-Regresaste? Pensé que ya no volverías a visitarnos?.¡No sabes cuánto te extrañamos!- En realidad lo que extrañaban eran las grandes sumas de dinero que el hombre dejaba en aquel lugar donde habia un hedor de licor, tabaco y sexo.

-En serio?, no creo en palabras de mujeres, pero bueno solo me tome unas pequeñísimas vacaciones y como ven, ya estoy aquí nuevamente- dijo dando una fumada y exhalando el humo de su cigarrillo.

-Pensamos que tu mujer te había puesto un Jaque mate y que por esa razón no habías vuelto D'angelo!, Aunque no eres de esos hombres que suele dejarse…

-¡Claro que no!- dijo bruscamente interrumpiendo a una de las mujeres que solían complacerlo- soy un hombre libre y hago de mi vida lo que quiero y cuando quiero. Entendido?...ahora será mejor que me atiendan bien!.

-¡Tus deseos son órdenes, querido! dijo la dueña del lugar dando así por zanjada la plática y señalando a las mujeres que podian subir a la habitación.

D'angelo visitaba con mucha frecuencia ese lugar para saciar sus instintos como por mucho tiempo lo hizo. Su Esposa más que nunca lo aborrecía porque no bastó solo de tener aventuras que eso Laya lo sabía y poco le importaba, pero el tomarla a la fuerza cada vez que se le antojara y haber destrozado sus ilusiones, es lo que la hacia odiarlo más.

-Vamos D'angelo que todo está preparado!. Estas raro este dia! ¿Que te ha pasado? estas muy tenso querido- decia la mujer dandole masajes en su cuerpo preparandole para una noche de placer.

-Te trataremos como siempre, como un Rey!.- dijo la otra mujer que salia del baño impregnando de un perfume y que le habia provoco ganas de vomitar.

Después de estar por media hora en el lugar y haber pagado como de costumbre D'angelo fue preso de una extraña sensación, de repente se sintió sofocado y dando por terminada la visita que ni siquiera habia empezado.

-Discúlpenme chicas pero no me siento bien, fue algo de repente...yo, debo irme y ….sobre el dinero no importa pueden quedarse con el, total no es culpa de ustedes que cambie de opinión.

-D'angelo, querido..

-Por favor!- dijo levantando su mano simbolizando que no queria hablar más del asunto.

-Está bien será para la próxima vez

Ciertamente y quizás algo había cambiado, pero D'angelo no cambiaría jamás.


-Albert!, Albert! ¡Tenemos un contrato millonario!.- exclamó el castaño entrando a la oficina de su amigo y socio.

-Si? ¡Qué bien!, la verdad que en estas últimas fechas los contratos nos han resultado bastante fructíferos, pese a la competencia que tenemos.

-¡Es verdad, pero para Terence Granchester no hay competencia que valga Albert, no considero competencia cuando nosotros tenemos los mejores actores del país y eso es una gran ventaja! Te informo que es por una cantidad bastante considerable... Así que ya me reuní con Robert para ultimar detalles.

-Muy bien Terry!, sabes que todo esto te lo dejo a tí que tienes muchos más conocimientos en todo esto- de pronto el Rubio quedó pensativo- En realidad me siento apenado porque no estoy al cien por ciento contigo en la Empresa. Sabes que lo mío son los bancos Terry. Es más te tengo una propuesta y espero que estés de -acuerdo.

-Si, y ¿De qué se trata?

Después de varios segundos dijo- He pensado en venderte mi parte Terry ¿Que dices?

-¿Cómo? ¿Por qué?... ¿Por qué quieres deshacer nuestra sociedad?- preguntó el castaño un tanto molesto y a la vez asombrado por la decisión del Rubio.

-Terry, por lo mismo que casi no estoy en la ciudad. Estoy más al pendiente de los otros negocios. Tengo a mi familia en Chicago. Creo que es lo más conveniente que puedo hacer y así estar tranquilo de que no soy un inconsciente contigo.

...-¡Te entiendo amigo! Y creo que haría lo mismo en tu situación.

-Además prácticamente tú has dirigido esta empresa solo con la ayuda de Robert y ahora que esta Jones…. ¡Te he dejado toda la responsabilidad Terry!.

-Bueno, Sí. Pero…

-¡Piénsalo Terry!, ya sabes mis razones…no creas que dejarás de ser mi gran amigo, eso ni miles de contratos lo pueden deshacer… más que mi amigo eres mi hermano.

-Lo sé y, gracias por considerarme como tal!...tú también eres como mi hermano y, está bien, te prometo que lo pensaré. Solo dame unos días para tenerte una respuesta.

-Espero que lo pienses prontamente, en realidad es algo que quiero y debo hacer y verás que a otra persona no le vendería.


Elisa seguía trabajando en la Agencia en Boston. Los viajes a como los había previsto bajaron de intensidad y casi todo se elaboraba vía transferencias electrónicas lo que resultó de mucho provecho pues ella y su marido estaban planificando después de más de 8 años de matrimonio empezar a planificar familia, pero era frustrante para ambos ya que no había señal de que eso se realizara. Elisa aludía a su problema del pasado, sin embargo los médicos le decían que su organismo estaba bien y que solo debería dejar que las cosas fluyeran sin presión que cuando menos lo espere….sucederá.

-La culpa es solo mía James. ¡No puedo darte hijos!

-¡No mi amor!. Además que importa si no los tenemos, ¿por esa razón dejaríamos de estar juntos? ¡Yo no dejaría de amarte!. No pongamos a los hijos como instrumentos, yo te quiero igual... Elisa...si yo estuviera en tu lugar, Me querrías igual o me dejarías por no poder darte hijos.

-No James, yo te amo con todas mis fuerzas y no lo creo porque estoy enamorada de ti.

-Entonces mi amor… ¡podríamos adoptar!

-¿Adoptar?- pregunto confusa y asombrada.

-Sí, adoptar! Sabes que sería una magnifica opción. Hay tantos niños que necesitan una familia, que desde que nacen no tienen una y nosotros podemos ser para esa criatura esa familia.

-Sí, creo que tienes razón James, pero no quiero que lo hagas solo por complacerme. No…

-Sabes que no es por complacerte! Aunque no te niego que quiero que estés bien y si tú eres feliz con eso, yo también lo seré, pero el caso además es que deseo con toda mi alma ser padre, Estoy llegando casi a los 40 y en vez de hijos parecerán mis nietos.

-¡James!, te amo tanto, eres el hombre más bueno y esto me lo confirma aún más. Tienes un enorme corazón.- dijo abrazando a su Esposo.- he sido una mala mujer y esposa y tú, sigues siendo tan bueno conmigo.

-Solo soy un ser humano que quiere una familia junto a la mujer que ama, eso es todo.


Había tomado un par de copas únicamente y a diferencia de otras veces, regresó a casa antes de la hora acostumbrada. Estuvo pensando en ella y en recomponer la situación, pero, ya era demasiado tarde para hacerlo. Las situaciones no eran las mismas, la indiferencia de antes se había convertido en odio y el simple roce que antes no le provocaba nada, ahora le causaba repulsión. Aunque ella se encerrara en su habitación D'angelo portaba copia del lugar y podía entrar y salir cuantas veces quisiera. Laya estaba cansada de tanto abuso y solo esperaba el mañana en el cual poder ser libre.

-¡Algún dia será de dia!...solo debo esperar! Porque nada es eterno!- se decía a si misma cuando se dejaba caer en sus profundas cavilaciones. Como siempre una vez más, D'angelo había reclamado a la fuerza sus deberes de esposo, pero la manera en que lo conseguía lo estaba cansando no era la forma en que lo deseaba, pero… ¿Qué quería? ¡Que Laya lo amara después de todo lo que le hizo padecer? es verdad que su proceder no fue nada bueno, pero ninguna persona se merecía tanta humillación, después de maltratarla por meses, después de haber acabado con lo único que ella amo de verdad?...¡Imposible! Laya jamás amaría a D'angelo, no lo hizo antes mucho menos ahora y en las circunstancias en que la sometía. Ella no tenía la culpa de no haber sido una buena esposa, de no haber podido amarlo, además, jamás supo serlo, cuando una vez se sintió su dueño, se olvidó de cultivar el amor, porque este no existía entre ellos al menos por parte de ella no lo había

-YA ME TIENES CANSADO CON TU ACTITUD! A VECES PIENSO QUE DEBERIA DEJARTE IR PARA QUE ANDES RODANDO COMO UN PERRO….. JA JA JA PORQUE SE QUE VOLVERAS A MI ARRASTRANDOTE PIDIENDOME VOLVER!

-NO LO CREO! Y, PUEDES EVITARTE TODA ESTA MOLESTIA SI NO ME TOCAS EN LO ABSOLUTO!

-¡MALDITA SEA! ERES UNA PIEDRA, UN TROZO DE HIELO! NO SIENTES NADA!...MIRAME! MIRAME!- dijo tomandole de la barbilla con brusquedad

-D'angelo déjame ir por favor!…tú…tú puedes buscarte a alguien que te quiera de verdad, porque….yo no te amo y siento que cada dia mas me estoy consumiendo en este infierno.- dijo en susurro y con lágrimas en sus ojos.

-YO NO QUIERO A NADIE MAS, ENTIENDES? A NADIE MAS!..YO TE QUIERO A TI, SOLO A TI.

-Temo que es demasiado tarde D'angelo!, demasiado tarde!….No habrá nada que me haga cambiar…., si antes pensé en estar a tu lado y vivir de esa manera resignada a que quizás algún dia tú hicieras cambiar mi corazón, ahora no, no quiero estar al lado del Asesino que mato al hombre que amaba. ¡Yo te aborrezco D'angelo!... yo te odio!-El italiano quiso responder a esas palabras, pero no encontró nada que decir porque era verdad.

-CALLATE! – Con una mano cubría la boca de Laya y con la otra entonces rasgo sus ropas y la obtuvo a la fuerza lastimándola con cada movimiento sobre su cuerpo. Ella luchaba contra él, quería gritar pero no podía, por obvias razones era más fuerte que ella. Al terminar, su cuerpo estaba adolorido, yacía inerte sobre la cama y su mirada estaba fija en la nada.- ¡ERES MI ESPOSA Y ES LO QUE TE CORRESPONDE HACER!- le escuchó decir y Ella en su desvarío dijo- ¡Algún dia veré el sol brillar! Algún dia las nubes grises desaparecerán y volveré a ver la luz! –D'angelo la observó y se quedó dormido como un animal cansado.

Durante un año a Laya François le tocó vivir esa vida. Las equivocaciones y malos procederes del pasado le estaban pasando factura. Su ambición le habia hecho perder tantas cosas de mucho más valor, ahora lo reconocía, pero de qué valía saberlo cuando el amor ya no lo tenía. Ahora estaba a merced de un hombre enfermo de venganza y de egoísmo. Laya estaba sola, siempre estuvo sola, aunque sus padres la vendieron al mejor postor, un hombre rico, Laya era pobre muy pobre.


En América la vida transcurría en total quietud y normalidad los niños Granchester estaban creciendo y como todos daban guerra a sus padres quienes admiraban con tanto amor a sus hijos. Los gemelos Richard y Evans y la pequeña Candice eran sus más grandes tesoros. Terry jamás ni en sus locos sueños se imaginó tener tres hijos, si, tres hijos que eran su vida y que sin ellos no sería nada. Tres hijos con Candy, con aquella mujer que conoció y le hizo volverse como un loco hasta el punto de convertirse en un tonto enamorado.

Elisa y James habían adoptado a una niña, si, se habían decidido y era una bebe recién nacida que le pusieron por nombre Isabela, una niña preciosa. Elisa se había enamorado de la bebé apenas la conoció. El matrimonio Ceshire no podian estar más que felices por formar una familia, la niña fue adoptada cuando tenia un mes de nacida y ahora lleva con ellos seis meses. Isabela Ceshire una niña Castaña de ojos cafés.

Andrés seguía su tormentosa relación con Susana sin llegar a términos de matrimonio. El temperamento de la mujer lo hacía retroceder en esa decision y no estaba listo para tomar ese paso muy importante en su vida.

-¡No me siento preparado Susana!...sé que ya tenemos un año, pero, no.

-Pero nada Andrés. Pensé que me amabas, pero ya veo que todo ese amor que decías tener es tan solo una farsa, es tan solo mentiras- Susana reclaman y no es que amara a Andrés, sino que al ver que Terence jamás seria por ella entonces se había resignado a su compañía- ¡Solo me has utilizado!

-Por supuesto que no! Y no digas tonterías que aquí sabemos muy bien quien ha utilizado a quien….y no me mientas querida Susana que esto lo sé desde hace mucho tiempo….no te estoy reprochando nada, no, no no, pero no permitiré que me taches de que estoy manipulándote para mi satisfacción porque no es así. Te recuerdo que cuando empezamos fui yo el primero que habia pensado en estar contigo por siempre y para siempre, pero ahora no estoy seguro.

-De que hablas?-pregunto fingiendo una cara de confusión

-Se perfectamente que estuviste un tiempo detrás del Esposo de Candy, si, no me mires así, estuviste perdidamente enamorada de Terry y es más podría apostar que todavía sigues enamorada de él, cuando sabes que es un imposible…, no me preguntes como me enteré, lo importante es que lo sé... No que muy sincera en nuestra relación? Cuando lo supe entendí muchas cosas, como por ejemplo tu odio desmedido hacia Candy... y, yo creyendo que sentías celos por mi….¡Fui un tonto!- la ojiazul no dijo nada, no tenía nada favorable que decir y solo se limitó.

-Eso fue el pasado!. Estoy tratando de olvidarlo y tú lo traes de nuevo!

-No Susy, tu nunca has tratado de dejar nada atrás. Me lo dice tu comportamiento conmigo y muchas cosas más que en realidad me están cansando y te confieso que he querido dejarlo todo.

-Andrés, acaso no tengo un año contigo? vivimos como si fuéramos marido y mujer y te he demostrado muchas cosas.

-Vivimos como tal, pero a veces no te soporto Susana! Yo no estoy seguro de querer casarme contigo ahora, la verdad que ya no lo estoy y sabes bien desde un inicio cuando decidiste vivir conmigo nuestro trato fue que si esto no resultaba cada quien tomaría su camino.

-Me estás diciendo que es mejor que me vaya? ¿Estas dando por terminada nuestra relación?

-No finjas Susana...solo dije que si esto sigue así no podremos estar más juntos.

-ES LO MISMO MALDITA SEA! QUIERO ESCUCHARLO DE TI!, DÍMELO, DIME QUE YA NO QUIERES ESTAR CONMIGO Y DESEAS QUE ME VAYA!...VAMOS SE HOMBRE Y DÍMELO ANDRÉS.

-No, solo quiero que cambies Susana, por favor cambia tu actitud y quizás yo cambie de parecer!...por favor.


-Señor Granchester! Toda mi documentación esta lista para el viaje a España.

-Oh si, luego te enviare por correo con quienes te reunirás y el resto tú ya sabes que hacer Jones.

-¡Por supuesto!

-¡Hay algo más!

-¿Algo más Señor?

-Sí,- la afirmación y mirada de Terry le hizo sentir cierto temor- que me dejes de decir Señor. ¡No soy más viejo que tú!

-Oh, lo siento….Es verdad- dijo Jones sonriendo- Bueno Se…Terry, lo intentare!

-No lo intentes!...hazlo.

Jones partiría en dos días a España en donde se celebraría otro contrato millonario con una compañía internacional que dejaría jugosas ganancias. Terry había informado en España quien iría en su representación y no había ningún problema, pues Jones se había convertido en un excelente interlocutor en estos menesteres. La preparación que tenía lo dejaria muy bien establecido ante los grandes empresarios que lo esperaban. Antes de su partida había ido a visitar a su amigo, el que le habia tendido la mano años atrás cuando regreso de Roma sin nada.


-Entonces? Al fin viajas a España Jones! Te diría que visites a mis padres, pero no sé cuánto tiempo estarás por allá. Además con eso de sus ayudas de beneficencia se mantienen viajando y viajando.

-Sí, serán pocos días. Creo que entres dos y tres dias. Me gustaria mucho poder visitarlos, pero sabes que es un viaje de negocios.

-Lo sé y te veo tan feliz en tu trabajo Jones.¡Espero que todo te salga muy bien!

- Me siento satisfecho, sabes? el Señor Granchester es un hombre muy noble y generoso por eso Dios lo ha compensado con la Esposa que tiene y una hermosa Familia.- dijo con nostalgia.

-¡Dímelo a mí Jones! Conozco a Candy desde hace mucho tiempo y es una gran dama. Sí que Terry se llevó una mujer grandiosa. Integra como pocas en este mundo.

-Así es Andrés. Siempre dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer!

-y dime has vuelto a saber de esa mujer y el Italiano?

-No y por favor ni me los menciones que muy tranquilo estoy. No deseo verlos nunca más en mi vida.

-Ja ja ja lo siento, pero nunca volviste a rehacer tu vida. Una esposa, hijos.

-Ve quien me lo dice, Tú, que nunca te casaste con tu novia. Te gusta la vida libre que llevan, deberían darse ya un ultimátum y formalizar esa relación.- de pronto Andrés se enserio y Jones lo notó-Disculpa si me entrometido mucho, no fue mi intención...

-Oh, no te preocupes, es solo que no sé en que situación estoy a estas alturas de mi vida….pero, bueno ya dejemos esto por un lado y cuéntame, como vas con Diana?

-Diana? Oh no, Diana es solo una buena amiga. Hasta el Señor Granchester pensó que entre ella y yo, pero no es así. Creo que yo jamás me volveré a enamorar Andrés.

-Según me contaste asi dijiste cuando la Francesa y luego te enredaste con la Italiana. Claro que volverás a enamorarte Jones, solo que aún no te has abierto a la posibilidad y no has encontrado a la mujer de tu vida.

-La mujer de mi vida!- exclamo pensativo- sabes que en aquellos días pensaba que Laya seria el amor de mi vida, te confieso que hubiese hecho todo por ella, que estaba dispuesto a mover cielo, tierra y el mismísimo mar porque ella estuviera siempre conmigo, la amaba de verdad, pero luego las cosas cambiaron y, me enamore de Fiorella y, quizás no la amé con la misma intensidad que a Laya, pero, la amé ¡Creo que el amor no se hizo para mí!

-No digas tonterías amigo!. Tienes ahora una nueva vida y eres otro hombre eso lo pude ver una vez que saliste de aquel hospital. Recuerdas?

-Sí, lo recuerdo!. La idea del Señor Terry fue la mejor.


-Doris? Eres tú?- pregunto Laya asombrada de ver a la empleada que había conocido un año atrás en América y cuyo rostro no olvidó.

-Sí señora... soy Doris….el patrón mando por mí.

-Como?

-Bueno en verdad no fue él, pero…- dijo ensimismada en sus pensamientos

-No te entiendo Doris!, explícate!

- La residencia una vez fue vendida tuvimos que irnos a buscar nuestro propio rumbo a trabajar, me refiero a Sam, la verdad que no me iba bien y fue entonces que le escribí a Marcelo. Cuando estuvieron en América me quedé con sus datos y fue así que me contacte de nuevo. El, no es mala persona, usted sabe que debe seguir las indicaciones del Señor.

-Lo sé, claro que lo sé muy bien Doris. Nadie se inmiscuye en lo que D'angelo hace en este lugar!- dijo pensativa y con una brillantez en su mirada.- Entonces, puedo entender porque estás aquí, supongo que Marcelo te dejo venir.

-Sí, el Señor no está y le suplique a Marcelo verla por unos minutos y bueno creo que ya me pase, así que me retiro señora y cuando pueda vendré.

-Doris!, será mejor que no vuelvas. No quiero que D'angelo te haga algo si se entera que vienes a verme y entonces perderé a la única persona que me entiende y conversa conmigo. Mejor….

-¡No se preocupe!.- Doris salio cerrando la puerta tras de si.

Por dos días consecutivos Doris visitó a Laya después de realizada sus tareas aprovechaba que el patrón no estaba, el segundo dia la empleada observó que Laya estaba muy pensativa. Doris no sabia que había sido golpeada en su brazo el cual cubrió con una camisa de mangas que le llegaban hasta el codo, sin embargo cuando Doris tocó sin quererlo Laya exclamó con dolor.

-Perdón Señora, pero yo solo…..- la empleada calló y vio fijamente a su ama- ¿El señor ha vuelto a golpearla?

-No, claro que no Doris, lo que pasa es que soy tan torpe y me tropece con la esquina de ese armario- dijo señalandolo, pero la chica era una empleada lo que no la hace ser tonta- ¡Míralo!, puedes creerlo?.

-Oh, si ya veo! Me va a disculpar lo que le diré Señora, pero no me tome por tonta…Yo sé lo que le pasa y no trate de ocultarlo.

Laya que al fin se daba por vencida ante la chica dio una exhalacion- ¿Qué puedo hacer Doris? A veces he pensado en huir, pero sé que no llegaré a la puerta cuando D'angelo esté detrás mío para hacerme pagar.

-Ay, señora, sí que usted está en una situación tan difícil, quisiera poder ayudarla, pero no sé cómo.

-De ninguna manera Doris!... no quiero arrastrarte a este mi mundo oscuro. Tú quédate en tus cosas, déjame a mí que yo resolveré esto sola. Solo será cuestión de tiempo si, el tiempo lo necesito a mi favor, pero te quiero lejos de esto me oyes, muy lejos.

-Está bien, pero…yo…

-He dicho mi última palabra Doris…ahora vete por favor…ve a hacer tus cosas y por favor no vuelvas más.- la muchacha salió cerrando la puerta tras de sí.

Laya no podía permitir que Doris hiciera nada para ayudarla, porque una vez fuera D'angelo podía saberlo y sería muy intransigente con la joven que no se merecía que pagara por los errores de ella. Eso es algo que Laya jamás se perdonaría. Vivía sumida en la habitación de la cual apenas salía solo para comer, tomar el sol vigilada por un guardaespaldas, dentro de la casa Marcelo tenia instrucciones de mantenerla bajo llave, porque no era parte de sus deberes como Mayordomo estar todo el tiempo pegado a una puerta, el guardaespalda vigilaba desde fuera como un perro guardian y sobre este recaia la responsabilidad. Así pasaron tres meses más y la desesperanza en la que Laya vivía la hacía caer en depresión y Doris siempre estaba allí para reconfortarla. Hasta que un dia no se percató y fue descubierta.

-¿QUE DEMONIOS HACE UNA ESTUPIDA SIRVIENTA AQUÍ?-Grito

La empleada salió despavorida del lugar-Perdón Señor, es que la señora se sentía mal, perdón….

-FUERA DE AQUÍ!

-POR FAVOR NO LE GRITES A LA MUCHACHA. ELLA SOLO HA VENIDO PORQUE NO ME SENTIA BIEN!, HAY ALGUN PROBLEMA CON ESO?

-SABEN MUY BIEN QUE NADIE PUEDE ENTRAR AQUÍ!...ME HAN DESOBEDECIDO Y ESO NO ME GUSTA ….DONDE ESTA MARCELO?, MARCELO- gritaba furico.

-Se, Señor….ha sido mi culpa, por favor perdóneme, pero es que la Señora tenía problemas que son solo de carácter femenino y como vera yo no podía, es decir ella no podría….

-BASTA YA! VETE-Marcelo se retiró temblando y con el corazón a mil.

Una vez relajado- Es eso cierto? nunca necesitaste de nadie durante todo este tiempo.

-Sí, nunca antes me había sentido mal D'angelo. Le había dicho a la muchacha que me preparara un té especial por mi periodo. Es la única mujer en esta casa y sabe de esas cosas y ya te lo dijo Marcelo, con un hombre no puedo sentirme en esa confianza…entiendes?

-Bien, entonces de ahora en adelante que te atienda, pero no la quiero por mucho tiempo aquí dentro.

-Está bien D'angelo.

Doris se acercaba un poco más, al menos el patrón le había permitido ciertas ocasiones que con libertad podía platicar un poco más con Laya. Así en esa situación transcurrieron tres meses más. D'angelo se perdía por días lo que le daba a Laya cierta libertad y cuando llegaba cansado y ebrio caía en la cama hasta el dia siguiente. El hedor a licor y tabaco le era insoportable, pero era más llevadero que tenerlo encima soportando todo eso. Doris salía ciertas noches sin ser vista por nadie en absoluto, pero hubo una noche que por cierto fue la última que ella salía con bolsas en mano y fue en esa que Marcelo la descubrió, pero ella esquivo y supo improvisar sin problemas al parecer el mayordomo quedo satisfecho con su respuesta, porque no volvió a cuestionarla al respecto.

-Señora quiero que sepa que usted puede contar siempre conmigo. Yo he llegado a apreciarla mucho.

-Doris, dices eso porque no me conociste antes. ¿Sabes que yo era un ser despreciable?

-¿Un ser despreciable?, no lo creo Señora, quizás un ser incomprendido, pero despreciable no.

-¡Un ser incomprendido!- esas palabras le hicieron derramar un par de lágrimas que limpió de inmediato- es probable Doris, pero aun así, fui muy mala.

-No sé qué hizo en el pasado, pero como usted dice, yo no la conocí entonces, así que veo lo que está en el presente y, lo que veo es una mujer que sufre por ser libre, por encontrar el verdadero amor…y ¿dígame usted Señora Laya? ¿A qué persona se le debe negar eso?

La Francesa contesto sin pensarlo- A mí. Merezco la vida que llevo Doris.

-Disculpe que se lo diga, pero no diga tonterías. No se victimice y siga adelante usted saldrá adelante ya lo verá y cuando eso suceda se acordará de mis palabras señora.

-Doris!..-exclamo en un abrazo- no sé qué haría sin tus palabras.

-Encontraría y sacaría fuerzas de donde no las tiene. Usted es fuerte Señora. – Antes de retirarse Doris le entrego un sobre- por favor ábralo y no me reproche nada. Eso que dice este papel está listo y cuando lo necesite usted solo me indica y yo haré lo último que falta.

-Pero Doris, te dije que no…

-Shhhh, por favor le dije que no me dijera nada. Estaré esperando su orden señora. Hasta luego. Ah y por favor queme ese papel cuando lo lea.

Laya tenía miedo de leer lo que el sobre contenía. Sabía que Doris no había desistido en su intento de querer ayudarle, pero la chica era muy testaruda. Sin esperar más y sabiendo que el tiempo apremia abrió el sobre y empezó a leer.

Dos días después de pensarlo Laya estaba decidida, aunque tenía mucho miedo debía enfrentar la vida, debía intentarlo y si moría en el intento al menos se iría con una firme convicción. Así que al siguiente dia Doris haría su parte, seria de dia pues por la noche era muy arriesgado conducir. Esperarían que D'angelo saliera como de costumbre. Cuando llegó las ocho de la mañana del dia acordado dia Laya estaba lista con sus documentos en un pequeño bolso en su espalda si le daba tiempo ese mismo dia compraría un boleto de Tren e iría a Francia, a su ciudad natal, se escondería hasta que D'angelo se olvide de ella. Aunque el viaje en Tren era mucho más largo, no le importaba porque quería tomar ese camino para despejar su mente de todos los malos recuerdos vividos en su remedo de matrimonio. Además que no contaba con mucho dinero.

-Señora ya todo está listo. Tanto Marcelo, como el vigilante de la puerta han tomado el sedante que les di y están mareados de sueño. ¡Pronto caerán!, sino es que a estas alturas lo han hecho.- dijo la muchacha riendo.

-Y el guardaespaldas? Esta allí fuera como le hare para salir.

- En estos momentos se lo está tomando, me costó un poco con él, pues es muy desconfiado. Pero sabe qué?...puede salir, iré a ver al vigilante y usted vaya a la cochera y salga en el auto sin mirar atrás.

-Pero y tú? Doris, tu qué harás?

-No se preocupe! Estaré bien! Por favor no flaquee que está a punto de retomar su vida.

Así lo hicieron, Doris hecho un vistazo al vigilante quien yacia completamente dormido, lo que le permitió entonces abrir el portón de par en par sigilosamente, pero con total seguridad. Laya una vez en la cochera subió al auto y éste encendió de inmediato. Condujo hacia afuera del lugar y se dirigió al portón una vez la muchacha hizo su señal. Mientras tanto Marcelo dormía plácidamente en el sillón y el guardaespaldas estaba un tanto mareado y atontado, no escuchaba ruidos en la habitación, ni en la casa lo que le pareció muy raro, fue entonces que como en una neblina divisó cuando Laya se dirigía hacia los autos y en su turbulencia llamó a D'angelo y con sus medias palabras informó a su patrón de lo sucedido al mismo tiempo que caia desplomado al suelo dormido. El Italiano no tardaría mucho en llegar. Tan nerviosa como estaba en su confusión y de verse fuera de la Residencia después de más de un año que no se percató de nada a su alrededor más de saberse libre al fin. Tres minutos después que arrancó D'angelo llegaba furioso. Bajó del auto fue a la caseta de vigilancia para solo encontrarse que el hombre dormía plácidamente, no dijo nada y volvió al auto, pero antes observó la señas de los neumáticos los cuales le dirigieron por donde había partido. Seguro estaba que no iba lejos así que le daría alcance rápidamente. Todo transcurría a paso veloz y D'angelo pudo verla dos minutos después. Laya iba feliz, sin embargo no le duro mucho porque al verlo en espejo de al lado entró en pánico.

-Oh, por Dios!...lo tengo cerca. Volverá a alcanzarme y esta vez me matará!. Estoy segura que me matará.

Minutos después D'angelo disparaba contra el auto, pero no podía dar con el objetivo. Daba de golpes en la parte trasera, pero la mujer no se detenía, En ese momento lleno de furia arremetió fuertemente con tanta fuerza que Laya perdió la dirección y se desequilibró lo que provocó dar un giro inesperado en el volante sacándola de la carretera. La tragedia sucedía y el auto cayó en un abismo dando tantas vueltas hasta caer y explotar en segundos. El Italiano se había detenido, salió del vehículo y un cúmulo de sentimientos le embargaron, si bien quería acabar con ella, el hecho de ver lo sucedido lo había dejado en shock.¡Había provocado la muerte de Laya!. Ahora que dirá? Podrá escaparse de esto?, fue lo único en lo que pensó.

Los lugareños fueron testigos de cuando el auto cayo y se dieron a la tarea de llamar a las autoridades, mientras D'angelo que aún no salía de su asombro subió al auto y regreso a la mansión. Debía pensar muy bien lo que debería hacer. Se encontraba nervioso y sus empleados aun dormían.

-SON UNOS INEPTOS ESTUPIDOS!

Salió de nuevo y llegó hasta un auto lavado, por lo pronto lo limpiaría para borrar algún rastro que haya quedado. Pero las abolladuras en la parte delantera pensaría que decir, según era algo simple que corroborar.

-Despertó la bella durmiente?- pregunto cínicamente al llegar donde el vigilante

-Señor, perdón, pero no sé qué sucedió!

-Olvídelo!

Cuando entró en el interior de la mansión habló con el guardaespaldas, pero debía actuar muy cuidadosamente.

-Señor! No pude hacer nada, me drogaron y no supe….

-BASTA!, vine demasiado tarde, no pude dar con ella. ¡Se escapó!. ¡Maldita Sea!

-Perdón, pero Doris, esa muchacha le ayudo.

-Dónde esta ella? y Marcelo que no está en su lugar?

-No lo sé.

-Llámalo inmediatamente! Dile que lo necesito en el despacho!

-Enseguida Señor!

Marcelo estaba nervioso, no sabía que pasaría ahora con su trabajo pues el había sido el que llevó a Doris, pero debía enfrentar la situación.

-Señor!

-Marcelo….Tienes algo que decirme?

…-No sé qué pasó Señor, caí dormido en el sofá y no supe más de mí, no pude cuidar de su Esposa y le pido perdón por…..

-Tú no eras el cuidador de ella, así que no tendrías que disculparte, lo que si tengo que reprocharte es lo de esa muchachita. DONDE ESTA?

-Doris? Que ha hecho Doris?

-TÚ SABES QUE HIZO!. NO TRATES DE OCULTARLO!.

-No sé dónde está Doris señor, ella desapareció.

-Huyó?, sabe que la echaría a patadas de aquí, pero donde la encuentre acabare con ella, por su culpa no sé dónde está Laya.

-¡Santo Dios! La señora se fue!

-Sí, se fue la muy estúpida!- en el fondo Marcelo sonrió. Ahora mismo me despides a esos dos imbéciles buenos para nada y me contratas nuevo personal.

-Sí, señor!

-No, espera Marcelo!. ¡Dejalos!, les dare una oportunidad más.- No le era conveniente despedirlos cuando estos sabian mucho sobre el encierro de Laya, al menos el guardaespaldas.

Las autoridades llegaron al lugar del Trágico accidente y el auto totalmente quemado. Si hubo algún cuerpo dentro quedó calcinado y si, había un cuerpo irreconocible, practicamente hecho cenizas. Se hicieron las pesquisas correspondientes con la placa del auto se dio con su dueño quien paso un proceso interrogatorio aludiendo que su esposa iba de viaje como los tantos que ella hacia y se determinó un accidente común, en un lugar peligroso y una mujer que no estaba acostumbrada a conducir. En los periódicos salió la noticia de:

"LA SEÑORA LAYA CONTE, ESPOSA DEL MAGNATE D'ANGELO CONTE SUFRE ACCIDENTE DE TRANSITO….NUESTRAS CONDOLENCIAS PARA SU SEÑOR ESPOSO".

El caso quedó cerrado. Sin embargo no asi para el Oficial Hamilton. Habia mucho cabo suelto y llegaria hasta el final.

Continuara...


Gracias por todos sus comentarios. Todos son muy importantes para mi.

Bueno quiero dar pronto por terminada la historia. No quiero hacerla eterna. Solo unos cuantos capitulos más.