí que jamás te mentiría. Pero ya hablaremos de eso luego ¿Qué sucedió?
- Bien…- Contestó Caitlin entre jadeos y sin dejar de correr.- Te mentiría si dijese que estoy bien, digamos que me metí en cosas que no debía y…
Los pensamientos de la chica fueron interrumpidos de golpe por una figura familiar: era el agente que la había perseguido el día anterior y se encontraba observándola a tan sólo un par de metros de distancia.
- ¡El Centro me persigue para borrarme la memoria, auxilio!- Gritó Caitlin en pánico mientras se apresuraba en dar la vuelta para tomar el rumbo contrario.
El chico sintió que se le helaba la sangre al oír las palabras de Caitlin, de todas las respuestas que esperaba era precisamente esa la que menos quería escuchar.
- ¿¡Dónde estás!?- Gritó Martin espantado desde el otro lado del teléfono.
- En los bosques que rodean la academia, he logrado escapar pero no podré seguir con esto por mucho tiempo ¡Por favor Martin, tienes que hacer algo!- Exclamó Caitlin cada vez más nerviosa.
- ¡Voy por ti! Trata de ir a una zona concurrida, si acordamos un lugar por teléfono de seguro el Centro se enterará.
- Lo sé, tienen intervenida la señal.
La respuesta sorprendió a Martin, quien admirado dijo:
- Vaya, estás al tanto de todo.
- Ya tendremos tiempo para hablar de ello ¡O eso espero!
- Muy bien ¡Nos vemos pronto!- Dijo Martin antes de cortar la llamada para partir al rescate de su ex novia.
Pese a no haber acordado un punto de encuentro, Caitlin sabía perfectamente a qué lugar Martin se refería con su sugerencia. Necesitaba volver al patio central de la academia, no había un lugar más visible y lleno de gente que ese y mientras estuviesen aún en el receso sería probablemente uno de los sectores más seguros. Apresuró su carrera para llegar cuanto antes sin dejar de pensar en lo que acababa de suceder: al fin había podido hablar con Martin y aquello la había inundado de una felicidad que la hacía sentir capaz de cualquier cosa ¡Como deseaba abrazarlo en ese momento!
Una visión favorable apareció ante los ojos de Caitlin: era el patio central. Muy pronto estaría en compañía de sus compañeros y podría pedirles ayuda hasta que Martin llegase a salvarla, pronto estarían juntos y podría decirle todo lo que sentía.
Sin embargo las cosas tomaron un giro diferente y antes de lograr llegar a su refugio, Caitlin sintió como una inmensa figura se abalanzaba contra ella haciéndola caer de cara al suelo.
-¡No, suéltame, no ahora!- Gritó Caitlin al sentir a un agente del Centro embestirla.- ¡Déjame ir, no puede ser que pierda estando tan cerca!
- ¡Te tengo!- Exclamó victorioso el agente.- esta vez no vas a hacer lo mismo de ayer, sin duda eres una chiquilla muy escurridiza.
- ¡Martin!
"Reloj-U Activado: Selección Bungee Turbo"
Caitlin pudo sentir el peso del agente separarse de su cuerpo tan pronto como escuchó una extraña voz mecánica acercarse. Encontrándose con la sorpresa de que su captor acababa de recibir una embestida por parte de Martin la cual le había devuelto la libertad.
- ¡Martin!- Gritó Caitlin emocionada al verlo mientras corría a lanzarse entre sus brazos.- ¡Sabía que me encontrarías, tenía tantas ganas de verte! ¡No me mentiste! ¡De verdad habías quedado atrapado dentro de un brazalete!
- ¡Por supuesto que sí! ¿Cómo pudiste pensar que te diría una mentira como esa?
La conversación fue interrumpida de golpe por una voz familiar:
- ¿Podemos por favor dejar las reacciones melosas para más tarde? Por si no lo recuerdan el Centro está persiguiendo a Caitlin y tenemos que huir pronto.- La chica levantó la cabeza encontrándose con Diana, quien los observaba con los brazos cruzados y de mala gana. Jamás pensó que llegaría el día en que se alegraría de ver a la hermana de Martin recibirla con desprecio.
- Ay hermanita, tú siempre tan fría. Por eso es que nunca conseguirás novio.- Dijo Martin.
- ¿Y supongo que eso te alegra no es así?- Murmuró Caitlin en un tono casi burlesco, diciendo aquella frase más para sí misma que para los demás.
Los tres chicos se apresuraron en huir del lugar, por fortuna la camioneta de ambos hermanos se encontraba en los estacionamientos de la academia, por lo que podrían finalmente escapar en algo más veloz que una patineta. Sin enlentecer el paso, Martin abrió la camioneta a la distancia y tan pronto como se encontraron junto a ella subieron ágilmente dentro, siendo Martin quien tomó el lugar del conductor.
- ¡Date prisa Martin, no hay tiempo!- Exclamó nerviosa Diana al ver que el motor de la camioneta no había arrancado al primer contacto.
- ¡Lo sé, eso intento! Rayos, de todos los momentos en que pudo descomponerse justo tenía que elegir este…- Finalmente la camioneta partió y el trío salió a toda velocidad de Torrington.
- ¿Y ahora qué?- Dijo Diana una vez llegaron al camino principal.
- Necesitamos un lugar donde podamos escondernos de los agentes del Centro.- Comentó Martin.- ¿Qué tal el bosque?
- ¿¡Pero qué tienes en la cabeza Martin?!- Exclamó Diana con la actitud de quien acaba de oír la mayor de las tonterías.- ¡El Centro nos espía día y noche, nos encontrarán sin importar dónde vayamos! Caitlin estaría probablemente mejor con cualquier otra persona excepto nosotros.
- El bosque me parece bien.- Comentó Caitlin.- es grande y perderse ahí es fácil, incluso si saben dónde estamos les costará trabajo encontrarnos, eso nos dará algo de tiempo para descansar y pensar en el siguiente movimiento.
- ¡Bien pensado Caitlin! no esperaba menos de mi amiga especial- Dijo Martin dedicándole una sonrisa que hizo a la chica explotar de felicidad.
- Agh, que desagradable…- Dijo irritada Diana mientras apoyaba su brazo contra la ventana del asiento trasero, dirigiendo la mirada al paisaje en un intento por apartar su atención del desesperante par que la acompañaba.
Los tres llegaron al bosque y una vez dentro escondieron la camioneta, en su interior dejaron ocultos el Reloj-U y los celulares de cada uno, de esa forma rastrearlos sería mucho más difícil aun sabiendo que se encontraban en el bosque.
Comenzaron a caminar entre los árboles sin rumbo fijo, intentando perderse de los agentes del Centro, el miedo a ser encontrados superaba al temor de ser incapaces de salir del bosque. En el peor de los casos pasarían un par de días hasta que un guardabosques los encontrase, por lo que no era tan terrible después de todo. Lo importante era dejar atrás al Centro y salvar a Caitlin, aún si eso significaba ser sancionados.
- ¿Podemos quedarnos aquí?- Preguntó Caitlin tomando asiento sobre un árbol caído.- Hemos caminado varias horas, estoy cansada y dudo que nos encuentren a estas alturas. Además, desde aquí se ve realmente hermoso el atardecer.- Ambos hermanastros se miraron sorprendidos tras oír las palabras de Caitlin. Era extraño ver a una chica tan enérgica decir algo como eso, pero a pesar de ello no podían negar que era una decisión razonable considerando cuanto habían caminado.
- Ustedes descansen, mientras tanto iré a buscar algo con lo que hacer una fogata, de lo contrario nos congelaremos durante la noche.- Dijo Martin mientras dejaba a sus compañeras sentadas sobre el árbol caído que habían convertido en su asiento.
- ¡Espera Martin, voy contigo!- Caitlin se levantó rápidamente de su lugar para seguir a Martin.
Ambos caminaron a través del bosque procurando no alejarse demasiado de donde estaba Diana, no era la idea perderla de vista y terminar perdidos cada uno por separado. En silencio y siendo acompañados por el crujir de la tierra bajo sus pies, buscaron ramas cada uno por su cuenta en un incómodo silencio el cual fue interrumpido por Caitlin, finalmente el momento que tanto había esperado para hablar a solas con Martin había llegado.
- Martin ¿Podemos parar un segundo? Realmente quiero mirar el atardecer.- Comentó Caitlin en una sorpresiva actitud calmada que resultó inesperada para su compañero.
- ¿Estás bien? Jamás pensé oírte tan entusiasmada con algo tan aburrido.
- Lo sé, digamos que sólo es un capricho después de una semana muy agitada.
- Oh, ya veo…
Ambos jóvenes se sentaron sobre un tronco caído en un claro del bosque, pudiendo apreciar el cielo a pesar del mar de hojas verdes que los cubría. Guardaron silencio por unos segundos hasta que uno de ellos se armó de valor para hablar.
- ¿Sabes? Me dolió cuando me enteré de que le habías coqueteado a Jenny diciendo que yo era historia antigua.- Comentó Caitlin.
- ¡Me habías dejado! ¿Qué esperabas que hiciera? En el fondo fue doloroso perderte, no quería que notasen que me había afectado.- Dijo Martin con cierta vergüenza en su voz.
- ¿Por qué no?- Preguntó su compañera.
- Porque no quiero que me vean como una persona débil, ya me basta con la mala imagen que todos tienen de mí como para que además me agreguen esa característica.
- Vaya, eso es raro de oír.- Dijo Caitlin sin parecer realmente sorprendida ante la revelación de Martin, después de todo ya estaba enterada de los rumores que corrían por la academia sobre él.
- No soy tan idiota, en el fondo sé que no me ven más que como un niño, papá, Diana, todos piensan lo mismo…- Martin desvió incómodo la mirada, su usual actitud confiada había sido reemplazada por un gesto amargo.
- ¿Pero te quieren a pesar de ello verdad?
- Supongo que no tienen alternativa.
- Estoy segura de que Diana no te quiere sólo por obligación.
- ¿Quererme? ¡Ella no me soporta!- Exclamó Martin levantando la voz.- Estoy seguro de que en el fondo estaría mucho mejor sin mí.
- Creo que sólo no sabes comprender su amor, ya sabes, como el tipo de chica que trata mal al chico que le gusta.- Martin dejó escapar una sonora carcajada ante aquella frase de Caitlin, la idea de definir a Diana en esos términos se le hizo extrañamente graciosa.
- ¡Sin duda aún te falta mucho por conocer a mi hermana!- Contestó Martin entre risas.- Pero en fin, hablemos de ti, no me has dicho nada sobre cómo te enteraste de todo y tengo mucha curiosidad.
Y así fue como Caitlin comenzó a contarle todo lo que había sucedido aquella semana desde ese viernes por la noche en que la había dejado plantada, pasando por sus temores hacia Diana, la investigación de Alex, la intromisión en la base de datos de Torrington, su escape nocturno en patineta y su petición de asilo en un local de caridad con disfraz incluido.
- ¡Vaya, ahora entiendo por qué llevas esas ropas tan horribles! Veo que viviste toda una aventura en mi ausencia ¿Pero qué es eso de creer que te iba a engañar con Diana? ¡Es lo más ridículo que he escuchado! De todas las chicas Diana es a la que menos deberías temer.- Dijo Martin riendo.
- ¿Estás insinuando que me engañarías con otras chicas Martin Mystery?- Caitlin intentó fingir un tono severo, estaba demasiado feliz como para poder sonar convincente. Ambos rieron al unísono.
Volvieron a permanecer en silencio por un momento.
- Me alegra saber que mantuviste tu promesa Martin, realmente eres el mejor, sin importar que los demás digan lo contrario. Por cierto, hay algo que necesito preguntarte ¿El Centro borró mi memoria antes no es así?- La sonrisa desapareció del rostro de Martin al oír las palabras de Caitlin y con notoria incomodidad desvió la mirada.
- Si… después de un caso que ocurrió antes de que empezáramos a salir. Pero no fue una eliminación normal, en tu caso fue parcial.
- ¿Fue así con todos los afectados?
- No, sólo contigo, le pedí a mi jefa que intercediera por mí. Nos conocimos durante un caso en que un monstruo de sombras intentó apoderarse del mundo y nunca antes le había gustado a una chica, si te borraban la memoria iba a perderte y no quería que eso sucediera. Así que llegamos a un acuerdo con el Centro y accedieron a aplicar en tu caso sólo eliminación parcial de memoria para que así no me olvidaras.- Martin se veía realmente avergonzado tras reconocer todo aquello.
- Eres alguien que tiene una debilidad muy grande por las chicas según veo.- Comentó Caitlin cruzándose de brazos con una pícara sonrisa.
- No voy a negarlo, todas me parecen lindas.
- ¿Cuántas veces te has enamorado?- Preguntó Caitlin.
- No había encontrado a la chica correcta hasta que te conocí.- Caitlin no pudo evitar sonrojarse al oír la frase de Martin por muy pre hecha que fuese.
- ¿Estás seguro de ello?
- ¿Realmente crees que te engañé con mi hermanastra no?- Respondió Martin dedicándole una mirada cuestionadora.
- De hecho no.- Dijo Caitlin riendo suavemente.- Pero sí creo que me escondes algo al respecto.
- Como digas, no hay forma de convencerte de lo contrario ¿No?- Martin tomó una falsa actitud de molestia ante la terquedad de su amiga. En el fondo sólo le importaba que Caitlin había finalmente vuelto a su lado y eso lo llenaba de una melosa felicidad que le avergonzaba reconocer.
- Lo mismo digo.- Dijo Caitlin sonriendo.
Ambos guardaron silencio y contemplaron el atardecer hasta que una interrupción llegó a cambiarlo todo.
- ¡Chicos, El Centro nos encontró, hay que huir, se están acercando!- Gritó Diana jadeando.
Martin tomó a Caitlin de la mano e intentó arrancar con ella, sin embargo la chica no se movió de su lugar.
- ¡Vamos, tenemos que irnos, no hay tiempo!- Exclamó Martin mientras jalaba a Caitlin del brazo, sin embargo la chica se rehusó a seguir caminando y sin borrar su cálida sonrisa negó con la cabeza.
- Está bien chicos, es suficiente, no necesitan seguir huyendo por mí. Sabía que este momento llegaría tarde o temprano, tan sólo quería aplazarlo el tiempo suficiente para poder hablar contigo, Martin.- Dijo Caitlin con una sonrisa agridulce.
Los agentes del Centro, esta vez acompañados de un grupo más grande que el anterior, llegaron corriendo al lugar, preparados para tomar detenido al grupo completo.
- ¡Me rindo, no necesitan emplear la fuerza! ¡Me rindo!- Gritó Caitlin con las manos en alto y acercándose al equipo de agentes del Centro.
- ¡Caitlin no! Podemos ocultarte en alguna parte, no tienes que sacrificar tus recuerdos por el bien de ellos ¡Por favor vuelve Caitlin!- Exclamó Martin angustiado.
- ¡No, es suficiente!- Dijo Caitlin con actitud decidida.- ¡No pienso pasarme el resto de mi vida huyendo! Supe desde el momento en que descubrí la verdad que esto pasaría y voy a asumir las consecuencias.
Ambos chicos observaron como los agentes del Centro tomaban detenida a Caitlin sin oponer resistencia, y mientras la observaban alejarse sintieron una voz familiar envolverlos con su presencia.
- Me han decepcionado agentes.- Dijo M.O.M. dirigiéndose furiosa a los dos hermanastros.- Han roto literalmente todo protocolo posible frente a un caso de filtración. Ya hablaremos en mi oficina al respecto, esto requiere de una sanción.
- ¡Por favor perdónanos M.O.M.!- Exclamó Martin casi llorando.-Yo sólo quería mantener a mi amiga especial conmigo.
- ¡Su amiga especial por poco nos pone en peligro y no sólo eso, también golpeó a un agente!- Gritó M.O.M. enfurecida.- No imagina cuántos dolores de cabeza nos ha causado desde que descubrimos que alguien había entrado a los archivos privados de Torrington ¡Puso en peligro a la organización completa, agente Mystery!
- Lo… lo siento M.O.M. ¿Pero como soy tu agente favorito estoy seguro de que podrás hacer una pequeña excepción por mi verdad?- Dijo Martin intentando poner la expresión más tierna que su rostro le permitía, lo que no hizo más que empeorar la ira de M.O.M.
- ¡Agente Mystery, en castigo por su mal comportamiento será enviado al Polo Sur en su período de vacaciones de verano y se le requisará su reloj-u durante un mes, eso sin considerar una suspensión temporal de servicio!
- Je, te lo has ganado.- Dijo Diana en voz baja esbozando una sonrisa burlesca.
- Usted también agente Lombard, no olvide que fue cómplice del agente Mystery en todo esto.- La sonrisa de Diana desapareció tan pronto escuchó a M.O.M. mencionar la parte del castigo que la incluía.- Y ahora hagan el favor de retirarse, ya he soportado suficientes problemas relacionados a ustedes hoy.
- ¡Espera M.O.M.! ¿Puedo pedirte un pequeñísimo favor?- Rogó Martin dedicándole a la directora una tierna mirada llorosa.
- No siga abusando de mi reducida paciencia agente Mystery.- Respondió M.O.M. con tono gélido sin mostrarse afectada ante los ojos llorosos del chico.
- ¡Por favor M.O.M., ya aprendí de mi error y es algo muy pequeño! Sólo quiero poder hablar una última vez con Caitlin antes de que le borren la memoria de forma total ¿Podrías hacer eso por mí, tu agente favorito?
- Agh… Está bien Martin, haré los contactos para que accedas a una conversación con ella.
- ¡Gracias M.O.M, eres la mejor!- Martin reaccionó tan feliz que estuvo a punto de correr a besarla, acto que fue detenido por la misma M.O.M al notarlo.
- ¡Ni siquiera se te ocurra acercarte más de la cuenta Martin! no tengo ningún interés en alguien de tu edad.- Exclamó irritada la directora.
- ¡Tranquila, sólo bromeaba!- Dijo Martin sonriendo mientras Diana le dedicaba una mirada de reproche.
Entraron juntos al sector donde tenían a Caitlin detenida, el procedimiento no sería hasta unas horas después, por lo que tenían tiempo para despedirse de su amiga sin necesidad de apresurar demasiado las cosas.
- ¿Martin?- Caitlin levantó la cabeza para ver a quien acababa de cruzar la puerta de su celda.- ¿Los castigaron muy duro verdad?
- Bueno, unas vacaciones en el Polo Sur no son precisamente deseables pero pudo ser peor, al menos seguiremos trabajando para el Centro.
- ¿Te gusta tu trabajo no es así?- Preguntó Caitlin mientras observaba a Martin sentarse frente a ella.
- Si, me encanta.
- Me alegra tanto oír eso, lamento que no podré disfrutar de saberlo por mucho tiempo… ¿Cuándo borrarán mi memoria?
- Dentro de unas horas, de aquí al anochecer probablemente ya habrán aplicado el procedimiento.- Respondió Martin cabizbajo.
- ¿Es más doloroso que la eliminación de memoria que experimenté antes?- Preguntó Caitlin preocupada.
- No, la sensación es la misma, sólo cambia la cantidad de recuerdos que podrás conservar.
- ¿Podré recordarte después?
- No… ya me confirmaron que eliminarán incluso los recuerdos que quedaron del borrado parcial, no quieren correr riesgos.- La voz de Martin adquirió un tono de tristeza al darle aquella información.
- Está bien, es lo que imaginé que sucedería.
Ambos volvieron a guardar silencio por un momento, tal como cuando miraron juntos aquella puesta de sol.
- Martin, hay algo que quiero decirte, y me es difícil porque no soy muy hábil en las cosas del amor. Pero quiero que sepas que eres el primer hombre del que me he enamorado.- El chico no pudo evitar sonrojarse ante el comentario de Caitlin.
- Caitlin, yo…
- ¡Por favor no digas nada! Está bien si no me respondes.- Dijo la chica interrumpiéndolo.- Verás… sé que todos te ven como un idiota, pero los que verdaderamente han llegado a conocerte saben que eres valiente, gentil y de buen corazón, y que a pesar de todas las cosas te quieren porque conocen ese lado tuyo. No cierres tus sentimientos a ellos, deja que conozcan ese lado de ti. Hubiese querido poder conocerlo más pero sé que hay personas a tu lado que serán felices de poder hacerlo en mi lugar, no les cierres tu corazón.
- ¿Estás hablando de Diana otra vez verdad?- Dijo Martin mirándola con gesto crítico.
- ¡Deja de hacer como que no sabes que digo la verdad! No necesitas ocultarme nada, sé que en realidad tu obsesión con Jenny y el resto de las chicas de la academia es porque temes quedarte solo cuando Diana te deje ¿Tienes miedo de perderla no es así?- Martin la miró con la expresión molesta de un niño que no encuentra como justificar lo que acaban de decirle.
- ¡Bien, está bien! Supongo que en el fondo tienes algo de razón…
- ¡Se honesto Martin Mystery! Después de todo me lo prometiste. Además, este es el momento de confesar lo que quieras, a fin de cuentas en unas horas no podré recordar nada de esto.
- ¡Está bien, tienes razón, no quiero que Diana me deje!- Exclamó Martin avergonzado.- En el fondo creo que es la única chica capaz de soportarme…
- ¿Algo más que confesar?- Preguntó Caitlin.
-Pues… creo que se ve muy bien en traje de baño- Dijo el chico apenas en un gruñido.
- ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Sabía que tenía razón!
- ¡Ya! Está bien, tú ganas, descubriste mi mayor secreto ¿Ahora podemos cambiar de tema? Me siento terrible tras confesar todo eso.- Contestó Martin tapándose la cara con las manos, sumido en la más profunda vergüenza.
- No deberías sentirte mal por ello, biológicamente no es más tu hermana de lo que yo lo soy.
- Es fácil decirlo cuando no corres el riesgo de que tu familia te tire a la calle si se enteran.
- Estás exagerando, estoy segura de que no saldría tan mal.
- ¿Podemos parar con tu extraña obsesión de querer hacerme tener una relación con mi hermanastra por favor? Ya entendí tu deseo final lo suficientemente claro.
- ¡Pero ese no es mi deseo final!- Exclamó Caitlin sin poder evitar sonrojarse.- En realidad mi único deseo en este momento es éste…
Sin dar ninguna clase de advertencia, la chica saltó a los brazos de Martin para besarlo tiernamente en los labios, tomándolo absolutamente por sorpresa. Era la primera vez que besaba a alguien. Habían estado juntos dos semanas, sin embargo aquello nunca había ocurrido antes a causa de la falta de experiencia de ambos. El beso fue largo y cálido. Martin se aferró a ella con la fuerza de quien sabe que ese momento no volvería a repetirse, si hubiesen podido detener el tiempo en ese instante para siempre sin lugar a dudas lo habrían hecho.
- ¿Sabes? Aún puedo derribar al guardia de la entrada y ayudarte a escapar, no me importaría perder mi trabajo en el Centro si eso significa estar contigo.
- ¡Eres tan cursi a veces Martin Mystery!- Dijo Caitlin riendo.- ¿Sabes? Ese fue mi primer beso, lástima que no podré recordarlo salvo por unas horas… pero eso significa que es un beso secreto ¿No? Es doblemente especial.
- También fue el primero para mí… por vergonzoso que pueda sonar…
- ¡Alguna primera vez contigo que quede para mí! Ya podrá Diana quedarse con todas las demás.
- Ja, ja, muy graciosa Cat.- Contestó Martin incómodo ante el comentario.
- Te amo Martin Mystery.
Martin dejó escapar una sonrisa agridulce ante las palabras de la chica.
- Yo también te amo Caitlin.
Martin salió de la celda con una sensación de vacío por dentro, en unas horas su primer amor habría desaparecido y toda esa conversación existiría sólo en sus recuerdos. Se acercó a Diana con una expresión triste y le dijo que Caitlin quería hablar con ella.
- ¿Conmigo? ¿Y para qué?- Preguntó Diana sorprendida.
- Yo qué sé, sólo hazlo.- Dijo Martin irritado.- Por una vez en tu vida ten algo de consideración para variar.
- Que agradable Martin, no esperaba menos de ti.- Respondió Diana en un enfadado tono sarcástico para luego dirigirse al interior de la celda en que Caitlin se encontraba.
- Martin dijo que querías hablar conmigo.- Comentó Diana con severidad tan pronto como entró en la celda.
- ¿No te lo esperabas no es así?- Preguntó Caitlin mientras observaba a Diana mirarla con desprecio.
- No, en lo absoluto, no es que nos lleváramos bien a fin de cuentas.
Sin pensarlo dos veces, Caitlin tomó la palabra:
- Mira, sé que sin importar lo que diga seguirás negándolo y está bien, no necesito saber la verdad, dentro de unas horas voy a desaparecer y no recordaré nada de esto. Pero tú tendrás que vivir con esa carga que llevas encima por el resto de tu vida si no te permites ser un poco incorrecta, lo suficiente como para permitirte ser honesta contigo misma y con tus sentimientos.
- ¿Estás insinuando lo de que me gusta Martin verdad?- Respondió Diana dedicándole a Caitlin una mirada de asco.- Parece como si tuvieras una obsesión con el asunto.
- Así es, pero lo que me obsesiona es tu manía de tratar a toda chica que decide acercarse a Martin como si fuese tu enemiga, me trataste como si no me soportaras sólo porque salí un par de semanas con tu hermanastro y ni creas que no me enteré de como actuaste con Jenny cuando pensó en darle una oportunidad a Martin. Te rehúsas a aceptar tus sentimientos por él, pero tampoco dejas que nadie más lo quiera ¿Qué clase de amor tóxico es ese?
- Martin es un idiota, que tú no quieras verlo es asunto tuyo, simplemente no quiero ver a ninguna chica ser víctima de su inmadurez, eso es todo.- Contestó Diana cada vez más irritada.
- Sabes que no es verdad porque lo conoces mejor que nadie, Martin es probablemente el chico más valiente que conocerás en tu vida y eres consciente de que sería capaz de cualquier cosa por ayudar a otro, especialmente si se trata de ti.- Diana se sonrojó levemente tras oír las palabras de Caitlin, haciéndola desviar su mirada intentando ocultar su reacción de incomodidad.- No necesitas darme la razón, sólo permítete seguir tus impulsos de vez en cuando.
- ¡Eres repugnante! ¡Me alegra saber que en unas horas más no volveré a tener que aguantarte!- Gritó Diana lanzándole una mirada llena de odio antes de abandonar la celda encolerizada.
- ¡Nos vemos Di!- Exclamó Caitlin sonriéndole mientras agitaba su mano a la distancia a modo de despedida.
- ¡Y no me llames Di!- Volvió a gritar Diana antes de cerrar la puerta de golpe.
Diana abandonó la celda con un aspecto tan amenazante que fue inevitable el comentario de Martin al verla.
- ¿Estás bien? Parece que no estuvieron muy amigables las cosas ahí dentro.- Dijo Martin mientras jugaba con una lata de refresco que acababa de comprar en una máquina expendedora cercana.- ¡Relájate Di, sea lo que sea que haya sucedido habrá desaparecido en unas horas!- Diana sintió algo frío pegarse a su mejilla, era la lata de Martin. – Ten, para calmar tu mal humor, la había comprado para mí pero no tengo sed.
Diana sostuvo la lata entre sus manos, observándola con rabia mientras pensaba en cuanto odiaba a esos dos.
Nota del autor:
Este es por lejos el capítulo más romántico del fic, Caitlin a esta altura no siente celos de la posibilidad de que Diana y Martin tengan sentimientos en estado de negación porque sabe que no estará ahí para rivalizar con Diana, es en parte su forma de servicio comunitario intentar hacerlos sincerarse con ellos mismos.
Por supuesto M.O.M. tenía que aparecer, me gusta imaginar que a pesar de la molestia igualmente entiende las acciones de Martin, lo que no implica que las apoye pero sí que le permiten tratar de mover los hilos para darles ciertas facilidades a sus agentes de cosas como tener una última conversación con la detenida.
El final se acerca.
