Orihime Inoue
La hermosa chica de cabellos anaranjados tecleaba rápido en su celular con el ceño fruncido, trataba de coordinar su agenda y nada resultaba. Las pasantías y proyectos personales le dificultaban todo.
-. Tranquila pequeña - habló su novio de cabello naranja mientras ponía una mano en su rodilla. Ella la tomó.
-. Nada importante, solo mi agenda... no se como organizarla.
-. Descansa un momento Orihime. Todo eso va a pasarte factura luego.
-. ¡No puedo! Si no lo hago yo, nadie lo hará por mi.
-. Orihime... promete que descansaras...
Ante esa petición ella solo pudo sonreír sonrojada, Ichigo no era el novio más expresivo de todos pero con pequeñas cosas Orihime sabía que la quería, siempre la escuchaba, estaba para ella, le hacía pequeños detalles como llevarle sus dulces favoritos y siempre se preocupaba por ella; a pesar de que últimamente no pasaban juntos tanto tiempo como en el primer año de su relación gracias a que ya estaban creciendo y los padres de ambos le imponían más responsabilidades sobre las compañías familiares.
Ichigo estacionó el auto en el lugar correcto, Orihime se quitó el cinturón y notó que Ichigo no repitió su acción.
-. ¿No vas a acompañarme?
-. No puedo, tengo unos recados que hacer con papá...
-. Ya veo. Adiós. - se bajó del auto sin besarlo y entró al cementerio, su teléfono estaba en su mano derecha vibrando con alguna alarma de algo que ella tenía que hacer, abrazó el ramo de rosas blancas que tenía en sus brazos.
Iba a visitar a su hermano, lo hacía al menos una vez por mes pero tenía tres meses que ni siquiera pasaba cerca de ahí. Su pecho dolía y el nudo en su garganta se hacía cada vez más grande. Cuando por fin llegó a su tumba ya tenía las mejillas húmedas por las lágrimas.
Dejó las flores a un lado y saludó a su hermano, se disculpó por haber tardado tanto desde su última visita. Se limpió los ojos, Soto odiaba verla llorar.
-. Estoy cumpliendo mi promesa, mamá y papá están orgullos de mi aunque nunca lo dicen... tu sabes como son - rio un poco- ya puedo levantar mi brazo izquierdo completamente pero sigue doliendo en ocasiones...
Orihime siguió hablándole, le contó cómo iban las cosas en la empresa familiar, como le iba en la escuela y como le iba a su pequeño hermano Ryu. Pasó horas contándole cada detalle y diciéndole lo mucho que lo extrañaba y lo que deseaba que el hubiese estado en cada uno de sus logros.
Ahora ella era la hermana mayor y tenía a alguien a quien proteger.
Vio su teléfono y notó que tenía dos horas "charlando" con su hermano, se despidió y se dispuso a salir de ahí antes de que anocheciera pues iba a irse caminando. Ya en la puerta su teléfono sonó así que volvió a entrar pues odiaba contestar mientras caminaba en la calle.
-. Hola mamá...
-. ¿Donde estás niña? Se suponía que debías estar hoy supervisando control de calidad. ¡Orihime ven aquí!
-. Mamá, estoy visitando a Sora. Además, te dije que no iría a control de calidad... no me gusta como los que manejan máquinas me miran.
Cerró la llamada antes de que la mujer respondiera. Inoue Hana era su madre y le exigía demasiado, quizás un tanto más que lo necesario.
Se giró para salir y vio unos ojos verdes que la observaban, Ulquiorra estaba al otro extremo de la puerta viéndola.
-. Hola Ulquiorra - dijo acercándose a él.
-. ¿Vienen por ti?
-. No, me iré caminando.
-. Te llevaré
-. No es necesario- fue interrumpida.
-. No fue una pregunta.
Orihime guardó silencio. Caminó un par de pasos detrás de Ulquiorra hasta llegar al auto, subió y se colocó el cinturón. Su mano derecha se posó en la cinta que atravesasaba su torso y la izquierda tomaba aquella que cruzaba sus piernas. Este acto fue notado por Ulquiorra a pesar de que no dijo nada.
Casualmente ambos iban al mismo lugar, debían encontrarse con Starrk a pesar de que estaban algo pasados de tiempo, pero habían llamado y avisado que llegarían tarde. El perezoso hombre les dijo que tomaran su tiempo.
-. No tienes que conducir lento por mi -susurró y fue escuchada. Aunque Ulquiorra no era de los que conducía llevándose todo por delante cundo estaba Orihime en su auto realmente se tomaba su tiempo.
-. Quiero que te sientas cómoda.
-. Gracias. - sus mejillas se sonrojaron y Ulquiorra sonrió. Claro, Orihime no lo notó.
Llegaron a su reunión con el castaño que se sorprendió al verlos llegar juntos. Aclararon algunas cosas del comercial, grabarían uno nuevo para llegar a más personas e hicieron la pequeña lluvia de ideas.
La reunión fue un claro éxito.
-. Chicos, son jóvenes... deben cuidarse.
-. No entiendo - dijo Orihime, olvido totalmente que Ulquiorra estaba a su lado y respondía con la familiaridad y confianza que tenía con el hombre.
-. Que no es buena idea tener un bebé ahora. Deben usar protección y tener hijos luego de terminar la universidad.
La pelinaranja se cubría el rostro que estaba rojo solo de pensar todo eso. Estaba avergonzada con aquello. Pocas veces había hablado con Ulquiorra y entonces Starrk salía con estas bromas. ¡Iba a darle un infarto!
-. ¡Deja de atormentarla! - gritó la chica de cabello color lima y ojos rosa. - Orihime-Chan, no le hagas caso a este tonto. Pueden tener hijo cuando quieran.
Listo, eso fue todo. Orihime salió corriendo de la vergüenza. Ulquiorra se despidió de los dos que reían efusivamente.
Orihime estaba con un par de niños hablando, parecía que se había calmado. Claro que las bromas de Starrk y Lilynette también le habían causado algo de vergüenza solo que no tanto como a la chica.
Se veía adorable y maternal jugando con ella niños, le sonrió abiertamente a uno de los niños y luego sus ojos plata lo miraron para brindarle esa hermosa sonrisa.
Por primera vez le dirigía una sonrisa realmente alegre...
